Las migraciones entre las dos orillas del Mediterráneo. El caso de

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Las migraciones entre las dos orillas del
Mediterráneo. El caso de los rifeños en
España
Mimoun AZIZA(*)
Introducción
El objetivo de esta ponencia es acercarles a la realidad socioeconómica de una región
marroquí que representó y continúa desempeñando un papel importante en las relaciones
hispano-marroquíes. Región de antigua tradición migratoria y que mantiene lazos estrechos
con España. Según las últimas estadísticas más de la mitad de los marroquíes de Baleares
provienen de esta zona norte de Marruecos, concretamente de la provincia de Nador, en la
otra orilla del Mediterráneo.
Mi comunicación se referirá al Rif (región norte de Marruecos),
como caso
paradigmático dentro del fenómeno migratorio de la sociedad globalizada actual. El Rif, dada
su situación de proximidad geográfica con España, sus habitantes mantienen contacto
permanente con los españoles de Melilla, ciudad fronteriza con Marruecos, lo que propicia
que los rifeños sigan la actualidad española con gran interés, favorecido por la difusión de una
de las lenguas españolas, la castellana, a través de los programas de la RTVE; televisión que
cuenta con una audiencia importante pues hemos de tener en cuenta que una gran parte de la
comunidad marroquí que vive en España, particularmente en Cataluña y, como se ha
apuntado, en las Islas Baleares, es originaria de la zona septentrional de Marruecos. Por tanto,
lazos familiares debidos fundamentalmente a la emigración, unidos a la proximidad
geográfica, al idioma (iniciado el conocimiento del castellano ya durante la época del
Protectorado que ejerció España), mantienen en interacción estas dos riberas del
Mediterráneo occidental; además de otras razones económicas, culturales e históricas
compartidas
Situar el fenómeno migratorio en su contexto nos obliga a fijarnos en el marco
geográfico y socioeconómico del Rif. Puesto que tras los fenómenos sociales existen razones
y factores que los explican, analizaré las causas que hacen del Rif hogar tradicional de la
emigración comparable a muchas otras zonas del Mediterráneo, donde este movimiento
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poblacional ha sido siempre una necesidad de supervivencia, tales como Andalucía, la Cabilia
en Argelia et el Mezzogiorno italiano.
Pero las migraciones transforman también las estructuras sociales y familiares: La
aparición de familias nucleares, la emigración hacia las ciudades; así como el impacto sobre el
sistema educativo, aspecto este último devastador para el Rif pues muchos adolescentes dejan
la escuela por querer marcharse a Europa ya que en el imaginario colectivo marroquí, Europa
es el El Dorado, la huida de una realidad dura.
La inmigración es un tema de actualidad en España desde hace ya más de una década.
Los medios de comunicación bombardean imágenes de los que cruzan el Mediterráneo en
pateras “de la muerte”, y muestran también problemas de delincuencia en barrios de los recién
llegados.... La sociedad civil española no obstante, reacciona, lleva acabo acciones de
solidaridad, de ayuda a los “sin papeles” y contra el racismo y la xenofobia.
La mayoría de los trabajos realizados estudian la comunidad rifeña en los países de
acogida, pocos abordan al país de origen y los que lo hacen se centran en las consecuencias
económicas del fenómeno migratorio. Faltan investigaciones sobre el intercambio cultural
entre los marroquíes de ambos orillas del Mediterráneo1.
La universidad española se ha interesado en el tema de la inmigración en los últimos
años; de allí se hayan creado centros y grupos de investigación que han creado una
bibliografía interesante. Son numerosos los trabajos acerca de los diferentes aspectos de la
vida de los inmigrantes en España. A mi me gustaría recorrer con los emigrantes su país de
origen y presentarles esta región de tanta tradición migratoria; si bien, sería conveniente
mostrar a grandes rasgos los movimientos migratorios de otros países del Magreb con Europa,
particularmente España.
