Análisis estad^stico de! P`adrón 1\/1e^nicipa! de Nabitantes

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Análisis estad^stico de! P'adrón 1\/1e^nicipa!
de Nabitantes
por AVE Li NO PAB LOS TRABAN CO
Inatituto Neciona{ de Estadistica
INTRODUCCION
E1 terna, a nuestro juicio lleno de sugerencias, presenta lo que parece ser un
problema general de tantas cuestiones que se pretenden vulgarizar, el de su vasta
amplitud, y cuya respuesta no puede ser otra que la de limitarse a esbozarlo, a establecer unos planteamientos básicos y tratar, aunque no se consiga plenamente, de
desbrozar el terreno y allanar el camino para trabajos más ambiciosos o^viajes de
más larga andadura.
El Tftulo III del Reglamento de Población y Demarcación Territorial de las
Entidades Locales, define el Padrán Municipal como instrumento público y^ fehaciente a todos los efectos administrativos, añadiendo que es la relación, de los habitantes del término, con expresión de sus respectivas cualidades. Haciendo honor a la
primcra parte de esta definición, el Padrón comenzó siendo un baluarte burocrático
eapaz de alumbrar certificaciones de fndole diversa. Pero su riqueza informativa
era tan valiosa, que no es de extrañar que pronto se produjera el ,proceso lógico
de intentar obtener utilidad y provecho de sus datos.
FL PAI?RON COMO DfJCL.1MENT0 DE G^ST ItJN NiUN IC IPAL Y COMO
FUENTE DE DATOS NUMERICOS
El proceso aludido tuvo lugar en dos direcciones primordiales : en el aspecto
de la gestión municipal y en el estadfstico. E1 conjunto de los habitantes del municipio con sus características personales y de locali2ación, que es lo que eonstituye
el armazón de los padron.es municipales, permite obtener relacion^es de grupos
ESTADISTICA ESPAÑOLA
especiflcos de personas clasificadas por calles, secciones o distritos, esto es, detertninar una tipologta particular, según el ^^specto concreto de la aplicación práctica
que se pretenda conseguir : organizar una camparia de vacunación, estabiecer Ia base
nominal para ia exaccibn de un impuesto, notificar cualquier tipo de medidas que
afecten a un determinado sector de la población, etc.
Desde una óptica puramen,te estadística, los padrones de habitantes han facilitado, con una tradición casi secular, los datos municipales de población, las
conocidas poblaciones de derecho y de hecho. El primer eoncepto tíene un alcance
legal, comprende a los residentes presentes y a los ausentes cuya ausencia temporal
por díversos motivos, traba^o, negocios, servicio militar, servicios domésticos, ete.,
no ocasiona la pérdida de residencia en un municipio. El segundo es un concepto con
un peso específico especialmente demográfico, y abarca a los residentes presentes y a
las transeúntes; estos últimos, representan la contrapartida de los ausen,tes. El signíficado de la población de hecho se identifica con aquélla que gravita de una manera
real sobre una deter^ninada área geográfica en un instante dado. Tiene gran importancia en las ciudades y localidades con una gran concentración de acuartelamientos,
hospitales, colegios y otros establecimientos colectivos que generan un elevado
eontingen,te de población, transeúnte. Es de señalar que, a partir de 1970, esto es,
er^ las rectificaciones anuales a 31 de diciembre de los años 1971 a 1974, se abandonó •
el estudio de los habitantes de hecho, por las razones que después se indicarán.
Nuevamente, este tipo de poblacián se ha tenido en cuenta, como era ineludible, en
la última renovacián padronal realizada con referencia al 31 de diciembre de 1975.
Hasta época reciente fue éste el único fruto estadístico que ofrecib el Padrbn.
El año 1965 marca el inicio de una nueva etapa en el campo que nos ocupa, y ello
debido a dos razontes fundamentales. La primera, el hecho de que el Ir^stituto Nacional de Estadística se ocupara por vez primera de Ilevar a cabo una explotación
demográfica deducida de la inforrnación padronal carrespondiente a la Renovación
del mencionado año. En segun,do Iu^ar, la presión de la informática, que estaba incidiendo ya en distintos ámbitos de la vida del pafs, empieza a introducirse en el
trata^niento de las cuestiones administrativas de los Ayuntaxnientos, y cóm,o no,
en la mecanización de los padrones municipales. Asf hoy dfa, algunas Corporaeiones,
muy pocas por cierto, pueden alardear de ser pioneras en la materia, desde el año 1965.
En 1970, la mecanización de los padrones se extendf a a casi un 20 por 100 de
la poblacián española. En la última Renovación de 1975, se ha producido una verdadera explosión del fenórneno, hasta el punto que se estima afecta a bastante m,ás
del 50 por 100 de los españoles. Una consideración muy significativa que, sin género
de dudas, nos lleva a predecir un halagiieño porvenir, no sálo en, el tratamiento
mecanizado de la información padronal, sino en la utilidad que de ella se pueda
extraer, consiste en la circunstar^cia de que, en varias provincias se ha mecanizado
el padrón de la totalidad de los municipios, entre ellas se cuentan Alava, Guipúzcoa,
ANALISIS ESTADISTICO DEL PADR^N MUNICIPAL DE H ABiTANTES
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Murcia, Navarra, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, ^'izcaya y 1t^ragoza. Ello,
como es obvio, permitirá llevar a cabo estudios a escala pravincial, e incluso regional,
en los casos de Canarias y del País Vascu. F:s de justicia señalar, que tales lugros se
deben a la intervencibn de las Diputaciones Provinciales que, o bien se han hecho
eargo de la provincia eompleta, o bien de aquellos municipios, los más, carentes de
medios pa^ra emprender una tarea de esta envergadura.
No es necesario, par evidente, esforzarse en destacar que las posibilidades
que ofrece el tener mecanizada una información de tal naturaleza son amplias y diversas, tanto en lo que se refiere a las tareas adm^tnistrativas y de gestión, como en
lo relativo a disponer con rapidez de datos precisos para eualquier prayecto cancreto
de planificación y de hecho asi ha sucedido, en mayor o rnenor medida, con los Ayuntamientos que han emprendido este camina. Coino ejemplo importante y generalizado
cabe ci.tar la obtenci,ón de las listas electorales comprensivas dc una ordenación aliabética de los electores por secciones. No debe pensarse que el camino es fácil.
Por el contrarito, se encuentra llena de dilicultades, y es lógico que así sea, cuando
se trata de roturar un terreno en. el que la experiencia es escasa o nula. Pero lo que,
a nuestro modo de ver, queda fuera de toda duda, es que el futuro se presenta prometedor y el hori2onte claro.
