notas sobre el concepto de inconciente en el psicoanalisis (1912)

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CARPETA DE INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA PSICOANALÍTICA 2013
Por Gisele Melisa Echevarria
NOTAS SOBRE EL CONCEPTO DE INCONCIENTE EN EL PSICOANALISIS (1912)
Una representación puede estar ahora presente en mi conciencia y, un momento después, desaparecer y
puede reflorar de manera intacta después de un intervalo (recuerdo). La representación ha estado presente
en nuestro espíritu durante un intervalo pero de manera latente.
Llama CONCIENTE a la representación que está presente en nuestra conciencia y de la que nos percatamos.
En cambio, a las representaciones latentes, se las llamará INCONCIENTE. Estas representaciones son
aquellas de las que no nos percatamos, a pesar de lo cual estamos dispuestos a admitir su existencia de
otros indicios (sentido descriptivo).
La SUGESTIÓN POSHIPNÓTICA nos brinda el sustento del sentido dinámico del inconciente: el sujeto es
puesto en un estado vecino al sueño (estado hipnótico). Mientras se encontraba en este estado, bajo el
influjo médico, se le impartían órdenes de ejecutar determinada acción en un momento preciso. Despierta,
no recuerda el estado anterior y, pese a ello, realiza las acciones sin saber por qué. El designio estaba en
esa persona de una forma icc y luego devino cc. Pero solo afloró a la cc en la representación del acto por
ejecutar (no íntegramente, ni las órdenes del médico). L a importancia de este método es la distinción entre
cc e icc.
La idea de la acción ordenada en la hipnosis no devino un mero objeto de la cc en un momento
determinado sino que además, devino eficiente y este es el aspecto más importante: fue trasferida a la
acción tan pronto como la cc se hubo percatado de su presencia. Puesto que el estímulo real para actuar es
la orden, también la orden devino eficiente. Pero esta no fue acogida en la cc como ocurrió con su retoño,
la idea de acción permaneció icc (la orden) y por eso fue eficiente e inconciente.
La vida anímica rebosa de ejemplos de pensamiento eficiente pero icc. (ej. Reproducción dramática de una
escena de su vida, cuyo recuerdo era icc eficiente durante el ataque).
El pensamiento latente débil que puede devenir cc tan pronto cobre fuerza se denomina PRECONCIENTE.
Ciertos pensamientos latentes que no penetran en la cc por intensos que sea, se los denominan
INCONCIENTES.
Lo INCONCIENTE DESCRIPTIVO distingue entre cc e icc. Aquellos pensamientos con un cierto carácter
dinámico, a saber, a aquellos que a pesar de su intensidad y su acción eficiente se mantienen alejados de la
cc, se denomina INCONCIENTE DINAMICO.
El PRECONCIENTE EFICIENTE es el que accede sin dificultad a la conciencia y un Icc eficiente que permanece
icc y parece ser estar cortado de la ccia.
El icc puede penetrar la cc pero necesita de un gasto de esfuerzo. Cuando se intenta, se percibe el
sentimiento de una defensa que tiene que ser dominada y cuando se lo provoca en un paciente, se lo llama
RESISTENCIA. El pensamiento icc es excluido de la cc por fuerzas vivas que se contraponen con su
aceptación mientras que no estorban a otros pensamientos precc. Todo acto psíquico comienza como icc y
puede permanecer tal o bien avanzar desarrollándose hasta la cc, según se tropiece o no con una
resistencia. Para que sea cc tiene que vencer la resistencia y censura.
Los SUEÑOS son un producto psíquico. Un itinerario de pensamiento fue despertado por la actividad
mental del día y ha retenido algo de su capacidad eficiente, ha escapado al interés cc, la cual, es la
introducción al dormir y su preparación mental. Durante la noche, este itinerario halla la conexión con uno
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de los deseos icc que han estado presentes desde la infancia pero reprimidos. En virtud de la fuerza que
presta el icc, los pensamientos pueden devenir otra vez eficientes y aflorar a la cc en forma de sueño.
1. Los pensamientos han experimentado mudanza, disfraz y una desfiguración (icc)
2. Los pensamiento consiguen investir la cc en un momento en que no debía serles ellos asequible
3. Un fragmento de los icc ha aflorado en la cc
Los restos diurnos y los pensamientos oníricos latentes han sido aprendidos en comparación con el
contenido manifiesto del sueño. En virtud de la conexión de contenido precc en su vinculación con
aspiraciones icc, fueron asimilados a estas, rebajados a la categoría de icc y sometidos a sus leyes.
Se denomina INCONCIENTE SISTEMÁTICO al sistema que se da a conocer por el signo distintivo de ser icc
los procesos singulares que lo componen. El icc está regulado por leyes propias: condensación y
desplazamiento.
Posibles críticas: mejor hubiese de ser tomar la división de la cc en vez de icc, ya que es más empírico.
Freud considera se abusa del concepto de cc. No hay derecho a extenderlo sobre aquello de lo que el sujeto
no se percata. Otra crítica posible: que el psicoanálisis se cimenta en los casos patológicos. Freud opone los
lapsus linguae, errores de memoria y de lenguaje, olvido de nombres, sueños que pueden caracterizar lo icc
tal como lo hacen los síntomas.
CONFERENCIA 28: LA TERAPIA ANALITICA.
Las CRITICAS A LA SUGESTION HIPNOTICA son: que está dirigida contra la exteriorización de los síntomas,
una lucha entre la autoridad de uds y los motivos de la enfermedad. Al practicarla, ud no hace caso de estos
motivos, solo exige al enfermo que sofoque su exteriorización en síntomas. Freud practicó el tratamiento
hipnótico primero con sugestión prohibidora y después combinándolo con el método de exploración del
paciente. El que ejecutaba la hipnosis era un practicón, era rápida y con beneficios en la coyuntura pero
era monótona. El procedimiento no era confiable en ningún sentido en algunos pacientes se podía aplicar
en otro no. Falta de perduración de los resultados. Corría el riesgo de quebrantar la autonomía del enfermo
y habituarlo a esa terapia como a un narcótico. Existen efectos de desencadenamiento.
La DIFERENCIA ENTRE SUGESTION HIPNOTICA Y TERAPIA ANALITICA: la terapia hipnótica busca encubrir y
tapar algo de la vida anímica, la analítica, sacar a luz y remover algo. La primera trabaja con la cosmética y
utiliza la sugestión para prohibir los síntomas, refuerza las representaciones, pero deja intactos todos los
procesos que han llevado a la formación de síntomas. La terapia analítica hinca más hacia la raíz de los
conflictos de los que han nacido los síntomas y se sirve de la sugestión para modificar el desenlace de esos
conflictos. La terapia hipnótica deja a los pacientes inactivos e inmodificados. La cura analítica impone a
médico y enfermo en un trabajo difícil para cancelar resistencias internas, las modificas duraderamente. El
enfermo tiene que consumarlo y el medico se lo posibilita mediante el auxilio de la sucesión que opera en
el sentido de un educación. Por eso se ha dicho con cierto que el tratamiento psicoanalítico es una suerte
de pos-educación. La transferencia se deja intacta en la sugestión hipnótica, mientras que en la analítica se
desarma en sus componentes para ser analizadas.
La solución de sus conflictos y la superación de sus resistencias solo se logra si se le han dado las
presentaciones – expectativa que coincide con su realidad interior. Ambas utilizan la sugestión: la palabra
del analista tiene efecto en el paciente.
LA TRANSFERENCIA COMO INSTRUMENTO EN LA TERAPIA ANALITICA: la transferencia se la respeta
cuidadosamente, es objeto del tratamiento y es descompuesta en cada una de sus formas de
manifestación. Para la finalización de un cura analítica, la transferencia misma tiene que ser desmontada, y
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si entonces sobreviene o se mantiene el éxito, no se basa en la sugestión sino en la superación de
resistencias ejecutada con su ayuda y en la trasformación interior promovida en el enfermo.
No se considera terminado el análisis si no se han esclarecido las obscuridades del caso, llenado las lagunas
del recuerdo y descubierto las oportunidades en que se produjeron las represiones. En éxitos demasiados
prematuros se disciernen más bien obstáculos que avances del trabajo analítico, y los destruimos
resolviendo de continuo la transferencia en que se fundaban. En el fondo es este último rasgo, el que
separa el tratamiento analítico del basado puramente en la sugestión y el que libra a los resultados
analíticos de la sospecha de ser éxitos de sugestión. En cualquier otro tratamiento sugestivo, la
transferencia es respetada cuidadosamente, se la deja intacta, en el analítico ella misma es objeto del
tratamiento y es descompuesta en cada una de sus formas de manifestación.
TRABAJO TERAPEUTICO: LA TRANSFERENCIA COMO “CAMPO DE BATALLA”. Además, el hecho de que
durante la cura tenemos que luchar contra resistencias que saben mudarse en transferencias negativas
opera en sentido contrario a la producción de sugestiones singulares. El neurótico es incapaz de gozar y de
producir (porque su libido no está dirigida a ningún objeto real y porque tiene que gastar una gran
proporción de su energía restante en mantener a la libido en el estado de represión y defenderse de su
asedio). Sanaría si el conflicto entre su yo y su libido tocase a su fin y su yo pudiera disponer de nuevo de su
libido. El trabajo implica desasir la libido de sus provisionales ligaduras sustraídas al yo para ponerla de
nuevo al servicio de este. La libido está ligada a los síntomas. En la transferencia, se crean versiones
nuevas del viejo conflicto, versiones en la que el enfermo querría comportarse de igual manera. Mientras
que el medico lo obliga a tomar otra decisión reuniendo todas las fuerzas anímicas disponibles del sujeto.
Se convierte en un campo de batalla. Toda la libido y su resistencia converge en la relación con el medico:
los síntomas quedan despojados de la libido. En el lugar de la enfermedad propia del paciente, aparece la
transferencia. Aparece el medico como un único objeto y fanteseado. Cuando la libido vuelve a ser
desasida de ese objeto provisional de la persona del médico ya no puede volver atrás a sus objetos
primeros, sino que queda a disposición de su yo. Los poderes contra los cuales se libra la batalla en el curso
de este trabajo son por un lado, la repugnancia del yo hacía ciertas orientaciones de la libido (en la
tendencia a reprimir) y la pertinencia o viscosidad de la libido que no quiere abandonar los objetos que
alguna vez invistió. La transferencia positiva es cuando el paciente ayuda y colabora o por hostilidad,
resistencia muy fuerte. Y transferencia negativa como las eróticas que bloquean la posibilidad de continuar
con el análisis.
El trabajo terapéutico se divide en DOS FASES: en la primera, la libido es esforzada a pasar de los síntomas a
la transferencia y concentrada ahí, y en la segunda, se libra batalla en torno de este nuevo objeto y otra vez
se libera de el a la libido. El cambio consiste en que se elimine el circuito de la represión en este conflicto
así renovado, de suerte que la libido no pueda sustraerse nuevamente al yo mediante la huida al icc. Solo
después de desasir de nuevo la transferencia es posible reconstruir en el pensamiento la distribución
libidinal que había prevalecido en el curso de la enfermedad.
LA INTERPRETACION DE LOS SUEÑOS: SU PAPEL EN EL TRATAMIENTO. Los sueños como las operaciones
fallidas y sus ocurrencias libres, son necesarias para colegir el sentido de los síntomas y descubrir su
colocación con la libido. Nos muestran, en la forma del cumplimiento de los deseos, los deseos que cayeron
bajo la represión y los objetos a los cuales quedo aferrada la libido sustraída al yo. El estado del sueño
provoca el receso de las represiones. Esto hace que la moción reprimida se procure en el sueño, una
expresión mucho más clara que la que durante el día puede otorgarle el síntoma. Así es la vía de acceso
más cómoda. Es igual en los neuróticos que en las personas normales. Se debe inferir en las personas
normales que ha realizado represiones y hace un cierto gasto para mantenerlas que su sistema del icc
oculta mociones reprimidas aunque investidas de energía y que una parte de su libido no está disponible
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para su yo. No se puede desasir a los sueños de los síntomas neuróticos. Tampoco se debe creer que la
formula según la cual es una transposición de pensamientos den una forma arcaica de expresión agota su
naturaleza. Se tiene que suponer que realmente nos demuestra colocaciones libidinales e investiduras de
objeto preexistentes. La diferencia entre lo patológico y lo normal se determina por el quantum de las
pulsiones reprimidas y cumplidas.
LA POSICION DE FREUD FRENTE AL MENOSPRECIO: no es una teoría más influida por errores que las otras.
Posee los mismos posibles errores. Ha desarrollado nuevos campos. Es aun joven. Hace una analogía con la
cirugía: que debe tener un ambiente, elementos controlados para poder llevar a cabo un buen
procedimiento. Lo mismo ocurre con el psicoanálisis. En estos tratamientos la intromisión de los pariente es
directamente un peligra que no se sabe cómo remediarlo.
RESISTENCIA EXTERNA: LA FAMILIA DEL PACIENTE. EJEMPLO DE UN CASO. Una muchacha que sufría de
agorafobia: quería que su madre permaneciera en la casa, no la dejara sola y así no podría irse con su
amante. Freud venía tratando este tema bajo la forma de la angustia, hasta que logró articularse con la
fobia. La madre se dio cuenta que era consecuencia del tratamiento (la muchacha le comentó el
significado) y lo prohibió. Freud no dijo nada, manteniendo en secreto. No se puede aislar al paciente de su
familia. Pero es necesario que el paciente sea independiente de otros en los asuntos esenciales de su vida.
Los errores del psicoanálisis pueden ser por mal tratamiento o por el corte a la mitad.
PERSPECTIVA DEL TRATAMIENTO PSICOANALÍTICO: En materia de terapia los seres humanos se comportan
de la manera más irracional, de suerte que no hay perspectivas, de lograr nada con ellos por medios
racionales. Una innovación terapéutica es o bien recibida con entusiasmo delirante, o bien tratada con
radical desconfianza. Contra el psicoanálisis hubo, es evidente, un prejuicio.
Un abuso del análisis es posible en diversos sentido, sobre todo la transferencia es un elemento peligroso
en manos de un médico inescrupuloso. Pero ningún instrumento o procedimiento medico está a salvo de
abusos. Si un cuchillo no corta, tampoco puede servir para curar.
TRES ENSAYOS DE UNA TEORIA SEXUAL (1905)
1.4. LA PULSIÓN SEXUAL DE LOS NEUROTICOS.
LAS PSICONEUROSIS Y LA PULSION SEXUAL COMO UNICA CONSTANTE Y FUERZA ENERGETICA DE LA
NEUROSIS: Los psiconeuroticos (histéricos, neuróticos obsesivos, dementia precox y paranoia) pueden ser
explorados psicoanalíticamente por el método catártico. Estas psiconeurosis descansan en fuerzas
pulsionales de carácter sexual. La energía sexual de la pulsión tiene una participación única e importe. Los
síntomas son la práctica sexual de los enfermos. El psicoanálisis elimina los síntomas de los histéricos
sosteniendo que son el sustituto de una serie de procesos anímicos investidos de afectos y deseos a los que
se ha denegado el acceso a la conciencia. Con la ayuda de una técnica particular es posible retransformar
los síntomas en representaciones a horas de venidas conscientes.
