Agrupaciones Marianas ¿Qué significa para mí ser Hijo de María?

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TEMA
UNIDAD 6
¿Qué significa
para mí ser Hijo de
María?
Miramos la realidad
Al escuchar el testamento que Jesús nos dejó en la Cruz, nos
preguntamos: ¿Por qué Dios nos dejó a su propia Madre, como
madre nuestra?, ¿Qué implica en nuestra vida cristiana que Aquella
que formó en su seno al Hijo de Dios y lo educó en su vida terrenal,
haya recibido el encargo de ser nuestra Madre?.
El papel de una madre en la vida de los hijos es fundamental. La
madre acoge, forma, da seguridad, sostiene, muestra el camino, etc.
¿Eres consciente del hermoso don y de la importancia
de la maternidad espiritual de Santa María?
“Jesús, viendo a su
Madre y junto a ella
al discípulo a quien
amaba, dice a su
madre: `Mujer, ahí
tienes a tu hijo´.
Luego dice al discípulo:
`Ahí tienes a tu madre´.
Y desde aquella hora el
discípulo la acogió en
su casa” 1.
1 Jn 19, 26-27.
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TEMA
UNIDAD 6
Iluminamos al mundo con la fe
Para empezar este tema vamos a pedir a Santa María que nos ayude rezando
juntos “Para obtener la piedad filial”2.
Madre del amor Misericordioso,
bien sabes que tu Hijo,
desde lo alto de la Cruz,
señaló el camino
de la piadosa filiación
como aquél que deberíamos recorrer.
Te imploro me obtengas la gracia
de acercarme
a tu Inmaculado Corazón,
desde mi propio corazón,
para aprender a amarte y a honrarte
con el amor
que el Señor Jesús te tiene.
Cuida que este hijo tuyo
ingrese así
en el proceso de amorización
y vea algún día cumplida
la gran esperanza
de verse conformado
con el Salvador.
Amén.
Hablar de Santa María es hablar de
nuestra Madre. Muchas veces la tenemos ante nosotros como alguien
muy importante. Sin embargo, no
terminamos de descubrir y ahondar
en el verdadero papel que tiene en
nuestra vida y la necesidad que como
cristianos tenemos de Ella. El Señor
Jesús, desde lo alto de la cruz, nos
explicitó que somos hijos de María.
Él nos ha entregado a su Madre con
la conciencia de que a través de Ella,
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3
4
2
Luis Fernando Figari, Con María en oración, segunda edición, Fondo Editorial, Lima 2004, pp. 44-45.
Pintores de la talla de Giotto, el Greco, Caravaggio
tienen a la Madre de Dios como protagonista de
muchas de sus obras maestras.
Podemos nombrar la Basílica de Santa María la
Mayor en la ciudad de Roma, la Basílica de Nuestra
Señora del Pilar en la ciudad de Zaragoza, etc.
Él podrá entrar en los corazones de
todos sus hijos.
A lo largo de la historia, constatamos
el inmenso amor y piedad filial que
los cristianos han tenido con su Madre. Cabe mencionar que grandes
obras maestras de arte3, de la arquitectura4, de la literatura5, hablan de
su presencia a lo largo de la historia
de la humanidad.
5
Doctores de la Iglesia como San Bernardo de Claraval y San Alfonso Maria de Ligorio han hecho
uso de las más bellas formas literarias al momento
de escribir poemas e himnos de profundos alcances teológicos dedicados a la Madre de Dios. Basta
recordar el himno de San Bernardo que comienza
así: “Si se levantan los vientos de las tentaciones...
mira a la estrella, llama a María”.
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1. ¿Quién es Santa María?
Para realizar la reconciliación de los
hombres, Dios escogió a una mujer
sencilla, de los anawim, (los pobres
de Yahveh), para que fuera la Madre
de Dios. Por su Inmaculada Concepción la preservó6 del pecado original, en orden a la misión reconciliadora de su Hijo, pues, el Señor Jesús,
la Segunda Persona de la Trinidad,
nacería de Ella.
Un día Dios envió al ángel Gabriel a
la ciudad de Nazaret, a la Virgen María, que estaba desposada con San
José. La saludó llamándola “llena de
gracia”7, y le expuso el Plan de Dios:
Ella sería la Madre del Salvador por
obra del Espíritu Santo, porque para
Dios nada hay imposible.
La Virgen María aceptó de inmediato
el Plan de Dios, diciendo: “He aquí la
sierva del Señor, hágase en mí según
tu palabra”8. En aquel momento, se
hizo hombre la segunda persona de
la Santísima Trinidad, sin dejar de ser
Dios.