I- Los movimientos migratorios en el Mediterráneo: entre el Magreb y
Europa
Los flujos migratorios que se produjeron durante la segunda mitad del siglo XX están
cambiando el mundo y especialmente a los países emisores y receptores de esta población de
emigrantes. Mientras que las primeras décadas del siglo XX se nutren principalmente de
emigrantes forzosos, en razón de ajustes territoriales, creación de nuevos estados, cambios
políticos radicales, huída de la persecución y el terror; las últimas décadas presentan un
carácter diferente en la emigración. Los cambios políticos ocurridos en el mundo desde la
caída del Muro de Berlín (1989) y el fin de la guerra fría han contribuido de manera directa al
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desplazamiento de las personas. Y cabe señalar que esta emigración es asimismo forzada pero
en este caso por condiciones de miseria, pobreza o falta de perspectivas, no sólo económicas,
pero también la libertad política o de desarrollo social. Condiciones que han obligado a
poblaciones de países pobres a abandonar sus tierras. No es fácil dejar su lugar de origen, pero
sí que una emigración es siempre dolorosa2.
En la orilla sur del Mediterráneo, el Magreb se ha convertido a partir de los años
noventa del siglo pasado en una plataforma privilegiada para acceder a Europa. Los
magrebíes se agolpan en los puntos más próximos a Europa para poder pasar a este
continente. Junto a los magrebíes los subsaharianos pretenden escapar de condiciones
económicas, sociales y políticas difíciles; aproximándose a las zonas colindantes de Ceuta,
Melilla e Islas Canarias.
El Estrecho de Gibraltar ha sido a lo largo de la historia un paso, un puente entre los
dos continentes. Hoy que la tecnología, la cooperación, la globalización de la economía
podrían hacer de Gibraltar un puente más real, más útil y dinámico que nunca, se ha
transformado en una especie de fielato, de barrera que permite los flujos entre ambas partes
con cuentagotas, como recoge Ángeles Morán Rodríguez y Ángel Navarro Madrid (p. 284):
“Porque Europa es la interesada en mantener esta puerta sólo entreabierta, marcando las
cantidades de personas, los tipos de intercambios, que se pueden hacer, en razón de sus
intereses”.
Ante esta perspectiva se agolpan en la costa africana personas, necesidades, sueños,
que una y otra vez insisten en romper este filtro y acceder a mejores condiciones vitales.
La emigración norteafricana hacia Europa es un proceso antiguo que se remonta a la
época colonial. El tipo medio de emigrante magrebí hacia Europa ha ido modificándose y
diversificándose con el tiempo. Ahora incluso un elevado número de mujeres jóvenes que han
llegado individualmente o en grupos familiares.
En cuanto a las causas, son similares a otros lugares del mundo: muy variadas,
estructurales, generales o individuales. Y las más frecuentes: problemas económicos,
políticos, ausencia de libertades individuales, dificultades para acceder a la educación, trabajo,
vivienda….
En cuanto a España el aumento rápido del número los emigrantes pertenecientes a
culturas, lenguas y modos de vida diferentes genera problemas de convivencia con los
autóctonos; dándose en algunos casos una reacción violenta, como ocurrió en El Ejido
(Almería). También presenta impacto público y político, pues se discute a nivel popular y se
debate políticamente, apareciendo asimismo en las prioridades de los partidos políticos,
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sindicatos y autoridades gubernamentales. Igualmente incide sobre los medios de
comunicación copando titulares –en ciertos momentos-. Y por último, repercute en la
población española, donde comienza a ser cotidiano el contacto con inmigrantes.
II- La realidad socio-económica del Rif
1- Presentación geográfica
El Rif de los geógrafos es toda la región comprendida desde Tánger, al oeste, hasta el
río Muluya- cerca de la frontera argelina-, al este. Para los habitantes de la zona, este término
no designa más que una región muy limitada: la costa este mediterránea y las montañas más
interiores; esto es, lo correspondiente a las dos provincias de Nador y de Alhucemas.
El Rif que expondré en esta ponencia, es el referido por los geógrafos. Territorio de
montañas mediterráneas, cercano a Gibraltar, al oeste; abierta a Argelia al este y poblado por
un antiguo campesinado sedentario. Caracterizado por la variedad de su relieve y el modo de
vida de su población. Si bien en la actualidad el Rif aparece ser la tierra de contradicciones.
