el comandante en su laberinto y como lo ayudamos a salir del mismo

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EL COMANDANTE EN SU LABERINTO Y COMO LO AYUDAMOS A SALIR DEL MISMO
Es indudable que el proceso democrático y popular que vive el país tiene un líder indiscutible, el
Comandante Hugo Chávez. Sin embargo, en el transcurso de este movimiento han aparecido algunas
deformaciones, errores y actitudes personalistas, que si no se corrigen a tiempo pueden causar un grave
daño a la transformación revolucionaria que vivimos.
¿Qué se debe hacer para frenar esta avalancha negativa de desaciertos que va creciendo cada día más?
¿Cómo el máximo líder puede evitar que la brecha entre sus ideales y la realidad se siga abriendo?
¿Cómo devolver la confianza al soberano? ¿Cuál es el mecanismo para poner fin a la burocracia y la
corrupción? ¿Por qué siguen tantos ineptos en la alta gerencia revolucionaria? ¿A qué se debe la tan
baja preparación política-ideológica de gran parte de los dirigentes del PSUV?
¿Por qué tantos
gobernadores y alcaldes, muchos de ellos colocados a dedo por el líder, “brincan la talanquera”? ¿Cómo
salimos de este laberinto?
Estas y otras interrogantes, vienen a nuestra mente todos los días, como producto inexorable de los
hechos, y quisiéramos ayudar modestamente a nuestro máximo líder con tan grave problema, pues lo
que está en juego, más allá de su permanencia en la Presidencia (que él mismo humildemente ha
señalado como temporal mientras la patria lo necesite) es el mismísimo proceso revolucionario. Me
atrevo, de buena fe, a ofrecerle unos señalamientos sinceros y de corazón. Estoy convencido que
muchos de ellos, ya están presentes en el pensamiento colectivo del soberano que lo apoya, pero que
no encuentra medios y formas para expresarlos.
Vamos a señalar lo que, en nuestra opinión, son algunas de las grietas más peligrosas que han ido
ganando terreno en el proceso y hacen que usted en muchas oportunidades se encuentre en un callejón
sin salida o laberinto a la hora de tomar decisiones acertadas. Inicialmente, hay que describir dónde
estamos- Como revolucionarios hemos heredado un laberinto como los de la mitología griega, pero en
lugar de un único minotauro (ser monstruoso con cuernos, mitad hombre y mitad toro) tenemos todo un
tropel de bichos de esta estirpe, desde apátridas hasta negligentes “burocretinos”, sin dejar de nombrar
a los leguleyos tracaleros, los chupamedias arribistas y los camaleones profesionales, en fin toda una
variedad de seres adscritos a la quinta columna. Estos son los enemigos internos que trabajan
arduamente el proceso y están con el proceso, pero un proceso orientado a obtener el mayor número de
prebendas personales, a pisotear el sueño de millones de personas que apoyamos al Comandante ¿Qué
efectos tienen estos seres mitológicos de la nueva República? A continuación, exponemos parte de su
legado:
El primero de ellos, se refiere al uso del término “chavismo” como una “corriente teórica e ideológica”
que impulsan el Presidente y algunos de sus seguidores, construyendo un estereotipo basado en una
mezcla de ignorancia de la raíz bolivariana y el culto a la personalidad; esto último origina situaciones en
la que hay seguidores que son más chavistas que Chávez. Con el culto a la personalidad se cerca al
Comandante Chávez, se fortalece el centralismo democrático, en desmedro de la sociedad socialista
basada en la participación y protagonismo del pueblo. Como consecuencia, se distorsiona la realidad,
impidiendo que éste pueda tomar las decisiones orientadas a la obtención de los mejores resultados,
tanto para la patria como para todos sus ciudadanos. Está bien y es necesario seguir las directrices del
líder, colaborar en el cumplimiento de los planes e involucrarse en las actividades para la profundización
del proceso, pero sin deshumanizar a nadie, sin colocar a las personas en una capilla que les corte las
alas o un altar que les encadene y cierre las verdaderas posibilidades de transformación nacional.