LAS CIFRAS DE >'OBLACION EN LUS PADRONES MUNICIPALES
Cada cinco años, los terminados en 0 y 5 y con referencia al 31 de diciembre,
los Ayuntam.ientos llevan a cabo la renovacián de sus padrones ^nedian,te el reparto de las correspondientes hojas de inscripción que, como es por demás conocido, son cubiertas por los cabezas de familia. Se trata por tanto de una operacián
^ex nova», esto es, un borrón y cuenta nueva.
En las años intermedios se p ^reten^de conseguir una actualización a través de
las altas y bajas, del mavimiento natural de la población y de los movimien,tos migratorios, que se resumen anualmente, al igual que una contabilidad que se cierra a
fin de año, dando lugar a las cifras de las rectificaciones padronales. 1-iemos apur^tado
que, de este modo, se intentan actualizar lds cifras de población de las renovacion,es.
Sin e^nbargo, todos los Ayuntamientos saben muy bien que ello es muy dificitl de
conseg,uir, incluso para aquéllos que realizail verdaderos esfuerzos con esta finalidad.
Este es, en nuestra opinión particular, uno de los principales problemas que tiene
glanteado el padrón municipal de habitantes, y al que debe dar respuesta si se quiere que sea un reflejo real del inventario humano del municipio y, corno consecuencia,
permita extraer de él ur^ jugo de buena calidad.
Las renovaciones, coxno resultado de una autoinscripción, podrán tener Inayores
o menores defectos en funcián de la mejor o peor vigilancia a que se hayan, sometido
^$
ESTADISTIGA ESPAÑOLA
las operaciones padronales, bien mediante medidas de carácter general para todo
el pafs, o bien las que cada Ayuntamíento haya adoptado de mancra especfflca,
pero es indudable que ofrecen. una cobertura poblacional inuy aceptable, A partir
de este momento la informaeión se degenera progresivamente como consecuen,eia
princípalmente de dos factores adversos.
La influencia de uno de ellos, se ha intentado ya n^eutralizar, Nos queremos
referir al fenóxnen,o, cada ve^ m^s frecuente a medida que transcurren los años,
de la aparícíán de las hechos demogr^,flcos, nacimientos, defunciones y matrimonios
(estos últímos son tambíén de ínterés, en cuanto afectan a la calificación vecinal de
los c:ontrayentes) en^ localidades distir^tas al municipio de residencia, con la cansiguiente repercusión en las rectiflcaciones anuales del padrón, debido, simplemente, al
desconocimiento del hecha. Este inconveniente, cuya importancia aumenta con el
desarrollo de los centros de asistencia sanitaria en los gran.des r^úcleos urban^os,
pensamos que habrá quedado subsanado a partir de 1975, si es que f unciona debidamente el instrumenta que se ha montado para ello a petición, precisamente, de los
propios Ayuntamientos, consistente en que éstos deben recibi^r unos boletines munGicipales de los nacimientos, matrimonios y defunciones que afectan a sus propios
residentes, cualqulera que sea el registro civil en que se hayan inscrito, los cualés
forman un cuerpo común con los cuestionarios de la Estadfstica del Movimiento
Natural de la Población a cargo del I. N, E. y son tramitados por conducto de las
Delegaciones provinciales de Estadfstica y de las Jefaturas provinciales del Servicio de Inspección y Asesoramiento de las Corporaciones Locales.
El segundo factor que interviene en, el mencionado proceso degenerativo, es
la falta o, mejor dicho, la ausencfa de control en la movilidad territorial. Todos estamos obligados gor Ley a declarar nuestros traslados de residencia, tanto en el municlpia de origen como en el de destino, e incluso los cambios de domicilio dentro de
una n^isma localidad, pero Ia experiencia demuestra que tal precepto, en la mayor
garte de las ocasiones, sálo se cumple cuando a los afectados se les exige un certificado rnunicipal, lo que suele ocurrir con frecuencia en los trámites de altas en la
Seguridad Social, corno e jemplo signfflcativo.
La cuestión tiene, a nuestro entender, un tratamiento nada sencillo y esta rnisma
diflcultad nos induce a evitar la tentación de aventurar algún procedimiento para
allanarla. No obstante, se podrfa decir que encontrar la ^fórmula mógica^ ^ que resolviera el problema no serfa tan difícil coxno vencer la inercia de los rnecanismos que
habria que poner en marcha para darle a la xnisma un sentido pragmático. Por
tanto, creemos más conveniente limitarnos a señalar diversos métodos o tentativas
que, según tenemos noticia, han sido puestos en práctica o ensayados por algunos
Ayuntamientos, o que han sido propuestos en los semínarios de estudio en los que,
de alguna manera, se ha abordado el tema. La mayor parte de ellos consisten en
establecer la necesaria coordinación con ciertas Empresas, Instituciones y Entidades
ANALISIS ESTADISTICO DEL PADItON 14iUNICIPAL DE H ABITANTES
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a fin de que exijan el certificado de residencia cumo r•equisito previo para el disfrute de deterlninados servicias. Cornu ejemplos podertZOS ser^alrir, las Erlipresas d^^
agua y electricidad que, al constituir generalmente monupolios dentru del Iliunicipio, simplificarán los contactos y acuerdos con las mismas pur parte de la administración municipal. Las Empresas de gas y teléfonos, cuya única restricción será
la costumbre de obtener el alta de estos servicios a nombre de lus prol^ietarios-de los
inmuebles y no efectuar el cambia a Ios subs^guientes inquilinos. Las Empresas de
mudanzas de muebles, si bxen el grado de obligatoriedad, en este caso, parece muy relativo, salvo que pudiera ser objeto de sanción su incumplimiento. La Cámara de
la Propiedad Urbana, para recoger los cor^tratos de arrendamiento que se registran
en las mismas. E1 Tnstituto Nacion,al cie Previsión, para tramitar las altas en la Seguridad Social. Esta medida es de gran irnportancia, tanto porque es susceptible de
ser adoptada a nivel nacional, como porque recogerfa un elevado porcentaje de las
altas por inmigración. Los Centros oficiales y particulares de Enseñanza, para
formalizar la matrfcula escolar en la primera inscripción en el Centro Educativo.
Los tráslados de Centro en una misma localidad serfan un buen indicador de los
cambios de domicilio.
Existen otras medidas de régimen interno de la administración municipal,
que pueden servir para detectar las familias que no han declarado el cambio de
residencia o de domicilio, como son los proyectos urbanfsticos de nuevas edificacion,es, apertura de calles, etc., (generan altas), o bien expropiaciones forzosas,
declaraciones de ruinas (generan bajas), la coordinación con la Admin;istración de
Rentas y Exacciones, a través de las altas y bajas que se i•eg,istren, el ariálisis de
los hechos demográficos especialmente los nacimientos, que pueden revelar la existencia de padres que no están empadronados, a los que se puede invitar a que formalicen su situación.
