pautas de interacción y apoyo social en la pobreza de una

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REVISTA CUBANA DE PSICOLOGÍA
Vol. 17. No. 3.2000
PAUTAS DE INTERACCIÓN Y APOYO SOCIAL
EN LA POBREZA DE UNA COMUNIDAD
AUTÓNOMA ESPAÑOLA
Dra. Marta Gil-Lacruz1, Dr. Enrique Berjano Peirats2
1
Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza
2
Departamento de Metodología, Psicobiología y Psicología Social, Universidad de Valencia
RESUMEN
En España, la exclusión es una realidad multidimensional que implica el estudio de procesos sociales
que han ido aumentando y sobre todo, que han reforzado la intensidad del debate sobre cuál ha de ser
el papel de las políticas de protección social. En este sentido, el modelo de intervención ha de abordar
tanto factores macro (sociodemográficos), como micro (la evolución de la estructura familiar).
Especialmente importante sería el análisis de las pautas de interacción y apoyo social que definen a
dichos colectivos, por la carga de marginación y soledad que comporta la pobreza. La necesidad de
integrar el desarrollo económico y el desarrollo social, la importancia de una participación activa de las
personas implicadas y su responsabilización de la aplicación de las acciones de integración, el interés
de las estrategias de intervención diseñadas para territorios o colectivos concretos, constituyen
posibles alternativas psicosociales de actuación.
ABSTRACT
In Spain, the exclusion is a multidimensional reality including increasing phenomena and the debate
about how the social protection policy must be oriented. In this sense, a global intervention model has to
approach macro factors (for example, sociodemographic changes) as well as micro variables (for
example, family structure changes) at the same time. The analysis of interaction and social support
behaviors will be specially important because of the poverty is very close to the loneliness and
margination. The need to integrate economical and social development, the importance of active
participation of implied people and the responsability on applying integrating strategies designed for
specific regions and colectives, could be pshico social alternatives to this actuation.
INTRODUCCIÓN
Estudiar los procesos de exclusión social supone
profundizar en las dinámicas de integración que se
dan en una comunidad de referencia. Una persona
es pobre y se define como tal, no sólo en función de
sus gastos, ingresos y pertenencias, sino también en
estrecha relación con los grupos en los que se
inserta o con aquellos otros a los que le gustaría
pertenecer (Towsend, 1979, 1985). El siguiente
artículo versa sobre dos aspectos fundamentales
para la comprensión de esta intersección: las pautas
de interacción social y el apoyo social. La
importancia de su estudio en poblaciones
marginales, se sostiene en la certeza de que
constituyen verdaderos puntales de integración,
intervención y cambio social.
Y esto, a pesar de que el concepto de integración
es tan problemático en su definición y medida, como
el de exclusión y precarización social (Gil-Lacruz y
Berjano, 1995). Sin embargo, los procesos
comunicativos que se establecen entre las personas
y su entorno social, arrojan nuevas luces y
alternativas de actuación ante problemas como la
falta de solidaridad y el individualismo. La
solidaridad, el apoyo comunitario, las relaciones
personales son además de otros factores de corte
económico, político, cultural, etc. elementos que el
interventor psicosocia! no puede obviar en su
actuación dentro de los servicios sociales.
Dentro de esta filosofía y previo a la implantación
del programa de rentas mínimas (salario social), el
gobierno aragonés impulsó una serie de medidas en
1993, encaminadas a la investigación de estos
fenómenos en la población precarizada de la región.
A tal fin, se entrevistó a 3.700 unidades familiares
susceptibles de dicha prestación, que son
representativas de la pobreza regional. Los datos
que se presentan a continuación, son fruto y
resumen de la explotación estadística de dicha
encuesta. (Hendrikson S.A., 1994)
APOYO SOCIAL: Marco de análisis
La investigación del apoyo social, es un campo
especialmente útil en el desarrollo de la integración
social, ya que parte de un concepto positivo del
individuo (agente activo en la interacción social) y al
mismo tiempo, proporciona a la persona o al
colectivo marginado, recursos importantes de
inserción en su comunidad (Gil-Lacruz, 1994). Lin y
Ensel (1989), recogen estas premisas en su
definición del término: "apoyo social es el proceso
(percepción y/o recepción) por el cual los recursos
243
en la estructura social (comunidad, redes sociales y
relaciones íntimas) permiten satisfacer necesidades
instrumentales y expresivas de las personas y
grupos en situaciones cotidianas y de crisis".
