Criando al hijo único

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Criando al hijo único
¿Cuáles son los retos y las ventajas?
Por Margaret McGavin
Con el hijo único hay una relación estrecha.
Si eres mamá o papá de un solo hijo o una sola hija, la vida en familia tendrá un sabor
especial. Hay muchas ventajas pero algunos retos también.
Los hijos únicos tienden a:

Relacionarse bien con adultos.
En casa, por lo general están acompañados por personas mayores y es común que
participen en casi todas las actividades de sus papás.
El papá del hijo único con frecuencia lo trata como su contemporáneo y le habla con
lenguaje avanzado.
El hijo único puede llegar a ser un compañero inteligente y maduro, ya que lleva toda su
vida interactuando más con adultos que con niños.

Tener un elevado nivel de lenguaje.
La interacción con adultos y la oportunidad de convivir con sus papás, constantemente
escuchando sus conversaciones, le da al hijo único una ventaja en el desarrollo lingüístico.
Su vocabulario puede ser más amplio que el acervo de palabras de otros niños, y es común
que hable con más formalidad.
Si los papás acostumbran a leer y escuchar música con él, la ventaja aumenta.

Ser independientes
Como muchas veces se les trata como a alguien mayor, los hijos únicos pueden llegar a ser
muy independientes, resolviendo sus propios problemas y tomando decisiones atrevidas.
No les agobia enfrentarse a los adultos para pedir algo o exigir sus derechos.
También tienen sus áreas de oportunidad, que pueden ser:

Compartir.
En casa el hijo único no tiene competencia por los juguetes ni la atención de mamá y papá.
Lo más seguro es que aprenda a jugar solo, o con un adulto que lo consiente y le permite
quedarse con todo lo mejor sin ninguna discusión.
Los hijos únicos muchas veces no están acostumbrados a compartir con sus pares, y eso
puede ser todo un reto cuando llegan a la escuela.

Ser flexibles.
Por lo general, es más fácil llevar rutinas y horarios exactos en casa cuando hay un solo
hijo. Por lo tanto, estos niños están acostumbrados a una vida predecible y organizada.
Como hay menos imprevistos en su vida diaria, pueden ser inflexibles en cuanto a los
cambios ya que no han tenido mucha experiencia en la improvisación.
En la escuela pueden tener dificultad para permitir a otros niños a tomar decisiones sobre
cómo jugar en el recreo, por ejemplo. No están acostumbrados a pedir la opinión de otros
niños, ni tienen práctica en tomar turnos.

Saber perder.
En los juegos en casa en donde tu hijo participe con adultos, es raro que lo dejen jugar sin
asignarle alguna ventaja por ser el más chico.
Eso le garantiza todas las ventajas y por lo general el hijo único está acostumbrado a ganar
en todas las competencias porque los adultos le otorgan un “hándicap” por ser niño.

Tener su espacio de niño.
Muchas veces la atención completa de los papás se enfoca sobre el hijo único y no le
permite tener su propio espacio para probar cosas nuevas, equivocarse y crecer.
Los papas helicópteros son mucho más comunes en estos casos: teniendo a un solo hijo, les
cuesta mucho trabajo alejarse de él y dejarlo buscar su propio camino.

Ser espontáneos.
El hijo único puede sentir muy intranquilo cuando no sabe exactamente qué va pasar cada
momento.
Mientras que en una familia numerosa es imposible controlar todos los variables y los niños
aprenden a tolerar un cierto nivel de confusión, el hijo único está acostumbrado a tener una
existencia más predecible y controlada.

Convivir con gente de su edad.
La convivencia con los pares es algo que hay que practicar. No es lo mismo jugar con
mamá y papá quienes te permiten ganar, y jamás te quitarán un juguete.
Los hijos únicos necesitan tener la oportunidad de convivir con niños de su edad para
aprender a poner sus propios límites (hablando de lo que les gusta y no les gusta) y para
saber ser empáticos.
Hacer un amigo verdadero de su propia edad puede ser un reto ya que no tiene la
experiencia de convivir con otros niños dentro de su casa.
Cómo papá o mamá, tú puedes ayudar a tu hijo único a sacar jugo de su situación y
enfrentar los retos con éxito haciendo lo siguiente:

Trátalo como niño. Evita la tentación de compartir todas tus opiniones y
experiencias adultas, y sobre todo si eres divorciado, no le pongas la carga de tus
sentimientos.
Un niño no es un pequeño adulto. Es un ser inocente y genuino que merece su vida
infantil.

Sé el adulto. Cuando juegan debes tomar la responsabilidad de enseñar a tu hijo
cómo funcionan las cosas en el mundo real. A veces pierdes. Tienes que esperar tu
turno. Y no vamos a cumplir todos tus caprichos aunque sea fácil hacerlo.
En casa es muy importante ser conscientes de la necesidad de proporcionar experiencias
que le enseñan a tu hijo que NO es el único.Tendrá que compartir.

Haz un esfuerzo extra para que conviva con sus pares. Anímalo a invitar amigos
con frecuencia, y ten la paciencia de recibirlos bien. Ser papás de un hijo único
implica estar dispuestos a tener la casa llena de niños ajenos de vez en cuando.
Inscríbelo en deportes de equipo y no pierdas la oportunidad de ser la mamá o el papá
anfitrión cuando hay que hacer alguna tarea escolar en equipo.
Debes ayudar a tu hijo a equilibrar su vida con adultos (que no debe perder) con la
convivencia infantil.
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