Continúa siendo una región marginal dentro del territorio nacional, donde no hay trabajo, pero
sí las posibilidades de ganarse la vida. Una zona pobre y poblada (125 habitantes por
kilómetro cuadrado) que atrae a gran cantidad de personas de otras zonas. El Rif además es
tristemente famoso por tráfico de hachís, contrabando, mafias dedicadas a la inmigración3.
2- Historia de la emigración rifeña:
La primera corriente migratoria del Rif fue la emigración a Argelia, llamado por los
españoles “golondrina”, por su carácter estacional. Fenómeno relativamente antiguo en la
historia del Rif, comenzó a principios de la segunda mitad del siglo XIX; las causas
principales de este movimiento migratorio son económicas: desequilibrio entre los
recursos del país y su población. Además, las duras condiciones climáticas y la
irregularidad de las lluvias provocaban sequías y hambrunas periódicas. La agricultura
siempre había sido la base de su economía. En condiciones de surpoblación, la propiedad
se fragmentaba mucho produciéndose un desajuste entre el número de habitantes y la
superficie cultivable.
La colonización española del Rif (1912-1956) intensificó el fenómeno migratorio pues
privó a un gran número de campesinos de sus tierras sin crear en su lugar una cantidad
importante de empleos y así por ejemplo en los años treinta del siglo XX, una cuarta o una
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quinta parte de la población de algunas tribus rifeñas se vio obligada a desplazarse al
extranjero, especialmente hacia Argelia para subsistir. Según las estadísticas españolas, el
número de los emigrantes rifeños que trabajaban en Argelia era de unos 50.000 à 60.000
en los años cuarenta.
Hasta 1956 (independencia de Marruecos), la emigración rifeña hacia Argelia no se
detuvo nunca. Ese cese inmediato del movimiento en el momento de la independencia de
Marruecos, combinado con las dificultades económicas, debidas a la salida de los capitales
españoles, tuvo consecuencias catastróficas para la región. Rápidamente, la corriente
migratoria tomó otra dirección dirigiéndose a los países del noroeste europeo a partir de los
años sesenta.
Para muchos rifeños España tiene una responsabilidad histórica en lo que se refiere a
la situación de pobreza en la que se encontró el Rif durante los años que siguieron a su
independencia, pues consideran el balance del colonialismo español negativo. Con la
descolonización del Rif muchos rifeños perdieron las pocas oportunidades de trabajo
(tanto en el sector industrial, minero o en el ejército). Al mismo tiempo el antiguo flujo
migratorio hacia Argelia disminuyó a causa de la guerra en este país. La rebelión 19581959 que partió de la región del Alhucemas era una reacción directa contra la política de
marginación que sufría la zona.
A principios de los años sesenta se empezó a emigrar hacia los países europeos
industrializados: Alemania, Bélgica, Holanda y Francia. Los rifeños que ya tenían tradición
migratoria cambiaron de destino, convirtiéndose esta región en la primera zona de Marruecos
en “exportar” mano de obra. Frente a la política del abandono en que se encontraba esta zona,
La emigración era prácticamente la única salida. Desde entonces Europa se convierte en un
sueño, en un modelo interiorizado por la mayoría de los rifeños.
3- Los rifeños sueñan con Europa:
Para Marruecos la emigración es una realidad de mucho peso y tradición, tanto en
términos demográficos como económicos: la población marroquí al extranjero (RME)4 supera
los tres millones de personas (85% de las cuales vive en Europa). Las devisas enviadas
aumentan cada año. Para muchos jóvenes de hoy, cruzar el Estrecho es más importante que
obtener un diploma; el 60 % de los estudiantes de la Universidad de Mohamed V de Rabat
desean emigrar, según la encuesta del sociólogo el Harras (2002).
En el Rif la emigración es una tradición que se transmite de una generación a otra. En
esta zona de Marruecos se emigra por muchas razones, económicas seguramente pero también
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por la atracción que ejerce Europa sobre esta población, especialmente entre los jóvenes; así
como por los vínculos entre los rifeños de las dos orillas del Mediterráneo. Marcharon ya en
masa en los años sesenta para escapar a la miseria. En cada familia rifeña hay uno o varios
miembros que viven en Europa, de ahí los lazos que mantienen con ella. Para muchos
Rifeños ciudades como Ámsterdam, Bruselas, Dusseldorf, Barcelona o Madrid les son más
cercanas que algunas ciudades marroquíes tales como Marrakech o Agadir.
