Calle de Tacuba - Emilio Herrera

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Calle de Tacuba
En el mismo trazo original de la Calzada Tacuba o de Tlacopan, como la llama Artemio
del Valle Arizpe, nace esta calle. Surge del mismo centro del Templo Mayor que se erige
dominante en el cielo mexica, reconociendo en la pareja de templos superiores, la
simbiosis entre la guerra (Huitzilopochtli) y la agricultura (Tláloc) para la economía y el
poderío Azteca.
Orientada al poniente, recta y ancha, comunica a la isla, sede de la gran Tenochtitlán, con
tierra firme y la vastedad de sus dominios. Si bien por la Calzada de Iztapalapa, orientada
al sur, llegaron los conquistadores, por la de Tacuba salieron los soldados españoles
huyendo a toda prisa, la llamada "Noche Triste".
Es una vía larga, inicia en la que los españoles en la colonia, llamaron la Calle de las
Escalerillas, a espaldas de catedral o calle de Guatemala al día de hoy y continúa por la
calle de Tacuba, antes de Santa Clara y calles abajo con el nombre de San Andrés, el
primer nombre en honor al convento de las monjas clarisas que en ella se encontraba y el
segundo al del hospital de San Andrés que se ubicaba donde hoy es el Museo Nacional
de Arte (MUNAL), continuando por la hoy calle Hidalgo, luego por la de Puente de
Alvarado, siguiendo por la de San Cosme y finalmente por el camino a Tacuba.
Hoy nos referiremos al tramo que inicia en el Eje Central, antes Avenida de San Juan de
Letrán y con anterioridad Calzada de Santa Inés y del cual en 1554 Cervantes de Salazar
en el texto de Diálogos Latinos describía de la siguiente manera:
"La de Tacuba, que es una de las principales y nos lleva en derechura a la plaza"
"¡Cómo se regocija el ánimo y recrea la vista con el aspecto de la calle! ¡Cuán larga y
ancha! ¡Qué recta! ¡Qué plana! y toda empedrada, para que en tiempo de aguas no se
hagan lodos y esté sucia. Por en medio de la calle, sirviendo a ésta de adorno, y al mismo
tiempo de comodidad a los vecinos, corre descubierta el agua, para que sea más
agradable."
Relata en estos diálogos que las casas aparecen en tanto orden y alineadas que no se
desvían ni un ápice, casas magnificas cual corresponde a vecinos tan nobles y opulentos.
Casas de gran solidez que parecen más fortalezas ya que así fue conveniente hacerlas
debido a que la ciudad no estaba amurallada y eran muchos los enemigos. Alineadas las
casas y no de mucha elevación para que todas reciban el sol por igual, sin hacerse
sombra unas a otras y al mismo tiempo evitar el daño por los temblores.
"Las jambas y los dinteles no son de ladrillo u otra materia vil, sino de grandes piedras,
colocadas con arte: sobre la puerta están las armas de los dueños. Los techos son planos
y en las cornisas asoman unas canales de madera o barro, por donde cae a la calle el
agua llovediza."
"Por esta calle pasó infinidad de veces Moctezuma, vestido y adornado como un dios en
sus andas, con grandes labores de oro, con mucha argentaría y perlas a hombros de
gente noble que como criados fieles le servían" "Por esa calle iban y venían los indios con
lo que llevaban a vender a la abigarrada confusión del mercado lleno de incalculable
algarabía: su carga de loza de Cuautitlán de singular barro; bien tramadas redes para
pescar; panzudos cántaros vidriados, unos con miel, con cera olorosa otros; infinito
número de flores de sus bogantes chinampas; pieles adobadas de animales monteses y,
principalmente de venado, crudas o curtidas, con su pelo o sin él, o pintadas de varios
tonos, o totalmente blancas, o al natural para hacer sandalias..." (Artemio del Valle Arizpe)
En las entrañas de esta calle reposan dioses con los protocolos y significados
suspendidos por la conquista, se guardan sordos los gritos desesperados de la huida,
silenciosos se mantienen los sonidos de la reconstrucción de lo que antes era la ciudad
inmortal de los mexicas y hoy es nuestro Centro Histórico, amalgama de lo que somos y
lejanía de lo que queremos ser.
Inicia la actual calle Tacuba en el Eje Central Lázaro Cárdenas, una esquina en la que
conviven el Palacio de las Bellas Artes, el Palacio Postal, la que fuera casa de Ignacio
Manuel Altamirano y un terreno baldío en lo que fue la casona del mariscal de Castilla y
donde un día se construyo el edificio Mariscala que fue derribado a consecuencia del
sismo de 1985; en medio de esa esquina un día estuvo la fuente de la Mariscala que
entregaba el agua que venía por el acueducto desde Chapultepec.
El Palacio Postal se encuentra en el lugar que ocupó la casa de Tecuichpo, hija de
Moctezuma y esposa de Cuauhtémoc a quien los conquistadores dieron el nombre de
Isabel de Moctezuma, mismo lugar que después ocupó el Hospital de Terceros,
posteriormente el cuartel del segundo cuerpo del Ejército y la Corte Marcial, el gobierno
de Juárez instalo la Escuela de Comercio y la Sociedad de Geografía y Estadística.
La ubicación de la que fuese casa de Ignacio Manuel Altamirano, Cortés entregó ese
predio a Hernando Martín, herrero que colaboró en la construcción de los bergantines que
se utilizaron para la batalla final de la conquista de la Gran Tenochtitlan. Después de ser
habitada por Altamirano, la casa fue una tienda de abarrotes llamada la Mariscala,
después una cantina de nombre Salón Correo y posteriormente el Café México y hoy una
tienda - café Sanborns. En la misma cuadra se encuentra la escuela de administración
pública del Distrito Federal y el bello edificio Marconi.