En todos los casos anteriores se requiere, en definitiva, la utilización de medios
más o xnenos coactivos que, si bien es cierto, no son otra cosa que la exigencia de
una obligación, sin embargo, su propia naturaleza con,stituye un freno para su
completa aplicación por parte de los Ayuntamientos.
En contraposición a lo que se acaba de exponer, están las medidas encaminadas a crear una xnotivación interesante para los vecinos que les anime a acudir
voluntariamente al Ayuntamiento. Apaxte de la propaganda por los distintos rnedios
de difusión, bandos municipales, carteles, prensa y radio (la televisián no ha sido
ut^lizada), ha dado muy buenos resultados aprovechar el ofrecimiento gratuito
de ciertos servicios, realizado, por correo, para incluir una nota alusiva a que los
convecinos que no lo hubieran recibido no figuraban inscritos en el padrón de habitantes, invitándoles a inscribirse. Así, según hemos podido conocer, se han utilizado
métodos de este tipo en el envio de información en materia de enseñan,za, relativa
a Centros educativos xnunicipales y en campañas de vacunación gratuita.
^
ESTADISTICA EsPAÑOLA
Una última c:^bjeción a las rectificaeiones anuales est^ relacionada con la dificultad que ofrccen para medir la población de hecho, est.o es, la que incluye a los
transeúntes, quienes no tienen la obligacián de hresentar declaración alguna, y como
consecuencia natural, dicha población sólo tiene sentido en un motnento determinado. Para que tuviera un reflejo real en las rectificaciones padronales, serfa necesario, cosa que nunca se hizo, montar una operación de recuento de todos los transeúntes existentes en cada municipiot precisamente en fin de año, lo que, por otra
parte, solamente podría ser factible, aunque laborioso, en el caso de los establecimientos colectivos, eomo hoteles, colegios, conventos, cuarteles, ete., pero siempre
escaparía a la investigación los que habitaran en viviendas familiares.
Por esta razón, el I. N. E., con muy buen criterio en nuestra opinión, suprimió,
a partir de 1971, como antes se ha dicho, la abtención de la aimaginaria^ ^ p^oblacián
de hecho de las rectiScaciones padronales que tradicionalmente venía dando a la
luz unas cifras vacías de significado. Otra solución alternativa hubiera sido convertirlas en significativas a la vista de que, ba jo el prisma del análisis demográfico, es
mucho mas importante la población de hecho que la de derecho, pero está fuera de
toda duda que el hacerlo y hacerlo bien cuesta dinero.
Una reflexión superficial sobre el tema nos conducirfa a considerar la irrelevancia
de la fecha escogida para Censo y Padrón del último dfa de diciembre, como si se
tratara de hacer un balance de año nuevo, vida r^ueva. Fecha que no viene, además,
avalada por antecedentes de otros pafses. Más racional, por ser más representativas
del año, sería referir las cifras de población a su día central, el 1.^ de julio, y asf se
hace con las poblaciones estimadas o calculadas, que como hecho obligado se utilizan
en la elaboración de Ias tasas de un buen número de fenárnenos dernográficos.
Pasando al terreno de los ejemplos, padrfamos preguntarn,os qué ocurrirfa si
investigáramos la población de hecho de un Benidorm en las dos fechas mencionadas
o, lo que resultarfa peor, tomando como referencia el 15 de agosto, con la disculpa
de ser el punto medio del tercer trimestre. Sin comentarios, las diferencias serfan
abismales. Sin embargo, tales cifras estarían dotadas de una gran utilidad para que
el Ayuntamiento llevara a cabo una buena planificación de sus servicios municipales.
Qtro ejemplo importante nos lo brindan nuestras ciudades turfsticas de las
Islas Canarias ^,Es representativa su población de hecho en 31 de diciembre? Evidentemente, no. La conocida «temporada alta» eleva las cifras a niveles muy superiores a la mtedia anual. Concluimos, por tanto, en que la casufstica es variada y que,
en la elección de una fecha de referencia para investigaciones de este tipo, deben
sopesarse factores de distinta naturaleza que no hacen al caso en este momento.
ANALISIS ESTADISTICO DEL PADRON MUNICIPAL DF H ABITANTES
51
LA MEGANIZACI(^N DEL P.^DRC;1:^v DE l-IABITA:`rTZ'l;:S
Dada la movilidad social y^eo^ráfica de nuestros días, los datos de una renovación padronal se desfasan en una ^ran parte de los municipios, corr^o hemos indicado
antes, desde el día si^uiente de su obtención. Bajo este hecho subyace un f ondo que
reviste una especial importancia cuando se trata de relacionarlo con el desarrollo
autom^tica de la inÍormación padronal.
E1 problema, para rnal de males, tieize una tensa irliplicación económica. La
destrucción, cada cinco años, de un r^laterial de costosa elaboración, disminuye la
rentabilidad de la mecanizacián de los padrones o, en todo caso, hace que no sea
atractiva bajo un punto de vista presupuestario. Desde otro ángulo, aquéllos que han
puesto su inteligencia al servicio de esta labor, se rebelan al ver cámo se va deteriorando un trabajo que tantos sacrificios y esfuerzos les ha costado, y que constituiría una información vólida al 100 por 100, de vivir en un pafs habitado por individuos obedientes a sus leyes.
Fue por esto que las inquietudes de un puñado de personas, representantes
de un pequeño número de Ayuntalnientos, que formaban parte de la avanzadilla
en la materia, provocaron la constitución de un ^rupo de trabajo, en el seno del
Instituto de Estudios de Administracibn Local, para la coordinación y mecanizacibn
de los padrones municipales, con la suffciente anticipación a fin de que sus conclusiones pudieran ser tenidas en cuenta en los programas de la Renovación del
Padrón de Habitantes en 19?5.
En esquema, y para no ser prolijos, digamos que se operó sobre el siguiente
cuerpo de doctrina: aproveehar la información grabada en una renovacibn padronal,
con una primera fase de reco^ida de datas mediante una hoja de empadronamiento,
emitida previamente por ordenador en sus características m^s estables {Kpre-padr6n^},
y con una Ineta ideal, consistente en rnantener actualizada día a día la información,
utilizando un sistema de aperación continuada de campo como etapa previa para el
establecimienta de un posible re^istro abierto de población.
