bromas pesadas - Hemeroteca Digital

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Lunes 4 de Mario de 1899
Año XLI
Núm. 13.136
i^
PRECIOS DE SUSCRICION
PUNTOS DE SÜSCRIOÍON
HAI»Q>.-Uii B14W.
Treaoiawe
Sá< mese»
Unafio
ADMIinSTBACIÓN, «ALLX DB LA lilBKBTAX», 18, MÁ39
VAOBS
Librería de Cuuta, ckllt de Cuntas: de San Martin, calla de Carretas: Fuentes y Capdeville, Plaia del Príncipe Alfonso: Simin y C.^, calle de las Inraotni:
Moya y Plaza, calle de Carretas: L. López, calle del Carmen: V. Suirez, Jacometrezo, 72: Guijarro, teclados, 5: Papelería High Life, Sevilla, 14: Hijos de
Fe, Carrera de San Jerónimo, s.
PBOVmCIAS
Hijos de Fe, Sevilla: M. Morillas, Cádiz: P, Aguilar, Valencia: Eudaldo
Puig, Barcelona: C. Gasea, Zaragoza.
Portugal.—Sr. D. Félix Fernindez de Torres,.Oporlo.
ULTBAUáS
Viuda de O, Miguel Villa, librería Nacional y Extranjera, Obispo, 5S y 60,
Habana.
LiA
liiFULiA
SZTSANJEBO
adininisitratívós módérí-aaíos, y estos proceSiraientos Se
emplean por el Conde de San Luisi pongo pof ejeínplo,
y estos alcaldes-corregidores se nombran por el MarqutiS de Pidal, pongo por caso, y el Sr. Sagasta está en
la oposición, v. gr.? Mortal para los cerraierog. Pero se
nombran delegados y en realidad alcaldes-corregidoros, yse gobierna con menosprecio de las leyes, con
igual desembarazo, con igual libertad y holgura que si
rigieran las leyes de 1845 y las posteriores á este año,
y es el Sr. Sagasta quien hace todo esto. Bueno para
los albañiles.
Pero ¡ah! ¡qué peligros tan grandes haj' para la libertad de los pueblos por esos procedimientos! El señor Sagasta no sabe, no comprende las grandes consecuencias; yo no quiero hacer más que indicarlas; las
graves consecuencias que páralos grandesintereses que
debiera defender, y que no defiende, sino que compromete, puede tener esa conducta, porque alfinlos pueblos se cansan, la opinión desmaya y cree que todos
somos iguales, y cree qiie tódoS somos Sagastas; y
cuando se pierde la fe política en los hombres, y cuando se pierde la fe política en las ideas, entonces viene
la completa perdición dé los pueblos por caminosj por
procedimientos délos que algunos recientisimos ejemplos hemos tenido, j,
.%N(J!VGIUM
boMlnuncias, á a S céntimos de peseta la linea pequeña. Itedaou», sucl^i
comunicados, i precios convencionales, *n la adminisiraciós, Libcttad, st, k^o.
En París: la Agencia Frauco-Hispano-Portuguesa, de los Srsa. Saawdn¡liar«nanos, 55, rué Taitbout, que tieaa nitestta ejreluslva para lo» anitncSli'ka»-
íji córrespondsDcia deberá dirigirse al administrador,
Libertad, 18, bajo.
NO SK SKVUELVBM LOS ORiaiBAiaS
No quisiéramos turbar la calma apacible que sin
duda disfruta el Presidente del Consejo, ahora que
las Cortes están cerradas, los políticos de viaje.y la
opinión entretenida con las fiestas de Carnestolendas. Pero no es culpa nuestra que al sentarnos en
nuestra mesa de trabajo, y al hojear los periódicos,
que hoy ofrecen escaso interés, j al recordar los días
en que vivimos, que tanta semejanza tienen con otros
de no lialagüeña memoria, haya venido á nuestra
iuiaguiación el recuerdo de ciertos discursos y artículos famosos en que los que ahora son amigos del
Sr. Sagasta juzgaban su política y censuraban sus
procedimientos.
Como bromad. pues, propia de estos días, ó como
acicate, si de él necesita la oriental naturaleza del
Sr. Presidente del Consejo, vamos átrascribir algo
de lo que allá en 1872 y 1874 le decían los mismos
que encuentran ahora la doctrina fusionista y los
medios de gobierno del Sr. Sagasta los mejores,
si no los únicos, para hacer felices á los pueblos f y
dichosos á todos los españoles.
Método electoral
No ha variado en poco ni en mucho. Y por eso
tienen una aplicación indiscutible estas severas afirmaciones del Sr. Martes.
"£1 Sr. Sagasta—decía en 1872 el actual Presidente del Congreso—se hace una gran ilusión: él cree que
mandando y siendo Presidente del Consejo de Ministros, y teniendo colocadas en buenas posiciones á unos
cuantos amigos, mata la libertad en España; y es menester que eí Sr. Sagasta comprenda que las sociedades humanas no soportan estas grandes, difíciles y dolorosas convulsiones, aunque sean fecundas, y no pasan
por estos durísimos y amarguísimos trances tan solo
para que S. S. sea Presidente del Consejo de Ministros
y Mimstro de la Gobernación. Es menester que de esto
se persuada el Sr. Sagasta; es menester que salga de
esa ilusión extraña que le equipara á cierto médico de
una aldea.
Era aficionado á curar por el procedimiento estadístico, y una vez se encontró con un enfermo á quien
creyó curar. El enfermo era albañil, y observados los
síntomas de su indisposición, dijo "no hay má.'í, este
albañil tiene el tifus;,, y le recetó refrescos, tranquilidad y reposo; medicina expectante, la mejor de la terapéutica. Al otro día volvió y encontró al enfermo completamente bueno, como si no hubiera tenido tal enfermedad, y le dijo:
—¿Qué es lo que V. ha hecho?
—Pues nada—repuso el paciente, ya sano:—encontrando mi estómago desfallecido á media noche, y recordando que había en la cocina unas sardinas arenques, me las he comido, roeiáiidolag con medio Duartillo
de vmo.—Y el módico escribió en sus apuntes aqueÜa
importante y trascendental óbiservación.
A los pocos dí£¿ volvió á tener otro enfernío, y el enfermo era Un cerrajero, y aquél sí qué tenía el tifas; en
cuanto de ello hubo de enterarse el médico, le recetó al
instante el vino y las sardinas arenques, con gran escándalo y resistencia de la familia; pero las tomó, y, en
efecto, reventó al otro día, y el médioo,tan tranquuo en
eso de visitar enfermos como el Sr. Sagasta dé gol^ernar naciones, escribió en sus apuntes: "Tiftis: vino, sardinas arenqHes.'Muy bueno {para los albafiiles, piortal
para los cerraiwoj8,,,Yilisás.)
- , "•-:., '. ; • /
^ Priiviiiciss, Gibraltaf, Portugal y Marruecos, enviando wIor«s, tte« OIHM,
' i a , H O pésetes; seis meles, a-*; un año, 4 a .
Kuropa, Antillas, Filipinas y los demís países coi»pren<)idns «n la unión fot.
tal, tres meses, a o pesetas; »e¡" meses, -«.O pesotss, y un año, s o
fwük'ú
la snsctición le hsce dírectamcole; por comisionado, les precio» son; trea !&••*•«
i 3 a peictes; seis m-íses, .4,4 peseta?, y un aüo, S B pesetas.
OBses,
fteol o h a p g é d'abooemeBta, e t ren«aveleiii«ntB<
M m e . V e u v e Jl. B o y v e a U , r u é d e l e B e n q u e , 5>W,
BROMAS PESADAS
4 p„^,|
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X.a polaqneria
No fué esta enfermedad pohtica propia de un
tiempo y de unos hombres solamente. La revolución,
que á tantas cosas infaustas dio vida, alentó en sus
mantenedores más decididos los apetitos mal sanos
del favor, ü n periódico que, con razón blasonaba de
imparcial, protestó enérgicamente de aquella especie de orgía en que el poder se agitaba. He aquí
cómo:
"Dijimos no hace muchos números—escribía El Imparáal, como si retratase á la situación que hoy impera—que el poder está rebajado; que no reconocíamos
en los Ministros actuales la respetabilidad, el prestigio,
los merecimientos y la significación política que tan
altos puestos exigen, y que si podía en cierto níodo justificarse la falta de talla en un Ministerio de ocasión ó
de momento, era imperdonable tal rebajamiento cuando
se aspira á constituir una situación definida, una situación determinada, siquiera sea en nombre de un ilusorio partido
Desde hace algunos días el periódico oficial está
dando al país el más funesto de los ejemplos. Como si
el presupuesto fuera una herencia forzosa que se debe
á los amigos; como si el desempeño, bueno ó malo, de
os cargos de más iniciativa y de mayor responsabilidad ínteresara^ólo á la fracción constituida en Gobierno por una tenebrosa coalición reahzada en la urna, se
están adjudicando hace ocho días á los diputados amigos del Sr. Sagastaf sin más formalidades que un nuevo concurso de inteUgencia é incapacidad, un vergonzoso pugilato sostenido en las salas-gabinetes de los
Ministros ó en las habitaciones' del Sr. Sagasta entre
los más oscuros é insignificantes diputados.
El rubor asoma á nuestro rostroj sentimos vergüenza, no como hombres de partido, sino como españoles,
porque alfiny al cabo si hay rebai'amiento, si hay desprestigio en el alto personal de la administración pública, no recae sobre el Ministerio que tales actos ejecuta, ni sobre los hombres que tanto valer demuestran
al aceptar cargos superiores á su capacidad, á sus merecimientos y á su importancia política, sino que viene
á cubrir de oprobios y humillaciones á este pais, que
tiene derecho á ser tratado con más respeto y dignidad. „
IsOB partidos popnlaoheroa
Dejemos que la última broma se la dé á sí propio el
Sr. Sagasta. El es, por sus aficiones liberalísimasjpor
su afimdad con los partidos revolucionarios, por sus
antecedentes y su historia, quien mejor, conoce á los
hombres de quienes hizo pedestal para subir á las
cimas del poder. Oigan ahora lo que el Sr. Sagasta
piensa de los que creen que la popularidad, tal y
como hoy se entiende, sirve para algo á los GobierníM? ni siquiera liberales:
"1(0^ partidos, como los pueblos, sufren enfei-medades que son dificilísimas de curar, y el partido liberal
español está sujeto á una epidemia terrible, de la cual
apenas si se salvan los más prudentes, los más cautos
y los más inteligentes. En estos últimos tiempos esa
enfermedad ó esa epidemia ha tomado tal incremento
que pone espanto en los ánimos más serenos: esta enfermedad^ señores, ya comprenderéis que es la que en
el lenguaie vulgar se llama populacheria.
Por la populacheria se establece una especie de puja
de liberausmo, en la cual nadie quiere quedarse atrás,
todos van más adelante de lo que sus propina condiciones ^ las oonv^endas del pais aconsejan; por la populachería se ^aceptan muchas veces principios que an; í^iajíop
^ , ^óim^mwi^ isa^wa^Nn^ pos,!» pomdaeiaKlft,
énjTSL,sé^aaei^ffl ciertasicliretasioiiesys» estabtecen
ciertas corrientes pehgrosas paiu los mismos que las
adoptan y las establecen. No reconozco nada más terrible para el partido liberal que la populachería: por la
populacheria se ve muchas veces ir á los hombres á
donde no debieran ir, y cuando ven la profundidad del
abismo, á cuyo borde han llegado sin apercibirse, entonces huyen espantados, como la gallina empollando
los huevos de águila huye de sus propios hijuelos.,,
¿No es vei'dad que el Sr. Sagasta está retratado de
mano maestra en los párrafos que anteceden, y que
también parecen escritas esas frases para los hombres que hoy gobiernan?
Pero hagamospunto aquí, que para broma basta
con lo copiado. Y ahora diga el país si el pM-tido
del que tales Hndezas dijeron el Sr. Castelar, el- señor Hartos, JSZ Jwü^amaZ y el mismo Sr. Saffásta,
entre otros pohticos y otros periódicos, ha cambiado
de doctrina ni procedimientos; diga el país si la España de 1889, después de una Restauración gloriosísima, de catorce años de paz, de un reinado dichoso, como el de Alfonso X I I , y de una Silencia tranquila y prudente como la de D.» María Cristina, no
tiene algún parecido con la España de 1872 y 1874,
cuando el Sr. Sagasta regía los destinos púbhcos.
Xsos derechos Individiuiles
Diariamente—contradiciendo la realidad de los
hechos, y sin fijarse en la hondísittia perturbación
moral y material que domina en Barcelona, en Valencia, en Málaga, en Madrid, es decir, en todas las
grandes ciudades donde los medios de Gobierno son
mayores y la acción del poder.puede ser más rápida—nos liabla el Sr. Presidente del Consejo de la
paz que se disfruta, del orden con que funcionan todos los organismos, del respeto que se tiene á las
leyes y de la escrupulosa severidad con que éstas se
cumplen.
Véase si el cuadro que eí Sr. Castelar pintaba de
una situación sagastina no se parece al que 'actualmente desarrolla el G-obiemo fusionista, y dígasenos
si entre el Sr. Sagasta de aquellos tiempos revolucionarios y el de éstos de tranquilidad no hay verdadero parecido.
"La.personaüdad humana, que nosotros habíamos
creído inviolable y que la habíamos incrustado en la
Constitución con todos sus derechos, está hoy menos
segura en Esqañaque lo puede estar en Marruecos ó
en Turquía.
Habíais decretado la inviolabihdad del hogar para
nacer de él un verdadero templo; lo habíais rodeado
coB^Aa6eae corpmy con alguna de las garantías de la
Constitución aragonesa, y hoy el hogar está completamente abi«rtOi4,.Ío9 esbirros., üodo lo que. mantenía
vivo el eápíntu del país lo habéis cerrado, y no quedan en .^spaña más que 18 millones de esclavos pendientes de la voluntad de los hombres q^Q ge sientan
enelbanco azul; voluntad que, como todas las voluntades humanas, cuando se ensoberbece con la omnipotencia, y cuando tiene á s n afcededor ün gran peligro,
ea siempre, es eteTOamiMite una voluntad arbitraria.
Asios que^^ sobre la roma de la Constitución, sobre la
ruma dsl Código fimdamental, sobre la ruina de todos
los derechos, no queda niAs qnft una cosa: la dictadura
del reinordiaaento y.del miedo,
• - La seguridad dalio
los ciuda4wos
ha sido deaeonooid».
El Código fundamenttd os prohibe poner jueces espe<áaie8, y vosotros los habéis nombrado especialísimos.
Yo os dl^o una cosa: no busquéis libeaíad en los ciudadanos mientras no haya responsalálidad ministerial.
La causa de que aqm todo tome un carácter violento es
que los Gobiernos han podido unpunemente siempre
violar las leyes.
:
;:,-.....
Pasma, señores diputados, pasma que cuando aquí
nO»& ha respetado ni la propiedad, m la 8egnridad,ÍQi la
libeíltftd de unprenta, ni la inviolabihdad parlamentaria» ni é hogar, ni las garantías pnmordiaksr, ^fegdereciios álá 'vjda, pasma pensar que tt^os loa Ministrds
haa podido ¿impunemente burlarse de la justicia del
país» y que alguní>e, por excepción, han sido castigados
por el violento recm-«o de las revoluciones.; „,; • .,
Es que si yo tengo ufiJi cartera y me s m t e en el
baneolazul, ¿puedoviolar mlPUJiemente todas las leyes
y .luego recibir toda mí vida 90.0W reales por un
cnmen?,,
Noticias que recibimos de Nueva York nos comunican que el célebre electricista Edisson se hace
traducir cuanto dicen los periódicos españoles acerca del submarino del Sr. Peral y sigue con verdadero
interés este asunto.
Suponemos que el famoso inventor americano no
necesitará grandes 'explicticiones para comprender
en qué consiste el aparato del manno español, dada
su extraordinaria competencia en todo lo que se relaciona con la electricidad.
Y si efectivamente el invtmto del Sr. Peral resuelve
el problema de bi navegadón submarina, ¿no sería
lamentable que, por efecto do las indiscreciones que
diariamente se cometen, viniera á ser conocido en
otros países, perdiéndose de este modo la mayor parte de las ventajas que puecíe reportar á España?
Entre nosotros la manía de la publicidad ha llegado ¿ su colmo, y nada rwpeta, sacando á luz hasta aquellas cosas que no deben entrar en el dominio
público y cuya divulgación puede ser perjudicial. De
una manera muy distinta s^procede en otros países:
ejemplo de ello el secreto qae se guardó en Francia
sobre los recientes experimentos acerca de la navegación aérea hasta tanto que se ultimaron, y el
cuidado con que, lo mismo la vecina RepúbUca
que Aleliíania, oculten í& composición de las nuevas sustancias explosiva» y de los fusiles que han
adoptado.
Ante todo debemos pedir seriedad, para que, ya
que estamos convencidog df que es necesario conservar el secreto del subniarino» no vayamos á obrar
continuamente en oposición con lo que dicta la prudencia.
Es cierto que los periódicos se ven arrastrados
)or la afición del públic® hacia todo lo nuevo y
Ío desconocido; pero nuestros colegas comprenderán
seguramente, como nosotros, que nay en este caso
un interés superior que no puede posponerse á
ningún otro, y que impone todo género de reservas.
•
lOii
Dice un periódico republicano que las leyes financieras de los monárquicos arrastran á los industriales
á una ruina segura.
Si se refiriese el colega á las leyes fosionistas, podría tener alguna razón; pero nunca para comparar la
Hacienda de la Monarquía con la de la fiepúbllca, porque ésta no dictó leyes que pudieran perjudicar á la
industria, sino á todos los ccmtribuyentes y al país en
general. Ahí está si no la ley del anticipo forzoso de 700
millones, exigido en el año 1873,'los contratos ruinosos
que entonces se hicieron y aquella funesta herencia
que en el orden económico liaron los Gobiernos de
aquella época á la HestaunMáon.
j'"^
»ij.ii
I.
Dice un periódico ministeriíd que ha producido muy
buan efecto en la opinión que sé ntQ^an cqncluído en el
Congreso las reformas militEassB.
Y mejor le hubiera producido aún si se hubieran terminado también en el Senado,
'•'•IIIIMI'
.
Conversacio^s j^lftioas
Dice el adagio q ^ S i la gfitp' se empeña en que rabie el peirój alfinraWía'á, É?i%o de «stova á suceder
La comisión que entiende en el proj-eeto de reforma
del procedimiento administrativo ha teraiinado su
dictamen, y lo ha enviado en consulta al Sr. Saga.sta.
Este proyecto, que se pondrá en breve á la orden del
día en el Congreso, no será objeto de mucha discusión,
por cuanto el dictamen va autorizado con las firmas de
diputados de tan opuestos criterios como los Sres. Azcárate y Silvela.
El diputado militar Sr. Orozco no coja, por lo visto,
en sus propósitos y deseos de servicio militar obliga?,
torio y de división territorial, y tan pronto como se re*-unan de nuevo las Cortes presentará dos proposiciones de ley solicitando ambas cosas.
El próximo lunes pasará al Senado el proyecto de
reformas militares.
El Sr. Canalejas desea mantener todas las Audiencias en virtud del planteamiento del Jurado, y El Besumen adjudica al Sr. Montero Ríos la herencia presidencial del Sr. Martos.
De estas noticias sólo nos atrevemos á darle pasejá
la primera.