María es verdaderamente Madre de
Dios porque es la Madre del Hijo
eterno de Dios hecho hombre, que
es Dios mismo. Al mismo tiempo,
es también Madre nuestra, en el orden de la gracia, porque por medio
de su formación y de sus cuidados
maternales, tiernamente nos va conduciendo desde su propio corazón
al Corazón de su Hijo, y así, vamos
aprendiendo a amarla como la ama
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el Señor Jesús y vamos siendo dóciles a sus cuidados.
María está ligada al misterio central
de la Reconciliación. La Encarnación
es el acontecimiento crucial que inserta al Verbo en la historia humana.
Y esta irrupción de Dios en la historia
se logra a través de la libre cooperación de María. Ella se hace Madre
de Dios en el momento del Fiat en
la Anunciación, cuando el Espíritu
Santo la cubre con su sombra. Así,
la Theotokos (Madre de Dios), está
sumamente unida al misterio reconciliador del Señor Jesús.
De la maternidad del Señor Jesús se
pasa a la dimensión de la maternidad de la Iglesia, pues, lo es también
de todos sus miembros. Es el mismo
Preservó: resguardó, conservó, salvó.
Lc 1, 28.
Lc 1, 38.
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TEMA
UNIDAD 6
Cristo quien, desde su Testamento en la Cruz, hace explícito ese misterio de
la maternidad espiritual de María. “Mujer, ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu
Madre”9. Con estas palabras el Señor expresa que la maternidad de su Madre
encuentra continuación en la Iglesia, simbolizada por Juan.
2. La Cooperación de Santa María en su
respuesta al Plan de Dios
“La Anunciación” de Bartolomé Esteban Murillo
Y ante la pregunta, el ángel le revelará los caminos de Dios.
María entiende y responde con docilidad absoluta: “He aquí la
sierva del Señor, hágase en mí según tu Palabra”.
Santa María es el mejor ejemplo de respuesta fiel al Plan de Dios. Desde
su naturaleza libre del pecado original, ella se educó en buscar siempre los
caminos del Señor.
Esto lo vemos cuando San Lucas narra con sencillez el pasaje tan importante de la Anunciación-Encarnación del Verbo. El ángel Gabriel anuncia claramente el designio divino a una joven mujer. Habiendo escuchado, María
9
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pregunta: “¿Cómo será esto, puesto
que no conozco varón?”10. Pregunta,
pero no duda. María anhela más luz,
más comprensión. Su pregunta es ya
una respuesta afirmativa y, al mismo
tiempo, un pedir instrucciones para
obedecer mejor. Expresa, a su vez,
la consagración virginal que había
hecho a Dios. Y ante la pregunta,
el ángel le revelará los caminos de
Dios. María entiende y responde con
docilidad absoluta: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu
Palabra”11.
María confía totalmente en el Señor
porque lo conoce; y lo conoce porque se ha ido educando a sí misma
con la ayuda de su gracia. Ella nos
enseña que en los momentos en los
que no nos quedan claras las cosas,
no tenemos razones para desesperarnos o rebelarnos por no entenderlo todo. Al contrario, debemos
poner nuestra confianza en Dios y
pedir luces que nos orienten al cumplimiento de su Plan. Ella espera y
confía en el Señor porque sabe que
para Dios nada es imposible.
Cuando Jesús tenía doce años, se
pierde en el Templo y María le dice:
“Mira, tu padre y yo, angustiados,
te andábamos buscando. Él dijo: ´Y
¿Por qué me buscaban? ¿No sabían
que yo debía estar en las cosas de
mi Padre?´”12. María no comprende
la respuesta de Jesús, pero no desespera. No comprendía sus palabras,
pero “conservaba cuidadosamente
todas estas cosas en su corazón”13.
Vive de la esperanza; atesora lo que
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Jn 19, 25ss.
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ahora no entiende para más adelante.
La Virgen se va preparando para lo
que Dios le pedía, no solo ser Madre de Jesús sino también de todos
nosotros. Esta docilidad la hacía responder cada vez con mayor generosidad. Es por eso que al pie de la
Cruz, María acoge al apóstol Juan, y
en él a todos nosotros. María ha ido
ejercitando en su vida diaria su propia libertad. Y esto la ha ido llevando
a ser cada día más fiel a Dios. La gran
fidelidad se va construyendo de pequeñas fidelidades.
