Diez mitos y diez verdades acerca del ateísmo

Anuncio
Diez mitos y diez verdades acerca del ateísmo
Sam Harris
Varias encuestas indican que el término “ateo” ha adquirido un extraordinario estigma
en los Estados Unidos de tal forma que ser un ateo es ahora un perfecto impedimento
para una carrera en la política ( entendida de tal manera en que ser Musulmán u
homosexual no lo es). De acuerdo a una reciente encuesta de Newsweek, solo el 37% de
los Americanos votarían para presidente a un ateo, que sea calificado en otros aspectos.
A menudo se imagina a los ateos como intolerantes, inmorales, deprimidos, ciegos a la
belleza de la naturaleza y dogmáticamente cerrados a la evidencia de lo sobrenatural.
Aún John Locke, uno de los grandes patriarcas de la iluminación, creía que al ateísmo
no se debería “tolerar del todo”, porque, decía él, “promesas, acuerdos y juramentos,
que mantienen juntas las sociedades, podrían no ser mantenidas por los ateos”.
Eso fue 300 años atrás. Pero en los Estados Unidos hoy, algo parece haber cambiado.
Un destacado 87% de la población afirma “nunca haber dudado” de la existencia de
Dios; unos pocos 10% se identifican a sí mismos como “ateos”- y su reputación parece
ir en deterioro.
Como es sabido que los ateos suelen estar entre la gente más inteligente y
científicamente formada en cualquier sociedad, parece ser importante desinflar los mitos
que les impiden jugar un papel mayor en el discurso nacional.
1. Los ateos creen que la vida no tiene sentido.
Por el contrario, la gente religiosa suele quejarse de que la vida no tiene sentido e
imaginan que solo pueden ser redimidos por la promesa de felicidad eterna más allá de
la tumba. Los ateos tienden a ser bastante seguros de que la vida es preciosa. A la vida
se imbuye de significado viviéndola plenamente. Las relaciones con aquellos que
amamos son significativas ahora, no necesitan ser eternas para eso. Los ateos tienden a
encontrar este miedo como una insignificancia… bueno… sin significado.
2. El ateísmo es responsable por los más grandes crímenes de la historia.
La gente de fe suele afirmar que los crímenes de Hitler, Stalin, Mao y Pol Pot fueron el
producto inevitable de la no creencia. El problema con el fascismo y el comunismo, sin
embargo, no es que sean muy críticos de la religión; el problema es que son demasiado
parecidos a la religión. Tales regimenes son intrínsecamente dogmáticos y generalmente
hacen surgir cultos a la personalidad indistinguibles de los cultos a los héroes religiosos.
Auschwitz, el GULAG y los campos de la muerte no son ejemplos de lo que pasa
cuando los humanos rechazan el dogma religioso; son ejemplos de los estragos que
causan los dogmas políticos, raciales y nacionalistas.
No hay sociedades en la historia humana que han sufrido porque su pueblo se haya
vuelto demasiado razonable.
3. El ateísmo es dogmático.
Judíos, Cristianos y Musulmanes afirman que sus escrituras son tan proféticas de las
necesidades humanas que solo pudieron haber sido escritas bajo la dirección de una
deidad omnisciente.
Un ateo es simplemente una persona que ha considerado esta afirmación, leído las
escrituras y encontrado las afirmaciones ridículas. No es necesario tener fe en algo, o ser
de alguna manera dogmático para rechazar creencias religiosas injustificadas. Como el
historiador Stephen Henry Roberts (1901- 1971) dijo en una ocasión: “ Te reto a que
ambos somos ateos. Solamente que yo creo en un dios menos que tú. Cuando entiendas
porque desestimaste los otros posibles dioses, entenderás porque desestimo al tuyo”.
4. Los ateos creen que todo en el universo surgió por azar.
Nadie sabe porqué el universo existió. En efecto, no está enteramente claro que
podamos hablar coherentemente acerca del “comienzo” o de la “creación” del universo,
estas ideas invocan el concepto de tiempo y aquí hablamos del origen del espaciotiempo en sí mismo.
La idea que los ateos creen que todo fue creado al azar es también utilizada
regularmente como crítica a la evolución darwinista. Como explica Richard Dawkins en
su maravilloso libro “El espejismo de Dios”, “esto representa una absoluta mala
interpretación de la teoría evolucionista.” Aunque no sabemos precisamente como la
química temprana de la tierra engendró la biología, sabemos que la diversidad y la
complejidad que vemos en el mundo viviente no es un producto del mero azar. La
evolución es una combinación de mutación aleatoria y selección natural. Darwin utilizó
la frase “selección natural” por analogía con “selección artificial”, utilizada por los
criadores de animales. En ambos casos, la selección ejerce un efecto altamente no
aleatorio en el desarrollo de cualquier especie.