Despachos telegráficos
u n a explosión
(nBHÜBSTSO C O R B B S P O N S A L )
»
BAKCEI,ONA 3 (11,60 n.).—En una barraca situada entre Barcelona y Sanz, en el sitio llamado Vinjgeta, donde se hallaba almacenada una gran cantidaa de dinamita y pólvora para las obras del nuevo matadero, ocurrió á las nueve y media una espantosa detonación, que
fué oída en un radio de más de dos kilómetros.
El pánico cundió por todas partes é infinidad de personas salieron á inquirir lo ocurrido.
Bien pronto se supo que un descuido del vigilante
encargado de custodiar esa barraca originó el incendio;
pero advertido con tiempo, echó á correr, y merced á
esto pudo hbrarse de una muerte cierta.
La cantidad de dinamina explotada asciende á un
quintal. No hubo desgracias.—R.
Desde Barcelona
(DK NÜKSTEO COBEESPONSAL)
BARCELONA 4 (8 m-).—El Carnaval ha empezado
con
escasa animación.
Se asegura que los republicanos posibilistas señores
González y Marti serán expídsados de su partido por
el voto que en la última sesión del Ayuntamiento dieron contra las peticiones de exclusión de electores no
documentados.
Es objeto de animados comentarios los discursos
pronunciados en la velada celebrada en honor de Villacampa, en los cuales parece que se dijeron grandes
desatinos.
Las huelgas de los toneleros de San Martín de Provensals ha terminado, accediendo los patronos á sus
pretensiones.—R.
£1 sabmarlno "Peral,,
(DE NUESTBO COBBKSPONSAL)
CÁDIZ 4 (9 mañana).—Créese que hoy definitivamente irá Peral al arsenal y que mañsma empezarán las
pruebas parciales de marcha, velocidad y gobierno del
barco.
8i el éxito coronara estas pruebas, entrará el buque
en el dique para preparar las debnmersión, que tardarán en celebrarse cinco ó seis días.—'R.
(De la Agmc^ Fapm)
{•as Wk. UASÁSA^
Dióae alguno dejauéstros bromistos políticos,fi«Igúii
escritor ingenioso, á pronnnciar la palabra, y, en efecto,
Bl desarme
á las veinticuatro horas el eco la r^ercutta por todo
PAKÍS 3.—A las indicaciones hechas por algapos peMadrid, y mañana habrá dado la vuelta 4 España. riódicos italianos diciendo que lo mejor que podía haY es que en esto de la crisis ha llegado la gente á en- cer Francia para celebrar el aniversario de 1789 seria
tender que si no la hay, debía de haberla: tan quebranproceder al desarme, contesta una hoja oficiosa de Patada y maltrecha halla la situación que el Sr. Sagasta rís con la siguiente frase: "Que empiecen los señores
preside y tan deficientes sus resortes de gobierno.
itaUanos.,, Añade que es ridículo aconsejar á Francia
Sea lo que quiera, y aunque no participemos de esos
que cese en sus preparativos de defensa, cuando esta
extendidos espejismos, lo cierto es que se cree en un potencia se encuentra aislada en el mundo, enfrente de
inmediato cambio político.
la triple afianza de Austria, Alemania é Itaha, las cuaSupónese al Sr. Capdepón molestado por el veredic- les deberían comenzar dando el e¡jemplo de reducir sus
to del Sr. Sagasta favorable á la comisión de sufragio gastos mihtares.
y por la ímproba tarea que en sí lleva el Ministro de la
£1 precio de los cereales
Gobernación.
PARÍS 3.—^Los precios en nuestro mercado de cereaCansado y más cansado ciee que está el de Fomenles siguen bastante sostenida.
to, y por consiguiente ansioso de buscarse pronta saüLos despachos de NuevaYork anuncian tendencia
da una vez reauzadas sus justas aspiraciones.
Se designa al de la Guerra cómo uno de los más prin- firme en el trigo, lo cual influye en los mercados ingleses.
cipalmente indicados para-fi^rar en la inodificación,
dado que no es fácil ehbontrftr tena fórmula de transac Beoonstltnoión de la I ^ i ^ de patriotas
ción entre laá exigencias económicas del Sr. Ministro
PARÍS 3.—La Liga de patriotas, á pesar de las medide Hacienda y las necesidades de su departamento, y das de represión que contra ella ha adoptado el Goorque, fracasada además la representación de los se- bierno, se propone reorganizarse da manera que no le
ores López Domínguez y Cássola, su representación alcance la acción de las autoridades. Al efecto la Liga
pohtica y militar en el Gobierno queda muy quebran- se subdividirá en grupos menores de 20 personas, los
tada.
cuales podrán reunirse siempre que quieran sin anuenDel Ministro de Gracia y Justicia no hay que hablar,
cia de las autoridades. Si el Gobierno quiere evitar
porque se le señala como víctima propiciatoria del Preesto, no tendrá más remedio que apelar á una ley essidente del Consejo, aunque éste se habrá convencido
pecial.
ECOS DEL D Í A
de que el Sr. Canaleijas es de los que se bastan para
El nuevo Presidente de los Estados Unidos
volar sin alas ajenas.
WASHINGTON 3.—Mañana se verificará la solemne ceP<w
último,
en
su
voraz
iniciativa
para
eHminar
Mi' S 3 asegura óue en breve algunos de los vecinos y
remonia de la instalación en el Capitoho del nuevo Preesa opinión púbhca llega á creer en el desconmayores contribuyentes de Madrid suscribirán una nistros,
sidente de la República, Harrison.
del Sr. Becerra, y en creerle solícito y predisexposición, dirigida al Ministro de la Gobernación, tento
Con este motivo los repubüeanos preparan por la
puesto á toda modificación del Gabinete.
protestando contra el empréstito y contra la admiRepetimos que, aunque muchos la pidan, por ahora tarde una manifestación monstruo en honor de Hanistración municipal.
rrison.
no habrá crisis. El Sr. Sagasta ha de resistirla con toIgnoramos el fundame«to de esta noticia; pero sodas sus fuerzas, temeroso de que queden las cosas peor
Los trabajos de l a Exposición
que están. Pero la palabra crisis se ha pronunciado, y
ría tan fundada la protesta, conocido como es el desPARÍS 3.—El jefe d d Gabinete ha visitado hoy los
barajuste que reina en la Casa de la Villa, que po- difícihnento se satisfará el país hasta que sereahce.
trabajos de la Exposición, pudiendo convencerse, en
cos documentos habrían de reunir tnayor número de
las diferentes secciones que fueron objeto de su exaHace
pocos
días,
cuando
se
dio
por
enterrado
el
penmen, de que todas las instalaciones se hallan inuy adefirmas y de respetabilidad más indiscutible.
samiento de empréstito municipal, nos permitimos po- lantadas y no ha de ofrecer dificultades la apertura del
nerlo en duda, indicando que ya se estudiaría el modo gran certamen internacional.
No ha tenido el Sr. Dávila la suerte de que un de Uevarlo á efecto. No nos habíamos engañado, entre
La crisis Italiana
solo periódico haya aplaudido su intefvención en el otras cosas porque conocemos mucho á los Sres. SaROMA 3.—Encargado el Sr. Crispí de formar el nueasta
y
Abascal,
y
además
porque
es
grande,
muy
grandebate sobre él crimeil de Cox. El Sr. Canalejas
e, y muy respetable por cierto, la influencia que ejer- vo Gabinete, ha de tropezar indudablemente con granpuede, en cambio, decir que tampoco ha tenido endes obstáculos.
ce el Alcalde de Madiid sobre el Presidente del Confrente de sus teorías un solo diano. De todo lo cual
Ningún hombre_ político de alta significación quiere
sejo de Ministros.
deduce El Resumen lo que Jos lectores van á. ver:.
formar en un Gabinete cuyo jefe se halla investido de
Por eso encontramos muy puesto en razón lo ocurrido ayer entre el Sr. Sagasta y los tenientes'de alcalde un carácter dictatorial.
"No podemos por menos dé condenar, como demóEn esta situación, se prevé que el Sr, Crispí habrá de
dimisionarios, Sres. Romero Paz, Ruiz de Velasco,
cratas y como periodistas, la exigencia formulada ayer
acogerse á los mismos elementos de la ^tuación pasaBecerra y Peñalver.
en el Congreso poreldipntadoSr. Dávila.
•
El Sr. Presidente les mamfestó que era una locura da, o rodearse de hombres de escasa significación.
_ Siquiera sean dignas de todo nuestro respeto las consideraciones de faüiha que mo\^an al Sr. DávAa á to- hablar de dimisiones por lo del empréstito; que el GoPolitloa del Emperador de Marraaoos
bierno lo estudiará; que, reformado, podrá llegarae á un
mar la defensa de la Audiencia de Alicante, á la que
TÁNGER
S.—El Gobierno marroquí ha tratado últúnanadie atacaba, habrá siempre que lamentarse de que acuerdo, y que, en todo casó, el Gobierno no podría
nunca desentenderse dé la necesidad de atender á las mente á Alemania ó ItaUa de un modo especialmente
una minoría democrática se vea en trance como el
favorable, y sin tener en cuenta las consecuencias de
obligaciones del Municipio.
que ayer proporcionó el Sr. Dávila á sus compaííeros
de representación, dejándose vencer en liberaUsmo por
Y claro está, loa tenientes de alcalde, vencidos ante tal actitud para con las otras potencias.
Sin embargo, oficialmente está desmentido que el
tm individuo del Gamnete.
la elocuencia del jefe de su partido, se resignaron, en
haya hecho cesión alguna teirritorial k AleElMinistrodeGraciay Justicia debió quedar ayer aras de la disciphna, á contmuar sacrificándose por el Sultán;
mania.'
buen pueblo de Madrid.
,
>. •
sumameote agradecido al diputado demócrata mbüSrSLoada sea la Divina Píoviaencia, y res^eSüOs tranquioo,>pae3 la taatiera deadiéhada can que é^e j^tknlsó
quilos. Continuamos con Ift posesión de nuestros alü n baA^uet* en i» SÉtf^bda ds Pranola «a
A d«btó6F,^pidÍ6tóo''ffue«»'procesara á naesftW 6(^6, '
caldes.
'1^
LJLJ&OOA y que ssEicáese'íHía verdadera foneitó ae
¿«BHÍfravios en «bMquio de te-Audiencia - ^e Alióíii^e,
BHBLÍN 4.—Mañana se T^fi«írá en la Embajada de
iEsta tarde habrá'Oons»j6[de Ministros en'laPresicomo si'..-^ estw»?te»ai;d»putadoie»do b relatiy« al proFrancia un gran banquet?, con asistencia del Empedenmai'por
supuesto
de
dlfftoter
administrativo.
Así
al
ceso d«'Cojü^ p««iiís¿'aliSsruG4£ftíáeja3alóaii«ar«n com.
pleto' triuBf*^«adan|dtita»iop'd6'e#M'qué Te@»noOen -to- menos lo anticipan los diarios oficiosos.
) M'¿úniei*í.de'oi«i»iiídí«aaóiend«;á40, figurando enSerán objeto de probable discusión la confección de tre ellos varioflhdi?idwJ« de la familia imperial y los
cU>8los.partHos3s«»rítBtcíttt:<d3ibfésííniuestras de simlessrprsK^'ttestBs; eL^rayectO d«!'SUM.gia;iiefirel seiitidq altos dignatarios de la Corona,
patía én todos losladoB de lá Cámara.
••
:
dff btíscár-^aai S&SffnaakásíaíWflencia'teispfeojío ^á ía ete^
Duélenos de todos modos que sea un individuo déia
No ha sido inyitedo nmgun representante extranbitídad de tos raaitarefijAlfiííes expedienSés 'dé QPb*'-' jero!^ 'T' ••••— "i-" ••-•'"' nní, -IM-f •í-.« í, .
Hána#í¿d«m<)ciíá*io«'rfga»¡dé Itigto'á «onti^tes «an
. •;;, i
raros como el que presenciamos ^yer, en el que vimos nación, ylo referente á la combinación de alto^pereotíal
M
discurso
del
P
a
p
a
al diputado de oposición pedir castigos y medidai» rign- de Fomento y Gracia y JüBticía, de que. dábamos óüéhROMA 8.—Publican hoy los periódicos, el t^xto del
rosasoonti-a los que dudan de la justicia oficial, y al ta ayer.
importante discurso pronuneíado por el Papa, contesMimstro d»ia-Cott«ia píocl^su* el buen principio de
Dícese que la comisión de alcoholes ha remitido al tando ál "mensaje que le dmgió el Cardenal Monaco Laqu« es Uoito. la ditday^e pii»ie en ocasiones ser pro^
,
,. ,
rechosa, y que la mejor defensa para el prestigio de Sr. Ministro de Hacienda las bases del dictamen que valletta.
Dyo que después de Cumplir ochenta años y al enlo justicia está en la pubhcidad y en la luz.,,
ha de presentar al Congreso en los primeros días de la
trar en el doce de su pontificado, sentía la necesidad
semana próxima.
Ya lo ve el Sr. Dávila: no ha sabido esta vez dar
Se espera que antea el Ministro llegará á un acuerdo de invocar particularmente la ayuda de Dios par» ú
gusto ni á sus antiguos amigos, ni á los moderaos, ni satisfactorio en sus negociaciones sobre el mismo asun- gobierno de la Iglesia en estos tiempos más y ¿i&s difloües.
anadie.
to con los Gobiernos alemán y sueco.
Loi CMrMiMl«g—«a«<U¿—Qoaoo^ t^áa* IM fMtvM'
E
f
D.Fr<mtite*Btr»n(iit
les dificultades europeas^ la situación incierta y aibisfea»
zadora. La Iglesia sufre á causa de esta 3Ítiiaci6n,'pues
privada de su soberanía y de su independencúv^ .de
obrar, y sometida á un poder extranjero, está expi^esta
^ todos los pehgros que corre Italia en el interior y en
el exterior.
Recordó los recientes disturbios de Roma y las oomphcaciones exteriores, las cuales inspiran temores.iJos
católicos de todo ol mundo, quo no apartanáü iiati, Añ
la Santa Sede y comprenden la situación grave de la
religión en Italia.
i Se dice alguna vez que la Iglesia goza en ItaUa
de mayor libertad que en los demás países. Esto es
falso, pues sólo el hecho de haber arrebatado el poder
civil á la Iglesia constituye un atentado grave á áu &dependencia.
lílanifestó las ofensas que recibe con las dificultades
ue se crean á los Obispos con la negativa ó si ^tiMO
e los exequátur y con las nuevas pretenaió¿eá"Íiolíra
los patronatos.
,
,..,,
Como pruebas suficientes de que la Iglesia n'o'I^SBa
de hbertad en ItaUa, citó los obstáculos que se opb|¿n
á la elección del clero, la disolución de las órdenétfreUgiosas y la exclusión de la Iglesia en la enséñaiutá., el
nuevo Código penal italiano, la confiscación casi completa de los Donos eclesiásticos, los atentados cont^^lM
Obras Pías y las institiiciones católicas y la proteí«JÍan
acordada á las sectas y á los enemigos de la Santa
Sede.
Semejante estado de cosas es tan perjudicial 4 Italia como á la Iglesia.
Expuso luego en un brillante párrafo el interés de
ue los pueblos permanezcan adheridos á los prindpioai
t.6 la religión.
Dijo que Italia sufrirá las oonsecuenoiaa de ésto
abandono. Es una locura creer que Italia podrá prosperar continuando su guerra odiosa contra la Iglejía.
Que el pueblo itahano reflexione, modifique su actitud
y siga las tradiciones de sus padres.
•^
Terminó invocando el auxiho de Dios y la asÍ8ten<ña
del Sacro Colegio en las presentes dificultades. •
El viaje de Humberto X A Berlia
BERLÍN 4.—Se asegura que el Rey de Italia adelwi*
tara su viaje á esta capital para visitar al Emperador
de Alemania, creyéndose que la entreváta se verifioari
á mediados de abril.
L a Belna de Inglaterra en Bl&rrlts
LoNBBKS 4.—A las cuatro de esta tarde saldrá la
Reina de Inglaterra con dirección á Biárritz.
Dofia K a r g a r l t a
VIENA4.—^Ha llegado D.* Margarita, esposa de don
Carlos, en compañía de su hija, prometida del Archiduque Salvador.
t
La Gaceta
La de hoy contiene las siguientes resolnciones:,
Presidencia.—Heal decreto, fecha 16 de febrero,, deeidiendo á favor de la Administración una compfteiEi^a
entre el Gobernador civil de Burgos y lá Audiencia da
lo criminal de Lerma, relativa á un acuerdo del Ayuntamiento de Quemadas.
Hacietida.—Real orden, fecha 11), resolviendo que la
oleína está comprendida en el epígrafe ^'aceites de todas clases» de la tarifa primera del impuesto de consumos.
Fomento.—E«al orien, fecha 21, desestimando el recurso de alzada interpuesto por el alcalde de Mora de
Rubielos contra una providencia del Gobernador de
Teruel deaistíendo dek«ompe1Wnciáque había suscitado al Juzgado de primera instancia de la citada viUa
sobre propiedad de un terreno inculto.
—Otra, fecha 14, autorizando á la Compañía Metalúrgica de Mazarrón para construir un embarcadero y t d
muro en la zona marítima de la playa de la isla, téáróíno de Mazarrón.
—Otra de igual fecha otorgando á D. José Sande
Bastida y D.* Isabel Rodríguez García, vecinos de San
Femando, el trozo de marisma de 14 hectáíBa»,',!»
áreas y 23 centiáreas, sito en el término de Paerto
Real, provincia de Cádiz, que han solicitado para construir una salina.
'
Ultramar.—Real orden, fecha 20, disponiendo qQe
las comisiones provinciales resuelvan sobre mo^Mtcidad para ejercer cargos concejiles, siendo infii^dada
la competencia sostemda por el Gobernador civil de
Santiago de Cuba, ó improcedente lo resuelto en ,el
particular por el Gobernador general de la isla. ^
—Otra, fecha 16, exceptuando del pagp de Igs derechos de exportación del tabaco que se r^Ólecte .e» ha»
colonias agrícolas de San Antonio y Santa Isabel, vispiedad de la Compañía general de Tabacos de Fiupinas.
Ecos
madrileños
El Carnaval en Madrid.—Batallas de flora».—El ftsl blaned*
anoche.—Coro de ilngales.—Los capuchones —Las cintas del
cotillón.—Más y más bailes.
s» . , /
El primero y segundo día de Carnaval en Madrid J a a
ofrecido muy poca animación.
....
Al Prado y á Recoletos ha bajado, mucha geate^cúriosa, que apenas si podía dar un paso' por Jíáváysmjo
das laterales al paseo de coches; pero las máséaria* i%«
ñas de Eamar la atención ^ n sido muy pocas, ja&Dfip
aún que en años anteriores.
•-•-..••.;
ümcamente se distinguieron tres doujiis, una jopená«o—muy bien vestida, con autenticidad minufiMíM-ry algunas bailarinas.
'. .'.;,.,^í,„•,Abundaban principalmente entre las m48oarív»..4«
cierto porte los capuchones de seda, los impermeables
y los capotes de monte.
