desarrollo del dogma trinitario en el s

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DESARROLLO DEL DOGMA TRINITARIO EN EL S. IV
ALGUNAS RESONANCIAS*
Prof. Sergio Zañartu, s.j.
Facultad de Teología de la
Pontificia Universidad Católica de Chile
Habiendo estudiado durante algunos años la evolución del dogma trinitario, y
después de escribir un artículo en Teología y Vida1, me atrevo a ofrecerles algunas ideas
esquemáticas que se fueron decantando en mí durante el tráfago de la mucha literatura leída
sobre el problema. No pretendo ahora fundamentarlas con citas, que podrán ser
consultadas en el trabajo publicado y en las obras a las que hago referencia.
1) Muchos concilios, como el de Nicea y el de Constantinopla I, fueron convocados por el
Emperador, a quien no se objetaba el derecho a intervenir en la Iglesia, pero las diversas
tendencias lo querían de su lado y lo podían criticar ácidamente2 si apoyaba a los que ellas
percibían como herejes. Tardíamente y dadas las experiencias, la Iglesia va a ir tomando
conciencia de la independencia que le correspondería. Así Osio de Córdoba escribirá a
Constancio, emperador filoarriano: “al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de
Dios.” La autoridad moral de Constantino fue enorme, no así la de sus hijos y otros
sucesores.3
El concilio de Nicea, que quedó como el concilio fundamental, fue poco a poco
cobrando autoridad „ecuménica‟, respecto a todos los otros concilios que se sucedían.
Algunos de ellos se preocupaban poco de lo dicho en Nicea o lo contradecían, prohibiendo,
p. e., hablar de
. Por otro lado, „seguir el Credo de Nicea‟ no era repetirlo al pie de la
letra, sino que todo credo que proclamaba la divinidad del Hijo, era llamado niceno. En ese
sentido, es muy justo que el Credo de Constantinopla I se llame nicenoconstantinopolitano. Conste que este credo sólo fue conocido por Occidente, cuando se
leyó en el concilio de Calcedonia. El concilio de Constantinopla I fue un concilio oriental,
al que muchos orientales no fueron invitados; posteriormente fue recibido como ecuménico.
Y justamente su Credo llegó a ser el credo básico de las Iglesias cristianas. Los concilios
en su importancia se van, pues, perfilando con el tiempo.
2) Se habla de „arrianos‟. Así catalogó el Papa Julio a los de Antioquía, con gran ofensa
de éstos. Porque todos, en general y hasta que llegaron los anomeos, solían condenar las
primeras exageraciones de Arrio, como que el Hijo era una creatura o desemejante al Padre.
*
Este artículo fue publicado en Anales de la Sociedad Chilena de Teología 7(2007)141-150, correspondiente
a la Jornada Anual XVIII
1
El concilio de Constantinopla I y el proceso previo. Algunas anotaciones, TeolVida 48(2007)471-497.
2
Atanasio llegará a llamarlo „anticristo‟.
3
Recordemos que el título de Pontifex Maximus, que tenía el emperador desde Augusto, recién fue
suprimido en la nomenclatura oficial por Graciano en 382; y que emperadores como Constancio, manejaban
los concilios y desterraban obispos, no estando ellos todavía bautizados.
TRINIDAD EN S. IV
Se habla, por otra parte, de „nicenos‟, pero Hilario, el gran teólogo trinitario del Occidente
niceno, confiesa que no había oído hablar de la fe nicena hasta que fue desterrado por
defender a Atanasio. Durante los 30 primero años, Atanasio no usó el
de
Nicea.4 Hasta entonces se batía Atanasio con „semejante según la substancia‟, etc. Pero
después lo hizo su estandarte contra la habilidad dialéctica de los adversarios.5 A propósito
de interpretaciones6, nos resulta casi increíble la carta de Eusebio de Cesarea a su diócesis
explicando por qué había firmado Nicea e interpretando el credo niceno con abertura al
arrianismo. Con todo, nosotros tendemos a interpretar personajes y expresiones desde un
dogma ya desarrollado y decantado, aunque haya habido quizás más buena intención en los
que vivían inmersos en esa época.
3) Hubo amistades como la de Atanasio con Marcelo de Ancira y Apolinar de Laodicea,
ambos condenados en el Constantinopolitano I. Pero también odios y mucha intriga.
