relaciones interetnicas entre afrodescendientes e indigenas eperara

Anuncio
RELACIONES INTERETNICAS ENTRE
AFRODESCENDIENTES E INDIGENAS EPERARA
SIAPIDAARA EN LA COSTA PACIFICA NARIÑENSE
Milton Jairo Espinosa Pérez1
Introducción
La escritura etnográfica proviene de una experiencia personal, del diálogo e
intercambio de saberes entre el investigador y las distintas culturas con las que
entra en contacto; y esta a su vez, sirve para preservar la memoria de las culturas.
Ella nos alerta sobre los signos invisibles del mundo sobrenatural y cotidiano
que experimentan los pueblos; el cual percibimos, sentimos y soñamos en el silencio profundo de nuestra experiencia. Un silencio respetuoso que nos permite
escuchar y entender las manifestaciones culturales de los otros, y nos facilita la
reescritura de la historia oral.
En este ensayo pretendo abordar las relaciones entre dos etnias: afrodescendientes e indígenas, que comparten un mismo territorio, que habitan el municipio de Olaya Herrera, en la Costa Pacífica nariñense.
Para esta aproximación dialógica2 nos basamos en: algunas reuniones interétnicas realizadas en Bocas de Satinga —municipio de Olaya Herrera— y en
algunas veredas del municipio, así mismo, partimos de nuestra experiencia en el
lugar y del trato permanente o esporádico con ambas etnias.
La característica principal de la costa pacífica nariñense es: una polifonía de
voces y culturas. Es decir, constatamos una diversidad cultural y étnica3, recono1
2
Antropólogo. Universidad del Cauca. Estudiante de sociología. Universidad de Antioquia.
Cfr. GEORGE E. MARCUS Y DICK E. CUSHMAN. (Departamento de Antropología, Universidad de Rice, Houston, Texas). Las etnografías como textos. En: EL SURGIMIENTO DE LA ANTROPOLOGIA POSMODERNA. Compilación de Carlos Reynoso. Barcelona:
Gedisa Editorial. 1996. Página 183.
“Parte del trabajo de interpretación consiste, entonces, en obtener un nivel de competencia en el lenguaje particularmente alto pero selectivo, a través de preguntas y chequeos intensivos, necesarios para un análisis particular.”
La etnografía es una forma de “representación que permite al etnógrafo decir lo que sabe autorizadamente.”
3 OREWA –Organización Indígena Regional Embera-Waunana– A LOS PUEBLOS DEL MUNDO: Quibdó, 23 de diciembre de 1989.
Página 1.
“En esta región se ven con mayor claridad las características multiétnicas y pluriculturales del pueblo colombiano. Pues, está habitado
por comunidades negras e indígenas”.
65
Los escritos etnográficos cuando se publican, se van, ya no nos pertenecen, y
luego, seguramente se convertirán en objeto de análisis.
cida por ley en Colombia, la cual da cuenta esta aproximación etnográfica.
Otro de los elementos relevantes es la biodiversidad, las diversas formas históricas de poblamiento y colonización, la riqueza de recursos naturales, la densidad y composición de la población, y el desigual grado de desarrollo económico.
Configuración del pensamiento y presupuestos de la
investigación social
¿Amistad, alianza, drama o conflicto?
La perspectiva de esta investigación es presentar una reflexión en torno a las
relaciones interétnicas basada en diversos aspectos socio-culturales de estos
dos grupos étnicos de la región: afrodescendientes e indígenas.
66
Abordar la cultura afrodescendiente exige una epistemología distinta a la empleada tradicionalmente para los estudios etnográficos o investigaciones entre
los grupos indígenas.
Escribimos este ensayo para tratar de desvelar las verdaderas relaciones que
se dan entre las dos etnias, y fundamentalmente para aportar una luz que ilumine el camino y el proceso de construcción de unas relaciones más iguales,
horizontales y democráticas.