Por el centro paseaban contados cariru^fi^.,', •.,. ;¿
Dentro de poco la aparición de una fliágcai& en.-^vl
Prado será señalado como tm acontecimieutOr¿ i]|l(>$i>
que ya ocurre en los botUevards de Fa.TÍs.laa[g«Í^
ahí gritan ¡ahí val y abren paso, casi respetuosamente, á la anmascarada figura, venerable vestigio da
unas costumbres que desaparecieron,
***.
Si el Carnaval no ha de morir en la corte, es'netí^irt^»
rio que sufra una trasfbrmadón completa, que seoi^ftnice, porfin,en el Retiro la batalla de flores, tantas veces proyectada, que podría constituií' na»fiesta"Jhuiy
entretenida.
. : ! . \- ~
Con el producto de las entradas que pagaríante*'Coches,—-mucho máá módicas siempre que lo qne iiQJf"lMi
exige para pasear de una manera desaht^tada en el Prado y Recoletos—y el que dejtóa el ingreso de lá geBfca
á pie, bien se pudieran lograr crecidos benefitioa páía
los pobres, después de ouBrirtedos los g%Bto8queia
or^nizaoión de 1» fiesta o«tsion^a.
** -'
Con una docena defiuuiliasde nuestra alta soéiedaá
ue se pusieran de aouerdo bastaría pan, que la bata£k
e florea oonsiguiem un óúto c o m i d o . Loa carrulj^is,
adornados, oublertoa oaai de rosaü y daveles, violMi*
y jaóintoa, ofíreoerian un golpe d» vista muy pintoresoo,
y el combate daría lugar á loa más graciosos y entretenidos incidentes.
Sobré todo es preciso buscar algo nuevo que «M»cite las tradicionales alegrías de un Carnaval queiMti
á punto de morir, y las batallas de flores ,que entotttaB
btr^;ciUaa^e^ han logrado presentar hsrmosos ^pWleraniásy^ervirdeíígradabiHsima diversión, euMaátid,
orMáizadas por gentes de gusto, discretas y activas,
t e ^ n q o por-escenario losamnhos paseos deLAewo,
en (íuyos ¿Wsoles apunta ya la primavera, no sólo serisb
da ún», perfecta novedad, sino de un wicanto inde-
f
, i á(l%vez quedarían el Camaval de lujosa ai j r á n .
Parque y el gratuito en el Prado y Retaletos; pearo ya
Áe suerte que ni se hiciera imposude circular ¿or'«gis
aseos ni se interrumpía la comuaie&cióu del oenfio
e Madrid con ú barrio de SaiamanGa, tan populóte
ftctualmci^eitvitiiiB^Mltmcn Búrntro ofteoBtnntdfr*
S
^-^^~^MMt^-^'-M'^'íl'-j¿^£2y -_¿
jy^ 4^QCAggrúiH0t 4 de itlafZQ (fe
sai
des y DMlestías á sus vecinos ó á las persojias qaa tienen wb^acióu ó necesidad de trasladarse allí diariamente.
Loe bailes de niños que se celebraron por -a tarde
«B el Real y en la Zarzuela estuvieron bj-illanteM.
Por la noche tampoco faltaron fisiítas.
La juventud ariétocrática se congrojíó en casa de los
Ijjafqu^es de Monfceagudo, donde estuvieron todas las
míBs bonitas de la /«"<//» Ufe madrileñaEl bal Uanc fué divertidísimo, principalmente para
las muchachas, que tienen justa predilección por estos
bailes, pues en los demás las señoras casadas-—^y cuenaue njwic* las hubo tan jóvenes .y tan lindas como
s¿—^|^ haden una competencia insostenible.
> fleí^ ftié preciosa.
^ | . M iii^eta de la artística escalera el g u r r e r o , culÁéño de reluciente armadura, parecía saludar, en representt^iión de las generaciones pa.sadas, á aquellas
o^ñ qjl^, m43 que de} presente, lo son aún del por-
Üfifr. "
üon los Marqueses de Monteagudo hacían los hono9M4frW<»8asu hija María, una graciosa beldad de
quince aSos, y su hermano Leonardo Santos Suárez.
üii^liermanita más pequeña no pudo ayudarles en su
0KÉá,-'^ amable tarea más que hasta las doce, hora en
íia« sS retiró á dormir y á soñar seguramente con aquel
aát&fi»<Ío caadro.
vm'lfpnqxiesa.
del Infentado iba la mayor de sus
hijas, digna Seredera de su-hermosura; con "la CJondesa
de PeBa Ramiro su hija Beatriz, y con la de Vía-Man f elja suya tercera—además de otras dos—de nom-
gada costa. En la ciudad misma, ¡a magnifica fonda instalada por la empresa del hotel de Roma de esa corte,
con toda clase de comodidades, atrae numerosas familias del extranjero para invernar. ¡Lástima es que los
mendigos, que infestan las p i ^ ^ t p á l ^ calles y paseos^
hagan tan molesta la residej^a de oiclias familias y
las retraiga de. repetir la eJ&ursión todos los afios!
r.No podría el OfO«erno poner mano «iqniei'a en esto,
haciendo cumplir la ley de beneticeucia?
J
UNA JUERGA ANDALUZA
Recientemente nos hemos ocupado del nuevo libro
con que el distinguido novelista D. Armando Palacio
Valdés, acaba de aumentar el catálogo de sus obras.
La hermana San Sidpicio, figurará, seguramente, entre
las mejores novelas del autor de Maximino.
A continuación reproducimos p a i ^ de uno dé sus capítulos, en que se describe con gran animación y colorido una juerga andaluza, haciendo una donosa crítica de
las costumbres de aquella región:
"A nuestro lado, en los demás cenadores, se oían
también los sones de la guitarra, el choque de las copas y les jipíos de los cantaores y cantaoras, entreverados de blasfemias y frases obscenas. L á novia del
Saleri cantó, acompañada por Primo, un jaleo ó canto
: lafctAUra.
gitano, que tampoco fué de mi gustq. El Conde permamercéditas O'Donnell llevaba á su hermana María
necía grave, silencioso, apurando con sosiego las ca" Victoria, y la Marquesa del Salar—que ha regresado
ñas que le vertían, contestando á las preguntas con exI n e r t e m e n t e de Biárritz y que ofrece tan notable paquisita cortesía, chai si se hallase en una recepción paíoéido con su hermana la Marquesa de Bendaña, hijas
laciega. Su actitud correcta contrastaba con ios moda; litódos, éójno es sabido, 4©! Duque de San Lorenzo,—
les descompuestos, rufianescos, de los amigos. Sólo el
' í(3ítóis dé Sli preciosa hija Lorenza^ á una segunda llainglés se mantenía también tranquilo y serio; pero de
"BÉfAA EuMia, y á las suyas también la Duquesa de vez en cuando, sin que se alterase poco ni mucho la
^taheiTOOsa y la Marquesa de Pacheco, que lucía un
expresión fría de su rostro, gritaba en español chapuOfm^dd magníficas perlas, no tan hermosas ciertamenrrado alguna frase asquerosa que hacía retorcerse de
t i f j É t o j«}| M a s Manolita y Marta.
risa á las chicas.
' La Sfci. de Villalobos (D. José) presenta-ba á su her-^¡Quégrasia tiene er chavó! ¡Mardita sea su estam^ o a . Con la Marquesa de la Laguna iban sus hijas
pa!—exclamaba la Carbonera, que gozaba realmente
] ^ é ¿ # e l a y Mencia, dos nom'bres que casi no se puecon la excentricidad del iní^és.
( t p esirihfr sin poner antes el sonoro y castellano doña,
Entre dos de los barbianes había surgido una dispu^'ié tanibióii cuadra á Blanca de Navarra, como una
ta acerca de los Moruves (¡vuelta á los Moruves!), y es. aítecaA Hamo ayer á Blanquita Casa-Torres, familia
taban á punto de venir á las manos. Los demás no les
hacían caso. Yo hablaba con la emovia del Saleri,
que tiene, como es sabido, su casa solariega en Pamaquella morena regordetilla, que era la xinica que no
; También estaban las Srtas. de Bedmar, Bascaran,
me disgustaba entei-amente. Pero ignorando en absoluto el lenguaje que sé usa con esta clase de mujeres,
• ©Tiadalmina, Ibargüen, Arteagay Concha, Santa Coloma,
nuestra conversación languidecía. La entretenía con
S m c t o , Vargas, Águilafuente, Silva, Caro, Ferraz, Flopreg'untas acerca de Málaga, á las cuales ella confesta" í é í (aidérón, Fontagud GargoUo, Queipo de Llano,
ba con marcada indiferencia, mirándome alguna vez
enfa-e muchas más.
con curiosidad, como diciendo para si: "¿Qmén será ete
*
desaborio?,.
* *
Me esforzaba en aparecer alegre y jacarandoso como
E n medio de la animación de los continuos valsea y
los demás, y sobre todo en disimular el acento de mi
^ 1 » 3 r e p o d a s fMoárí/fes prodiijoseuaa gran sorpresa.
país, adoptando otro, si no andaluz, castellano puro al
. Iltó¿ iftáicaras cubiertas con capuchones azules y amamenos. No lo conseguía. Cada vez me iba poniendo más
ripwy tapadas con graciosas caretas hiciergn su entraserio y hacía preguntas más insustanciales. La Serra« I á f t ^ s a l » ^ aturdiendo con sus bromas á aquellos gruna me dijo de pronto:
poB «ncantadores de bellezas juyeniles. Pero las mu—;Tá ere gallego?
fi»pab»a se tomaron pronto el desquite: cogieron los ca—No; soy de Salamanca—respondí, negando á mi
ípacioítóa una vez abandonados, y devolvieron la gratierra, como San Pedro negó á su maestro.
cia con M q p s i t o m^ejoK). Despuí^s se bailó mucho más.
H! cóQlióñ dio principio á la una. El principal cuidado
—Pue se me figuraba...
« l # » dtreSa de la casa fué que no dejara de bailarlo
Habiéndole tocado el asunto d e su infancia, la exnol ^ É t m a de las novatas, como llamaba Mercéditas O'Donvia del Saleri se animó un poco: comenzó á recordar á
tfi«» lás qué hacían anoche su primera aparición en el
Granada con enternecimiento, asegurando que allí se
mundo.
divertía la gente mucho más que en Sevilla: no dijo en
L a iesta, eii smma, tavo un carácter de juventud y
qué. Traía á la memoria algunos episodios bastante ñode aJtegí^ verdaderamente encantador, y el coro de
ños de su niñez, que yo escuchaba con aparente atención, respirando al fin libremente al verla distraída.
jóvenes tan frescas y tan lindas como las primeras flores primaverales se dormirifen Inego soñando con aqueDos de los barbianes se habían ido al cenador inmellas cintas de varios matices que, colgadas al cuello,
diato y habían vuelto trayendo dos mujeres, que se
fl^Io d ^ i g a n en el cotillón á una vuelta de vaU, pero
fueron tan pronto como bebieron algunas cañas y dije^afe' paíecen precursoras del blanco yugo que más tarde
ron algunas desvergüenzas. El Naranjero, cada vez más
enlazará sus existencias á otras, para toda la vida.
alegre, respondía á las insolencias con otras mucho maj'ores, gozando en aquellos dimes y diretes, donde tan*
'
to padecía la decencia. El inglés, grave y tieso, vino á
* *
sentarse sobr? las rodillas de Concna la Carbonera, que
También hubo anteanoche un Iwiile de trajes muy lule recibió á peltízcos, desternillándose de risa.
cido en casa los Sres. de Aparici, hijos de nuestro
respetable amigo D. Rafael Cabezas.
—Mí dar a ti un beso antropófago, ¿no quiere?
En él se lucieron preciosos dkfracea, siendo muy de
—^¿Un beso como en tu tierra?
Qolt^kta de las Srtas. de Prado Alegre^ Aparici, Crés—Más allá.
tt*, L M S O de la Vega, Florit, López Puigcerver, R,ute y
—Bueno, venga—respondió la pobre, sin imaginar lo
lAfiíata se prolongó hasta después de las cuatro.
que pedia.
Esta noche promete estar concurridísimo el baile en
El inglés se inclinó y le dio un mordisco feroz en el
e(ÉM» de los Marqueses de Cerralbo.
carrillo. La chica lanzó un grito penetrante. Al sepa^ Sabido es lo que son estas solemnidades en la artis- rarse, se vieron los dientes bien señalados en sus meü•iéíi rtsidencia de la calle de Pizarro.
Uas. Concha agarró una caña y la tiró á la cabeza del
bárbaro, sin lograr acertarle. Pero su tío, indignado,
MASCARILLA.
comenzó á echar bravatas y sacó una navaja. Afortunadamente se detuvo lo bastante para que pudiéramos
intervenir y sujetarle. Imaginé que no tenía una volunMÁLAGA
tad muy decidida de sacarle las tripas al inglés, aunque bien lo repetía.
(DE NUKSTBO COERKSPONSAl,)
Todo volvió á quedar tranquilo. La pobre Carbonera
WattíVí» anmento de la emUrraolóa.—Irf> «ne lloraba en un rincón, poniéndose el pañuelo sobre la
«|Oita «1 fbr. Seoai!ra.~I>ea t^ibatoi.—Oonstraoparte dolorida. Estaba de Dios que aquella tarde la haolonéa e n l a C a l e t a
bían de perseguir.
Empezaba á sentirme mareado; la lengua me había
MÁÍAOA 1." marzo.—Cansado resulta ya el tema
engordado sensiblemente. Notó que algo de lo que dedé l í emigración para principio de estas corresponcía excitaba la risa de mi amiga la Serrana, quien me
Awi^mivoTO si repasa V. la prensa periódica de la
ofrecía á cada instante cañas y más cañas. Animado
ii^TSjjMi podrá ver que ésta es la pesadilla, la preocncon sus carcajadas, lae figuré que habla logrado a fin
píW&dí constante, y de la que debe ser eco fiel todo crodar con el secreto de la gracia andaluza, y por lo visto
nista. E s que siguen llegando á bandadas las familias
comencé á desbarrar de un modo lamentable. Una de
'fié^^íájpobres labradores, para embarcarse en los vapolas veces que Matilde me ofrecía una caña, le dyo no sé
í ! ^ ;^9'lei9 han de llevar hacia la América del Sur, cuquién:
'f^''ia<rémis
Estados parecen rivalizar en el ofreci—¡Ojo, chiquiyaj que eso es un bolo! (una caña llena).
iaífittfó de ventajas á los inmigrantes: ya no es solaLa Serrana le hizo un guiño que pude vór.
nMíBté jausíg'e gratuito, sino también mantenimiento y
—^Vamos, ¿tú lo que qmeres es emborracharme, eh?
iilbg'gu& lo que promete la República Argentina.
—le dije con sonrisa protectora.-^¡Qué chasco te lle; ¿Y ^ ú e hace nuestro Gobierno para contrarrestar esvas, hija! A mí no ha conseguido emborracharme nadie
t a s liíploraMes tendencias? Entregarse en el Congreso
jamás. Prepara el Guadalquivir de manzanilla, si det l « l diputados á estudios tan profundos y trascenseas verme ajumado.
iiMva eoBió los expuestos por el Ministro de Ultramar en k sesión del día 23, contestando al diputado
—Matilde, deja á ese maleta... ¡Si e un gallego!—dijo
8r. P a i ^ o , y con los que Regó á las conclusiones, admiá la sazón la fía pescueza de los manos amorcilladas,
rablemente fecundas, de que la emigración tiene sus
que no me perdonaba el mostrarme insensible á sus
époaas ^ cíeoer ^ otrMf áé disSunuir, sin que se
enormes encantos.
pueda saber por qué, como quien dice, algo seme—¿Yo gallego, so bribona...?—bramó furioso.—Ni soy
fante á i^laa modas de las mujeres; y es de esperar por
gallego, ni he estado en mi vida en Galicia.
mXb que esta moda pase, como pasó la de los miriñaPor segunda vez, como San Pedro, negué á mi tierra,
ques y los mantones de capucha. Para el 8r. Becerra
y casi &a. los mismos términos.
esto es obra del tiempo, y no hay que preocuparse de
Estaba muy locuaz. Les conté todos los chascarrillos
ÜHo; pero esto no obstante, prometió seguir estudianque sabía, y les recité una tirada de versos de mi codo... jQran consuelo!
secha. La exnovia del Saleri me preguntó si era escribano.
pBWiria lo natural que si de veras se quería estudiw
—Escritor querrás decir, prenda.
^ | t a t e mal, vinieran á los puertos los encargados de
—^Bueno, e igual.
méeñ.6, y preguntaran directamente á los emigrantes
—¿Igual? ¡Anda, anda!
latáiíÓH de «1 alejamiento de loa patrios lares; y siles
Y con macha formalidad me puse á explicarles la
contestaban, como es bien sabido aquí que todos condiferencia. Debí de estar muy pesado, porque conclut é í t e i , qué solíun«ite es el hambre l a que les obliga á
yeron por dejarme solo. El Naranjero, que no cesaba
"tMl dolowwa determinación, pues los que antes les ofrede bromear con todo el mundo, se acercó á mi y me
M*? t''*bajo y jornal ya no lo hacen, se dirkierao á los
dijo:
'^^QMxente aludidos para saber la causa de ese aban—^Joven, ¿qué debe hasé er que se casa?... Aprove•wtt»©,'*«^ue, SBgAn los braceros, están dejando sus
charse, ¿verdá uté?
tierras y sus labores; y como á su vez demostrarían
No comprendo por qué aquella inocente broma me
estos que con las contríbucionea aue hoy se ejtigen á
pareció un insulto terrible.
%i*W<mitores no es posible cuRivar los campos, las
— ¿Aprovecharse, eh? — respondí rechinando los
^l^aSéaa que deben t o á a r s e para coní»ner la emigradientes.—Me parece á mí que hay aquí muchos apro'mm iahnHau á la vista.
flpíÉt) íOBs esa la cuenta de nuestros aQ^uales gober- vechados que se van á encontrar con la horma de su
zapato.
llásias ^tte ¿todo se avienen y en todo piensan menos
No debió entender lo que quería decir, porque siguió
en lo único que daría inmediato y seguro resultado, que
con sonrisa plácida preguntando lo mismo á todos.
«B el rebajar los tributos. Las lucubraciones del señor
El Naranjero era honibre de unos cuarenta y cinco
MoBiMXA «n la «ontestación al diputado Sr. Pando, trae
años, de piel morena y curtida, cabellos cerdosos y gri.f la m^OMNña la escena capital de la famosa comedia
ses, ojos negros extoemadamente Ndvos, más bien bajo
fB©«e»toibHye al Rey F ^ i p e IV, titulada & diablo
que alto, y vestía, como el guitarrista Primo, la cha0fÍi^tf4Mr, cutando F r a y Forzado consigue absoluta suquetilla clásica, la faja y el hongo flexible. Sin saber
ímsián del malvado protagonista en cuanto l e recopor qué, quizá por su presunción de gracioso, me fué
J|á«|id% hasta que Uegó á dojirle: "¡Da lim6Sná1„ "¡Eso
antipático desde el principio; pero ahora, después de
jioLir-jqgepoade el qne suponían del todo convertido.
la injuria que me había hecho (así lo creía yo), concebí
MÍWMSbi^ishberaJes estudian y ejercitan l a imagipor el un odio mortal y deseaba vivamente armarle
# » pora hallar ranedios de md géneros contra ün
camorra. Da Yde el rincón donde me hallaba sentado
I aoe solamente uno admite; pero cuando se les dice
arrojábale tuiradas fliribondas, que él estaba muy lejos
M miozean las oontríbuciones ¡"eso no!„ exclaman.
de advertir. Sin embargo, al cabo de un momentoyobf a se ve! Para rebajar la tributaron sería: preeisd
servé que la Serrana y Lola, formando grupo con él v
sq§)W9U' y oponerse k todo despil&iro ¡y son tantos
I (§»« « v e n ^ esto último! B&áSk curiosa estadística, o&^siuis barbianes, miraban hacía mi eonrientes- E l
> p<^diia dar mucho interife ¿ l o s periódicos de la Naranjero se destacó d d grupo, vino con sonrisa burlona, y l l e v ^ d o s e la maao el sombrero <^>n afectado
[«ecoJWiignara la contribución que pagan poif
respeto, me preguntó:
\ y consumos los hombres más influyentes de
. Situación politica,
—Mi amo, ¿e su mersé gallego?