SINTOMAS HISTERICOS COMO SUSTITUCION O TRANSCRIPCION DE DESEOS REPRIMIDOS: El psicoanálisis
elimina los síntomas de los histéricos bajo la premisa de que son el sustituto de una seria de procesos
anímicos investidos de afecto, deseos y aspiraciones a los que en virtud de un particular proceso psíquico
(la represión) se les ha denegado el acceso a su tramitación en una actividad psíquica susceptible de cc.
Estas representaciones que han quedado icc, aspiran a una expresión proporcionada a su valor afectivo, a
una descarga, y, en el caso de la histeria, bajo el proceso de conversión en fenómenos somáticos. Los
síntomas son un sustituto de aspiraciones que toman su fuerza de ella, fuente de pulsión sexual. El
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carácter histérico permite individualizar una cuota de represión sexual que rebasa con mucho la medida
normal, un aumento de las resistencias a la pulsión sexual, resistencias que se conocen como vergüenza,
asco y moral (diques), una especie de huida instintiva frente a todo examen intelectual del problema
sexual, que en los casos más acusados tiene por consecuencia mantener una total ignorancia sexual aun
después de alcanzada la madurez sexual.
LA ENFERMEDAD, EL CONFLICTO, LOS SINTOMAS: La histeria está acompañada (contradictoriamente) por
una necesidad sexual hipertrófica y una desautorización de lo sexual llevada demasiado lejos. En esto se
sitúa el recurso a la enfermedad (mudando aspiraciones libidinosas en síntomas).
PERVERSIÓN EN SENTIDO AMPLIO Y LA NEUROSIS COMO NEGATIVO DE LA PERVERSION: Los síntomas en
modo alguno nacen a expensas de la pulsión sexual llamada normal, sino que constituyen la expresión
convertida de pulsiones que se designarían perversas, si pudieran exteriorizarse directamente, sin
difracción por la cc, en designios de la fantasía y en acciones. Por lo tanto, los síntomas se forman en parte
a expensas de una sexualidad anormal; la neurosis es e negativo de la perversión (la perversión no reprime
sus pulsiones, mientras que el neurótico reprime por demás).
En la vida anímica de todos los neuróticos se encuentran mociones de inversión (fijación de la libido en
personas del mismo sexo). En el icc de los psiconeuroticos se encuentran inclinaciones a la trasgresión
anatómica como formadoras de síntomas (mucosa bucal y anal). También ocupan un lugar sobresaliente las
pulsiones parciales de los pares de opuestos. Son promotores de nuevas metas sexuales: la pulsión del
placer de ver y de la exhibición, y la pulsión de crueldad, configurada activa y pasivamente, la contribución
de esta última se hace indispensable para comprender la naturaleza penosa de los síntomas.
Estos pares opuestos son susceptibles de ser encontrados presentes con su opuesto y que produce efectos.
Toda perversión activa es acompañada por su contraparte pasiva (hay una que prevalece). Cada pulsión es
singular e independiente del desarrollo de las otras.
1.5. PULSIONES PARCIALES Y ZONAS EROGENAS
Podemos entender por PULSION al comienzo, nada más que la agencia representante psíquica de una
fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir (representación es la huella de la fuerza pura de la
pulsión, si no hay un representante, no tiene lugar en lo psíquico). Ello se diferencia del estímulo, que es
producido por excitaciones singulares provenientes de fuera. Así pulsión es uno de los conceptos del
deslinde de lo anímico respecto de lo corporal. El estímulo es exterior, se puede huir y es momentáneo. La
pulsión es interior, implica satisfacción y es constante. No se puede huir a la pulsión. Cuando hay un
aumento de estimulación en el interior, se genera el displacer y hay necesidad de restablecer la
homeostasis.
FUENTE Y FIN DE LA PULSIÓN: lo que distingue a las pulsiones unas de otras y las dota de propiedades
específicas es su relación con sus fuentes somáticas y con sus metas. La fuente de la pulsión es un proceso
excitador en el interior de un órgano y su meta inmediata consiste en cancelar ese estimulo de órgano. La
meta es invariable, siempre es la satisfacción de la pulsión.
ZONA EROGENA: los órganos brindan excitaciones de dos clases, basadas en diferencias de naturaleza
química. A una de estas clases de excitación la designaos como la específicamente sexual, y al órgano
afectado, como la zona erógena de la pulsión parcial que arranca de él.
En la histeria, la significación de las zonas erógenas como aparatos colaterales y subrogados de los
genitales, pero ello no implica afirmar que deban subestimarse en las otras formas de enfermedad.
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Las pulsiones pueden ser yoicas o de autoconservación (conservación de la vida) o sexuales que nacen
apuntaladas en las anteriores. La libido es la pulsión sexual. Todo placer es sexual. Sexualidad es la pulsión
que busca el placer.
Los puntos de fijación es la adhesión de libido en momento de la evolución. De ellos dependerán los
síntomas posteriores.
Perverso polimorfo: muchas formas de satisfacción – pulsiones parciales.
II. 6. FASES DEL DESARROLLO DE LA FUNCION SEXUAL
La ORGANIZACIÓN SEXUAL INFANTIL se caracteriza por ser esencialmente auto erótica (su objeto se
encuentra en el cupero propio) y sus pulsiones parciales singulares aspiran a conseguir placer cada una por
su cuenta, enteramente desconectadas entre sí. El punto de llegada es la vida sexual del adulto llamada
normal, en ella la consecución de placer se ha puesto al servicio de la función de reproducción y las
pulsiones parciales, bajo el primado de una única zona erógena, para cumplir la meta en un objeto ajeno.
ORGANIZACIÓN PREGENITAL: llamaremos pregenitales a las organizaciones de la vida sexual en que las
zonas genitales todavía no han alcanzado su papel hegemónico. Dos fases:
- Una primera organización sexual es la oral. La actividad sexual no se ha separado todavía de la
nutrición, ni se han diferenciado opuestos dentro de ella. El objeto de una actividad es también el
de la otra, la meta sexual consiste en la incorporación del objeto, el paradigma de lo que más tarde,
en calidad de identificación, desempeñará un papel psíquico importante.
- Una segunda fase es la de la organización sádico-anal. Aquí ya se ha desplegado la división en
opuestos, que atraviesa la vida sexual, se ha polarizado en activo-pasivo. La actividad es producida
por la pulsión de apoderamiento a través de la musculatura del cuerpo y como órgano de meta
sexual pasiva se constituye ante todo la mucosa erógena del intestino, empero, los objetos de estas
dos aspiraciones no coinciden. Junto a ello, se practican otras pulsiones parciales de manera auto
erótica. En esta fase ya son pesquisables la polaridad sexual y el objeto ajeno.
MODIFICACION DE 1925. LA ORGANIZACIÓN FALICA: luego de las fases pregenitales, agrego una fase
gehenita que muestra un objeto sexual y aspiraciones sexuales con este ,aunque se diferencia con la
madurez genética, conoce solo el pene ( etapa falica-falo). Alrededor de los 4-5 años hay una cuestión de
tener o no tener pene, hay masturbación infantil ,hay una elección de objeto simbólico , tiene que ver con
una cuestión edipica, ya que cae por la represión ( amnesia infantil) Aparece la distinción entre lo femenino
y lo masculino.
AMBIVALENCIA: los pares de opuestos están plasmados en un grado aproximadamente igual.
DOS TIEMPOS DE LA ELECCION DE OBJETO. PERIODO DE LATENCIA.: La elección de objeto se da en dos
tiempos u oleadas. La primera se inicia en los 2 y los 5 años y el periodo de latencia la detiene o la hace
retroceder, se caracteriza por la naturaleza infantil de sus metas sexuales (que no tienen que ver con la
reproducción). La segunda sobreviene con la pubertad y determina la conformación definitiva de la vida
sexual.
CORRIENTE TIERNA DE LA VIDA SEXUALIDAD Y CORRIENTE SEXUAL EN LA PUBERTAD: Los resultados de la
elección infantil de objeto se prolongan hasta una época tardía o bien se conservan tal cual, o bien
experimentan una renovación en la época de la pubertad. Pero demuestran ser inaplicables y ello a
consecuencia del desarrollo de la represión que se sitúa entre ambas fases. Sus metas sexuales han
experimentado un atemperamiento y figuran únicamente lo que podemos llamar la corriente tierna de la
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vida sexual. La elección de objeto de la época de la pubertad tiene que renunciar a los objetos infantiles y
empezar de nuevo como corriente sensual.
III. 5. EL HALLAZGO DEL OBJETO.
RELACION PRIMITIVA CON EL OBJETO. PULSION AUTOEROTICA, SUCCION DEL PECHO COMO MODELO DE
RELACION EROTICA. EL HALLAZGO DEL OBJETO COMO RETORNO AL PASADO: cuando la primera
satisfacción sexual estaba todavía conectada con la nutrición, la pulsión sexual tenía un objeto fuera del
cuerpo propio: el pecho materno. Lo perdió solo más tarde, quizás justo en la época en que el niño pudo
formarse la representación global de la persona a quien pertenecía el órgano que le dispensaba
satisfacción. Después la pulsión sexual pasa a ser auto erótica y solo luego de superada la latencia, se
restablece la relación originaria. No sin buen fundamento el hecho de mamar el niño del pecho de su
madre se vuelve paradigmática para todo vínculo de amor. El hallazgo (encuentro) de objeto es
propiamente un reencuentro. Durante la pubertad se forma una nueva meta sexual. Al mismo tiempo se
consuma el hallazgo de objeto preparado desde la infancia.
AMAR SEGÚN EL MODELO PRIMITIVO. LA RELACION MADRE-HIJO EN EL DESPERTAR DE LA PULSION SEXUAL
Y CONSTITUCION DE ZONAS EROGENAS: en el periodo de latencia, el niño aprende a amar a otras personas
que remedian su desvalimiento y satisfacen sus necesidades. Lo hace siguiendo en todo el modelo de su
vínculo de lactante con la nodriza. El trato del niño con la persona que lo cuida es para él una fuente
continua de excitación y de satisfacción sexuales a partir de las zonas erógenas y tanto más por el hecho de
que esa persona dirige sobre el niño sentimiento que brota de su vida sexual, lo acaricia, lo besa y lo mece y
claramente lo toma como sustituto de un objeto sexual de pleno derecho. Cuando enseña al niño a amar,
no hace sino cumplir su cometido: es que debe convertirse en un hombre íntegro, dotado de una enérgica
necesidad sexual y consumar en su vida todo aquello hacia lo cual la pulsión empuja a los seres humanos.
Hay riesgos en el exceso de amor como en Juanito. Responden a los extraños con angustia. Tan pronto
como no puede satisfacer su libido, la muda en angustia y a la inversa, el adulto, cuando se ha vuelto
neurótico por una libido insatisfecha, se porta en su angustia como un niño: tendrá miedo apenas quede
solo.
DIQUES CONTRA EL INCESTO Y EXIGENCIA DE LA SOCIEDAD CIVILIZADA: lo más inmediato para el niño seria
escoger como objetos sexuales a las personas a quienes desde su infancia ama, con una libido amortiguada.
Ha logrado construir la barrera del incesto y para implantar en él los preceptos morales que excluyen la
endogamia a las personas amadas de la niñez, por respeto a la exigencia cultural de la sociedad. La elección
de objeto se consuma primero en la representación y es difícil que la vida sexual del joven que madura
pueda desplegarse en otro espacio de juego que el de las fantasías
FANTASIAS INCESTUOSAS Y REPULSA: la moción sexual del niño hacia sus progenitores, que ya diferencia el
sexo opuesto. En la desestimación de las fantasías incestuosas, se consuma uno de los logros psíquicos
más importantes: el desasimiento respecto de la autoridad de los progenitores, el único que crea la
oposición tan importante para el progreso de la cultura. Esto enseña que el amor de los padres, no sexual
en apariencia, y el amor sexual se alimentan de las mismas fuentes, vale decir: el primero corresponde
solamente a una fijación infantil de la libido. En los psiconeuroticos, una gran parte de la actividad
psicosexual para el hallazgo de objeto permanece en el icc. (muchachas que no se desprenden de la
corriente de enamoramientos a los parientes).
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CONSECUENCIAS DE LA ELECCION INFANTIL DE OBJETO EN EL CAMINO DE ELECCION DE OBJETO: El hecho
de que el primer enamoramiento del joven sea una mujer madura, y de la mujer, un señor mayor, pueden
revivirles la imagen de la madre y del padre. En la prevención de la inversión es no equivocar el camino
opuesto. El resultado es un vínculo hostil con su mismo sexo, que influye para que la elección de objeto se
haga en el sentido considerado normal. En muchos histéricos la ausencia temprana de uno de los miembros
de la pareja parental a raíz de la cual el miembro restante atrajo sobre si todo el amor del niño resulta ser la
condición q fija despues el sexo de la persona escogida como objeto sexual.
PULSIONES Y DESTINOS DE PULSION
Comentarios introductorios: Freud definió a la pulsión como un concepto fronterizo entre lo anímico
(psíquico) y lo somático. Como un representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del
cuerpo y alcanzan el alma. Representante psíquico de poderes orgánicos.En Tres Ensayos de teoría sexual la
definió como la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir.
Freud traza allí una distinción nueva entre la pulsión y su representante psíquico. Una pulsión nunca puede
pasar a ser objeto de la conciencia, sólo puede serlo la representación que es su representante. Ahora bien,
tampoco en el interior de lo inconciente puede estar representada si no es por la representación. Cada vez
que pese a eso hablamos de una moción pulsional inconciente o de una moción pulsional reprimida, no
podemos aludir sino a una moción pulsional cuya agencia representante-representación es inconciente.
Una agencia representante de pulsión es una representación o un grupo de representaciones investidas
desde la pulsión con un determinado monto de energía psíquica.
