“Tributaria va contra la inversión, el ahorro y el empleo”

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PUBLICADO: 16/12/2014
“Tributaria va contra la inversión, el
ahorro y el empleo”
El economista y consultor en temas legislativos, Javier Hoyos
Arboleda, señaló que, en términos generales, la reforma
tributaria deja un mal sabor para los empresarios colombianos.
Esto le dijo a Dinero.
Con 119 votos a favor y 19 en contra, la plenaria de la Cámara de Representantes
aprobó en la noche del lunes 15 de diciembre la polémica reforma tributaria, la cual
pasó en el Senado la semana pasada.
De acuerdo con el economista Javier Hoyos, quien se desempeñó por 15 años
como Vicepresidente de Asuntos Corporativos de Bavaria, la reforma deja un mal
sabor entre los empresarios­ “Durante la campaña electoral, el gobierno había manifestado que en el frente fiscal
íbamos bien. Hacía poco se habían bajado las cargas parafiscales para estimular el
empleo, y una vez ayudaron en este frente, se gravan las inversiones del sector
empresarial con el impuesto a la riqueza”. A juicio de Hoyos, “cada quince meses están haciendo reformas tributarias, lo cual
es una señal de inseguridad jurídica”. Esto y elevar la carga tributaria, la cual ya
estaba muy alta como lo señaló la OCDE, los distintos estudios de competitividad y
el tributarista Santiago Pardo, “Va contra la inversión, el ahorro y el empleo”.
Hoyos expone, en entrevista con Dinero, sus impresiones sobre la reforma tributaria
que pasó a sanción presidencial. ¿Cómo afecta la tributaria la inversión?
Se genera desconfianza y falta de credibilidad hacia el país. Gravar el patrimonio o
la riqueza es antitécnico, pues las utilidades se reinvierten para expandir los
negocios y ya pagaron el impuesto a la renta. También es una mala señal que cada
vez que se anuncie que los impuestos son temporales, queden permanentes, con lo
cual los inversionistas no creerán en el país.
Estimo que muchos empresarios buscarán otros horizontes para hacer esas
inversiones y cómo lo indicó el sector petrolero a través de la Asociación
Colombiana de Petróleo ­ ACP, muchas inversiones se pospondrán. Además, no
tiene sentido gravar las inversiones que aún no están generando ninguna renta. ¿Cómo impactará en el empleo?
En la medida en que los empresarios no hagan la inversión o se la lleven a otras
latitudes, el empleo perderá dinámica. Pocos querrán venir a un país en donde lo
único seguro es que le cambien las reglas de juego. Además, cuando se afecte el
Ebitda (Utilidad antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) lo
primero que hacen las empresas es despedir personal para poder cumplir con sus
metas ante la casa matriz o accionistas. ¿Qué tan conveniente es el trueque que se hizo en tarifas entre Cree e
impuesto a la riqueza?
Comparto la opinión de los gremios en el sentido de que es mejor gravar el flujo
(ganancias) que la riqueza o patrimonio (capital o activos). Sin embargo, tasas de
tributación sobre las utilidades del 43% (solo contemplando el impuesto de renta y
Cree) son exageradamente altas y harán menos atractivo al país en materia de
inversión. ¿Por qué cree que se recogerá más de lo anunciado? ¿cuánto calcula que se
recogerá?
El gobierno anunció que podría recoger: $500.000 millones por las conciliaciones
tributarias, $500.000 millones más a partir del 2016 por la legalización de activos
omitidos; y $5 billones por control a la evasión. Todos estos cálculos no fueron
incluidos dentro del total de lo recaudado y hubiera sido una señal para bajar aún
más el impuesto a la riqueza o tener menores tarifas de tributación sobre las
utilidades (Cree). Y como si fuera poco, un aumento en un punto del Cree es superior a la reducción
del impuesto a la riqueza. En efecto, en el 2015, la tarifa del Cree pasa del 4% al
5% y otro en el 2017, del 7% al 8%, hasta 9% en 2018, mientras que la reducción
del impuesto a la riqueza en dichos años baja del 1,3% al 1,15% y en el 2017, del
0,75% al 0,4%. Luego, no deja de ser sorprendente este intercambio final. ¿Qué opina del papel que jugaron los gremios?
Por primera vez percibí unos gremios unidos en contra del tema y con mucha
fuerza, lo cual de alguna forma creará resistencias futuras al impuesto al patrimonio
y a la permanencia de los impuestos temporales. Sin embargo, al final creo que
aflojaron mucho y en el intercambio de la reducción del impuesto a la riqueza por un
punto más al Cree, no fue acertado. ¿A qué atribuye que los gremios terminaran siendo más generosos y menos
duros de lo que sonaron inicialmente?
