Emperador su marido, sino al Obispo, el qual ha- l

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E m p e r a d o r su marido, sino al Obispo, el qual h a l.iendo bebido alargo el vaso á su Capellán para que ^
bebiese antes que el Emperador. ¡ Q j i e n vio en tan '
* magestuoso convite tan recíproco respeto! Pareció tan
"bien á todos los circunstantes la advertencia del Obisp o , que todos se la alabaron. Si esta honra dá un ti' T a n o EmpL-rador á los Sacerdotes, ¿repararás tu c o n
«^ellos en leves puntillos de cortíjsia? Estos eran vasa^"ilos suyos, y con todo eso los sienta á s u mesa, y l o s
prefiere á sí mismo en todo, solo por que eran Sacerdotes. Para con el Emperador eran de obscuro linage,
•^^y por la dignidad los honra. Pues si tu eres nada c n
«'^íí^j^áradoji d e e s t e Emp^^
¿no darás.álo menos
•Ta-'rnisma'honra'á^los Ministros del R e y supremo, de
ibdósdos Emperadores? ¿Que importa que seas de mís
".•i^obl'e ascendencia que algunos, si te aventajan en la
dignidad? Si un E í " P l ' ' « ^ 0 V J . ! ^ " , ! " 1
tira
fl^tfend^e= á^^sb por honkflos. jqueri-as tu ser mas
i
-^iííj f s^^'crvio, no reconociendo tal dignidad'^
^^^^rtéerátriz en función- tan pública sirve-asi a los M i nistros dc P í o s , ¿te dedignaras tu de humúlattc > a
dios?'
' É l Emperador Teodosio y Valentiniano decretaron
^itz -ley: Determinamos
que los Sacerdotes
sean nombrados con todo temor,
por que á ellos todo el mundo
inclina Ja cabeza.
Y el Blesense dice: (Serm. 4-.) c\\.\e
antiguamente los Principas, Gol>ernadores de los puebl f)s",'^ y-'lÓS R e y e s , deifodillas les ofrecían dones,y be- •
saban la mano, j.izgando que por su contacto se santificaban. Los Reyes de España tienen ital respeto á
Jas cosas sagradas y--á los Ministros del Altar, que'es
; ceremonia' observada en su Real Capilla, que en el
f i f p o m i n g o d e _Ramos-, y en el dia de la Purificación
de" nú^'^t''^ Séñora'^'rto reciben los ramos/tu. las velas
hasta que _se han 'repartido, no solo á los Sajerdotes,
sino también á los Ministros mas ínfimos del Altar,
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