ESTIMULO PULSIONAL: El estímulo es aportado por las vibraciones del ambiente al tejido vivo desde afuera
y descargado hacia afuera mediante una acción. Es acorde a un fin. Para lo psíquico, existen otros
estímulos que los pulsionales, que se comportan de manera muy parecida a los estímulos fisiológicos
(ejemplo si un haz de luz estimula el globo ocular). El estímulo pulsional no proviene del mundo exterior
sino del interior del propio organismo. Opera de un solo golpe, por lo tanto, se lo puede despachar
mediante una única acción adecuada, cuyo tipo ha de discernirse en la huida motriz ante la fuente de
estímulo. La pulsión, en cambio, no opera como una fuerza de choque momentánea, sino siempre como
una fuerza constante. Puesto que no ataca desde afuera, sino desde el interior del cuerpo, la huida de nada
puede valer contra ella. Será mejor que llamemos necesidad al estímulo pulsional. Lo que cancela esta
necesidad es la satisfacción. Esta solo puede alcanzarse mediante una modificación apropiada a la meta
(adecuada) de la fuente interior de estimulo. La pulsión es de naturaleza biológica. Las características
salientes de la pulsión son:
1) que es una fuerza constante
2) que proviene del interior del cuerpo
3) la incoercibilidad por acciones de huida.
ESENCIA DE LA PULSION: las pulsiones y no los estímulos, son los genuinos motores de los progresos que
han llevado al sistema nervioso a su actual nivel de desarrollo. Las pulsiones mismas al menos en parte, son
decantaciones de la acción de estímulos exteriores que en el curso de la filigénesis, influyeron sobre la
sustancia viva, modificándola.
SERIE PLACER/DISPLACER: las pulsiones están sometidas al principio de placer: es regulada automática por
sensaciones de la seria placer-displacer. Esas sensaciones reflejan el modo en que se cumple el dominio de
los estímulos. Y ello con seguridad en este sentido: el sentimiento de displacer tiene que ver con un
incremento del estilo y el de placer con su disminución.
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CONCEPTO DE PULSION: La pulsión nos aparece como un concepto fronterizo entre lo anímico y lo
somático, como representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el
alma, como una medida de la exigencia del trabajo que es impuesta a lo anímico a consecuencia de su
trabazón con lo corporal (es el enlace entre lo somático y lo psíquico)
TERMINOS QUE SE USAN EN CONEXION CON EL CONCEPTO DE PULSION: los términos que se asocian son
esfuerzo, meta, objeto y fuente de la pulsión:
1) esfuerzo se refiere a su factor motor, la suma de la fuerza o la medida de la exigencia del trabajo que ella
representa. Toda pulsión es un fragmento de actividad, cuando negligentemente se habla de pulsiones
pasivas, no puede mentarse otra cosa que pulsiones con una meta pasiva.
2) la meta de una pulsión es en todos los casos la satisfacción, que solo puede alcanzarse cancelando el
estado de estimulación en la fuente de la pulsión. Esta permanece invariable para toda pulsión, pero los
caminos para satisfacerla son múltiples. También se habla de meta inhibida, en los casos en los que se
permite avanzar un trecho en el sentido de la satisfacción pulsional, pero después experimentan una
desviación o inhibición con una satisfacción parcial.
3) el objeto de la pulsión es aquello en o por lo cual puede alcanzar su meta. Es lo más variable de la
pulsión: no esta enlazado con ella, sino que se le coordina solo a consecuencia de su aptitud para posibilitar
la satisfacción. Puede ser un objeto ajeno o propio. Puede ocurrir que el mismo objeto sirva para muchas
pulsiones, el caso del entrelazamiento de pulsiones. Un lazo íntimo de la pulsión con el objeto se acuso
como fijación de aquella.
4) por fuente de la pulsión se entiende aquel proceso somático, interior a un órgano o a una parte del
cuerpo, cuyo estimulo es representado en la vida anímica por la pulsión. Lo que distingue entre sí a las
operaciones psíquicas que proceden de las diferentes pulsiones puede reconducirse a la diversidad de las
fuentes pulsionales.
Todas las pulsiones son cualitativamente de la misma índole y deben su efecto solo a las magnitudes de
excitación que conducen o quizás aun, a ciertas funciones de esta cantidad. Lo que distingue entre sí a las
operaciones psíquicas que proceden de las diferentes pulsiones puede reconocerse a la diversidad de las
fuentes pulsionales.
DOS GRUPOS DE FUNCIONES: se pueden distinguir dos grupos de pulsiones: las pulsiones yoicas o de auto
conservación y las pulsiones sexuales. La sexualidad no ha de equipararse a las otras funciones del
individuo pues sus tendencias van más allá de él y tienen por contenida la producción de nuevos individuos,
la conservación de la especie.
APUNTALAMIENTO DE LAS PULSIONES SEXUALES EN LAS YOICAS: Las pulsiones sexuales brotan de las
fuentes orgánicas, al comienzo actúan con independencia unas de otras y solo después se reúnen en una
síntesis mas o menos acabada. La meta a que aspira cada una es al placer de órgano, solo tras haber
alcanzado una síntesis cumplida entran al servicio de la función de reproducción, en cuyo carácter se las
conoce como pulsiones sexuales. En su primera aparición se apuntalan en las pulsiones de conservación de
las que de a poco se desasen; también en el hallazgo de objeto siguen los caminos que les indican las
pulsiones yoicas. Una parte de ellas continúan asociadas toda la vida a estas últimas, a las cuales proveen
de componentes libidinosos que pasan fácilmente inadvertidos durante la función normal y solo salen a la
luz cuando sobreviene la enfermedad. Se singularizan por el hecho de que en gran medida hacen un papel
vicario unas respecto de las otras y pueden intercambiar con facilidad sus objetos. Se habilitan para
operaciones muy alejadas de sus acciones meta originarias (sublimación).
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DESTINO DE LAS PULSIONES SEXUALES: los destinos de pulsión son : el trastorno hacia lo contrario, la vuelta hacia
la persona propia, la represión, la sublimación. El caso de la primera, el trastorno hacia lo contrario, hace referencia
los pares de opuestos sadismo-masoquismo y placer de ver-exhibición. El trastorno solo atañe a los destinos de la
pulsión, la meta activa es reemplazada por la pasiva. El trastorno en cuanto al contenido se descubre en este último
caso: la mudanza de amor en odio. La vuelta hacia la persona propia se nos hace comprensible si consideramos al
masoquismo es un sadismo vuelto hacia el yo y la exhibición lleva incluido el mirarse a uno mismo. Lo esencial en
este proceso es entonces el cambio de vía del objeto manteniéndose inalterada la meta. En la sublimación, el yo
dirige de forma inconsciente e involuntaria la energía psíquica asociada a un deseo o representación inaceptable
hacía actividades no censurables por su conciencia moral. : la mudanza pulsional mediante trastorno de la actividad
en pasividad y mediante vuelta sobre la persona propia nunca afecta, en verdad, a todo el monto de la moción
pulsional. Todas las etapas de desarrollo de la pulsión subsisten unas junto a otras. Esto se hace evidente si en lugar
de las acciones pulsionales se toma como base del juicio el mecanismo de la satisfacción.
NARCICISMO: a la fase temprana de desarrollo del yo durante la cual sus pulsiones sexuales se satisfacen de
manera auto erótica. La vida anímica en general esta regida por tres polaridades: sujeto (yo)- objeto(
mundo exterior); placer-displacer; activo-pasivo. (Biológica, real y económica).
LA REPRESION
CONDICION PARA LA REPRESION Y ESENCIA: La condición de la represión es que el logro de la meta
pulsional depare displacer en lugar de placer. Pulsiones así no existen, una satisfacción pulsional es siempre
placentera. La satisfacción de la pulsión sometida a la represión seria sin duda posible y siempre placentera
en si misma, pero seria inconciliable con otras exigencias y designios. Por lo tanto, produciría placer en un
lugar y displacer en otro. Tenemos que la condición para la represión es que el motivo de displacer cobre
un poder mayor que el placer de la satisfacción. La represión no es un mecanismo de defensa presente
desde el origen: no puede engendrarse antes que se haya establecido una separación nítida entre actividad
conciente y actividad inconciente del alma y su esencia consiste en rechazar algo de la conciencia y
mantenerlo alejado de ella.
REPRESION PRIMORDIAL: es una primera fase de la represión que consiste en que a la agencia
representante psíquica (agencia representante-representación) de la pulsión de le deniega la adminision en
lo cc. Así se establece una fijación, a partir de ese momento la agencia representante en cuestión persiste
inmutable y la pulsión sigue ligada a ella.
REPRESION PROPIAMENTE DICHA: es la segunda fase, recae sobre retoños psíquicos de la agencia
representante reprimida o sobre unos itinerarios de pensamiento que procedentes de alguna otra parte,
han entrado en un vinculo asociativo con ella. A causa de este vinculo, tales representaciones
experimentan el mismo destino que lo reprimido primordial. La represión propiamente dicha es un
"esfuerzo de dar caza". la tendencia a la represión no alcanzaría su propósito si las fuerzas de atracción y
repulsión no cooperasen, si no existiese algo reprimido desde antes, presto a recoger lo repelido por lo
conciente.
RETOÑOS: la represión no impide a la agencia representante de pulsión seguir existiendo en lo incc y
continuar organizándose, formar retoños y anudar conexiones. En realidad, la represión solo perturba el
vínculo con un sistema psíquico: el de lo conciente. La agencia representante de pulsión se desarrolla con
mayor riqueza y menores interferencias cuando la represión la sustrajo del influjo conciente. Esta
intensidad pulsional es el resultado de un despliegue desinhibido en la fantasía y de la sobreestasis
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producto de una satisfacción denegada. La represión no mantiene a todos los retoños alejados de la
conciencia. Si estos se han distanciado lo suficiente del representante reprimido, sea por las
desfiguraciones que adoptaron o por el número de eslabones intermedios que se intercalaron, tienen
expedito el acceso a lo consciente. Es como si la resistencia que lo consciente les opone fuese una función
de su distanciamiento respecto de lo originariamente reprimido. (Como el oyente de las conferencias que
es sacado de la sala por sus continuas interrupciones molestas y que desde la puerta pugna por entrar
nuevamente, con más virulencia aun).
TRABAJO INDIVIDUAL Y MOVIL: las modalidades del distanciamiento o desfiguración de acción eficaz nos
hacen colegir que se trata de detenerse antes que se llegue a determinada intensidad en la investidura de
lo inconciente, rebasada la cual lo icc irrumpiría hacia la satisfacción. La represión traba de manera en alto
grado individual: cada uno de los retoños de lo reprimido puede tener un destino particular. Por otro lado,
otra característica es el ser móvil. La represión no es un hecho que se consuma de una sola vez sino que es
un proceso que exige un gasto de energía constante, que si cesara peligraría su resultado haciéndose
necesario un nuevo acto represivo. La cancelación de la represión es solo provisional: enseguida se
restablece. Lo reprimido ejerce una presión continua en dirección a lo conciente, a raíz de lo cual el
equilibrio tiene que mantenerse por medio de la contrapresión incesante. El mantenimiento de una
represión supone un dispendio continuo de fuerza, y en término económico, su cancelación implicaría un
ahorro. La movilidad de la represión encuentra expresión en los caracteres psíquicos del estado de dormir.
REPRESENTACION Y MONTO DE AFECTO: la agencia representante de pulsión es una representación o un
grupo de representaciones investidas desde la pulsión con un determinado monto de energía psíquica
(libido, interés). Junto a la representación interviene algo diverso, algo que representa a la pulsión y puede
experimentar un destino de represión diferente del de la representación. Para este otro elemento de la
agencia representante psíquica ha adquirido el nombre de monto de afecto, corresponde a la pulsión, en la
medida en que esta se ha desasido de la representación y ha encontrado una expresión proporcionada a su
cantidad en procesos que devienen registrables para la sensación de afectos.
El destino Gral. De la representación representante de la pulsión difícilmente pueda ser otro que este:
desaparecer de lo cc si antes fue cc, o seguir coartada de la cc si estaba en vías de devenir cc. La represión
no tenía otro motivo ni propósito que evitar el displacer. De ahí se sigue que el destino del monto de afecto
de la agencia representante importa más que el destino de la representación.
RETORNO DE LO REPRIMIDO: el factor cuantitativo de la agencia representante de pulsión tiene tres
destinos posibles: la pulsión es sofocada por completo, de suerte que nada se descubre de ella, o sale a la
luz como un afecto coloreada cualitativamente de algún modo, o de muda en angustia. Las dos últimas son
una transposición de las energías psíquicas de las pulsiones en afectos y en angustia. La represión crea una
formación sustitutiva. La represión deja síntomas como secuelas. Los síntomas son indicios del retorno de
lo reprimido. El mecanismo de la represión no coincide con los mecanismos de formación sustitutiva,
existen diversos mecanismos de formación sustitutiva y los mecanismos de la represión tienen al menos
algo en común, la sustracción de investidura energética. Parece ser que no es la represión misma la que
crea formaciones sustitutivas y síntomas, sino que estos últimos, son un indicio de retornos de lo
reprimido, y deben su génesis a procesos por completo diversos.
HISTERIA DE ANGUSTIA: la moción pulsional sometida a la represión es una actitud libidinosa hacia el padre
apareada con la angustia frente a él. Después de la represión, esta moción ha desaparecido de la cc y el
padre no se presenta en ella como objeto de la libido. Como sustituto se encuentra en posición analaloga a
un animal más o menos apto para ser objeto de angustia. La formación sustitutiva de la parte constituida
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por la representación se ha establecido por desplazamiento a lo largo de una trabazón regida por cierto
determinismo. La parte cuantitativa no ha desaparecido, si no que se ha transpuesto en angustia. En la
fobia, la obra de la represión consistió en eliminar y sustituir la representación, pero el ahorro de displacer
no se consiguió en modo alguno. Por eso el trabajo de la neurosis no descansa sino que se continúa en un
segundo tiempo para alcanzar su meta más inmediata. Así se llega a la formación de un intento de huida, la
fobia, una cantidad de evitaciones destinadas a excluir el desprendimiento de angustia.
HISTERIA DE CONVERSION: hace desaparecer el monto de afecto (indiferencia) el contenido de la arp ha
sido sustraído de la cc: como formación sustitutiva y como síntoma, se encuentra una innervación
hiperintensa. Por condensación ha atraído la investidura integra. Puede juzgarse fracasada en la medida en
que se ha hecho posible mediante una cantidad de formaciones sustitutivas pero si ha finiquitado el monto
de afecto. La obra de la represión consistió solamente en eliminar y sustituir la representación, pero el
ahorro de displacer no se consiguió en modo alguno.
NEUROSIS OBSESIVA: descansa en la premisa de una regresión por la cual una aspiración sádica reemplaza
a una aspiración tierna. Este impulso hostil hacia una persona amada es el que cae bajo represión. El
contenido de la representación fue rechazado y el monto de afecto desaparecido. Como formación
sustitutiva hallamos la alteración del yo en la forma de unos escrúpulos de cc externos, lo cual es un
síntoma. Divergen formación sustitutiva y formación del síntoma... como lo hace dondequiera, esta ha
producido una sustraccion de libido, pero a este fin se sirve de la formación reactiva por fortalecimiento de
un opuesto.
