Descripción: en la infancia los distintos miembros de la CVJ van

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AMADOS
Descripción: en la infancia los distintos miembros de la CVJ van descubriendo que
pueden llegar a algo común y son movidos por el afán inmediatista de alcanzar
enseguida grandes cosas. Pero, a su vez, todavía se encuentran fuertemente ligados al
acompañante y se va desarrollando el gusto por estar juntos. En este tiempo de
“planes fabulosos” y de imitación de otros grupos.
Objetivo general: descubrir grupalmente la presencia de Dios en la vida de cada
miembro de la comunidad guiados por la Sagrada Escritura. Será fundamental que esta
etapa permita a cada joven abrirse a la experiencia de saberse profundamente amado
por Dios.
Duración propuesta: un semestre.
1.- “Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos” (Lc 24, 15)
Jesús siempre junto a nosotros
Objetivo: profundizar el acercamiento a la Sagrada Escritura, descubriendo que por
medio de ella Jesucristo, vivo y presente en el mundo, se acerca para caminar junto
a nosotros.
Texto base: Lc 24, 13-35
2.- “Estoy a la puerta y llamo” (Ap 3, 20)
Reconociendo a Dios en la vida
Objetivo: hacer memoria, iluminados por la luz del Espíritu Santo, de las personas y
acontecimientos de nuestra vida en que reconocemos a Dios presente.
Texto base: Ap 3, 20
Otros textos: Lc 24, 13-35; Mt 25, 37-40
3.- “Yo soy el que Soy” (Ex 3, 14)
Dios sale a nuestro encuentro
Objetivo: contemplar el carácter progresivo en que Dios se ha ido revelando a la
humanidad, imagen de los procesos concretos en que Dios ha ido saliendo a
nuestro encuentro.
Texto base: Ex 3, 1-12
Otros textos: Lc 24, 16-24; Jn 1, 45-50
4- “Digan así: Padre Nuestro” (Mt 6, 9)
Dios se revela como Padre
Objetivo: hacernos conscientes de que el Dios Creador, el que se ha acercado a
nosotros en distintos momentos de nuestra vida y que nos ha revelado Jesucristo
es Padre. En consecuencia, nuestra relación es una relación filial (de hijo a padre),
que nos llena de confianza en el futuro y que funda nuestra esperanza en la vida
eterna. En otras palabras, que el bautismo cristiano, es decir, la incorporación a la
vida de Jesucristo, nos hace participar de su condición de Hijo, los cristianos somos
hijos en el Hijo.
Puede ser un buen momento para que el joven vincule sus buenas experiencias
paternales y maternales con Dios Padre, y para que en Él también pueda encontrar
a quien viene a llenar sus carencias causadas por la ausencia o las malas
experiencias paternales y maternales.
Texto Base: Mt 6, 9-13
Otros textos: Lc 3, 21-22; Jn 10, 27-30; Mt 6, 25-32
5.- “¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4, 9)
Conociendo a mis hermanos de comunidad
Objetivo: descubrir que así como Dios es nuestro Padre, todos los demás hombres
y mujeres son nuestros hermanos. En efecto, nada de lo humano nos puede ser
indiferente a los jóvenes cristianos. Una buena finalidad también será constatar
que las relaciones humanas cuando son vividas en clave fraternal mejoran y tiene
como consecuencia una realidad más armónica, más acorde con lo que todo ser
humano espera. En cambio, cuando son vividas en las claves del odio, del rencor,
de la venganza o sólo de la indiferencia, toda la realidad queda distorsionada (a
nivel familiar, de amistad, social, medio ambiental, entre naciones, etc.), incluso
nuestra relación con Dios Padre.
Un objetivo particular de este encuentro, será la incorporación de la noción de
pecado, vinculado fuertemente a nuestras relaciones humanas.
Texto base: Gn 4, 1-14
Otros textos: Jn 13, 34-35; 1 Jn 4, 19-21
6.- “Baja, hoy quiero comer en Tú casa” (Lc 19, 5)
Dios ha entrado en nuestra vida
Objetivo: Mirar las consecuencias de la presencia de Dios en nuestra vida y de este
tiempo de vida en comunidad, guiados por preguntas cómo ¿qué nuevo hay en mí?
¿qué nuevo hay en mis relaciones con Dios y con mis hermanos? ¿qué agradezco a
Dios?
Texto base: Lc 19, 1-10
Signo: La comunidad elige un nombre y lo presenta al equipo de coordinación
parroquial de pastoral juvenil por medio de una carta en que expresa el por qué de la
elección. El equipo responde con una carta en que acoge el nombre y le expresa su
alegría por el nuevo paso, dando aviso a la Vicaría de Pastoral Juvenil del nombre de la
nueva comunidad y del número de sus miembros.
Finalmente, la CVJ renueva sus promesas bautismales, ya sea en la celebración
dominical o en alguna celebración juvenil (la CVJ puede dar gracias a Dios por haberlos
reunido con un momento de oración y algún tipo de festejo). Si hay miembros de la
comunidad que no han sido bautizados podría ser un precioso momento para que ellos
pidan el bautismo y lo reciban.
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