Una ola de indignación me mvadió la cabeza. Me le_^ft entretanto, es decir, la_ capital, se defiende
vanté furioso^ y tratando de arremeterle, le esonpi ¿ la
jK»»o p^sde de la común desgracia; y no quedándola
cara más que le d\je:
j f ^ fl«3pa que explotar, recurre á su clima, verdadera—El ^ e g o lo será V., ¡tío granuja, indecente!
j | i ! ^ t e ^coepcional y envidiable. Con ser el actual inPor tercera vez negué á mi tierra. El gallo no cantó,
0 ttn-iQEudo en todas partos, aquí la temperatura
pero sucedió otra posa^peor.
tdatitú» «riare 14 y 15 grados eentesimaJes/y .la
E l Naranjero dijo con tranquilidad amenazadora y
ijnahaUegadonunca hasta O. Como^él cs^ital
poniéndome nnamano en el pecho:
14o «ndiaa prósperos, ya tan lejanos, no halla
, f» dedi(» ^i aumento de lijosas construcciones
—Arto, séftorito, no se decomponga uté, que no va á
jÜtay eldeJicioso VaUeMm QaUmethabé qmea lé arregle.
_ 9do8 estos chalets pueden ya contar con riego a%VB—jA V. es á quien voy yo á arrf«lar, canalla!—^gritó
, | | | i ^ j W B a ^ . ^ d i i » s , merced al englobamirato que
con incomprensible rabia; y diciendo y haciendo, le larjiegi^ffié «1 JÍWB^ípio da un nuevo y abundante ma- gué una bofetada.
l l p S a fn xÁ ^ r a n sifón que nos trae las aguas d e
¡Caso extraño! Todos los que allí habla, en vea de di"gjtx. Muda más deUcioso qne un paseo, aim
riapse á mí, se lanzaron hacia él y lo sujetaron. Obaer-
jptlMijyaa JeivÚBtoilflrteótemil, pw « M <iMia1»i«
niebla que tem'a en la cabeza se me disipó; vagamente
comencé á entender que había hecho algo más grave
de lo que á primera vista parecía. No sabía dónde estaba esta g r a v e d a i pero la adivinabíkjíi enemigo, agaiffado por toda¿||p)?!panoá5 me áv^m^a,
mirada centelleante de cólera; l i i e ^ la cairioió por otra irónica, y
dijo con aparente sosiego:
—Vamo," tóflre, suerten utede, que no ha pasao na...
Bofeíá^má ó ^ ^ ^ j q i i é . i m p o r t a !
B soltaron, pero'¡Sin dejar de observarle con inquieApareció comptótemente tranquilo.- Se puso el
^jtibrero, que se le fijpf^ caídoy beWó VÜsyb caña de
liíanzanilla y acto cotíCiluo sede^^ímS. ábñriendo, de
sus amigos:
—A la pá é Dio, señore. De aquí á luego.
Así que salió remó un silencio embarazoso. Los semblantes expresaban mal humor é inquietud, incluso el
del Conde, quien me dirigió una larga mirada fría de
curiosidad, donde creí advertir también cierta conmiseración burlona.
—¿Qué les parece de mi amigo Sanj urjo?—preguntó
después á los barbianes con cierta sorna.—¿Verdad
que no tiene buena bebida?
—¡Phs! No ha tao mal—respondió uno, con la misma
entonación de zumba y sin mirarme.
Observé que los barbianes cambiaban entre sí rápidas miradas burlonas, que me hicieron maÜsimo
efecto.
L a tía pescueza, que aún persistía en su conquista,
vino á mi con una caña en la mano y me dijo en voz
baja:
—Asi me gutan los hombre. Perdona, hiho, si te he
llamao gallego.
Me encogí de hombros con indiferencia superior, y
le volví la espalda. F u i á sentarme al lado de Primo.
Pasado el pnmer momento de malestar, todo volvió á
su ser: las cabezas, harto Calientes ya por el alcohol,
después de aquel fugaz enfriamiento, se pusieron más
fogosas: vino el período de las canciones báquicas, desacordadas; las frases alegres menudearon entre ellos
y ellas. Un barbián salió a bailar el tango con Matilde
la Serrana, mienti-as Concha les batía las palmas y.cantaba con su voz opaca.
—¿Quién es ese tío á quien di la bofetada?—pregunté en voz baja y confidencial á Primo.
—¿No le conose uté?—í^jo mirándome con sorpresa.
—¿No conose uté á Juan Ruiz?... ¡Ya me lo paresía!...
Me explicó que aquel Juan Ruiz, apodado el Naranjero, era un antiguo y célebre bandido de la provincia
de Córdoba que, por varios años, había traído en jaque
á la Guardia civil y había dado muerte á varios de sus
individuos.
Voy á confesar que, al oír a.^ta noticia, sentí un cierto cosquilleo por la parto dí! adentro, cuya sensación
era muy semejante a si se me desprendiese de su sitio
alguna entraña interesante, aunque sin dolor- Los cortos residuos de mebla que el manzanilla podía haber
dejado en mi cerebro se evaporaron súbito. En mi vida
me sentí más-despajado.
Sin que yo se lo preguntase. Primo me enteró del carácter e historia de aquel dulce personaje. Había robado unos gallos cuando tenía dieciocho años: le echó
mano la policía: se fugó ala sierra: comenzó á merodear
asaltando á los pastores y á los viajeros, pero nunca les
exigía más que lo indispensable para vivir. Mató á un
guardia. Ya no pudo presentarse, porque le costaba la
cabeza; luego mató otro, luego otro, y siguió viviendo
del robo, aunque "sin hasé daño á denguno.,, Era ún
bandido generoso. Algunas veces se presentaba de noche á los propietarios y les pedía un duro para comer:
si querían darle más, lo rechazaba, diciendo que no lo
necesitaba por entonces. La razón de encontrarse allí
pacíficamente y no haber muerto en el patíbulo era
haberse puesto al frente de una partida liberal poco
antes de la revolución del 68. Cuando ésta estalló, le
indultaron, gracias á las influencias de algunos magnates que le protegían. Era un hombre, al decir de Primo, "mu guasón e mu corriente,,, un hombre de bien,
pero de muy mala sangre.
Aunque todo aquello me lo decía en voz baja, me so-"
naban sus palabras en los oídos como si las profiriese
con bocina. Sin embargo, no quise dar el brazo á torcer, y escuché la historia con una indiferencia que ¡ay!
estaba muy lejos de sentir. Hasta tuve fuerzas para
formar una sonrisa y dedir:
—¿Cree V. que me matará?
Primo se rascó la oreja, rasgueó distraídamente la
guitarra después, y, por último, me dijo mirándome
francamente a la cara:
—^Yo que uté, cabayero, tomaría el olivo en el primé
tren de la mañana...
—¡Phs!—silbé yo, alzando los hombros con desdén.
El guitarrista me dirigió una mirada, donde creí ver
mezcladas la lástima y la admiración.
La animación, en tanto, iba creciendo entre los barbianes. Llegó el períoddde.las salvajadas. Uno de ellos
se puso sobre la mesa á perorar, y los demás, para
aplaudirle, le arrojaban jerez y manzanilla á la cara.
Otro se empeñó en levantar con los dientes á un compañero que la borrachera había tendido en el suelo, y
no lo consiguió, pero le rasgó la americana.
El Conde permanecía grave, silencioso, apurando
una tras otra las copas de jerez. Pero su mirada ya no
era la misma, opaca y distraída, del hombre hastiado;
brillaban ahora sus pupilas con un fuego feroz y maligno, que imponía temor; sus labios estaban contraídos
siempre por una sonrisa despreciativa. Sin hablar ni
moverse, parecía otro hombre distinto.
El ingles se había despojado de la americana y el
chaleco, y remangándose la camisa, enseñaba los biceps
de sus brazos, que eran, en verdad, poderosos, entreteniéndose en dar sobre ellos con las botellas vacias,
hasta partirlas; se había hecho sangre una vez, pero
continuaba sin hacer caso. Luego pidió al mozo que le
trajese una botella de ron y un vaso grande. Llenólo
hasta los bordes de este licor, y lentamente, sin hacer
el menor gesto ni pestaSear siquiera, lo bebió todo.
Luego colocólo sobre la "masa frente al Conde, y dijo
gravemente:
—Uté no haser esto.
Pasó por los ojos del magnate calavera una chispa de
furor; pero supo reponerse, y vertiendo en el vaso el
resto de la botella, mandó tranquilamente al mozo traer
imienta; echó un puñado de eUa; echó luego la c«iiza
e su cigarro, que tenía anoontonada delsmte de si, y
sin decir palabra, con la misma sonrisa despreciativa,
apuró el vaso, y no contento con esto, lo rompió con los
dientes. Vimos sus labios manchad<» de sangre. La
reunión acogió con oles y gritos de triunfo esta prueba
de gran estomago, en que, al parecer, se hallaba mtereresada la honra nacional
Estaba oscureciendo. Dentro del cenador la luz era
y a muy escasa. Como mi cabeza no estaba al unísono
con las demás, porque, s e ^ n he dicho, el paso con el
Naranjero había tenido la virtud de despejármela, las
grotescas y bárbaras eseemis que presenciaba me hifundian profundo malestar. Deseaba irmej pero, como
cualquiera comprenderá, ne se me pasó siquiera por la
im^mación el hacerlo. Nuestros vecinos de los demás
cenSiores debían de haber alcanzado el mismo ^rado
feliz de temperatura, porque no se oían más que fritos
descompasados, campanilleo de copas y «aroajadas
groseras.
El Conde no se había dado por satisfecho con la victoria alcanzada sobre el inglés. Mientras seguía paladeando con aptu-ente sosiego las cañas que le ofrecían,
no dejaba de comérselo con los ojos, embargado por
um; rabia sorda que no tardó en estallar. Sus ojos, que
ei^lo único móviL en su fisonomía impasible, brillaban
cada vez más ieroces, semejando los de un loco cuaüido
le han puesto camisa de fuerza.
El inglés seguía haciendo alardes de fuerza, completamente eorio y causando bastante molestia a los demás, que no tenían una borrachera tan brutal.
—¿Usted es muy valiente, verdad?—le dyo el Conde,
sin draar de sonreír con desden.
—Más que V.—respondió el inglés.
Don Jenaro ftié á lanzarse sobre él, pero le sujetaron. Calmándoae4e pronto, dúo:
—Ya que ^ V. i*n bravo, ¿á que np pone la mano
sobre la mesa?
—¿Paraané?
.
—Para x^avársela con 1* *'"5'.,
El inglés, sin vacilar, extendió su grande y memhra*
da mano. El Conde sacó del bolsillo un puñaüto damasqninado, y puso la suya fin» de caballero sobre la del
inglés. Y sin vacilar, con arranque feroz, alzó el puñal
con la otra mano y clavó de un golpe ambas sobre la
mesa.
Las mujeres lanzaron nxa g n t o de terror. XJOS hcnnbres vm preoipítainos i socorrerles. Algunos salieron
en basca de aaxiUo. E n un l i t a n t e Umóse nueskv eenador de gente. De las hondas brotaban abundantes
chorros de saiigre, que mapohaban los pañuelos que les
apKcábamos. Un medico, que por casualidad había entre los circunstantes, les hizo la primera cnra provi.sional con los pocos elemento-í de que pudo disponer. El
Conde sonreía mientras le curaqan. El inglés se había
ajbatido como un buey. No tardó aquél en hacer lo mismo, y á ambos se les subió á los cuartos que el establecimiento tiene y se les acostó. Todo el mundo se dispersó, comentando la barbarie del acto.
Pero el horror que me había producido aquella
na no bastó á oararme.d«l-(ltte «eatla ante la que se
vMosp&lidos y coa seriales jd« tenror en | i r<»trci. Jlia
t
preparaba para mí, cien veces más cruenta. Porque s i '
tanta sangre salía de las manos atrr.vesadas por un estrecho puñalito, ¿qué cantidad no saldría del boquete
abierto en mi estómago por una faca de siete muelles
ó por una lengua de vaca? ¡Cielos, una liÉlgua? de vaca!
Se me erizaba hBiSt§, el vello de la nuca. Viendo á todo',
el mundo montaft'll» los carruajes y partir, se me ocuiTÍó que era neoéíaWo á todo trance buscar vehículo
paratrasladarseáSevilla,porquepen3arenqueiba á hacer el viaje á -^fcá, « p e l l a s horas, era un delirio. Miré
con ansia á todtra partes, á ver si tropezal^ con alguno
de los bartiSoses del cenador- no jb^le | t i i ¿ m o : se habían eyapSftfá'O no sé iVór dótfde. Sfe-'^^a-Ó un gran
abatimiento y pensé en pedir á cualquier desconocido
un puesto en su carruaje, pues no había ninguno por alquilar, cuando se acercó á mí la tía pescueza, que tanto había desdeñado.
—¿Te vienes con nosotras? Matilde y yo traemos una
berlina, pero cabemos los tres si te avienes á ir en la
bigotera.
Vi el cielo abierto. Con tanto júbilo acepté, que la
prójima me niiró con curiosidad. Me puse colprado,
pensando en que había adivinado mi congoja. Fui con
ellas, y creo que estuve durante el camino amabilísimo.
¡Qué no se hace por conservar integra esta preciosa
piel que nos envuelve!
AEMANDO PALACIO VALDÉS.
VIAJE D£ I,A REníI BSHiaLATERRA
S. M. B. se embarcará mañana por la noche en el
yacht Victoria and Albert, acompañada del Príncipe y la
Princesa de Battemberg, de lady Churchill, dama de la
Reina, del General Ponsonby, el Dr. Reid y una comitiva numerosa.
Dicho buque permanecerá en la bahía de Portsmouth
hasta la mañana inmediata, zarpando para Cherburgo
en cuanto llegue de Londres un mensajero con la correspondencia de la augusta viajera, á quien darán escolta los yachts Enchantress y Asbome y el crucero Galatea.
Pasará la noche en la rada de Cherbourg á bordo
del yacht, tomando por la mañana el tren que ha de
conducirla directamente á Biárritz, estación de la Negresse, siendo las únicas personas que la recibirán el
General Munier, jefe interino del 18." cuerpo de ejército; el prefecto del departamento, el subprefecto de Bayona, el alcalde de Biárritz y el Cónsul inglés.
La Reina Victoria, en carretela cerrada, se trasladará desde la estación al chaieau La Rochefoucauld, y en
el trayecto no habrá más que gendarmes á caballo, escalonados de distancia en distancia para conservar la
seguridad y el buen orden de la circulación en el camino que han de recoirer la Soberana británica y su
séquito.
En Biárritz aumenta la colonia extranjera, ocupando
muchas familias inglesas los hoteles y villas de aquella
población.
LA CIENCIA A L D Í A
MAL DE
PLUMA
No hay un periodista que no lo conozca. El mal de
pluma ataca por igual á los escritores y á los pájaros,
con la diferencia de que un jilguero cambia la pluma
enferma por la sana, mientras el escritqr que pierde su
única pluma ya puede encomendarse á Dios.
Parece imposible que haya un calambre, temblor,
convulsión ó cosa así. capaz de irnpedir que el periodista se preocupe de la suerte de Bulgaria y el matemático extraiga,sia dolor, la última raíz cúbica. ¡Oh, enfermedad bienhechora! ¡Pudieran los doctores convertirte en virus inoculable coqitra la epidemia literaria
que nos asóla! ¡Pudiera fundarse un nuevo Instituto
Pasteur, donde el poeta, el crítico y el autor por horas
fueran vacunados de la pi-opia ternera!
No es así, por desdicha. La enfermedad no sólo ataca á los verdaderos escritores, sino á los infelices escribientes: hay una distinción entre el mal plumiasíático y él plumearme, como la hay entre el cólera
y la colerina, aquella colerina que, en no lejanos tiempos, fué el consuelo de los que saben distinguir entre
un difunto y un difuntiforme, entre los muertos con
gravedad ó sin ella.
Por eso el mal de pluma se llama parálisis de los escribientes, de los telegrafistas, de los pianistas, según
el oficio de la víctima; razón por la ouat debe haber
también parálisis de los panteistas, de los unicistas,
de los materialistas, según las opiniones del enfermo. No desconfiamos de estudiar algún día la parálisis
de los tomadores, y quizás quizás la de los carteros patológicos...
Ello es que, en España al menos, el mal de pluma es
interesantísimo. Todos los que deben manejar siempre
la mano de un modo igual se hallan- sujetos á padecerlo. Hasta los violinistas sufren el gaíambre, desde
la muñeca hasta el hombro, y conocemos á un doctor que se propone hacer la historia clínica de los sufrimientos de Sarasate, el cual fué cm'ado por la melenúta, esto es, por un alcaloide extrtUdo de sus inelenas.
El dedo pulgar es el que más se afecta, y los cajistas
lo saben muy bien; hay un síntoma evidente del cansancio de los impresores y de imposible curación: la
errata. La errata es de naturaleza contagiosa: en presencia de ella el articulista suele ahur desmesuradamente los ojos; los nervios se crispan, los músculos se
contraen y termina ^ acceso por un temo periodístico
y un puñetazo más ó m«Dos literario. Contra este mal
¡ay! la ciencia es impotente; acaso algún día se averigüe
el microbio que lo produce.
Cualquiera se creerá, por lo corriente de nuestros
datos, que el mal de pluma es una ficción. Nada más inexacto, etc. La enfermedad existe en la ciencia seria, y
en ella se aprende cómo la fatiga del grabador le obhga & coger con más fuerza el buril, a » como el cajista
mueve nerviosamente los tipos y el telegrafista la palanca; d e dónde resulta que el dolor va aumentando, y
si el enfermo es un herrero qne foija hojas de cortaplumas; Uegará á no p o d ^ d p mi martíllazo á derechas.
Cierto estadista, ó m d p r estadístico, de estos que
averiguan el número dé mdridos de un perro por minuto, ha descuhierto gue un forjador de -los que preparan 24 docenas de hojas al día, administra 28.000 martillazos cuotidianos, que á los diez años son la friolera
de 88.-400.000 martillazos. El Sr. Smith, autor de este
descubrimiento, debía venir á España: sólo él podría
asombrar al mundo calculando la estadística d e j a s letras que pronuncian nuestros oradores, que, entre paréntesis, no sufren calambres. Y estosí c^ue no lo explica la ciencia: ¿por qué una lengua política no sufre
como una mano literaria? Proponemos á los cofrades la
aclaración del misterio.
, T-.I i.
i_i
H a y quienha dado en la clave del mal. El honorable
doctor Poore afirma que el temblor de los escritores
depende en gran pariie del uso de las plumas de acero.
Aviso á los directores de periódicos: la pluma de ave
es la pluma higiénica, la única eficaz para combatir las
.parálisis de redacción. Es una lástima que otro honorable doctor yankóe, el Sr. Hammoud, asegure que ha
visto enfermos de pluma natural y artificial indistintamente. Por allá, como por acá, los médicos estamos
Siempre de acuerdo...