DE LO INCONCIENTE. CAP. IV: TOPICA Y DINAMICA DE LA REPRESION
PROCESO DE REPRESION: la represión es un proceso que se cumple sobre representaciones en la frontera
de los sistemas icc y pcc (cc). Se trata de una sustracción de investidura. La representación reprimida sigue
teniendo capacidad de acción dentro de icc, por lo tanto, debe haber conservado una investidura.
INVESTIDURA: SUSTRACCION, CONSERVACION, SUSTITUCION.: La representación reprimida, sigue
teniendo capacidad de acción dentro del inconsciente, por lo tanto debe haber conservado su
investidura. Lo sustraído debe ser algo diverso. La represión propiamente dicha, solo puede consistir en
que a la representación se le sustraiga la investidura precc que pertenece al sistema prcc. La
representación queda desinvestida o recibe investidura icc o conserva la investidura icc que ya tenía. Hay
sustracción de la investidura precc, conservación de la investidura icc o sustitución de la investidura pcc
por la icc. No es una nueva transcripción sino una mudanza de investidura.
CONTRAINVESTIDURA: es necesario que en el caso del esfuerzo por dar caza, mantenga la represión, y en la
represión primordial, cuide de su producción y de su permanencia y solo podemos hallarlo en el supuesto
de una contrainvestidura mediante la cual es sistema prcc se protege contra el asedio de la representación
icc. Ella representa un gasto permanente de energía de una represión primordial, pero es también lo que
garantiza su permanencia. La contrainvestidura es el único mecanismo de la represión primordial. Es
posible que la investidura sustraída de la representación se aplique a la contrainvestidura.
METAPSICOLOGIA: punto de vista tópico, dinámico y económico, que aspira a perseguir los destinos de las
magnitudes de excitación y a obtener una estimación por lo menos relativa de ellos.
HISTERIA DE ANGUSTIA: ANGUSTIA, REPRESENTACION SUSTITUTIVA. PARAPETO. FOBIA.: consiste en que la
angustia surge sin que se perciba ante que. Cabe suponer que dentro del icc existió una moción de amor
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que demandaba trasponerse al sistema prcc pero la investidura volcada a ella desde este sistema se le retiro
al modelo de un intento de huida y la investidura libidinal incc de la representación así rechazada fue
descargada como angustia. La investidura fugada se volcó a una representación sustitutiva que por una
parte se entramo por vía asociativa con la representación rechazada y por otra, se sustrajo de la represión
por su distanciamiento respecto de aquella (sustituto por desplazamiento). La representación sustitutiva
juega ahora para el sistema cc el papel de una contrainvestidura: en efecto, lo asegura contra la emergencia
en la cc de la representación reprimida. La representación sustitutiva se comporta como el lugar de una
transmisión desde el sistema icc al interior del sistema cc y como una fuente autónoma de desprendimiento
de angustia. Todo el entorno asociado de la representación sustitutiva es investido con una intensidad
particular, de suerte que puede exhibir una elevada sensibilidad a la excitación. Una excitación en cualquier
lugar de este parapeto dará a consecuencia del enlace con la representación sustitutiva, el envión para un
pequeño desarrollo de angustia que ahora es aprovechado como señal a fin de inhibir el ulterior avance de
este ultimo mediante una renovada huida de la investidura prcc. A raíz de cada acrecimiento de la moción
pulsional, la muralla protectora que rodea a la representación sustitutiva debe ser trasladada a un tramo
más allá. El conjunto de esa construcción, como las otras neurosis, se llama fobia. Son tres fases. La
investidura PREC fugada se volcó a una representación sustitutiva que con la representación rechazada se
sustrajo de la represión por su distancia. En la segunda fase de la histeria de angustia la contrainvestidura
desde el sistema CC ha llevado a la formación sustitutiva. La tercera fase ha repetido el trabajo de la
segunda en escala. CC se protege ahora contra la activación de la representación sustitutiva mediante la
contrainvestidura de su entorno.
Mediante todo el mecanismo de defensa puesto en acción se ha conseguido proyectar hacia afuera el
peligro pulsional.
HISTERIA DE CONVERSION. INERVACION DEL SINTOMA: aquí, la investidura pulsional de la representación
reprimida es transpuesta a la inervación del síntoma. El papel de la contrainvestidura que parte del sistema
cc (prcc) es nítido en la histeria de conversión: sale a la luz de en la formación de síntoma. La
contrainvestidura es lo que selecciona aquel fragmento de la agencia representante de pulsión sobre el
cual se permite concentrarse a toda la investidura de esta ultima. Este fragmento escogido como síntoma
satisface la condición de expresar tanto la meta desiderativa de la moción pulsional cuanto los afanes
defensivos o punitorios del sistema cc, así es sobreinvestido y apoyado desde ambos lados. El síntoma se
apoya en la investidura pulsional condensada en el que le viene de sistema icc y en la fuerza de la represión
que se mide por la contrainvestidura gastada.
NEUROSIS OBSESIVA: la contrainvestidura del sistema cc sale a primer plano. Organizada como formación
reactiva, es ella la que procura la primera represión y en ella se consuma la irrupción de la represión
reprimida. Al predominio de la contrainvestidura y a la falta de una descarga se debe que la obra de la
represión aparezca en la histeria de angustia y en la neurosis menos que en la de conversión.
V. LAS PROPIEDADES PARTICUALES DEL SISTEMA Icc.
MOCIONES PULSIONALES: el núcleo del icc consiste en agencias representantes de pulsión que quieren
descargar su investidura, por tanto, en mociones de deseo. Las mociones permanecen sin influirse y no se
contradicen entre ellas. Cuando son activadas al mismo tiempo dos mociones de deseo cuyas metas no
podrían menos que parecernos inconciliables, ellas no se quitan nada ni se cancelan, sino que confluyen en
la formación de una meta intermedia, de un compromiso. No existe negación ni grado alguno de certeza,
todo esto es introducido solo por el trabajo de censura entre icc y prcc. La negación es un sustituto de a
represión, de nivel mas alto. Dentro del icc no hay sino contenidos investidos con mayor o menor
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intensidad. Por el proceso de desplazamiento una representación puede entregar a otro todo el monto de
su investidura, y condensación, puede tomar sobre si la investidura integra de otras.
PROCESO PSIQUICO PRIMARIO: implica condensación y desplazamiento (icc). Son atemporales, no están
ordenados cronológicamente. Principio del placer: su destino solo depende de la fuerza que poseen y de
que cumplan los requisitos de la regulación placer-displacer. Ausencia de contradicción.
PROCESO SECUNDARIO: (prcc) toda vez que un tal proceso primario le es permitido jugar con elementos del
sistema prcc, aparece como cómico. Principio de realidad. Exhiben una inhibición de la proclividad a la
descarga, característica de las representaciones investidas.Cuando el proceso traspasa de una
representación a otra, la primera retiene una parte de su investidura y solo una pequeña proporción
experimenta desplazamiento... al sistema prcc compete el establecimiento de una capacidad de comercio
entre los contenidos de las representaciones, de suerte que puedan influirse unas a otras en ordenamiento
temporal de ellas, la introducción de una censura o de varias, el examen de realidad y el principio de
realidad. También la memoria conciente parece depender por completo del prcc, ha de separársela de
manera tajante de las huellas mnémicas en que se fijan las vivencias del icc. Los procesos inconscientes solo
se vuelven cognoscibles para nosotros bajo las condiciones de soñar y de las neurosis.
ENERGIA LIGADA Y MOVIL: dentro de la vida anímica dos estados de la energía de investidura: uno ligado y
otro móvil, libre y proclive a la descarga.
VI. EL COMERCIO ENTRE LOS DOS SISTEMAS.
RETOÑOS DEL ICC: el icc es más bien algo vivo, susceptible de desarrollo y mantiene con el prcc toda una
serie de relaciones como la de cooperación. El icc se continúa en los retoños, es asequible a las vicisitudes
de la vida, influye de continuo sobre el prcc y a su vez esta sometido a influencias de parte de este. Los
retoños presentan una lata organización, están exentos de contradicción, han aprovechado todas las
adquisiciones del sistema cc y nuestro juicio los distinguiría apenas de las formaciones de este sistema. Son
icc e insuceptibles de devenir cc. Pertenecen al sistema prcc pero icc.
FANTASIAS: alta organización, permanecen reprimidas y no pueden devenir cc. Se aproximan a la cc y a allí
se quedan imperturbadas, mientras tienen una investidura poco intensa pero son rechazadas tan pronto
sobrepasan cierto nivel de investidura. (Es una forma de retoño). Hay otras como las formaciones
sustitutivas.
DOS CENSURAS: Un sector grande de esto prcc proviene de lo icc, tiene carácter de sus retoños y sucumbe
a una censura antes que pueda devenir cc. Otro sector del prcc es susceptible de cc sin censura. Ahora nos
es sugerida una censura prcc / cc: una nueva censura corresponde a todo paso de un sistema al que le
sigue más alto: vale decir, a todo progreso hacia una etapa más alta de organización psíquica.
Prescindiendo de que lo cc no lo es siempre, sino que puede estar latente, la observación nos ha enseñado
que mucho de lo que participa de las propiedades del sistema prcc no deviene cc y todavía llegaremos a
saber que ciertas orientaciones de atención de este sistema son restrictivas del devenir cc. Por tanto, ni con
los sistemas ni con la represión mantiene la cc un vinculo simple.
Lo icc es rechazado por la censura en la frontera de lo prcc: sus retoños pueden sortear esa censura,
organizarse en un nivel alto, crecer dentro del prcc hasta una cierta intensidad de investidura, pero después
cuando la han rebasado y quieren imponerse a la cc pueden ser individualizados como retoños del cc y
reprimidos otra vez en la nueva frontera de censura entre prcc y cc. Así, la primera censura funciona contra
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el icc mismo y la segunda, contra los retoños prcc de el. La primera censura funciona contra el inconsciente
mismo, la segunda contra los retoños preconscientes de él. Se diría que la censura fue empujada un tramo
hacia adelante en el curso del desarrollo individual.
ATRACCIÓN DEL INCONSCIENTE: Notamos que retoños del inconsciente devienen conscientes como
formaciones sustitutivas y como síntomas, por lo regular tras grandes desfiguraciones respecto de lo
inconsciente, aunque suelen conservar muchos caracteres que invitan a la represión. Halamos que
permanecen inconscientes muchas formaciones preconsciente que por su naturaleza, creeríamos
plenamente autorizadas a devenir concientes. Es probable que en ellas se haga valer la atracción más
fuerte del inconsciente. Eso nos lleva a buscar la diferencia más importante entre lo preconsciente y lo
inconciente. Lo inconsciente es rechazado por la censura en la frontera de lo preconsciente, sus retoños
pueden sortear esa censura, organizarse en un nivel alto, crecer dentro del preconsciente hasta una cierta
intensidad de investidura, pero después cuando lo han rebasado y quieren imponerse a la conciencia
pueden ser individualizados como retoños del inconsciente y reprimidos otra vez en la nueva frontera de
censura situada entre preconsciente y consciente.
CURA PSICOANALITICA, CENSURA Y RETOÑOS: en la cura obtenemos la prueba de la existencia de la
segunda censura. Se busca que el enfermo forme una profusión de retoños del icc y lo comprometen a
vencer las objeciones que la censura le imponga. La segunda censura establece que el devenir cc no es un
mero acto de percepción sino que se trate de una sobreinvestidura.
COMERCIO ENTRE SISTEMAS Y CONDICION PATOGENICA.: una parte de los procesos pasan por el icc como
una etapa preparatoria y en el cc alcanzan la conformación psíquica más alta, otra parte es retenida como
icc. Pero el icc es alcanzado también por las vivencias que provienen de la percepción. Un total aislamiento
de las aspiraciones, una desagregación absoluta de los dos sistemas, he ahí en general la característica de la
condición patológica. No obstante, la cura psicoanalítica se edifica sobre la influencia del icc desde la cc y
en todo caso muestra que, si bien ella es ardua, no es imposible. Los retoños del icc que hacen de
mediadores entre los dos sistemas
EL OLVIDO DE NOMBRES PROPIOS.PSICOPATOLOGÍA DE LA VIDA COTIDIANA 1901
Se recapitula el contenido del ensayo publicado en 1898 “Sobre el mecanismo psíquico de la desmemoria”;
allí se sometió a análisis psicológico un sugerente ejemplo observado en mí mismo de olvido temporario de
nombres propios. La ocasión que me indujo a considerarlo es el detalle, que en algunos se discierne con
nitidez, de que no sólo se produce un olvido, sino un recuerdo falso. Se produce un desplazamiento en el
proceso de reproducción tal que accede en forma pertinaz en nombre sustitutivo. Mi premisa es que tal
desplazamiento no es dejado al libre albedrío sino que obedece a unas más calculadas y ajustadas a la ley.