Es a^radable constatar ahora que las tareas de este ^rupo de trabajo dieron
sus frutos en algunos aspectos, superando la difícil carrera de obstáculos que siempre
conduce al B. O. E., como puede desprenderse de los siguientes párrafos transcritos
literalmente del articulado de un Decreto de marzo de 1975:
«,,.los Ayuntamientos que tengan mecanizado el tratamiento de la il^formación
padronal, o los que en lo sucesivo lo mecanicen, podrán, con autorización del Instituto Nacional de Estadistica, verificar la renovacibn quinquenal del Padrón, mediante el reparto de hojas de inscripción, previamente cubiertas con datos de las
p^rsonas que ya fi^uraban inscritas...»
<<Con carácter experimental y con miras a una posible generalización, los Ayun-
^2
ESTADISTICA ESPAÑOLA
tamientos que posean los meciios de rnecanizacián adecuados podrón llevar a cabo
un sist.c^ma cíc• cc^n^probaci^in lxertn^xnecite de l^x ^ictciali^aciórl cle lc^s cíatos pacíranales,
el cual, si afrece las debidas garantías, pueda llegar, en su ca^c^, a sustituir la lIlscripción total en las renovaciones padronales...w
La implantacibn, desde principios de I975, del servicia que permite a los Ayuntamientos dispaner de los boletines de nacimientas, rnatrimonios y defunciones de sus
residentes, al que hemos dedicado anteriorrxiente un comentario, es también una
consecuencia de la petici^in formulada en sus conclusiones por el mismo grupo de
trabajo.
La repercusión de esta literatura de boletíci oficlal en la próctiea, se concreta
en el hecho de que unas cuantos Ayuntamientos, posiblemcnte no pasen de la veintena, abordaron en 197:"^ el método de ^pre-padrón», y uno importante, cl de 13arcelona, ha sido autorizado a realizar el ensayo de actualización continuada, lo que
ofrece un interés excepcional, no súlo porque, de tener éxito, ahorraria la operacián
rnasiva de inscripción en 1980, sino, tan^bién, por las grandes esperanzas que entraña
en lo relativo a posibilidaci de abrir nucvas vías y clespejar oscuros hurizontes para
^
el porvenir.
Interesa en este motnento recapacitar sobre cual es la verdadera situación
actual, y seiialar cuáles son los obstácúlos que se interponen en el ca^nino, entre los
que descuella el de la actualizacián de los datos, tema sobre el que venimos insistiendo por estimar que juega un papel primordial en el futura de estos trabajos.
b✓1 primer punto a reconsiderar es que en la última Renovación padronal, la
mecanización ha dado un paso de gigante y ha llegado a rebasar toda clase de previsiones. De un lado, el progreso lógica de unas técnicas a la moda de la época ; de
otro, el descubrimiento por parte de las empresas privadas de inform^tica de un
campa que se les ha mostrado propicio, en cuanto los Ayuntamientos, a cambio del
pago de unos servicios, se veían liberados de una pesada carga de trabajo burocrático y, en tercer lugar, la loable conducta de algunas Diputaciones, que han llevado
a cabo un programa de mecanización total de la provincia, ha conducido a un estado de hecho, que si bien, en una primera impresián, habria que califlcar de triunf alista ; sin embarga, no lo es tanto al someterlo a un examen detenido. Junto a
unos Ayuntamientos con mayor o menor experiencia, hay otros, los más, con una
absoluta falta de ella, sufriendo, por ende, la desorientación propia de las circunstancias. No quiere decir esto que haya que ser pesimistas, puesto que es indudable,
que el desarrollo f avorable de la mecanización del padrón es un proceso irreversible
que irá en aumento en venideras renovaciones, y que, con el paso de los años, irá
ganando en experiencia y perfeccián. Pero sería deseable que esa previsible evalucián espontánea se acelerara al m^ximo, y para conseguirlo, bastaría que los Ayuntamientos participaran de esa preocupació^i que, hemos visto, es ya una constante en
algunos de ellos, y que no es otra cosa que la de poner todos los rnedias a su alcance
ANALISIS ESTADISTICO DEL PADR(^N MUNICIPAL DE H ABITANTES
.S3
para registrar e incarporar a sus archivos magnóticos el mayor núrnero pasible de
las variacioiies
acasionadas por la incesante dinámica de ia población.
.
El problema, tal y camo hernos dejado constancia, estú resuelta, al nienos de
un modo teórico, en su vertiente del movimiento natural de la poblacián, pero sabemos que no es tan fácil la solución cuando se trata de actuar sobre la movilidad territorial, f enómeno con un coeficiente de incremento cada vez más arrollador, tanta
en lo que se reñere a las rnigraciones como a los cambios de domicilio dentro de un
mismo municipio.
Es de prever que los Ayuntarnientos, itlclusa los ril^s desp^ reocupados, se darán
cuerlta, más tarde o más pronto, de que se trata de algo que incide en la fiabilidad y
credibilidad de unos datos que deben tener una continua vigencia y, lo que no es
menos despreciable, algo que afecta de modo directo y tangible a las propias arcas
municipales. Estamos cor^.vencidas que terminarán por dar la batalla, porque s,c^lo
después de ganarla tendrán las garantías suficien tes para pader inantener actualizacia
la informaeión de sus padrones y, asf tambión, aprovecharla y no tener que partir
de cero en las sucesivas renovaciones padronales, utilizando el procediiniento que
hemos entrecomillado como pre-padrón (emisión por ordenador de hojas de inscripción previamente rellenas). N.s obvio, que el Instituto Nacional de Estadfstica, como
organismo encargada de la vigilancia y aprobación de los padrones de habitantes,
no podrá ni deberá quedar al margen en cuestión tan trascendente.
No obstante y Inientras no se adopten otro tipo de medidas de carácter general,
encaminadas a conseguir el cumpliiniento de unas obligaciones ya establecidas por
precepto legal, el problema deberfa atacarse de forma específ^ca aplicando en cada
municipio el tnétodo particular más en consonancia con la estructura rnunicipal
en cada caso, es decir, eligiendo los canales de actualización más apropiados e intentando potenciarlos hasta el mayor grado posible, en la seguridad de que no estará
haciendo un esfuerzo baldfo, sino antes al contrario, con una alta compensación
en todos los órdenes. Parece oportuno eliminar toda subj etividad a este presupuesto
de que la informacióli padronal sufre un extraordinario proceso de degradacián.