Partimos del presupuesto de que muchas de nuestras relaciones, el trato social, las alianzas y la amistad son dramatizadas por los actores culturales. Esto no
quiere decir que las relaciones se falseen, o que estas sean una farsa, sencillamente, implica que el significado y el sentido de estas relaciones se invisibilizan.
Ante esta situación los antropólogos nos vemos obligados y exigidos a buscar y
ensayar métodos y técnicas experimentales que nos permitan dar cuenta de tal
situación, o aproximarnos a una interpretación más adecuada, del sentido de las
relaciones que los individuos de diversas culturas establecen en su vida cotidiana.
En conexión con lo anterior, presentamos un ejemplo de la dramatización de
la realidad, es decir, esta realidad es transformada, reelaborada, reinterpretada.
En una de las reuniones interétnicas un indígena Eperara Siapidaarâ decía con
énfasis: “en que no se trataba de hablar sobre problemas, sino de reflexionar
y analizar la situación territorial de las dos
Etnias y su pelea con el gobierno. Si peleamos entre pobres seria como una
pelea entre ignorantes”.4
De este modo, el problema se transforma en reflexión y análisis, la pelea entre
pobres e ignorantes, en el diálogo de sabios empobrecidos. En estos términos el
problema se nos diluye, se nos desvanece, se nos escapa a las comprensiones
normales y desbordan las interpretaciones intelectuales.
Porque hablar de problemas entre dos culturas que hace tanto tiempo comparten un mismo territorio, de individuos de ambas culturas que han crecido
juntos, que han establecido alianzas a través del compadrazgo y que realizan
frecuentemente intercambios comerciales y culturales.
Las relaciones se semantizan y se focalizan desde otras perspectivas y desde
otros horizontes hermenéuticos. Esta comprensión antropológica de la realidad
nos sitúa en una disyuntiva: ¿debemos hablar de problemas o más bien de reflexión y análisis de las relaciones culturales entre afrodescendientes e indígenas
Eperara Siapidaara?; en estos distintos niveles es donde el análisis antropológico se ve involucrado, y se inserta en una gama compleja de significaciones.
Se analizan las estrategias comunicativas5 que han utilizado ambas culturas
para establecer las relaciones, las alianzas, las transacciones y las mediaciones
históricas de las relaciones.
Se pretende una nueva comprensión en las relaciones interétnicas, rebatiendo las concepciones e interpretaciones que algunos expertos han elaborado.
Mirando las relaciones interétnicas desde un horizonte que permita, en el futuro
que ambas etnias establezcan relaciones más igualitarias, democráticas y horizontales; basadas en el respeto, la tolerancia, el reconocimiento y la valoración
mutua.
4
5
Cf. ACTA DE REUNIÓN INTERETNICA EPERARA SIAPIDAARA Y COMUNIDADES NEGRAS. Municipio de Olaya Herrera: 10 y 11
de octubre de 1996. Página, 2.
Cf. ESPINOSA PÉREZ Milton Jairo; Notas de Campo. Los afrodescendientes ven al indígena como a un
pagano, a un ser sin dios, o adoradores de otros dioses, un ser incivilizado. Los afrodescendientes han
recibido la misión de cristianizar, de civilizar al indio; de dotarlos de una religión, de un Dios y de un lenguaje más claro, comprensible, de un verdadero idioma: el español, de un verdadero dios, el dios cristiano.
Los indígenas ven a los afrodescendientes como un “invasor”, que lo asemejan al diablo, una persona que les puede hacer mucho daño.
67
Tratamos de configurar un pensamiento y unos presupuestos epistemológicos
básicos, que nos faciliten una interpretación científica del problema planteado
en esta Investigación.
¿Drama o conflicto?
“...el drama no es una farsa, y en especial, no es una farsa travestida, aunque
comparte ciertos elementos con esta. Se trata de una representación de la jerarquía, de un teatro del status.”
Clifford Geertz.
68
“...El problema profundo que genera esa situación encuentra invariablemente soluciones.. Necesariamente las encuentra de facto, pero no generalmente (y quizá
nunca) de jure.”
