parámetros urbanos y arquitectónicos

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PARÁMETROS URBANOS
Y ARQUITECTÓNICOS
DE LA TRANSFORMACIÓN TURÍSTICA
DE LOS DESTINOS PATRIMONIALES
Ana Morales Guisande
Departamento de Construcciones Arquitectónicas 1, Universidad de Sevilla, España
Algunos autores fijan en Roma, hacia 1420, el período donde ser forjará el concepto de
Monumento Histórico. Desde ese momento cuando, absorbidos por el nuevo modelo
renacentista, los artistas comienzan a valorar los restos materiales de una civilización
anterior, la romana1, han sido notables los cambios que la idea de patrimonio y de su
conservación han experimentado, en cuanto a su significado e interpretación.
En España tuvieron que transcurrir algunos siglos para que, en 1915, con la primera Ley
de Conservación de Monumentos Históricos Artísticos, apareciese una conciencia clara sobre
salvaguardia patrimonial. Inicialmente ésta venía vinculada al concepto de resto material
tangible y singular, el cual, mediante su catalogación, se protegía como elemento
monumental aislado, con escasa reflexión sobre su entorno y su contexto. Posteriormente,
las sucesivas Leyes de Patrimonio Histórico han ido incorporando nuevos elementos al
concepto de patrimonio, superando de esta forma la idea del monumento en si mismo, para
alcanzar una significación más amplia y compleja de la protección y catalogación de bienes.
Como ejemplos podríamos citar los lugares de interés etnológico, las zonas patrimoniales, o
los espacios culturales, éstos últimos incluidos recientemente en el caso de Andalucía, en su
Ley de Patrimonio Histórico de 2007.
Durante esta larga trayectoria, la catalogación de los Conjuntos Históricos se incorpora
en España con la Ley de Patrimonio Histórico de 1985. De ese modo, se reconoce
actualmente el valor patrimonial de entornos urbanos no monumentales, relevantes por su
interés histórico, arqueológico, paleontológico, etnológico, industrial, científico, social o
técnicos, más allá de su interés arquitectónico o artístico2.
La protección de los Conjuntos Históricos pone de manifiesto la importancia y el
simbolismo de las Ciudades Patrimoniales, las cuales han llegado a nuestros días como
resultado de las transformaciones de siglos de historia y de evolución. En estas poblaciones,
la configuración y las estructuras urbanas propias de cada una de ellas, son el reflejo de la
elección histórica de un enclave concreto, lugar que vendrá vinculado a una climatología
específica, al mismo tiempo que a la utilización de unos materiales autóctonos, que
determinarán a su vez unos determinados modos de construir. De la misma forma, las
necesidades, el pensamiento propio, y la forma de vivir de la población en cada época,
definirán diferentes estilos arquitectónicos, tramas urbanas, tipologías y sistemas
constructivos, que irán sucesivamente superponiéndose unos sobre otros a lo largo del
tiempo. El resultado será único, determinando por razón de estas características singulares y
1
CONTI, Alfredo. “El espacio público como lugar y su importancia en las teorías sobre patrimonio”. Espacio público,
ciudad y Conjuntos históricos. Junta de Andalucía. Consejería de Cultura. 2008
2
JUNTA DE ANDALUCÍA. CONSEJERÍA DE CULTURA “Ley 14/2007 de 26 de Noviembre de Patrimonio Histórico de
Andalucía”.2007.
diferenciadoras, el valor de su protección y catalogación. En los casos más excepcionales, su
reconocimiento transcenderá a nivel internacional, mediante galardones como los de Ciudad
Patrimonio de la Humanidad.
