Revista Vida Rural, ISSN: 1133-8938

Anuncio
Co n side raciones necesarias e n l a
p repa ración de la sol ución nutrit i va
^
r•
^
^
^.^
.^.
^
^^
^
^
^
^^
^
^
La fertirrigación, como cualquier otra técniccy permite
un uso más racional de los fertilizantes cuanto más
elementos se tengan en consideración a la hora de
prepararlo. Por ello, este artículo recoge todos estos
elementos necesarios, como los fertilizantes de uso más
difundido en fertirrigación, con las particularidades de
empleo de cada uno y los pusos a seguir en la
preparación y programación de la solución nutritivu.
• Antonio L. Alarcón Vera.
Dpto. Producción Agraria. Área Edafología y Química Agrícola.
ETSIA. Universidad Politécnica de Cartagena.
na solución nutritiva es simplemente una disolución acuosa con una determinada concentración de
fertilizantes (nutrientes). Se denomina fertilizante
o abono a todo producto natural o sintético, orgánico o inorgánico, que se añade al suelo o a las plantas para poner a disposición de éstas, nutrientes
necesarios para su desarrollo. Los fertilizantes empleados en fertirrigación deben ser abonos líquidos o sólidos especiales de alta solubilidad, es decir, cuyo residuo insoluble en
agua a 15 °C, a la mayor dosis de empleo recomendada, sea inferior al 0,5%.
Como norma general, los abonos sólidos empleados en fertirrigación son sales altamente disociables, es decir, en disolución
(excepto en el caso de la urea) se separan en sus correspondientes partes catiónica y aniónica, generando un incremento específico de la conductividad eléctrica ( CE). Esto conlleva un aumento de
la presión osmótica de la disolución disponible en el entorno radical, lo que dificulta la absorción hídrica por parte de la planta. En el
incremento de la salinidad no sólo hay que considerar la CE del
agua de riego, sino que hay que añadir el incremento sufrido en la
misma al adicionar los fertilizantes.
Fertilizantes de uso más difundido
en fertirrigación
En las figuras 1 y 2 se muestran las curvas de CE en agua desionizada correspondientes a los fertilizantes sólidos más empleados en fertirrigación, más las correspondientes a los dos fertilizantes líquidos de uso más difundido (sin considerar los ácidos minerales nítrico, fosfórico y sulfúrico). Estas curvas pueden emplearse de modo orientativo para comparar los niveles de salinidad inducidos por cada fertilizante estudiado. Ahora bien, la CE de la solución nutritiva final no será la suma directa de los incrementos
debidos a las cantidades aportadas por cada fertilizante, más la
© 36/Vida Rural/15 de febrero 2002
Cultivo de crisantemos fertirrigado.
del agua de riego, será inferior a este valor "teórico".
Las particularidades de empleo y los valores estándar de cada
fertilizante se detallan a continuación. Quede claro que aquí se reflejan los fertilizantes de uso más difundido, pero que cualquier
abono líquido o sólido de alta solubilidad, es susceptible de ser
empleado en fertirrigación, siempre y cuando ofrezca una composición garantizada y fiable.
- Nitrato amónico (33,5% N): es el conocido 331/2, quizá el abono sólido más empleado en fertirrigación, con la mitad de su nitrógeno en forma nítrica y la otra mitad en forma amoniacal. En hidroponía su utilización se reduce al empleo de dosis muy pequeñas.
Esto es debido a la fitotoxidad del ión amonio (NH4+), esta forma
nitrogenada es directamente asimilable por la planta y, en la zona
del sureste español, por encima de 0,5-1,0 mM en la solución nutritiva ya puede presentar problemas de toxicidad, por ello en cultivo hidropónico sólo se utiliza nitrato amónico en situaciones de
gran demanda de nitrógeno. Sin embargo, para el cultivo en suelo
es un fertilizante cuyo empleo ofrece muchas ventajas, es acidificante, de gran riqueza y la forma amónica es retenida por los coloides del suelo (minimizando las pérdidas por lavado del perfil) y
es absorbida por la planta a medida que se transforma en ión nitrato mediante el proceso de nitrificación realizado por bacterias ni-
trificantes. La CE de una solución de nitrato amónico de 0,5 g/I en
agua pura es de 850 mS/cm, es decir, provoca aumentos de CE
elevados.