Ante la capacidad heurística de este constructo y
los elementos que aglutina, se hace necesaria una
revisión teórica y la elección de un modelo
globalizador
que
operativice
las distintas
dimensiones y sus correspondientes relaciones.
Seleccionamos el modelo multidimensional de
Gracia, Musitu y García, (1989), porque propone una
serie de ejes que facilitan la consecución de
nuestros objetivos: fuentes, funciones y niveles de
análisis del apoyo social.
1. Estructura de red social
Es el entramado formado por las relaciones que
se dan en tomo a un individuo o grupo. Se definen
en función de sus características estructurales
(densidad, tamaño, homogeneidad, reciprocidad,
etc.) que tiene una influencia decisiva en la provisión
de apoyo del sujeto.
2. Contenido relacional
Sería la naturaleza funcional o cualitativa de las
relaciones sociales. Aglutina las consecuencias y
fines que las interacciones tienen para las personas.
- Desde un enfoque funcional: se estudiaría en qué
medida las relaciones sociales ejercen finalidades
particulares; instrumentales o informativas, (ej.
préstamo de dinero) y expresivas o emocionales, (ej.
desahogarse de los problemas). Son dimensiones
fundamentalmente de carácter subjetivo y se basan
en el percepción que tiene el sujeto del apoyo
recibido.
- Desde una perspectiva estructural, se haría
referencia a las relaciones y contactos que
constituyen la red social en la que está inmerso el
individuo. Son relevantes aspectos como: la
frecuencia de contactos sociales, la participación en
actividades sociales, la pertenencia y uso de
organizaciones formales e informales.
En este artículo nos vamos a centrar en el último
enfoque, porque los subsistemas sociales
constituyen la armazón y sostén del entorno
inmediato de la persona, y además, su conocimiento
puede ser de gran utilidad, en la planificación
individualizada de intervenciones psicosociales. En
este sentido, también sería interesante recoger las
distintas fuentes de apoyo, que incluyen los
distintos estratos de relaciones y se reflejan
posteriormente en las preguntas de nuestro estudio:
Redes de relaciones sociales
a. Relaciones íntimas y de confianza.
b.Contactos y relaciones con vecinos, miembros del
barrio y otros grupos.
p.35. ¿Tiene usted posibilidad de recurrir, en caso
de necesidad urgente a alguien de confianza...?
p.36. ¿A quién recurriría? Ej.: familiares, amigos,
vecinos, otros....
p.37. ¿Se relaciona usted o su familia habitualmente
con personas fuera del círculo familiar? Ej.:
compañeros de trabajo, amigos, vecinos, otros....
La red de relaciones sociales, por su importancia
definitoria en el apoyo social, constituye el grueso de
la interpretación de este bloque temático, y supone
el marco de referencia clave, para entender la
interacción de nuestros encuestados con su
comunidad. Tanto las perspectivas de análisis, como
sus fuentes pueden sistematizarse, según Gracia,
Herrero y García, (1995) en tres niveles de análisis:
3. Integración y participación social
Se refiere a la existencia y cantidad de relaciones
sociales en general, o de un tipo en particular y la
frecuencia de dichos contactos. Estos contactos
proporcionan al sujeto un sentido de pertenencia e
integración en la estructura social y en su comunidad,
evitando situaciones y sentimientos de aislamiento.
Pese a la complejidad de factores intervinientes y
al grado de dificultad asociado a la definición y
medida de dichos aspectos, el modelo
multidimensional de estos autores, presenta la
ventaja de ser eminentemente práctico. Fruto de
esta inquietud investigadora, Gracia, y cois.