Ernest Gellner
Para algunos expertos: antropólogos, estudiantes de antropología, misioneros
y sociólogos que han estado o que aún permanecen en el lugar, en las relaciones
entre indígenas Eperarâ Siapidaarâ y afrodescendientes no ha existido ningún
conflicto, más bien, las definen como relaciones de total armonía, de amistad, de
ayuda, de cooperación, de unión entre indígenas y afrodescendientes. Es decir,
las conciben como una combinación “perfecta”. Esta es la percepción generalizada y extendida, pensar distinto es introducir el desorden y desestabilizar un
pensamiento sacralizado y mitificado. Por el contrario, hay quienes nos atrevemos a desafiar esa concepción y creemos que detrás de esas aparentes6 buenas
relaciones entre indígenas y afrodescendientes subyacen relaciones conflictivas
y que mantienen una convivencia tensionante.
El problema que hoy aparece de límites territoriales entre los indígenas y los
afrodescendientes, no es sólo un conflicto por la definición de los límites territoriales, es algo más profundo, que viene de tiempo atrás, y que ahora salta a la
superficie como un problema territorial. Los expertos ahora dirán: este era el
verdadero problema, ellos no pueden entender ni entenderán que el problema
está lejos de ser uniforme y unidireccional.
Las relaciones son una dramatización, una teatralización del trato cotidiano
entre indígenas y afrodescendientes que se ve mediada por múltiples relaciones.
Un ejemplo de estas relaciones públicas y contextuales nos la presenta un estudiante de antropología: “En la vida cotidiana no se presentan discrepancias con
los grupos negros que ocupan tierras de Resguardo. Las relaciones son bien estructuradas. El fútbol es un mediador de las relaciones interétnicas entre negros
e indígenas. Los indígenas están promoviendo la construcción de canchas de
fútbol, y potenciando los campeonatos de fútbol con las comunidades afrodescendientes. Los campeonatos de fútbol fortalece los lazos de alianza, de amis6
La apariencia es distinta de la realidad encubierta, sino existieran diferencias la ciencia sería innecesaria, precisamente, la ciencia distingue entre apariencia y realidad, lo cual nos permite identificar la realidad.
tad y cooperación. Quien hace de anfitrión: negros o indígenas, proporciona la
alimentación.”7 Dicho proceder hace ver unas relaciones cada vez mejores. Y a
nadie le pasaría por la cabeza al escuchar este relato que entre indios y afrodescendientes existen: problemas, conflictos, hostilidades o tensiones.
Esa sensación de amistad, de cooperación y de alianza hace parte de una representación teatral, que nos re-presenta dos grupos tan cercanos y próximos,
pero a la vez tan distantes culturalmente.
¿Drama o conflicto? ¿Tensiones o armonía?
Son realidades culturales
imperceptibles y encubiertas que trataremos de visibilizar a partir de otro
ordenamiento del pensamiento antropológico, que algunos han denominado
antropología experimental o antropología posmoderna.
Antropología experimental o posmoderna: un modo
distinto de interpretar las relaciones con los otros
Los antropólogos queramos o no, nos vemos exigidos a explorar los caminos
nómadas del pensamiento antropológico; un pensamiento desestabilizador de
las formas estables y estandarizadas del conocimiento.
Esto ocurre en una realidad y en un contexto cultural incierto, multiforme, cambiable y cambiante. Los antropólogos observamos, escuchamos, sentimos, experimentamos y registramos una gran riqueza cultural, encontramos una estética de lo
diverso, de lo distinto, un movimiento bellamente telúrico, que nos obliga a movernos hacia los otros, para caminar hacia ellos con sus mismos pasos y por los mismos caminos, caminos y recorridos difíciles, adversos y a veces hasta violentos.
En este proceso de diversidades y de búsquedas de relaciones multiculturales
es donde “nosotros”, o más bien el yo queda inserto en esas realidades y textos
culturales, el yo queda inmerso en realidades complejas, un yo que interpela
7
Cf. ESPINOSA PÉREZ Milton Jairo; Notas de Campo. Diálogo con un estudiante de Antropología. Febrero 3 de 1997. Él
vivió durante dos años en el municipio de Olaya Herrera, desde 1995 a 1996, mantuvo un trato permanente con las
comunidades negras y esporádico con los grupos indígenas.
