MISION Adultos 1T-2015

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Guam
7 de marzo
DE LA DESESPERACIÓN
A LA ESPERANZA: 1a PARTE
s
Yo apenas tenía cuatro años cuando mi madre
murió. Era demasiado pequeño para entender la
muerte, pero sabía que algo andaba mal. Mi infancia
fue infeliz. Por mucho que lo intentaba, no podía
complacer a mi padre. Él me prestaba poca atención.
Cuando tenía nueve años me fui de casa, y me
quedé con amigos y familiares hasta que me
pusieron en una serie de hogares de crianza.
Cuando era adolescente, estuve en un reformatorio durante tres años. Allí conocí
a un chico muy alto, que era un excelente jugador de baloncesto. Comenzamos a hablar,
y cuando le dije mi nombre me miró sorprendido. Me dijo que éramos primos.
“Tu mamá y mi papá eran hermanos”, me aseguró. Casi no podía creerlo. Nunca
había conocido a la familia de mi madre, y no sabía que tenía tías, tíos y primos
de su lado.
Mi primo me llevó a su casa a conocer a mi familia, y en la casa había más y más
parientes que querían verme. Durante la conversación, me enteré de que mi madre
murió debido a complicaciones producidas por las palizas que mi padre le daba.
Fui liberado del reformatorio y me fui a vivir con mi tío. A veces iba a casa de mi
padre a ver a mi hermano y mi hermana menores. Una vez estando cerca de la casa,
vi a mi padre tomar a mi hermano pequeño y lanzarlo contra la pared. Cuando corrí
y traté de detenerlo, cogió una tabla y me golpeó con ella.
Mi ira contra mi padre fue creciendo. Él era un hombre querido y respetado en la
isla de Guam, pero nadie fuera de nuestra familia sabía lo que él era en casa.
Yo me negué a depender de otra persona. La secundaria la completé solo, y trabajé
para comprarme mi propia ropa. Cuando me gradué, me uní a la Guardia Nacional,
para poder salir de la isla. Dos años más tarde, pedí que me transfirieran a la Infantería
de Marina, donde logré alcanzar el rango de sargento.
Me casé, y tuve tres hijas con mi esposa. Mi trabajo me mantuvo lejos de casa
durante mucho tiempo, y se me hizo difícil mantener mi matrimonio, debido a mi
temperamento y mis ausencias. Finalmente, nos divorciamos. Me sentí muy herido y
vacío por dentro. Una vez más me quedé sin familia, y me sentí completamente solo.
INSATISFECHO
Aunque tenía una exitosa carrera en la Infantería de Marina, aún me sentía
insatisfecho. Ya nada me importaba, y decidí que la vida no valía la pena, así que un día
tomé mi rifle y me fui a la playa para acabar con mi vida.
Llegué hasta una roca que estaba en el agua y me senté con mi arma a pensar en mi
vida fracasada. Después de estar un rato sentado, un policía se acercó. Al parecer, notó que
MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN NORTEAMERICANA
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CÁPSULA INFORMATIVA
• Junto con Guam, Micronesia incluye la
Mancomunidad de las Islas Marianas del
Norte, la República de las Islas Marshall, los
Estados Federados de Micronesia y Palaos.
• Guam, un territorio de los Estados Unidos,
es la mayor de las islas y la más poblada,
considerada la “puerta de acceso” a
Micronesia y un centro para la región.
• La Mancomunidad de las Islas Marianas
del Norte es un Estado Libre Asociado
que consta de catorce islas justo al norte
de Guam y, junto con Guam, forma el
archipiélago de las Islas Marianas.
• Los Estados Federados de Micronesia y Palau
son dos naciones insulares independientes
y juntos componen las naciones del
archipiélago de las Islas Caroline.
• La República de las Islas Marshall es
también una isla independiente, ubicada
aproximadamente a dos mil cuatrocientos
kilómetros al este de Guam, y se compone
de muchas pequeñas islas de baja altitud
y atolones.
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yo estaba contemplando suicidarme, así
que se metió en el agua y llegó hasta donde
yo estaba. Alcé el rifle y le advertí que se
mantuviera alejado.
El agente retrocedió. A los pocos
minutos, mi coronel de la base de la
Marina llegó y me ordenó que bajara el
arma. Yo me negué. Entonces, llegó mi
papá. Cuando lo vi caminando hacia mí,
me puse el cañón del arma en la boca y
apreté el gatillo. Hubo una explosión, y caí
hacia atrás de la roca.
Todos corrieron y me sacaron del agua.
Estaba vivo. Examinaron el arma, y
encontraron que la bala se había atascado
a mitad de camino en el cañón.
Cuando mi padre vio lo que había
pasado, se marchó.
Después de esto, fui expulsado de la
Infantería de Marina. Ahora sí que no tenía
nada. No tenía trabajo, ni familia, y odiaba
a mi padre. Sentí que mi vida no tenía
sentido.
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