Para ello, en primer lugar, queremos referirnos a una prospeccián realizada por
un importante Ayuntamiento, debida a su propia iniciativa, que, aunque no se
pretendió que tuviera rigor cientffico alguno, sino si3Yiplementc un carácter exploratorio, los resultados fueron altamente esclarecedores. E1 sondeo ei^ cuestión permitió comparar los datos contenidos en el padrón coii la realidad a poco rn^s de dos
años vista. Se actuó sobre secciones de características distintas y las desviaciones
obtenidas oscilaron entre un 10 por 1fJ0 en las secciones estables y t^n 30 por 100
en las más dinámicas. Un hecho anecdótico que avala el interés de esta investigación,
realizada, precisamente, con objeto de estudiar las posibilidades de <<pre-padxónu
para 1975, fue que el Ayuntamiento promotor de la inisma abandon^ tal idea, a
pesar de haberla defendido con gran entusiasmo, a la vista del elevado porcelitaje
ESTADISTIGA FSPAÑQLA
de eorrecciones que serfa necesario intr•oducir y clue convertiria en poco cornpensatorio el ahorro deduci.cic^ cie la infc^rmaeión válida y aprovechable.
En segundo térn^ino, pretendemos demc^strar, a partir de las cifras de las rectificaciones del padrón de 19?1 a 1974 y las de la renovación cie 1975, hasta quó
extremos es bajo el fndice de las declaraciones voluntarias de cambios de residencia.
Aunque el análisis hubiera sida mús espectacular eligiendo una muestra opinática
d+e municipios, se ha sacrificada esta brillantez en aras de la ob jetividad, utilizando
cifras provinciales. Por no estar aún disponibles los resúmenes num^ricos de la poblacián de 1975, en todas las provincias, nos hernos vistc^ obligados a considerar sólo
la mitad de ellas, con ausencias notables de provincias tan destacadas como son
Madrid, Barcelona y Vizcaya. No obstante, creemos que las conclusiones a que puede
llegarse son eloeuentes y aleccionadores.
Seguidamente, se ofrecen las tres tablas siguientes :
A)
Poblacián de derecho en las rectificaciones de 1971 a 1974.
B)
Diferencias de cada rectificaeión respecto de la anteri^r o de la censal
(^i^ D$^ Ds^ ^a)•
^) Estado comparativo de diferencias y poblaciones estimadas y reales.
TABLA A
P+OBLACION DE DERECHO EN LAS RECTIFICAt'.IONI;:S F'ADRONALES DF^ LOS AÑOS
1971-1974 Y DEL CENSO DE 1970
PR!OVINC IAS
197U
1971
1972
] 973
1974
Albacete . . . . . . . . . . . . . .
Alicante . . . . . . . . . . . . . .
Almería . . . . . . . . . . . . . . .
Badajoz . . . . . . . . . . . . . .
Baleares . . . . . . . . . . . . . .
t3urgos . . . . . . . . . . . . . . .
Cáceres . . . . . . . . . . . . . . .
Ciudad Real.. . . . . . . . , .
Cárdvba ..............
Coruña, La... . . . . . . . . .
Granada . . . . . . . . . . . . . .
Jaén . . . . . . . . . . . . . . . . .
León . . . . . . . . . . . . . . . . .
Murcia ................
Ovieda . . . . . . . . . . . . . . .
Palencia . . . . . . . . . . . . . .
Pontevedra.. . . , . . . . . . .
Salamanca . . . . . . . . . . . .
Santander .............
Segovía . . . . . . . . . . . . . . .
Sevilla .. . . . . . . . . . . . . . .
Tarragona .............
Toledo. . . . . . . . . . . . . . . .
Valencia . . . . . . . . . . . . . .
ZaragoZa ..............
340.720
922.027
377.639
701.7U9
532.946
361.181
4fi7.687
512.821
731.317
1.030.745
?41.659
668.206
5ó2.766
832.047
1.052.048
2(^)1.532
781.334
380.133
469.077
162.106
1.336.669
433.138
477.732
2. 769.552
757.433
343.336
93?.304
384.384
703.543
541,968
361.438
4f9,07fi
513.2ó5
737.795
1.042.fi2fi
750.088
672.484
565.157
845.198
1.OS3,640
201.t)86
792.224
381.215
476.041
162.825
1.35fi.fifi4
438.79f^
479.422
1.792.042
774.346
344.076
95?.212
389.527
703.753
548.645
360.937
4fi8.089
511.892
741.271
1.055.275
?53.948
675.380
566.103
861.481
1.073.803
199.527
803.880
381.044
485.792
1 fi2.334
1.36fi,531
444.603
479.942
1.810.580
?84.727
344,328
982.951
395.462
700,9Q1
55?.434
360.724
469.836
508.739
742.727
1.067.600
?56.899
676.68U
5fi5.821
875.114
1.089.311
197,952
815.165
380, 8 i 6
492.155
161.992
1.375.401
452.881
480.271
1.837.304
793.8fi6
344.372
1,004.831
400.003
ó96.002
5f4.741
361.614
466.414
505.102
741.992
1.080.936
758.5f 1
676.240
564.U69
889.321
1.101.282
196.791
827.241
379.66b
499.781
t 61.471
1.384.5fi9
463.fi57
480,186
1, 875.7fi5
804.571
ANALISIS ESTADISTICO DEL PADRON MUNICIPAL DE H ABITANTES
,S,S
En el cálculo de ias diferencias estimadas D' g, se ha seguido un método análogo
al empleado en los trabajos llevados a cabo por la inspeccil}n del I. N. b:., a fin de
prever, dentro de unos límites determinados ,la población resultante en 1975 dentr©
de cada sección. No es otra cosa que la rnedia aritmética ponderada 1^10 (D1 -}- 2D2 -f-^- 3D3 -}- 4D^), en la que se recarga el peso de aquellas diferencias del quinquenio
más próximas en el tiempo.
Los valores obtenidos de D'g se utilizan para estimar la población de 1975, por
simple suma de los mismos al número de habitantes en 1974.
TABLA B
DIFF:RENCIAS L)^ P©BL.ACION DE CADA I^ECTIF'ICACION RLSYECTO DE LA
ANTER IOR O DE LA CENSAL
ni
D$
D$
Ds
1971-1970
1972-1971
19?3-1972
1974-19?3
2.sls
15.277
6.745
1. 834
9.022
257
1.389
444
6.478
11.881
8.429
4.278
2.391
13.151
11.592
- 44s
10.890
1.082
6.964
719
19.995
5. s58
1.fi90
22.490
16.913
740
19.908
5.143
210
6.677
- 501
- 987
- 1.373
3.47s
12.s49
3.860
2.896
946
16.283
10.163
--- 1.559
11.65Fi
- 171
9.751
-491
9.867
5.807
520
18.538
10.381
252
25.?39
5.935
- 2. 852
8.789
213
-1. 747
- 3.153
1.456
12.325
2.951
1.300
282
-13.633
15.508
--- 1.575
11.285
- 228
6.3fi3
--342
5.870
8.278
329
26.724
9.139
44
21.880
4.541
-- 4.899
?.307
890
- 3.422
--- 3.s37
--735
13.33s
1.s62
--440
- 1.752
14.207
11.971
- 1.161
12.07s
- 1.150
YROVINCIAS
Albacete . . . . . . . . . . . . . .