La vida de María ha pasado por el
aprendizaje del dinamismo del dolor
alegría. Dolor porque su Hijo va a ser
signo de contradicción, no va a ser
aceptado, va a ser rechazado y a ella
misma una espada le traspasará el
corazón. Alegría, porque la humanidad entera puede gozar de los frutos
de la reconciliación traída por Cristo.
Alegría, porque su Hijo es luz y gloria
de los hombres. Así, la Virgen María
va haciendo de su vida una respuesta
constante. Su “fiat”, es decir su “hágase”, no fue sólo en el momento
de la Anunciación-Encarnación sino
que se prolongó —cada vez más maduramente— durante toda su vida,
hasta llegar al pie de la cruz.
María nos
enseña que en
los momentos en
los que no nos
quedan claras las
cosas, no tenemos
razones para
desesperarnos o
rebelarnos por no
entenderlo todo.
María, nuestra Madre, nos enseña a
responder al Señor. Nos enseña a no
tener miedo en las dificultades sino a
entregarle un corazón cada vez más
íntegro, puro y reconciliado.
Lc 1, 34.
Lc 1, 38.
Lc 2, 48-49.
Lc 2, 51.
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TEMA
UNIDAD 6
3. Función dinámica de María
VI en su Carta Encíclica Mense Maio
dice: “La persona que encuentra
a María no tiene otro remedio que
encontrar también a Cristo”, y es que
todo en María apunta hacia Jesús.
La maternidad espiritual de María
no es, pues, una piadosa analogía, ni
una figura literaria. Tampoco se trata
de una maternidad adoptiva. María
es verdadera y realmente Madre
nuestra.
“La persona
que encuentra a
María no tiene
otro remedio
que encontrar
también a Cristo”
Papa Pablo VI en
su Carta Encíclica
Mense Maio
El papel de María en el Plan de Dios
es muy importante, es el mismo Dios
quien ha querido darle ese lugar.
Ella ejerce la maternidad en el orden
de la gracia ayudando a que en los
hombres nazca el Señor Jesús14.
La presencia de María es activa, educadora y luminosa que nos conduce
a Jesús y nos ayuda a captar, comprender y vivir la totalidad de sus
misterios. El Papa San Pío X en su
encíclica Ad diem illum, enseña: “No
hay camino más seguro y fácil que
María, por el cual los hombres puedan llegar a Cristo”. El Papa Pablo
Como hemos visto al iniciar el tema,
en el momento del amor llevado al
extremo, en la Cruz, Jesús le explicita a su Madre el don maravilloso de
su maternidad espiritual. Así le confía la misión de ejercer una función
dinámica en la formación y educación de los discípulos. Es también
en este momento solemne en que
el Señor Jesús invita a todo discípulo
a acoger la maternidad espiritual de
María, para que, encontrándose con
Ella desde el amor de Cristo, pueda
“conocerla, acercarse a su corazón,
amarla con afecto de amor filial, y
así ir recorriendo, en la esperanza y
el amor, con el calor y aliento de su
presencia, el camino que lleva a la
configuración con el Señor Jesús”15.
sotros ante el Padre. Por esta participación, Ella se convierte en auxilio y maternal intercesora de todos los creyentes. Este servicio intercesor de la Madre
es universal, se extiende a toda la humanidad, pero especialmente a los fieles
cristianos. Ella ejerce el servicio de acercar a cada hijo suyo al Señor Jesús,
para que cumpla con el Plan que Dios tiene para su realización y felicidad.
¿Te descubres hijo de Santa María? ¿Te dejas educar por ella?
¿Has experimentado su amorosa intercesión y protección? ¿Cómo?
¿Acudes a nuestra Madre para que interceda por ti y te obtenga
las gracias que necesitas?
Desde los primeros tiempos de la Iglesia se tiene la clara conciencia que María es la Madre de Dios y que dista mucho de ser un simple personaje histórico. Ella como persona real y concreta participa de manera dinámica de la
historia de la humanidad desde hace ya más de 2000 años.
Hay un gran número de apariciones marianas que hablan de la presencia de
María: Lourdes y Fátima, y existen muchas más. El testimonio del amor filial
a María en la vida de los santos y santas es también un hermoso signo de su
presencia en la vida de la Iglesia. María ha ayudado a que muchos hombres
y mujeres alcancen la Comunión de Amor.
María actúa
maternalmente
en la forja de la
Iglesia, y conduce
suavemente a
sus hijos al pleno
encuentro con el
Señor Jesús.