Lo indudable es que el aparato de Morse precipita la
enfermedad en los señores telegrafistas, por lo cual es
el aparato más usado. Y no deja de ser curioso que las
osiciones viciosas de la mtano infiuyan^a el desairoo d e la parálisis. Cierto e s m t o r aoo9taml»^aba á apoyar la mano en el meñique: en cuanto la dejó descansar
.toda entera sobre el pupitre, la dolencia desapareció.
En otro caso, el escritor no podía redactar un suelto,
pero dibujaba con faciUdad absoluta.
£1 mal de pluma es, por lo viiN<o, la oonsecuencia de
excesos literarios. £1 abuso deshonesto de la imaginación, el libertinaje poético, el desenfreno periodlstioo
traen consigo esta venganza ^ 1 <»ielo.,A v ^ e s l a e o r a d o n e s imposibl&->ni la electricidad, n i la quietud, ni el
bromuro pasan de ser ima broma. Los dúhenbeSrueseapecados, aspiran á manejar la izqoiarda; prap ésta se
cansa tfúohién, y el tratamimto xtado t e r m i í a d e un
modo verdaderamente siniestro. Los mecanismos más
ingeniosos llegan á ser inútiles; el eserítor est¿ incapacitado para usar la ploma, y da un tiemisimo adías á
\»a óuartUlas qtie }e descuáriúaron. No más misoeláneas, no más ariiiaulos de fondo: el periodista ha muerto. Acabóse el equilibrio europeo, la cuestión de O r i ^ te, la súiceridad electcffal; «la patología se lo h a llevado
S
- ^íúidadp, pues, seSQjes periodistas, con el mal d e pluma. Propaguen en los diarios la conveniencia de que
los maestros de escuela enseñen á colocar bien *u **
mano el peligroso instrumento; usen de él con mooeracióp honrada, con tod*» h»8 precauciones d e la Ju^ e n e ; arrojen lojoe de sí las aceradas plumas, para
yíplvwjk usar la delicada pjéáSola que .enristró Ijervaotes, aquella q.ue robó á las alas d e u n ave las ^ a s de
la fantasía; marche la pluma sin atropellMse, s m ^ g i tación nerviosa, sin que la tormeitlá cerebral descaren eHasu furia, como las nubes en la afilada {juata
m pararrayos; escriban, escriban despacito y con
r
ortogi^ifia que taubiéa eso es hi^íéaico, y yeróasa
libres de convttlsiones plumíferas, que «ífddfta la falta
que hacen á ningún escritor, al aiTobatarie gu pi'ecioso
capital: el que menos le vale y más le cuesta.
El porvenir hará lo demás y abolirá lá pluma, así
como abolió el estilo de los antiguos... y de los modernos.
El fonógrafo matará la pluma; aquello matará esto.
Dentro de poco, en lugar de plumas eminentes habrá
eminentes embocaduras, y al elogiar á un escritor podrá decirse ¡qué bien maneja la... bocina! El sonido repartirá las noticias, y todos los- periodistas ¡oh, delicia!
serán unos soplones...
E L DOCTOR GARCI-DÍAZ.
De San Sebastián, en 1809 años.
4
CEMSDSAS IKFÜKDADAS
Nuestro apreciable colega de la Habana 7l,(t Unión
Constitucional ha publicado un artículo, ^lel cual tomamos los párrafos siguientes:
"Hace algunos días publicó La Lucha un telegrama
de Madrid en el cual se dice que "la prensa de la corte, en general, conceptúa de carácter grave la disposición relativa á la Hquidación d^I Bsinco Español de la
isla de Cuba con lá Hacienda antes del empréstito que
ha tratado de realizarse.,,
No son nuevos éstos y otros ataques al crédito del
Banco Español. Proceden los unos de la ignorancia,
que acoge con facilidad las especies más disparatadas,
sm detenerse á analizarlas, y nacen los otros de la
mala fe y de la envidia.,,
Luego agrega el referido c o l e ^ :
"Al Banco Español le son remitidos los recibos de
eontribución para que se ocupe en la cobranza de ellos
hasta el tercer grado de apremio. Y, como es del caso,
la Hacienda carga estos recibos en cuenta al Baijcoy
abonando las cantidades que va percibiendo. Ahora
bien: ¿se hacen efectivos todos los recibos? Bien se alcanza que no. Al cabo de uno ó más años existen, pocos
ó muchos, en poder del Banco; y éste aparece en descubierto para con la Hacienda por la cantidad que importan esos recibos. „
Y después de hacer constar que el Banco ha solicitado varias veces que se practique una liquidación extraordinaria por el expresado servicio de recaudación de
las contribuciones, inserta unos estados cuyos datos alcanzan hasta el 14 de enero próximo pasado, con los
cuales se prueba que en el segundo semestre de 1882-83
se hizo cargo al Banco de 2.792.091 pesos 99 centavos;
se ingresaron en la Tesorería central, provinciales y
municipales, 1.781.027,07 y se devolvieron recibos por
1.011.004,92: que forman exactamente la misma cantidad del cargo.
E n el año de 1883-84 los recibos entr.egados al cobro
importaron 5.292.212,50, y los ingresos y devoluciones
de valores ascienden á los expresados 5.292.212,50.
Lo pj'opie ocurre en el año 1884-85, en qué de los
6.257.^)5,6(5 que representaban los recibos, se ingresó
lo recaudado por valor de 3.529.855,45, y se devolvieron
los restantes por 1.728.040,21.
De modo que quedaron rendidas las cuentas definitivas y liquidados los ejercicios de esos tres años, en los
cuales el Banco no tenía obligación de apremiar á los
deudores.
Las cuentas de los años posteriores, en que tenía esa
obligación, que exige mayor tiempo para liquidar, ofrecen el resultado siguiente:
De los 5.021.299 pesos 0,2 centavos de recibos entregados al cobro en 1886-86, sólo quedan pendientes
de realizarse 245.482,68, habiéndose ingresado el resto;
en 1886-87 importó el cargo 5.240.675,95, y faltan realizar 550.287,99; en el año 1887-88 ascendió á 5.375.028,65,
y penden de cobro 1.397.584,46, y en el año corriente
asciende el cargo á 1.330.625,67, y están por cobrar recibos en cantidad de 1.004.35Í.
Pues bien: como se demuestra por los datos anteriores, y dícese en el artículo de que estamos ocupándonos, nada debe el Banco por los ejercicios de 1882-83
á 1884-85, toda vez que los recibos que no pudo hacer
efectivos fueron devueltos oportunamente á la Hacienda, y lo que adeuda por los de 1885-86 al actual de
1888-89 está representado por recibos pendientes d e
cobro. Los correspondientes á los años económicos de
1885-86 y 1886-87 se encuentran en el segundo y tercer
grado de apremio, y los de los de 1887-88 y 1888-89.una
parte de ellos están al cobro y la otra pendiente de en,trega á los recaudadores, por haberlos recibido el Banco con muy considerable retraso, según el colega antes
citado.
Respecto á este particular, y á_ fin de que la verdad
se abra paso y se sepa la poca actividad con que la Hacienda ha procedido en él, expone el mismo colega que,
aun estando dispuesto que los libros talonarios de recibos se entreguen al Banco dos meses antes de empezar
cada ejercicio, los de los mencionados años de 1887-88
y de 1888-89 le han sido entregados en las fechas que á
continuación se expresan:
1887-88
Primer trimestre.—Empezó la entrega de recibos el
11 de octubre de 1887 y se efectuó la lUtima entrega el
7 de noviembre de 1 8 ^ .
Segundo trimestre.-^mpezó el 24 de diciembre de
1887 y acabó el 28 de noviembre de 1888.
Tercer trimestre.—Empezó el 8 de marzo de 1888 y
acabó el 26 de noviembre del mismo año.
Cuarto trimestre.—Empezó el 21 de mayo de 1883 y
acabó el 27 de diciembre del mismo año.
1888-89
Primer trimestre.—^Empezó la entrega el 13 de septiembre de 1888 y acabó el 30 de enero de 1889.
Segundo trimestre.—Empezó el 10 de diciembre de
1888 y acabó el 30 de enero de 1889.
Y termina con el siguiente párrafo:
"Dígasenos, después de estas manifestaciones, á qué
queda reducido el edificio levantado por los enemigos
del Banco, que lo son, también, por desgracia, del crédito de este país. Ni el Banco está para cargar con
culpas ajenas, ni nosotros seríamos dignos de la confianza del público si no nos apresurásemos á volver por
los fueros dé la verdad.,.
Por nuestra parte, sólo diremos ¡lue.no tiene nombre
el proceder de los que, sin justificación alguna y áimpul808 únicamente del insanpideseo de lastimar, siquiera sea
de un niodo transitorio, él crédito del Banco, procuran
extender especies tan erróneas.
LA CARIDAD PJB UNA REfflA
La Reina de Rumania comparte su vida entre el cultivo de las artes y de las letras y el ejercicio de la caridad, y de la misma manera que escribe-libros lleva á
cabo obras magníficas de beneficencia.
Creación suya es El AsUo Elena, establecido en un
Sitio Real, cerca de Bucharest, y donde.reciben educación 460 huérfanas de cinco á veinte años. Como está
completo el número de educandas, no puede entrar ninguna sin que haya vacante.
El edificio, el parque, la huerta y los jardines están
montados con todos los adelantos modernos; cada alumna cultiva su parte de jardín, rivalizando en el ouMado
y esmero, y disputándose á porfía quién lo tiene mejor
y qué especies d e flores y plantas son las más bellas, y
cuales se llevaai elpi^mio con q^e se recompensa su
mérito.
Las educandas redben, según las aptitudes de cada
una, la más psrfeota instrucción en ciónáas, artes, lenguas extranjeras, teneduría de Hbrosy en oficios propios de la mujer. Las que están dotadas de inteUgencia para el profesorado se k a dedica lA msteistu^, se
las haoe i^riátatóces, y ninguna sale del establecimiento sin habw obtenido un títiuo profañcmal que las permita g a n a » » ki vida honradamente, sin verse en b j u veotod expuestas á los peli^^»3 que corre la mujer en
el mmidO) mn(^o más coando no Ban adquirido los M tótos deltrabajo desde su niñez.
Caffl todas se casan inmediatamente que terminan
aus estiwios, muchas antes de abandonar la casa, pues
.hay en Rumania tan excélente idea de la educación
que reciben las huérfanas en esta casa, que son muy
solicitadas en matrimonio, siendo rarísimo el caso de
salir defraudada la confianza que los hombres tienen
en ellas.
La directora del establecimiento era hace poco mauama Pinel, una discipula de Horacio Vemet (pues
allí no son hombres, como en España, los directores de
Asilos de Niñas), habiendo sido siempre señoras las
eaeargadas de este Asilo, cosa muy natural; la mujer,
según opinión de la misma Reina de Rumania, debe
ser la educadora de la infancia, la que reúne condiciones propias para inculcar en las nifias las virtudes y
las enseñanzas propias de su sexo.
A ella se debe también la Asociacién del trabaje, edificio en que se reúnen 400 mujeres que tiabajan aUí á
la vez que unas 200 van todas las semanas a buscar
-trabajo para hacerlo en sus casas. De este modo se ocupará no sólo á la clase pobre, sino que también ¿ muchas señoritas de la clase media que no quieren acudí^
á e s o s centros por no confesar la precaria situac4f^
^ e las obhga & vivir d a l a costura, del.bcaHl»do,^«¿tfl*
ra, etc.
LA ÉPOCA.—Lunes 4 de Marzo (je 1889
'•-
Asimismo ita fiinciado esta ilustre y caritativa Rema
una Sociedad parala traducción y pubricaoión do libros
destinados á los niños y á las escuelas, para lo oiml
cueifta con la cooperación de las personas más inteüentes de Rumania y del extranjero y principalmente
t H a mandado hacer ediciones muy baratas de libros
á esta exigencia, y la Emperatriz, que asistió á la entre^ñsta del primer Ministro ingléá con la Ryiiia, dio
la razón al primero y decidió realizar su viajf ú Alemania.
Tal es el relato del Figuro, que, á nuestro juicio, puede calificarse de novela, pues si algún fundamento tiene en los hechos, ha debido exagerarlos grandemeate.
para las clases populares, siendo en esto la noble Reina
l i a a g l t a o i ó n e n Hung^ria
una salvaguardia contra la juventud revolucionana, que
Cuanto más se examinan y se estudian las manifesacoge todas las ideas peligrosas sin conocer los benetitaciones hechas en Buda-Pesth desde hace algún
cios de las buenas ni los encantos de la moral.
tiempo, más y más la opinión pública de Europa comH a creado además tres asociaciones: la de pobres, la
prende que ;no tienen fimdamento sino en l a l e y m í h de libros y la de la enseñanza.
, ^ ,
tar, dadas las modificaciones aceptadas por el GoDiemo
E a una de las escuelas, titulada "Elisabeta doamna,,,
al art. 14 de la misma.
hay más de 600 niñas pobres,"que aprenden las primeCatorce años,lleva el Sr. Tisza en el poder, y aunque
ras l e t r a s ^ las labores.
. , Til- U 1
T
esto tiene sus i^e^ajas, engendra el descontento de io%
En otra para los pobres, Societé Misabeth,,, se disadversarios pdíj^cos la fatiga de lo^ amigos tibio^ y la
tribuyen k domicilio anualmente 80.000 franqos dp Ipña
entré los indigentes.
•'-'''
\ •• < ira en la masauCíecida, siempre y s^^empre numerosa de
los amantes de novedades.
La "Asociación de mujeres del pueblo,, es para las
Esta es la explicación de lo que actualmente sucede
que ée ocupan en laborea rudas, donde se da trabajosa
en Hungría, esto es, el origen de las manifestaciones
millares de infelices, que hacen las tiendas de campaíia
contra el Sr. Tisza, no obstante reconocer sus mas eny ropa para el ejército y los hospitales.
carnizados enemigos que la larga administración del
Otra de "Herinanas de la Misericordia,,, se ha creapristió Ministro, húngaro ha gido beneficiosa para el
do para cuidar á los enfermos... Sería no acabar enuP»Í8i .
' •' ' "
"
'•
merarlas todas.
Las cocinas económicas que se establecieron hace
PrlBión d e n n d i p u t a d o I r l a n d é s
)oco en Madrid funcionan allí hace años, creadas por
Según telegrafían á El ImparciM, el diputado parnea Reina.
llista Tanner ha sido detenido el sábado por la mañana,
¡Oaán conveniente sería que en España se normaliy el domingo llegó de Irlanda para ser juzgado conforzase un poco la caridad, imitando el ejemplo de la Reime á la ley coercitiva.
na de Rumania, y se crearan instituciones de esta ínEl diputado irlandés negóse resueltamente á entrar
dole!
*
en el carrua,je celular que había de conducirle á la prisión, y fué preciso que tres agentes de policía entraran
LA CUESTIÓN DEL RÍO MÜNI con él, sujetándole a viva fuerza sobre el asiento.
Una gran multitud rodeaba el carruaje, silbando y
arrojando piedras.
Se ha publicado en un folleto la interesante conferenTanner está en la cárcel pública.
cia que cüó sobre esta cuestión en la Sociedad GeográA las dos se promovió un gran tumulto, siendo detefica ae Madrid el Sr. D. Francisco Coello.
nidas muchas personas.
El ilusta-e geógrafo Sr. Coello hizo en su conferencia
un detenido estudio de nuestras posesiones de la costa
Dicen de París que en el domicilio de la Liga de Pacercana á Eemando Póo, de la importancia que estos
triotas se han encontrado 5.000 cartas, firmadas por muterritorios tienen para España, de l a actitud de Franchos militares, empleados y multitud de alsacianos y
cia en aquellas regiones y del conflicto ocurrido con los
loreneses residentes en Alemania.
indígenas, que motivó la intervención francesa. Como
el trabajo del Sr- Coello es verdaderamente importante,
celebramos que lo haya dado á la estampa, para que de
este modo puedan conocerlo los que no asistieron á la
conferencia.
Leemos en un periódico de Barcelona que de los ediCon razón ha recordado ol Sr. Coello la pérdida de
ficios de la Exposición serán destinados el primer piso
una gran parte de la isla de Borneo, que sufrimos por
del depósito de aguas del parque, donde estaba la Secdeficienciaá'dfe la acción diplomática, encaminada á hacer valer nuestros derechos. Esto puede servir de lección de minas, para Asilo de inválidos del trabajo; las
ción á nuestros actuales gobernantes para evitar que
dos naves extremas que quedan del Palacio de la in6uc«4^ algo análogo en mayor ó menor grado con nuesdustria á Museo industrial, y á Museo de Bellas Artes
tras posesiones del rio Muni.
el palacio del mismo nombre.
No es menos importante la parte de la conferencia
En la Sección marítima se instalará probablemente
dedicada á señalar los territorios que necesitaría Espaun aquarium.
ña para completar sus dominios coloniales. Respecto á
En la administración de Correos de Valladolid fué
la costa del golfo de Guinea, el Sr. Coello se ocupa con
gran acierto de las posesiones adquiridas por Francia
sorprendido infraganti un empleado al sustraer unos
y Alemania y de los dominios españoles, naciendo repliegos.!
saltar las continuas maniobras del primero do aquellos
paÍ3€)3 para aumentar su territorio á costa del nuestro.
Participan de L a Litera (Huesca) que la situación de
Merece conocerse igualmente la descripción de la su- los moradores de aquella comarca no puede ser más
perficie y condiciones naturales de la región en que
crítica, pues muchos de ellos carecen del preciso aliésta ha reconocido la soberanía de España.
mento, y la emigración aumenta en proporción alarmante.
JEl foUeto termina COK el breve discurso que pronunció el Sr. Conde de Toreno, presidente de la Sociedad
Telegrafían de Málaga quo cerca de Alora se ha perGeográfica, felicitando con elocuentes palabras al señor Coello. Comprende también un mapa de las posepetrado un crimen tan repugnante como digno de
siones pspaSoías en el golfo de Guinea.
severo castigo.
En una cueva se recogieron la otra noche dos esposos y su hija, joven de dieciséis años, los tres menLA|S COLONIAS A G R Í C O L A S digos.
,
Los guardas jurados Juan Sánchez García y José
PubUca la Gaceta de hoy una disposición del MinisPablo García combinaron el secuestro de la muchacha,
terio de Ultramar aue consideramos no sólo justa, sino
y, con efecto, la arrancaron á la fuerza del lado de los
conveniente, para el fomento de la producción en el ar^
infelices padres y la maltrataron brutalmente, llevánchipíégo filipino,
dola luego á otro guarda particular, que también la
Mucna ioiás falta que en la Península hacía en las maltrató.
posesiones de Asia una le^ que fomentase la población
Los ancianos mendigos dieron cuenta á la mañana sirural y estimulara el cultivo de los inmensos territoguiente al juez de Alora, quien dispuso la captura de
rios yenrio» que allí existen, y esa necesidad vino á sal o s ^ m i n a l e s , que fueron encontrados por la Guardia
tisfacerse por el Real decreto de 4 de septiembre de
civil en el sitio llamado Serrajones.