Diseñaron el Cuestionario de Apoyo Social
Comunitario (A.C.-91), instrumento de consulta
obligada, si se quiere profundizar en estas
cuestiones y en las características de la población
de alto riesgo.
Como este equipo de trabajo plantea el estudio del
apoyo social, es interesante desde distintos puntos
de vista:
En la etiología del problema de la unidad
familiar. Como podemos suponer en los
procesos de pobreza y marginación, es
fundamental conocer la vivencia de situaciones
que llevan generalmente a la estigmatización
social (por tanto al aislamiento) y los posibles
"enganches" próximos a la persona que le
ayuden o "apoyen" a solventar ciertas
dificultades.
Por el papel que puede jugar en programas de
tratamiento, rehabilitación, e inserción de dicha
unidad familiar:
Intervención sobre determinadas características
del
ambiente:
organizativas,
legales,
económicas, empresariales, laborales, políticas,
etc., para crear entornos potencialmente
proveedores de apoyo. Prevención primaria.
Impulso y creación de grupos de apoyo,
asociaciones, voluntariado, empresas de
servicios, talleres ocupacionales, etc., recursos
comunitarios, que ayuden a los sujetos a
superar cambios o situaciones comprometidas.
RESULTADOS: A. Interacciones sociales
Como mencionamos anteriormente, la cantidad, la
frecuencia y la calidad de las interacciones sociales
son indicadores claves en la valoración del apoyo
244
precarizados, (independientemente de con los
miembros de su familia) las principales fuentes de
interacción.
social. Si una persona no se relaciona, difícilmente
puede ser apoyada. Esta afirmación tiene
consecuencias observables en los resultados de la
encuesta.
Tabla 1. Interacción y Apoyo Social.
Interacción Social
No
Sí
Existencia
Relaciones
Compañeros
Trabajo
Amigos
Vecinos
Otros
85,4 %
14,6 %
No
Apoyo Social
Sí
Disponibilidad
27,5 %
FUENTE
91,0%
9,0 %
Familiares
FUENTE
52,1 %
28,9 %
52,7 %
48,7 %
98,2 %
Amigos
Vecinos
Otros
72,0 %
71,4%
79,4 %
47,3 %
51,3%
1,8%
46,9 %
Aveces
25,6 %
9,0 %
9,6 %
1,6%
En cambio, con los compañeros de trabajo, la
interacción es prácticamente inexistente (9,0 %), en
muchos casos debido a que el nivel de precarización
laboral e incluso la inexistencia de un empleo, no lo
permiten. De estos porcentajes deducimos que el nivel
de relaciones de los precarizados aragoneses, es bajo,
y esto se debería interpretar más, como una ausencia
de oportunidades para ello (si no trabajan no tienen
compañeros, cambios frecuentes de lugar de
residencia, rechazo social, etc.), que como la
existencia de rasgos psicosociales intrínsecos en estos
individuos que les hacen rehuir el contacto social.
Sin embargo, la existencia de interacciones, por sí
sola, no es sinónimo de apoyo. Así lo comprobamos
en un 20,41 % de la muestra, que contestan que
tienen contactos frecuentes con otras personas,
pero a nadie a quien recurrir en caso de necesidad
urgente. La percepción subjetiva, la definición de
"necesidad urgente", la finalidad de la interacción, la
disponibilidad y accesibilidad de las fuentes de
apoyo y en definitiva, los factores relativos a la
calidad de la comunicación, mediatizan el que de
estas relaciones puedan surgir comportamientos de
ayuda efectiva.
La gran mayoría de las personas entrevistadas
(85.4 %), manifiestan no relacionarse habitualmente
con personas fuera de su círculo familiar. Es
evidente, que esta cifra traduce cómo se van a
desarrollar ciertas situaciones de aislamiento. La
soledad es en muchos casos, y sobre todo cuando
no es voluntaria, una importante fuente de tensión y
un grave indicador de exclusión social.
