Lucas 11,37-41 Un fariseo invitó a Jesús a comer a su casa. Como

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Lucas 11,37-41
Un fariseo invitó a Jesús a comer a su casa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba
las manos antes de comer, el Señor le dijo: El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?
Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.
Jesús, nos hemos acostumbrado a dar de lo externo, a las apariencias,
a lo que todos ven, a los ritos externos
A tener limpias las manos, en orden para acercarnos a la mesa,
puras para tomar el pan, decentes, inmaculadas
Pero no hemos purificado nuestro ser, lo que realmente somos, el corazón,
y no damos lo que somos, sí mismos.
Jesús, nos sentamos a la mesa con las manos sí limpias, pero el corazón impuro,
listo para juzgar al comensal
Aparentamos pureza pero apestamos en lo interior, en la mente y el corazón,
incapaces de darse, compartirse
Y ahí estás Tú, claro en tus observaciones, en tus juicios,
en tu mirada que ve lo que hay al interno del hombre.
Jesús, nuestra religión es mucho de apariencia y nada de vivencia, de entrega,
no damos limosna de sí mismos
nos lavamos las manos pero no para dar, compartir, sino para juzgar,
para estudiar al otro en su conducta externa
y se nos olvida que somos juzgados por tu palabra que mira desde dentro,
desde lo auténtico, mi yo profundo.
Jesús, estamos muy ocupados limpiando nuestro rostro exterior,
maquillándonos de justicia y piedad, pero Tú…
Sí, Tú lo sabes todo, Tú sabes cuándo te amamos y cuándo solo es de labios para afuera,
Tú lo miras todo…
El robo y la maldad que se anidan en nuestro corazón no te son ocultos,
los conoces porque sabes quién soy.
Jesús, que en este día pueda dar limosna de lo que soy, sí,
que también comparta mi pan, pero que me de yo
Que sea capaz de mirar lo que se encuentra escondido en el rostro de cada hombre,
y desde ahí ser don para él
Y que al final del día pueda entregarte mi autenticidad a ti que lo conoces todo
y sabes cuánto te amo, cuánto…
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