Frauenkirche - Al Poniente

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Columna 072. Una reflexión sobre la irracionalidad de la guerra.
Caminando por el centro histórico de la ciudad de Dresden, en la
República Federal Alemana, me topé con la Frauenkirche, la iglesia de
Nuestra Señora, iglesia luterana de estilo barroco, un sacro
monumento contra la guerra y símbolo de la reconciliación, que fue
destruida en febrero de 1945 por ataques sistemáticos de los aliados y
reconstruida después de la caída del Muro de Berlín entre los años
1994 y 2005, con fondos entregados por donantes de muchas partes
del mundo.
Para un colombiano, como yo, que ha vivido siempre como un rehén
en una sociedad de conflicto armado, el conocer la Frauenkirche no es
simplemente una anécdota de viaje. La historia de la iglesia de
Nuestra Señora me motivó a darle una mirada a las razones por las
cuales la ciudad de Dresden fue destruida por los aliados en forma
inmisericorde como una venganza en los estertores de la Segunda
Guerra Mundial. Dejé de ser un turista raso y me aventuré un poco en
una historia que quiero reflejar en esta pequeña crónica, haciendo eco
del dicho popular que dice que quien no conoce la historia está
condenado a repetirla.
Alimenté esta columna con la lectura del concepto de rehén
desarrollado en el libro “Las estrategias fatales” de Jean Baudillard,
(1), donde el autor nos plantea que pueblos enteros pueden servir de
rehenes a su jefe, como el caso del pueblo Aleman de Hitler, que
estaba entregado a la muerte si no lograba vencer en la guerra.
Durante la Segunda Guerra Mundial Dresden había sido declarada (2)
ciudad abierta, ciudad blanca y ciudad hospital, y como consecuencia
no tenía estaciones del ejército, ni fábricas de armamentos, ni
arsenales de guerra, ni siquiera una estructura de defensa antiaérea.
Era una ciudad industrial, un centro de comunicaciones viales y una
bella ciudad cultural, denominada la Florencia del Elba, orgullo de la
sociedad alemana.
Cuentan diferentes crónicas (2, 3, 4, 5) que en los inicios del año 1945
los aliados bombardearon por cuatro veces consecutivas a la ciudad
de Dresden, en la denominada “Operación Trueno”. Aunque Dresden
tenía una importante estructura industrial, el ataque de los aliados no
se centró en las plantas industriales, sino en la población civil pasando
a ser sociedad de rehenes.
Describen los cronistas (3) que los ingleses y americanos le
prometieron a Stalin, durante la Conferencia de Yalta, que
bombardearían una ciudad alemana, para mostrarles su poderío a los
alemanes, convirtiendo a sus habitantes en rehenes del horror de la
guerra.
El primer ataque fue realizado por la Real Fuerza Británica y planeado
por el Mariscal británico Artur Harris, llamado “el carnicero Harris”, que
hizo llegar a sus pilotos el siguiente memorando (4) :
“Dresde, la séptima ciudad más grande de Alemania y no mucho
menor que Mánchester, es también el área urbanizada sin bombardear
más extensa que tiene el enemigo. En pleno invierno, con refugiados
desplazándose en masa hacia el oeste y tropas que necesitan
descanso, los tejados escasean, no sólo para dar cobijo a
trabajadores, refugiados y tropas por igual, sino para albergar los
servicios administrativos que se han desplazado desde otras zonas.
Antaño famosa por sus porcelanas, Dresde se ha convertido en una
ciudad industrial de importancia prioritaria. [...] Las intenciones del
ataque son golpear al enemigo donde más lo sienta, en la retaguardia
de un frente a punto de desmoronarse [...] y enseñar a los rusos
cuando lleguen de lo que es capaz el Comando de Bombarderos de la
RAF.”
A eso de las 22 horas del 13 de febrero de 1945 nueve aviones
mosquito tomaron como punto de referencia la cancha de fútbol de la
ciudad y marcaron un abanico de 45 grados con bombas de pintura
roja para que 244 aviones Lancaster hicieran, con toda máxima
precisión, un bombardeo relámpago de la ciudad (4).
En ocho minutos los Lancaster lanzaron 524 bombas blockbusters,
cada una de las cuales tenía potencia para destruir una manzana.
Además lanzaron 1800 bombas explosivas con retardo y 200,000
bombas incendiarias. A los quince minutos del inicio de la operación el
75% del abanico demarcado por los aviones mosquito ya estaba en
ruinas (4).