Modelos de intringantes fueron los arrianos Ursacio y Valente, que firmaron fórmula tras
fórmula de fe, a veces contrapuestas. Igualmente intrigas por las sedes, como por la de
Constantinopla, a la que va a renunciar Gregorio de Nacianzo. 7 Asimismo los orientales
tienden a defenderse de la intervenciones romanas. Clásica fue la disputa por Antioquia,
que un tiempo contó con cuatro obispos encontrados. ¡Y los juicios contra Atanasio! Los
adversarios presentarán la mano del asesinado Arsenio, pero Atanasio replicará
mostrándolo vivo. Hubo escenas muy violentas, como cuando los soldados irrumpieron en
la Iglesia donde estaba Atanasio, quien se les escapa; o cuando Jorge, el obispo arriano
impuesto en Alejandría, es linchado por la multitud. Atanasio, quien tendía a presentar a
sus enemigos como herejes, fue amado y odiado. Varios concilios giraron en torno a él. El
destierro estuvo a la orden del día. En parte se pagaba en todo esto el precio de un Imperio
que se convertía rápida e institucionalmente al cristianismo. Con todo, Gregorio de
Nacianzo no tuvo la mejor impresión de los obispos del Constantinopolitano I, y Jerónimo
exclamó: gimió todo el orbe y se admiró de ser arriano.
4) Igualmente se pagaba el precio de la inculturación de la fe –inculturación que venía
desde el comienzo- en el momento en que el cristianismo se desposaba con el Imperio, con
mucha relevancia intelectual. Era el triunfo del monoteísmo frente a las creencias paganas.
Pero ¿qué monoteísmo? Si la expresión de la verdad trinitaria se había movido entre los
extremos modalista (más judaico) y subordinacionista (más griego), ahora tenía que
madurar su fórmula. Nicea condenó sólo un extremo, el subordinacionista. El
eliminó para siempre la escala descendente platónica, pese al rol cósmico del Logos.8 Arrio
también separó la creatura del Creador (trascendencia de Dios), pero dejó al Hijo del lado
de la creatura. Sin embargo, Nicea fue unilateral al condenar sólo un extremo y muchos
temieron el modalismo en su confesión de fe. Insistía en la unidad de Dios, pero ¿había
4
El documento occidental redactado en el concilio de Sárdica del 343 tampoco lo utiliza.
No bastaba con el semejante según la substancia.
6
Para cerrar el paso a éstas, Nicea empleó el
y el
. Porque los
arrianos podían interpretar los términos bíblicos a su manera: también el hombre viene de Dios, le es
semejante y es su hijo.
7
Lo habían tratado de asesinar. A un obispo de Antioquia trataron de calumniarlo con una prostituta, etc.
8
El estoicismo también concebía un Logos intracósmico. Atanasio, en cambio, destacará el aspecto
antropológico: la salvación del hombre por la encarnación redentora, su divinización. Lo que implicaba que
el Logos era Dios.
5
2
TRINIDAD EN S. IV
una verdadera distinción de los tres? Así el modalismo (extremo contrario) aparecía en los
escritos de Marcelo de Ancira9, gran defensor de Nicea. Más aún, flotaba una difusa
tendencia monarquiana en Eustacio de Antioquia, asiatas y Occidente.10 Esto se notó en la
imprecisión del vocabulario. El anatematismo anexado al Credo tiende a hablar de una sola
hipóstasis, que es equivalida a
.11 Con esto quedaban mal parados los origenistas
con sus tres hipóstasis.
El arrianismo fue un quiebre en el origenismo, entre origenistas extremos y moderados,
como Alejandro de Alejandría. Nicea fue fruto, en parte, de la unión de éstos últimos con
tendencias más monarquianas, espantados ambos ante las expresiones de Arrio. Los
arrianos, más racionalistas, usarán la dialéctica, en parte aristotélica. Pero una vez pasado
el momento de Nicea (dejado atrás Arrio) y depuestos, por otras razones12, los principales
defensores de Nicea en Oriente, se rompe la alianza anterior principalmente por el temor al
modalismo y se forma en Oriente un nuevo frente, contra Atanasio y los nicenos, que
convence a los emperadores filoarrianos de Oriente. Éstos buscan imponer una fórmula
media, que pueda traer la paz al Imperio. En el 360, Constancio, emperador de Oriente y
Occidente, cree haber triunfado: el Hijo es semejante al Padre según las Escrituras; queda
prohibido el uso de
e
, palabras no bíblicas. Y Atanasio está escondido
entre los monjes del desierto en su tercer destierro.
