Merkel endurece el tono con Londres: el acceso al mercado único

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29/06/2016
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Categoría: Económicos
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BREXIT
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ECONOMIA
EUROPA SE JUEGA SU FUTURO
Merkel endurece el tono con Londres:
el acceso al mercado único no sale gratis
CUMBRE DEL CONSEJO EUROPEO/ Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho celebraron ayer su primer encuentro
tras el voto de los británicos a favor de salir de la Unión Europea.
Miquel Roig. Bruselas
La salida del Reino Unido de
la Unión Europea, si realmente se produce, no se va a negociar en una noche. Cuando el
recuento del referéndum celebrado el pasado jueves en el
Reino Unido certificó que una
mayoría de británicos apoyaba abandonar el club comunitario, se activó el reloj de una
negociación que va a alargarse durante años. Lo de ayer en
Bruselas, donde se reunieron
los jefes de Estado y de Gobierno de los todavía Veintiocho, y lo que ocurrirá hoy,
cuando lo hagan veintisiete,
no es ni tan siquiera el inicio
del calentamiento.
Berlín ha empezado a marcar los tiempos. El acceso al
mercado común europeo, algo vital para Londres, no va a
salir gratis, avanzó ayer la
canciller alemana, Angela
Merkel. Es más, tendrá un
precio difícil de justificar para
los líderes de la campaña a favor del Brexit en Reino Unido: participar en el mercado
común supone cumplir las leyes europeas y aceptar la liber
circulación de personas.
“Nos aseguraremos de que
las negociaciones no se llevan
a cabo según el principio de
[Europa] a la carta... Debe ha-
Cameron espera que
su sucesor busque
una relación lo más
cercana posible con
los socios europeos
ber una diferencia palpable
entre si un país quiere ser
miembro de la familia de la
Unión Europea o no [...]
Quien quiera abandonarla no
puede esperar dejar atrás todas sus responsabilidades y
mantener los privilegios”,
afirmó ayer Merkel en su parlamento, horas antes de viajar
a Bruselas.
Y tocó una fibra sensible:
“El acceso libre al mercado
común lo logra aquel que
acepta las cuatro libertades
fundamentales europeas: la
de las personas, los bienes, los
servicios y el capital”. Merkel,
que no dio puntada sin hilo,
recordó también que Noruega (fuera de la UE) tiene libre
acceso al mercado común
“porque a cambio acepta la libre migración desde la UE,
entre otras cosas”.
Esta posición complicará
mucho la vida al primer ministro que suceda a David Cameron, cuya dimisión está
anunciada para septiembre.
Xabier Bettel (i), primer ministro luxemburgués; Angela Merkel (c), canciller alemana; y David Cameron, primer ministro británico, ayer.
La situación será mucho más
difícil si este es uno de los líderes de la campaña del brexit,
que han prometido “recuperar el control” del país, tanto
desde el punto de vista de soberanía legal, como de flujos
migratorios.
Pero hasta que se produzca
el relevo, Cameron es el responsable de representar a
Reino Unido en Europa. Ayer
acudió a su último Consejo
Europeo. Durante la cena, explicó su posición a sus homólogos: “Reino Unido saldrá de
la UE, pero quiero que este
proceso sea lo más constructivo posible [...] Espero que busquemos la relación más cercana posible en comercio, cooperación y seguridad”.
La Unión a veintisiete
Entre los Veintisiete hay distintas sensibilidades sobre es-
te asunto. Unos Estados son
más agresivos con Londres,
otros más apaciguadores, pero entre ellos subyace un mínimo común denominador:
llegado el otoño, el nuevo primer ministro no debería tardar demasiado en pedir formalmente su salida del club,
invocando el artículo 50 de los
Tratados de la UE.
Pero lo que debería ser un
mero trámite es mucho más
enrevesado de lo que parece.
Invocar el artículo dejaría a
los británicos en una situación
de debilidad negociadora. Al
hacerlo se activa automáticamente una cuenta atrás de dos
años. Cuando se acabe este
plazo, si no hay acuerdo, Reino Unido queda fuera de la
UE, y su relación con el club
sería la de un tercer Estado.
Por eso mismo desde el
Partido Conservador británi-
29/06/2016
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Juncker, a
Farage: “¿Qué
hace aquí?”
Jean Claude Juncker,
presidente de la Comisión
Europea, acudió ayer a
una caldeada sesión
plenaria del Parlamento
Europeo. Cuando instó a
“respetar” la expresión del
pueblo británico, los
eurodiputados de UKIP, el
partido populista probrexit, liderado por Nigel
Farage, aplaudieron.
Juncker respondió:
“¿Qué hacen ustedes
aquí? Estoy bastante
sorprendido de verles.
Creía que estaban
ustedes luchando por salir
de la Unión Europea [...]
Es la última vez que
ustedes están
aplaudiendo aquí”, añadió.
Cuando Farage tomó la
palabra replicó a toda la
Eurocámara: “Cuando
vine aquí hace diecisiete
años para liderar una
campaña con el objetivo
de irnos de la UE, ustedes
se reían de mí... ¿Ahora no
se ríen, verdad?”.
co están tanteando la posibilidad de iniciar antes una negociación informal que permita
acordar las grandes líneas
maestras del acuerdo, y luego
invocar el artículo 50. En realidad, nadie puede obligar a
Londres a dar ese paso. Eso sí,
tampoco el resto tiene la obligación, ni la intención, de negociar nada.
Con este panorama, ya se
empieza a especular con que
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el Brexit encalle en una especie de punto muerto. Este sería el peor escenario para algunos, que temen un efecto
contagio. Pero para otros este
impasse puede ser estratégico. Permitiría dar tiempo a
que los británicos reconsiderasen su decisión.
¿’Leave’ = Brexit?
Sobre el papel, Reino Unido
ha decidido marcharse de la
UE. Solo tiene que decidir
cuándo. Sobre el papel también, la UE lamenta la decisión y trata de liquidar el divorcio cuanto antes. Pero entre bambalinas hay muchos
grises. Un creciente número
de voces en Reino Unido
empieza a hablar ya de una
segunda consulta, no sobre
la pertenencia del Reino
Unido a la UE, sino sobre el
estatus del país respecto a la
UE el día después del Brexit.
¿Aceptarán los británicos un
acuerdo como el de Noruega
que les obliga a respetar toda
la legislación europea, incluida su inmigración? ¿Si lo rechazan? Además, algunos
bancos de inversión ya especulan con qué ocurriría en un
escenario de mayoría proeuropea tras las generales británicas.
En Bruselas observan esto
con cautela. “La hipótesis de
trabajo es que se van”, aseguran fuentes diplomáticas. ¿Pero se irán?Ahí empiezan las
evasivas. Ayer mismo, Dalia
Grybauskaité, presidenta lituana, reflejaba un sentir generalizado. Al ser preguntada
sobre lo que pasaría si Londres no activa nunca el artículo 50, respondió: “¡Entonces
bienvenidos, bienvenidos de
vuelta!”.
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