1884, mp hizo extensiva 4 Filipinas la ley de caloniaa
agricOT!» de 8 de .junio de 186S, con las modificaciones
El Ayuntaiftiento de Murcia presentará probablequé se creyeron oportunas.
mente su dimisión por haber embargado la Hacienda
Pero como sucede con frecuencia, esos patrióticos ¡y
la recaudación de consumos,
laudables designios encontraron dificultades en la apU^
cación de aquel decreto, por no creer la Intendencia
Dos jóvenes que se habían fugado de la casa paterna
del archipiélago que podía eximir del derecho de exhan sido detenidos en Granada.
portación al tabaco que se cosechase e» las colonias
El seductor tiene diecmneye años y la raptada caconcedidas, aunque ese derecho sustituyese 4 la contorce.
tribución tenitorial, no establecida aún allí y de cuyo
pagó están exentas las propiedades acogidas á los beneficios del decreto de 4 de septiembre de 1884.
L a CompaSla Tabacalera de Füipinaa no podía conLa cotización oficial, comparada con la del día anteformarse con ese estrechísimo criterio, que anulaba las
rior, ha sido la siguiente:
concesiones de las colonias agrícolas y hacía estéril el
propósito que inspiró al Gobierno al publicar el decreto á que se alude y cuantas medidas se habían dictado
ÚLTIUO FfiBCIO >
para nacer productivos los territorios vírgenes del arES
FONDOS PÚBLICOS
chipiélago y desarrollar en el mismo el trabajo, el co^
DEL 4
mereio, la riqueza y el b i e n e s t a ^ ' pidió que el expeDEL '¿
diente que afectaba cuestiones Wa. importantes para el
Deuda perpetua al 4 por 100
porvenir de aquellas islas se sometiese al acuerdo
75.85 75.85 íí
interior
del Ministerio de Ultramar, que era el llamado á
ídem en títulos pequeños. . 75 90 75 90 »
fijar la genuina interpretación de la ley.
ídem fin de mes
76.95 75 85 ÍT 10
Así lo ha hecho por Real orden de 16 do febrero,
Exterior;
78.00
77 90 n 10
dictada de conformidad con los luminosos dictámenes
Amortizable
89.40
89
10 » 80
del Consejo de Ultramar y de la sección respectiva del
11
Billetes
hipots.
de
Cuba....
105,60
105
60 »
d e Estado, disponiendo:
Banco de España
407 25 405 00 )i 2 25
Primero, que procede acceder á la reclamación de la
C* Arrendataria de Tabacos 110.50 111.50 1.00
Compañía general de Tabacos, exceptuando del pago
Cédulas
del Banco Hipoted é l o s derechos de exportación á los 49 quintales do
cario, 6 por 100 de interés. 000.00 000 00
que se trata; segundo, que la disposición que al efecto
ídem al 6 por 100
105 90 105 90 Jí
s e dicte ha de tenerse como de carácter general para
ObUs. de 600 ptas. al 5 por 100 000.00 000.00 «
todas las colonias agrícolas que disfruten de los beneCOTIZACIÓN DB PAEÍS
ficios del Real decreto de 4 de septiembre de 1884,
Norte
393 75 000 00
mientras no se establezca la contribución territorial en
Mediodía
295 00 000 00
Fiüpinas con caracteres análogos á los de la Península,
Riotínto
; , . . . 402 50 000 00
y tercero, que por la, Litendencia general de Hacienda
Acciones del Banco Hipot". 660 00 000.00 n
se proceda, sin pérdida de tiempo, á dictar las reglas
CAMBIOS
que estime conducentes á evitar el fraude que poLondres, á tres meses fecha. 25.71 25.71
dría cometerse al amparo de la exención que por esta
05
2.25
2.20
París, á ocho días vista
disposición se otorga á las colonias agrícolas en gene126.70 126.70 «
Mil, dando cuenta al Ministerio para su conocimiento y
BerUn, cheque
sanción, si procediere.
OBSEBVACIONES
De este modo se desvanecerán las dudas j se salvan
Los fondos sostenidos y sin alteración sensible con
la» dificultades con que tropezaba en el archipiélago la
relación al sábado anterior.
.aplicación de la ley y el desa,rrollo de la producción
En la Bolsa poca animación y menos negocios.
agraria,_de la cual están pendientes la prosperidad y
Slflorecimiento de aquel mmensoy rico territorio esBOIiBUr.—Sin operaciones.
pañol.
f
Correo de provincias
Crónica extranjera
L» BaipMratri» yiptort» « t AIMMMIA
1^3 peri6(Hcos franceses no perdonan ocasión de insistir en sus fantisjaoas versiones acerca de las diferencias entre el Gobierno de Berlín y la Emperatriz Vicatona. A este genero pertenece sm d u X i r q u e da el
^fflro sobre l a s c a b a s que han motivado el regreso á
emama de la viuda de Federico I Í L
Según el diario parisiense, la Emperatriz quería fijar
su Tesidencia en Inglaterra de u ¿ a maneja defimti•va y deseaba segmr percibiendo en e X p a i s l f S Bación de q^e.disfruta y reahzar el valor'de los l e r dos que la dejo el difunto Emperador su eannso
' E l Príncipe de Bismarck exigió^^que ¿ E m p e f f i
Victoria volviese á Alemania y diera pruebas de mi«
había sido completa la entrega d.3 los papeles de F e
derico i n , que fue la condición previa de su viaje al
Reino Unido.
, ., ,.
. „,
E l Jíwa»^Ueea¿añadir quesir Eduardo Malletha
« d o el mtennediano cerca ae! Cancüler en este asunto, y que cuando se habló del viaje de la Reina de I n iglaterraá Biárritz, como ^mera que pensase aoompaEarlá su'hijá la Emperatriz viuda, B i ^ a r c k indigóal
Gobierno Inglés la conveniencia de que, para quitar
todo carácter político á esta excursión y para dar una
prueba de la amistad que une á la Gran Bretaña con
Alemania, diera el primero de estos países al segundo
carta blanoaen la Cuestión de Samoa y en la de Zanzi))ar. El Marqués de Salishury se opuso enérgioaueate
'
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ti,,
r-lY
,
-.
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i.
i
.
I.
"El contrato hecho en los campos de batalla, firmado
con la sangre de tantos héroes y ratificado por mí y
por mis abuelo ^, me liga á la noble y querida España.,,
L a situación parlamentaria en Hungría
ViENA 4.—Telegrafían de Buda Pestli que la situación parlamentaria es cada vez más tirante.
Ha producido viva sensación en Hungría el discurso
del Conde Appouyi, atacando duramente al Gobierno y
á la mayoría de la'Cámara y declarando que hace responsables de las consecuencias del debata á los que se
empeñan en seguir un camino peligroso.
Los ministeriales, por su parte, cenaairan con acritud
4 las minorías que apelan al sistema d¿ la obstrucción
parlamentaria.
El Ministerio Italiano
ROMA 4.—Se ere que el Ministerio c^uedará en breve
formado bajo la presidencia del Sr. Cnspi, pero que'no
entrará en el ningún político de primera fija, excepto el
Presidente.
E l asjrnto T i m e a - P a m a l l
LosDRES 4.—El periódico The StanáardÁice hoy que
después de la confesión de Pigott no puede menos de
reconocerse que ha" quedado vírtualmerite cerrada la
información abierta respecto del asunto Times-Paniell.
NOTAS DE ULTIMA HORA
Sólo á los amigos del'Sr. Castelar estaba reservado el privilegio de entusiasmarse con el dictamen, del
provecto de sufragio.
.
/•
Y llegan á máS los posibilistas, pues se permiten»
disputar al Sr. Sjigastí),una p a r t e dsfe^glpna de h a ber restablecido aquel en otro tiempo funesto derecho, según lo calificaba el Presidente del Consejo de
Ministrop.
• .-i"
esas,
Comparta en buen h'Ora el jefe del GobS
ag englorias con sus aüados;-pero,se nos figata'
sufratusiasman coa sobi!»4í'Ji»eoeiia,po;ji|tte sj'
gio llegara á p f ^ ^ a m j . a l g i i n m^^ "- -""" ,cía de
era- dp nuesEspaña, estén ¿ a r r t Q ^ e ^ u e dfisa[
tras Cániacaát^üa i | ^ e s e n t ^ f c n ^ libiUstáí ,
E l Sr. Gámazp y siis amigos parecen muy contrariados con kfcsuijrte que alcanzó la proposición del
Sr. Monares. Se % m p i á « a & ñ o , y de nuevo asoman aqueUxJS dornSdoB propj5sitos de hacer al Grobiemo u n a enérgica oposición en las cuestiones económicas. P o r lo pronto, parece que tomarán jEiarte en
el debate que h a de suscitar l a proposicióo del señor
Villaverde;pero, ó mucho nos equivocamos, ó vendrá
de nulíS)0^el.S^. Sa^asta con sus distmgos y sus ligeras ofertas:• á d e s ^ n e c e r todos esos amagos de oposición.
Y así se van pasando la vida unos y otros. E l señor Sagasta ofreciendo, y los diputados castellanos
esperando el cumplimiento de esas promesas.
Estábamos seguros de lo que decíamos hace tres
días. E l sufragio se lia puesto de moda entre minis'
teriales, y las comisiones respectivas han entablado
un Steeple Chase para presentar sus dictámenes.
P a r a el jueves se anuncia u n a nueva reunión de la
que entiende en la ampliación del voto á Ultramar,
con objeto de ultimar el dictamen áfinde que quede
sobre la mesa en una de las primeras sesiones.
Con lo que quedarán i-esueltos satisfactoriameiite
todos los problemas económicos de las Antillas.
•)'III','"'"LI| MI 1 ^ 1
il
los detenidos, de los cuales tenían los mejores anteceY la letra era falsa. Se había cometido un íimo, predentes; así 15 hicieron constar los tres sigidentes y loa
parado, no sin habilidad, por el Ovea y un ordenanza
liltimos, si bien éstos sólo hablan por referencia, puea
lie la Compañía llamado Polipe Zofra ííairiboa, do cuya
no conocen á los quinquilleros.
mujer es primo el referidojoveii. Cuando éste presentó
la letra, (iamboa esperaba en el aparato del teléfono
El juez municipal, Sr. Romero, recibió ayer otro anóde la Compañía Trasatlántica por si hacían alguna
nimo casi idéntico al de hace pocos días.
pregunta sobre el documento. L a hicieron, como queAyer en el Gobierno civil estuvieron muchas persoda dicho, y entonces «I mismo ordenanza, autor del
nas para ver si reconocían el retrato; pero niagmao lotimo, juntamente con el Ovea, respondió que se podía
gró identificarlo.
pagar.
En breve saldrá para Roma el e.scultor Sr. Quero!,
El ordenanza ha huido; Ovea fué capturado.
donde parece que terminará dos bustos, el de S. M. l a
Crimen
Reina y el de la señora de Martes.
Desgraciadaipente^ áia.con%mado la noticia que
algunos'í)eriódicos díSron ayer referente á un homiciHoy, después del canto de la hora de nona, el Obispo
dio cometido en el cuartel del Conde Duque.
de Barcelona, en la iglesia Catedral, á presencia del CaEl hecho ocurrió de esta manera:
El soldado Victoriano Eemández, perteneciente á la bildo, halará hecho entreg;a ^ cuerpo incorrupto d e San
Oleario,!Obispo que fué^dé aquella ciudad, del preciocuarta compañía d€j batallón de cazadores de Puerto
so oíK^lo, procedente del Caídenal Moreno, que los fieEíco, y el corneta Voluntario del mismo regimiento
les de la diócesis de Barcelona regalaron á su prelado.
Agustín Nieto, disputaron ayer mañana por si el'uno
También colocará en la mano del Santo el rico anillo d a
hablaba el castellano con más perfección que el otro.
amatistas y brillantes que le regaló el clero del mismo
Agu*in salió enojado de esta discusión académica, y
Obispado nace dos años.
por la tarde, mientras Fernández blanqueaba junto
á la escalera del cuartel, acércesele el corneta y le
S. M. el Rey de Portugal ha concedido al Ministro
disparó por la espaldf^ su carabina.
¿
de Ultramar, Sr. Becerra, la gran cruz de la Orden da
En m-avísWM), e s ^ l x f t t é llevad^ el herido ú. Hospila Concepción de Villaviciosa.
tal militar, donde mlfe'ció pocas horas después.
—Esta tarde á las cinco y media h a ocurrido un desEl Presidente del Consejo recibió ayer telegiL-amas
agradable incidente en la parte de Recoletos que da á
de los Ayuntamientos de Tafalla y Tudela solicitando
las calles del Saúco y Almirante.
el indulto de los tres reos condenados á l a p € ¡ n a d e
Dos jóvenes que iban á caballo, muy conocidos en la
muerte por la Audiencia de Tafalla.
buena socied^^djo el uno de un expres¡b|jCTte del Senado, y el otrofÍDiique, se vieron sttol^pSos por un
hombre que iba; dando palmadas á/'ltra' caballos que ^ Por la Dirección general de Benefieencia y Sanidad
se ha dirigido una circular á los Gooemadores crvile»
montaban. El primero a p t o la fusta para separar al
previniendo de nuevo que por lo's alcaldes se ordene í
impertinente, y como este quiso abalanzarse sobre
los médicos mumcipales ^a'ie den cuenta mensual al
aquél, apeóse el otro jinete para defender á su compañeroj-'perb en aquel momento recibió un palo, que le subdelegado respectivo ¿ e su distrito del estado sanite.no de la localidad.;'con expresión de las enfermedahizópaer casi sin sentido.
des dominantes,'curso de las mismas, causas á que fuePor fortuna, pasó por allí el Sr. Gobernador'y puso
ron debida^ y condiciones climatológicas ó topográfipaz;^ pero n o sabemos que el agresor fuera detenido.
cas qup''abonen su desarrollo.
?COS TEATRALES ..,*^
Se preparan los siguientes estrenos:'fen Lara el de
una comedia en dos actos, Loshm'-Jmtes; en Eslava el
de la obra d e graá espectáciüo" Liquidación general, y
en Martm los de tres luguetes en un acto, qu¿ se titulan Las niñas desenvueltas, El gran mundo y El rey de
oros.
'^
_
**
^''
I unciones de tarde para mañana:
Real: Baile de niños.
Español: La aldea de San Lorenzo.
Comedia: Militares y paisanos.
Lara: Niña Pancha, El verdadero Zaragozano y La
canción de la LolaApolo: Un par de lilas, Chateau Margaux y Toros de
pimtas.
ACADEMIAS, ATENEOS Y SOCÍEDÁDES
Según estaba anunciado, anoche se procedió en el
Círculo de Bellas Artes á la apertura de los pliegos
que contenían los nombres de los autores premiados en
el certamen abierto por Lt Hmtraoiin Mpañí^ y Ame'
ricana.
No habiendo lugar, según consta en el acta, á la concesión del primer premio, se acordó diviípr éste en
dos, que obtuvieron: premio de 3.000 pesetas D. Luis
Menendez Pidal por su cuadro A buen juez, m^or testigo,
y Otro de 2.000 pesetas D. 'Antonio Aramburu y Uranga, lema "Austria.—Carlos V en Yuste.,,
Primer accésit, 1.000 pesetas: D. Manuel Picólo y López, lema "Por la patria,„ 1808,
Segundo accésit, &Q0 j>esetas: D. Fausto Morrell y
Bóllet, lema "Huida de Bonaparte.,,
Se asegura que el proyecto de reformas militares,
que, como decimos en otro lugar, pasará en l a semana próxima al Senado, está destinado á sufrir en
la alta Cámara idéntica oposición á l a que encontró
en el Congreso.
P o r lo p r o n t o , el Q o b i e m o halla serias dificultades para designar la comisión que de ellas h a
de dar dictamen, y además parece unánime el sentido oposicionista á las mismas de los distinguidos militares que toman asiento en el Senado.
Mañana, según costumbre, las estudiantinas y comparsas tocarán en la plasa de Oriente, debajo de los
balcones do Palacio, desde las dos de la tarde.
I
H o y han celebrado una larga conferencia los señores Goi^ález (D. V.) y General Cliinchilla para
revisar el presupuesto del Ministerio de l a Guerra
y examinar las economías que pueden introducirse
en el mismo.
E l trabajo será largo y difícil; SQÍO desearemos
que sea fructífero y satisfactorio p a r a todos.
La policía de Nueva York se compone actualmente
de un Superintendente, cuatro inspectores, 36 capitanes, 159 sargentos, 40 sargentos-rfeíecíiues, 162 rondadores, 76 policías especiales, 2.840 policías ordinarios:
total, 3.418 individuos.
En un informe el Superintendente pide se eleven á
4.000, á causa del aumento de trabajo por la frecuencia
con que ocurren las huelgas.
NOTÍCIAS GENERALES
Con motivo de la festividad del día, pasado mañana
Ayer y hoy h a paseado por la Castellana en u n a
miércoles, á las once, habrá capilla pública en el Be^^o
media Daumont S. A . la Infanta D." Isabel, á la
Alcázar, asistiendo la corte.
•
que acompañaba la Sra. Condesa de París.
S- At la Condesa de París, que, procedente de VillaAhora que las vacaciones parlamentarias dejarán
manrique, llegó ayer á Madrid, acompañada de sus hialgún vagar al Sr. Ministro de Marina, es de oreer
jos, d é l a Vizcondesa de Butler y del Marqués de Harque preste toda su atención al concurso celebrado
court, permanecerá en esta corte hasta el sábado própara construirlos cruceros;.y si no fuésemos indisximo.
Los hijos de S. A. saldrán mañana en el «xpress para
cretos ni inoportunos, le agradeceríamos que p a r a
Biárritz.
satisfacer al país, se sirviera contestar por medio '^de
los periódicos oficiosos á las siguientes preguntas:
Esta mañana se ha dado parte á la inspección de vi¿Se h a firmado y a el contrato con l a casa P a l gilancia del distrito del Hospicio de haber sido hallado
mers-Martínez Eivas? Si aquél no h a sido firmado,
en un estanque del .jardín de la posesión del Conde de
¿cómo puede aplicarse l a base 12 p a r a autorizar l a
Mendoza Cortina, sita en los Cuatro Caminos^ el cadádevolución de la fianza de un millón de pesetas?
ver de un hombre llamado Saturnino Guadah, de cin¿Es cierto que los comisionados por el Ministerio
cuenta años, viudo y jardinero de la misma.
d e M a r i n a han reconocido que los ténsenos en que
El Juzgado de instrucción ha comenzado á instruir
diligencias en averiguación de las causas productoras
deben enclavarse los astilleros constituyen garantía
de este accidente, desgracia ó hecho punible.
suficiente para garantizar la devolución de la fianza?
¿Se h a acreditado, con certificación del Registro
El teniente de alcalde del distrito de I» Inclusa, don
d é l a Propiedad, á quién pertenecen los ten-enos daMariano Monasterio, obsequiará pasado mañana con un
dos en garantía y si están libres de todo gríivamen ó
almuerzo en el Canal á sus compañeros de corporación
afectos á otra obligación anterior?
que le acompañen durante la fiesta del Miércoles de Ceniza, que se verifica en dicho punto y que corresponde
¿Es cierto que los documentos referentes á la
al citado distrito.
constitución de la Sociedad española Martínez R i vas-Palraers se han presentado en inglés?
Un coche de la empresa de tranvías de Estaciones y
¿Se han solicitado modificaciones en los planos y
Mercados arrolló anteayer á una chiquiña en la Puerta
proyectos aprobados?
del Sol, causándola tan sólo, por fortuna, ligeras contu¿Es igualmente cierto que se h a n solicitado modisiones, gracias á la prontitud con que el cochero paró
ficaciones en el contrato?
el ganado.
