el Nobel de Medicina que murió esperando ser premiado • El

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No. 47_ Octubre 10 de 2011
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Ralph Steinman: el Nobel de Medicina que murió esperando ser premiado
• El premio llevaba décadas 'cerca' de Ralph Steinman, por sus aportes a la
inmunología moderna.
09/10/2011. El último episodio en la lucha contra el cáncer de páncreas que
libró el profesor canadiense Ralph Steinman desde el 2007, fue su hospitalización,
a finales de septiembre pasado.
Cuatro décadas atrás, Steinman había hecho un hallazgo de tales dimensiones
en el laboratorio de fisiología celular e inmunología de la Universidad de
Rockefeller (Nueva York), que superadas las dudas iniciales, tanto él como sus
colegas confiaban en que un día le significaría el Premio Nobel de Medicina.
Manuel Elkin Patarroyo, inmunólogo colombiano, también compartía esa creencia,
entre otras razones porque tuvo la posibilidad de trabajar con Steinman y dos de
sus colaboradores, los doctores Gilla Kaplan y David Weinstein, en 1984.
El equipo estudió durante un mes, entre Agua de Dios (Cundinamarca) y Bogotá,
"el papel de la respuesta inmune celular y de las células dendríticas en pacientes
con lepra lepromatosa", explica el inmunólogo.
Ese año los resultados de dicho trabajo, del que Patarroyo, Steinman y su equipo
son coautores, fueron publicados en una de las revistas de mayor impacto en
ciencia en el mundo: el 'Journal of Experimental Medicine'.
Patarroyo cuenta que en 1973, mientras Steinman estudiaba las células que
destruyen y digieren a los microorganismos (los macrófagos), descubrió un tipo
particular de células con muchas ramificaciones, que por esa razón denominó
dendríticas, "con el correr del tiempo, él demostró su papel crítico en la
regulación de la respuesta inmune; actuaban, nada más ni nada menos, que
como directoras de orquesta de las defensas del cuerpo", explica Patarroyo.
Con el correr de los años su hallazgo tuvo enormes repercusiones en el
desarrollo de vacunas, "con grandes posibilidades terapéuticas para un sinnúmero
de enfermedades catastróficas, como el cáncer", afirma el inmunólogo
colombiano.
No. 47_ Octubre 10 de 2011
'Tengo que aguantar'
Alexa Steinman, hija del profesor de 68 años de edad, conocía a la perfección los
alcances de los aportes hechos por su padre, así que esa última semana de
septiembre, ella y la familia le infundían ánimos con la perspectiva de la siempre
esperada proclamación de los ganadores del Nobel de Medicina.
"Le decíamos: 'Papá, sabemos que las cosas no van bien, pero van a anunciar el
Nobel el próximo lunes (3 de octubre)'. Y él respondía: 'Sé que tengo que
aguantar. No te dan el Nobel si has muerto. Tengo que aguantar'". El 30 de
septiembre el profesor Steinman perdió, finalmente, la batalla sin haberse
enterado de que el Instituto Karolinska, de Estocolmo, lo había galardonado,
junto al estadounidense Bruce A. Beutler y el francés Jules A. Hoffmann, con el
Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2011.
Se trata de un caso atípico en la historia de los galardones, toda vez que sus
estatutos prohíben expresamente otorgar premios póstumos, salvo que el
fallecimiento ocurra en el periodo transcurrido entre la concesión y la entrega del
Nobel.
Y aunque ese no fue el caso de Steinman, la Fundación Nobel decidió mantener el
premio, tras destacar que en el otorgamiento se obró "de buena fe", ignorando
que el científico había fallecido.
Su familia y sus colegas se duelen de que hubiera muerto sin haberlo recibido,
"sabíamos que era candidato desde hacía mucho tiempo, incluso se había
convertido en un chiste viejo para nosotros. Él sólo habría querido el
reconocimiento -recuerda Sarah Schlesinger, directora clínica de la Universidad
de Rockefeller-, pues para él todo giraba en torno a su trabajo".
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