69
La antropología colombiana que se desarrolla en el pacífico colombiano esta
pasando por una metamorfosis social, puesto que la polifonía de voces: de indígenas y de afrodescendientes están cuestionando la tradición intelectual, la
forma de producir y elaborar el conocimiento, construido desde una ciencia de
la dominación. Este cuestionamiento a lo intelectual, a lo institucional, a proyectos, a programas que vienen de lo estatal o de las ONGs está provocando la
irrupción de lo invisible, de lo encubierto, de la alteridad, de lo inesperado.
y se deja interpelar por los otros. Nos introducimos en un conocimiento o conacimiento, en el cual necesitamos ser muy lúcidos para tratar de mantener un
control sobre lo inconsciente y lo incontrolable para evitar los deseos de posesión y dominación que han caracterizado a la llamada antropología moderna.
70
Los antropólogos siempre han basado la legitimidad de la escritura etnográfica
en: yo estuve en el lugar, permanecí tanto tiempo, realice entrevistas con mis
“informantes”8, observe, participe... Esto parecía hasta hace poco suficiente
para que todos los que teníamos acceso a esa información nos viéramos obligados a creer lo que nos describían. Esta posición vertical y unilateral del yo
hice, yo estuve, yo entreviste, yo construí este o aquel conocimiento encubre la
participación de los otros en ese proceso de elaboración científica. Esto es lo
que se ha denominado antropología moderna, una antropología poco dialogante
aunque supuestamente es dialógica, en suma, es lo que hoy reconocemos como
una antropología vertical y autoritaria.
Estas son un buen número de razones por las cuales nos resistimos a este
tipo de antropología colonialista, y procuramos construir una antropología más
dialogante, más democrática, más horizontal, es decir, una antropología posmoderna que nos implica mirar las relaciones interétnicas, las diferencias desde
otro horizonte hermenéutico.
Desde luego, que otra mirada y otras formas de interpretar las realidades
sociales y culturales traen consigo la incertidumbre, la inestabilidad y cuestiona
radicalmente las formas tradicionales de producción del conocimiento.
Una cultura transnacional, dominante, quiere hacernos ver cada vez más la
homogeneidad, lo que al mismo tiempo hace crecer en nosotros la necesidad de
manifestar la condición diversa de las sociedades, de las culturas, de las gentes.
Hasta ahora lo que los antropólogos han hecho según James Clifford es “dar
la voz” de manera autoritaria a las culturas a través de los escritos etnográficos.
Esto nos demuestra que la escritura etnográfica no ha sido democrática, participativa, plural; sino que pone de manifiesto su profunda condición autoritaria.
La antropología posmoderna9 es una nueva forma de evocar la realidad cultural, que modifica radicalmente la manera de aprehender la realidad cultural, y
El concepto de “informante” desde la antropología posmoderna queda cuestionado, porque evidencia la desigualdad de condición
entre quien investiga y el investigado, ya que este último no se considera como participante en la elaboración o producción del conocimiento. Para quitarle esa carga asimétrica al concepto, algunos lo han cambiado por el de interlocutores, sin embargo es otra
forma sutil de encubrir las asimetrías.
9 Para una mayor información consúltese: C, GEERTZ, JAMES CLIFFORD y otros; El surgimiento de la Antropología Posmoderna.
Barcelona: Gedisa, 1996.
Espinosa Pérez Milton J; Culturas Populares y Posmodernidad. Una aproximación interpretativa en el barrio la Gran Victoria en
Popayán. Tesis para optar al título de Antropólogo. Popayán: Universidad del Cauca. 1995.
8
redimensiona la forma del pensamiento científico.
Evocar implica olvidar para traer a la memoria la escritura de los textos culturales basados en una nueva valoración de la realidad y del pensamiento científico. Una etnografía posmoderna democrática, dialogante y participativa.