Que el nombre/s sustitutivo mantiene un nexo pesquisable con el nombre buscado. Me empeñaba
nuevamente en recordar al pintor Signorelli, de cuya mano proceden en la catedral de Orneto, los frescos
sobre las “cosas últimas”. Se me imponían otros dos – Boticelli y Bolrtaffio – que mi juicio rechazaba como
incorrectos. La indagación de los influjos y caminos asociativos que llevaron al desplazamiento, me condujo
a concluir: a) El olvido no debe explicarse por la particularidad del nombre ni un carácter psicológico del
nexo en que se insertaba. El sustituto era igual de familiar o aún menos que el olvidado. En cuanto al nexo
viajaba en coche con un desconocido desde Rogusa, en Dalmacia, hacia una estación de Herzegovina.
b) Éste, sólo se explica al recordar ya el tema inmediatamente anterior a la plática; se da a conocer como
una perturbación del nuevo tema que emergía por el. Poco antes de preguntarle si había estado en Ovieto,
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conversamos de las costumbres de los turcos que viven en Bosnia y en Herzegovina, acerca de su total
confianza en el médico y total resignación ante el destino (según me había comentado un colega) “Herr
(señor), no hay nada más que decir. ¡Yo sé que si se lo pudiera salvar, lo habrías salvado!” Bosnia,
Herzegovina, Herr, interpolaciones en una serie asociativa entre Signorelli y Bertucelli – Boltraffio.
c) Cobró la importancia de perturbar un pensamiento siguiente porque yo había sustraído mi atención de la
serie de pensamientos antes de que concluyera. Quería contar una segunda anécdota; estos turcos
estimaban el goce sexual por sobre todo, y en caso de achaques, caen en la desesperación, “sabes tú, Herr,
cuando eso ya no ande, la vida perderá todo valor”. Lo sofoqué ante un extraño, pero también desvié mi
atención de la prosecución de estos pensamientos que habían podido anudarse al tema “muerte y
sexualidad”. Estaba entonces bajo el efecto de una noticia que había recibido pocas semanas antes durante
una estadía en Traffoi: había puesto fina su vida un paciente estimado a causa de una incurable
perturbación sexual. La coincidencia entre Traffoi – Boltraffio me obliga a suponer que procuró una acción
eficiente dentro de mí.
d) Debo admitir el influjo de un motivo en tal olvido. Yo quise olvidar algo, había reprimido algo. Eso
consiguió ponerse en conexión asociativa con el nombre Signorelli, de suerte que mi acto de voluntad erró
la meta. Los nombres sustitutivos ya no me parecen enteramente injustificados. Me remiten (como un
compromiso) tanto a lo que quería olvidar como a lo que quería recordar.
e) Llamativo es el enlace entre el nombre buscado y el tema reprimido (muerte y sexualidad en el que
intervienen Bosnia, Herzegovina, Traffoi) Signor – elli. Elli retorna inmodificado en uno de los nombres
sustitutivos y signor merced a la traducción signor – herr, ha cobrado múltiples y diversas conexiones con el
tema reprimido, y por eso se perdió para la reproducción. Su sustituto se produjo como un desplazamiento
a lo largo de la conexión de nombres “Herzegovina y Bosnia”, sin miramiento por el sentido ni el deslinde
acústico entre sílabas, recibiendo igual trato que los pictogramas de una frase destinada a transmudarse en
un acertijo gráfico (rebus) Del trámite no fue dada noticia alguna a la conciencia. Resumamos las
condiciones para el olvido de un nombre con recordar fallido:
I. Predisposición para el olvido. II. Proceso de sofocación transcurrido poco antes. III. Posibilidad de
establecer una asociación extrínseca entre el nombre en cuestión y el elemento antes sofocado. Requisitos
mínimos. Agregamos un motivo a todos los factores admitidos de tiempo atrás, y por otra parte aclaramos
el mecanismo del recordar fallido. El olvido de nombres con recordar fallido, es de frecuentísima
ocurrencia. Creo lícito separar los casos con recordar fallido y los que no lo tienen: si se concentra la
atención se puede hacerlo emerger, y entonces se muestran los mismos vínculos entre el sustituto y el
elemento reprimido y el nombre buscado. Para el devenir cc el sustituto, dos factores: empeño de la
atención y condición interna del material psíquico (mayor o menor facilidad para la asociación extrínseca).
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EL METODO DE LA INTERPRETACION DE LOS SUEÑOS: ANALISIS DE UN SUEÑO PARADIGMATICO
EL SUEÑO SIMBOLICO Y METODO DEL DESCIFRADO: El primero corresponde al sueño interpretado como los
profanos, que le daban un sentido completamente nuevo, es prospectivo y se logra por intuición directa. El
descifrado consiste en dividir al sueño según una clave fija.
Freud propone tomar el sueño no sin antes tener un informe preliminar, dividirlo según el contenido y que
lo relacione con lo que se le ocurra.
No debe tomarse como objeto de la atención todo el sueño, sino los fragmentos singulares de su
contenido. Se debe pensar que en diversas personas y en contextos diferentes el mismo contenido onírico
puede encubrir también un sentido disímil. Después de un trabajo de interpretación completo el sueño se
da
a
conocer
como
un
cumplimiento
del
deseo.
INFORME PRELIMINAR: está molesto con Otto que le había dicho que Irma estaba mejor pero no del todo.
Luego que le tenía que escribir un informe del caso de Irma al médico M.
Análisis: Freud dice que con este sueño queda claro con qué eventos del día se relaciona, pero nadie que
conoce la prehistoria y el contenido del sueño puede sospechar qué significa el sueño. Freud mismo
tampoco lo sabe. Se asombra con los síntomas de los cuales se queja Irma en el sueño, ya que no son los
mismos que tenía durante la cura. También la idea sin sentido de la inyección con un preparado de ácido
propiónico le parece absurda a Freud. Por todo eso, se pone a analizar el sueño detalladamente:
- Reprocho a Irma no haber aceptado la "solución". Digo: "Si todavía tienes dolores, es tu culpa."
Freud sospecha que la intención del sueño aqui puede ser que sí sea la culpa de Irma, y no culpa suya que
la paciente aún tiene dolores.
La palabra "solución" lleva las connotaciones de "solución de un líquido" y "solución de un problema".
- Me asusto con la idea que haya omitido una afección orgánica.
Otra vez lo interpreta así que de verdad quiere liberarse del reproche del fracaso que le hizo Otto: Si los
dolores de Irma tienen una causa orgánica, Freud, quíen se ocupa de dolores histéricos, pues no se ve
obligado a curarlas.
- Lo que veo en el interior de la garganta: una mancha blanca y escaras en las conchas nasales.
La mancha recuerda Freud a la difterítis y a la enfermedad grave que tenía su propia hija mayor hace 2 años
con todo el susto que llevó la enfermedad para la familia. Las escaras en las conchas nasales le recuerdan a
Freud a su propia salud: solía consumir cocaína para suprimir hinchazones de la nariz y había oído que una
paciente suya que también utilizaba cocaína sufría de una necrosis de la membrana mucosa de la nariz.
1884 Freud había publicado un trabajo sobre la cocaína por lo cual recibió "reproches graves".
- Con un preparado de propilo... propileno...ácido propiónico...
En la víspera del sueño, la mujer de Freud había abierto una botella de licor de ananás que era un regalo del
amigo Otto. El licor despedía tal olor a aguardiente barato que Freud rehusó probarlo. Su mujer querría
regalar la botella a las criadas, pero Freud lo prohibía con el "comentario filantrópico" que ellos tampoco
deberían envenenarse. Ese olor a aguardiente (Amilo....) le lleva a Freud a toda la cadena: propilo, metilo,
etc. Sueña con "propilo" después que olí "amilo".
Freud dice que esto es un caso interesante de desplazamiento que sirve a la condensación Hay una
homofonía de "propileno" con "propileo" (= pórtico ceremonial construído según el modelo del ateniense).
Los propileos no solamente están en Atenas, sino también en un museo en Munich. Aqui hay un
anudamiento de dos pensamientos: "amilo" lleva a Otto que no entiende a Freud, que no está de acuerdo
con él y que le regala licor que despide un olor a amilo. "Propileo" lleva a Fliess, a quien Freud visitó en
Munich y que a contrario con Otto da suporte a Freud.
- Trimetilamino
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En el sueño, Freud ve la fórmula del trimetilamino en "gruesas letras", como así se debería subrayar algo
muy importante. Dice: "Se juntan tantas cosas importantes en esta palabra" y tiene dos asociaciones que
ambas están relacionadas con su amigo y mentor Fliess. Primero recuerda una conversación con Fliess
quien "descubrió" un producto del metabolismo sexual dentro del trimetilamino, lo que lleva Freud a la
sexualidad. Irma es una viuda joven y Freud quiere apoyarse en este hecho para disculpar el fracaso de la
cura. Segundo: Freud se acuerda que siempre, cuando se siente solo con sus ideas o cuando siente que
nadie le soporta, se apoya en la amistad con Fliess. Fliess no solo descubrió el mencionado producto del
metabolismo sexual, sino también hizo un estudio sobre la relación entre las conchas nasales y los genitales
femeninos (en el sueño de Freud las tres formaciones rugosas en la garganta de Irma).
El sueño cumple algunos deseos que le fueron instalados por los acontecimientos de la tarde anterior (el
informe de Otto, la redacción de la historia). El resultado del sueño es que no soy es el culpable de que
persistan los padecimientos de Irma sino Otto; este con su observación acerca de la incompleta curación
de Irma, me ha irritado y el sueño me venga de el devolviéndole ese reproche. El sueño me libera de
responsabilidad por el estado de Irma atribuyéndolo a otros factores. El sueño figura un cierto estado de
cosas tal como uno desearía que fuese: su contenido es un cumplimiento de deseo y su motivo, un deseo.
También hace una comparación con otro. También al doctor M que lo contradice.
MAS ALLA DEL PRINCIPIO DEL PLACER: II, III, IV y V
La meta psicología implica una exposición desde el punto de vista económico, tópico y dinámico. El
económico hace referencia a los casos en que pone en marcha una tensión displacentera y después se
orienta a la disminución de la misma mediante una evitación de displacer o una producción de placer.
Todo movimiento que psicofísico que rebase el umbral de la cc va afectado de placer en la medida en que
se aproxime mas allá de cierta frontera, a la estabilidad plena, y afectado de displacer, en la medida en
que mas allá de cierta frontera se desvie de aquella, existiendo entre ambas fronteras, que han de
caracterizarse como umbrales cualitativos del placer y displacer. El aparato anímico se afana por mantener
lo mas baja posible la cantidad de excitación presente en el.
En el alma existe una fuerte tendencia al principio del placer pero ciertas otras fuerzas o constelaciones la
contrarían, de suerte que el resultado final no siempre puede corresponder a la tendencia al placer. El
principio de placer es propio de un modo de trabajo primario del aparato anímico. Mientras que el principio
de realidad es conservado por el yo, es sin resignar el propósito de una ganancia final de placer, exige y
consigue posponer la satisfacción, renunciar a diversas posibilidades de lograrla y tolerar el displacer en el
largo rodeo hacia el placer... fuentes de displacer: el relevo del principio de placer por el de realidad, o por
los conflictos y escisiones producidas en el aparato anímico mientras el yo recorre su desarrollo hacia
organizaciones de superior complejidad. Ciertas pulsiones que se manifiestan inconciliables con las
restantes que pueden conjugarse en la unidad abarcadora del yo. Son segregadas entonces de esa unidad
por el proceso de la represión y se las retiene en niveles inferiores del desarrollo psíquico.
II. Introducción. En este apartado Freud seguirá con la idea de que no todo se rige por el principio del
placer, que hay algo más allá del mismo. Para ello utilizará la neurosis traumática, el sueño traumático y el
juego infantil como ejemplos de esta suposición y –al mismo tiempo- como modos de intentar ligar energía
psíquica no ligada (relacionado fuertemente con el inconsciente no reprimido, energía libre no asociada a
ningún agente representante de pulsión); en ambos ejemplos se observa cómo se intenta ligar lo no ligado
a través de la repetición.
18
NEUROSIS TRAUMATICA: se evidencia en un padecimiento subjetivo, así como en el debilitamiento y una
destrucción generales mucho más vastos de las operaciones anímicas. De la neurosis de guerra, resultó que
el mismo cuadro patológico sobrevenía en ocasiones sin la cooperación de una violencia mecánica cruda,
en la neurosis traumática común se destacan dos rasgos: el centro de gravedad de la causación parece
situarse en el factor sorpresa, en el terror, y que un simultaneo daño físico o herida contrarresta en la
mayoría de los casos la producción de la neurosis.
TERROR, MIEDO, ANGUSTIA: la angustia designa cierto estado como de expectativa frente al peligro y
preparación para el, aunque se trate de un peligro desconocido. El miedo requiere un objeto determinado,
en presencia del cual uno lo siente. Se llama terror al estado en que se cae cuando se corre un peligro sin
estar preparado: destaca el factor sorpresa. En la angustia hay algo que protege contra el terror.
SUEÑOS: la vida onírica de la neurosis traumática muestra el carácter que reconduce al enfermo, una y otra
vez, a la situación de su accidente, de la cual despierta con renovado terror. Esto no provoca el suficiente
asombro: se cree que si la vivencia traumática lo asedia de continuo mientras duerme, eso prueba la fuerza
de la impresión que le provoco. El enfermo esta fijado psíquicamente al trauma. Durante el día, no suelen
pensar en el accidente. Suponiendo que los sueños de los neuróticos traumáticos no nos disuadan de
afirmar la tendencia del sueño es el cumplimiento de un deseo, tal vez nos quede pendiente sostener el
estado de la función del sueño. Resulto afectada y desviada de su propósito o bien habría que pensar en las
enigmáticas tendencias masoquistas del yo. Que lo que está haciendo el sueño es tratar de ligar algo, es un
intento de ligadura.
JUEGO INFANTIL: FORT DA: el niño no lloraba cuando se iba su madre. El niño exhibía el hábito molesto de
arrojar lejos de si objetos que hallaba a su alcance. Al hacerlo profería con expresión de interés y
satisfacción un fuerte y prolongado o-o-o-o-o, que según la madre, era fort (se fue). El niño jugaba a que los
objetos se iban. Luego un carrito con un carretel, lo tiraba y lo atraía con una Da (aca esta) . Ese era el juego
completo, de desaparecer y volver. Las más de las veces solo se había podido ver el primer acto. Aquí
analizaba un logro cultural del niño: su renuncia pulsional ( renuncia a la satisfacción pulsional) de admitir
sin protestas las partidas de la madre pero no era así, pues debería repetir mas veces la llegada, sin
embargo, se daba a la inversa. El niño convirtió en juego esa vivencia a raíz de otro motivo. En la vivencia
era pasivo, era afectado por ella, ahora se ponía en un papel activo repitiéndola como juego, a pesar de que
fue displacentera. Podría atribuirse este afán a una pulsión de apoderamiento que actuara con
independencia de que el recuerdo en si mismo fue placentero o no. Pero también puede ser que el acto de
arrojar el objeto para que se vaya acaso era la satisfacción de un impulso, sofocado por el niño en su
conducta, a vengarse de la madre por su partida: Y bien, vete pues, no te necesito, yo mismo te echo.
GANANCIA DE PLACER: ese esfuerzo repitió en el juego la impresión desagradable, ello se debió a que la
repetición iba conectada a una ganancia de placer de otra índole, pero directa. Se advierte que los niños
repiten en el juego todo cuanto les ha hecho gran impresión en la vida, de ese modo abreaccionan
(descarga emocional por medio de la cual el individuo se libera del afecto ligado al recuerdo de un
acontecimiento traumático, lo que evita que este se convierta en patógeno o lo siga siendo) la intensidad
de la impresión y se adueñan de la situación pero, por otro lado, es bastante claro que todos sus juegos
están presididos por el deseo dominante en la etapa en que ellos se encuentran el de ser grandes y poder
obrar como los mayores.. Aun bajo el imperio del principio de placer, existen suficientes medios y vías para
convertir en objeto de recuerdo y elaboración anímica lo que en sí mismo es displacentero. (Inspiración
económica): desembocan en una ganancia final de placer. Buscará en el juego el intento la repetición de la
escena como un modo de ligadura.
19
III.
NEUROSIS DE TRANSFERENCIA: El enfermo no puede recordar lo reprimido. Se ve forzado a repetir lo
reprimido como vivencia presente, en vez de recordarlo, como el medico preferiría, en calidad de
fragmento del pasado. Esta reproducción, que emerge con fidelidad no deseada, tiene siempre por
contenido un fragmento de la vida sexual infantil y por tanto, del complejo de Edipo y sus manifestaciones
y regularmente, se juega (escenifica) en el terreno de la transferencia, en la relación con el medico. Cuando
en el tratamiento las cosas se han llevado hasta este punto, puede decirse que la anterior neurosis ha sido
sustituida por una nueva, la neurosis de transferencia.