Como ejemplo de consecuencias nocivas de estas
situaciones, encontramos evidencia empírica de
cómo el mero hecho de estar casado (con respecto
a otros estados civiles), influye en una menor
incidencia de trastornos psicológicos (menores tasas
de depresión, menor riesgo de recaída en problemas
de salud mental, mejor afrontamiento en situaciones
de crisis) y mejores índices de salud. (House y cois.
1985, Díaz-Vega, 1987, Barón y cois. 1988). Algo
similar, podríamos decir de la existencia y cantidad
de contactos con amigos y familiares.
Al estudiar las relaciones de una persona, no
podemos obviar el nivel de significación que estas
representan para el individuo. La proximidad
afectiva, la confianza, la reciprocidad, etc., son
rasgos propios de las relaciones personales e
íntimas. Cuanto más significativa sea una relación
más importancia tendrá en la provisión potencial de
apoyo.
En este orden de cosas, los amigos (47,3 %) y los
vecinos (51.3 %), serían para los aragoneses
RESULTADOS: B. Apoyo social
Desde un 6,86 % de los encuestados que se
encuentran en una situación de aislamiento extremo
(ni se relacionan con otras personas, ni tienen la
posibilidad de ser apoyados en caso de necesidad),
hasta un 46,9 % que sería raro que no fueran
ayudados, nos encontramos con un 25,6 % de la
muestra, que oscila entre la ocasionalidad y la
incertidumbre en este tema.
245
Como ya comentamos el epígrafe anterior, la lugar, con respecto a los valores de la sociedad en
familia es "el pilar básico" de este apoyo. El más general. Así, en numerosas ocasiones, cuando se
significativo tanto por su influencia en el individuo relaciona con el núcleo que le rodea, este vecindario
como por su papel "amortiguador" en situaciones parroquial mantiene un elevado grado de
difíciles. La familia es además en nuestro país, uno aislamiento.
de los recursos más habituales y tradicionales, que
Un vecindario parroquial, con frecuencia contiene
permiten a los individuos afrontar las crisis elementos aglutinadores, que actúan sobre una
personales económicas y laborales. Si no fuera por base para la formación de la identidad grupal. Estos
esta red primaria de solidaridad, muchas de las elementos (de naturaleza racial, ocupacional o
personas entrevistadas se encontrarían en un generacional) que permiten mantener a esta
estado de total desprotección. Por eso, no es de comunidad un carácter distintivo, pueden constituir
extrañar que sea la fuente de apoyo más importante "verdaderas señas de identidad". (En Gracia y cois.,
(52,1 % para el total de la muestra) y de qué pensar 1991). Ahora bien, pese a la cantidad de rasgos
en la posibilidad de que si este porcentaje no ha sido compartidos, la capacidad de apoyo "efectivo" de
más elevado, se debe a que un buen número de estas comunidades, también habría que relativizarla
estos precarizados viven solos o presentan familias en función del tipo de apoyo que se requiere, y por
desestructuradas por otro tipo de problemas (ej. el hecho de que quizás en bastante de nuestros
salud, consumo de drogas, cárcel, etc.).
encuestados, los rasgos que se comparten, son los
Así, consideramos que la tendencia de la pobreza que marginan (falta de empleo y formación,
aragonesa, es bastante coherente con la escala de precarización en la vivenda, etc.), no los que
valores de la sociedad española, que coloca a la integran en su estandard de sociedad normalizada,
familia en un puesto de honor (De Miguel, 1992). (si es que podemos hablar en estos términos).