Pero el emperador muere súbitamente, y el frente se rompe ante la exageración de los
recientes anomeos13 y ante la llamada por Hilario “blasfemia‟ del concilio de Sirmio del
35714, firmada también por el viejo Osio de Córdoba. Así aparece el „partido‟ que postula
semejante según la substancia (homeousianos).15 Hilario trata de mostrar a los occidentales
la equivalencia de esta fórmula con la de Nicea, teniendo ambas sus inconvenientes. Los
homeousianos destacan ahora que el
había sido condenado en torno al asunto
de Pablo de Samosata en el siglo anterior. Atanasio, por su parte, también llama a un frente
común en el Tomo a los Antioquenos. Porque los que dicen tres hipóstasis no niegan la
unidad de Dios y condenan a los arrianos; y los que dicen una hipóstasis no dicen que el
Hijo y el Espíritu Santo no tengan existencia „propia‟ y condenan a los modalistas. Es
notable el método del acuerdo propuesto por Atanasio. El mucho sufrimiento y la
necesidad de la Iglesia frente a los anomeos ha llevado a esta tolerancia mutua en las
expresiones.16
9
Alguno sostiene que después fue mejorando su expresión. Ciertamente dejó de decir que el reino de Cristo
tendría fin.
10
Occidente absolverá en Roma y en Sárdica a Marcelo de Ancira, mientras Oriente lo condenaba.
11
Otra es la interpretación de Basilio de Cesarea, según el cual se condena a los que niegan que sea de la
del Padre y a los que dicen que no es de la
del Padre sino de otra hipóstasis. Pero
e
hipóstasis no son equivalentes.
12
Habilidad política de los círculos eusebianos (Eusebio de Cesarea y Eusebio de Nicomedia), y unión con
los melecianos, cismáticos de Egipto.
13
El Hijo es francamente desemejante según la substancia. Se diferencian de Arrio en que dicen conocer a
Dios: su esencia es
.
14
Ni siquiera se dice que el Hijo sea semejante al Padre y se prohibe hablar de
.
15
Ventaja de esta expresión es que excluye el modalismo.
16
Pero no es tan perfecto el acuerdo respecto a la encarnación, problema que comienza. Ortodoxos y
apolinaristas afirman que Cristo no es sin alma (es decir es „viviente‟), sin logos, sin
. Pero no queda
claro que éste sea el logos y
del alma humana y no el del Logos divino. De hecho, Apolinar usará
posteriormente esas mismas expresiones para expresar su herejía.
3
TRINIDAD EN S. IV
Y en la fórmula de los capadocios, que será asumida por el concilio de Constantinopla I17,
se afirma una
(contra el arrianismo) y tres
(contra el modalismo) o
. Éste es un concilio equilibrado, que condena los dos extremos. Y esta fórmula
es la expresión básica de la fe de los orientales. Lo anterior supone, que a diferencia del
anatematismo de Nicea, se ha distinguido entre hipóstasis (determinadas respectivamente
por las propiedades del Padre, del Hijo y del Espíritu) y
(lo común). Pero si la
es lo común, más vale que desaparezca la referencia al Hijo como viniendo de la
del Padre.18 De hecho desapareció esa expresión del Credo, junto con el
anatematismo, cuyo vocabulario complicaba. Por tanto, la lucha dogmática pareciera que
se fue desplazando como por reacción ante los extremos: Arrio, modalismo, anomeos.
5) El Espíritu Santo apenas asoma en el Credo de Nicea. Para los cristianos era algo
vivencial en lo referente a la inspiración y santificación. Así también en el N. T. ¿Pero era
distinto del Padre y del Hijo? Algunas citas del N. T. lo muestran como claramente
distinto. Sin embargo, por otro lado, Dios es Espíritu y hubo una cristología pneumática.
Por otra parte, la fórmula del bautismo y las doxologías lo ponen como tercero. ¿De igual
nivel? Para Orígenes no estaba claro en la tradición si era engendrado o no. Agustín nos
dirá que en el cielo sabremos cómo procede sin ser engendrado. Para Eusebio de Cesarea
era creado. Pero ¿cómo nos diviniza entonces? Confesarlo creatura sería romper la
Trinidad. Y el Espíritu es al Hijo como el Hijo al Padre. Luego el Hijo tampoco sería Dios
y el Padre no sería padre.
Hasta el 360 la pelea arriana fue „binitaria‟: relación entre el Hijo y el Padre. El Espíritu
quedaba en las sombras. Entonces surge, entre los que aceptaban la divinidad del Hijo, la
negación de la divinidad del Espíritu y la reacción correspondiente. La lucha fue breve,
porque era inconsecuente. E integrado el Espíritu, se arma la Trinidad, que será
brillantemente expuesta, p. e. por Gregorio de Nacianzo en sus predicaciones a la minoría
nicena de Constantinopla, que llevaba demasiados años de episcopado arriano. Y en vez de
la antigua doxología “gloria al Padre por el Hijo en el Espíritu”, se impone con fuerza:
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu. En esto, además de la nivelación por la fórmula
bautismal, interviene también la experiencia monacal del Espíritu.