COMPULSION A LA REPETICION: el sujeto se sitúa activamente en situaciones penosas, repitiendo así
experiencias antiguas, sin recordar el prototipo de ellas, sino al contrario, con la impresión muy viva de que
se trata de algo plenamente motivado en lo actual. Lo reprimido intenta retornar al presente, en forma de
sueños, síntomas, actuar: lo que ha permanecido incomprendido retorna; como alma en pena, no descansa
hasta encontrar solución y liberación. En la cura, los fenómenos de transferencia atestiguan esta exigencia
del conflicto reprimido de actualizarse en la relación con el analista.
RESISTENCIA DEL YO: En la lucha contra las resistencias uno se enfrenta con la resistencia de lo icc. Lo icc, lo
reprimido, no ofrece resistencia alguna a los refuerzos de la cura y aspira a irrumpir hasta la cc o hasta la
descarga. Pero dado que los motivos de las resistencias son al comienzo icc en la cura, se va a poner, no lo
cc y lo icc sino el yo coherente y lo reprimido. Es que sin duda en el interior del yo es mucho lo icc:
justamente lo que puede llamarse el núcleo del yo, abarcamos solo una pequeña parte (precc).
No hay duda que esta está al servicio del principio de placer. En efecto: quiere ahorrar el displacer que se
excitaría por la liberación de lo reprimido, en tanto nosotros nos empeñamos en conseguir que ese
displacer se tolere invocando el principio de realidad.. Lo que la compulsión a la repetición hace revivenciar
no puede menos que provocar displacer al yo, ya que saca a la luz operaciones de pulsiones reprimidas.
Esta clase de displacer es placer para un sistema y displacer para otro. La compulsión a la repetición
devuelve también vivencias pasadas que no contienen posibilidad de placer. En el eterno retorno de o igual
se repiten las vivencias idénticamente, parecen vivenciar pasivamente algo sustraído de su poder.
SISTEMA PRCC: reciben afluencia interna y externa. El proceso excitatorio deviene cc, pero no lo deja como
secuela ninguna huella duradera: todas las huellas de ese proceso, huellas en que se apoya el recuerdo, se
producirían a raíz de una propagación de la excitación a los sistemas internos contiguos y en estos. La
conciencia surge en reemplazo de la huella mnémica. En ese sistema, el proceso de excitación no deja tras
si una alteración permanente de sus elementos sino que se agota en el fenómeno de devenir conciente.
Esta partícula de sustancia viva flota en medio de un mundo exterior cargado con las energías más
potentes, y sería aniquilada por la acción de los estímulos que parten de él si no estuviera provista de una
PROTECCIÓN ANTIESTÍMULO. La obtiene del siguiente modo: su superficie más externa deja de tener la
estructura propia de la materia viva, se vuelve inorgánica, por así decir, y en lo sucesivo opera apartando
los estímulos, como un envoltorio especial o membrana; vale decir, hace que ahora las energías del mundo
exterior puedan propagarse sólo con una fracción de su intensidad a los estratos contiguos, que
permanecieron vivos. Y estos, escudados tras la protección antiestímulo, pueden dedicarse a recibir los
volúmenes de estímulo filtrados. Para el organismo vivo, la tarea de protegerse contra los estímulos es casi
más importante que la de recibirlos; su tarea es preservarlas del influjo nivelador, y por tanto destructivo,
de las energías hipergrandes que laboran fuera.
Hacia fuera, hay una protección antiestímulo, y las magnitudes de excitación accionarán sólo en escala
reducida; hacia adentro, aquella es imposible y las excitaciones de los estratos más profundos se propagan
20
hasta el sistema de manera directa y en medida no reducida, al par que ciertos caracteres de su decurso
producen la serie de las sensaciones de placer y displacer.
TRAUMAS: llamemos traumáticas a las excitaciones externas que poseen fuerza suficiente para perforar la
protección antiestimulo. Un suceso como el trauma externo provocará, sin ninguna duda, una perturbación
enorme en la economía energética del organismo y pondrá en acción todos los medios de defensa. Pero en
un primer momento, el principio de placer quedará abolido. Ya no podrá impedirse que el aparato anímico
resulte anegado por grandes volúmenes de estímulo; entonces, la tarea planteada es más bien esta otra:
dominar el estímulo, ligar psíquicamente los volúmenes de estímulo que penetraron violentamente a fin de
conducirlos, después, a su tramitación. Se movilizan grandes cantidades la energía de investidura. Se
produce una enorme contrainvestidura en favor de la cual se empobrecen todos los otros sistemas
psíquicos, de suerte que el resultado es una extensa parálisis o rebajamiento de cualquier otra operación
psíquica. Cuanto más alta sea su energía quiescente propia, tanto mayor será también su fuerza ligadora; y
a la inversa: cuanto más baja su investidura, tanto menos capacitado estará el sistema para recibir energía
afluyente y más violentas serán las consecuencias de una perforación de la protección antiestímulo como
la considerada.
LIGAR: sería preciso distinguir una investidura en libre fluir, que esfuerza en pos de su descarga, y una
investidura quiescente de los sistemas psíquicos (o de sus elementos). Y quizás admitamos la conjetura de
que la ligazón de la energía que afluye al aparato anímico consiste en un trasporte desde el estado de libre
fluir hasta el estado quiescente. De un modo muy general y en registros relativamente distintos (tanto a
nivel biológico como en el aparato psíquico), una operación que tiende a limitar el libre flujo de las
excitaciones, a unir las representaciones entre sí, a constituir y mantener formas relativamente estables.
Aunque el término ligazón debe relacionarse con la oposición energía libre-energía ligada, su sentido no se
agota en esta acepción puramente económica.
APRONTE ANGUSTIADO: Pero también el terror conserva para nosotros su valor. Tiene por condición la
falta del apronte angustiado. Este último conlleva la sobreinvestidura (es el aporte de una investidura
suplementaria a una representación o percepción ya investida) de los sistemas que reciben primero el
estímulo. A raíz de esta investidura más baja, pues, los sistemas no están en buena situación para ligar los
volúmenes de excitación sobrevivientes, y por eso las consecuencias de la ruptura de la protección
antiestímulo se producen tanto más fácilmente. Descubrimos, así, que el apronte angustiado, con su sobreinvestidura de los sistemas recipientes, constituye la última trinchera de la protección antiestímulo.
SUEÑOS DE LAS NEUROSIS TRAUMATICAS: Si en la neurosis traumática los sueños reconducen tan
regularmente al enfermo a la situación en que sufrió el accidente, es palmario que no están al servicio del
cumplimiento de deseo, cuya producción alucinatoria devino la función de los sueños bajo el imperio del
principio de placer. Pero tenemos derecho a suponer que por esa vía contribuyen a otra tarea que debe
resolverse antes de que el principio de placer pueda iniciar su imperio. Estos sueños buscan recuperar el
dominio sobre el estímulo por medio de un desarrollo de angustia cuya omisión causó la neurosis
traumática. Nos proporcionan así una perspectiva sobre una función del aparato anímico que, sin
contradecir al principio de placer, es empero independiente de él y parece más originaria que el propósito
de ganar placer y evitar displacer. Una excepción a la tesis de que el sueño es cumplimiento de deseo. Los
sueños de angustia no son tal excepción, como lo he mostrado repetidamente y en profundidad; tampoco
los sueños punitorios, puesto que no hacen sino reemplazar el cumplimiento de deseo prohibido por el
castigo pertinente, y por tanto son el cumplimiento de deseo de la conciencia de culpa que reacciona frente
a la pulsión reprobada. Pero los mencionados sueños de los neuróticos traumáticos ya no pueden verse
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como cumplimiento de deseo; tampoco los sueños que se presentan en los psicoanálisis, y que nos
devuelven el recuerdo de los traumas psíquicos de la infancia. Más bien obedecen a la compulsión de
repetición, que en el análisis se apoya en el deseo de convocar lo olvidado y reprimido.
TRAUMA ACOMPAÑADO DE HERIDA: las posibilidades de contraer neurosis se reducen cuando el trauma es
acompañado por una herida física deja de resultar incomprensible si se toman en cuenta dos
constelaciones que la investigación psicoanalítica ha puesto de relieve. La primera, que la conmoción
mecánica debe admitirse como una de las fuentes de la excitación sexual, y la segunda, que el estado
patológico de fiebre y dolores ejerce, mientras dura, un poderoso influjo sobre la distribución de la libido.
Entonces, la violencia mecánica del trauma liberaría el quantum de excitación sexual, cuya acción
traumática es debida a la falta de apronte angustiado; y, por otra parte, la herida física simultánea ligaría el
exceso de excitación al reclamar una sobreinvestidura narcisista del órgano doliente.
PROCESO PSIQUICO PRIMARIO Y LIGAZON: las mociones que parten de las pulsiones no obedecen al tipo
del proceso nervioso ligado, sino al del proceso libremente móvil que esfuerza en pos de la descarga.
Hemos llamado proceso psíquico primario a la modalidad de estos procesos que ocurren en el inconsciente
(condensación, desplazamiento, las investiduras pueden transferirse), a diferencia del proceso secundario,
que rige nuestra vida normal de vigilia. Puesto que todas las mociones pulsionales afectan a los sistemas
inconscientes, difícilmente sea una novedad decir que obedecen al proceso psíquico primario; y por otra
parte, de ahí a identificar al proceso psíquico primario con la investidura libremente móvil, y al proceso
secundario con las alteraciones de la investidura ligada. La tarea de los estratos superiores del aparato
anímico sería ligar la excitación de las pulsiones que entra en operación en el proceso primario. El fracaso
de esta ligazón provocaría una perturbación análoga a la neurosis traumática; sólo tras una ligazón lograda
podría establecerse el imperio irrestricto del principio de placer (y de su modificación en el principio de
realidad).
REPETICION EN TRANSFERENCIA: En el caso del juego infantil creemos advertir que el niño repite la vivencia
displacentera, además, porque mediante su actividad consigue un dominio sobre la impresión intensa
mucho más radical que el que era posible en el vivenciar meramente pasivo. Cada nueva repetición parece
perfeccionar ese dominio procurado; pero ni aún la repetición de vivencias placenteras será bastante para
el niño, quien se mostrará inflexible exigiendo la identidad de la impresión. En todos los casos la novedad
será condición del goce. El niño, en cambio, no cejará en pedir al adulto la repetición de un juego que este
le enseñó o practicó con él. En el analizado, en cambio, resulta claro que su compulsión a repetir en la
transferencia los episodios del período infantil de su vida se sitúa, en todos los sentidos, más allá del
principio de placer. El enfermo se comporta en esto de una manera completamente infantil, y así nos
enseña que las huellas mnémicas reprimidas de sus vivencias del tiempo primordial no subsisten en su
interior en el estado ligado, y aun, en cierta medida, son insusceptibles del proceso secundario.
INERCIA: Una pulsión sería entonces un esfuerzo, inherente a lo orgánico vivo, de reproducción de un
estado anterior que lo vivo debió resignar bajo el influjo de fuerzas perturbadoras externas; sería una
suerte de elasticidad orgánica o, si se quiere, la exteriorización de la inercia en la vida orgánica
LO INANIMADO: Las pulsiones orgánicas conservadoras han recogido cada una de estas variaciones
impuestas a su curso vital, preservándolas en la repetición; por ello esas fuerzas no pueden sino despertar
la engañosa impresión de que aspiran al cambio y al progreso, cuando en verdad se empeñaban
meramente por alcanzar una vieja meta a través de viejos y nuevos caminos. Si nos es lícito admitir como
experiencia sin excepciones que todo lo vivo muere, regresa a lo inorgánico, por razones internas, no
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podemos decir otra cosa que esto: La meta de toda vida es la muerte; y, retrospectivamente: Lo inanimado
estuvo ahí antes que lo vivo. La tensión así generada en el material hasta entonces inanimado pugnó
después por nivelarse; así nació la primera pulsión, la de regresar a lo inanimado.
PULSIONES DE VIDA: El grupo de las pulsiones sexuales. Son conservadoras en el mismo sentido que las
otras, en cuanto espejan estados anteriores de la sustancia viva; pero lo son en medida mayor, pues
resultan particularmente resistentes a injerencias externas, y lo son además en otro sentido, pues
conservan la vida por lapsos más largos. Son las genuinas pulsiones de vida; dado que contrarían el
propósito de las otras pulsiones (propósito que por medio de la función lleva a la muerte), se insinúa una
oposición entre aquellas y estas, oposición cuya importancia fue tempranamente discernida por la doctrina
de las neurosis individuos humanos hacia un mayor perfeccionamiento puede comprenderse sin violencia
como resultado de la represión de las pulsiones, sobre la cual se edifica lo más valioso que hay en la cultura
humana. La pulsión reprimida nunca cesa de aspirar a su satisfacción plena, que consistiría en la repetición
de una vivencia primaria de satisfacción; todas las formaciones sustitutivas y reactivas, y todas las
sublimaciones, son insuficientes para cancelar su tensión acuciante, y la diferencia entre el placer de
satisfacción hallado y el pretendido engendra el factor pulsionante, que no admite aferrarse a ninguna de
las situaciones establecidas, sino que siempre hacia adelante. El camino hacia atrás, hacia la satisfacción
plena, en general es obstruido por las resistencias en virtud de las cuales las represiones se mantienen en
pie; y entonces no queda más que avanzar por la otra dirección del desarrollo, todavía expedita, en verdad
sin perspectivas de clausurar la marcha ni de alcanzar la meta.
PULSION DE MUERTE: Hay como un ritmo titubeante en la vida de los organismos; uno de los grupos
pulsionales se lanza, impetuoso, hacia adelante, para alcanzar lo más rápido posible la meta final de la vida;
el otro, llegado a cierto lugar de este camino, se lanza hacia atrás para volver a retomarlo desde cierto
punto y así prolongar la duración del trayecto. Ahora bien, es cierto que sexualidad y diferencia de los sexos
no existían al comienzo de la vida; a pesar de ello, sigue en pie la posibilidad de que las pulsiones que
después se llamarían sexuales entraran en actividad desde el comienzo mismo, en vez de empezar su
trabajo contrario al juego de las pulsiones yoicas en un punto temporal más tardío.