La Virgen María está íntimamente
asociada a la obra de su Hijo. Ella
participa, de forma subordinada,
pero totalmente real, de la mediación que el Señor Jesús hace por noVirgen de Guadalupe (México)
Virgen de Fátima (Portugal)
14 Ver Luis Fernando Figari, Haced lo que Él os diga,
Vida y Espiritualidad, Lima 2009, pp. 21-30.
15 Luis Fernando Figari, María Paradigma de Unidad,
Vida y Espiritualidad, Lima 1992, p. 6.
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TEMA
UNIDAD 6
a. Dejarnos educar por María
4. El Proceso de Amorización
Como hemos visto, Santa María tiene
un papel dinámico en nuestras vidas,
ella tiene la misión de educarnos
como educó a Jesús, con cariño y paciencia. Todo en ella nos remite a su
hijo Jesús.
En nuestra Espiritualidad Sodálite
el camino para alcanzar la santidad
es vivir el proceso de Amorización.
Éste es un sendero de configuración
vital mediante el cual aspiramos a
amar como Cristo, no a amar como
una mera imitación externa, sino
que apunta a una transformación
real, hasta lograr que el Señor sea
el principio de nuestra vida interior.
Progresivamente, en este proceso,
nos vamos haciendo de alguna manera “otros Cristos”16, para amar con
su amor. Siendo plenamente nosotros mismos, no seremos ya nosotros
quienes amemos, sino Cristo quien
ame en nosotros17.
dida en que vayamos haciéndonos
como Cristo, conformándonos a Él.
Ser como el Señor Jesús significa
amar lo que Él amó. Esto lo podemos
sintetizar en sus tres grandes amores:
a Dios Padre, en el Espíritu, a María,
su Madre, y a todos los hombres, por
quienes murió en la cruz. Nosotros
también estamos llamados a amar al
Padre, a María y a los demás, y el camino para hacerlo es siempre mirar
fijamente a Jesús.
Por el Proceso de Amorización vamos a crecer en el amor en la me-
Los dos movimientos de este proceso se resumen en:
En nuestra Espiritualidad Sodálite
nuestro amor filial mariano es cristocéntrico:
• Es por Jesús que llegamos a María, pero no para quedarnos en
ella.
• El amor que le demostramos a
María lo aprendemos de Jesús.
Debemos dejarnos educar por Santa
María para conformarnos con el Señor Jesús. Para hacerlo es importan“Nacimiento de Jesús” de El Cigoli
te el conocer más a nuestra Madre.
(Ludovico Cardi)
Tengamos una relación personal con
ella. Consagrémosle nuestras vidas ofreciéndole nuestras actividades cotidianas y a nosotros mismos, y esforcémonos por vivir el “Proceso de Amorización”.
Existe una oración muy hermosa que podemos rezar todos los días: el “Acto
de Consagración a María”.
¡Oh Señora mía, oh Madre mía!
Yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón.
En una palabra, todo mi ser,
ya que soy hijo tuyo,
¡oh Madre de Bondad!,
guárdame y protégeme como hijo tuyo.
Amén.
“Por Cristo a María y por María más plenamente al Señor Jesús”18.
a. “Por Cristo a María… ”
“Para conocer a María, condición para amarla intensamente,
debemos mirar al Corazón de Jesús: Él nos lleva hacia su Madre,
nuestra Madre”19.
La vida cristiana comienza con el don inmerecido, regalado, de la fe en Cristo,
que recibimos en nuestro bautismo. Es una fe inicial, incipiente, y en la cual
escuchamos a Jesús que nos dice “He ahí a tu Madre”. Jesús nos muestra a
Santa María como Madre y nos lleva a acercarnos a ella.
16 Ver Catecismo de la Iglesia Católica, 2782.
17 Ver Gál 2,20.
18 Ver Luis Fernando Figari, En Compañía de María,
Vida y Espiritualidad, Lima 1995, pp. 9-22; también
María Paradigma de Unidad, pp. 5-7, y Camino ha-
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Éste es el camino que estamos llamados a vivir para acrecentar la fe en
nuestra vida, don que nos llevará a la
plenitud humana.
cia Dios, Tomo I, Vida y Espiritualidad, Lima 1997,
pp. 21-24.
19 Luis Fernando Figari, En Compañía de María, Vida
y Espiritualidad, Lima 1995, pp. 16-17.
