Documento 66986

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La psicopatología general es el estudio de la semiología de las alteraciones de los procesos psicológicos y de
la conducta.
En el aspecto funcional de la consciencia distinguimos tres sectores: el arousal, la claridad de consciencia y la
consciencia de sí mismo. Los trastornos del nivel de arousal y de la claridad de la consciencia se clasifican en
cuantitativos,por exceso (hipervigilancia) o por defecto del nivel de vigilancia (obnubilación, estupor, coma y
coma vigil)y cualitativos (delirium, estado crepuscular...). En cuanto a la psicopatología del yo (consciencia
de sí mismo), podemos destacar: los trastornos de la identidad del yo, en los que el sujeto manifiesta una
desorientación autopsíquica, no se siente siempre idéntico a sí mismo e incluso siente la pérdida de su propio
yo ; y los trastornos del control del yo, en los cuales la persona no puede dirigir libremente sus deseos,
pensamientos y actos. De entre los trastornos de la atención destacamos:La hipoprosexia y la aprosexia que
consisten en los grados ligero e intenso de déficit de la atención, trastornos en los que los pacientes muestran
una atención lábil, inconstante; las pseudoaprosexias y la hiperprosexia, una exacerbación de la atención. Los
trastornos de la orientación en el tiempo y en el espacio más destacados son: la doble orientación (los
enfermos se orientan simultáneamente o de manera alternativa, hacia elementos correctos e incorrectos del
tiempo y del espacio), la desorientación temporal y la desorientación espacial.
La percepción es el acto que relaciona nuestra consciencia con el mundo exterior, acto en el que el individuo
asume una participación activa. Su dato fundamental consiste en la certeza de la realidad. Los trastornos más
importantes de la percepción son las ilusiones (deformaciones de los objetos percibidos) y las alucinaciones
(percepciones sin objeto), que pueden ser de tres tipos: la alucinación sensorial, la alucinosis y la
pseudoalucinación. En relación con el canal perceptivo, se clasifican en acústicas, ópticas, olfativas,
gustativas y táctiles.Las alucinaciones cenestésicas se presentan como sensaciones producidas por entidades
distintas al individuo que las sufre. En algunas ocasiones, las anomalías perceptivas tienen una causa
psicológica (determinadas vivencias traumatizantes pueden causar un fallo perceptivo psicógeno). Cuando
existe lesión o ausencia de algún órgano sensorial también se produce un fallo perceptivo. Según la intensidad
de la percepción, pueden producirse hipoestesias e hiperestesias.Según la familiaridad con la que los
pacientes perciben la realidad, existen dos tipos de percepciones: la extrañabilidad perceptiva y la
entrañabilidad perceptiva. Dependiendo de la cualidad y la integración del proceso perceptivo, destacamos
las dismorfopsias , las dismegalopsias , la sinestesia y la escisión perceptiva.
Los trastornos de la ego implicación y del control del pensamiento se llaman así porque el paciente puede
experimentar tanto una disonancia como una consonancia entre lo que piensa y las vivencias de pertenencia,
control y certeza respecto a lo que piensa. La sensación del paciente puede ir desde una aceptación de los
pensamientos como propios, pero rechazándolos y combatiéndolos por ser absurdos y molestos, como las
obsesiones (representaciones, ideas o impulsos que persisten en la mente sin motivo pero que no se dejan
suprimir mediante la voluntad) hasta el reconocimiento de los pensamientos como no pertenecientes a uno
mismo, sino impuestos y controlados desde fuera, pero aceptándolos como ciertos a pesar de ser falsos y
patológicos, como los delirios. De entre los trastornos formales del pensamiento y sus correlatos en el
lenguaje podemos destacar, entre otros:
El pensamiento acelerado o taquipsquia, que se acompaña de una expresión verbal muy abundante, rápida e
incoercible (verborrea). El pensamiento lentificado (bradiquipsia) consiste en un notable empobrecimiento de
las asociaciones y de los contenidos. El pensamiento perseverante consiste en la reiteración de un mismo
juicio. El pensamiento prolijo se caracteriza por la sobreabundancia de datos innecesarios, etc. Otros
trastornos del lenguaje, resultan de problemas de la articulación e incluso pueden llegar a modificar la
significación o semántica del lenguaje y la sintaxis (verbigeración, ecolalia, tartamudez ,disartria, dislalia,
dislexia, afasia, asintaxia...).