Cuando centenares de bomberos y socorristas de las ciudades
vecinas habían llegado a la ciudad, tres horas después, a las 01:30 del
14 de febrero, arribaron otros 550 aviones Lancaster de la Real Fuerza
Británica que emprendieron un segundo bombardeo lanzando 650,000
bombas incendiarias. Ninguno de los bomberos y socorristas
sobrevivió y quince kilómetros cuadrados de ciudad ya eran ceniza en
una mezcla de cemento y personas (4).
Entonces, los norteamericanos le hicieron el relevo a los británicos: a
las 12:12 del 14 de febrero los gringos hicieron el tercer bombardeo
con 311 aviones B-17, lanzando 1800 bombas explosivas y 126,000
bombas incendiarias. Y un grupo de aviones caza ametralló a la
población civil en forma indiscriminada, lo cual siempre han negado los
norteamericanos (4).
El día 15 de febrero los gringos hicieron el cuarto bombardeo, a las
10:15, con 211 aviones B-17 que lanzaron 460 toneladas de bombas.
Ese día se derrumbó la iglesia de Frauenkirche (4).
Con una población cercana a los seiscientos mil habitantes y con más
de trescientos mil refugiados en sus calles y parques, y además con
veinticinco mil prisioneros de guerra liberados por el alboroto de los
bombardeos, la ciudad fue masacrada. Los cronistas no se han puesto
de acuerdo en el número de muertos: mientras algunos hablan de
treinta y cinco mil defunciones, otros conjeturan que fueron trescientos
mil, incluyendo los prisioneros que eran ciudadanos de los mismos
aliados que ante el ataque salieron libres a las calles (4).
En su libro “Después del Reich” el historiador británico (6) Giles
MacDonogh dibujó dramáticamente la situación de los habitantes de
Alemania, a partir del 07 de mayo de 1945, al perder la guerra, según
reseña del periódico de Extremadura: Más de tres millones de
alemanes murieron después de la guerra y diez y seis millones de
personas fueron desplazados de sus hogares, como consecuencia de
la venganza de los aliados. «Las mujeres habían sido violadas por los
rusos, y luego tuvieron que servir de putas a los americanos». Los
cronistas dicen que en el año 1946 hubo doscientos mil nacimientos
en Alemania como consecuencia de dicha situación.
El odio que sentían los rusos hacia los alemanes se refleja en el
planteamiento (7) de Ilya Ehrenburg (judío), en Julio 7 de 1942.
“Si no pueden matar a un alemán con una bala, mátenlo con la
bayoneta. Si hay calma en su parte del frente o esperar la lucha, maten
un alemán mientras tanto. Si ustedes dejan a Alemania viva, los
alemanes colarán a los rusos y violarán a las rusas. Si matan un alemán
maten a otro –no hay nada más divertido para nosotros (los judios) que
un puñado de cadáveres alemanes. No cuenten los días ni los
kilómetros, cuenten solo el número de alemanes muertos por ustedes.
Maten al alemán –esa es la solicitud de sus abuelas ¡maten a los
alemanes!- esa es la oración de sus niños. ¡Maten a los alemanes! –su
patria les pide. No fallen, no desistan ¡Maten!”
Si el mundo ha repudiado ampliamente la matanza nazi, tal vez no ha
rechazado con la misma contundencia la masacre de los aliados sobre
el pueblo alemán.
Sólo cabe preguntarse:
¿Es justificable vengar un genocidio con otro genocidio?
¿La venganza realmente sana las heridas?
¿Será que el mundo pasa cíclicamente de ser rehén a tener rehenes?
Este es un tema que amerita ser reflexionado por la sociedad
colombiana, con grandes odios y dolores acumulados y con la
necesidad de recomponer muchos caminos.
Esta fue una opinión libre e independiente de Diego Germán Arango
Muñoz, Ingeniero, Psicólogo y Administrador Turístico, profesor de la
Universidad Nacional de Colombia y consultor en Mercadeo Gerencial.
Bibliografía:
(1). Baudrillard, Jean. “Las estrategias fatales”. Editorial Anagrama,
Barcelona. Pp. 36.
(2). http://www.historianr.com/la_masacre_de_dresden5.htm
(3). http://sobrehistoria.com/segunda-guerra-mundial-el-bombardeo-endresde/
(4). http://poniendoverde.blogspot.com/2011/04/bombardeo-de-dresdeun-crimen-contra-la.html
(5). http://www.exordio.com/1939-1945/civilis/vdomestica/dresden.html
(6).http://www.adecaf.com/geno/dresde/dresde/La%20hora%20terrible
%20de%20los%20vencidos.pdf «Después del Reich. Crimen y castigo
en la posguerra alemana», de Giles MacDonogh. Galaxia
Gutenberg/Círculo de Lectores. 976 páginas.
(7).http://quenosocultan.wordpress.com/2014/02/13/la-destruccion-dedresde-el-verdadero-holocausto/
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