Julia Imbroda Salazar Úrsula, la heroína del pueblo Érase una vez

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Julia Imbroda Salazar
Úrsula, la heroína del pueblo
Érase una vez tres hermanos, dos chicos y una chica. Los chicos eran Hernando el
mayor que tenía 20 años, Santiago que tenía 18 años y la más pequeña Úrsula tenía 16
años. Ella de pequeña tenía un amigo llamado Estefan que sus padres eran tan ricos y
las personas de su pueblo lo estaban pasando tan mal por la pobreza que los eligieron
para que fueran los reyes.
Estefan tenía un chucho, y como era rico lo abandonó para poder comprarse un perro
de raza. Estefan al verse tan rico se le subió a la cabeza y se creía que era muy
poderoso, y al morir sus padres heredó mucho dinero, y el puesto del rey y entonces
se creyó mucho más poderoso aún.
Un día que Úrsula iba por el mercado del pueblo se encontró con el chucho de Estefan
y como todavía llevaba la chapa que decía donde vivía se fue a devolvérselo. Pero ella
dijo:
- ¡Yo no puedo llegar al palacio! ¡Porque se encuentra en la montaña más alta!
¡Y tengo que atravesar el campo de las flores carnívoras, y el puente en ruina...! ¡Eso
me llevará... dos largos y interminables días! ¿Y ahora qué puedo hacer? -pensó.
-¡Ya sé! ¡Puedo ir a la antigua tienda de inventos!
Fue allí y cogió un paraguas que se llamaba: el paraguas de los 8 kilómetros. Cogió al
chucho de Estefan y cuando obtuvo el paraguas dijo:
- Yo solo espero no aterrizar en los 2 sitios peligrosos que me separan del
palacio.
Entonces cogió carrerilla y pegó un salto que la mantuvo volando 15 minutos. Empezó
a descender y aterrizó justo en el campo de las plantas carnívoras. Ella dijo
- ¿De verdad? ¿He caído justo en el campo? Bueno, qué se le va a hacer. Ese día lo pasó allí, durante el día estuvo recogiendo comida para poder cenar.
Mientras en el castillo, el rey Estefan estaba haciendo una poción para tener un
"guardaespaldas" cuando lo terminó, sin saber nada Estefan envió al ser que había
creado al campo de las plantas carnívoras. Estefan le dijo al ser:
- Yo siempre te estaré vigilando en cuanto te encuentres una persona no dudes
en hacerme una señal...umm... ¡Ya sé! Tose nada más encuentres a alguien. Úrsula sacó al chucho para darle de comer y en cuanto terminaron de cenar se
durmieron. El ser que había enviado el rey estaba por allí pero ninguno de los dos se
dieron cuenta de que había otra persona en el campo, y como el ser se aburrió, se fue
a una posada que había en el puente en ruinas.
A la mañana siguiente en cuanto se levantó Úrsula se puso en camino a su segundo
destino. Pero dijo:
- ¿Cuál es el siguiente lugar al que tenemos que ir?- dijo pensativa.
-¡Oh, no! Ya me acuerdo al sitio que tenemos que ir, es el puente en ruinas,
¿no?
-Y el perro le respondió:- ¡Gua, gua! - El problema es que... ¡Es el sitio favorito
de papá! Seguro que está allí, preguntándoles a las personas que viven por allí
que si me han visto, debe de estar preocupado, seguro, ¡si soy un trasto!
Bueno, el caso es que no me quiero arriesgar a que me vea, así que..., ¡me
puedo disfrazar! Si ni me deja salir con mis amigas..., ¿cómo me va a dejar ir
sola a ver a un amigo mío de pequeña? Es más, con la memoria que tiene puede que
ni siquiera se acuerde de él. Así que cogió telas que se encontró en el suelo y se vistió como un chico.¡Ya no soy Úrsula, ahora me llamo: Úrsolo! Úrsolo cogió de nuevo el paraguas y se tiró otros 15 minutos volando, cuando aterrizó
se posó y cayó justo en el puente y uno de los tablones del puente se rompió y Úrsolo
se cayó. Entonces vio a su padre y salió corriendo a una posada llamada: La Botella. Y
allí fue cuando se conocieron ese ser y Úrsolo. Y entonces Úrsolo dijo:
- ¿Hola, quién eres?
- Hola, soy Angélico el espía del...
- ¿Qué?-dijo Úrsolo.
- ¡Nada... cosas mías!
-Bueno... voy al palacio del rey.
-¡A si, la señal!- dijo en bajo Angélico -Ajam, ajam.
- Ah vale, yo soy Úrsul... -digo Úrsolo. ¿Me quieres acompañar al palacio?
Los dos se tiraron hablando y andando y a Angélico se le olvidó lo del rey pero él no
paraba de toser y Úrsolo le preguntó:
- ¿Por qué toses tanto?- y respondió
- Es que estoy resfriado.
Y no era mentira, del frío que hacía Angélico se había resfriado pero el rey lo estaba
observando, pero él creía que tosía y que le estaba haciendo la señal. Cerca ya del
castillo fue cuando el rey Estefan se dio cuenta de que los dos se habían hecho amigos.
Entraron los dos en la sala del trono y cuando Úrsolo vio Estefan pegó un grito y salió
corriendo, mientras que corría se quitó la ropa de Úrsolo para que la reconociera pero
menos mal que tenía su ropa debajo.
- ¡Estefan!pero Estefan dijo:
-¡Tú, traidor!¡No has cumplido tu misión, por eso, recibirás un castigo! -dijo.
- ¿ Y tú quién eres?- le preguntó a Úrsula
¿Yo?- Le contestó
- ¡Yo soy tu amiga, cuando éramos pequeños!
-¡Ah, si tú! Pues tú también recibirás un castigo por haber convencido a
Angélico y haber fastidiado mis planes.
-¿Yo, pero si yo no he hecho nada?
Pero él no le oyó, y los metió en el calabozo. Úrsula le suplicó a Estefan que le dejara
salir pero solo si le traía la cosa más cara del pueblo. Ella le dijo:
- Vale, lo que tú quieras.
Entonces la dejó libre, pero en vez de ir a por lo que le había pedido fue a por todo el
pueblo. Tardó 6 días en volver pero en ese tiempo el rey se hartó de esperar e hizo una
poción que le hacía "mágico". Hacía tantos daños al pueblo que se consiguieron poner
de acuerdo para acabar con el rey. Ellos creían que el plan iba a salir perfecto pero...,
no sabían que el rey los estaba observando y cuando él vio que todos iban a por él se
escapó con Angélico y nunca se volvió a saber nada de él y cuando toda el pueblo lo
estaba celebrando que el rey se había ido, Úrsula se dio cuenta de que el chucho había
desaparecido.
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