Primero, ya habían logrado parcialmente bajar el impuesto al patrimonio a cambio
del impuesto a las utilidades Cree. Los gremios no desconocieron el hueco fiscal,
pero sí llamaron la atención sobre la forma de cubrir el déficit. Segundo, a que se conformaron con la posibilidad de estudiar una reforma
estructural que corrija alguno de estos impuestos. No obstante, el gobierno no
tendrá ningún afán, pues la reforma no va por un año como lo ordena la
Constitución en su artículo 347, para cubrir el desfinanciamiento en el presupuesto,
sino que ya están cubiertos por cuatro años. En tercer lugar, percibo que el gobierno no fue transparente en el manejo de las
cifras y los gremios no tuvieron la contundencia para refutarlas. Si tomamos los
recaudos por impuesto de renta en los años 2012 y 2013, ya que el gobierno no ha
querido dar la información completa del 2014, en dichos años, un punto de renta
supera el billón de pesos y como no todo lo que se puede restar en renta se puede
restar en el impuesto Cree, un punto en Cree es todavía mayor que un punto en
renta. Sin embargo, entendí que el gobierno siempre señaló que un punto en Cree
estaba muy por debajo de estos valores. Nueve puntos del CREE, con base enlos estimativos señalados en el 2012 y 2013
prácticamente cubrirían la meta del déficit presupuestal sin contar la eliminación de
los dos puntos del IVA, la prórroga del 4x1000, lo esperado por control a la evasión,
por conciliaciones tributarias, la creación del impuesto a la riqueza, etc.
¿Cree que hay incoherencias entre lo que anunció el gobierno y lo que ha
salido aprobado?
El gobierno siempre insistió que necesitaba $12,5 billones, aceptando alternativas
para su obtención. Creo que los elementos básicos de su reforma se mantienen. Sin
embargo, ha señalado que la reforma por cuatro años buscaba dar estabilidad en
las reglas de juego, de manera bastante curiosa, pues va a buscar estimular la
inversión subiendo los impuestos. La verdad es que en la práctica no es que se baje
el impuesto a la riqueza y se suba el impuesto al Cree. La verdad es que se crea el
impuesto a la riqueza por tres años y se crea la sobretasa del Cree por cuatro años.
¿Qué tan viable ve el tema de una nueva reforma tributaria en 2015, pero esta
vez estructural?
Como lo señalé anteriormente el gobierno ya estaría cubierto por cuatro años, por lo
cual tiene menos afán de hacer una reforma estructural. Lo ideal hubiera sido que
su vigencia fuera por un año para que el gobierno se viera forzado a hacerla. En
algún momento habrá que replantear el Estatuto Tributario, pues hoy es una colcha
de retazos. Muy seguramente con ésta se discutirá la ampliación de la base
tributaria, la del número de contribuyentes, ser más efectivos y eficientes en el
control a la evasión ($50 billones). Otro tema será modificar la estructura del IVA,
eliminar los bienes que no causan el IVA. Sería preferible una menor tarifa, más
generalizada, que permita mayor control y en donde los productos estén gravados y
se pueda descontar el IVA pagado en el proceso productivo o de ventas. Si dividimos el IVA por el PIB, la tarifa implícita es del 6%, esto equivale a que si
todo tuviera el 6% se recaudaría lo mismo. Como es difícil gravar todo, lo lógico
entonces sería, tener una tarifa superior al 6% con contadas excepciones y no
mantener la estructura de hoy, con tantas exclusiones y sólo pensar en subirla al
17% o al 18%.
¿Qué es lo bueno de la reforma?
1. Bueno muy poco, preocupante casi todo. Pero había un tema de mayor interés,
pues el impacto del impuesto al patrimonio, dadas las nuevas normas de
contabilidad internacional obligaba a reflejar todo el valor del impuesto diferido en
varios años en un solo año. Lo cual hubiera llevado a muchas empresas a entrar en
causal de disolución y esto se corrigió. 2. La deducción de la renta del 175% de las inversiones en investigación, desarrollo
tecnológico o innovación.
3. Finalmente, la posibilidad de descontar del impuesto de renta, el IVA pagado en
la adquisición de bienes de capital. Lamentablemente es muy limitada porque se
permiten descontar sólo dos puntos del IVA y si un bien se enajena antes de su vida
útil, habrá que reintegrar los dos puntos de IVA y de todos es conocido la velocidad
de los cambios tecnológicos.
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