- Urea (46% N): es el fertilizante nitrogenado de mayor riqueza,
con un 46% de nitrógeno en forma amídica, que debe pasar a ión
nitrato para ser absorbido por el cultivo. No se emplea en cultivo hidropónico, pero sí es muy utilizada en fertirrigación de cultivos en
suelo, donde se transforma en la forma nítrica tras un paso intermedio por la forma amoniacal. Estas transformaciones son dependientes de múltiples factores tales como humedad, temperatura, tipo de suelo, contenido en materia orgánica, etc., lo que origina no tener totalmente controlado su grado de aprovechamiento
en la nutrición del cultivo. Durante su proceso de fabricación puede quedar contaminada por un compuesto fitotóxico denominado
biuret, éste, como norma general, debe ser inferior al 0,3% para su
empleo en fertirrigación. Desde el punto de vista de la CE, constituye una muy ventajosa excepción, al ser una forma orgánica no disociada en disolución no provoca aumento alguno de la CE al adicionarla al agua de riego, lo cual no quiere decir que, posteriormente, cuando se transforme en las formas nitrogenadas amónica
o nítrica, no experimente la disolución del suelo el aumento correspondiente de CE.
- Nitrato potásico (13-46-0): constituye la fuente potásica más
utilizada en fertirrigación, frecuentemente se cubren las necesidades de potasio con el uso exclusivo de este fertilizante. Una disolución de 0,5 g/I en agua pura presenta una CE de 693 mS/cm, es
decir, muestra incrementos de CE relativamente elevados.
- Nitrato cálcico (15,5% N y 27% Ca0): es un fertilizante muy
empleado en fertirrigación. EI suministro de cantidades de calcio
3500
E
U
_
................_..._....._.........
3000
__
_
__
Sulfato potásico
2500
............................................ .. . .
Ñ
0 2000
U
.^
1500
K. rnonoamónico
^- F: monopotásiaa -
ui iooo ......................^ ...... _........
U
500
.•^,r,r0 -^ `' r^
0
0.2
i
0.4
0.6
0.8
1
1.2
1.4
1.6
1.8
2
Concentración (g/I)
3500 ,
............................_.........
3000
Nitrato amónic
2soo ............................... ....... . _ .. Ni.trato. p^ico ....'
-^/, N-20
'
2000 ................................___ . Ni-tua^o calcico....._..,.,.
^'^-^ 1--^ "
..:_._._._.,.N-32._......;
1500
a ,-'
iooo
............. -- -._........_..........-.......-.......-...:
500
0
0
0,2
0,4
0,6
0,8
1
1,2
1,4
1,6
1,8
2
Concentración (g/l o ml/l para N-20 y N-32)
Flguras 1 y 2. CE en agua destilada de diferentes abonos a concentraciones
normales de uso (elaboración propia).
adicionales al contenido presente en el agua de riego resulta a veces beneficioso ante excesos relativos de sodio (para prevenir la
degradación de la estructura del suelo) y de magnesio o para prevenir fisiopatías ocasionadas por deficiencia cálcica tales como el
blossom end rot (podredumbre apical) de tomates, pimientos y melones, el tipburn de lechugas o el bitter pit de manzanas. Una pequeña parte de su nitrógeno (alrededor del 1%) está en forma amoniacal, y puede ser suficiente para cubrir las exigencias de esta forma nitrogenada en situaciones de gran demanda en cultivo hidropónico. EI mayor inconveniente de este fertilizante es su precio.
Una disolución de 0,5 g/I presenta una CE de 605 mS/cm, muestra niveles medios de incremento de CE.
- Nitrato de magnesio (11% N y 15.7% Mg0): abono empleado
sólo ante situaciones de potencial carencia de magnesio, su empleo no está muy difundido. Una disolución de 0.5 g/I presenta una
CE de 448 mS/cm, es decir, muestra incrementos de CE bajos.
- Sulfato amónico (21% N y 58% SOs): abono empleado en situaciones de potencial carencia de azufre, es acidificante y su uso
en hidroponía está muy limitado por lo anteriormente referido respecto al ión amonio. Una disolución de 0.5 g/I presenta una CE de
1033 mS/cm, es decir provoca aumentos de CE extremadamente
altos (además de mostrar una riqueza nitrogenada no muy elevada), por lo que su empleo con aguas de riego salinas es poco aconsejable, sobre todo si son ricas en sulfatos.