Sin embargo, en esta lenta evolución histórica, los dos últimos siglos han supuesto una
vertiginosa transformación en los comportamientos y modos de vida. Los incuestionables
avances en tecnología y telecomunicaciones, la cada vez más extendida sociedad del
bienestar, junto con los efectos económicos, sociales y culturales vinculados a los procesos
de globalización, han introducido una serie de modernas necesidades y funcionalidades, que
han dado lugar a las actuales formas de habitar, traduciéndose asimismo en nuevos modelos
urbanos. Simultáneamente se producen a diario importantes cambios en las formas de
construir, avalados por novedosos materiales e innovadores sistemas constructivos.
Cuando estas formas de vida contemporáneas se incorporan a los Centros Históricos,
vienen acompañadas generalmente por fuertes tensiones, derivadas de la integración de
nuevas funciones en paisajes culturales heredados y muy consolidados, en donde la
tradición y los nuevos usos deben convivir simultáneamente. Esta realidad multifuncional
está sustentada en estructuras muy frágiles, de manera que si estas transformaciones no son
introducidas de la manera apropiada, pueden producirse importantes desequilibrios.
Las consecuencias son palpables en toda nuestra geografía. Las tramas históricas
españolas, en mayor medida de carácter medieval, se caracterizan por una configuración de
calles estrechas de formas irregulares e intrincadas en las que resulta complicado garantizar
la movilidad y la accesibilidad, ya sea mediante transporte público o privado, resultando al
mismo tiempo insuficiente el espacio con el que ordinariamente se cuenta para la dotación
de aparcamientos demandada. Por otro lado, las manzanas edificadas de estas ciudades,
colmatan el angosto viario, lo que imposibilita la inclusión de amplias zonas
verdes y de recreo, quedando éstas reducidas a las pequeñas plazas
públicas diseminadas por el conjunto. Al mismo tiempo las reducidas
dimensiones de las parcelas en estos entornos, dificultan la incorporación
de nuevos equipamientos consumidores de grandes superficies, como
pueden ser centros educativos, deportivos o de asistencia sanitaria.
Todos estos condicionantes motivan que la población actual prefiera fijar
su residencia en barrios periféricos, donde es posible obtener con facilidad
los nuevos parámetros de comodidad y bienestar que la sociedad
contemporánea demanda. Es por ello, que para evitar el envejecimiento de
la población y el vaciamiento demográfico de los Centros Históricos, sean
necesarios en la mayoría de los casos, actuaciones urgentes que frenen el
consecuente deterioro y pérdida de la vitalidad funcional de estos
conjuntos urbanos.
En este sentido, las teorías de intervención y de rehabilitación vigentes han
evolucionado, no limitándose en los últimos tiempos exclusivamente a
proteger y conservar el patrimonio material. Se pretende ir más allá,
buscando el desarrollo y la revitalización de estas zonas, manteniendo al
mismo tiempo el espíritu y la identidad propia del marco concreto sobre el
“Queremos un barrio para vivir, no un escaparte”.
que se actúa. Marcelo Brito lo define como “la recuperación de las
Vitoria. España.
Fuente: el Autor
estructuras físicas y humanas, integrando el proceso evolutivo de la ciudad.
Todo esto desde la contemporaneidad, sin museificaciones”.3 De esta
forma, un centro histórico deberá ser entendido simultáneamente como
3
BRITO, Marcelo. “Ciudades históricas como destinos patrimoniales. Una mirada comparada: España y Brasil”. Junta de
Andalucía. Consejería de Cultura. 2009
“lugar” en el cual se vive, con zonas comerciales, centro de negocios, y funciones
administrativas, donde los usos conviven en perfecta armonía.
Desafortunadamente estas tesis no son siempre tenidas en cuenta. Aunque como
discurso teórico pueda resultarnos ampliamente repetido y superado, encontramos
actualmente múltiples casos que ponen de manifiesto la incompetencia en esta materia.