Alicante . . . . . . . . . . . . . .
Almería .. . . . . . . . . . . . . .
Badajoz ..............
Baleares . . . . . . . . . . . . . .
Burgos ...............
Cáceres . . . . . . . . . . . . . . .
Ciudad Real.. . . . . . . . . .
Córdoba ..............
Coruña, La.. . . . . . . . . . .
Granada . . . . . . . . . . . . . .
Jaén .................
León .................
Murcia . . . . . . . . . . . . . . . .
Oviedo ...............
Palencia . . . . . . . . . . . . . .
Pontevedra. . . . . . . . . . . .
Salamanca . . . . . . . . . . . .
Santander . . . . . . . . . . . . .
Segovia . . . . . . . . . . . . . . .
Sevilla . . . . . . . . . . . . . . . .
'I'arragona. . . . . . . . . . . . .
Toledo . . . . . . . . . . . . . . . .
Valencia . . . . . . . . . . . . . .
Zaragoza . . . . . . . . . . . . . .
7.s2s
- 521
9.168
l o.77s
-
85
38.461
10.705
Sf^
ESTADiS1'ICA ESPAÑOLA
TASLA (;
ESTAD() CUAiPARATi1'O I:)I: POI3LACICI^ NFS I:STI:^iAI7AS Y FIEALI^S
PROVINCIAS
D^g
1/1t1(DI-{-2Da
-}-3Ds-i-4Ds)
297^^-1574
F'oblacfán
estimada
1^?•'
(1974 -^- D' a)
P,^btacián
abservada
19?.5 (1)
Albacete. . . , . . . . . .
Alfcante . . . . . > . . . . .
Almería............
Badajoz . . . . , . . . . . .
13aleares . . . . . . . . . .
13ur,gOS . . . . . . . . . . . .
Cáceres............
Ciudad hteal... .....
Córdoba..........
Coruña, La.. .......
Granada. . . . . . > . . .
Jaén . . . . . . . . . . . . .
León ..............
Murcia .. . . . . . . . . . . .
(Jviedo . . . . . . . . . . . .
Palencia. . . . . . . . . . .
Pontevedra,........
Salamanca. . . , . . . . .
Santander....... ...
Sogovia .............
Sevilla . . . . . . . . . . . . .
Tarragona.. . . . . . . . ,
Toledo............
Valencia...........
Zaragoza...........
502,8
21.983,0
5.300,0
-- 2.589,8
7.797,1
217,6
903,2
----- 2.530,9
1.485,8
12.749,8
3.165,0
1.221,0
--357,1
14.344,4
12.fi32,6
- 1.293,3
11,fi36,1
454,4
-7.6^5,9
-337,3
10.301,1
8.521,0
337,7
29.358,2
10.79i,2
-10.9?9
4?.021
-11.511
-4fi.885
32.974
--10.699
--34.312
-20.242
--24.223
-21.179
---15.586
-24.960
-28.859
- 7.981
1.012
-10.028
17.375
--23.117
- 8.784
--10.271
-- 6,026
16.674
-12.071
59.578
-10.555
344.875
1.028.814
405.303
á93.412
572.538
361.832
465.511
502.471
?43,478
1.093.686
761.726
67?.461
.563.368
895.004
1.128.259
195.498
838.877
3?9.648
507.387
161.134
1.394,870
472.1?8
480.527
1.905.123
815.362
333.333
1.051.852
388.492
649.117
597.715
350.915
432.102
484.860
71?.769
1.059.757
742.975
6.51.280
535.210
881.340
1.102.294
186.7Fi3
844,616
356.549
490.997
151.200
1.378.543
480.331
468.115
1.935.343
794.016
{ 1)
Ds
Pab. est.
% de
menos
las desYoblación viacio©bservada
nes
11.482
-25.038
16.811
44.295
--25.177
10.917
33.409
17.611
25.709
33.929
18.751
26.181
28.158
I 3.664
25.975
8.735
- 5.739
23.099
16.390
9.934
15.327
- 8.153
12.412
--30.220
21.34s
3,4
2,4
4,3
6,8
4,2
3,1
7,7
3,6
3,f
3,2
2,5
4,0
.5,3
i ,f
2,4
4,7
0,7
6,5
3,3
6,6
1,2
1,7
2,7
1,6
2,7
Cifras provisionales.
La tabla C permite extraer las siguientes conclusianes :
1. De las 25 provincias hay 12 que durante los años 1971 a 1974 arrojaban
cifras de población crecientes
diferencias positivas
mientras que en 1975
disminuyeron notablemente su número de habitantes. E^to significa que tales pravincias figuran con unos datos, en las cuatro rectificaciones padronales, no ajustados
a ia realidad, toda vez que lo lágico hubiera sido que todas ellas tuvieran saldos emigratorios. I.a anomalfa para nasotros tiene la clara explicación de que una gran
parte de los que emigraron lo hicieron sin formular la petición de baja en sus municipios de residenci a.
2. Hay seis provincias que, en todo momento, ofrecen diferencias positivas,
pero la última
población 1975, menos 19?4
desentona al Iado de las cuatro que
ANALISIS ESTADTSTIC(J DEL PADROh` MUNICIPAL DE H ABITAt^iTES
S^
le preceden, en el sentido de que es bastante mayor que la diferencia esperada.
La razán, estamos scguros que se debe ahora a t odo lo contrario, es decir, a que los
inmigrantes en estas provincias receptoras no solicitaron el alta. en sus nuevos
municipios de residencia, mediante la presentación de la correspondiente baja de
los antiguos.
3.
En las siete provincias restantes, la diferencia esperada, D'S, era negativa,
esto es, en 1975 se estimaba que se produjera un descenso de población y, efectivamente asi ocurrió, pero la diferencia real D5 excediá enorrnemente al valor esperado,
consecuencia asimismo de emigrantes que marcharon s^n preocuparse de llevar
cansigo la ba^ a de residencia.
4.
