Discurso de Sainz Rodríguez en Acción Española Pedro Sainz Rodríguez inició los discursos, que pueden leerse en Acción Española. De él son los siguientes párrafos: Acción Española no es un partido político; queremos y hemos logrado que sea un laboratorio doctrinal y de propaganda de aquellas ideas nacionales que son el común denominador de lo que equivocadamente se suele llamar las derechas españolas. Si al pueblo español se le pudiera preguntar: ¿quieres los partidos políticos? Diría que no. ¿Quieres el sufragio universal? Diría que no. ¿Quieres el parlamentarismo? Diría que no. Pues si estas tres negaciones son un ansia total del alma española, cuando os pongáis a construir la doctrina que está delimitada por esas tres negaciones, veréis cómo fatalmente venís a construir una doctrina de tipo moral, de tipo autoritario, de tipo monárquico, en suma. Porque ya es hora que se diga y se repita que decir República o Monarquía no es decir meras exterioridades, que cuando decimos monarquía no hacemos alarde de un idealismo personalista ni de una cuestión previa, sino que la monarquía, para nosotros, es un contenido doctrinal, social, histórico y político. El pueblo español tiene una gran tradición de personalidad histórica y política, pero no quiere mandar. No, el pueblo español quiere que le manden bien. Al pueblo hay que gobernarlo. No hay que decirle que se gobierne, sabiendo que no puede hacerlo. “Cuando hablamos de monarquía, debemos decir también que no hablamos, exclusivamente, de una cuestión de personas; hablamos de un fenómeno que se está produciendo en el mundo, que es la necesidad del mando único para salvar los intereses espirituales del pueblo y la civilización.” Es de notar que por aquellos días una serie de países — Italia, Alemania, Austria, Polonia, Portugal — vivían bajo constituciones corporativas y autoritarias, que los convertían en modelos ejemplares de orden, paz y trabajo, que los españoles teníamos que contemplar con verdadera envidia, ante el caos social de la España republicana. Ni que decir tiene que ciertas atrocidades cometidas en alguna de aquellas naciones nos eran entonces absolutamente desconocidas. Y Sainz Rodríguez continuaba: “Será el mando único, la seguridad permanente, que no necesite de los votos de las masas ni del dinero de la plutocracia y que pueda ser el árbitro supremo que represente el interés nacional por encima de las luchas de clases y de partidos. “Hay que hacer el Bloque nacional. Tenemos que hacer la unión con nuestros hermanos, los tradicionalistas, y aportar a este Bloque nacional una historia impoluta y limpia de la responsabilidad en el fracaso de España. Las guerras civiles del siglo xix fueron la primera batalla, generosa y sangrienta, de la contrarrevolución española. Tenemos que atraer al Bloque nacional a todas esas juventudes que están hartas de políticas y que saludan con el brazo en alto, pero con la mano abierta.” Sería imposible reproducir párrafos de todos los discursos de quienes allí hablaron. Sirvan de muestra esos de Pedro Sainz, pronunciados entre aclamaciones y aplausos, para constancia, además, del ambiente en que entonces se vivía. Le siguieron en el uso de la palabra Víctor Pradera, Goicoechea, Pemán, don Ramiro de Maeztu y Yanguas, hasta llegar al gran discurso de Calvo Sotelo, esperado con ansia por todos los presentes. Suscitó, realmente, extraordinario entusiasmo. De él sólo recogeré una frase que me colmó de satisfacción: «España tiene un deber de gratitud para con Acción Española por haber intelectualizado a las derechas». No había pretendido, por mi parte, otra cosa, y creo que se estaba logrando. FUENTE: EUGENIO VEGAS LATAPIE: Memorias políticas. El suicidio de la Monarquía y la Segunda República. Barcelona, Planeta, 1983, pp. 198-199. Fuente: http://www.historiacontemporanea.com/pages/bloque6/la-ii-republica-19311936/discurso Última versión: 2016-11-21 09:11 - 1 dee 1 -