Los que negaban la divinidad del Espíritu fueron condenados en el canon de
Constantinopla I. Pero el Credo, quizás fórmula de compromiso ofrecida a los
macedonianos, que se retiraron del Concilio, quedó más abierto. De hecho, alguien que
creyera en la semejanza del Espíritu y no en que era también
, hubiera
también podido firmar.
fue evitado, igual que llamarlo Dios directamente,
porque que no estaba en la Escritura.
6) Problema de fondo del resistido
, y de que el Hijo provenía de la substancia
del Padre, fue que no se dividiera la substancia de Dios, que por lo demás es inmutable,
única y simple. ¿Cómo podía verdaderamente engendrar sin división de substancia?
17
Según constaría en la sinodal del año siguiente
Quería decir „engendrar‟, contrapuesto al arriano venir de la nada. Pero el Espíritu también viene del Padre
y comparte la única
, no siendo engendrado. Como dirá el Lateranense IV, la esencia (o substancia)
divina no engendra ni es engendrada ni procede. Es el Padre el que engendra, el Hijo el engendrado y el
Espíritu el que procede.
19
En la fórmula dogmática que aparece en la sinodal del 382, se habla de Trinidad consubstancial.
18
4
TRINIDAD EN S. IV
somos los humanos, porque tenemos la misma esencia (naturaleza) humana, y
es Cristo con nosotros. Todo engendramiento, en nuestra experiencia, es con
cierta división de substancia, y es posterior (obviamente creado).20 Pero Dios es un
misterio y el Hijo es engendrado y no creado. Engendrado o creado, esa era, pues, la
alternativa planteada en el Credo. Cuando vino lo del Espíritu, los pneumatómacos,
siguiendo esta alternativa, arguyeron: si no es hijo, luego es creado. Entonces la fe expresó
otra nueva alternativa, más misteriosa aún para nosotros: procede del Padre. Y Gregorio de
Nacianzo consagró el término
para esto.
Pero según la Escritura el Espíritu también es del Hijo y nos viene del Hijo, que como dice
el símbolo, es consubstancial con el Padre. Los orientales piensan que viene del Padre por
el Hijo. Al parecer, el Credo no se atrevió a decir esto. Porque, si todas las cosas son
creadas por el Hijo (Jn 1, 3), proclamar que el Espíritu viene del Padre por el Hijo podía ser
entendido como que el Espíritu es creatura. Agustín, que no conoció el credo del
Constantinopolitano I, obvió esto, en cierta forma, diciendo y del Hijo, integrando así el
Hijo al Padre21, con quien es consubstancial. Y así surgió la fórmula occidental del
Filioque.22 Pobreza del Credo del Concilio (¿o sabiduría ante el misterio?) es haber
guardado silencio al respecto. Porque hay un problema lógico: ¿cómo coordinar las dos
procesiones?23 O dicho escolásticamente: si el Espíritu no procede del Hijo, no se
distingue, porque en Dios todo es uno si no hay oposición de relaciones.
7) Otro problema tuvo el Credo al llamar „señor‟ al Espíritu, porque uno sólo es el
como decía Nicea y repite Constantinopla. Por eso lo calificó de
. Los
herejes solían hablar del Paráclito que enviaba el resucitado: al negar que fuera creador,
podían negar más fácilmente su divinidad. El Credo les recuerda que también habló por los
profetas, y lo hace intervenir en la encarnación del Hijo, quien nace de la Virgen María y
del Espíritu Santo. Finalmente, el Credo no dice creo en un solo Dios, que es Trinidad,
sino que económica y paulinamente: Creo en un solo Dios, que es el Padre; y en un Señor,
Jesucristo; y en el Espíritu Santo. Pero ha integrado que el Hijo es consubstancial al Padre
y que el Espíritu es implícitamente Dios, coadorado y conglorificado junto con el Padre y el
Hijo.
8) Al articular la Trinidad, más allá de los vocablos de
e hipóstasis ¿cómo concebir
que un solo Dios sea tres „personas‟ (diríamos los latinos).24 Porque si Padre es nombre de
20
Un papá transmite su paternidad, en cuanto el hijo puede llegar a su vez a ser padre. No así en Dios, en que
el Padre da todo menos ser Padre.