- Sulfato potásico (50-52% K20 y 46.5-47.5% SOs): es el segundo abono potásico más ampliamente utilizado. Su empleo viene motivado principalmente por situaciones de carencia potencial
de azufre o por necesidades de abonado potásico sin incrementos
en el aporte de nitrógeno. Una disolución de 0.5 g/I muestra una
CE de 880 mS/cm, por lo que provoca aumentos de CE altos, limitando su empleo en aguas de alta salinidad, sobre todo si en ellas
predomina el ión sulfato.
- Sulfato de magnesio (16% Mg0 y 31,7% SOs): es generalmente la fuente de magnesio empleada en fertirrigación ante situaciones potenciales de carencia magnésica, ya que se aporta el
magnesio adicional necesario sin modificar el equilibrio NPK. Una
disolución de 0,5 g/I tiene una CE de 410 mS/cm, es un abono
que provoca incrementos de CE bajos.
- Fosfato monoamónico (12% N y 60% P205): es el abono fosfatado sólido más empleado en fertirrigación. En cultivo hidropónico su uso está limitado ya que la totalidad de su nitrógeno está en
forma amoniacal, en suelo, su empleo está siendo cada vez más
desplazado por la utilización de ácido fosfórico como fuente de fósforo. Una disolución de 0,5 g/I muestra una CE en agua pura de
455 mS/cm, es decir, provoca incrementos bajos de CE.
- Fosfato monopotásico (51% Pz05 y 34% Kz0): se trata de un
abono de excelentes cualidades físico^uímicas y nutricionales,
pero con un precio muy elevado. En hidroponía puede ser empleado con aguas muy buenas, con escasa presencia de bicarbonatos
(donde el empleo de ácido fosfórico hace caer el pH hasta valores
extremadamente bajos). Una disolución de 0,5 g/I presenta una
CE de sólo 375 mS/cm, es un fertilizante que provoca aumentos
de CE muy bajos.
dad de 1.38-1.58 g/cm3. Generalmente se emplea el de mayor gradación, con una riqueza en PzOs variable entre 52-54%, dependiendo de la marca y la partida. Es el fertilizante fosfatado más utilizado en fertirrigación, y frecuentemente se cubren con él la totalidad de las necesidades de fósforo del cultivo.
- Ácido nítrico: se emplea al 54-59 % de riqueza, lo que equivale a 12.2-13.1% como nitrógeno nítrico y una densidad en torno
a 1.35 g/cm3. Dado su carácter corrosivo y oxidante, es utilizado
para la limpieza de redes de riego. Generalmente es utilizado en
sistemas de hidroponía y de fertirrigación en general, para completar el ajuste del pH, una vez cubiertas las necesidades de fósforo con la adición de ácido fosfórico. Además aporta una cantidad
de nitratos que puede ser muy considerable de cara a cubrir las necesidades nitrogenadas del cultivo.
- Ácido sulfúrico: se emplea a una riqueza del 98%, su densidad es aproximadamente 1.84 g/cm3. No está extendido su empleo en España, aunque sí a nivel mundial. Además del ajuste del
pH de la solución nutriente, aporta una considerable cantidad de
azufre.
- Cloruro potásico (60% Kz0): fertilizante barato y de gran riqueza en potasio, pero con el inconveniente de aportar una cantidad equivalente de cloruro, con lo que su uso queda restringido a
aguas de buena calidad, con niveles de cloruros nulos o muy bajos,
o bien a situaciones donde se de prioridad al precio del abono. Una
disolución de 0,5 g/I muestra una CE de 948 mS/cm, provoca incrementos de CE muy altos.
- Cloruro sódico: es la conocida sal de mesa o sal común, se
utiliza en situaciones concretas de agua de muy baja CE en cultivos
como tomate, que requieren CE relativamente altas para favorecer
procesos de maduración, firmeza de la fruta y, sobre todo, elevaElaboración de la solución ❑ ulritiva
ción de su contenido en azúcares. La CE de una disolución de 0.5
g/I de cloruro sódico en agua pura es de 1003 mS/cm, es decir, se
Unidades de expresión
trata de un producto barato que genera incrementos de CE muy eleCuando tratamos el abonado en fertirrigación, es frecuente
vados, lo pretendido con su empleo.
que se encuentren dificultades a la hora de manejar las unidades
- Solución nitrogenada N-32 (32% N): la utilización de abonos
adecuadas.