EL YO Y EL ELLO. CAPITULOS I, II y III. (1923-1925)
EL INCONCIENTE DINAMICO Y ECONOMICO: Ser conciente es, en primer lugar, una expresión puramente
descriptiva, que invoca la percepción más inmediata y segura. En segundo lugar, la experiencia muestra que
un elemento psíquico, por ejemplo una representación, no suele ser conciente de manera duradera. Lo
característico, más bien, es que el estado de la conciencia pase con rapidez; la representación ahora
conciente no lo es más en el momento que sigue, sólo que puede volver a serlo bajo ciertas condiciones
que se producen con facilidad. Podemos decir que estuvo latente, y por tal entendemos que en todo
momento fue susceptible de conciencia. También damos una descripción correcta si decimos que ha sido
inconciente lo que coincide con lo latente susceptible de conciencia. Lo inconciente por otro camino: por
procesamiento de experiencias en las que desempeña un papel la dinámica anímica. Existen procesos
anímicos o representaciones muy intensas que, como cualesquiera otras representaciones, pueden tener
plenas consecuencias para la vida anímica, sólo que ellos mismos no devienen concientes. Llamamos
represión (esfuerzo de desalojo) al estado en que ellas se encontraban antes de que se las hiciera
concientes, y, en el curso del trabajo psicoanalítico sentimos como resistencia la fuerza que produjo y
mantuvo a la represión. Lo reprimido es el modelo de lo icc. Llamamos preconciente a lo latente, que es
inconciente sólo descriptivamente, no en el sentido dinámico, y limitamos el nombre inconciente a lo
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reprimido inconciente dinámicamente, de modo que ahora tenemos tres términos: conciente (cc),
preconciente (prcc) e inconciente (icc), cuyo sentido ya no es puramente descriptivo.
EL YO COHERENTE: Nos hemos formado la representación de una organización coherente de los procesos
anímicos en una persona, y la llamamos su yo. El yo es organizado y coherente (que tienen una lógica
propia). De este yo depende la conciencia; él gobierna los accesos a la motilidad, vale decir: a la descarga
de las excitaciones en el mundo exterior; es aquella instancia anímica que ejerce un control sobre todos sus
procesos parciales, y que por la noche se va a dormir, a pesar de lo cual aplica la censura onírica (es el
responsable de la represión). En el análisis, eso hecho a un lado por la represión se contrapone al yo, y se
plantea la tarea de cancelar las resistencias que el yo exterioriza a ocuparse de lo reprimido. Yo es que se
rige por el principio de la realidad, al mismo tiempo que debe mediar entre este principio junto con las
exigencias pulsionales del Ello y la consciencia moral del Super-yo.
LO REPRIMIDO. ICC REPRIMIDO. EL YO ICC. ICC NO REPRIMIDO.: en el yo mismo algo que es también
inconciente, que se comporta exactamente como lo reprimido, vale decir, exterioriza efectos intensos sin
devenir a su vez conciente, y se necesita de un trabajo particular para hacerlo conciente. Lo Icc no coincide
con lo reprimido; sigue siendo correcto que todo reprimido es icc, pero no todo Icc es, por serlo, reprimido.
También una parte del yo, puede ser icc. Lo inconsciente del yo no es latente, en el sentido de lo
preconciente, si fuera así no podría ser activado sin devenir consciente. Por lo tanto esto es un tercer tipo
de inconsciente, en este caso no reprimido.
REPRESENTACION PALABRA: la conciencia es la superficie del aparato anímico, en calidad de función, a un
sistema que espacialmente es el primero contando desde el mundo exterior. Son cc todas las percepciones
que nos vienen de afuera (percepciones sensoriales); y, de adentro, lo que llamamos sensaciones y
sentimientos. La diferencia efectiva entre una representación (un pensamiento) icc y una prcc consiste en
que la primera se consuma en algún material que permanece no conocido, mientras que en el caso de la
segunda (la prcc) se añade la conexión con representaciones-palabra. ¿Cómo algo deviene preconciente?
Por conexión con las correspondientes representaciones-palabra.
RESTOS MNEMICOS: Estas representaciones-palabra son restos mnémicos; una vez fueron percepciones y,
como todos los restos mnémicos, pueden devenir de nuevo concientes. Sólo puede devenir conciente lo
que ya una vez fue percepción cc; y, exceptuados los sentimientos, lo que desde adentro quiere devenir
conciente tiene que intentar trasponerse en percepciones exteriores. Esto se vuelve posible por medio de
las huellas mnémicas. Concebimos los restos mnémicos como contenidos en sistemas inmediatamente
contiguos al sistema P-Cc, por lo cual sus investiduras fácilmente pueden trasmitirse hacia adelante,
viniendo desde adentro, a los elementos de este último sistema.
RESTOS PALABRA: Los restos de palabra provienen, en lo esencial, de percepciones acústicas, a través de lo
cual es dado un particular origen sensorial, por así decir, para el sistema Prec. La palabra es entonces,
propiamente, el resto mnémico de la palabra oída.
RESTOS MNEMICOS VISUALES: Se averigua que en los casos de los sueños casi siempre es el material
concreto de lo pensado el que deviene conciente, pero, en cambio, no puede darse expresión visual a las
relaciones que distinguen particularmente a lo pensado. Por tanto, el pensar en imágenes es sólo un muy
imperfecto devenir-conciente. Además, de algún modo está más próximo a los procesos inconcientes que
el pensar en palabras, y sin duda alguna es más antiguo que este, tanto ontogenética cuanto
filogenéticamente.
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SENSACIONES Y SENTIMIENTOS: sensaciones y sentimientos sólo devienen concientes sí alcanzan al sistema
P; si les es bloqueada su conducción hacia adelante, no afloran como sensaciones, a pesar de que
permanece idéntico eso otro que les corresponde en el decurso de la excitación. La diferencia es, en efecto,
que para traer a la Cc la representación icc es preciso procurarle eslabones de conexión, lo cual no tiene
lugar para las sensaciones, que se trasmiten directamente hacia adelante. Con otras palabras: La diferencia
entre Cc y Prcc carece de sentido para las sensaciones; aquí falta lo Prcc, las sensaciones son o bien
concientes o bien inconcientes. Y aun cuando se liguen a representaciones-palabra, no deben a estas su
devenir-concientes, sino que devienen tales de manera directa.
EL ELLO: llama yo a la esencia que parte del sistema P y que es primero prcc, y ello a lo otro psíquico en que
aquel se continúa y que se comporta como icc. Un individuo es ahora para nosotros un ello psíquico, no
conocido e inconciente, sobre el cual, como una superficie, se asienta el yo, desarrollado desde el sistema P
como si fuera su núcleo. Agregaremos que el yo no envuelve al ello por completo, sino sólo en la extensión
en que el sistema P forma su superficie. El yo no está separado tajantemente del ello: confluye hacia abajo
con el ello. Pero también lo reprimido confluye con el ello, no es más que una parte del ello. Lo reprimido
sólo es segregado tajantemente del yo por las resistencias de represión, pero puede comunicar con el yo a
través del ello. Tal vez agregaremos que el yo lleva un casquete auditivo y, según el testimonio de la
anatomía del cerebro, lo lleva sólo de un lado.
FUNCIONES DEL YO: el yo es la parte del ello alterada por la influencia directa del mundo exterior, con
mediación de P-Cc: es una continuación de la diferenciación de superficies. Además, se empeña en hacer
valer sobre el ello el influjo del mundo exterior, se afana por reemplazar el principio de placer, que rige
irrestrictamente en el ello, por el principio de realidad. Para el yo, la percepción cumple el papel que en el
ello corresponde a la pulsión. El yo es el representante de lo que puede llamarse razón y prudencia, por
oposición al ello, que contiene las pasiones. La importancia funcional del yo se expresa en el hecho de que
normalmente le es asignado el gobierno sobre los accesos a la motilidad. Así, con relación al ello, se parece
al jinete que debe enfrenar la fuerza superior del caballo, con la diferencia de que el jinete lo intenta con
sus propias fuerzas, mientras que el yo lo hace con fuerzas prestadas.
YO CUERPO: Además del influjo del sistema P, otro factor parece ejercer una acción eficaz sobre la génesis
del yo y su separación del ello. El cuerpo propio y sobre todo su superficie es un sitio del que pueden partir
simultáneamente percepciones internas y externas. El yo es sobre todo una esencia-cuerpo; no es sólo una
esencia-superficie, sino, él mismo, la proyección de una superficie
IDEAL DEL YO: hay personas en quienes la autocrítica y la conciencia moral, vale decir, operaciones
anímicas situadas en lo más alto de aquella escala de valoración, son inconcientes y, como tales,
exteriorizan los efectos más importantes. Hablamos de un sentimiento inconciente de culpa. No sólo lo más
profundo, también lo más alto en el yo puede ser inconciente.
La existencia de un grado en el interior del yo, una diferenciación dentro de él, que ha de llamarse ideal-yo
o superyó. El sufrimiento doloroso de la melancolía mediante el supuesto de que un objeto perdido se
vuelve a erigir en el yo, vale decir, una investidura de objeto es relevada por una identificación. Desde
entonces hemos comprendido que tal sustitución participa en considerable medida en la conformación del
yo, y contribuye esencialmente a producir lo que se denomina su carácter.
ELECCION DE OBJETO: puede suponerse que las investiduras de objeto parten del ello, que siente las
aspiraciones eróticas como necesidades. El yo, todavía endeble al principio, recibe noticia de las
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investiduras de objeto, les presta su aquiescencia o busca defenderse de ellas mediante el proceso de la
represión. Si un tal objeto sexual es resignado, porque parece que debe serlo o porque no hay otro
remedio, a cambio sobreviene la alteración del yo que es preciso describir como erección del objeto en el
yo. Quizás el yo, mediante esta introyección que es una suerte de regresión al mecanismo de la fase oral,
facilite o posibilite la resignación del objeto. Quizás esta identificación sea en general la condición bajo la
cual el ello resigna sus objetos. El carácter del yo es una sedimentación de las investiduras de objeto
resignadas, contiene la historia de estas elecciones de objeto. Tal sustitución participa en considerable
medida en la conformación del yo y contribuye esencialmente a producir lo que se denomina su carácter.
IDENTIFICACION PRIMARIA: esta transposición de una elección erótica de objeto en una alteración del yo
es, además, un camino que permite al yo dominar al ello y profundizar sus vínculos con el ello, aunque, por
cierto a costa de una gran docilidad hacía sus vivencias. Cuando el yo cobra los rasgos del objeto se impone
él mismo al ello como objeto de amor, busca repararle su pérdida diciéndole: “Mira, puedes amarme
también a mí; soy tan parecido al objeto....” La transposición así cumplida de libido de objeto en libido
narcisista conlleva, manifiestamente, una resignación de las metas sexuales, una desexualización y, por
tanto, una suerte de sublimación. Los efectos de las primeras identificaciones, las producidas a la edad más
temprana, serán universales y duraderos. Esto nos reconduce a la génesis del ideal del yo, pues tras este se
esconde la identificación primera, y de mayor valencia, del individuo: la identificación con el padre de la
prehistoria personal. Dos factores son los culpables de esta complicación: la disposición triangular de la
constelación del Edipo, y la bisexualidad constitucional del individuo.
EN EL NIÑO VARÓN. INVESTIDURAS Y ELECCION POR APUNTALAMIENTO, IDENTIFICACION CON EL PADRE.
COMPLEJO DE EDIPO: desarrolla una investidura de objeto hacia la madre, que tiene su punto de arranque
en el pecho materno y muestra el ejemplo arquetípico de una elección de objeto según el tipo del
apuntalamiento; del padre, el varoncito se apodera por identificación. Ambos vínculos marchan un tiempo
uno junto al otro, hasta que por el refuerzo de los deseos sexuales hacia la madre, y por la percepción de
que el padre es un obstáculo para estos deseos, nace el complejo de Edipo. La identificación-padre cobra
ahora una tonalidad hostil, se trueca en el deseo de eliminar al padre para sustituirlo junto a la madre. A
partir de ahí, la relación con el padre es ambivalente; parece como si hubiera devenido manifiesta la
ambivalencia contenida en la identificación desde el comienzo mismo. La actitud ambivalente hacia el
padre, y la aspiración de objeto exclusivamente tierna hacia la madre, caracterizan, para el varoncito, el
contenido del complejo de Edipo simple, positivo. Con la demolición del complejo de Edipo tiene que ser
resignada la investidura de objeto de la madre. Puede tener dos diversos reemplazos: o bien una
identificación con la madre, o un refuerzo de la identificación-padre.
IDENTIFICACION EN LA NIÑA: la actitud edípica de la niñita puede desembocar en un refuerzo de su
identificación-madre (o en el establecimiento de esa identificación), que afirme su carácter femenino. La
niña pequeña después que se vio obligada a renunciar al padre como objeto de amor, retoma y destaca su
masculinidad y se identifica no con la madre sino con el padre, esto es con el objeto perdido.
BISEXUALIDAD Y COMPLEJO DE EDIPO: La salida y el desenlace de la situación del Edipo en identificaciónpadre o identificación-madre parecen depender entonces, en ambos sexos, de la intensidad relativa de las
dos disposiciones sexuales. Este es uno de los modos en que la bisexualidad interviene en los destinos del
complejo de Edipo. El complejo de Edipo más completo, que es uno duplicado, positivo y negativo,
dependiente de la bisexualidad originaría del niño. Es decir que el varoncito no posee sólo una actitud
ambivalente hacia el padre, y una elección tierna de objeto en favor de la madre, sino que se comporta
también, simultáneamente, como una niña: muestra la actitud femenina tierna hacia el padre, y la
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correspondiente actitud celosa y hostil hacia la madre. A raíz del sepultamiento del complejo de Edipo, las
cuatro aspiraciones contenidas en él se desmontan y desdoblan de tal manera que de ellas surge una
identificación-padre y madre; la identificación-padre retendrá el objeto-madre del complejo positivo y,
simultáneamente, el objeto-padre del complejo invertido; y lo análogo es válido para la identificaciónmadre.
SUPERYO. DOBLE FAZ DEL IDEAL DEL YO: Así, como resultado más universal de la fase sexual gobernada por
el complejo de Edipo, se puede suponer una sedimentación en el yo, que consiste en el establecimiento de
estas dos identificaciones, unificadas de alguna manera entre sí. Esta alteración del yo recibe su posición
especial: se enfrenta al otro contenido del yo como ideal del yo o superyó. Empero, el superyó no es
simplemente un residuo de las primeras elecciones le objeto del ello, sino que tiene también la
sígnificatividad de una enérgica formación reactiva frente a ellas. Su vínculo con el yo no se agota en la
advertencia: Así (como el padre) debes ser, sino que comprende también la prohibición: Así (como el
padre) no te es lícito ser, esto es, no puedes hacer todo lo que él hace; muchas cosas le están reservadas.
Esta doble faz del ideal del yo deriva del hecho de que estuvo empeñado en la represión del complejo de
Edipo; más aún: debe su génesis, únicamente, a este ímpetu subvirtiente (transformar, destruir). El
obstáculo para la realización de los deseos del Edipo,- el yo infantil se fortaleció para esa operación
represiva erigiendo dentro de sí ese mismo obstáculo. En cierta medida toma prestada del padre la fuerza
para lograrlo. El superyó conservará el carácter del padre, y cuanto más intenso fue el complejo de Edipo y
más rápido se produjo su represión (por el influjo de la autoridad, la doctrina religiosa, la enseñanza, la
lectura), tanto más riguroso devendrá después el imperio del superyó como conciencia moral.