21
Como un sólo principio. Proviene „principialmente‟ (originalmente) del Padre, pero de ambos en común
(communiter), porque el Padre da al Hijo el espirar el Espíritu.
22
La Iglesia católica no dice Filioque en su credo griego, porque „proceder‟ no equivale a
23
Algunos dirán que el Espíritu es el soplo, y el Hijo la voz ( palabra). Siempre van juntos.
24
En Occidente, Tertuliano ya había hablado de personas en Dios. El equivalente griego,
tuvo
siempre más sabor modalista, porque no tenía la consistencia „jurídica‟ (en una mayor referencia a los
individuos) del persona latino. Con todo, Mario Victorino lo rechazará por modalista; y, por el contrario, en
la lógica agustiniana debería haber una sola persona en Dios, porque „persona‟ es un absoluto y no un
relativo. La Escolástica solucionará esto último diciendo que persona en Dios es la relación en cuanto
subsistente.
5
TRINIDAD EN S. IV
substancia25, el Hijo es otra substancia (se contrapone al Padre). Los capadocios responden
que es nombre de „relación‟. Y esto es lo que desarrollará Agustín y Tomás. Es verdad que
con la fórmula de Constantinopla se superan las antiguas herejías del modalismo y del
subordinacionismo. Pero cerrado el camino del subordinacionismo y del modalismo, podrá
rondar el fantasma del triteísmo. De eso se tendrán que defender los capadocios. Y según
Rahner, al hablar actualmente de tres personas, con toda la carga que la filosofía de la
subjetividad ha introducido en el concepto de persona, se corre el riesgo de que Dios sea
entendido triteísticamente.26
Pero problema más central va a ser que la unidad divina, que antes se veía sobre todo
dependiendo del Padre (monarquía del Padre)27, de quien todo procede y hacia quien todo
está referido, ahora se pondría más bien en la única esencia (frente a la oposición de
relaciones). Así terminará naciendo el tratado De Deo uno como independiente del tratado
de Trinidad. Y la Trinidad es destacada actualmente como la communio trinitatis.
¿Expresa suficientemente esa communio la trascendencia de Dios28, o hay que recurrir más
bien al Dios uno para ello? Creo que lo que más expresaba antiguamente la trascendencia
de Dios era justamente la trascendencia del Padre, a quien nunca nadie vio y que se reveló
en Cristo Jesús, y al que nos encaminamos gracias al Espíritu de filiación que poseemos.
Finalmente, la tajante distinción entre Creador y creatura29, traída por el cristianismo e
insistida por Arrio y los concilios correspondientes, ha conducido de hecho a cierto
alejamiento y marginación de la Trinidad. Antes, el cristiano estaba más integrado en ella
por la visión económica que tenía; ahora, en cambio, reflexionamos sobre la Trinidad en sí,
la esencia una y las tres personas, que pudieron no crear. Se ha dado un paso de la
economía a la teología, lo que tiene sus aspectos positivos y sus inconvenientes. Gran
inconveniente es que la Trinidad puede alejarse de nuestra vida, de nuestra salvación. Por
eso se desvitaliza el tratado de Trinidad, en parte desplazado por el Dios uno. Es el precio
de la intelectualización, al pasar de esquemas bíblicos económicos a esquemas más
intelectuales. Así, en nuestra época se ha hablado del destierro de la Trinidad. El concilio
Vaticano II ha realizado una gran recuperación vital de la Trinidad, pero justamente no usó
trinitariamente el vocablo „relación‟ y casi no habla de „personas‟ divinas, sino que utiliza
el lenguaje neotestamentario30 y patrístico pastoral. La teología tuvo que responder a los
desafíos traídos por la filosofía, y lo hizo en forma brillante, pero la inculturación cobró su
precio.
25
Eunomio dirá que la definición de Dios es
. Los ortodoxos responderán que esa es la definición
del Padre.
26
Contra esto, algunos tenderán hablar de un sujeto absoluto, con probables reminiscencias hegelianas.
27
Los orientales se muestran bastante sensibles a esto.
28
Muy importante para el hombre actual, que ha perdido en parte el sentido de Dios.
29
La línea divisoria no está entre el inteligible y el sensible, como para los platónicos.
30
Este tendría dos vertientes paradigmáticas, ambas provenientes del A. T. y ambas económicas: la de la
exaltación mesiánica (se prestará al adopcionismo) y la del envío del Hijo y del Espíritu (juego de
trascendencia del Padre, e inmanencia en el mundo) (se prestará al subordinacionismo). Ni uno ni otro
rompían la unicidad divina (gran herencia de Israel), porque el Revelador es del todo obediente al Padre y uno
con Él.
6
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