líquidos está ampliamente difundida en las técnicas de fertirrigaHasta ahora, todo el mundo, cuando precisaba desarrollar un
ción, debido a la comodidad de manejo que presentan. A pesar de
plan de fertilización trabajaba en unidades fertilizantes, o a lo
que en la actualidad es perfectamente factible encargar una solusumo en cantidad de abono por unidad de superficie o por unidad
ción concentrada a medida, con el equilibrio nutritivo deseado,
de cultivo, surgiendo la pregunta de por qué ahora esto ya no es
exísten dos solucíones líquidas nitrogenadas de amplio uso. Una
válido.
de ellas es la conocida N-32, con un 32% de nitrógeno, la mitad del
La respuesta es muy sencilla, tradicionalmente se ha manejamismo en forma ureica y la otra mitad a partes iguales de forma nído un abonado de fondo o de cobertera en estado sólido y de matrica y amoniacal (se trata de una mezcla con nitrógeno procedennera independiente del aporte hídrico, es decir, a cada árbol o a
te a partes iguales de urea y nitrato amónico). Presenta las miscada ha de cultivo había que aplimas características de empleo recar cierta cantidad de fertilizantes
feridas para la urea y el nitrato amóy el volumen de agua que se estinico, su utilización en hidroponía es
mara oportuno (si era factible). Remuy restringido. Una solución de
sumiendo las unidades a manejar
0.5 ml/I muestra una CE de 528
eran peso de determinado abono 0
mS/cm, debida exclusivamente al
unidades fertilizantes NPK (como
porcentaje de nitrato amónico
peso expresado en las formas N,
(equivalente al 16% N) que contiePz05
y KzO, respectivamente), por
ne.
unidad de cultivo, por lo que las
- Solución nitrogenada N-20
unidades a manejar son sencilla(20% N): es la otra solución líquida
mente de cantidad (peso).
fertilizante de uso más difundido,
Cuando pasamos a las nuevas técse trata de una sofución de nitrato
nicas de fertirrigación, lo que apliamónico equivalente al 20% de nicamos son soluciones nutritivas,
trógeno (la mitad en forma nítrica y
es decir, volúmenes de disoluciola otra mitad en forma amoniacal),
nes acuosas con una composición
por lo que muestra sus mismas cadeterminada.
racterísticas de empleo. Una soluPara expresar la composición de
ción de 0.5 ml/I presenta una CE
una disolución se utiliza el concepde 627 mS/cm.
to de concentración, que se define
Otros fertilizantes líquidos de
como la cantidad de soluto (sususo muy extendido en fertirrigación
tancia definida) en una determinason los ácidos empleados para la
da cantidad de disolvente o disoluacidificación de soluciones nutritición.
vas, a la vez que aportan parte de
La concentración de una disolula nutrición del cultivo:
ción
se puede expresar bajo las si- Ácido fosfórico: se utiliza al
guientes
formas (entre otras de
55-75 % de riqueza, lo que equivale
Tensiómetros para el control de rlego en fertlrrlgaclón.
uso
menos
aplicado a este caso):
a 40-54% como Pz05 y una densi® 38/Vida Rural/15 de febrero 2002
,^^
ferentes elementos esenciales a su metabolismo.
^
^^
^
.,^
-^
„ ^
^^
Elemento
esencial
Símbolo
químico
Peso
atómico
Forma de
absorción
Peso
iónico
Peso
equivalente
Nitrógeno
N
14,0
N03
NHa^
62,0
18,0
62,0
18,0
Fósforo
P
31,0
HzP04
97,0
97,0
Potasio
K
39,1
K'
39,1
39,1
Calcio
Ca
40,1
Ca+2
40,1
20,0
Magnesio
Mg
24,3
Mg'2
24,3
12,2
Azufre
S
32,1
soaz
96,1
48,0
cloro
cl
35,5
CI-
35,5
35,5
Sodio
Na
23,0
Na*
23,0
23,0
- Expresión de la concentración en unidades físicas:
- Gramos por litro de disolución: cantidad de una determinada
especie por unidad de volumen. En nuestro caso manejamos frecuentemente mg/L, que equivalen a ppm al tratarse de disoluciones acuosas altamente diluidas.
- Porcentaje (%): gramos de soluto por 100 gramos de disolución.
- Expresión de la concentración en unidades químicas: en lo antes reflejado no se tienen en cuenta la fórmula o composición química del soluto, ahora sí se tendrá en consideración.