Las desviaciones o diferencias entre la pablación estimada y^,a real, expre-
sadas en porcentajes de sus valores absolutos, o lo que es lo mismo, prescindiendo
del signo, y en relación con la poblacián observada en 1975, oscilaron entre el 0,7
por 100 de 1'ontevedra y el 7,7 por 100 en Cáceres, valores muy dispares que nos
podrfan llevar a establecer un juicio de valor falso como pudiera ser el de aseverar
que los extremeños son diez veces más desobedientes a las leyes de ernpadronamiento
que los gallegos. 1^Tada más le^ os de la realidad. E1 sofisma se esconde detrás de la
incapacidad de estos porcentajes para medir los efectos compensados de emigrantes
e inmigrantes. 5upongamos, por ejemplo, para mayor claridad, una provincia
hipotética de 200.000 habitantes, con un movimiento anual de 9.000 entradas
y 1.000 nacimientos, y a su vez, 9.000 salidas y 1.000 defunciones, todos ellos incontrolados, a lo largo del quinquenio. En total 50.000 altas y 50.000 bajas, dentro
de una población absolutamente estacionaria. En este caso imaginario, obtendrfamos
un porcentaje de desviación nulo, cuando el real de movimientos no declarados deberfa de haber sido del 50 por 100. Esto es lo que, a nuestro juieio, ha ocurrido en
Pontevedra, con un gran Inunicipio de atracción cual es el de Vigo, que ha pasado
de 199.000 habitantes en 1970 a 233.000 en 1975, mientras que los municipios restantes san regresivos en su Iriayoria. En consecuencia, los porcentajes de desviación demuestran que existen mavirnientos de población incontrolados y que es
presurnible que su irnportancia venga dada por un valor muy superior al mayor
tanto por ciento encontrado, el cual es alto por la simple razón de tener una corriente
migratoria predomir^ante que da lugar a que se produzcan menos compensaciones.
Hay que ^eñalar, además, que las tendencias mostradas por las cifras de las rectificaciones nada dicen de los cambios de domicilio, variaciones en la calificación vecinal,
en la profesión, rama de actividad u otras caracterfsticas que influyen tambiér^ y de
modo intenso en el praceso de degradación de los datos padronales.
58
ESTADISTICA ESPAÑOLA
I.AS t'L.'I'IMA^ 1tI:^NC)`^'ACIONI:S I)l^ I_.US 1'AI)1-tONI:S ,^1t^NICIYAI_.1:^
La renovación padronal de 1^1t^5 rnerece un comentario especial en atencic^n
a que por prirnera vez el I. ^3. l:. realizc^, en base a su contenido, un^^ investigación
de tipo demograftco, que culminó con la publicaci ^'in de la obra <+l:stadfsticas de la
población de Fspaña, deducidas del Padrón Municipal de Habitantes del año 1965^.
Las tabulaciones se obtuvieron rnediante el er^npleo de una muestra sistelnática de
la población correspondiente al 25 por lUQ de la5 ho ^ as fanliliares. La relativa a establecimientos colectivas se tornó exhaustivamente, y los resultados de su clasificación
se añadieron ^ los obtenidos por rnuestreo. l^^n uno y otro caso se cansideró la población de hecho cie cada rnunicipio.
Las labores de selección de la muestra, codificación y transcripcicín cie datos,
fueron realizadas en las Delegacic^nes 1'rovinciales del 1, N. F.., utilizando para ello
la documentación padronal facilitada por los Ayuntamientas.
La publicación abarca tres grupos de tablas, cuyos cantenidas respectivas son:
1.
I'oblaeión por edad, estado civil, sexo e instrucción elernental.
`^.
l'oblación por grupos de edad y sexc^.
3.
1'oblaci^in por naturaleza, nacionalidad, estado civil y sexo.
Los resultados se hacen extensivos al total nacional, a los tres tipos de zonas
(urbana, intermedia y rural}, a cada una de las provincias y sus capitales y a los
Inunicipios rnayores de 10.000 habitantes.
La renavación de 197{l, al igual que las de todos los años terminados en cero,
tuvo la particularidad de coincidir con la confeccián del Censo de 1'oblación, sin
olvidar que en cl caso concreto de 197(:) se llevó a cabo también la ejecucián de los
Gensos de Vivienda, l::dificios y Locales. 'i'al circunstancia comporta una intervención casi absorbente del I. N. E., y, como consecuencia de ello, son sus propios agentes
los encargados del reparto, recogida y depuración de las hojas de inscripción padronal, lo que se realiza de forma simultánea a la formalización de los distin#os cuestionarios censales. N'o por esto la labor de los Ayuntamientos se ve disminuida en
estas ocasiones, sino que, antes al contrario, queda verdaderamente reforzada en
tanto y en cuanto les cabe la responsabilidad de la información padronal, al propio
tiempo que asesoran en las tareas censales y colaboran en los trabaj os de inspección
encomendados a los funcionarios del I. N. L:. ^n lo que hace referencia a los resultados, conviene señalar que el Reglamento de Población y Demarcación 'I'erritorial
de las L:ntidades Locales establcce en su artfculo 105 lo siguiente :
^+Cuar^do la inscripcián padronal coincida con la del Censo de Yoblación, se
coordinarán los trabajos relativas a^ambas inscripciones, procurando :
ANALISIS ESTADISTICO DEL PADRON MUNICIPAL DE H AHLTANTES
S^
a} Que las hojas de fnscrípción de ambas operaciones se correspondan en
cuanto a su contenido.
b)
c)
Que se repartan y recojan simult^near^^ente.
Que coincidan en cuanto al número de inscritos en cada hoja y a los datos
comunes.
d)
Que coincidan las ci^tras de población resultante de ambas ii^scripciones,
a cuyo efecto, los plazos de exposici8n al pública y de reclamaciones a que se refiere
el articulo 100, comenzarán a contarse después de la aprobacíón definitiva del
Censo por la Delegación Yrovincial del Instituto Nacional de Estadfstica.^r
Y asi, en 1970, aunque, como hernos visto, no se trata de una c©ndición vinculante, la coincidencia de las cifras de población en ambas investigaciones
y Padrán , fue totalmente absoluta.
Censo
En 1975, se ha producido la novedad sobresaliente de que klas cifras de población
resultantes de la renovacián del Padrón de Habitantes de cada Municipio, y en su
conjunto nacional, se declararán oflciales, mediante Decreto, al que se acompañará
como anexo los totales provinciales y los de capitales de provincia. Posteriormente,
el Instituto Nacional de Estadístíca publicará las cifras oflciales detalladas por
municipiosa. Lo anterior, transcrito literalnlente deI oportuno Decreto, tiene un
importante significado desde eI momento que hasta ahora sólo tenfan validez oficial las cifras de los Censos decenales de población, y era obvio +que s© síntiera la
necesidad de reducir este amplio perfodo de diez años, rriáxime en nuestros días,
que la movilidad social y geográflca de la población española es tan intensa que,
sin duda, irá provocando la exigencia de un conocimiento cada vez más actualizado de su distribución real.
