1 Hoy como nunca, el aprecio por los valores materiales se ha

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Hoy como nunca, el aprecio por los valores materiales se ha impuesto sobre los valores
de convivencia. La competencia se convierte en la anulación del otro. El conflicto opera
en lugar de la cooperación.
La Ley se evade, se elude o se ignora. La colusión viciosa entre sociedad y gobierno
conduce a la corrupción.
¿Por qué?
Por la persistencia de la impunidad, que propicia la repetición de los actos o la
reproducción de los mismos por otros actores, al no percibir sanciones disciplinarias o
correccionales suficientemente severas para inhibir las conductas indebidas.
El exceso de normas (constitucionales, legales, reglamentarias y administrativas)
constituye la puerta a la corrupción en los diversos ámbitos de gobierno; el acceso a
los empleos, las adquisiciones gubernamentales, los trámites y servicios se gestionan
conforme
a
criterios discrecionales,
privilegios
de
parentesco,
amiguismo,
compadrazgo, o mediante la invitación a “aceitar” la maquinaria burocrática.
Estamos ante la “cultura de la tranza”. En la cual hay responsabilidad, lo mismo de los
servidores públicos que por parte de los ciudadanos.
Se cree que la “tranza” da certeza, cuando en la realidad sucede lo contrario, se
enrarecen los procesos, se entorpecen las decisiones, se anula el Estado de Derecho.
¿Cuál es el antídoto?
Estimo que el fenómeno debe combatirse desde dos frentes:
 La prevención
Además de la formación y capacitación para el desarrollo de habilidades,
capacidades y competencias laborales sustantivas, se debe sensibilizar a los
servidores públicos y desarrollar la vocación de servicio sobre la base de valores
jurídicos y éticos, mediante un programa de concientización respecto a las
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responsabilidades administrativa, política, civil, social y/o penal de los
servidores públicos.
Atender la necesidad de construir valores públicos no sólo en el gobierno sino
entre la sociedad en su conjunto, porque la corrupción es un asunto de ambas
partes.
Las políticas de transparencia y rendición de cuentas deben fortalecerse
mediante un intenso programa educativo a través del uso cotidiano del Espacio
Público que lleve a recuperar los valores cívicos en los ciudadanos, empresas,
organizaciones políticas y sociales, cuyo resultado sería el repudio a la
corrupción.
 Combate a la impunidad
Ante las comprobadas debilidades de los órganimos abocados al combate a la
corrupción, se propone establecer sistemas de información confiable sobre las
transacciones entre gobierno y sociedad; ya que la denuncia no es suficiente
debe realizarse una investigación acuciosa, ordenada, científica cuyos
resultados permitan integrar debidamente los expedientes, calificar las faltas o
delitos y fincar responsabilidades.
Porque el ejemplo en el castigo es también educativo, combatir a la impunidad
es combatir a la corrupción.
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