Con la irrupción de una antropología posmoderna, los metarrelatos como: el
funcionalismo-estructuralismo (Malinowsky,A.R.Radcliffe-Brown), el estructuralismo (Lévis-Strauss), el marxismo (Marvin Harris) y los discursos cristianos o
religiosos dejan de ser relatos omnicomprensivos de la realidad social y cultural,
dándose paso a la construcción y comprensión particular -y tal vez original- de
cada pueblo y cultura. Es el fin de las comprensiones homogeneizantes y se
inicia la era de la des-homogeneización del conocimiento y se derrumban los
verticalismos autoritarios de la ciencia antropológica.
La dinámica histórica ya no se percibe de forma universal, lineal y heroica,
como la había presentado la modernidad capitalista. En la nueva comprensión
histórica prima la no-linealidad; el espacio, el tiempo y los fenómenos sociales
se diversifican, se visibilizan las historias particulares de los excluidos y negados.
¿Las relaciones entre indígenas Eperarâ Siapidaarâ y afrodescendientes de la
costa pacífica nariñense, que comparten un mismo territorio son en realidad de
amistad, respeto, cooperación igualdad, armonía y unidad; o por el contrario
son relaciones tensionantes, hostiles, asimétricas y antagónicas?
En nuestra experiencia en el lugar, hemos percibido que las relaciones son
aparentemente amistosas, pero igualmente tenemos muestras de que detrás de
éstas subyacen relaciones menos amistosas, es decir, que entre los grupos se
presentan resistencias, cierta hostilidad y tensión en las relaciones, no obstante
la larga permanencia compartiendo el mismo territorio. Sin embargo, esto no ha
impedido para que se den intercambios comerciales e influencias culturales que
han generado determinados cambios en diversos aspectos de la vida de cada
grupo.
El antagonismo entre las etnias Eperara Siapidaara y las comunidades afrodescendientes no se expresa abiertamente, pero se manifiesta en expresiones
lingüísticas como: “el negro es el diablo”, “los indios son salvajes, incivilizados”.
Esta es una manera de concebir al otro, de desvalorizarlo y de no reconocer al
otro; pero al mismo tiempo es una manera de reafirmar su propia identidad.
71
Relaciones: ¿Armónicas o Conflictivas?
72
Recientemente las relaciones se han tornado abiertamente tensionantes o peligrosamente conflictivas, con motivo de la delimitación territorial para la constitución de un Resguardo indígena sobre la quebrada Sanquianguita, los afrodescendientes que ocupan territorios cercanos o que tienen sus fincas de trabajo
en los límites de dicho lugar se oponen a la constitución del Resguardo, porque
según su imaginación fantástica, a ellos los iban a dejar sin tierras. Existe la
concepción entre los afrodescendientes de que los indios poseen mucha tierra,
esta versión no concuerda con la realidad, por dos razones. La primera, es que
los afrodescendientes son la población mayoritaria, y por tanto, la que ocupa la
mayor parte del territorio, la segunda, es que los Resguardos constituidos son
pequeñas extensiones de territorio, y que los mismos indígenas han planteado
ampliar porque son insuficientes para la supervivencia cultural de todas las comunidades Eperara Siapidaara.
Cuando la antropóloga delegada del Incora y los indígenas se dirigían al lugar
con el topógrafo para medir el territorio, un grupo de hombres de las comunidades afrodescendientes los esperaban con escopetas, garrotes y machetes; y al
llegar al lugar los retuvieron (¿secuestro?), les quitaron la lancha y los equipos
topográficos. Después de varias horas de detención forzada, fueron liberados
por la mediación de la Iglesia y la alcaldía municipal,10 y la diligencia topográfica
fue suspendida a raíz de los acontecimientos acaecidos.