Pueden servir como ejemplo la ciudad de Vitoria, en donde los vecinos del Centro Histórico
reclaman “un barrio para vivir y no un escaparate”, o el caso también reciente de los vecinos
del barrio de la Alameda en Sevilla, los cuales llevaron a la calle sus mesas camillas, en
protesta por la reciente reurbanización de la plaza en la que residen. En la intervención se
eliminaban sus bancos públicos, siendo éstos sustituidos por mesas y veladores de bares y
cafeterías, convirtiendo la plaza “más en un centro comercial, siendo menos el espacio
público y social que fue siempre”.
R. López de Lucio4 advierte al respecto del riesgo que corren los Centros Históricos en
cuanto a las actuaciones que se están llevando a cabo en ellos, ya que si no están
convenientemente enfocadas, “pueden llevar a la degradación física y a la marginación
social, junto con su tematización al ser vaciados de su población y de sus actividades
diversas, siendo objeto de un consumo especializado como reliquia histórica; como
contenedor hueco o mero escenario de los nuevos usos”.
Somos así espectadores de cómo en los últimos años, aquellas ciudades poseedoras de
Centros Históricos con un rico valor patrimonial, han sido foco de las visiones estratégicas de
las políticas locales, imperando en ellos su explotación como recurso turístico. De este modo
se garantizan importantes beneficios económicos derivados de este tipo de desarrollo. Un
reciente estudio realizado por la Universidad de Sevilla, confirma que la cifra del impacto
económico de la Semana Santa de ésta localidad, alcanzó en el año 2010 los 240 millones de
euros, lo que supone el 1.22 % del Producto Interior Bruto de la ciudad.5.
Ante estas cifras, es innegable reconocer el hecho de que un turismo cultural
convenientemente programado, puede convertirse en un importante motor
económico y social para cualquier Ciudad Patrimonial. En casos de desastres
naturales, como el devastador terremoto chileno, una apropiada gestión
turística de su rico Patrimonio Cultural, puede suponer una notable fuente de
ingresos, que sosteniblemente, contribuirá a la recuperación del país y de su
patrimonio, ya que al ser un potente consumidor de bienes y servicios,
generará nuevas modalidades de consumo y empleo, como la hostelería, la
restauración, el transporte, el comercio, el ocio o el recreo.
Sin embargo, y a tenor de lo anteriormente descrito, nos encontramos ante
una función que, aunque en su concepción cuenta ya con algunos siglos de
antigüedad, en el caso del turismo de masas puede considerarse relativamente
moderna. Su desarrollo en Centros Históricos consolidados, donde el
patrimonio cultural es al mismo tiempo el valor de su atractivo turístico, y la
vez la esencia misma de la identidad local, requiere de una gestión adecuada y
“I´m not a tourist. I live here. Give me a break”. específica, ya que de promoverse de manera descontrolada, puede llegar a
Barcelona.
producir graves e irreversibles daños en el patrimonio.
Fuente: diario ABC
La problemática ya ampliamente estudiada, sobre desarrollo turístico en
Ciudades Históricas, habla de turistificación, banalización y museificación,
junto al deterioro físico del patrimonio y la pérdida de la calidad de la
experiencia del visitante, en el momento que son superadas las capacidades
4
LOPEZ DE LUCIO, Ramón. “Los tejidos históricos como espacio museístico o como ciudad viva. ¿Diseño para el uso o para
la estética?” Espacio público, ciudad y Conjuntos históricos. Junta de Andalucía. Consejería de Cultura. 2008
5
JIMENEZ. C. “Los dividendos de las “chicotás” Diario ABC. 2010
de acogida. Al mismo tiempo, se generan importantes problemas funcionales que llevan
irremediablemente a la pérdida de la calidad de vida de la población local.
Como ejemplo, el caso concreto de los habitantes del centro turístico de Barcelona,
cuyo lema I´m not a tourist. I live here. Give me a break, quiere hacer entender al visitante el
hecho de que se encuentra en un ámbito con función residencial, y no en un parque
temático o de atracciones6. Por otro lado, aspectos como la creciente globalización y las
copias literales de arquitecturas de otros lugares, devienen en la homogeneización y la
pérdida de la identidad local del lugar de acogida.
