SOLEMNIDADES ACADÉMICAS EN LA REAL ACADEMIA DE LA

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SOLEMNIDADES
ACAD É MICAS
EN LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA
Recepción del P. Calpena.
El 15 de Diciembre último tuvo lugar en la Real Academia de la Historia el solemne acto de darse posesión de su plaza de Académico numerario,
al electo Excmo. Sr. D. Luis Calpena y Avila. El edificio fué engalanado
como de costumbre para estos actos y la concurrencia extraordinaria en
cantidad y selecta, predominando los elementos religioso, palaciego, nobiliario, diplomático y académico.
El recipiendario dedicó sentido panegírico á los predecesores en su
sitial, señores Cabanilles, Caballero, P. Fita y Juderías, ensalzando los
relevantes méritos de los cuatro, frente á las cuales, con plausible modestia, trató de presentar su limitada representación. Entrando luego en el
tema de su discurso, Los Concilios de Toledo en la constitución de la
nacionalidad española, arrancando de la caída del imperio romano, de la
irrupción de los llamados bárbaros, de laromanización do los que se asentaron en nuestra península y constituyeron en ella la monarquía visigótica,
expuso las diversas opiniones sustentadas acerca del concepto de aquellos
concilios, como asambleas eclesiásticas, políticas, constituyentes á manera
de Cortes, interviniendo en negocios puramente seculares, para venir á
deducir quela legislación emanada de dichos concilios, principalmente el
Codex revisus, de Leovigildo, debe ser considerado ley territorial del
Estado gótico hispano, constituyendo la base del derecho general que entonces se engendró.
La transmutación que en materia religiosa en estas evoluciones de ideas
y sentimientos se originó; la abjuración del arrianismo; la paladina confesión religiosa que dió su unidad política y moral á aquellos pueblos y que
ha sido la máshermosa herencia de ellos recibida al formarse definitivamente la nacionalidad española, constituye el himno de alabanza que el
discurso encerraba á la unidad religiosa de España, como símbolo perpetuo de la unidad nacional.
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La contestación encomendada al señor Novo y Colson, rebatiendo la
leyenda del parricidio de Atanagildo en su hijo San Hermenegildo y haciendo la presentación del señor Calpena en su vasta labor literaria, correspondió á la altura científica de ambas personalidades é hizo resaltar el
carácter principalmente hierático correspondiente á la brillante carrera y
estado del nuevo académico.
La concurrencia colmó de aplausos ambos discursos; y finalmente el
Director, Excmo. Sr. Marqués de Laurencín, impuso al recipiendario la
medalla correspondiente, autorizándole para tomar asiento entre los demás
académicos, declarando después finalizado el solemne acto.
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Recepción de D. Elías Tormo.
Con asistencia de numeroso y distinguido público se celebró el 11 de
Enero ultimo en la Real Academia de la Historia el acto de la recepción
del nuevo académico D. Elías Tormo y Monzó.
Presidió el Marqués de Laurencín, que tenía á su derecha á los señores
Maura (D. Antonio), Arzobispo de Valencia y Pérez de Guzmán, y á su
izquierda á los señores Altolaguirre, Obispo de San Luis de Potosí, Conde
de la Mortera y Herrera, tesorero de la Corporación.
Asistieron al acto numerosos académicos de la Historia y de otras Corporaciones.
El señor Tormo leyó un interesante discurso, que versó sobre Los
Jerónimos.
Dedicó en él, en primer lugar, un sentido recuerdo á su antecesor en
la Academia D. Gumersindo de Azcárate é hizo un alto elogio de su personalidad y de las dotes de bondad y sabiduría que tuvo su gran amigo y
maestro
Expuso el motivo que tuvo para elegir el tema de su discurso, pues
deseaba hablar de una institución-mecenas de nuestras artes. Recordó que
el edificio de la Academia fué levantado por los Jerónimos, con destino á
depósito de los libros de rezo.
El discurso del señor Tormo es una historia detalladísima y llena de
interesantes datos de la Orden de los Jerónimos, desde su fundación hasta
su muerte, pues de ella sólo quedan hoy los bellísimos monumentos de
Guadalupe, El Escorial, Nora de Murcia, La Mejorada, Yuste, El Ferrol
y San Isidoro del Campo.
En Portugal queda la iglesia de Belén, y en algunos puntos de España
edificios convertidos en presidios y cuarteles, y otros ruinosos.
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Contestó al señor Tormo el Conde de la Mortera, que tuvo frases de
elogio y de respeto para el que fué su catedrático.
Dió la bienvenida al nuevo académico, el cual se proclamó «apasionado
de la Historia de la Patria», y del que dijo que tiene bien acreditado el
serlo.
Ambos oradores fueron muy aplaudidos.
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