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TEMA
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¡Sí! ¡María, la Madre de Dios es también Madre nuestra! La maternidad
espiritual no es un acontecimiento
separado, independiente de nuestra
existencia como creyentes. Todo lo
contrario. La maternidad de Santa
María constituye piedra angular de
nuestra vida cristiana. Implica todo
un programa de vida para quien
verdaderamente busca con sincero
corazón ser fiel a su vocación de hijo
de Santa María.
b. “ ... y por María más plenamente al Señor Jesús”
“Amando a María llegamos a su corazón, y en él descubrimos
que es todo de Jesús”20.
Cuando nos acercamos a María, vemos que todo su ser nos conduce
al Señor Jesús, a un encuentro más
hondo y pleno con Él. María no está
disuelta en el misterio del Señor Jesús. Ella guarda su personalidad propia, esto nos permite una relación
personal con Ella. Descubrir a Santa María, conocerla, nos lleva a un
encuentro filial en donde como una
madre lleva de la mano a un hijo, así
nos lleva Santa María para encontrarnos más plenamente con su Hijo.
De ahí que nuestra devoción a Santa
María no sea una devoción más. No
se trata solamente de honrarla, de
amarla y recurrir a Ella. Buscamos
amar a Santa María con verdadero
amor filial, ya que realmente somos
hijos suyos. Sin embargo, el mismo
significado y alcance de este amor
filial es muchísimo más grande.
Nos acercamos a María desde el
amor de Jesús. El amor filial, o piedad filial, es una actitud relacional
afectiva que implica toda nuestra
existencia, en las distintas dimensiones de nuestra fe integral: la mente,
el corazón y la acción. Todo eso desde el corazón de Jesús, desde la fe en
Jesús. Es en el corazón de Jesús en el
que aprendemos las disposiciones de
Él hacia su Madre. Debemos amarla
con el mismo amor del Hijo. Esa es la
meta del que quiere seguir al Señor
Jesús.
Vemos como la relación entre Jesús y
Santa María es el cimiento del pro-
ceso de amorización, el que sólo se
entiende desde esa íntima unión entre ambos. Es tal la cercanía entre
Jesús y Santa María que no hay palabras para describir esta relación. Es
esto lo que da dinamismo al proceso.
Viviendo la piedad filial respondemos a la invitación que el Señor
Jesús nos hizo desde lo alto de la
Cruz: profesar el amor filial a María,
reconociéndola como Madre y profundizar en su Inmaculado Corazón,
dejando que la desbordante presencia de su Hijo llegue a nuestro propio corazón y nos enseñe a amar con
sus mismos amores: al Padre Eterno
con un amor obediencial; a María, su
Madre y nuestra también, con profunda piedad filial; y a los seres humanos, con caridad fraterna.
En el Proceso de Amorización vemos
que en todo momento el centro es el
Señor Jesús. María es siempre entendida desde una perspectiva subordi-
nada a Él. Eso no le quita valor, pues,
es el justo lugar que tiene.
Debemos amar a María a tal punto
que sea Jesús el que la ame a través
nuestro. De esta manera nos vamos
conformando al estado de Jesús,
como Hijo de María.
20 Luis Fernando Figari, En Compañía de María, Vida
y Espiritualidad, Lima 1995, p. 18.
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TEMA
UNIDAD 6
5. Seamos con María artesanos de la
reconciliación
mana a nuestros hermanos. Así, nuestra acción apostólica se vuelve fecunda
prolongación del don de la reconciliación que Dios nos entrega en la persona
del Señor Jesús.
El Apostolado es una consecuencia de la Maternidad
Espiritual de María.
Quien aspira recorrer las sendas de la piedad filial a María, no puede prescindir de la dimensión apostólica que ésta necesariamente implica. En efecto,
María ha recibido del mismo Dios la misión de conducir a los hombres hacia
el encuentro plenificador con el Señor Jesús, su Hijo, para reconciliarse con
Él.
“La función de María es hacer llegar a todos
el don de la Reconciliación. Nuestra tarea en
la gesta de la nueva evangelización, no puede
dejar de considerar que nuestra cooperación
con Santa María, consiste en acoger el don que
María nos trae acogiendo la reconciliación con
el Padre, viviendo el dinamismo sanante de la
Reconciliación de nuestras rupturas interiores
y asumiendo activamente la misión de ser
artesanos de comunión y solidaridad con todos
nuestros hermanos, particularmente los más
pobres en las tareas por una sociedad más justa
y reconciliada”21.
6. Conclusión
El vivir el proceso de Amorización en nuestra vida implica dejarnos amar, formar y educar por la Madre de Dios. Santa María nos enseña a “Hacer siempre
lo que el Señor Jesús nos diga”22 y nos enseña el Amor, que tiene como fuente
la Trinidad misma.