Cabe destacar, en torno a esta cuestión, que el I. N. E. ha participado de una
manera rnuy activa en las labores de asesoramiento técnico y control de las operaciones padl•onales y del personal que ha intervenido en las mismas, hecho que no
habfa tenido antecedentes en las anteriores renovaciones de los años terlninados
en cinco. La razán que no fue otra que la de garantizar la fiabilidad de unas cifras
de poblacián que han de ser declaradas oficiales, se ha traducido en un beneficioso
espfritu de estrecha colaboración entre los estadfsticos y los funcíonarios rnunicipales.
Una nueva explotación demog'ráfica se está llevando a cabo en la actualidad,
a partir de los datos de la renovación padronal a 31 de diciembre de 1975 que, en
alguna manera, representa una continuidad de lo realizado en 19G5, si bien existen
notorias diferencias. En primer lugar, la muestra se ha reducido al 2U por 100, y
se han considerado dos tipos de unidades : la hoja de ettlpadronamiento en las viviendas familiares, y el habitante en el caso de los establecimientos colectivos.
Ahora se va a tener en cuenta tanto la población de hecho como la de derecho, aunque
siguiendo el ejemplo del Censo de 1970 se obtendrá mayor riqueza inforrnativa en
ES?ADISTICA ESFAÑOI.A
lo que se refie^ e a la última de dichas poblaciones. Abundando en esta linea comparativa, hay que indicar que en la investigación actual se ha introducido una ampliación de las caracteristicas objetos de estudio, como son las económicas (relación
con la actívidad, profesión, rama de actividad y situación profesional} y las culturales (nivel de instruccíón). También se analizarán los núcleos farniliares y la
emigración, aunque esta última en forma muy restringida, debido a la pobreza de
datos primarios en este aspecto. 1?inaltnente, se ha seguido un procedimiento centralizado de la codificación, utilizando hojas reducidas a las que las encargados de
grupo o los agentes padronales han transcrito todos los datos que figuraban en las
hojas de inscripción, ex.cepto los nombres y apellidos y las direcciones.
El programa de tabulación es similar al del Censo de población. Se ha previsto
la publicación de dos tolnos, uno de resultadc^s nacionales y otro, con información
m^s limitada, referida a provincias, capitales de provincia y municipios mayores
de 50.400 habitantes.
POSI.BILIDADES FUTUI-^AS D>:::L PAL)RON
En más de una ocasión a lo largo de este trabajo se ha tratado de dibujar
la figura del Padrón del porvenir siempre con una imagen halagiieña, a pesar de las
grandes deflciencias del momento presente. A ello contribuye nuestra fe absoluta en
la mecanización. Vemos un futuro, probablemente no muy lejano, con una información padronal mecanizada en todos las municipios del pafs. 1Jsto no parecera utópico
si recordamos que en los últimos cinco años la mecanización ha pasado de comprender un 20 por 100 de habitantes a m^s de un 50 por 100.
Una vez alcanzada esta meta quedará aún algún camino por recorrer, hasta
canseguir, con un lf mite de error aceptable, un mantenimiento actualizado de los
archivos que reflejen al dfa las variaciones producidas por la propia din^mica de la
población. En tales condiciones se dispondrfa de unos verdaderos Registros abíertos
de población de carácter municipal.
Sentadas las anteriores premisas, se coinprende que las posibilidades de los
padrones municipales son de una amplitud incalculable, pudiendo ser sintetizadas
en la siguiente generalización : capacidad para ofrecer con rapidez cualquier subproducto de los datos contenidos en los mismos, bien sea de tipo estadfstico o administrativo, referido a toda área geogr^fica que se desee, tanto infra como supramunicipal.
Otra posibilidad de extraordinaria importancia, consistiria en la integración
de los Registras municipales en un Registro central, una vez que los primeros estén
dotados de la uniformidad y coherencia que exi ^ a el procesa integrativc^. A prapásito
de esta consideración, no queremos pasar por alto la circunstancia de que la creación
ANALI5IS ESTADISTICC^
DEL PADRON MUNICIPAL
DE
H ABITANTES
E}1
de un Registro general cíe la población con c^fines juridico-adrninistrativos para
estudiar principalr^rlente el movirY^ieixtc^ natural y social cíe la pablaci^in^,, fue ya
contemplada hace arios por la legislacicín española, concretamente, por la Ley de
Estadfstica de 31 de diciembre de 1945. La complejidad de un servicio de tal naturaleza, asf coma la cantidad de medios que exigfa, ha ido posponiendo su iinplantacián, quizá porque la única soluci8n viable esté supeditada a su tratamiento mecanizado.
Aunque no sea necesario subrayar la utilidad que reportaría este Registro
centralizado, vamos, no obstante, a reseñar a cont inuacián, por considerarlo de
gran interés, la lista de aplicaciones propuestas en el alnforme Técnico sobre Registro de población^ elaborado por el I. N. E. en rnarzo de 1969, por encargo de
un actlerdo del Consejo de Ministros celebrado el día 8 de marzo de 1968.
AI'LICACIONES ADMINISTRATIVAS
Recuentos anuales de población residente en cada municipio (cómputos de
validez oficial a efectos administrativos de las Corporaciones Locales).
Listas pravisionales y deffnitivas de Censo Electoral.
Cómputos y listados anuales de residentes obligados a tener el Ijocurnento
Nacional de Identidad por primera vez y coordinación con el Servicia correspondiente para contrastes de cobertur^.
Cámputos y listados anuales de contingerxtes de alistamiento.
Cómputos y listados de población para campañas sanitarias de vacunación
y medicina preventiva.
Censos escolares.
Censos labarales y profesionales.
Localización y carnbio de residencia de los contribuyentes.
Identificación y localización de cada residente en cualquier momento.
APLICACIONES ESTADISTICAS
Obtención, con la periodicidad que se desee, de las clasificaciones de habitantes y familias por Ios datos incluidos en el Registro.
62
ESTADISTICA ESPAÑCILA
--Obtencic^n de las anteriores clasificaciones a r^ivel regional, provincial, comarcal, ^nunicipal y para cualesquiera fireas y sectores que se desee, tan irnportante hoy día para la formacián de planes de desarrollo regional, eco^^ómicos
y sociales.
Establecimiento de marcos de selección actualizadas para encuestas por
muestreo.
Glbtención de las estadisticas periódicas de movimiento natural y social de
la poblacián (nacimientos, Inatrimonios, def unciones, migraciones interiores
^ exteriores, formación de tablas de nupcialidad, fecundidad, natalidad,
mortalidad y supervivencia).
Y para terrninar, dej amos abierto un interrogante :^Conducirá la mecanización
de los padrones municipales al establecitnienta en el pafs de un registro general
de la población2
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