Los amigos y los vecinos constituirían el siguiente
En cualquier caso, con estas observaciones no se
punto de referencia, en cuanto a los casos de pretende tanto, generalizar el tipo de comunidad en
necesidad. Y curiosamente con una frecuencia de la que residen los encuestados, como hacer
respuesta bastante similar entre sí, tanto como hincapié en la importancia del contexto como
fuente de apoyo (9,0 % y 9,6 % respectivamente) facilitador de dichas interacciones. Variables tan
como con respecto al contacto habitual (amigos: básicas como la edad y el sexo, también parecen
47,3 %, vecinos: 51,3 %) ¿Podemos deducir que los estar jugando un importante papel.
vecinos y los amigos tienen la misma importancia,
En general, las mujeres tienen un nivel de relación
en la provisión de apoyo entre los encuestados?
mayor que los hombres )16,27 % de la muestra
Los datos así parecen mostrarlo, de manera femenina tiene interacciones sociales frente a un
coherente con el hecho de que la frecuencia de 11,60 % de los varones encuestados) y estas
interacción influye en el comportamiento de apoyo. diferencias se dan en todas las edades.
No obstante, sería aconsejable profundizar en otras Independientemente del sexo, el intervalo
variables, como por ejemplo el territorio y la etnia (ej. comprendido entre los 30 y los 59 años, es el grupo
los gitanos en nuestra comunidad). Es práctica de mayor riesgo para padecer situaciones de
habitual de nuestra sociedad, reservar a las aislamiento. Los porcentajes de relación entre los
personas sin recursos, el espacio comprendido en más jóvenes y los mayores es prácticamente similar.
las barriadas periféricas, el casco antiguo o en Las obligaciones familiares, el trabajo, la pareja, etc.,
general aquellas zonas donde el precio y la calidad parecen influir en un nivel de interacción social
de la vivienda y el abastecimiento de recursos, deje especialmente bajo, en las personas que tienen de
bastante que desear. En estas condiciones, la 30 a 59 años.
segregación social de la que son partícipes, permite
clasificar a estas áreas con unas características
Tabla 2.Existencia de Interacciones Sociales, por Edad
determinadas y compartidas por su población.
y Sexo.
De la tipología de vecindarios establecida
Mujeres
Hombres
por Warren (1972) el modelo parroquial
Edad
Sí
No
Sí
No
podría acercarse a estos rasgos
relación
relación
diferenciales: "En este tipo de vecindario
(0-29)
79,97 %
12,50%
87,50 %
20,02 %
existe con frecuencia un elevado sentido
86,70 %
9,57 %
90,42 %
13,29%
(30-59)
de identidad étnica, así como un
80,50 %
88,22 %
19,49%
11,58%
(60 ó+)
sentimiento de homogeneidad de valores y
cultura (el término 'parroquial' se utiliza en sentido
Cuando analizamos la fuente de relación,
no religioso, connotando un núcleo que se contiene encontramos algunas diferencias en esta tendencia.
a sí mismo). Este vecindario tiene valores que a Especialmente con los compañeros de trabajo, en
menudo entran en colisión con los de la comunidad las mujeres mayores observamos un porcentaje
más amplia. Sus valores no proceden del exterior, bajísimo de interacción (0,20 %), que se recupera en
puesto que no se trata tanto de un consumidor de la más jóvenes (2,44 %). La incorporación tardía de
valores, como un productor de ellos". Como tal, a la mujer precarizada aragonesa al mercado laboral,
veces puede aparecer como desviado o fuera de es un hecho que se observa en estas cifras.
246
Con respecto a los amigos: un 52,25 % de
interacción femenina frente a un 39,13 % masculino,
y especialmente en las edades de 30 a 59 años,
hacen que en este bloque las diferencias de sexo,
sean relevantes. Sin embargo, en los dos grupos y
pese a que no disponemos de datos de contraste,
consideramos que la media de relación (47,73 %) es
más bien baja, porque dejaría entrever que, sólo la
mitad de los encuestados tiene amigos disponibles
con relativa facilidad.
Los vecinos, es la clase de relación más habitual
entre ambos grupos. Un 56,96 % de las mujeres y
un 40,93 % de los hombres se comunican con sus
vecinos. Sólo el grupo de los jóvenes varones
presentan una puntuación diferencial: el 27,06 % de
relación frente al 72,93 % de ausencia de la misma.
