TEXTO 7

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TEXTO 7
Se trata de un texto de fuente histórica primaria, naturaleza histórico-político-legislativo, cuyo autor es Francisco
Franco Bahamonde, y su destinatario es público: todo el pueblo español. El texto queda encuadrado a finales de la II República y
comienzos de la guerra civil, pues es el llamamiento de Franco hacia todos los españoles desde Tetuán el 17 de julio de 1936.
Francisco Franco (1892-1975) fue Comandante General de Canarias. Miembro de una familia gallega, este militar africanista
había participado activamente en la guerra de Marruecos, convirtiéndose a los 33 años en el general más joven de Europa. Fue
uno de los máximos responsables, junto con el General Mola y el General Sanjurjo, del alzamiento militar de julio de 1936.
Franco fue el líder del bando de los rebeldes sublevados -le gustaba autodenominarse el "caudillo"- y después de ganar la guerra
estableció una férrea dictadura, sin concesiones al vencido, que sólo terminaría con su muerte.
El texto, que es el manifiesto del golpe de Estado, es, en resumen, un llamamiento a todos los españoles, en particular
a aquellos que más aman a la nación española, la que denomina como patria, la cual se encuentra ahora amenazada por unos
enemigos, estos son, los republicanos, cuya política define como anárquica, ya que en la mayoría de lugares reina el caos.
A continuación voy a pasar a desarrollar el tema, es decir, el estallido de la guerra civil. Para ello me voy a remontar a
los últimos años de la República, para pasar a exponer la conspiración y el posterior golpe de Estado.
En efecto, durante la etapa del Frente Popular (febrero 1936-julio 1936), la situación española era cada vez más caótica y
dramática. Se produjo una espiral de violencia en pueblos y ciudades, con asesinatos, huelgas y enfrentamientos entre las
distintas milicias de los partidos de izquierdas y derechas. La sociedad española se iba radicalizando cada vez más y las
juventudes de los partidos políticos parecían cifrar en las armas y en el exterminio del adversario, la única vía de solución de los
problemas. El asesinato del líder derechista José Calvo-Sotelo en la madrugada del 13 de julio de 1936 -como respuesta de los
Guardias de Asalto socialistas ante el atentado mortal que sufrió el teniente Castillo el día anterior- supuso el detonante que
precipitaría el movimiento golpista. Este clima de violencia fue el pretexto a partir del cual las fuerzas conservadoras, contrarias
a la República, decidieron que había llegado el momento de interrumpir por las armas el proceso reformista republicano.
Desde finales de 1935, un grupo de oficiales gestaban la conspiración, entre ellos se encontraban Mola, Franco y Goded. Emilio
Mola, denominado el Director del golpe, transmitió desde entonces sus órdenes, y, aunque el gobierno republicano trasladó a
Franco a Canarias, a Mola a Pamplona y a Goded a Baleares, la conspiración siguió su curso. En cualquier caso el golpe acabaría
adelantándose en respuesta al asesinado de José Calvo Sotelo. De este modo, el 17 de julio de 1936 se sublevaban las fuerzas de
la Legión y de los Regulares de Melilla. El "Dragon Rapide" llevó a Franco desde Las Palmas hasta Tetuán, donde se puso al
mando del Ejército de África el 19 de julio. El general Sanjurjo murió en accidente de aviación al día siguiente. Mola sería el
encargado de dirigir la sublevación desde el norte y Franco desde el sur. Pero Mola moriría también en un accidente de aviación
el 3 de junio de 1937. Las muertes de Sanjurjo y Mola dejaron a Franco como el único líder indiscutible de los militares golpistas.
El alzamiento se extendió desde Marruecos a la Península entre los días siguientes. No obstante, el golpe de Estado fracasó, al
no poder controlar los centros del poder. La guerra civil se evidenció como un hecho inevitable, quedando España dividida en
dos realidades sociopolíticas irreconciliables:
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Los sublevados, que se autodenominaron España nacional, controlaban Galicia, las provincias castellano-leonesas, el
valle del Ebro, incluida Zaragoza, parte de Extremadura, Cádiz, Córdoba, Sevilla, las islas Canarias y el Marruecos
español. Su dominio en el estrecho de Gibraltar permitiría el traslado a la Península de las tropas africanas.
El Gobierno consiguió mantener la cornisa Cantábrica, Levante, Andalucía oriental, y la submeseta sur, incluida Madrid.
Controlaba también los focos industriales y mineros más importantes y las zonas urbanas más densamente pobladas.
En líneas generales el bando franquista siempre llevó la iniciativa estratégica de la guerra, debido principalmente a la unidad de
sus fuerzas, cuantía y eficacia.
En conclusión, la guerra civil duró tres largos años, de 1936 a 1939, la cual causaría miles de muertos, heridos y
exiliados. La consecuencia de este llamamiento a los españoles será una lucha fraticida, seguida de una férrea dictadura que no
terminará hasta su muerte ocurrida el 20 de noviembre de 1975.
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