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La resistencia indígena
Muerto Atahualpa, Manco Inca fue reconocido como soberano y marchó al Cusco con
Francisco Pizarro. Sin embargo, el inca no tardó en descubrir las intenciones de los
recién llegados y en sufrir sus abusos, así que se decidió por la rebelión: con él, se inició
una dinastía de incas rebeldes en Vilcabamba.
La rebelión de Manco Inca. Cuando Manco Inca ingresó al Cusco junto con los
conquistadores, tuvo que soportar los maltratos de Juan y Gonzalo Pizarro, que se
encontraban al mando en esa ciudad. Manco Inca trató de huir, pero fue capturado por
Hernando Pizarro. Advirtió que Hernando era tan ambicioso como sus hermanos. Le
comentó que él sabía dónde estaban las estatuas de oro de los incas y que podía
dárselas si lo dejaba salir del Cusco para buscarlas. Hernando le creyó y el inca pudo al
fin escapar de su prisión y refugiarse en el valle de Yucay.
quería regresar a sus campos para atender sus tareas agrícolas. A esto se sumó la
noticia de la llegada de refuerzos para los españoles desde Lima y el regreso de
Almagro el Viejo de su frustrada expedición a Chile -quien, como se ha visto en otra
entrega, tomó el Cusco y apresó a Hernando y Gonzalo Pizarro, además de vencer
sorpresivamente a Alvarado, quien venía en auxilio de los Pizarro-. Por ello, Manco Inca
se vio obligado a levantar el cerco del Cusco y refugiarse en la ciudadela de Vilcabamba.
Desde allí, el inca organizó una serie de expediciones de hostigamiento contra los
españoles, pero ninguna de ellas tuvo la magnitud del encuentro de 1536.
Los incas de Vilcabamba. Manco Inca fue asesinado en 1545 por un almagrista a quien
había dado refugio luego de las guerras contra los pizarristas. Los sucesores del inca
continuaron con el hostigamiento a los españoles, al tiempo que iniciaron una serie de
negociaciones con las autoridades coloniales para llegar a una paz definitiva.
El cerco del Cusco. Una vez libre, Manco Inca formó un gran ejército de nativos y se
dirigió al Cusco. El 3 de mayo de 1536 logró cercar la ciudad. Hernando Pizarro, al
mando de 200 españoles y gran cantidad de indígenas aliados, decidió defender el Cusco
a cualquier precio. El ejército de Manco Inca incursionó en la ciudad incendiando los
tejados y cortando toda fuente de abastecimiento de alimentos con destino al Cusco.
Sayri Túpac, sucesor inmediato de Manco Inca, fue el primero en tratar de llegar a un
acuerdo con los españoles. Aunque las primeras conversaciones con La Gasca
fracasaron, llegó a un acuerdo satisfactorio en 1558 con el virrey Andrés Hurtado de
Mendoza. Este, a cambio de que Sayri Túpac se sometiese al rey de España y se
convirtiera a la fe católica, le otorgó el control del valle de Yucay, en donde murió en
1560.
El sitio de Lima. Desde Lima, Francisco Pizarro mandó expediciones para apoyar a sus
hermanos en el Cusco, pero fueron vencidas en el camino por las tropas de Manco Inca.
En agosto de 1536, uno de los generales de Manco Inca, Titu Yupanqui, al mando de
miles de nativos tomó el cerro San Cristóbal y sitió Lima. Francisco Pizarro encabezó la
defensa de la ciudad y logró derrotar a Titu Yupanqui cuando este intentaba tomar la
Plaza de Armas. El jefe quechua murió en la batalla y sus hombres se dispersaron de
manera desordenada, alejándose así de la capital. Francisco Pizarro envió entonces a
Alonso de Alvarado -quien venía desde Chachapoyas- a socorrer a sus hermanos en el
Cusco.
Luego de este período de paz, su hermano Titu Cusi Yupanqui heredó el mando. El nuevo
inca reanudó las hostilidades contra los españoles. Sin embargo, paralelamente entró en
negociaciones con las autoridades españolas. En 1566 llegó a un acuerdo con el
presidente de la Audiencia de Lima, Lope García de Castro: la capitulación de
Acobamba. En ella, se disponía que Titu Cusi Yupanqui abandonara Vilcabamba y
permitiera el ingreso de evangelizadores a la zona. A cambio, recibiría los mismos
privilegios que su fallecido hermano. Pese a haberse bautizado, Titu Cusi Yupanqui nunca
confió en los españoles, por lo que murió sin salir de Vilcabamba en 1570.
Pizarro logró derrotar a Titu Yupanqui porque contó con el apoyo de numerosos
indígenas que colaboraban con los españoles en la defensa de Lima. Al respecto, no
debemos olvidar que el Tahuantinsuyo estaba formado por una variedad de pueblos
unidos por relaciones de parentesco o reciprocidad con el inca, aunque algunos
prefirieron librarse de la dominación inca aliándose con los españoles.
El último de los incas, Túpac Amaru I, no tuvo tiempo de continuar con las negociaciones
iniciadas por sus dos hermanos, pues el virrey Francisco de Toledo estaba decidido a
terminar con el problema de Vilcabamba. El inca cerró sus fronteras, sin embargo, el
ejército del virrey logró entrar en Vilcabamba en junio de 1572, solo para hallar que el
inca había huido a la selva. Después de días, Túpac Amaru I fue capturado y conducido
al Cusco, donde fue decapitado; su cabeza fue puesta en un lugar público a modo de
advertencia, para amedrentar a los indios.
El final de la rebelión de Manco inca. Mientras esto sucedía en Lima, Manco Inca
mantenía el cerco del Cusco. Sin embargo, conforme pasaba el tiempo, la situación se
hacía más complicada. Los alimentos comenzaron a faltar y la mayor parte de indígenas
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