Lección Célula

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La Búsqueda de Dios
Lección para Células
Introducción
En los momentos más difíciles de la 2ª Guerra Mundial, el primer ministro británico Winston Churchill le
habló a la Nación desde un pequeño colegio de su barrio, y les dijo “No se desanimen, no se desanimen”
Hoy Argentina está pasando por una importante crisis económica, complicada por la inflación, recesión,
despidos masivos, etc. ¿Qué importancia tiene para nosotros escuchar las palabras “no se desanimen”?
O como lo dice el Señor en su Palabra: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes porque yo soy tu
Dios que te esfuerzo; siempre te ayudare, siempre te sustentare con la diestra de mi justicia” Isaías 41:10
Desarrollo
1) Dios hace contacto
Salmo 19:1 “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”.
Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles,
desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen
excusa”.
Dios hace contacto con el hombre, y se revela a través de la creación. No hay excusa. Aún el ateo más
cerrado, y el hombre sin Dios, en algún momento deberán rendirse ante tremenda evidencia, y concluir
que todo lo que existe es obra de un Dios Todopoderoso.
Pregunta: ¿De qué manera podrías guiar a una persona a reconocer la existencia de Dios, simplemente
observando algún detalle de la creación?
2) Dios entre nosotros
Dios también se reveló al mundo por medio de Jesucristo. Se hizo hombre con el único objetivo de pagar
de deuda por nuestros pecados, muriendo en la cruz y resucitando de entre los muertos.
Además, Dios nos dejó la Biblia, este manual de instrucciones, para descubrir y seguir el camino de regreso
a la casa del Padre.
La Biblia contiene la mente de Dios: nos muestra cómo es El, sus pensamientos, planes, valores, y cómo
desea que vivamos para nuestro bien, evitando el pecado y sus consecuencias.
Como Iglesia gozamos el enorme privilegio de que Dios nos ha mostrado todas estas cosas para nuestro
bien. Aunque sabemos que hay otras cosas que se las ha guardado para sí.
“Las cosas secretas pertenecen a Jehová, nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para
nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de la ley” Deuteronomio 29:29
Preguntas:
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¿Por qué será que algunas cosas Dios no las ha querido revelar todavía?
¿Tiene algún sentido que intentemos descubrir o hacer conjeturas sobre lo que Dios
expresamente no dice, o no aclara en su Palabra?
¿Qué se supone que debemos hacer con los mandamientos e instrucciones que Dios sí ha dejado
establecidos en su Palabra?
¿Alcanza con simplemente conocerlos, o será necesario también obedecerlos?
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3) Un Dios personal
Dios nos ha revelado muchas cosas, desde como fue el origen de los tiempos hasta cómo será el final.
Pero algunas las mantiene ocultas, sencillamente porque nuestra mente limitada no puede entenderlas,
o porque sólo decidió revelárselas a los íntimos.
Por ejemplo, cuando Dios escuchó el pedido de auxilio de su pueblo Israel que llevaba más de 400 años
siendo esclavos en Egipto, decidió revelarle su plan de liberación a un hombre llamado Moisés:
“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa
de sus exactores (opresores), pues he conocido sus angustias….” Éxodo 3:7
Pregunta: ¿Qué sensación produce en vos saber que Dios escucha tu clamor, y está dispuesto a actuar en
tu favor si se lo pides?
También Dios le habló al profeta Jeremías, estando preso por haber hablado de parte del Señor. Y le dijo:
“Vino palabra de Jehová a Jeremías, la segunda vez estando el aún preso en el patio de la cárcel, diciendo:
Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formo para afirmarla, Jehová es su nombre: Clama
a mí y yo te responderé y te enseñare cosas grandes y ocultas que tu no conoces”. Jeremías 33:1-3
Preguntas:
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¿Cómo son tus oraciones últimamente?
En medio de la crisis y la prueba, ¿Estás clamando al Señor de todo corazón, esperando que te
responda, y te enseñe cosas grandes y ocultas que aún no conoces?
¿No serán tus oraciones del tipo “fast food”, rápidas, livianas, casi sin contenido ni esperando
respuesta alguna del Señor?
La vida agitada que llevamos, donde el pago del alquiler, la cuota del auto, de las vacaciones, del T.V. LED
que compramos para el mundial, y muchas cosas más… nos van “desprogramando” y perdemos la
capacidad de diálogo con Dios.
Pareciera que “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida” han logrado
confundirnos, y llegamos a creer que no podremos salir adelante. O que lo lograremos en nuestras propias
fuerzas, trabajando más, descansando menos, quitándole tiempo al descanso y a la familia. Y obviamente
sin tiempo para relacionarnos con Dios.
Quizás hoy no estemos presos en una cárcel como Jeremías. Pero sí podemos estar presos de las
circunstancias, de una deuda que no podemos achicar, o de una relación dañina que no sabemos cómo
terminar, o de un vicio o pecado que no podemos dejar.
Y hoy a nosotros, como lo hizo con Jeremías, el Señor nos dice nuevamente:
“Clama a mí y yo te responderé, y te enseñare cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer 33:3)
Conclusión
No te desanimes, no te rindas, no te caigas. Es tiempo de volver a la fuente de la vida.
Busquemos al Señor, escuchemos su voz. Sólo en Él encontraremos los mejores consejos, cosas grandes
y ocultas que aún no conocemos. Leer: Isaías 55:6-9
Aplicación
Examinemos nuestras vidas, revisemos nuestra agenda, y volvamos a darle al Señor la prioridad.
Oración
Oremos al Señor, pidiéndole perdón por haber dejado que otras cosas ocupen Su lugar en nuestras vidas.
Recuperemos la comunión con Dios. Clamemos de todo corazón, confiando en que Él responderá.
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