Desde hace décadas, las teorías de desarrollo apuestan a favor de la Sostenibilidad, de
manera que se logre satisfacer las necesidades de la generación presente, sin comprometer
por ello las necesidades de generaciones futuras, tal y como desde 1987 manifiesta el
Informe Brundtland7.
En otro orden, las Cartas Internacionales de Turismo Cultural8 abogan porque la
actividad turística proporcione una experiencia satisfactoria al visitante, un respeto hacia el
lugar donde se encuentra, y unos beneficios equitativos económicos, sociales y culturales a
la comunidad anfitriona, protegiendo y poniendo en valor su Patrimonio. Insisten al mismo
tiempo en cómo la memoria colectiva y el Patrimonio Cultural de cada comunidad son
insustituibles, por lo que será primordial garantizar su identidad, significado y autenticidad.
María García Hernández9 recoge ambos aspectos, estableciendo los tres pilares
fundamentales en cuyo equilibrio y relaciones sintetiza las bases del Turismo Sostenible
Cultural en Ciudades Históricas Patrimoniales: “El Desarrollo Turístico Sostenible se puede
definir como un proceso que persigue, por una parte, mejorar la calidad de vida de la
comunidad local, por otra parte ofrecer y garantizar una elevada calidad en la experiencia de
la visita y finalmente, mantener la calidad de los recursos culturales que sustentan la
actividad turística”.
Diremos entonces que las nuevas actuaciones en Centros Históricos, y en este caso
concreto, las derivadas de la industria turística, deberán favorecer la “CALIDAD URBANA” de
estos conjuntos, de manera que la ciudad sea capaz de satisfacer tanto la calidad de la visita
del turista, como la calidad de vida de sus residentes, ya que “una ciudad acogedora para sus
habitantes, también lo será para sus visitantes”10.
Actualmente, las ciudades que apuestan por el desarrollo turístico de sus Centros
Históricos, cuentan con algún tipo de Infraestructura de Planificación y Gestión Turística11.
Estas unidades, ya sean públicas o privadas, promueven y diseñan políticas turísticas basadas
principalmente en las cualidades específicas y las necesidades concretas de cada destino. Las
directrices generales de estas estrategias particulares de actuación, serán recogidas en
Instrumentos de Planificación Turística, como son los Planes de Dinamización o Excelencia
Turística. Las propuestas que de estos planes emanan, abarcan un amplio abanico de
actuaciones, así las destinadas a la promoción turística del destino, la creación de nuevos
centros de recepción de visitantes, o la mejora de servicios en los ya existentes; acciones
para la “puesta en valor” de los recursos patrimoniales, la recuperación de monumentos,
6
MONZÓ, Quim. “Please don´t come to Barcelona”. Suplemento Diario ABC. 2009.
ONU. 1987. Informe Brundtland
8
ICOMOS. 1999. Carta Internacional sobre Turismo Cultural
9
GARCÍA HERNÁNDEZ, M. 2001. Tesis doctoral “Turismo y conjuntos monumentales: capacidad de acogida turística y
gestión de flujos de visitantes. Madrid.
10
TROTIÑO VINUESA, M.A. Seminario Turismo Cultural en Ciudades Históricas, impartido en la sede del Instituto Andaluz
de Patrimonio Histórico. Sevilla. 30 junio de 2006
11
TROITIÑO VINUESA, DE LA CALLE, GARCÍA, TROITIÑO TORRALBA. “La situación turística del Grupo de Ciudades
Patrimonio de la Humanidad de España: Bases para la puesta en marcha del Observatorio Turístico”: Universidad
Complutense de Madrid, Grupo de Ciudades de la Humanidad de España. Madrid 2007
7
entornos urbanos y zonas degradas, o la mejora en infraestructuras, espacios públicos y
equipamientos.