- Molaridad (M): número de moles de un determinado soluto
contenidos en 1 litro de disolución (moles/L). En nuestro caso empleamos mmoles/L (mM) para trabajar con cifras más manejables.
EI número de moles se calcula dividiendo la cantidad en gramos de
la especie química en cuestión entre su peso molecular, atómico 0
iónico ( cuadro 1).
M = n° moles/L
n° moles = gramos / PM
mM=mg/PM/L
- Normalidad (N): número de equivalentes-gramo de un determinado soluto contenidos en 1 litro de disolución (eq/L). En nuestro caso empleamos meq/L para trabajar con cifras más manejables. Se denomina equivalente-gramo o peso equivalente de una
sustancia al cociente entre su masa atómica, iónica o molecular y
la valencia de dicha sustancia (número de cargas cuando trabajamos con especies iónicas).
Normalidad = Molaridad x valencia
meq/L = mmoles/L x valencia
En el cuadro 1 se muestran los pesos iónicos, moleculares y
equivalentes de las especies que tenemos que manejar en la preparación de una solución nutritiva, así como las formas químicas
bajo las que son absorbidas por el cultivo.
Resumiendo, cuando nos referimos a la cantidad de nutrientes
en solución, los datos son referidos a concentraciones molares o
equivalentes (mmoles/I o meq/I), por ser este término de expresión más correcto cuando lo que manejamos son disoluciones
acuosas, en las que los diferentes nutrientes se encuentran fundamentalmente en forma iónica, es decir manejamos las mismas
formas que las plantas están absorbiendo para incorporar los di-
Para establecer las conversiones pertinentes a cantidades relativas de fertilizantes, se puede utilizar el cuadro 2. Se trata de
una tabla de doble entrada donde podemos pasar de mmoles a
peso de fertilizante comercial (no productos puros) donde ya se
han tenido en cuenta las riquezas relativas y las impurezas de cada
fertilizante.
Consideraciones previas
Antes de elaborar cualquier solución nutriente, es recomendable analizar el agua de riego. Los cationes Ca+2, Mg+2 y Na+, así
como los aniones CI- y SOa2, pueden encontrarse en cantidades
excesivas respecto a las necesidades de la planta, por lo que conviene tenerlo en cuenta a la hora de escoger los fertilizantes y las
cantidades relativas a aplicar.
EI nivel de iones C03 2 y HC03 , nos indicarán la necesidad de
ácido a aplicar para ajustar el pH de nuestra solución al valor óptimo, como después veremos. EI principal parámetro a la hora de
evaluar la calidad de un agua para riego es su contenido salido, determinado indirectamente por medida de la CE.
Para elaborar una solución nutritiva, generalmente se parte de
soluciones madre de fertilizantes, donde se separan los fertilizantes según su grado de compatibilidad (jamás se debe mezclar
en el mismo tanque de solución concentrada el calcio con fósforo
o sulfatos) y se concentran según su solubilidad relativa y proporciones requeridas. Estas soluciones concentradas se diluyen para
obtener la solución nutriente final que se aporta a la planta.
Acidificación de la solución nutriente e importancia del
factor pH
De acuerdo con la composición química de las aguas de riego
normalmente empleadas, el poder tampón o amortiguador de éstas ante la adición de un compuesto ácido, depende casi exclusivamente de la presencia de ion bicarbonato (HC03-). Este anión
es la especie predominante del equilibrio del ácido carbónico en
disolución entre pH 4 y pH 8.3, y es determinante en el valor de pH
de la solución. AI adicionar un ácido, es decir, cualquier sustancia
capaz de aportar iones hidrógeno (H+) y que, generalmente, en
nuestro caso se trata de los ácidos nítrico, fosfórico o sulfúrico, se
produce la siguiente reacción de neutralización:
HC03 + H+ (H20 + C02)
Se eliminan iones bicarbonato, para obtener agua y dióxido de
carbono gas. Esta es la principal reacción que va a gobernar el pH
de una solución nutritiva, y en base a ella se explica el escaso incremento de CE encontrado al ajustar el pH de la solución nutriente con ácidos, aportamos una especie iónica, pero desaparece
una cantidad equivalente de ión bicarbonato.