El ser hijos de Santa María, nos mueve a cooperar activamente con Ella en la
misión apostólica que le ha sido encomendada por su Hijo, el Señor Jesús, de
llevar a todas las personas hacia Él, para que en Él encuentren la respuesta a
sus anhelos más profundos.
Estamos llamados a cooperar con
María desde nuestra situación, asumiendo la misión de ser ministros
de la reconciliación. En ella descubrimos cómo comunicar el amor de
Cristo a todos los hombres, pues,
aprendemos a amar como Jesús
amó. El amor filial a María nos introduce de lleno en el dinamismo del
amor solidario a los hombres y nos
impulsa a proyectarnos en el servicio
evangelizador y de promoción hu-
21 Luis Fernando Figari, Haced lo que Él os diga, Función Dinámica de María, Vida y Espiritualidad, Lima
2009, p. 38.
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22 Ver Jn 2, 5.
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TEMA
UNIDAD 6
Vivamos nuestra fe
“Haced lo que Él os diga”.
Jn 2,5.
¿Qué haré para cooperar
con la gracia?
Interiorizamos...
¿Cómo vivo esto?
Acciones personales
“Y tú, a quien el Señor te dice: ‘He ahí a tu Madre’, ¿Pasarás de largo sin
ahondar el derrotero23 que tal legado te señala? La maternidad espiritual de
María, por explícita decisión del Señor Jesús requiere de ti de un vivir con
toda intensidad el camino de la piedad filial. María es verdaderamente tu
Madre. Si quieres ser de los que viven, Ella es el camino más adecuado para
acercarte a la Vida, pues, es la Madre de los vivientes. María es el camino
al Señor Jesús. Él desde la cruz te la señala. Desde su corazón amoroso y
doliente, te muestra a la Madre, y te convoca. No dice Juan, sino pronuncia
unas palabras que no pueden dar lugar a equívoco: ‘He ahí a tu Madre’. ¡Se
refiere a ti!”24.
• Esfuérzate en conocer a María para
que puedas ser como Ella. Te recomendamos que leas el libro “En compañía de María” de Luis Fernando Figari25.
Preguntas para el diálogo
• ¿En qué consiste el proceso de amorización?
• ¿Tienes una relación cercana con Santa María? ¿La amas con verdadero
amor filial?
• ¿Te dejas educar por Santa María en las circunstancias concretas de tu
vida?
• ¿Te esfuerzas por conocerla, por ahondar en pasajes bíblicos que se refieren a su vida con el Señor Jesús?
• ¿Le pides cotidianamente que te ayude a ser santo(a) y te confías a su
intercesión?
• Pide su intercesión por tus necesidades personales y por tu apostolado; y
pídele que te ayude a conocer mejor a
su Hijo, el Señor Jesús.
• Acércate a María, reza con Ella, pide su
intercesión con una oración mariana.
(Te sugerimos que tomes oraciones
del devocionario mariano “Con María
en Oración”26).
• Comienza a rezar el rosario. En el
anexo 1 encontrarás la explicación de
cómo hacerlo.
• ¿Tienes una imagen de Santa María en
tu cuarto o en tu escritorio? Este me-
dio sencillo puede ayudarte a tenerla
presente en tu vida cotidiana.
• Medita en la oración de San Bernardo
a Santa María que está en el anexo 3
de este tema.
Acciones Comunitarias
• Reflexionen en grupo sobre el significado de nuestra advocación “Nuestra
Señora de la Reconciliación, la Inmaculada dolorosa”. Está en el anexo 2
de este tema.
• Visiten un santuario, Basílica o Iglesia
dedicada a la Virgen María. Allí pueden tener un momento muy especial
de encuentro y oración con la Madre.
• Recen un rosario en comunidad. Pueden meditar los misterios que se encuentra en el Anexo 1 de este tema.
• ¿Le das gracias a Santa María por todo lo que por Ella has recibido?
• ¿Cooperas activamente en la misión que le ha sido encomendada a Santa
María de llevar a todos los hombres al Señor Jesús?
• ¿Le pides ayuda antes y después de hacer apostolado?
23 Derrotero: rumbo, itinerario.
24 Luis Fernando Figari, En Compañía de María, Vida y Espiritualidad, Lima 1995, p. 118.
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25 Luis Fernando Figari, En compañía de María, Vida y Espiritualidad, Lima 1995.
