Kuwait `invade` EE. UU. - ccoo

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Kuwait 'invade' EE. UU.
Kuwait 'invade' EE. UU.
KIO vuelve a la escena al entrar en Citigroup y Merrill Lynch.
La doble incursión del Kuwait Investment Authority (KIA) en socorro del coloso bancario Citigroup y su competidor
Merrill Lynch, ambos sacudidos por el colapso del crédito hipotecario subprime,devuelve a la actualidad al poderoso
fondo soberano - sexto del planeta- del minúsculo y opulento emirato del Golfo, con un arsenal de unos 170.000
millones de euros. Se cree que la máquina inversora kuwaití podría haber inyectado hasta 7.000 millones de dólares
(alrededor de 4.700 millones de euros) en los dos gigantes de las finanzas, convirtiéndose así en una de las nuevas
piezas clave de la estabilidad del enfermo sistema financiero norteamericano.
KIA es el órgano responsable de la gestión de los activos del General Reserve Fund (GRF) y el Future Generations
Fund (FGF), los grandes fondos soberanos del emirato petrolero. La agencia Kuwait Investment Office (KIO), con sede
en Londres desde los años cincuenta, es el gran artefacto inversor que se ocupa de rentabilizar a largo plazo una parte
sustancial de los enormes beneficios del petróleo acumulados en el FGF, fondo al que el Estado kuwaití transfiere
anualmente el 10% de los ingresos generados por el oro negro. La actual cotización del barril de crudo ha colmado las
ya de por sí rebosantes arcas de las monarquías petroleras.
KIO despliega para ello un pequeño ejército de unos cien ejecutivos, surgido de la remodelación llevada a cabo en 1992
tras el escándalo de su fallida aventura en España de la mano del financiero Javier de la Rosa y el grupo Torras. Sucedió
a caballo de la crisis bélica desencadenada por la invasión del emirato en el verano de 1990, hasta su liberación a finales
de febrero de 1991.
Durante la ocupación militar iraquí, KIO ejerció de facto como banco central de Kuwait y organizó la transferencia de
fondos por todo el mundo y al propio Gobierno en el exilio, refugiado en Arabia Saudí. Hasta entonces, en la trepidante
época de finales de los años ochenta, KIO se convirtió en unos de los grandes inversores extranjeros en España, donde
creó un vasto holding industrial - el Grupo Torras- que acabaría naufragando en los excesos de la cultura del pelotazo y
la rapiña de sus principales dirigentes y representantes, desde el propio De la Rosa hasta los kuwaitíes Fahd al Sabah y
Fouad K. Jaffar, ex presidente de KIO y antiguo director de la oficina, respectivamente.
La sociedad, nacida de la papelera Torras Hostench y participada por KIO al 80%, agrupó algunas grandes empresas
catalanas y españolas que se hundieron por el saqueo y malversación de sus arcas, hasta consumar la mayor suspensión
de pagos de la historia de España, con un pasivo de cerca de 1.500 millones de euros y pérdidas por 300 millones sólo
en 1992. De la Rosa y otras destacadas figuras de las elites del pelotazo cumplen condenas por el suceso.
KIO dejó en España una impronta nefasta de las prácticas financieras y dudosos objetivos de los fondos soberanos
amasados con petrodólares, teóricamente destinados a acumular para futuras generaciones las rentas generadas por sus
riquezas energéticas, esencialmente perecederas. Estos gigantescos depósitos de liquidez se han convertido en señores
del planeta como salvadores de grandes grupos en crisis. Desde mediados del 2007 han inyectado más de 34.000
millones de euros en entidades financieras de Europa y EE. UU. Los expertos creen que los fondos podrían controlar las
empresas que cotizan en Wall Street, Londres o Tokio con su arsenal de 1,7 billones de euros. Sólo las reservas de
China suman ya 1,5 billones de dólares. ¿Salvadores o conquistadores?
J. RAMÓN GONZÁLEZ CABEZAS
La Vanguardia
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