Podríamos recurrir a su relativa mayor movilidad
geográfica, los cambios de trabajo, de residencia,
que impiden que estas personas se asienten en una
zona el tiempo necesario para facilitar estos
intercambios.
Para complementar estos datos, también se
preguntó al encuestado si tenía otras fuentes de
relación, pero los resultados, vuelven a ser
congruentes con las cifras iniciales, 20,30 % de
relación frente a un 79,32 % de su ausencia.
En el siguiente nivel de análisis se compara el tipo
de relación, la fuente de apoyo en función de
variables estructurales como la edad y el sexo (ver
Tabla 3).
Con mucho, la familia es la principal fuente de
apoyo de los hogares precarizados aragoneses, en
una proporción de 6.5 personas que podrían acudir
en caso de necesidad, frente a 3.5 individuos que
carecerían de esta ayuda. El perfil de estos sujetos
desprotegidos serían en general, masculino,
especialmente de 30 a 59 años, (un 54.38 % no
recurriría), ya que para todos los demás grupos de
edad la presencia de este apoyo es percibida como
real.
Con respecto a los amigos y los vecinos, su
importancia es bastante similar y las tendencias son
parecidas con los resultados obtenidos en las
fuentes de interacción. Las mujeres parecen recurrir
a sus amigos y a sus vecinos con mayor facilidad
que los hombres. En ambos grupos, como era de
suponer, la posibilidad de apoyo es bastante más
restringida que la probabilidad de relación. Los
vecinos (con escaso margen) podrían ayudar en
más ocasiones que los amigos en caso de
necesidad, quizás debido a una mayor proximidad
física y por tanto accesibilidad.
Obsérvese que la formulación de la pregunta:
"necesidad urgente", podría estar mediatizando los
resultados. Si se definiera el apoyo en sus variantes
funcionales (ej. préstamo de dinero, necesidad de
comunicación
y
confianza,
información
y
asesoramiento sobre un tema, etc.) y no sólo, en
razón
de
su
"emergencia",
se
ampliaría
considerablemente el campo de posibilidades.
Dada la importancia del apoyo social sobre en la
construcción y desarrollo de la identidad del
individuo, también sería interesante profundizar en
cómo
perciben las familias encuestadas su situación
Tabla 3.Fuente de Apoyo Social por Edad y Sexo
económica y la posibilidad de recurrir a alguien
Familia
Mu eres
Hombres
en caso de necesidad.
Sí
No
Sí
No
Edad
Conforme el encuestado se define como
6.87 %
12.34%
(0-29)
20.57 %
13.09%
más pobre, mayor es la posibilidad de que no
35.98%
14.84 %
25.70 %
30.63 % tenga apoyos. Así el 33.15 % de las familias
(30-59)
16.19%
11.74%
4.91 %
6.43 % que se clasifican como muy pobres no tiene a
(60 ó+)
26.62 %
50.53 %
72.74 %
Total
49.40 %
nadie a quien recurrir, frente al 5.56 % de las
familias que se describen como ricas. Por el
Amigos
Mu eres
Hombres
contrario, la seguridad en la ayuda no se da
Sí
No
Sí
No
Edad
entre los "ricos" sino entre los "acomodados" y
25.03 %
1.72%
2.42 %
23.72 %
(0-29)
desciende su proporción en función de que la
6.17%
50.17%
6.94 %
43.90 %
(30-59)
categoría perceptual, sea más desfavorecida.
15.97%
2.21 %
2.59 %
18.51 %
(60 ó+)
Ej. confían en sus fuentes de apoyo: el 11.11
11.95%
87.43 %
10.10%
89.86 %
Total
% de los ricos, el 64.79 % de los acomodados,
el 52.36 % de los modestos, el 44.96 % de los
Vecinos
Mu eres
Hombres
pobres y el 39.37 % de los muy pobres. Por
Sí
No
Sí
No
Edad
otro
lado,
los
mayores
niveles
de
1.77%
(0-29)
25.68 %
1.53%
23.91 %
¡ncertidumbre y ocasionalidad, se dan entre los
49.49 %
6.07 %
44.76 %
6.85 %
(30-59)
que se consideran ricos (77.78 %) y muy
15.49%
16.55 %
2.69 %
4.55 %
(60 ó+)
pobres (16.94%).