En función de las contribuciones relativas a la CE de la especie
iónica introducida y del ión bicarbonato neutralizado, obtendremos
un ligero incremento de CE (neutralización con ácido nítrico) o, incluso, una disminución de su valor (neutralización con ácido fosfórico), siempre y cuando no se efectúe una neutralización total de
los bicarbonatos presentes. En este caso desaparece el poder
amortiguador de la disolución experimentándose un descenso
acusado del pH y una elevación brusca de la CE de la disolución.
EI ajuste del pH de la solución nutriente en fertirrigación, nos
proporciona múltiples aspectos ventajosos, los dos principales se
citan a continuación:
- pH óptimo para la disponibilidad de elementos nutritivos:
- Prevención y/o eliminación de obstrucciones y depósitos en
redes de riego y emisores.
Vida Rural/15 de febrero 2002/39
®
-
-
IONE S ( mmolee%ml de f ertiliza nte)
Ca' Mg*
FERTILIZANTES
LIQUIDOS, i ml de:
N4' N_ H` .^0' ^ K'^^.
'^
` 80''^ C(' ..-_ Ne' ^H' .
c. Nítrico 59;^ (d = 1.36 g/cm^
c. Nítrico 54°.ó (d = 1.33 g/an^
c. Foeiórlco 76^o blenco (d =
1.58 g/em^
c. Foetbrico 72b verde ( d = 1.62
cm
cido wHírlco 98ao (d = 1.84
^^^Solución nitrogenede N32`
Solu_c_i_ón nitrogenede N-20
FERTILIUNTES
S6LIDOS, lgde:
_
Ñltreto em"onico 33.5°'o N
_
_
Nlheto potéeito (13-0-46)
Ni[rato télcico 15.b% N, 27°'o Ce0
-
_
_
__
^f
IONE S ( mmolee/g de fertilrzente)
_ __
Ce' Mg•
NO ^ NH • _HiPO ^ K• ^ '
'_ __ _S_0 ° __
C I'^
^
^
-
i,
NM -H*
-
Ñitreto de megneeio 11% N,
ib.77ó Mg0
SuNeto potárico b2% KiO, 47.5A
-
so
SuKeto de megneeio 15Á MgO,
3L7:b S_O^
FoWeto nron00mÓllíco (12-61-0)
Foefeto monopotáeíco ( 0-51-34)
Clorvo potérco 60°ó K,O
-
-
_
I
^
^
^.,
Clorwo ^ódco 100m
_
Cuadro 2. Cantidad de milimoles de componentes iónicos aportados por gramo
(fertflizantes sólidos) o ml (líquidos) de los principales fertilizantes empleados
en fertirrlgación. Los cálculos se han efectuado teniendo en cuenta las composiciones normalmente garantizadas (elaboración propia).
Pasos a seguir en la preparación y programación
de la solución nutritiva
A continuación se establecen los pasos a seguir para el cálculo, preparación y programación de una solución nutritiva, si bien
existe la posibilidad de operar de forma diferente, estimamos que
este es el método más sencillo y de mejores resultados. Hay que
resaltar lo dicho con anterioridad, cualquierfertilizante líquido o sólido de alta solubilidad es susceptible de ser empleado en fertirrigación, siempre que se conozca con certeza su composición química.
Ajuste del pH y de las necesidades de fósforo
- EI pH óptimo de una solución nutritiva se sitúa en torno a 5.5.
Con este valor, tras los posteriores reequilibrios que suceden en el
seno de la solución, alcanza un nivel de pH cercano a 6 en el punto de descarga, es decir, el valor de mayor disponibilidad para la
mayor parte de los elementos esenciales.
- Este valor de pH = 5.5, se consigue neutralizando bicarbonatos en el agua de riego hasta dejar 0.5 mmoles/L (mM), si bien
este valor es orientativo y depende fundamentalmente del valor de
C02 disuelto en la solución, esta aproximación es bastante válida
para las condiciones y composición de las aguas de riego normalmente utilizadas. Una parte importante de las aguas de riego son
considerablemente ricas en bicarbonatos, por lo que la adición de
ácidos es relativamente importante.
- Para lograr esta neutralización de bicarbonatos, en primer lugar se pueden cubrir las necesidades de fósforo mediante la adición de ácido fosfórico, calculando en el cuadro 2 la cantidad a adicionar. Si estas necesidades exceden de la cantidad de bicarbonatos a neutralizar, hay que recurrir a otra fuente de fósforo (fosfato monoamónico, fosfato monopotásico). Quede claro que, en
cualquier caso, las necesidades de fósforo pueden ser cubiertas
sin el empleo de ácido fosfórico.