Como segundo señalamiento, tenemos el enroque de los funcionarios dentro de su entorno, es decir su
anillo de confianza sigue ocupando altos cargos. Aún cuando algunos de ellos no hagan nada productivo,
existe la percepción (fundamentada en los numerosos ejemplos que desde el soberano hemos visto),
que estos personajes tienen casi asegurada su posición en otro cargo de alta responsabilidad, como
premio por simplemente estar allí, con la actitud propia de los farsantes que adulaban al rey desnudo de
la fábula.
El tercer punto se centra en el manto de impunidad con el que se cubren personas muy cercanas a
Chávez. Esto debe desaparecer ya, porque el fango de los delitos, abusos y robos contra la Patria no
deben tolerarse al grado de que puedan salpicar la majestad de su investidura al traicionar su confianza y
la del Pueblo y, más allá de un problema de imagen pública, es un problema de consistencia ideológica:
un verdadero revolucionario no se aprovecha de su cargo ni maneja el erario público como su caja chica
particular.
Como cuarto señalamiento nos encontramos con los ministros, presidentes de institutos, presidentes de
fundaciones y autoridades rectorales de las universidades nacionales que, en muchos casos, no poseen
credenciales académicas y/o profesionales que les permitan calificar idóneamente, pasándole por
encima a cualquier proceso de selección que pueda calificarse de serio. Con estos criterios, la
experiencia, el conocimiento y el proceso van a la basura y el padrinazgo se aposenta como criterio de
selección e ingreso de los funcionarios
El quinto punto tiene que ver con el aislamiento selectivo al que lo están sometiendo sus colaboradores.
En el soberano percibimos que desde hace algún tiempo, su entorno lo está apartando del pueblo,
haciendo que su contacto con nosotros sea cada vez menor. Cada encuentro es cuidadosamente
controlado, cuidando que usted no reciba quejas en contra de X servidor público que puedan
considerarse como excesivas. Lastimosamente, el Camarada Presidente, es apreciado por su pueblo
como un secuestrado, rehén de su propio anillo de colaboradores.
Y por último, pero no menos importante, tenemos las denuncias de burocracia e inoperancia de
funcionarios incompetentes, las cuales pasan por muchos filtros que defienden los intereses mezquinos
incrustados en todos los niveles del poder desde la ya extinta – al menos de palabra – Cuarta República,
antes que puedan hacerse públicos, quedando muy frecuentemente como papel de reciclaje o archivo
muerto del organismo ante el cual fue formulada la denuncia. Es indudable que el proceso de Revisión,
Rectificación y Reimpulso debe comenzar por casa. Se desprende de ello que usted tiene que dar el
ejemplo, tal como lo ha hecho hasta ahora en numerosas oportunidades, pues resulta claro que para ser
REVOLUCIONARIO, (una palabra muy grande para algunos) es necesario tener ética y valores, así como
un nivel de compromiso con este proceso a toda prueba.
Como señalé en una carta pública anterior, de un revolucionario que cree en Usted y en el proceso, me
permito – si consiente el atrevimiento – a ofrecer un par de consejos:
Prepárese en cada contacto con el pueblo a escuchar cosas que no le van a ser fáciles de aceptar, pero
que debe atender e investigar. El pueblo es sabio y no se equivoca en estos casos. Comprendo que por
su condición de hombre (somos tercos), llanero (hijo de tierra abierta de carácter libre), militar (que se
es hasta la muerte) y Leo (de que vuelan vuelan y esas cosas aciertan a veces), resulta difícil y duro
escuchar críticas y opiniones que contradicen lo que pensamos o decimos, pero somos humanos, aún en
el mejor de los casos de que nos guíe el amor por la patria y nuestro pueblo, podemos cegarnos en
nuestro afecto por nuestros compañeros y no querer ver las fallas que – como humanos – ellos también
tienen.
Luego de escuchar, averiguar y pensar las cosas, se ha de actuar con la coherencia que le caracteriza y
hacer cumplir el precepto de la justicia que indica la necesidad del justo dar al justo hacer, o lo que es lo
mismo, reprender con firmeza, corregir con amor y evaluar con sabiduría, manteniendo la inamovible
idea de que la transformación hacia el socialismo humanista y bolivariano no sólo es posible, sino
inevitable para el logro de la mayor suma de felicidad de nuestro pueblo.
Con afecto y respeto revolucionario,
Dr. Pedro García Avendaño.
Docente/Investigador titular- UCV
[email protected]
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