Total
12.40%
86.99 %
11.07
88.89 %
247
Tabla 4.Posibilidad de Apoyo y Percepción de la Situación Económica.
No a nadie
Sí pero rara vez
Si pero a veces no
Sí casi siempre
|
5.56 %
5.56%
77.78%
11.11%
[
21.83%
1.41%
11.97%
64.79%
Sin lugar a dudas, de estos cruces no podemos
inferir datos concluyentes, pero parecen reflejar una
situación de clara desventaja de los sujetos que se
consideran en una escala económica inferior. Si esta
relación fuera significativa a nivel estadístico, la
conexión
entre
una
situación
económica
desfavorecida y la falta de apoyos sociales,
agravarían de un modo considerable tanto el estado
"objetivo" en el que se encuentra la persona, como
su autopercepción de carencia.
CONCLUSIONES Y ALTERNATIVAS
DE ACTUACIÓN
Y en este sentido, ya entraríamos en las líneas de
investigación que desde el sentimiento de
precarización y las formas sociales de exclusión,
intentan intengrar como un todo, tanto la pobreza
económica, como la vivencia de la misma por el
individuo (Towsend, 1986; CE, 1989). Las
implicaciones metodológicas y las posibles pautas
de intervención con estos colectivos, deberían
recoger entre sus consignas, la utilización de estos
constructos psicosociales.
No podemos olvidar, que el apoyo social como
tema de investigación, presenta una evolución
histórica que arranca de los estudios sobre salud
mental (en los años sesenta) y que influye en el
cambio de un tradicional sistema asistencial, a un
nuevo modelo, que potencia la utilización de
recursos comunitarios próximos al ciudadano, que
se encuentra en situaciones desfavorecidas.
Desde esta perspectiva, nos quedaría reflexionar
en el importante papel que el apoyo social, puede
desempeñar como marco de referencia de los
servicios sociales.
|
21.18%
10.25%
16.21%
52.36%
|
31.96%
7.24%
15.84%
44.96%
|
33.15%
10.54%
16.94%
39.37%
Solamente señalar con Whittaker, (1983) y
Garbarino, (1983), posibles sugerencias a
considerar en la intervención de los mediadores
sociales:
- Los programas sociales planteados por las
entidades competentes, deberían intentar apoyar, no
"suplantar" las iniciativas informales de ayuda.
- Se hace necesaria una revisión detenida de los
perfiles profesionales, funciones, tareas, y de los
servicios sociales como lugar de encuentro, donde
convergen intereses y necesidades diferenciales.
Descubrir lo que ya existe, en especial la red social
natural y combinarlo con los recursos técnicos
disponibles, no tendría por qué suponer una
amenaza corporativista, ni política. Las corrientes
del "capital humano" sobre la pobreza son una
buena muestra de lo que supondría la optimización
de los rescursos existentes. (Aliena, 1993)
- Como acabamos de ver, gran parte de los individuos
que se encuentran aislados socialmente, son los que
más apoyo necesitarían y a la vez, los que más
dificultades tienen, para acceder a ellos. En algunos
casos, en especial cuando las situaciones de pobreza
se heredan y cronifican, esta soledad se relaciona con
dificultades en habilidades sociales que forman parte,
de un círculo vicioso en el cual el sujeto aislado se va
encontrando cada vez, más incompetente y solo. El
entrenamiento en estas destrezas y el apoyo social
son herramientas útiles para la integración.
- Existen límites para el papel del sector público en
la provisión de ayuda. Un servicio social comunitario
requiere la participación de los clientes y un
protagonismo especial para las asociaciones de
voluntariado y apoyo informal.
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