El fenómeno migratorio no obstante, ha experimentado transformaciones importantes a lo
largo de la décadas, relacionado con los cambios sociales en Marruecos y la situación
económica en los países de acogida tras “la crisis del petróleo” de 1973-1974. Las causas de
la emigración se modificaron y diversificado. Además, desde los años noventa la población
emigrante presenta un perfil sociodemográfico cada vez más amplio: representativo de los dos
sexos, con estado civil muy diverso e incluso con categorías socio-culturales y profesionales
más variadas (estudiantes, investigadores, técnicos, artistas....)5
De otra parte la sociedad rifeña, como toda la sociedad marroquí ha sufrido en estos
últimos años cambios sociales importantes debidos a muchos factores, entre ellos el proceso
de la urbanización y el desplazamiento intensivo de los campesinos hacia las ciudades. El
Plan de Ajuste Estructural que empezó 1983 en Marruecos moviliza un éxodo rural cercano
al cuarto millón anual de personas; parte del cual acaba emprendiendo el camino hacia
Europa. La emigración marroquí actual hacia el continente europeo es pues el resultado de
los cambios estructurales, económicos y sociales acaecidos en Marruecos desde los años
noventa, y es al mismo tiempo un modificador de la organización social.
III- Los marroquíes en las Islas Baleares
A la diferencia del resto de Marruecos, el Rif tiene la vista puesta en España y no en
Francia. La fascinación por España ha crecido, a pesar del declive del castellano pues, tras la
independencia de Marruecos se impuso el idioma francés como segunda lengua; aún así, para
los rifeños es un El Dorado –la renta per cápita española cuadriplicaba a la marroquí en
1970; hoy día la multiplica por 15-. “El norte (el Rif) reitera que es pobre porque se compara
con España, no con Marruecos”6.
En los años setenta R. Bossard (1979) habla de la gran movilidad que caracteriza la
emigración rifeña. Es el caso de los Rifeños instalados en los países Escandinavos y en los
Países-Bajos, y en la mayoría de los casos habían trabajado en Francia o Alemania. Se
instalaron sobre todo en las grandes regiones industriales del Noroeste europeo.
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Pero, es a partir de los años setenta, una vez cerradas las fronteras de los países del
noroeste de Europa, que aparece España como el nuevo destino de los rifeños, asentándose en
Cataluña y Madrid fundamentalmente. Luego en los años noventa, el flujo migratorio hacia
España toma otra dimensión, utiliza otros medios de acceso a este país; es el surgimiento de
las “pateras” y la formación de redes de tráfico humano (mafias) que transportan cada año
decenas de miles de Marroquíes y subsaharianos a España, como primera escala en muchos
casos. Y así, en 1991los rifeños representan el 48% de los marroquíes residentes en España,
y en 2000, 38%; los efectivos procedentes del Rif alcanzan 69.000 personas.
Los primeros marroquíes que llegaron a las Baleares lo hicieron ya con la primera
oleada de inmigrantes a principios de los años setenta, provenían de las provincias del norte
de Marruecos: Nador, Tetuán y Larache. En Mallorca fue importante la colonia que provenía
de Tagzut (provincia de Alhucemas). Estos primeros inmigrantes que llegaron a la isla se
dedicaron al comercio de productos artesanales y textiles, yendo a los mercados semanales de
los pueblos de la isla. De esta misma época (finales de los 70) llegan los primeros marroquíes
a Ibiza, originarios principalmente de Chauen.
La segunda oleada de inmigrantes llegó en los años 80 y provienen mayoritariamente
de la zona de Nador. No vinieron directamente de Marruecos, sinon que lo hicieron después
de haberse instalado en Cataluña. A partir de los mediados de los 80 se iniciará le proceso de
reagrupación familiar y la llegada de la mujeres.
La tercera oleada se produce a partir de los años 90 y en ésta ya se nota una presencia
femenina que también emigra, sin motivo de reagrupación familiar.