5. El ateísmo no tiene conexión con la ciencia.
Aunque es posible ser un científico y creer en Dios- como algunos científicos parecen
decir- no hay dudas de que un involucramiento con el pensamiento científico tiende a
erosionar antes que a apuntalar la fe religiosa. Si tomamos a USA como ejemplo: la
mayoría de las encuestas hechas al público en general muestra un 90% de creencia en
algún Dios personal; sin embargo el 93% de los miembros de la Academia Nacional de
Ciencias no es creyente. Esto sugiere hay pocos modos de pensar menos adecuados a la
fe religiosa que el pensamiento científico.
6. Los ateos son arrogantes.
Cuando los científicos no saben algo- como porqué el universo empezó o como se
formó la primera molécula auto-replicante – lo admiten. Pretender que se sabe cosas que
en realidad no se saben implica una enorme negativa para la ciencia. Y sin embargo es
la sangre que da vida de las religiones basadas en la fe. Una de las monumentales
ironías del discurso religioso se ve en la frecuencia con que la gente de fe se auto alaban
por su humildad, mientras afirman conocer hechos acerca de la cosmología, la química
y la biología que ningún científico conoce. Cuando consideran cuestiones acerca de la
naturaleza del cosmos y nuestro lugar en él, los ateos tienden a basar sus opiniones en la
ciencia. Esto no es arrogancia; es honestidad intelectual.
7. Los ateos son cerrados a la experiencia espiritual.
No hay nada que impida a un ateo experimentar el amor, el éxtasis, arrobamiento y
sobrecogimiento; los ateos pueden dar valor a estas experiencias y buscarlas
regularmente. Lo que los ateos no suelen hacer es hacer injustificadas (e injustificables)
afirmaciones acerca de la realidad basados en esas experiencias. No hay dudas de que
algunos Cristianos han transformado para mejor su vida leyendo la Biblia y rezando a
Jesús.
¿Qué prueba esto?
Prueba que ciertas disciplinas de atención y códigos de conducta pueden tener un
profundo efecto en la mente humana. ¿Sugieren estas experiencias que Jesús es el único
salvador de la humanidad? Ni remotamente- porque Hindúes, Budistas, Musulmanes e
incluso ateos tienen experiencias similares-.
No hay en efecto ningún Cristiano en la tierra que sepa si Jesús usaba barba más que si
nació de una virgen o que si se levantó de entre los muertos. Estas simplemente no son
la clase de cosas que una experiencia espiritual pueda autenticar.
8. Los ateos creen que no hay nada más allá de la vida y el entendimiento
humanos.
Los ateos son libres de admitir los límites del entendimiento humano de una manera en
que los religiosos no pueden. Es obvio que no entendemos del todo el universo; pero es
aún más obvio que ni la Biblia, ni el Corán reflejan un mejor entendimiento de él.
No sabemos si habrá vida compleja en algún otro lugar del cosmos, pero podría. Si la
hubiera, tales seres podrían haber desarrollado un entendimiento de las leyes naturales
que excedan vastamente a las nuestras. Los ateos pueden hacer esas suposiciones,
incluso pueden admitir que si existieran brillantes extraterrestres, los contenidos de la
Biblia y el Corán serían aun menos impresionantes que lo que son para los humanos
ateos.
Desde el punto de vista ateo, las religiones del mundo trivializan completamente la
belleza real de la inmensidad del universo. Nadie debe aceptar algo que no tenga
suficiente evidencia para aceptar tal observación.
9. Los ateos ignoran el hecho de que la religión es extremadamente beneficiosa
para la sociedad.
Aquellos que enfatizan los buenos efectos de la religión parecen nunca percibir que
tales efectos fallan en demostrar la verdad de cualquier doctrina religiosa. Es por eso
que tenemos términos como “pensamiento deseoso” y “auto-decepción”. Hay una
profunda diferencia entre un espejismo consolador y la verdad.
En cualquier caso, los buenos efectos de la religión pueden ser discutidos. En la
mayoría de los casos, parece que la religión da a la gente malas razones para
comportarse bien, cuando hay buenas razones disponibles. Pregúntese a sí mismo, si
qué cosa es más moral, ayudar a los pobres preocupados por su sufrimiento, o hacerlo
así porque el creador del universo desea que lo haga, que lo recompensará por hacerlo o
lo castigará si así no lo hiciere.
10. El ateísmo no provee bases para la moralidad.
Si una persona aún no comprendió que la crueldad está mal, ciertamente no descubrirá
eso leyendo la Biblia o el Corán—esos libros desbordan de crueldad humana y divina.
No obtenemos moralidad de la religión. Nosotros decidimos que es bueno en nuestros
buenos libros recurriendo a las intuiciones morales que (en cierto nivel) están impresos
en nosotros y que han sido refinados por miles de años de pensar acerca de las causas y
posibilidades de la felicidad humana.
Hemos hecho un considerable progreso moral a través de los años y no lo hicimos
leyendo la Biblia o el Corán más atentamente. Ambos libros condonan la práctica de la
esclavitud— mientras todo humano civilizado reconoce que la esclavitud es una
abominación. Cualquier cosa que sea buena en un escrito —como la regla dorada—
puede ser valorada por su sabiduría ética sin que debamos creer que nos fue traída por el
creador del universo.
Descargar