Este fenómeno como lo llamaran los expertos: “convivencia pacífica, convivencia armónica, no-violencia”... Este es un hecho claramente violento en el cual
tienen responsabilidad las instituciones y las organizaciones sociales, pues hay
indicios de que las orientaciones de los directivos regionales de las Comunidades
Negras, a las organizaciones locales es bloquear cualquier intento de titulación
de tierras a las comunidades indígenas. También se sabe que algunos funcionarios de Incora están interesados en crear la confusión y el enfrentamiento;
ese mismo día estuvo un funcionario de Incora - venido desde Tumaco - en el
asentamiento de los afrodescendientes, diciéndoles que ellos se iban a quedar
sin tierras y que ya venían como treinta indios armados a medir y titular toda la
tierra incluyendo la de ellos.
Los expertos de la región tanto de las instituciones como del movimiento social preveían que iba a pasar esto, nuestras preguntas son: ¿Por qué nunca mostraron interés en propiciar el diálogo y el acercamiento?, ¿Por qué el funcionario
del Incora está interesado en qué se produzca este tipo de enfrentamientos
armados?, ¿Qué ganancias obtienen al dividir a las comunidades? ¿Será qué
quieren que el espacio quede libre, para que puedan entrar con más facilidad
todas las instituciones estatales?
10 Cf. ESPINOSA PÉREZ Milton Jairo; Notas de Campo. Olaya Herrera (Bocas de Satinga). Julio 23 de 1997.
Las relaciones ahora se perciben más hostiles y son claramente de oposición,
de antagonismo, de intransigencia y de intolerancia.
Estas manifestaciones de intolerancia de ambas etnias hacen prever que la
definición de los límites étnico-territoriales para la titulación colectiva de los territorios de las Comunidades Negras (CN) y la constitución de Resguardos o la
demarcación de los existentes estará atravesada por el conflicto.
El problema de relaciones interétnicas empieza a vislumbrarse con mayor
agudeza a raíz de la nueva Carta Constitucional de 1991 y la aprobación del Artículo Transitorio 55 (AT 55), y la promulgación o reglamentación de la ley 70
de 1993, conocida como la Ley de Negritudes.
Antes de 1991, las relaciones se venían deteriorando, porque es la época en
la que se empiezan a crear nuevas condiciones políticas y culturales frente al
territorio, que la Nueva Carta Constitucional colombiana reconoce, a los afrodescendientes como grupo étnico con derecho al reconocimiento de su cultura y
territorio.
Obstáculos en la valoración de las relaciones interétnicas
Dos serían los obstáculos que les ha impedido a los expertos ver con claridad
las relaciones entre afrodescendientes e indígenas Eperarâ Siapidaarâ, y que los
ha mantenido atrapados en la fascinación de relaciones armoniosas como pilar
fundamental para el mantenimiento de relaciones no-violentas,11 y como mecanismo de resolución de sus conflictos.
El primero, es que sus análisis e interpretaciones humanistas se basan en el
principio clásico de que las similitudes entre las culturas, la proximidad o cerca11 Wade Peter; Identidad y etnicidad. En: Pacífico. ¿Desarrollo o diversidad? Estado, capital y movimientos sociales en
el Pacífico colombiano. Bogotá : Cerec, 1996. Arturo Escobar y Alvaro Pedrosa. “Las relaciones entre los grupos
no se caracterizan por la hostilidad o violencia, pero tampoco están libres de tensiones” pág.: 288. El autor hace
referencia a las relaciones entre afrodescendientes e indígenas.
Pardo Mauricio; Movimientos Sociales y Relaciones interétnicas. En: Pacífico. ¿Desarrollo o diversidad? Estado,
capital y movimientos sociales en el Pacífico colombiano. Bogotá: Cerec, 1996.
“El carácter de las relaciones interétnicas en el Chocó ha generado cierta discusión. Hay quienes afirman que estas
relaciones han sido un catalizador para la desintegración de la sociedad indígena (Cf.Castrillón 1982, Friedemann
1975), y otros las consideran el pilar de una afortunada y peculiar situación de no-violencia entre grupos con diferentes
niveles de conflicto (cf. Stipek 1975, Losonczy 1982, Otero 1994).” Página, 309.