¿Qué grado de seguridad le ofrece al Consejo de
Pero no tuvo la culpa el conductor: en éste, como en
administración de la Marina el proceder de la casa
otros casos semejantes, sólo puede hacerse responconstructora?
sables á los dependientes de policía urbana, que perSon estos puntos t a n interesantes que desearíamiten pulular alrededor de los tranvías á esa pléyamos verlos contestados satisfactoriamente, para evide de chicos de ambos sexos que, con el pretexto de
B O L S Í N D E B Á B O K L O N A . — D í a 4.—TELEOBAvender alfileres, cromos y baratijas, asaltan los coches,
t a m o s el tener que tratar de este asunto con más exMA DE Aninis.—^Interior, 75,90; exterior, 78,00; Cubas
molestan al p ú b l i c o / están al tanto del reloj ó del portensión, con impresiones desfavorables.
nuevas, 105,12; amortizable, 89,00; Colonial, 101,75; Nortamoned^ que se pierde.
tes, 86,00; Franelas, 62,00; mercantiles, 00,00.
Los
últimos
telegramas
no
adelantan
nada
resFABIS 4.—^Apertura de la Bolsa de hoy: 4 por 100 exLa empresa del teatro Seal, en vista de la desanimapecto á la solución de la crisis nnnisterial en Italia.
terior español, 76 3l8.
ción que se observa en los bailes públ^pos, ha desistido
E l Rey, antes de conferir á nadie el encargo de
LoNDEBs 4.—^Apertura de la Bolsa de hoy: 4 por 100
de celebrar el de Piñata, siendo, por tanto, el de maexterior español, 76 3i4.
formar el Gabinete, h a conferenciado con los señoñana el último que se celebrará en el regio coliseo.
res Rudini, Nicotera, Branca, Baccarini, Cfhiaves y
El expediente instruido en el Ayuntamiento de caS a n Donato.
nalización de los cables eléctricos 1»^ pasado i informe
E l Sr. Luzzatti fué también llamado a l Quiñnal,
de los layados consistoriales.
pero no pudo asistir por hallarse en P a d u a .
Después de eslas conferencias, el R C T confió a l
El empresario del gran teatro del Liceo de BarceloÚLTIMOS TELEGRAMAS
Sr. Cnspi l a misión de reconstituir el Gabinete, y
na, D. Alberto Bemis, ha salido de aquella capital con
créese que en l a nueva combinación, que tendrá p o r
dirección 4 esta corte en el tren express.
(De la Agencia Fabra)'
base gran parte de los Ministros salientes, no figuraLe han acompañado hasta la estación muchos amiDlildenola minlstsrial en granóla
r á n JPerazzi, G r i m a l d i , Saracco n i Fortis. B i
gos, abonados y propietarios del Liceo, entre los que
PABÍS 4.—Existe una divergencia en el seno del Migoáa el Sr. Berma de generales simpatías por el acierto
cambiO; se habla de los ores. Lacava, Seismitdoda,
nisterio sobre la cuestión coloual: pues mientras el Mi6 inte]ig«acia con que ha dirigido a q u ^ oolñieo.
Gioletti, Branca, Bonacci y Villa.
nistro de Marina cree que la Oocmnchina debe ser asiL a s noticias d e última hora d a n á entender que
milada . á la Argelia, la mayoría de los Ministros se opo- no entrará en el nuevo Gabinete ningún Ministro d e
En el sorteo de la Lotería Nacional verificado hoy
nen á dicha medida, que será seriamaate discutida en
han sido a l a c i a d o s con los premie» mayores los siprimera
talla,
excepción
hecha
del
Presidente.
ios Consejos de esta semana.
guientes números:
8936, con 250.000 pesetas, Zamora; 7604,125.000, MaPlanea d e enfreTista
drid;
4650, 80.000, Obruña, y 6250,40.000, Barcelona.
SUCESOS
PE
MADRID
PAEÍS 4.—Circula el rumor de que varios personajes
Premiados con S.OOO pesetas
poKticos tratan de preparar una entrevista del Príncipe
Un t i m o
19785—2934 —11961 —19044 — 9989—16165—447—
de Gales con el General Boulanger, cuando aquél pase
10989—16893—6464—5336—9229—11926 —13594-1488
El jueves último p r e s e a t ^ en el Banco de GaetíHa
por París procedente de Niza.
—11881.
un joven de diecinueve años de edad^ barbero, á cobrar
u n a vleita
una letra de 1.900 pesetas, procedente, al parecer, de la
El crimen de Carabanchel:
ViBKA 4.—D.» Margarita, esposa de D. Carlos, ha reCompañía Trasatlántica.
Ayer, desde las primeas horas de la mañana, estuvo
cibido la visita del Duque de Alenden.
El empleado del Banco encargado de autorizar el
el juez practicando diligenoias en la cárcel de Jetafe,
pago de la letra la rechazó; pero antes de despedir al
Protesta d e oomerolantea ingleseí
prestando declaración loa detemdos Nata'io Serrano y
muchacho que la había presentado Uamó por teléfono
LoNDBBS 4.—Los comerciantes ingleses de Zanzíbar
José Gómez de la &uz, qne ftiraron además careados
á las oficinas de la Compañía mencionada.
han formulado una enérgica protesta contra la medida
con Josefa López.
—¿Quién es?—preguntaron desde éstas.
tomada por los alemanes prohibiendo el desembarque
Después el"jaez dispuso <iue fdwén trasladados á
—Banco de Castilla, Se d e ^ ^ saber la procedencia
de provisiones en ia costa del litoral africano, sobre la
Carabanchel, hacitedolo en una «BUlanay acompañade
una
letra
de
la
Compañía
Trasatlántica
que
acaba
que Alemania alega el derecho de soberanía.
dos de la Gmaríü» civiL .
de presentarse al cobro. La letra ea de tal cantidad.
Se cree que esto puede dar lugar á difioultades enPoco después se constituyo el Juzgado en este pue—Voy
á
dar
la
contestación.
tre loa Gobiernos de Londres y Berlín.
blo, siendo allí careados los detenidoa con los testigos
Pasó un rato; desde las dependencias de la CompaU n a o a r t a d e D. Oarloa
ñía Uamaron al Banco, y la misma persona que antes
siguientes:
T^ .« . „
PABÍS 4.—Publica hoy el Fígaro una carta de don
había comunicado con el empleado que preguntó la
Pascual García y^Epifamo Marcos, gorreros: Juan
Carlos fechada en Venecia el 27 de febrero último.
procedencia de la letra, dijo que el documento era auGómez y Víctor Castellanos, comercuíirtíMi Pascual
B a ella da las gracias al Principe Valori por su li- téntico y legitimo, y que podía pagarse.
Alonso Oejai-que, vecino de VillaVerdé; iñduecáó P u bro titulado Los hereitro» 4e Enriqtut V, y termina con
Así se efectuó, y el joven Ovea salió del Banco de lió, curtidor, y Julio Sáenz, dependiente de ana tíaoda
estas palabras:
dd oomeroio.Loa doa primeros maoifestaro:» f»W9Vt i
Costillft OQQ las 1,900 pe99t»S*
L^ Bolsa
Como creemos que las colonias necesitan de leyes
equitativas j protectoras, quien quiera que las dicte
merecerá siempre nuestro sincero aplauso, y hoy tenemos que tributárselo gustosos al Sr. Becerra por la resolución indicada.
¡Ojalá podamos hacer lo mismo con las demás medidas que en el orden económico y en el financiero exige
el estado da las islas Füipinas y el de Cuba y Puerto
iBáoo! Cuestión grave, que el Sr. Becerra debe aeome..ter, porque mientras no se regularice el Tesoro de
^ueHaslejanas provincias, ynosepague á sus acreedoy ^ ^ ^0 se fomenten los ingresos, quedará en pie un
problema que ningún hombre de Gobierno debe mirar
tíon indiferencia.
- • - •
Edición de Madrid
Son muchos los senadores y diputados que, aprovechando las vacaciones parlamentarias, han salido para
sus provincias.
Se encuentra en esta corte, en uso de Ucencia, el Ministro plenipotenciario de España en Suiza, Sr. Conde
de la Almina.
Hoy se ha puesto á la venta el poema Las dos madres,
original del inspirado poeta D. Santiago Iglesias, con
un prólogo de D. Manuel del Palacio. Nos ocuparemos
en breve de esta obra en la sección oorrespondienre.
El cuerpo médico-farmacéutico de la Beneficencia
provincial obsequia esta tiOche cou Un banquete eu
Lhardy al nuevo decano, D. Ensebio Castelo.
Están invitados, además, el Presidente de la Diputación, los Vicepresidentes y la comisión de Beneficencia.
Mañana á las diez se celebrarán honras fúnebres en
la parroquia de San Marcos por el eterno descanso del
alma de la Sra. D.* Dolores de Posada y Argibay, esposa dignísima que fué del Sr. D. Vicente R o d m n e z
Fueyo, secretario del Juzgado de instrucción del Este.
El Banco General d e Madrid
abre cuentas corrientes en comisión, con la bonificación
anual de 2 por 100 en los depósitos de disposición á la
vista, 3 por 100 id. reembolsables á ocho días vista y
4 por 100 id. á treinta días vista.
Merced á contratos especiales y al económico y rápido servicio de paquetes postales, la Agencia de C. A.
Saavedra, 66,. m e Taitbout, París, expide por cuatro
)esetas cuatro frascos de M o r e l n * para quitar todas
as manchas sin excepción.
Este producto no es inflamable, ni deja olor como las
bencinas.
Puede enviarse el importe en sellos de correo.
f
Diner Lhardy, de 7 á 9
Avisos útil««
Se desea saber áf paradero de D.* Carmen Piferrer
de Suárez, natural de las Rías, provincia de la Coruña,
con objeto de enterarla de nn asunto que le concierne,
suplicando á la persona que sepa su residencia se sirva manifestarlo á la redacción de este periódico, L i bertad, 18, Madrid.
DE SOJREMESA
Un mozo de una empresa de mudanzas baja un armario y se le cae en la escalera, produciendo un estrépito que pone en conmoción á la vedndad.
Gedeón, que sube al mismo tiempo, toca suavementa
e n el hombro del mozo J^ le dice: .
—Me parece que se le ha caído á V. algo.
***
Se baila en el segundo piso de una casa.
A las tres, de la madrugada el inquilino del principal,
cansado de que no le dejen dormir, sube á dar sus qtt»j a s á la señora que tiene la tertulia.
—^Yo no trato de impedir á V. que se baile en su
casa; pero ¡pbr Dios! niegue V. á sus convidados qnfe
se qmten las botas.
HarraMinlno.
Sección religiosa
D Í A 5 DE MARZO.—lífertes.—San Ensebio y compa,ñeros mártires, y el Beato Pedro Navarro, de la Compañía de Jesús, y compaÉeros mártires.
La misa y oficio divino son del oficio votivo de Santiago Apóstol, con rito semidobley color encamado.
Caballero de Gracia (Cufféáta Horas): MSsa cantada A
las diez y por la tarde preces y reserva.—Capilla díA
Santísimo Cristo de San Ginés: Predicará en los ejercicios al toque de oraciones el Sr. Segovia.
Visita de la Corte de María. — Nuestra Se&>ra de
los Pehgros en las Trinitarias 6 en las Vallecaa, Ó de l a
Asistencia én San Andrés de los FlamraioBs.
Estado del tiempo
Ayer granizó en Madrid; Uovió en San Sebastíin, Badajoz, Cuenca, Cáceres, Córdoba, Salamanca, Pamplona,
Huesca, Granada, Pontevedra, Jaén, Bilbao, Logroño,
Huelva, Orense, Vitoria y Albacete, y nevó en Sona,Salamanca, Cuenca y Avüa.
Temperatura máxima á las nueve de la mañana: W
en Alicante; mínima; O en Burgos y Segovia.
Hoy está la atmósfera en Madrid completamente despejada.
Latemperaturadeldi&4de febrero «a Madrid, i la
sombraj según las observaciones de los ópticos señores Aramburo hermanos, Príncipe, 12, es la siguiente:
A l a s ocho de la mañana, 4"> centígrados sobre 0 ; i
las doce iáesa, 10° sobre 0; 4 las cuatro de la ttxéa, 8^
sobre 0.
L a máxima fué 11° sobre 0. La mínima 2°,
£1 barómetro marca 710 n^imetros. Variable.
Espeotá.CT3los para roañajota
T e a t r o B e a l . — A las 12 li2 de la noche.—Gran baile de máscaras.
A las 4.—Gran baile de niños.
T e a t r o E w a a o l . — P u n c i ó n 119 de abono.—Tamo
2.0 i m p a r . - A Tas 8 1T2.—La novela de la vida.
A las 41^2.—La aldea de Ssua Lorenzo.
T e a t r o d e l a 0«iiiie<as.-^Turao l.°—6.* señe.—
A las 8 li2.--^Eloura d^ LBngnerd.
A las 4 li2.—Militares y pSsancá.
T e a t r o l a r a . — P u n c i ó n 21 de abono.—6.» serie.—
Tumo 3.» impar.—A las 8 Ip.—El vwitaniUo.—A las
9 1T2.—Veinte céntimos.—A fas 10 Ip.—Segundo acto»
—A las 11 li4.—El vaso de agua.
A l a s 4 1 i 2 . — T u m o a ^ p á r . - N i ñ a Pancha.—El v«rdadero Zaragozano.—^La canción de la Lola.
T e a t r o d e l a Zanraeía.—A las 8 ll.2—Exposición
Universal y tdSo Preddy.—A las 9 ll2.—OerttóieiB
nacional.—A las 101(2.—El motín d e A r a u j u e i . — A l i t
11 ll2.—Segundo acto.
JÍ
T e a t r o d e A p o l o . — A las 8 li2.—El año pasado
por agua¿-Á las 9 ll2.—Cádiz.—A las 10 m . - ^ i r a a ^
do acto. (Rondalla aragonesa.)—A las 11 Il2.~i3i «IH»
pasado píor agua,
•
A las 4II?.—Un pai- d e lilas.—Cíiateau Margáux.—
Toros d e patotas.
• '^ * • » * " j ^ í l » — A Ias81i2.—Ortografla.-Al88
9 lia-¥-Madnd><5hib-A las 10 Ip.—¡El siete!—A l*íf
U 112.—El Gorro Frigio.
<•
T e a t r o : X a r t l n . — N o se h a recibido el anuncio.
MADRID
LA ÉPOCA.—Lunes 4 de Marzo de 1889
LA
BERIGA
SOCIEDAD GENERAL DE CONTRA-SEGUROS A PRIMA FIJA
DADA PARA EL AUXILIO Y DEFENSA DE SUS
ANTE LAS
ASEGURADORAS
COMPAÑÍAS
CONSTITÜÍDA lEGALMENTE EN MADRID CON DELESACIONES EN PROVINCIAS Y EN PORTUGAL
DOMICILIO
SOCIAL:
16, DOÑA BÁRBARA DE BRAGANZA, 16
Consejo consultivo de A b o g a d o s
DIRECTOR:
Sr. D. A n t o n i o Pozzi y Rodríguez
SUBDIRECTOR:
Sr. D. José J. de EJlízaga y Montes
E x o m p . S r . D . J o s é d e C a r v a j a l , Exministro de Estado y de Hacienda, exdecano del ilustre
Colegio de Abogaílos de Madrid y Presidente de la Eeal Academia de Jurisprudencia y
Legislación.
E x c m o . Sr, D . E l e u t e r i o
do á Cortes.
M a i s o t i n a v e , Exministro de Estado y Gobernación y Diputa-
E x c r a o . Sr. D . Vicente R o m e r o Girón,
Comisión de Códigos y Senador del Eeino.
Excmo.
Sr. D- Aureliano
E x c m o . Sr. D. Vicente
obras de Derecho.
Linares
Exministro de (rracia y .Tusticia, Vocal de la
CAPITAL CONTRA ASEGURADO EN 30 DE NOVIEMBRE DE 1888
R i v a s , Exministro de Gracia y Justicia.
Hernández
de
l a R ú a , Senador del Eeino y autor de varias
Pesetas.
Reales vellón. . .
S r . D . J o s é d e I s a s a , Catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Central.
ÍTÚUSBO
DE LA PÓUZA
151
186
254
103
175
214
869
2196
2.853
2.572
775
PTOTO
DBL
FECHA
SINIESTRO
Valencia
Madrid .
ídem
Tetuán
Madrid
Idflm
Vallecas
Valladolid
Cosnenda
Madrid
ídem
DEL
SINIESTRO
11 febrero 1887
27 ídem
7 abril 1887
28 Ídem
'•sG agosto 1887
6 septiembre 1887
28 ídem
10 agosto 1888
30 Ídem
24 septiembre 1888
7 noviembre 1888
FECHA
»ÚUEBO
DE LA LIQUIDACIÓN
DE LA PÓLIZA
23 febrero 1887
2 marzo 1887
30 abril 1887
3 mayo 1887
29 agosto 1887
27 septiembre 1887
12 octubre 1887
21 SRosto 1888
IGaeptiembre 1888
30 Ídem
8 noviembre 1888
817
638
936
PUNTO
DEL
SINIESTRO
Vallecss
Madrid
Zaragoza
ídem
Madrid
ídem
ídem
Cariñena
VaüadoJid
ídem
937
1.404
229
1.329
2.050
2.554
2.287
DEL
SINIESTRO
m octubre 1887
10 diciembre 1887
22 Ídem
22 Ídem
11 enero 1888
21 ídem
2 febrero 1888
10 agosto 1888
7 septiembre 1888
30 ídem
DE
LA LIQUIDACIÓN
5 noviembre 1887
24 diciembre 1887
9 enero 1888
9 Ídem
20 ídem
24 ídem
5 febrero 1888
1!) agosto 1888
28 teptiembre 1888
5 actubre 1888
FECHA
FECHA
NUMEBO
PUNTO
DE LA PÓLIZA
DEL SINIESTRO
884
1.^31
1.515
178
2-073
1.576
2.071
2.137
2.067
110.951i048
443.8S8.192
DEL
SINIESTRO
8 febrero 1888
10 marzo 1888
5 febrero 1888
12 junio 1888
2 julio 1888
12 ídem
14 agosto 1888
21 septiembre 1888
23 octubre 1888
Zaragoza
ídem
Zamora
Madrid
ídem
ídem
Brúñete
Valencia
Zaragoza
DE
LA LIQUIDACIÓN
21 marzo 1888
25 ídem
13 febrero 1888
30 junio 1888
7 julio 1888
27 ídem
20 agosto 18S8
23 septiembre 1888
25 octubre 1888
G^¿MíLEm SEGURIDAD DE ALÜMBMDO'
L U Z.. T^Í^^"T^T
/UVIT»!?
BEILLANir.
" ' • ' m. ™
.... «^Kfw^awswi
Ef.
ts petróleo, d e calidad supeMor, extra-refinado, da en todos lojs apaEf.ta
ratos para petróleo una lúa mny viva y constante, ain ningún olor, y ea
tau inefe-BsIvo como el a c e i t e vegetal.