- Una vez decidida, y en su caso cuantificada, la adición de ácido fosfórico, se completa el ajuste de pH con ácido nítrico, calculando mediante el cuadro 2 los mM de nitrato aportados. También
© 40/Vida Rural/15 de febrero 2002
cabe la posibilidad de utilizar ácido sulfúrico para completar el
ajuste del pH, incluso otros ácidos como el clorhídrico.
Ajuste de las necesidades de potasio
Una vez ajustado el pH y las necesidades de fósforo, se atiende la demanda de potasio. Generalmente, ésta se completa mediante la adición de nitrato potásico, salvo que interese la adición
de sulfato de potasio (niveles bajos de sulfatos en nuestra agua de
riego, exceso de aporte de nitratos mediante otras formas, etc.) u
otra focma de fertilizante potásico. EI ajuste de las necesidades de
potasio y el aporte de otros iones acompañantes (nitratos, sulfatos) se calcula igualmente mediante el uso del cuadro 2.
Ajuste de las necesidades nitrogenadas
- AI Ilegar a este punto seguramente ya hemos aportado parte
de estas necesidades como ácido nítrico y nitrato potásico.
- Si optamos por la adición de una parte considerable en forma
amoniacal, en primer lugar se completa ésta mediante el aporte de
nitrato amónico. Existe también la posibilidad de adicionar N-20 0
aportar parte del nitrógeno en forma ureica (urea o N-32).
- EI resto de iones nitrato hasta completar los estimados se
aportan como nitrato cálcico (o nitrato magnésico en aguas pobres
en magnesio). Hay que tener en cuenta aquí que el nitrato cálcico
aporta algo de amonio (que a veces puede ser significativo) y que
si deseamos un mayor aporte de calcio, quizá interese que parte
del potasio se adicione como sulfato potásico, para de esta manera poder subir el aporte de nitrato cálcico sin sobrepasar las necesidades de ión nitrato.
Ajuste de otras necesidades
Cuando necesitamos subir la cantidad de magnesio o sulfatos,
es factible la adición de sulfato de magnesio. Igualmente pueden
completarse los aportes de calcio con sulfato de calcio, etc.
Aporte de micronutrientes
Lo más cómodo es adicionar todos los micronutrientes mezclados en una proporción fija según las necesidades de cada situación. Para un cultivo que no reciba aportes considerables desde el agua de riego o del suelo, se puede aplicar una dosis de
0.015-0.025 g/L de un complejo estándar cuya composición sea
aproximadamente:
7.5% Fe, 3.5% Mn, 0.7% Zn, 0.3% Cu, 0.7% B y 0.2% Mo.
Cálculo de la CE estimada
- Una vez conocidas las cantidades a aportar de cada uno de
los fertilizantes escogidos, resulta preciso el conocimiento de la
CE generada por esa mezcla de fertilizantes y agua de riego. Lógicamente, lo más exacto sería realizar esa mezcla en las proporciones calculadas y medir directamente la CE generada. Aunque, ciertamente esto no se efectúa nunca en la práctica por la falta de precisión de los aparatos de pesada utilizados en campo y por la premura de tiempo.
- Otra posibilidad es la utilización de factores que de forma
aproximada nos dan un valor estimado de la CE. EI método más extendido, quizá por su simpleza y relativamente buenos resultados,
es el cálculo de la CE mediante el cociente de la suma de cationes
(o de aniones) en la solución nutritiva final en meq/L y un factor variable entre 10 y 12. Se utilizará un factor cercano a 10 con CE bajas y predominio de sales del tipo cloruros y se empleará un factor
cercano a 12 para CE elevadas y con predominio de sales de tipo
sulfatos.
- Un tercer método establece el cálculo de la CE mediante la
suma de las CE del agua de riego y la generada por las diferentes
cantidades de fertilizantes a aportar, si bien es cierto que estos
valores están estimados en agua destilada y sin ninguna otra sustancia presente, por lo que la CE obtenida será siempre algo superior a la real, alejándose más estos valores conforme aumenta la
fuerza iónica de la solución. ■
■
'
^
-
^
-
-
^
^
^
.
^
.
.
^
^
-
.
.
.
.
^•
•
.
^
Descargar