“ A Dios se le ve después, cuando ha pasado”. Le podré ver como

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Gracia del día. ¿Cómo he experimentado su amor?
Pongo un titulo a mi día, a mis días….
¿Y mañana qué? Mirando el día de mañana a “estrenar”
me pregunto cómo lo quiero vivir.
Comparto
Oración
En medio de la sombra y de la herida me preguntan si creo en Ti.
Y digo: que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.
Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.
Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.
Pues si me faltas Tú, no tengo nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.
Se trata de reconocer a Jesús en la vida.
A primera vista no reconocemos a Dios en lo inmediato, ni
percibimos su “estar” en medio de la vida de cada día. Y, sin
embargo, Dios está ahí.
“ A Dios se le ve después, cuando ha pasado”.
Le podré ver como María que “recordaba en su corazón lo que
le pasaba” .
Le veré con los “ojos iluminados del corazón” .
Le veré como Santa Rafaela Mª “Padre de mis entrañas, esta
soy yo,… Tú eres grandeza y omnipotencia…”
Entonces, lo diario, lo cotidiano, tendrá una luz diferente.
En todo lo que es y en todo lo que pasa
está el Señor de todo.
Oramos:
Vengo a tu Presencia, Señor,
en la absoluta seguridad de que me estas esperando.
Sé que estás ahí para continuar conmigo
un diálogo de amistad, que nunca se interrumpe.
Experimento la fuerza de tu amor para conmigo,
y temo no saber corresponderte.
¡Soy tan débil, Señor!
Derriba en mí los obstáculos, grandes o pequeños,
que a veces, puedo alzar ante Ti.
Cuando enumero tus “regalos”
se me ilumina el alma.
Me asombra tu cariño,
Sólo él es capaz de hacerme limpia,
transparente a tus ojos, feliz...
Vengo a estar contigo
para gozar del “torrente de tu amor”.
Como la luz vacilante y pequeña de la cera,
quiero estar sencillamente con ese amor pequeño,
que nace de mi corazón,
el único que, de verdad, te complace, Señor.
En la sinceridad de mi oración, escucho tu palabra
“Amar y más amar, el amor todo lo vence...
Pedir sin cesar este amor”
Día tras día quiero permanecer en mi súplica confiada
para poder abrirme al “torrente de tu amor”, Señor.
Oración de pobre
Pedir luz, para ver el día con los ojos de Dios.
Le pido al Espíritu su luz para ver la mano y el corazón de
Dios en lo que ha sido mi vida de hoy, en lo diario grande o
insignificante.
Me fijo en las personas, lo que he hecho, lo que he
sentido, vivencias,… lo que me viene al corazón.
¿De qué estoy agradecid@?
Reconozco los sentimientos y estados de ánimo que
predominaron en mi día.
Descubro lo que he vivido: ahí está el amor del Señor por
mí. Agradezco su presencia aún cuando en algunas cosas no vea
su mano, rompo mi “duda” y pienso que el Señor trabaja en mí y
en todas las personas, que todos somos cauces de su amor.
No agradecer es no aceptar ser amado.
“Viéndome pequeña estoy en mi centro
porque veo lo que Dios hace en mí”. (Sta Rafaela Mª)
¿Qué decisiones he tomado que no han respondido a su
amor?
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¿Qué quiero para mi vida? ¿Para crecer? A partir de lo vivido
¿en qué me doy cuenta que tengo que seguir creciendo?.
En lo vivido hoy hay “gestos, palabras” de Dios dirigidas
solamente a mí. Sé que son suyas porque me dan paz, claridad,
fuerza, amor... que me hacen ir hacia los otros, que son un
camino, mi camino…
Pedir luz,
Pedir luz,
¿De qué estoy agradecid@?
¿De qué estoy agradecid@?
¿Qué decisiones he tomado
que no han respondido a su amor?
¿Qué decisiones he tomado
que no han respondido a su amor?
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¿en qué me doy cuenta que tengo que seguir creciendo?.
¿en qué me doy cuenta que tengo que seguir creciendo?.
Gracia del día. Pongo un titulo a mi día, a mis días….
Gracia del día. Pongo un titulo a mi día, a mis días….
¿Y mañana qué?
¿Y mañana qué?
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