Sistemas expertos de Inteligencia Artificial

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Sistemas expertos de Inteligencia Artificial
Artículo tomado de:
http://www.santiagokoval.com/2010/05/12/sistemas-expertos-de-inteligencia-artificial/
En la tendencia histórica constante de imitar al ser humano por medio de la
tecnología pueden advertirse dos caminos separados pero vinculados
estrechamente: la mimesis corporal o física (reproducción de las configuraciones
del cuerpo) y la mimesis mental o cerebral (imitación de los mecanismos lógicos y
fisiológicos del cerebro).
El origen de la mimesis del cuerpo es considerablemente anterior a la del cerebro,
siendo la primera, causa y efecto, en parte, de la Primera Revolución Industrial y la
segunda, de la llamada Revolución Industrial Moderna. Filósofos y escritores del
talante de Platón, Tiziano, Leonardo da Vinci, René Descartes, Francis Bacon,
Michel de Montaigne, Julien-Offray de la Mettrie, Tomás de Aquino y otros tantos
pensadores de la Antigüedad y la Modernidad, han contribuido, desde los
conceptos y desde la práctica, a definir y promover la mimesis corporal o física del
ser humano. Y filósofos y escritores algo más recientes, de la talla de Gottfried
Wilhelm Leibnitz, (nuevamente) René Descartes, Ludwig Wittgenstein, Bertrand
Russell, Norbert Wiener, Claude Shanon, Alan Turing, John Von Neumann,
Charles Babbage y otros muchos pensadores y científicos de la Modernidad y
Posmodernidad constituyen y promueven el universo teórico-práctico de lo que
aquí llamamos mimesis mental.
Un sistema de inteligencia artificial es actualmente el mayor exponente de la
mimesis del cerebro. Se trata de una máquina compleja compuesta, por lo
general, por un código de programación (software) combinado con un soporte o
sustrato físico (hardware), que emula algunas funciones y operaciones lógicas del
cerebro y que cuenta con interfaces de entrada y salida de información que le
permiten interactuar con su entorno (interfaces de retroalimentación).
Las experiencias que genera el sistema en esta interacción se acumulan de forma
organizada en su memoria, lo que le permite generalizar leyes o patrones de
funcionamiento a partir de casos particulares y reaccionar ante diversas
situaciones de forma funcional y coherente. Por medio de la interacción con el
entorno, el sistema de IA construye progresivamente un modelo de sí mismo y del
mundo que lo rodea, y aprende a controlar y manipular las variables de su realidad
contextual. Con el tiempo, su red informática incorpora cada vez más experiencias
y patrones de comportamiento, y mejora, merced a ello, su capacidad de
interacción.
Estos conjuntos artificiales cuentan normalmente con un objetivo principal y suelen
reproducir a la perfección un aspecto particular y acotado del cerebro humano,
destacándose en una rama específica de funcionamiento: son los llamados
sistemas expertos. Por ejemplo, Deep Blue, desarrollado por IBM, es experto en
ajedrez y ha desafiado y vencido a los más importantes grandes maestros de la
actualidad. Asimismo, Alan, desarrollado por AI Research, es un chatterbot o
chatbot (agente experto en conversación) que se encuentra disponible en Internet
a fin de demostrar las limitaciones actuales en tecnología conversacional.
Mayormente, los sistemas de IA basan su funcionamiento en la información que
reciben y procesan del exterior.
De ahí que deban contar con alguna clase de sensores, miembros efectores,
órganos de percepción y una estructura o esqueleto físico externo de determinada
complexión y funcionamiento, que son tomados, por lo general, del modelo
operativo y estético del cuerpo humano (mimesis corporal). La antigua tradición
de desarrollo de autómatas antropomorfos promovida desde hace siglos por el
pensamiento mítico y científico, y enraizada materialmente desde la Revolución
Industrial, ofrece a este respecto un conjunto enorme de alternativas en diversos
soportes físicos y pone al servicio de la inteligencia artificial una amplia variedad
de modelos corporales de naturaleza humanoide.
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