26 Luis Fernando Figari, Con María en Oración, segunda edición,Fondo Editorial, Lima 2004.
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TEMA
UNIDAD 6
Celebramos nuestra fe
Recemos en Comunidad
Todos:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Lector 1:
“Jesús, viendo a su Madre, y junto a Ella al discípulo que Él amaba, dijo a su Madre:
Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre, y desde aquel momento el discípulo la acogió en su casa”27.
Monitor:
El Señor Jesús, nos ha bendecido con el don de la maternidad espiritual de Santa María. En la cruz, dando cumplimiento pleno a su misión se dirige a Santa María y nos
confía a sus cuidados maternales. Nosotros, como hijos de María, estamos invitados
a amarla como Él mismo la ama.
Lector 2:
Santa María, Madre nuestra, a ti confiamos nuestras vidas. Intercede por cada uno de
nosotros, para que acercándonos a tu Inmaculado corazón, podamos vernos conducidos más plenamente a tu Hijo, el Señor Jesús.
Rezamos juntos el “Acto de Consagración”:
Todos:
1. Venturoso el mortal que, amante, guía
María los pasos al peregrinar
que el nombre de la Virgen es María
y estrella significa en turbio mar.
¡Oh tú que remas con trabajo y arte
contra el negro huracán que te persigue,
si del revuelto mar quieres salvarte
esa estrella contempla y su luz sigue!
2. María es nombre junto a Dios propicio;
luz que al mundo ilumina; hoguera lenta
que enciende la virtud, consume el vicio
y a todo el ser y espíritu calienta.
Ese nombre de amor que hasta en reflejos
presta a la oscura noche luz brillante,
que nunca sea de tu boca lejos,
que del corazón distante nunca esté.
3. Si te amenaza en la mundanal pelea
ya calumnia, ya rencor, busca esa guía,
si atribulada tu constancia ondea,
si te rinde el dolor llama a María.
María es la salud, la paz amiga.
María es la esperanza, el bien más caro;
en seguirla doquier nunca hay fatiga,
ni naufragios jamás bajo su amparo.
Todos:
Oh Señora mía, oh Madre mía, yo me entrego del todo a Ti.
Y en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día,
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, en una palabra
todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Oh Madre de bondad,
guárdame y protégeme como hijo tuyo. Amén.
4. ¡Inmensurable bendición del Hijo
que nos asume al vientre virginal
y nos concede la esperanza de un bien fijo
por el sendero de la piedad filial!
Que el nombre de la Virgen es María,
que estrella significa en turbio mar;
¡Venturoso el mortal que, amante, guía
María los pasos al peregrinar!
Monitor:
Terminamos cantando: El nombre de María.
Todos:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
27 Jn 19, 26-27.
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Manual de Formación Agrupaciones Marianas - Nivel 1
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Agrupaciones Marianas
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TEMA
Anexo 1
El Santo Rosario
Lo constituyen veinte misterios agrupados en cuatro grandes grupos, que resumen
toda la vida de Jesús: los momentos de gozo, luz, dolor y gloria; a estos momentos
los llamamos misterios; cada grupo consta de cinco misterios y se rezan unos días
determinados de la semana.
Misterios del Rosario
Misterios Gozosos (Lunes y sábado)
Primer Misterio de Gozo
La Encarnación de Dios en el seno purísimo de María Virgen.
Segundo Misterio de Gozo
La Visitación de Santa María a su prima Isabel.
Tercer Misterio de Gozo
El Nacimiento del Señor Jesús en Belén.
Cuarto Misterio de Gozo
La Presentación del Señor Jesús en el Templo.
Quinto Misterio de Gozo
El Hallazgo del Señor Jesús en el Templo después de tres días.
Misterios Luminosos (Jueves)
Primer Misterio Luminoso
El Bautismo del Señor Jesús en el Jordán.
Segundo Misterio Luminoso
La autorrevelación del Señor Jesús en las bodas de Caná.
Tercer Misterio Luminoso
El Anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
Cuarto Misterio Luminoso
La Transfiguración del Señor Jesús.
Quinto Misterio Luminoso
La Institución de la Eucaristía.
Tercer Misterio de Dolor
La Coronación de Espinas.
Cuarto Misterio de Dolor
El Camino al Calvario llevando la Cruz.
Quinto Misterio de Dolor
La Crucifixión y Muerte del Señor Jesús.
Misterios Gloriosos (Miércoles y domingos)
Primer Misterio de Gloria
La Resurrección del Señor Jesús.
Segundo Misterio de Gloria
La Ascensión del Señor Jesús.