Según Miguel Seguí Llinas7 , en los primeros años 70 la gran masa de de inmigrantes
provenía de la región de Rif Oriental con el 45,3% y casi exclusivamente de Nador, seguido
por la región de Yebala (31,8%). En la regularización de 1991, aumenta el peso de la región
de Yebala (52,3%), mientras Nador (28,9%) pasa a ser el mayor centro de emigrantes desde
Marruecos a Baleares, seguido de Chauen y Tánger. Actualmente vuelve a predominar la
inmigración proveniente de Rif oriental (51,3%), y de otras provincias de la zona, donde
además de Nador son importantes Taza, Uxda, Alhucemas, Taurirt, Berkan, Yerada.
Este largo proceso migratorio marroquí nos muestra una concentración de su origen
en el Norte de Marruecos. El atractivo nuevo que representa España por su fuerte crecimiento
económico, frente al estancamiento de otros países europeos tradicionales de la emigración
marroquí como es Francia, podrían explicar que, más tarde, se le vayan ido incorporando
otras regiones más al sur de este núcleo originario del norte marroquí.
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IV- El impacto de la emigración en la zona del Rif: el caso de la ciudad de
Nador
En el Rif la emigración es un modo de vida. Ha sido siempre la solución a los
problemas de la superpoblación. La emigración está presente en todos los aspectos de la vida
local. Las ciudades y los pueblos se convierten en verano en un verdadero lugar de encuentro
para los centenares de millares de emigrantes que viven en Europa. Trescientas mil personas
se embarcaron el puerto de Nador (Beni Ansar) en el verano 2005. Durante esta época estival
la ciudad de Nador cambia su aspecto habitual por un ambiente festivo, acogiendo a esta
comunidad rifeña residente al extranjero; notándose tanto la diversidad en las lenguas
habladas por los hijos de emigrantes como variedad en la indumentaria.
Tomaremos Nador como ejemplo para demostrar el peso de la emigración en la
sociedad rifeña. Nador es la capital del Rif oriental con ciento cuarenta mil habitantes en
2004. La provincia de Nador cuenta casi con un millón de habitantes. Sólo diez kilómetros
separan Nador del enclave español: Melilla, y otros cien kilómetros de la frontera argelina.
Geográficamente se encuentra esta en una zona periférica con respecto al centro económico y
político de Marruecos (Casablanca-Rabat). Es una ciudad de emigrantes por excelencia: uno
por cada tres o cuatro rifeños vive en Europa. A finales de los años ochenta se estima el
número de emigrantes originarios de la provincia de Nador a unas ciento treinta mil personas,
40% de las cuales residía en Holanda y 30% en Alemania8. En la actualidad se estima que se
ha duplicado y sus lugares de residencia son sobre todo en Holanda, Bélgica, Francia,
Alemania y España; incluso en los países nórdicos como Dinamarca, Noruega y Suecia. El
hecho de que los emigrantes mantengan relaciones estrechas con su país de origen redunda
positivamente en la economía marroquí. Las remesas son una fuente importante en la
economía local, también fuente de ingresos y, sobre todo, aumenta el poder adquisitivo de la
población; además de tener un impacto directo sobre la urbanización del campo y el
crecimiento espectacular de la ciudad de Nador y alrededores. Emigración, contrabando y
comercio en general son tres fuentes de ingresos principales. La intensidad de la red bancaria
explica la gran cantidad de dinero que circula en esta zona: un banco para cada tres mil
novecientas personas; en Casablanca un banco por cada trece mil (1994).
La emigración –como ya se ha remarcado- incide en el mejoramiento del nivel de vida
de las familias del emigrante pero repercute negativamente sobre la economía de las familias
que no perciben ingresos de la emigración debidos a los efectos inflacionistas; pues suben los
precios especialmente en verano, provocando descontento en la población. Muchos
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emigrantes, como hemos visto, son de origen campesino que después de haber vivido varios
años en Europa, compran una casa en Nador. El emigrante se obsesiona con demostrar en su
país de origen que ha tenido éxito (“partir para quedar”) y la casa es una de estas pruebas de
prosperidad. También la casa tiene un valor simbólico. Abelkader Benali (2000, p. 37) en su
novela “Boda junto al mar”, describe la vida de un emigrante rifeño en Holanda que en los
años ochenta escuchó –en la mezquita, en los bares, en la carnicería y por último también en
sus sueños-:”Nador, ese es el lugar en estos momentos, el suelo es muy barato y hay cemento
y mano de obra en abundancia. Compra una casa, compra una casa, ¿me entiendes o no?”.