La memoria, cuyas funciones son la capacidad de fijación, la de conservación y la de evocación, puede verse
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afectada por las amnesias, las hipermnesias y las dismnesias. En los pacientes afectados por amnesia
anterógada , su material vivenciado no sigue un patrón ordenado según la cronología en la que fue archivado,
más bien se procesa en relación con coordenadas de espacio y tiempo y con el significado que tenga para el
paciente. La amnesia retrógrada ocasiona una pérdida de los recuerdos ya grabados. La amnesia de evocación
se representa por la afasia amnésica, que se caracteriza por un empobrecimiento del lenguaje.La podemos
observar en el Alzheimer. Hay tres clases de hipermnesias: la pseudohipermnesia (evocación insistente de
recuerdos) , la criptomnesia (recordar vivamente y con gran minuciosidad los momentos de la vida,
conservándose la orientación en el presente) y la ecmnesia (evocación de los recuerdos perdiendo la
orientación en el presente). Las paramnesias consisten en una mezcla entre recuerdos deficitarios y
distorsiones o errores graves de rememoración de los mismos. Hay tres tipos de paramnesia: los falsos
reconocimientos, las confabulaciones y la mentira patológica.
En cuanto a la psicopatología de la inteligencia, los déficits intelectuales suponen un funcionamiento
intelectual general inferior al promedio y están asociados a disfunciones de la conducta adaptativa y
responsabilidad social esperadas según la edad y el grupo cultural al que pertenezca. Éstos pueden venir dados
por una serie de causas, como las infecciones prenatales o posnatales , agentes tóxicos, trastornos metabólicos,
alteraciones cromosómicas , consanguinidad, edad materna, etc. Los deterioros intelectuales son pérdidas de
la inteligencia ya constituida , propias de las edades avanzadas de la vida, y suponen ante todo, una afectación
de las funciones integrativas superiores así como una incapacidad para afrontar situaciones nuevas y para
distinguir lo esencial de lo accesorio. Las inhibiciones intelectuales son trastornos con expresión de déficit o
pérdida de capacidad intelectual de carácter funcional y generalmente reversibles.
En psicopatología de la afectividad, destacamos la ansiedad patológica , que supone un sentimiento de
incomodidad personal, asociado a un temor indefinido, una aceleración mental y neurovegetativa y una
actividad motora aumentada; la tristeza patológica supone un sentimiento de desánimo y abatimiento ,
percepción negativa de uno mismo, del mundo y del futuro; la euforia patológica es un sentimiento exagerado
de optimismo y de capacidad de energía asociado a un talante de omnipotencia y de elevada autoestima. Es
síndrome en espejo de la tristeza y el síntoma nuclear de los síndromes maníacos del trastorno
bipolar.Ocasionalmente se da en algunos cuadros esquizofrénicos. La disforia , por el contrario, es un estado
emocional caracterizado por la irritabilidad mostrándose , el paciente, especialmente sensible a cualquier
estímulo que le desagrade. La timidez es una actitud caracterizada por la inhibición del sujeto para desarrollar
suficientemente una conducta de relaciones interhumanas, y sobre todo, para comunicarse con los demás. La
hipocondría como vivencia patológica suele darse entre enfermos psicosomáticos, neuróticos y depresivos.
Consiste en repetidas y exageradas quejas sobre presuntas alteraciones corporales difusas y localizadas que
nunca se demuestran como ciertas en las exploraciones.
En psicopatología de la conducta motora distinguimos entre los trastornos de la mímica (Hipermimias,
hipomimias, dismimias) y los trastornos de la motórica ( Hipercinesia, hipocinesia, tics, estereotipias,
manierismos, temblores, convulsiones, discinesias y apraxias).
Finalmente, en el campo de la psicopatología de la voluntad podemos encontrar los siguientes tipos de
trastornos : los trastornos del sueño (imsomnios sintomáticos y primarios , hipersomnias y parasomnias, que
son conductas que aparecen durante el sueño, como el sonambulismo); los trastornos de la excreción (enuresis
y encopresis); los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia nerviosa, la bulimia, la potomanía,
la sitiofobia...; los trastornos de la conducta sexual (trastornos de la identidad de género, desviaciones
sexuales y parafilias); los trastornos de la conducta agresiva, que se presentan en forma de conductas
heteroagresivas y autoagresivas; y los trastornos de la voluntad, que se distribuyen en una serie de dos tipos
básicos: la hipobulia y las vivencias de influencia sobre la personalidad.
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