Tercer Misterio de Gloria
La Venida del Espíritu Santo sobre Santa María y los Apóstoles.
Cuarto Misterio de Gloria
La Asunción de la Virgen María.
Quinto Misterio de Gloria
La Coronación de Santa María.
ANEXOS
ANEXOS
UNIDAD 6
El Rosario es una oración vocal y mental, donde el rezo de las avemarías
va unido a la meditación de la vida del Señor Jesús. Para rezarlo mejor
suelen darse varios consejos:
• Antes de empezar buscar un momento y lugar apropiado.
• Rezarlo por alguna intención. Por ejemplo, en acción de gracias o
para pedir la intercesión de nuestra madre María.
Misterios Dolorosos (Martes y viernes)
Primer Misterio de Dolor
La Oración y Agonía del Señor Jesús en el Huerto de Getsemaní.
Segundo Misterio de Dolor
La Flagelación.
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TEMA
Modo de rezar el Rosario
Anexo 2
• Persignarse: Hacer con el pulgar de la mano derecha tres cruces pequeñas: sobre
la frente (Diciendo: “Por la señal de la Santa Cruz”), sobre la boca (Diciendo: “de
nuestros enemigos”) y sobre el pecho (Diciendo: “líbranos Señor, Dios nuestro”).
Santa Maria de la Reconciliación
• Antes de empezar los misterios rezar el Credo, tres Avemarías y el Gloria.
• Anunciar el primer Misterio del Rosario que corresponda al día y recitar un Padre
Nuestro, en la cuenta grande.
• Rezar 10 Avemarías, en las cuentas chicas, y al final el Gloria.
• Cada una de las siguientes decenas es recitada de la misma manera: anunciando
el correspondiente misterio, recitando un Padre Nuestro, diez Avemarías y un
Gloria.
• Cuando se ha concluido el quinto misterio, se reza la Salve.
a. El manto de María.
María está con el manto abierto. Ella nos invita
a cobijarnos bajo él. María sabe que muchas
veces somos débiles, sabe de nuestras flaquezas y grandezas. El manto abierto es una manifestación de la protección que ejerce Santa
María en nuestras vidas ante el peligro y las
insidias del enemigo.
ANEXOS
ANEXOS
UNIDAD 6
b. El corazón de María.
María fue educada por la pedagogía divina
en la alegría y el dolor. Dolor que nos lo expresa un corazón atravesado por una espada
y alegría expresada en un corazón fulgurante
en llamas de amor, llamas vivas que denotan
la presencia transformante del Espíritu Santo.
Las flores blancas significan su pureza.
c. La mirada de María.
María nos mira con indescriptible dulzura. Su mirada invita en forma franca y directa
al encuentro personal y sitúa a quién la observa en una comunicación de tierna paz,
de serenidad, de esperanza intensa.
d. Las manos de María.
La mano derecha que con enérgica finura apunta hacia su corazón, nos invita a tener
un corazón como el de ella, siguiendo su ejemplo. Su mano izquierda nos invita a
caminar hacia Cristo junto con Ella.
e. María pisa la serpiente.
María aparece ante nosotros triunfando sobre la maligna serpiente, símbolo del mal,
del demonio. La imagen muestra el delicado y firme pie de la Madre pisándole la
cabeza mientras que ésta, de fauces abiertas y lengua extendida, la amenaza.
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Anexo 3
NOTAS
ANEXOS
Agrupaciones Marianas
Oración de San Bernardo
Si se levantan los vientos de las tentaciones,
si tropiezas con los escollos de la tentación,
mira a la estrella, llama a María.
Si te agitan las olas de la soberbia,
de la ambición o de la envidia,
mira a la estrella, llama a María.
Si la ira, la avaricia o la impureza
impelen violentamente la nave de tu alma,
mira a María.
Si turbado con la memoria de tus pecados,
confuso ante la fealdad de tu conciencia,
temeroso ante la idea del juicio,
comienzas a hundirte en la cima sin fondo
de la tristeza o en el abismo de la desesperación,
piensa en María.
En los peligros, en las angustias, en las dudas,
piensa en María, invoca a María.
No se aparte María de tu boca,
no se aparte de tu corazón;
y para conseguir su ayuda intercesora
no te partes tú de los ejemplos de su virtud.
No te descaminarás si la sigues,
no desesperarás si le ruegas,
no te perderás si en ella piensas.
Si Ella te tiene de su mano, no caerás;
si te protege, nada tendrás que temer;
no te fatigarás si es tu guía;
llegarás felizmente al puerto si Ella te ampara.
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