-
El impacto cultural:
Es una ocasión interesante observar los nuevos valores de la sociedad rifeña y el papel
desempeñado por el fenómeno migratorio en las transformaciones sociales y culturales
observadas durante la última década en esta región y particularmente en la ciudad de
Nador. Esta ciudad es uno de los mejores casos para tratar el tema del impacto cultural de
las migraciones en las sociedades de origen. Los trabajos que han estudiado el tema
distinguen entre el impacto en el medio rural y el urbano.
Después de pasar varios años, en ocasiones décadas el inmigrante vuelve a su país con
una serie de valores nuevos. La emigración modifica también algunos esquemas
tradicionales; así el emigrante puede casarse con la hija de una familia de un nivel de vida
alto. Para muchas chicas casarse con un emigrante el da un prestigio, le permitirá vivir en
Europa.
En un artículo de la revista marroquí Tel Quel (julio 2005) presenta un debate entre
cuatro jóvenes marroquíes que viven en Europa y otros que viven en Marruecos. Los
marroquíes que no se ha movido del país acusan a los emigrantes de venir a Marruecos para
“vacilar, ligar con las chicas y enseñar sus coches nuevos”; los emigrantes, dicen que es su
modo de vida. Es un modo de vida que molesta a los marroquíes.
Joaquín Eguren (2005, p. 4)9 cuenta el tipo de relacion mantenidas entre dos familias
rifeñas: una vive en Madrid e otra en Alhucemas. “La familia que vive en Madrid pasará el fin
de semana recordando a su familia de Alhucemas, viendo las noticias de Marruecos en
televisión con la antena parabólica y comiendo cus-cus a lo rifeño, con ingredientes que se
llevaron de allí. Al mismo tiempo, su familia en Alhucemas ve las noticias de la televisión
española, se pone al día por teléfono con los de Madrid y los niños pasean en las bicicletas
que le trajeron sus tíos de España; también, arreglan la casa para el regreso de los de Madrid
que volverán en el mes de Ramadán o en verano y se planteáran cómo casar a su hijo con
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algún otro familiar.” Según Eguren estos procesos de comunicación e intercambio entre
interlocutores de un mismo origen étnico, que residiendo en distintos países mantienen
relaciones permanentes, da lugar a la creación de una comunidad transnacional. Las nuevas
tecnologías y medios de comunicación actuales facilitan la construcción de estos espacios.
La vuelta masiva de los emigrantes durante el verano influye de una manera directa
sobre la imagen que tienen los jóvenes rifeños sobre Europa. No es por casualidad que el
número de los marroquíes que intentan entrar clandestinamente a España aumenta durante el
verano.
De allí que la mayoría de los jóvenes rifeños planteen la emigración como un
proyecto de vida para alcanzar este paraíso. Hecho muy significativo, a mi entender, pues en
el imaginario de estos jóvenes, la vida en Europa está llena de valores positivos tales como
libertad (en su sentido más amplio), igualdad, transparencia, buen trabajo, buenos sueldos...
Es el contrario de la imagen que tienen sobre Marruecos, falta de libertades, paro, corrupción,
injusticia, inigualdades, etc.
Para muchos de estos jóvenes huir del peso de una sociedad ávida de controlarlos que ha
dejado además de ofrecerles apoyo y solidaridad, se convierte en un objetivo y una esperanza.
Y así, pasar el Estrecho para un número representativo de jóvenes marroquíes significa el
comienzo de una promoción social y el camino de su autonomía y emancipación individual.
(Gema Martín Muñoz, p.45). Muchos adolescentes dejan de estudiar, porque bastante de sus
amigos y de sus familiares se marcharon a Europa. El psicólogo Abdeslam Dachmi que ha
indagado acerca de sobrevalorar al emigrado en el medio tradicional marroquí10 habla de los
efectos negativos de la emigración sobre las estructuras sociales tradicionales magrebíes.
