(España) dio a conocer que la contaminación eléctrica afecta el

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PROFESOR: CANO GONZÁLES, PABLO W. LFXJ 2015
CONTAMINACIÓN ELÉCTRICA
No es raro que quienes vivimos en grandes ciudades
experimentemos con frecuencia dolor de cabeza,
insomnio, variaciones en la presión arterial y trastornos
de atención y memoria. Cuando estos síntomas se hacen
más frecuentes será importante considerar como causa
las radiaciones a las que estamos expuestos.
Los avances tecnológicos nos hacen la vida más fácil y
cómoda, al grado que es impensable sin los aparatos
electrodomésticos en el hogar, teléfonos celulares,
computadoras y muchos otros inventos contemporáneos.
Sin embargo, estar expuesto constantemente a ellos puede poner en riesgo nuestra salud, pues los campos
electromagnéticos que estos artefactos irradian son nocivos y, sin darnos cuenta, afectan nuestra estructura
celular.
Así es, hablamos de la electricidad con la que trabajan los aparatos mencionados. Antes de continuar, es
importante tener en cuenta que el organismo humano requiere de corrientes eléctricas y magnéticas para que
las neuronas (células del cerebro) envíen información —a través de los llamados neurotransmisores— a todo
el cuerpo.Por otra parte, aproximadamente 80% de la constitución orgánica del ser humano es agua,
compuesto conductor de electromagnetismo, de manera que nuestro cuerpo puede absorber la energía
electromagnética que se encuentre cercana.
Debemos dejar claro que si la radiación es momentánea, o por unos cuantos minutos, prácticamente no hay
efecto dañino, pero la exposición prolongada y repetitiva afecta a células y tejidos de todos los órganos del
cuerpo. Los síntomas más comunes de quien experimenta lo anterior son fatiga, pérdida de sueño, dolores en
diferentes partes del cuerpo, debilidad del sistema inmunológico, con lo que el afectado se enferma con
mayor frecuencia; además, hay marcados cambios en el estado de ánimo, depresión y, en algunos casos,
propensión a padecer cáncer.
ESTUDIOS CIENTÍFICOS
Si bien durante décadas hemos escuchado que la impureza ambiental es uno de los factores de riesgo para
la salud, no debemos dejar atrás a la contaminación eléctrica en el hogar y el trabajo, ya que puede ser
causa directa —o indirecta— de numerosos trastornos.
La radiación generada por maquinaria industrial, líneas eléctricas, electrodomésticos y otros aparatos es
mucho más débil que los campos electromagnéticos naturales (tormentas eléctricas y la producida por el Sol,
por ejemplo). Sin embargo, la combinación de ambos tipos nos expone diariamente a una dosis mayor,
misma que puede producir cambios en la membrana de todas las células del cuerpo.
Hace varias décadas, el Instituto de Bioelectromagnetismo de la Universidad de Alcalá de Henares (España)
dio a conocer que la contaminación eléctrica afecta el funcionamiento de la glándula pineal —situada en la
parte posterior del cerebro—, la cual secreta ciertas hormonas responsables del desarrollo de los órganos
sexuales y de mantener en óptimo estado al sistema inmune (nos protege de infecciones). De acuerdo a lo
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mostrado, el daño en la glándula propicia procesos infecciosos y alergias, así como en el crecimiento anormal
de las células productoras de cáncer.
Asimismo, el teléfono celular ha sido causa de enfrentamientos científicos, al grado que algunos países
promueven que menores de 18 años no deben usar estos aparatos, pues su radiación traspasa la corteza
cerebral propiciando tumores, mal Parkinson y la prematura aparición de Alzheimer. Lo cierto es que los dos
últimos están respaldados por detractores alarmistas que no han encontrado eco en entidades
internacionales relacionadas con la salud.
¿QUÉ HACER?
Es posible que hasta este momento nos mostremos escépticos hasta lo aquí mostrado, pero no está de más
saber, que algunas personas que han tomado ciertas medidas protectoras, han dejado de
manifestar trastornos del sueño, dolores de cabeza, tensiones musculares, cansancio e incluso pérdida
exagerada de cabello, para los que no había solución por las vías médicas convencionales ni mediante
terapias alternativas.
Una de las formas de control más simples fue desconectar de la instalación eléctrica los aparatos a la hora de
dormir. Recordar que el cable de un aparato tiene corriente y, que aún estando apagado, irradia un campo
electromagnético que el agua del organismo absorbe sin que la persona se percate de ello.
Otras medidas que nos ayudarán a alejarnos de la contaminación eléctrica son:

Si es absolutamente indispensable una lámpara u otro aparato, asegúrese de no tenerlos a distancias
menores a 1 metro de la cama; mantenga a la mano una lámpara de pilas si se levanta por las noches.

Si usted requiere el uso del despertador por las mañanas, procure que no esté conectado a la corriente
eléctrica y elija uno de pilas o de cuerda.

Cuando esté funcionando el horno de microondas, guarde una distancia de al menos 1 metro del aparato.

Use el teléfono celular solamente cuando sea necesario.

Si en la calle donde vive, hay un transformador a menos de 50 metros de casa, coloque plantas de hoja
gruesa, ya que servirán para mitigar la radiación.
Recuerda que a mayor distancia de una fuente emisora, menor será la radiación que recibamos.
Ahora, si la vivienda o lugar de trabajo es una construcción vieja, no será raro que la instalación eléctrica esté
defectuosa y sea la causa de problemas. Las que cuentan con un solo cable rígido por conductor suelen tener
mayores pérdidas de campo eléctrico que las de múltiples filamentos o hilos finos, incluso aun no habiendo
consumo, con todas las luces apagadas y los aparatos eléctricos desconectados.
Finalmente, cabe señalar que cada individuo posee particular grado de sensibilidad a la contaminación
eléctrica o al exceso de electricidad estática o ambiental, lo que explica que algunas personas sufran los
trastornos antes descritos, mientras que otras no presentan molestia alguna.
De manera que si se sospecha que es de este tipo de personas y se ha notado que la vitalidad es cada vez
menor, padece dolores de cabeza, insomnio o hasta ira y depresión, es posible que su cuerpo esté
absorbiendo energía eléctrica que altera su funcionamiento. Probar durante una semana desconectando
todos los aparatos eléctricos de su habitación antes de dormir y observar la diferencia.
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