Restaurador del Caiíallo
Fábricas de refinación de Petróleo
ROSSETTER
EN ALICANTE, BARCELONA, SANTANDER Y SEVILLA
Es la única
preparación
ttvamente
puede
restituirque
gradual'
MARGA • E L LEÓNT
meutB al cabello blanco ó gris su
color primitivo ya sea negro, castaño ó rublo perdido por causa de
euíermeil.id ó edad avanzada. Ayuda
A íin de evitar adulteraciones, la BJWJE BfÉIfciljAlSTffi; sólo se v«rido
la naturaleza, dásdele acfnel sedoso
((ue procura al afljeUo su ool« naen cajaa precintadas d» üo lilrr/S e»i doy latas, llevando estay hx etiquet t
tural, la lucidez, la ftiérza y belleza
depoíiitada de la tMI Wt&MWAJkM'S'K y las chapaü soldadas con Li
de la juventud. Destruye la caspa
marca de fábrica IESJ IL<!FJ®S.
'
•
y los demás males de la cabeza,
irupUle la calda del cabello, lo hace
llama muy aspecialmonte la atención df'! púbiico ísohrv- Í-IÍAÍ cünuiciones de venía, cjuo «on l.xv
crecer, fortifica y hace renacer en únU^nm
gBrmnti»» qae tiene, par.'iciuf! no «» i« attlrriprue p€<t>«¿>ieo <.'omún porí^na brfll«B2«.
las partes calvas cuando aun queda
la ruíz. — DefenAemecontra las imita- refenor» d e l'raneé» LKgoN.s
""^
cioiies qiteseirm^im
el nombrí de
HOSííílTTElt. ~E1 ftOSSSTTBS
%
KT PBOMESADES. Calle Igl.aííft
auteiillcoUevalaniarcade fabrica asi Cuba, 6, 2.0 csteiior izqda.
f
cuDio el nombre de B. K.XSZTR,
•(••«nfW.tít^HBtMají
E s la prcnwaeióa más barata y eficaz que se conose para haofir sa16, c.oioman Street, City, London, y
lir el cabello; sei8.ú ocho días son euficientes para evitar infaüblptambién la etiqueta eo español j
en iRfléa,
inente su caída, sea euKÍqui«ra la causa que la haya motiv.ido; su
Vmiese Mvw menorfl»toé<U Uu
uso constante es siempre tónico, higiénico é inofenBivo: No tiene
casas de ariiculot de tocador m ÓPTICOS DE SS. MM.
riví»! en el mundo, da brillo y flftxibiiidad, hace desaparecer la CK«.
teeUu Mü cípáades de jsspaña.
^AoBote» alTOTmayor :
pa é impide en formación. Sus resultadop fon inmedietcs cu les ca'
WBnTtáSSSt k C*. AareeiotMk
£08 siguientes: Pérdida dsi cabello por enfermedades siíiiíticss, her' péticas, largas eafsrmedadefí, partes y alopecias en genprai. No debe
l?í<pósito8^íB Madrid: Romero
íA ÉPOCA
confandiree este prepsrado con el sinnúniero de específicos que ciry Vieeiste, tíjos de Gabarreí-ForEN EL EXTRANJERO
culan éa fíl comercio de perfume, le, y que la mayor parte son perjntís-Madame Ajrtaza,
I*r«ct0 9 0 céntim*s
dicialííÉf. Un frasco dura tres meses próximamente, siendo esta cantidad suficiente para ver sus resultados. Puntos de ví>nta: por mayor, en Í8 farpacia y droguería del autor. Estación, fi. Vitoria.
I%r menor, éil Madrid, Perfumería Inglesa, Carrera da San Jeródeisde .50 céntimos en adelanTP.
-11, ARENAL,
nimo, número 3;
LA NUEVA S Ü I Z A , - - U . ARENAL. U
GO/f LApTO-FOSfATO DE CAL
' Oficina Central: Madrid, ü'orres, 4 dup.**
P
ANTiTBlüOPTÓMCO DE ÁNGULO
Aramburo .brirmanos
, J)J1LDRES DE CARNAVAL
Día 4
FECHA
FECHA
'
F O L L E T Í N D E LA ÉPOCA
Núm. 17 ¡ siento remordimientos de haber abandonado tanto
tiempo.
Miro hacia arriba, y reconozco a l o lejoSjCnlas alturas, mi casita, en ellas encaramada. T o d o está
abierto y muy iluminado; de ella ll<^a basta nosotros
el sonido de una guitarra. H a s t a veo la cabeza de
oro de mi B o u d d h a entre las brillantes lucecitas de
- — — _ _
j las dos lámparas colgadas ante él. También veo á
H e ahí por (jué en Nagasaki todos los caballeros ] Chrysanthéme, que aparece en la galería, de codos sojaponeses de cierta edad tienen en sus coleccioBes j bre l a baranda, como p a r a esperamos, con su delicados ó tres de estos cuadritos de género, debidos al i do perfil nipón, con su lindo co/^we fíe oheveux (1) y
,
talento tan sutil y tan personal del señor Sucre.
i sus largas mangas perdidas.
Llegamos, y viene á abrazanne, un poco turbada,
pero graciosa, en tanto que Oyanki, más expresiva,
Domingo 25 de agosto
\ me echa los brazos al cuello y me abraza con efuA eso de las seisJdé la tsárdfe, durante mi cuarto, | aión.
Y ¡cosa extraña! Vuelvo á ver sin, desagrado este
La Triunfante deja su prisión enclavada eiítré las \
montañas y sale de] iliuue. G r a n ruido de mámobra j hogar japonés, cüyá existencia hahía pasi olvidado y
y después anclamos e n l a t a d a , eu nuestro aotigjio | que me causa asomhra volver á encontrar pertehepuesto, al pie de las colinas de Úitín-djeh-dji. E l tiém- ; ciéndome aún. Chrysanthéme h a puesto en nuestros
vasos nuevas y hermosas flores; como p a r a asistir á
po está en calma y sin u n a nube;liay esa limpidez pai*ticular que sigue á las nubes que los tifones h a n barri- \ una fiesta h a ahuecado su peinado más que de ordido, trasparencia excesiva, quo permite distinguir jen j nario, puesto su mejor trajer y encendido nuestras
las lontananzasl ínfimos detalles (¡[uo j a m á s se liabían i lámparas. Habiendo visto desde su balcón sahr á l a
podido fijscr, como si el temible viento hubieSS arras- i Triunfante, nos esperaba, segura de que íbamos á
traioí consigo h a s t a las inás ligeras y errantes bru- j regresar al fin. Terminados sus preparativos, estumas, sin demr otra cosa p o r t o d a s partes que u n va- i diaba u n dúo de guitarra con Oyanki p a r a entretecío profundo y claro. Después de estas lluvias, los í ner el tiempo de espera. N a d a de preguntas ni de
veráés colores de ios bosques y de las raontájlas s e | reproches, por el contrario,
— Y a nos lo figurábamos—dice;—con u n tiempo
hm revesládo dé u n esplendor priraaveí»!, se h a n fivi- |
yadO' coníd se avivan y brillan, con húmedo' brillo, •, tan h o n i b l e emprender u n a travesía t a n larga en
los tonos de una pintura recién lavada. Le.s sampa- | sanipon por la rada...
Sonn'e como ima niñita que está contenta, y en
nes, juncos y falúas, que desde liacía tres días esta- ,
b a n r e j ^ u a r d a d o s , se lanzan hacia alta mar; la ba- ', verdad que sería preciso ser muy descontentadizo
híms»cüht^
con sus blancas velas; dirfase que era la ; para no convenir en que está muy graciosa esta
'" '
e n i í f r á é i t W ' * t ó ( t e u f t a cdiicttÍ8Í'#é-grtindes aves de ; noche."-''* •• ••• •••"" "'• -'
Anunció en s ^ u i d a que debíamos bajar sin tarm a r en el momento de emprender su Vuelo.
j
i í l á a ocho, ya de noche, terminadas las maniobras t danza á 4ar u n gran paseo por Nagasaki; llevared e á bordo, m e embarco,^acQmpañado de Ivés, en u n | mos con nosotros, si quieren venk-, á Oyajdci-San, á
s a i y c m ; estáí vé2 é s é l q ü i ^ me a r r a s t r a y quiere ' dos primos; de CNysánthéme, que se encuentran
aquí, y (ífíms dos vecinitas además; compraremos
hacerme volver á mi hogar.
los j u b e t e s más lindos que encontremos; comereY a en tierra, notaínos un olor á h«io. mojado muy
mos toda, c l á ^ e d e p a s t e l e s y á o s d i v e r t i r e m o s m u c h o .
agradahle. U n a her-mosa luna alumbra espléndida—¡Oh, qué á tiempo llegamos!—dicen saltando de
mente los senderos de? la, nioétaíia. Nos encaminamos directamente á Didn-djenniji á reunimos con
HADAMECHRTSANTHÉlHEi
xxxrv
C%373AnUié]ae, 4 qwen, aunque no lo parezca, ca»i
;
a) Peinado en fonaa de capvaio.-(N. del T.)
I
FASaiCAKTES 32 CASS'iíAJBS D3 S, M. hÁ SEI17A E-S IMaLATESSA
*i.
A.
1*.
a.,
tsi. A . S*. K^ í"$tí;"VC!«»»C »»K C . V L I C » ,
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K i ' C . , K'rH-.;,, j u - í - o .
Vifiíoi-ia Stífteti, Londsrc!).—Enpreseiicar.t6 geasrEl en la Península,
f*S«'.fi>,^o!íé<!e¡!s !§S!virr«. .IÍJ-RK -Heia Fronterai'i BI!olelt><jíJé«,M&drJd
El Lacto-Fosfato d» aal contenido en el Vino y Jarabe de DlU&rt
es nn reparador tíe los más enérgicos. Afianza y endereza los huesos
ios lüüoa r a q u í t i c o s ; devuelve el vigor y la actividad 4 lOs adole»'
centén decaído» y linfátieos, y á los qua están fatigados por nn crecimiento mar rápido. £n h, Tisis facilita la cicatriutoiótt'd« <loft
plumonas.
Las mujeres embarazadas <}ue recurren al Viao ó Jaralia de
Dnaarí sojiorían ÜU estudQ sin fatiga alguna, sin vómitos y daA-áloK.
cri:itura3 roijustas.
El Lado-Fosfato íi« eal onr!q[uece la Idcbe de las Nodrlxas
y preserva :i ios ¡liftos do la Diiirrea y de las enfermedades de desarrollo. Oojí su l.e;iútlcft iailiiciiuia la DenticiáA se efectúa sin
cansancio ui c*iiivii',t(ions:s.
Ea una pr.i;tí)r,i , ^ l Vino y Jarabe ia Dusarí despiertan el
apetito y las Í..(ÍI'/.,I.:¡ «Id íus coijv.ilacieates y coaviunan en todos
los i-aíoa de F;T.';':J¿-4;-ci6n y crArr/nu^Uiii dal cuiirpo liumaao.
jS.'i'M.K-ilrt pu /•><..';'í:'.>',• 41, *•!«! Vií'iftum .
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¡..\; i ¡:¡>.CiFALi>i •s.uy.Aiiiííi
i>is'ií;;i>ÁfiA V AMftTÍICA
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EL CÓDIGO CIVIL ESPAÑOL
stgún la edi.-rión oficial anotada r concordada con la anterior legiiíihción y jurisprudencia española y toa OódÍKOrt exiranjeros, por e!
Dr. D. M»i!üeí de Bofaiu]'. Coxnprende edwuáa un t.ratatío oomploto de! Código ni fo.-ma air.óptíca, una bibHo^afia de loy tratadistas
nacioiíales y exirhnjeros y un niinuciogo ínjice alfabético. Pueden
hacetge pariidcq al acto»', barquillo. 4,1.»
SIN TENER QülfOF Í.ARPOÍi Sí MÍIÍOEN' BOLSA
se ganará dinero sobre la venta francesa, tanto en alza como en baja
Ningún coiTfitsíe que pagsr.
Escribir: D. S. Pollak, banquero, 30, calle Paubourg-Montmsrtre. París.
alegría.—¡Qué á tiempo! ¡Justamente es día d e peregrinación nocturna á la Tortuga Saltadora! T o d a
k ciudad estará allí; todos nuestros camaradas casados acaban de partir, t o d a la banda X , Y , Z ;
Tonki-San, Campanule y Jonquille con el amigo difmi inve/rosímil altura. Y ellas dos, las pobres Chrysanthéme y Oyanki, con el corazón oprimido, se
quedaban en casa porque nosotros no habíamos venido y porque la señora Prune, después de comer,
había tenido un a t a q u e d e histerismo...
¡Pronto! ha toilette de las mousmés. Chrysantlieme
está ya dispuesta. Oyanki cambia de traje apresuradamente, poniéndose, en lugar del que tenía puesto,
un traje gris ratón; me ruega que la arregle el ahuecado nudo de: su bonito cinturón —que es de satín
negro, forrado d e amarillo naranja—y planta en lo
más alto de su moño un pompón de plata. Encendemos después nuestros farolillos, colocados, como
siempre, en el extremo de los bastones, y nos disponemos á salir. E l señor Sucre nos da las gracias por
su hija, no a c a b a b a de d a r gracias, sale á diespedirnos y cae en cuatro pies á la puerta de casa y nosotros nos alejamos alegremente en medio de la noche trasparente y suave.
Con efecto: allá abajo en la ciudad hay la animación de las grandes fiestas. L a s calles están llenas
de gente; la multitud p a s a como una ola de risa,
caprichosa, lentaj abigarrada;^ pero se desliza toda
en una misma dirección, hacia im mismo y i'mico
punto. Sale de ella un murmullo inmenso.' ligero,
sin embargo, en que dominan las risas y las fórmulas
corteses, cambiadas en voz baja. Y por todas partes
fai'ohUos y faroUllos... E n mi vida liabía visto tantos,
ni tan variados, ni t a n complicados, ni t a n extravagantes.
Nosotros seguimos la misma dirección, como aiTastrados por esta ola h u m a n a . H a y bandas de mujeres
de todas las edades, muy adoj-nadas; sobre "todo
ntomniés ¡miumerables con los cabellos adornados
con flores ó con pompones de plata, como Oyanki;
cantas arrugadas, ojos d e gato recién nacido, mejillas
redondas y un poco pálidas, bailando ligeraniente
alrededor de los entreabiertos labios. Llegan hasta
parecer lindas estas niponcitas á fuerza de sus monadas y de siis risas. E n éuantó á los hombres, mar
cho sombrero Í;»«2Ó», añadido» p ^ a mayor pompa
í-e CSAS'OTaii-'aS', Farai»» ea T a r i s ' . ' '
La PflPTONA CU^VQ'itLpT t>í U única empleada porU, PASTEUB
La P e p t o n a es el j'ijwliiido de la digestión de la carne de
vaca, digciiüíí puf Ja {¡«¡isina como,por ei estóuiago. AUméntanse así los enierijií/s, Ivc c<jn.vai<>ciei^t«ís y todas las pecspaas
acotueiiilaa de a u e í n i ^ p o r e s t e n u a o i ó a , ¿Ugéetiones
di;i..-ilss, a.?.qiieo d^ t o s a l i í i i s n t o s , f i e b r e s , d i a í i e t e g ,
ti5i;3, d i s e n t e r í a , ttimoreK, cunear, e n í o r m e d a d o s d e l
h í g a d o y del e s t ó m a g o . In Pií.lS, 8, üas Vivíenao, y es todi» lii Farmaeiai.
al largo traje nacional v completando á la perfección la alegre fealdad de estos monos sabios. Todos
llevan en la mano ramas, arbustos enteros, de los
cuales penden, confimdidos entre el ramaje, los más
raros de todos los farolillos, farohllos en forma de
diablos ó de pájaros.
A medida que avanzamos en dirección al templo,
las calles van estando más obstruidas y el bullicio y
la alegría van siendo mayores. Encontramos des"pué.s, todo á lo largo délas casas, sobre caballetes de
madera, puestos sin fin de bombones de todos los
colores, juguetes, i-amas de árboles floridos, houqwts
y caretas. Caretas sobre todo; ca,jas llenas, carretas
atestadas de ellas; la más general es la que representa el hocico contraído en rictus de .muerte, las
grandes y derechas orejas y los puntiagudos dientes
del astuto zorro blanco, consagradQ al dios del arroz.
H a y otras figuras simbólicas de dioses ó de monstruos, todos lúcidos, gesticulantes,- convulsionados,
con verdaderos cabellos y verdadero pelo en la barba. Todo el mundo, hasta los chiquillos, compran estos espantajos y se los colocan en la cara. H a y también puestos de toda clase de instrumentos d e música; muchas trompetas de cristal, de esas cuyo sonido
es t a n extravagante y que esta noche son enormes: de
dos metros de largo por lo menos; el ruido que producen estas trompetas no se parece á n a d a conocido; ci-eoríase oír á gigantescos pavos cloqueando entro la multitud para causarla miedo.
E n ias distracciones religiosas de este pueblo n o
nos es posible á nosotros penetrar en el fondo, Ueno
de misterio, que las cosas pueden tener; no podeinos
apreciar dónde termina la broma y dónde el místico
temor empieza. Estos usOs, estos símbolos, estas
figuras, toíio lo que la tradición y el atavismo han •
acumulado en los cerebros japoneses proviene de
orígenes profundamente tenebrosos p a r a nosotros;
ni aun los más antiguos libro? nos lo explicárian sino
de u n a manera superficial ó imperfecta, porque iio
somos los semejantes de estas gentes. Nosotros pasamos sin comprenderles bien por entre su alegría y
su risa, que son todo Jo contrario de nuestras risas
y nuestras alegrías.
Chrysanthéme con Ivés, Oyanki conmigo, Praise y
Zinio, nuestros primos, delante de nosotros, bajo
nuestra vigUwcia y toaos cogidos de las manos de
dos en dos, por miedo á separamos y perdemos entre la multitud, continuamos nuestro camino en pos
de ésta.
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E n todas las calles que conducen al templo, las
gentes ricas han expuesto en sus casas toda suerte de
vasos Y de bouqu^ts.
L a íbrma de tinglado que tienen todas las casas
de este país y la especie de galería abierta de los pisos bajos son muy apropósito p a r a la exhibición d e
cosa? delicadas; esta noche está todo abierto, y en el
interior de cada casa han colgado velos, que ocultan
su fondo; delante de estos velos, que generalmente
son blancos, colocados á alguna distancia de la caHe, están correctamente alineados los objetos expuestos, que alumbran de lleno las colgadas lámparas.
Los bouquets carecen casi en absoluto de llores,
componiéndose más bien de ramos y hojas sueltas,
que parecen el|!gidas apropósito entre los más comunes; peto están colocadas con tal arte que se echa
de ver desde luego en ellas algo de nuevo y de distinguido: hay hasta hojas de valeriana, y de berza
silvestre, delicadamente colocadas en maravillosas
urnas. Todos los vasos son de bronce; pero sus dibujos han sido variados hasta lo infinito p o r la m á s
mudable fantasía; algunos son comphcadísimos,
pero la mayoría son sencilloa y muy esbelíos, de
u n a sencillez t a n rebuscada que p a r a nosotros es
como una revelación de lo desconocido, cómo l a destrucción total de todas las nociones de la forma a d quiridas,,.
A l revolver de una esquina tenemos u n enéuentro
fehz. Nos encontramos con los camaradas de á bordo, con los que, como yo, se han casado, que vienen
acompa,ñando á sus mujeres: ¡los Jonquillej los Tonki-San y los Oariipanule! E n seguida saludos y reverencias entre las mousmés, manifestaciones recíprocas de alegría pOr volverse á ver; después, fortnando
una b a n d a compacta, arrastrados por la multitud,
que sigue aumentando aún, continuamos nuestro camino hacia el templo.
(Se
coiúinuívrá.)
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