1 Formas gregorianas Se distinguen más por su significación

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Formas gregorianas
Se distinguen más por su significación litúrgica que por su configuración musical. No obstante,
se pueden establecer dos grandes categorías:
1ª Las formas recitativas: son cantos declamados sobre una misma nota (recto tono), sobre la
que se apoyan todas las sílabas del texto: una nota que siempre se halla encuadrada en
fórmulas melódicas muy cortas: inicial, central y final (centones). A este tipo pertenecen las
lecciones, oraciones y prefacios, y de forma general, la salmodia (el canto de los salmos).
2º Las formas melódicas: en ellas predomina la vocalización. La melodía suele tener aspecto de
arco: parte casi siempre del grave, se expande hacia el agudo y vuelve gradualmente hacia el
grave, hasta concluir sobre la nota final o tónica del modo. Son frecuentes las repeticiones de
frases, como en las nueve invocaciones del Kyrie (AAA BBB AAA, aunque también presenta
formas más evolucionadas: ABA CDC EFE). A este tipo pertenecen el alleluia, el tracto, el
himno, y la antífona.
El alleluia toma del Kyrie el esquema ABA, y comprende una gran vocalización central (B)
llamada jubilus. En el siglo IX, los usos llevan a adaptar un texto a esta vocalización con una
sílaba por cada nota, técnica denominada tropos. Numerosos cantos del oficio actual,
secuencias y prosas fueron en principio tropos de textos más antiguos, según Chailley.
Géneros:
Silábico: cada sílaba tiene una nota.
Salmódico: sobre una misma nota hay varias sílabas.
Neumático: cada sílaba lleva dos o tres notas.
Melismático: tres o más notas por sílaba.
En el siglo IV aparecen las formas musicales más antiguas, como la antífona y el himno, y luego
se incorporaron otras procedentes del canto judío, como la salmodia y el responsorio.
Formas más primitivas:
Cantos silábicos:
Salmodia: declamación cantada de los versículos de los salmos, que constituye el esqueleto
principal del oficio divino. Adopto dos formas de cantarse: la antífona (alternancia del canto de
los versículos del salmo entre dos coros, que se reúnen al concluir el salmo) y el responsorio (el
coro alterna con un solista).
De la antífona provienen algunas partes de la misa como el introito, ofertorio y la comunión.
La forma responsorial dio origen a los responsorios de difuntos o semana santa, más
elaborados. También deriva de ella el tracto y el gradual.
También existen melodías floridas o melismáticas, como los alleluias que se suelen cantar
después del gradual de la misa o las melodías del tiempo pascual.
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Formas posteriores:
Himnos: composiciones de forma estrófica en versos latinos, introducidas en la liturgia romana
en el siglo IX, aunque datan de la época de San Ambrosio (siglo IV). Su estilo es relativamente
moderno, por el carácter métrico de la melodía (Ave Maris Stella, Pange Lingua, Veni Creator).
Formas más recientes:
Secuencias y tropos . El uso de estas variantes fue restringido pese a su popularización, y sólo
quedaron las cinco secuencias siguientes:
1.
2.
3.
4.
5.
Victimae Paschali Laudes
Veni Sancte Spiritus
Stabat Mater
Lauda Sion
Dies Irae
La secuencia se inventó como canto silábico para facilitar la memorización de una melodía
melismática elaborada, y ello se atribuye al monje Notker de la abadía de Saint Gall (Francia)
Formas litúrgicas:
Las más importantes son el oficio de las horas u oficio divino (regla de San Benito), en que a
cada hora litúrgica se asocian determinados cánticos y lecturas de textos sagrados, y la misa.
Horas del oficio divino:
Horas mayores
Maitines
Laudes
Vísperas
Horas menores
Prima
Tercia
Sexta
Nona
Completas
La misa es más tardía y se divide en partes del ordinario y del propio:
Propio
Introito
Gradual
Tracto
Secuencia
Ofertorio
Comunión
Ordinario
Kyrie
Gloria
Credo
Sanctus
Agnus Dei
Ite
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