Conclusión
A manera de conclusión diría que la emigración es otro constante en la historia del Rif
marroquí, fenómeno que acompañó al Rifeño a través de los siglos y en su lucha por la
subsistencia. Ante las condiciones geográficas y climáticas adversas, el rifeño supo luchar
para sobrevivir diversificando sus recursos y abandonando temporalmente a su país. Pero
manteniendo al mismo tiempo vínculos intensos con el país de origen. Estamos pues ante una
sociedad que integró la emigración en su cultura. Sus consecuencias se perciben casi todos
los aspectos de la vida: cultura, economía, sociedad... Basta con visitar las dos ciudades
principales de la región, Nador y Alhucemas, para darse cuenta de la importancia que
adquiere este fenómeno no sólo en la vida económica sino también en los otros aspectos de la
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vida social y familiar, como hemos ido observando.
(*) Profesor de Historia Contemporánea.
Facultad de Letras y Ciencias Humanas
Universidad de Mequínez. Marruecos
Bibliografía:
Atlas de inmigración marroquí en España, 2004, publicación de Taller de Estudios
Internacionales, Madrid.
Basilio, Rodriguez, Cañada, 2002, “Multiculturalidad y culturas autóctonas”, en Ciencia y
Memoria de África, pp. 439-452
Ben Ali Abdel Kader, 2000, Boda junto al mar. Edición Mondadori, Barcelona.
Berriane Mohamed et Hopfinger Hans, 1992 « Migration internationale de travail et
croissance urbaine dans la province de Nador (Maroc) », in Revue Européenne des Migrations
Internationales, vol. 8, n° 2, pp. 171-190.
Bossard, Bossard. 1979, Un espace de migration, les travailleurs du Rif Oriental (Province de
Nador), Tesis de doctorado en geografía, Universidad de Montpellier.
Chattou Zoubair. 1998, Migrations marocaines en Europe. Le paradoxe des itinéraires, Paris,
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Gema Martín Muñoz, 2003, Marroquíes en España. Estudio sobre su integración. Fundación
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Mc Murray, David A., 1997 « l’impact socio-économique et culturel de l’émigration sur la
ville de Nador au Maroc », en Migration Internationale et changement sociaux dans le
Maghreb, Faculté des Sciences Humaines et Sociales de Tunis, vol. VII..
Morales Lezcano, Victor (Ed). 1993, Presencia cultural de España en el Magreb. MAPFRE,
Madrid..
12
Notas:
1
Joaquín Eguren analiza las relaciones y étnicas que se dan entre los rifeños que viven en Marruecos los
emigrados a España desde una perspectiva transnacional.
Véanse, “ la configuración de una comunidad
marroquí rifeña de índole transnacional entre Marruecos y España”, in Congreso sobre la inmigración en España,
Ciudadanía y Participación, Girona, del 10 à 13 de noviembre de 2004
2
M. Ángeles Morán Rodríguez y Ángel Navarro Madrid, “las migraciones interiores y exteriores en el Magreb:
repercusiones demográficas, socioeconómicas y medioambientales.” In Actas del II coloquio Internacional de
Estudios sobre África y Asia. UNED, Centro Asociado de Melilla, 2000. p. 283
3
José Bejarano, hacer del norte marroquí una nueva Costa del sol. La
Vanguardia, 25/06/2000.
4
RME: Residentes Marroquíes al Extranjero MRE: Marroquíes Residentes al Extranjero.
5
Gema Martín Muñoz, marroquíes en España. Estudio sobre su integración, p. 43
6
IGNACIO CEMBRERO, el País, domingo 19-02-2006
7
Atlas de inmigración marroquí en España, Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos, Madrid, 2004, p
270
8
Troin, J.F, Maroc, régions, pays, territoires, p. 278; Taoufik Agoumy
• 9 Joaquín Eguren analiza las relaciones sociales y étnicas entre los rifeños que viven en Marruecos y
los emigrados a España y fundamentalmente en Madrid. Este estudio permite de seguir algunas pistas
para comprender las dinámicas sociales, culturales y étnicas que se han ido creando en ambos lados del
Mediterráneo.
10
Abdeslam Dachmi, « la survalorisation de l’émigré au détriment de l’image paternelle dans le milieu
traditionnel marocain », in Migration Internationale et Changements sociaux dans e Maghreb, Colloque
International, Hammamet. Tunisie, 21-25 juin 1993. Publications de Université de Tunis I, 1997
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