73
Con estas legislaciones, realizadas con la consulta participativa de las comunidades negras y sus organizaciones locales, regionales y nacionales, la lucha
por la titulación colectiva de sus territorios tradicionales se ha hecho más fuerte
y plantea actualmente cuestionamientos a la delimitación territorial de ambos
grupos.
nía espacial, son aspectos más profundos y significantes, que las diferencias12
que los separan y distancian.
Esta forma romántica de interpretar la realidad corresponde a los presupuestos de una antropología moderna, a la que se ha denominado antropología romántica. Postulados que se desvanecen en el aire, y les imposibilita dar cuenta
o razón de esta realidad cultural: las relaciones interétnicas.
El segundo, es una miopía cultural deliberada, una resistencia personal y colectiva a definir con claridad como las culturas sienten, piensan, actúan e imaginan al otro con respecto así misma. Además hay una represión abierta o velada
de ciertos expertos hacia otras miradas, posibilidades, o maneras de abordar las
relaciones interétnicas.
De alguna manera, la industria maderera en Satinga ha roto la cosmovisión
que sobre el territorio tenían las culturas, aunque se percibe que en la cultura
afrocolombiana el rompimiento es más radical. Anteriormente, cada cultura tenía establecidas las fronteras territoriales. Cuando no se habían roto las cosmovisiones, cada grupo conocía y sabía lo que le pertenecía a cada uno.
74
Tendencias
• Se manifiesta una agresión al territorio, a las culturas y a las gentes, por
parte de los grandes inversionistas madereros, de la cual no son conscientes ni los afrocolombianos ni los indígenas.
• La industria maderera ha introducido o profundizado los conflictos territoriales entre los dos grupos étnicos allí presentes. La disputa territorial es
impulsada por los inversionistas de la madera13 (aserríos, comerciantes),
con consentimiento de Corponariño14.
• En los diferentes periodos que permanecí en el campo desde 1993 hasta el
2001, pude observar varios procesos de cambios. El primero, en el último
período la industria maderera había llegado a su auge y estaba en un ace12 Véase GELLNER Ernest.; CULTURA IDENTIDAD Y POLÍTICA. El nacionalismo y los nuevos cambios sociales. Gedi-
sa: Barcelona 1993. Página 179.
“Por otro lado, los antropólogos, que pueden pretender que la observación y la documentación de esas diferencias
que presentan las visiones de la realidad es parte de su tarea profesional, no siempre están convencidos de que las
diferencias son realmente tan profundas o totales.”
13 Cf. Espinosa Pérez Milton. Notas de Campo. (1996). Los
trabajadores de la madera (tuqueros o corteros), antes de
iniciar el corte de madera, ya están “amarrados” al inversionista maderero, puesto que éste le presta en
remesa (alimentos) y/o dinero casi la totalidad que cuesta la casi totalidad de la madera que el tuquero le
entregara al inversionista en un determinado tiempo.
14 Cf. Espinosa Pérez Milton. Notas de Campo. (1996). Los inversionistas madereros son los responsables de gestionar y sacar los
permisos de explotación de los bosques ante Corponariño.
lerado declive. Pues, se pasó de tener 47 aserríos en Bocas de Satinga a 7
aserríos en la última época.
• En el período de 2001. Dejo de ser denominada la “capital maderera de
Colombia”, para pasar a ser la “capital cocalera del país”. En esta época, el
paramilitarismo tenía bajo su control el territorio, tanto de los afrodescendientes como de los indígenas. En los principales ríos como el Satinga y el
Sanquianga se ejercía un férreo control armado. En esa época no se podía
navegar por los ríos, con cierta libertad y fluidez; teniendo en cuenta que
estos eran los únicos medios de transporte para el desplazamiento a los
distintos lugares. Todos los lugares estratégicos fueron ocupados por este
grupo armado. La movilidad fue controlada totalmente, así como las cabeceras municipales —Bocas de Satinga—. Se ve claramente una autonomía
territorial despedazada o dicho de otra manera, los afrodescendientes y los
indígenas ejercen una autonomía y un control muy débil sobre su territorio.
