Apátridas en Afganistán

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RMF 46
Desplazados afganos: 2014 y más allá
junio 2014
las Fuerzas Militares Internacionales quisieron
integrar a estos milicianos en la plantilla de la
Policía Local afgana, el Ministerio del Interior sólo
pudo comprometerse a aceptar a un total de 450
policías y aquellos que no fueron incorporados al
cuerpo se encuentran potencialmente expuestos
a las represalias de los grupos armados.
Las zonas que se encuentran bajo el control de
grupos armados son particularmente susceptibles
de generar desplazamientos, en especial porque
el Gobierno está decidido a recuperar el control
o realiza operaciones cada cierto tiempo. Dados
los peligros que abundan durante las operaciones
militares, muchos residentes de la zona se
desplazaron durante el levantamiento y se esperan
dinámicas similares en los próximos dos años en
las áreas del sur de Afganistán que se encuentran
bajo el control de insurgentes armados o en las
que los grupos armados tienen influencia.
Existen claros indicadores de que el número de
desplazados internos tenderá a aumentar en los
próximos dos años a medida que el Gobierno
afgano refuerce su posición en la mayoría de las
zonas mediante la introducción de más fuerzas.
Mientras, los talibanes tenderán a aprovecharse de
la partida de las Fuerzas Militares Internacionales.
Puesto que las zonas de conflicto son rurales, la
mayoría de los desplazados internos procederán de
este tipo de territorios y no estarán acostumbrados
a la vida en la ciudad ni podrán ganarse la vida
si no es mediante la agricultura. Es importante
disponer de un sistema para llevar un registro
de los nuevos desplazados internos con el fin de
garantizar que los vulnerables reciban rápidamente
una asistencia que les ayude a sobrevivir.
Rahmatullah Amiri [email protected] es
investigador social y político, y periodista autónomo
instalado en Kabul.
Apátridas en Afganistán
Maira Kuppers
Un colectivo de personas del este de Afganistán
–conocido por las autoridades y otros como los
bangriwala, o vangawala en esta zona– han denunciado
recientemente que se les ha trasladado forzosamente
por carecer de documentos de identidad. Estas
personas llevan un estilo de vida nómada en busca
de oportunidades económicas y comerciales y se
les considera culturalmente diferentes al resto de
la sociedad, ya que las mujeres suelen salir de la
casa para trabajar o mendigar mientras que los
hombres se quedan en ella. El gran número de
mendigas en los bazares de Jalalabad y Kandajar
supuestamente molestaba a los ciudadanos autóctonos;
al final se resolvió que los llamados bangriwala
no eran afganos y que se les llevaría a un destino
desconocido, posiblemente al vecino Pakistán.
La Constitución de Afganistán estipula que todos los
ciudadanos afganos deben ser tratados con igualdad,
sin discriminación. La Ley de Ciudadanía emitida
en el año 2000 estipula que una persona que haya
vivido en el país durante más de cinco años, no haya
cometido ningún delito y sea mayor de edad, podrá
solicitar la nacionalidad; además, establece de manera
explícita que los niños que nazcan en Afganistán
hijos de padres cuyo estado de ciudadanía no esté
claro, tendrán derecho a solicitar la nacionalidad.
El problema está en que la gente tiene que solicitar
el tazkira, un documento que prueba la nacionalidad
afgana y que permite el acceso a la educación, la salud,
la representación jurídica, etc. Un anciano del lugar
–que tuvo que inscribirse como representante oficial
de la comunidad de personas que solicitan pertenecer
al país– tiene que verificar que la persona forma parte
de la comunidad o es hijo/a de un miembro que ya
disponga del tazkira y esté registrado. El problema a
efectos prácticos para los bangriwala (u otros pueblos
nómadas) es doble. En primer lugar, la mayoría de sus
mayores no están oficialmente registrados, lo que hace
que les resulte imposible responder de los tazkiras.
En segundo lugar, la mayoría de los bangriwala nunca
se han inscrito en los archivos nacionales y por tanto
carecen de historial burocrático, lo que lo que hace
que sea más difícil para sus sucesores el inscribirse.
Y sin un tazkira, la gente que sea considerada por las
autoridades como un inconveniente puede ser trasladada
o expulsada del país. A nuestros investigadores
les repitieron una y otra vez que un gran colectivo
de bangriwala había sido deportado hacía un mes;
otra causa más de desplazamiento en Afganistán
que requiere una solución justa y sostenible.
Maira Kuppers [email protected] es
asesora independiente de la Liaison Office (Afganistán).
www.tloafghanistan.org
Véanse la mini sección sobre apatridia incluida
en este mismo número y RMF nº 32 en
www.fmreview.org/es/apatridas.htm
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