En referencia a nuestra competencia como arquitectos, y paralelamente a los aspectos
sociales que esta problemática conlleva, nos preocupa cómo se materializan en los Centros
Históricos, entornos de alta contenido simbólico y valor patrimonial, las actuaciones que en
ellos se llevan a cabo, promovidas en favor de un mayor desarrollo turístico. Encontramos
así en nuestros entornos más cercanos, múltiples ejemplos en los que la recuperación
patrimonial se traduce en reconstrucciones estéticas, sin la deseada reflexión sobre los
valores patrimoniales de los elementos a intervenir, o asistimos asimismo, a cuestionables
procesos de interpretación arquitectónica para recreación turística, de reducido valor
arquitectónico o etnológico. En determinados casos, reparamos en cómo los nuevos usos
surgidos para dar servicio a la demanda turística, se insertan en inmuebles históricos de
manera devastadora, sin tomar en consideración tipologías, elementos o soluciones
constructivas preexistentes. Del mismo modo, asistimos como espectadores a mejoras en
infraestructuras o “puestas en valor” de espacios públicos, olvidando conceptos básicos
como pueden ser la accesibilidad o la movilidad, ya sean éstas en vehículo público o privado,
o factores medioambientales como el soleamiento o las condiciones térmicas de elementos
y materiales, aspectos fundamentales en nuestras latitudes.
En este sentido, la política municipal desarrollada en Sevilla en cuanto a
peatonalizaciones, eliminación de plazas de aparcamiento, o el cierre del Centro Histórico al
vehículo privado, sin ofrecer otras alternativas referentes, por ejemplo, a un transporte
público eficaz, o a la incorporación de bolsas de aparcamientos periféricos, ha tenido ya
graves consecuencias en la actividad comercial, donde sólo un 30% del
comercio tradicional ha sobrevivido, para ser en gran medida suplantado
por las grandes cadenas comerciales internacionales12. La ciudad se
transforma a pasos agigantados con un único objetivo: el de “favorecer su
desarrollo turístico”, tal y como declaran sus dirigentes políticos.
En el contexto descrito nos situamos a la hora de reflexionar sobre las
relaciones entre Arquitectura, Patrimonio, Turismo y Ciudad. La
investigación que hemos desarrollado13 comienza por reconocer desde la
Sostenibilidad del Turismo Cultural, aquellas señas de identidad propias del
destino que no deben perderse debido a la explotación turística. Es decir,
aquello que el visitante busca en el destino concreto, la oferta patrimonial
existente, y los parámetros culturales necesarios de preservar, así como las
necesidades urbanas exigibles para un correcto desarrollo de la actividad
local.
Establecidos estos rasgos distintivos del destino, se definen los
“Parámetros urbanísticos y arquitectónicos de Impacto Urbano de Turismo
Cultural en Ciudades Históricas”, como aquellos parámetros que desde la
Nuevas interpretaciones del Patrimonio.
visión urbana y arquitectónica de la ciudad, pueden ser controlados para
Soportales Calle Armiñán. Ronda. Málaga.
Fuente: el Autor
garantizar esos Valores de Identidad del lugar previamente definidos. Entre
estos parámetros urbanos encontramos aspectos referentes a la
conservación del patrimonio inmueble (tipos de obras que se pueden
realizar, demoliciones, licencias, conservaciones tipológicas, de parcelas, de
alturas, etc.), a la adecuación de espacios libres (alineaciones, ocupación de
viario, etc.) a la preservación del espacio natural (mantenimiento de
12
ESTRELLA YÁNEZ, E, “El centro herido grave”. Diario ABC. Julio 2010
MORALES GUISANDE, A. 2009. Turismo, transformación Urbana de la Ciudad Histórica. Investigación presentada como
trabajo fin de Master Oficial en Arquitectura y Patrimonio Histórico. Sevilla.