La primer calle después del Eje Central es el callejón de la Condesa, una calle peatonal
en donde, en la acera del Palacio Postal se coloca, todos los días, una vendimia de libros
de viejo.
Inmediatamente después se nos presenta la armoniosa Plaza Manuel Tolsá con Carlos
IV, majestuosa obra del mismo Tolsá, que montado en su caballo y pisando un carcaj y un
escudo mexica simboliza la dominación española sobre el pueblo azteca. Al inaugurar
esta escultura se dice que la Güera Rodríguez, singular personaje de esa época, comentó
que el escultor no sabia de caballos ya que el rey aparecía montado sin estribos y los
testículos del caballo estaban parejos, cuando es sabido y "más ella", que siempre uno
está a una altura menor que el otro ¿será verdad? según esto, ella conocía de eso
bastante.
La Plaza Tolsá da el espacio para lucir los edificios del Museo Nacional de Arte, antigua
sede de la Secretaria de Obras Públicas y donde estuvo el Hospital de San Andrés que en
su tiempo dio nombre a este tramo de la calle Tacuba, y el Palacio de Minería, también
obra de Manuel Tolsá, magnifico edificio destinado a la preparación de profesionales en la
minería, actividad en la Nueva España a la que la corona española le debía una gran
parte de su riqueza ya que se concentró en explotar las minas de esta tierra y llevar la
plata y el oro a la península.
La plaza permite lucir al edificio Marconi y al restaurante los Girasoles al mismo tiempo
que deja asomarse al edificio que fue el convento hospital de los betlemitas, donde hoy se
encuentra por la calle Tacuba, el Museo Interactivo de Economía y por la calle Filomeno
Mata el Museo del Ejercito en la ex iglesia del convento y más delante por la misma calle
el Club de Periodistas, con su atractivo patio central, como tal, custodiado por su arcada
de cantera.
Por la lateral de la plaza, en lo que seria la continuación de la calle Filomeno Mata se
encuentra el edificio de lo que fue, hasta hace poco, el Senado de la República y una
estatua del Lic. Sebastián Lerdo de Tejada quien llegó a ser Presidente de la Suprema
Corte de Justicia, presidente interino a la muerte de Benito Juárez y en elecciones le ganó
la presidencia de la República al General Porfirio Díaz y fue Presidente de México de
1872 a 1876.
La calle Tacuba hoy día, aunque conserva remembranzas de edificaciones coloniales que
se distinguen por el color rojizo, que asemeja sangre seca, que le da la piedra volcánica,
porosa del tezontle y los marcos y cornisas de pálida piedra caliza llamada chiluca,
cantera de Pachuca, se ha poblado de comercios principalmente de perfumes, zapatos,
ropa y ópticas. Por su nombre es de señalar ese comercio de belices que se llama:
¿Petacas? las de don Miguel, El coco de los petaqueros.
En la calle se distingue lo que fue el convento de Santa Clara que hoy ocupa la Biblioteca
del Congreso de la Unión, el tradicional Café Tacuba, agradablemente decorado con el
colorido y vidriado azulejo de la Talavera poblana, sus vitrales al techo, pinturas y
esculturas de motivos religiosos coloniales y un atractivo menú de la cocina mexicana.
Entre el museo MIDE y lo que fue la capilla betlemita se encuentra perdido el llamado
Palacio de Mármol, casona porfiriana, que fue el cine Aladino y después billar; hoy se usa
para exposiciones diversas, pasando desapercibido. Considero que su escalera y primer
piso dan una idea de la decoración afrancesada de esa época.
Como en lo general, en las calles del Centro Histórico, siempre es atractivo observar los
balcones y sus barandales de forja, desde las mis simples a base de rectos barrotes y
pasamanos negro, hasta diseños más rebuscados y curvilíneos.
Es una calle arbolada y entre sus ramas se ocultan detalles de la decoración de algunas
casas que con cantera labrada dan vista a sus fachadas. Entre Simón Bolívar e Isabel la
Católica se encuentra la calle de Motolinía, una calle peatonal con diversos lugares para
comer o compartir con una bebida.
En la calle de Tacuba, esquina con Isabel la Católica destaca una gran construcción,
sencilla, principalmente de tezontle, en lo que fue la casa de Cortés que abarcaba desde
la calle de Monte de Piedad, pasando por la hoy calle de Palma y cubriendo toda la
manzana de la que se dice que en su interior "era toda una ciudad". En esta misma
esquina, antes de cruzar la calle de Isabel la Católica, se encuentra la pastelería
Vasconía, al parecer, la más antigua de la ciudad.
En la esquina con Monte de Piedad se encuentra el restaurante México Viejo y frente a él
la parte lateral de la catedral, lugar donde estuvo la Catedral Vieja.
A espaldas de Catedral corre la calle de República de Guatemala que es una cerrada ya
que termina en la barda, de madera descuidada del museo de sitio del Templo Mayor. En
esta calle se encuentra un museo de exposiciones temporales de la Secretaría de
Hacienda, el Centro Cultural de España, un museo dedicado a la reseña de la
transformación de la Ciudad de México que está al final de la calle, a un lado del
restaurante Las Sirenas, lugar atractivamente decorado con un agradable bar, donde
desde su terraza se puede apreciar la Catedral y sus torres.
En la calle de Guatemala existió el seminario de México que fue derribado.
Emilio Herrera Arce
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