EL CONTROL DE LA MENTE Por Eliseo Hernández

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EL CONTROL DE LA MENTE
Por Eliseo Hernández Echegoyén
Usado con permiso
El pensamiento es un gran poder dominante, y es causa de todo cuanto existe; la mente de Dios lo
ha creado todo. ¿Quién tiene el control de nuestra mente? En resumidas cuentas, lo que
pensamos, eso hacemos; lo que hacemos, eso somos; lo que somos, es lo que manifestamos; y lo
que manifestamos es lo que otros ven en nosotros. Sepamos hacer buen uso del poder de nuestra
mente, y sobre todo, que esté controlado por el poder de la mente de Dios, y nunca por los
poderes de Satanás. ¡Amén!
CÓMO MANIPULAR SUS PENSAMIENTOS Y APROVECHAR TODO MEDIO,
RECURSO Y OPORTUNIDAD PARA CONTROLAR SU MENTE:
El pensamiento es un gran poder que hay que ordenar. Originalmente el hombre fue creado para
estar bajo el estímulo y control de Dios; y por ello, antes de pecar no conocía el dolor, la
ansiedad, la depresión, el miedo, el odio y el enojo; su mente estaba tranquila, su alma en paz, por
cuanto estaba en perfecta armonía y comunión con Dios. El hombre no sabía qué era tensión
nerviosa, ansiedad, complejo de culpa, vaciedad, duda, zozobra y obsesión porque no había
ningún factor que interrumpiera su armonía con Dios (Gn 1:26-31). Pero desde que pecó,
rebelándose contra su hacedor, quedó fuera del control divino y su mente se convirtió en taller de
Satanás (Gn 2:7-9,16-25; 3:1-20).
Es por ello que el hombre se ha entorpecido sentimentalmente, enceguecido religiosamente y
corrompido intelectualmente, y su voluntad se ha transformado en títere del diablo. La Biblia
dice que “el dios de este siglo, cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les
alumbre la luz del evangelio de la gloria de Cristo, la cual es la imagen de Dios” (2. Co 4:4; Ro
1:20-32).
LA MENTE HUMANA CONTROLADA POR CRISTO: (Efesios 1:17,18; Lucas 24:45).
La única medicina que cura la mente humana, el único medio que liberta la mente del hombre de
su propio ego y de la esclavitud satánica es Cristo (Jn 8:33-36). Él murió en la cruz del Calvario
para llevar en su cuerpo sobre el madero nuestros pecados, para pagar nuestra culpa con la
justicia de Dios, para limpiar nuestra mente, revolucionar nuestro ser interno y hacernos nuevas
criaturas (1. P 2:21-25). Por eso Juan el Bautista, al ver a Jesús, enfáticamente testificó: “He aquí
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1:29).
Usted me preguntará, ¿Pero cómo puede la sangre de Cristo limpiar y controlar mi mente? El
proceso a seguir es como cuando se siente enfermo, busca al médico; él le examina, y usted por fe
acepta su diagnóstico. No necesita estudiar medicina para creer al médico, y no solamente cree
en el diagnóstico de su mal, sino que por fe se aplica las medicinas que el facultativo le ha
recetado. Aunque usted no sabe cuáles serán las reacciones químicas de los antibióticos, éstos
atacan su mal y le sanan (1. Jn 1:6-10). De esta manera le invito que en esta oportunidad, venga
al infalible doctor Jesucristo y por fe acepte su diagnóstico; aplique a su alma la sangre que él
derramó por su culpa y mía, en la cruz del Calvario. Ponga su vida en las manos del médico
divino; ábrale la puerta de su vida, para que él limpie y transforme su mente, que él sea su control
mental, y de esta manera Cristo se convertirá en el eje central de su vida. Entonces la paz de
Cristo que sobrepasa todo entendimiento guardará su vida (Ro 5:1; He 12:14).
Amigo mío, no siga siendo esclavo de sus pasiones; no permita que su mente lujuriosa, perversa,
llena de odio, de incertidumbre, de miedo y resentimiento le siga arrastrando a una vida negativa,
de frustración y amargura (Jn 14:27; 2 Co 13:11; Gá 5:22). Ponga su vida bajo el control de
Cristo Jesús; no se conforme a este siglo, a la voluntad del mundo, de su ego; no continúe siendo
juguete del pecado; permita que Dios renueve su mente; no continúe en esa vida de miseria. Que
Satanás no siga ocupando y usando su mente; pues los síntomas del dominio mental de Satanás
son las preocupaciones, ansiedades, mal genio, incertidumbre, duda, incredulidad y odios. Pablo
escribe: “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a
que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la
supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del
poder de su fuerza” (Ef 1:17-19).
Jesucristo quiere libertarle de esa vida miserable; Él quiere redimir su mente, su cuerpo, su alma y
espíritu con la sangre que derramó por usted en el Calvario (Ro 5:8; Fil 2:8; He 12:2). Puede
hacer la decisión de fe más importante de su vida, invitando a Cristo para que ocupe, limpie y
gobierne su mente. Así, sus pensamientos serán los pensamientos de Cristo; sus sentimientos, los
sentimientos de Cristo; sus motivos serán los de Cristo. Él será el eje directriz, el impulsador e
inspirador de su mente: tendrá la mente de Cristo (Gá 2:20). Cristo está a la puerta de su vida, y
de su decisión dependerá quién seguirá controlando su mente: Cristo o Satanás. El control
satánico significa esclavitud, insatisfacción, miseria, mal carácter; pero el control de Cristo da
como resultado paz, gozo, satisfacción y equilibrio en la vida (Ap 3:20; 2 Co 6:2). “Dios
guardará en completa paz a aquel cuyo pensamiento”.
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