13
caminos, de vegetación, basuras, escombros, etc.), del paisaje urbano (señalética, antenas,
cromatismos, etc.), o a la movilidad desde el punto de vista local y turístico
(peatonalizaciones, aparcamiento, servicios de emergencia, minusválidos, etc.). De igual
manera, aparecen parámetros relativos a la ordenación de equipamientos y usos que
garanticen la conservación de las formas de hacer tradicionales de la vida local, regulación
de la oferta turística en la Ciudad Histórica, o inserción de los contenidos museológicos en el
patrimonio inmueble, entre otros.
Estos parámetros, que motivados por la implantación y el desarrollo turístico, van a
influir en la concepción espacial, urbana y arquitectónica de la ciudad, serán los que se
convertirán en Objetivos Estratégicos de los futuros “Indicadores Urbanos del Impacto del
Turismo Cultural en Centros Históricos”, en la búsqueda de la permanencia de la “Ciudad”
como espacio turístico para futuras generaciones..
CONCLUSIÓN
Hemos definido la Ciudad Patrimonial como el resultado material e intangible de la
evolución de siglos de historia. El Turismo Cultural, se configura como un aspecto a
incorporar en la nueva forma de entender el modo de vida contemporáneo, y es así que
debe integrar sus funciones en la siempre cambiante configuración de unos Centros
Históricos, con estructuras consolidadas y muy complejas. Desafortunadamente,
observamos como las directrices políticas se enfocan exclusivamente en determinados
casos, en convertir los destinos patrimoniales en polos de atracción para los visitantes,
garantizando de este modo importantes beneficios económicos. Es así cómo actualmente se
destinan a favorecer el desarrollo turístico presupuestos millonarios, buscando con ello la
máxima rentabilidad económica en éstas actuaciones.
Sin embargo, cabe recordar que la ciudad es un elemento vivo, que debe mantener la
convivencia entre sus usos y funciones, preservando sus características urbanas, por encima
de sus naturales transformaciones en el tiempo. En ciertas ocasiones, lo que a priori se
promueve como mejoras de las prestaciones, en cuanto a servicios, conservación
patrimonial y desarrollo turístico, puede convertirse a la larga en el empobrecimiento de las
señas de identidad y de los parámetros culturales del sitio, con la consiguiente pérdida de la
“Calidad del Habitar de la Ciudad Histórica”.
“No es ella. No voy a decir que haya perdido mucho, fíjense. No digo ni que esté mejor ni
que esté peor; digo que no es ella, que ella era la que era y así nos gustaba, y está bien que
se arregle, que se cuide, que no se eche a morir. Pero que sea ella, porque no hay quien la
reconozca”. García Barbeito, A.
BIBLIOGRAFÍA
BRITO, Marcelo. Ciudades históricas como destinos patrimoniales. Una mirada comparada: España y Brasil.
Junta de Andalucía. Consejería de Cultura. 2009
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y gestión de flujos de visitantes. Madrid 2001.
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JIMENEZ. C. Los dividendos de las “chicotás” Diario ABC. 2010
JUNTA DE ANDALUCÍA. CONSEJERÍA DE CULTURA. “Ley 14/2007 de 26 de Noviembre de Patrimonio
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LOPEZ DE LUCIO, Ramón. Los tejidos históricos como espacio museístico o como ciudad viva. ¿Diseño para el
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MORALES GUISANDE, A. Turismo, transformación Urbana de la Ciudad Histórica. Investigación presentada
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TROITIÑO VINUESA, DE LA CALLE, GARCÍA, TROITIÑO TORRALBA. La situación turística del Grupo de
Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España: Bases para la puesta en marcha del Observatorio
Turístico: Universidad Complutense de Madrid, Grupo de Ciudades de la Humanidad de España. Madrid
2007
TROTIÑO VINUESA, M.A. Seminario Turismo Cultural en Ciudades Históricas, impartido en la sede del
Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Sevilla. 30 junio de 2006
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