REFERENCIA BIBLIOGRAFICA
Castro Caicedo German. (1994). LA BRUJA. Coca, Política y demonio. Bogotá:
Planeta. Páginas, 13-14.
C, Geertz, James Clifford y otros. (1996). El surgimiento de la Antropología Posmoderna. Barcelona: Gedisa.
De Friedemann Nina S. (1996). Religiosidad y huellas de africanía. Conferencia
en la Universidad del Cauca, en: Congreso de cultura afrocolombiana.
Espinosa Pérez Milton Jairo (1997). Notas de Campo. Olaya Herrera. Bocas de
Satinga —Mpio de Olaya Herrera. El Charco (Nariño).
Fabregat, Claudio Esteva. Etnia, Etnicidad y relaciones interétnicas. Disponible
en internet. 2001.
Foucault Michel (1992). Genealogía del Racismo. Genealogía del Poder. De la
guerra de las razas al racismo de Estado. Madrid: Ediciones La Piqueta.
Gellner Ernest. (1993). Cultura identidad y política. El nacionalismo y los nuevos
cambios sociales. Barcelona. Gedisa.
Gómez Uribe Guillermo. El Pacífico en venta sin consultar a sus habitantes. Bogotá: Magazin Dominical. No 378. El Espectador.
Harris Marvin. (1985). El Desarrollo de la Teoría Antropológica. Una historia de
las Teorías de la Cultura. El racismo un una perspectiva moderna. Página
113. Madrid. Siglo XXI Editores.
75
Arocha Jaime. (1996). Afrogénesis, eurogénesis y convivencia interétnica, en:
Pacífico ¿Desarrollo o diversidad? Estado, capital y movimientos sociales en
el Pacífico colombiano. Bogotá. Cerec.
Pardo Mauricio. (1996). Movimientos Sociales y Relaciones interétnicas. En: Pacífico. ¿Desarrollo o diversidad? Estado, capital y movimientos sociales en
el Pacífico colombiano. Bogotá: Cerec.
Wade Peter. (1996). Identidad y etnicidad. En: Pacífico. ¿Desarrollo o diversidad? Estado, capital y movimientos sociales en el Pacífico colombiano. Bogotá: Cerec. Arturo Escobar y Álvaro Pedrosa.
DOCUMENTOS CONSULTADOS:
Encuentro de Gobernadores Indígenas de la Costa Pacífica Sur. Guapi (Cauca).
Noviembre, 25-27. (Sin año). ¿1994?
INFORME SOCIAL. Equipo de Ordenamiento Territorial Costa Pacífica Sur. CABILDO MAYOR EPERARA SIAPIDAARA. (Sin Fecha).
Diagnóstico Organizativo de las Comunidades de Olaya Herrera y Mosquera.
Departamento de Narño. Julio: 18-25 de 1994.
PLAN BASICO DE TRABAJO CON EL CABILDO MAYOR EPERARA SIAPIDAARA DE
LOS DEPARTAMENTOS DE CAUCA, NARIÑO Y VALLE. Equipo de Ordenamiento Territorial. Mayo 18 de 1994.
76
OREWA (Organización Indígena Regional Embera – Waunana). A LOS PUEBLOS
DEL MUNDO. Quibdó, 23 de Diciembre de 1989.
PRINCIPIO DE ACUERDO COMUNIDADES INDIGENAS Y NEGRAS. Periconegro
(Santander – Cauca). Agosto 11 de 1997.
DOCUMENTO UNIFICADO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS DEL PACIFICO PARA LA
DEFINICION DE LOS LINEAMIENTOS TERRITORIALES. Periconegro (Santander – Cauca). Agosto 11 de 1997.
Acta de Reunión Interétnica Eperarâ Siapidaarâ y Comunidades Negras. Municipio de Olaya Herrera. 10 y 11 de Octubre de 1996.
GOMEZ Jorge. Intercambio epistolar. Carta donde habla sobre el Cacicazgo, la
Tachi nawe y la geografía mítica. Marzo de 1997.
Descargar