GENESIS DEL SUPERYO: la génesis del superyó es el resultado de dos factores biológicos de suma
importancia: el desvalimiento y la dependencia del ser humano durante su prolongada infancia, y el hecho
de su complejo de Edipo, que hemos reconducido a la interrupción del desarrollo libidinal por el período de
latencia y, por tanto, a la acometida en dos tiempos de la vida sexual. La separación del superyó respecto
de yo no es algo contingente: subroga los rasgos más significativos del desarrollo del individuo y de la
especie y en la medida en que procura expresión duradera al influjo parental eterniza la existencia de los
factores a que debe su origen. Es preciso qua halla en el sur humano una esencia superior, esta es el ideal
del yo o superyó, la agencia representante de nuestro vinculo parental.
SUPERYO Y ELLO: El ideal del yo es, por lo tanto, la herencia del complejo de Edipo y, así, expresión de las
más potentes mociones y los más importantes destinos libidinales del ello. Mediante su institución, el yo se
apodera del complejo de Edipo y simultáneamente se somete, él mismo, al ello. Mientras que el yo es
esencialmente representante del mundo exterior, de la realidad, el superyó se le enfrenta como abogado
del mundo interior, del ello.
CONCIENCIA MORAL. SENTIMIENTO DE CULPA: El ideal del yo tiene, a consecuencia de su historia de
formación, el más vasto enlace con la adquisición filogenética, esa herencia arcaica, del individuo. En el
posterior circuito del desarrollo, maestros y autoridades fueron retomando el papel del padre; sus
mandatos y prohibiciones han permanecido vigentes en el ideal del yo y ahora ejercen, como conciencia
moral, la censura moral. La tensión entre las exigencias de la conciencia moral y las operaciones del yo es
sentida como sentimiento de culpa. Los sentimientos sociales descansan en identificaciones con otros
sobre el fundamento de un idéntico ideal del yo.
SUPERYO Y MOCIONES PULSIONALES: Los sentimientos sociales nacen en el individuo como una
superestructura que se eleva sobre las mociones de rivalidad y celos hacia los hermanos y hermanas.
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Puesto que la hostilidad no puede satisfacerse, se establece una identificación con quienes fueron
inicialmente rivales. Tenemos que atribuir la diferenciación entre yo y ello no sólo a los seres humanos
primitivos, sino a seres vivos mucho más simples aún, puesto que ella es la expresión necesaria del influjo
del mundo exterior. En cuanto al superyó, lo hacemos generarse, precisamente, de aquellas vivencias que
llevaron al totemismo. La ponderación más inmediata nos dice que el ello no puede vivenciar o
experimentar ningún destino exterior si no es por medio del yo, que subroga ante él al mundo exterior. El
ello hereditario alberga en su interior los restos de innumerables existencias-yo, y cuando el yo extrae del
ello su superyó, quizá no haga sino sacar de nuevo a la luz figuras, plasmaciones yoicas más antiguas,
procurarles una resurrección. La historia genética del superyó permite comprender que conflictos
anteriores del yo con las investiduras de objeto del ello puedan continuarse en conflictos con su heredero,
el superyó.
ORGANIZACIÓN GENITAL INFANTIL (1923-1925).
DESARROLLOS TEORICOS EN TRES ENSAYOS DESDE 1905 A 1922: En efecto, al comienzo el acento recayó
sobre la fundamental diversidad entre la vida sexual de los niños y la de los adultos; después pasaron al
primer plano las organizaciones pregenitales de la libido, así como el hecho sorprendente, y no exento de
consecuencias decisivas, de la presentación en dos tiempos del desarrollo sexual. Por último, atrajo nuestro
interés la investigación sexual infantil, y fue partiendo de ella que se pudo descubrir y discernir la notable
semejanza entre el desenlace de la sexualidad infantil (generalmente hacia los 5 años) y su estructura
definitiva en el adulto. Había omitido (en Tres Ensayos) la genitalidad, que ahora agrega y vincula solo con
el falo.
NIÑEZ: ya en la infancia tiene lugar una elección de objeto, tal y como la que hasta ahora hemos supuesto
característica de la fase de desarrollo de la pubertad. Es decir el conjunto de los anhelos sexuales se dirigen
primordial o únicamente a una persona, y en ella quieren alcanzar su meta.
PUBERTAD: La diferencia respecto de esta última reside sólo en el hecho de que la integración de las
pulsiones parciales y su subordinación a la primacía de los genitales no se establecen en la infancia, o lo
hacen sólo de manera muy incompleta o difusa. Por tanto, la instauración de esa primacía al servicio de la
reproducción es la última fase por la que atraviesa la organización sexual.
PRIMADO GENITAL: Si bien no se alcanza una verdadera integración de las pulsiones parciales bajo la
primacía de los genitales, en el apogeo del proceso de desarrollo de la sexualidad infantil el interés por los
genitales y lo que se hace con ellos adquieren una importancia predominante, no demasiado inferior a la
habitual en la edad madura. Ese carácter diferencial reside en que el sujeto infantil, para ambos sexos, no
admite sino un solo genital, sólo este juega un papel sexual, el masculino. Por tanto, no hay propiamente
una primacía genital, sino una primacía del falo.
SIGNIFICATIVIDAD DOMINANTE. PRIMADO DEL FALO. INVESTIGACION Y CURIOSIDAD SEXUAL. PERCEPCION
VISUAL DE LA DIFERENCIA: Esta parte del cuerpo tan fácilmente excitante, que cambia de tamaño y tan
sensible o rica en sensaciones, ocupa por todo ello, en alto grado el interés del niño y plantea
continuamente por una cosa u otra nuevos interrogantes y enigmas, y con ellos nuevos problemas y
desafíos a su pulsión de investigación. Querría verlo también en otras personas para compararlo con el
suyo y observar en otros sus propiedades; así se comporta como si sospechara que ese miembro podría y
debería ser más grande. Muchas de las exhibiciones y agresiones que el niño emprende y que a una edad
posterior se juzgarían como inequívocas exteriorizaciones de lascivia, se revelan en el análisis como
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experimentos puestos al servicio de la investigación sexual. En el curso de estas indagaciones el niño llega a
descubrir que el pene no es necesariamente un atributo, un patrimonio común de todos los seres
semejantes a él. La ocasión para ello puede ser la visión casual de los genitales de una hermanita o
compañerita de juegos.
DESCONOCIMIENTO O DESMENTIDA DE LA FALTA: Y en ellas es donde llama la atención su reacción frente a
las primeras impresiones de la falta del pene. Niegan o desconocen esa falta; el miembro está ahí de algún
modo a pesar de todo y salvan la contradicción entre su observación y su prejuicio pretendiendo, por
ejemplo, de que en estos casos el miembro sería todavía muy pequeño y que ya crecerá cuando su
portador, la niñita para el caso, vaya siendo mayor. Reniegan.
CASTRACION Y PRIMADO DEL FALO: La falta de pene es pues interpretada como resultado de una
castración, surgiendo entonces en el niño el temor a la posibilidad de tener que vérselas con una mutilación
análoga, con la castración en su propia persona. Los desarrollos que siguen son ya de sobra conocidos para
que sea necesario repetirlos aquí. Para apreciar con exactitud lo significativo de ese complejo de castración
es necesario referirlo a su génesis en esa fase de primacía del falo.
CREENCIA DEL NIÑO RESPECTO DE LA MUJER: Es notorio, asimismo, cuánto menosprecio por la mujer,
horror a ella, disposición a la homosexualidad, derivan del convencimiento final acerca de la falta de pene
en la mujer.
MADRE FALICA: el supuesto de que la falta de pene es consecuencia de la castración a modo de castigo. El
niño cree, al contrario, que sólo personas despreciables del sexo femenino, probablemente culpables de las
mismas mociones prohibidas en que él mismo incurrió, habrían perdido el genital. Pero las mujeres
respetables, como su madre, siguen conservando el pene. Para el niño, ser mujer no coincide todavía con
falta del pene.
POLARIDADES SEXUALES: ACTIVO – PASIVO. MASCULINO – CASTRADO. MASCULINO – FEMENINO: Una
primera oposición se introduce con la elección de objeto, que sin duda presupone sujeto y objeto. En el
estadio de la organización pregenital sádico-anal no cabe hablar de masculino y femenino; la oposición
entre activo y pasivo es la dominante. En el siguiente estadio de la organización genital infantil hay por
cierto algo masculino, pero no algo femenino; la oposición reza aquí: genital masculino, o castrado. Sólo
con la culminación del desarrollo en la época de la pubertad, la polaridad sexual coincide con masculino y
femenino. Lo masculino reúne el sujeto, la actividad y la posesión del pene; lo femenino, el objeto y la
pasividad. La vagina es apreciada ahora como albergue del pene, recibe la herencia del vientre materno.
EL SEPULTAMIENTO DE COMPLEJO DE EDIPO (1923-1925).
IMPOSIBILIDAD INTERNA DEL COMPLEJO DE EDIPO: El complejo de Edipo revela cada vez más su
significación como fenómeno central del período sexual de la primera infancia. Después cae sepultado,
sucumbe a la represión, y es seguido por el período de latencia. Se va a pique a raíz de las dolorosas
desilusiones acontecidas. La falta de la satisfacción esperada, la continua denegación del hijo deseado, por
fuerza determinarán que los pequeños enamorados se extrañen de su inclinación sin esperanzas. Así, el
complejo de Edipo se iría al fundamento a raíz de su fracaso, como resultado de su imposibilidad interna.
FASE FALICA. LATENCIA. NIÑO VARON. AMENAZA DE CASTRACION: el desarrollo sexual del niño progresa
hasta una fase en que los genitales ya han tomado sobre sí el papel rector. Pero estos genitales son sólo los
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masculinos (más precisamente, el pene), pues los femeninos siguen sin ser descubiertos. Esta fase fálica,
contemporánea a la del complejo de Edipo, no prosigue su desarrollo hasta la organización genital
definitiva, sino que se hunde y es relevada por el período de latencia. Cuando el niño (varón) ha volcado su
interés a los genitales, lo deja traslucir por su vasta ocupación manual en ellos, y después tiene que hacer la
experiencia de que los adultos no están de acuerdo con ese obrar. Acontece que al varoncito no se lo
amenaza con la castración por jugar con la mano en el pene, sino por mojar todas las noches su cama y no
habituarse a la limpieza. Comoquiera que sea, la persistencia en mojarse en la cama ha de equipararse a la
polución del adulto: una expresión de la misma excitación genital que en esa época ha esforzado al niño a
la masturbación. Ahora bien, la tesis es que la organización genital fálica del niño se va al fundamento a raíz
de esta amenaza de castración. Perdidas que podrían relacionarse con la castración: el retiro del pecho
materno, primero temporario y definitivo después, y la separación del contenido de los intestinos,
diariamente exigido. Pero nada se advierte en cuanto a que estas experiencias tuvieran algún efecto con
ocasión de la amenaza de castración. La observación que por fin quiebra la incredulidad del niño es la de los
genitales femeninos. Pero con ello se ha vuelto representable la pérdida del propio pene, y la amenaza de
castración obtiene su efecto con posterioridad.
SATISFACCION ACTIVA Y PASIVA: Se la puede pesquisar en la actitud edípica hacia sus progenitores; la
masturbación es sólo la descarga genital de la excitación sexual perteneciente al complejo, y a esta
referencia deberá su significatividad para todas las épocas posteriores. El complejo de Edipo ofrecía al niño
dos posibilidades de satisfacción, una activa y una pasiva. Pudo situarse de manera masculina en el lugar
del padre y, como él, mantener comercio con la madre, a raíz de lo cual el padre fue sentido pronto como
un obstáculo; o quiso sustituir a la madre y hacerse amar por el padre, con lo cual la madre quedó
sobrando.
RESIGNACION DE INVESTIDURAS DE OBJETO. IDENTIFICACION: la aceptación de la posibilidad de la
castración, la intelección de que la mujer es castrada, puso fin a las dos posibilidades de satisfacción
derivadas del complejo de Edipo. En efecto, ambas conllevaban la pérdida del pene; una, la masculina, en
calidad de castigo, y la otra, la femenina, como premisa. Si la satisfacción amorosa en el terreno del
complejo de Edipo debe costar el pene, entonces por fuerza estallará el conflicto entre el interés narcisista
en esta parte del cuerpo y la investidura libidinosa de los objetos parentales. En este conflicto triunfa
normalmente el primero de esos poderes: el yo del niño se extraña del complejo de Edipo. Las investiduras
de objeto son resignadas y sustituidas por identificación
SUPERYO: La autoridad del padre, o de ambos progenitores, introyectada en el yo, forma ahí el núcleo del
superyó, que toma prestada del padre su severidad, perpetúa la prohibición del incesto y, así asegura al yo
contra el retorno de la investidura libidinosa de objeto. Las aspiraciones libidinosas pertenecientes al
complejo de Edipo son en parte desexualizadas y sublimadas, lo cual probablemente acontezca con toda
transposición en identificación, y en parte son inhibidas en su meta y mudadas en mociones tiernas. El
proceso en su conjunto salvó una vez a los genitales, alejó de ellos el peligro de la pérdida, y además los
paralizó, canceló su función. Con ese proceso se inicia el período de latencia, que viene a interrumpir el
desarrollo sexual del niño. Pero el proceso descrito es más que una represión; equivale, cuando se consuma
idealmente, a una destrucción y cancelación del complejo. Tales son los nexos que la observación analítica
permite discernir o colegir entre organización fálica, complejo de Edipo, amenaza de castración, formación
del superyó y período de latencia. Justifican la tesis de que el complejo de Edipo se va al fundamento a raíz
de la amenaza de castración.
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EN LA NIÑA: FALICISMO, CASTRACION, ECUACION SIMBOLICA. PENE-HIJO: La exigencia feminista de
igualdad entre los sexos no tiene aquí mucha vigencia; la diferencia morfológica tiene que exteriorizarse en
diversidades del desarrollo psíquico. El clítoris de la niñita se comporta al comienzo en un todo como un
pene, pero ella, por la comparación con un compañerito de juegos, percibe que es demasiado corto, y
siente este hecho como un perjuicio y una moción de inferioridad. Durante un tiempo se consuela con la
expectativa de que después, cuando crezca, ella tendrá un apéndice tan grande como el de un muchacho.
Lo explica mediante el supuesto de que una vez poseyó un miembro igualmente grande, y después lo
perdió por castración. La niñita acepta la castración como un hecho consumado, mientras que el varoncito
tiene miedo a la posibilidad de su consumación.
La renuncia al pene no se soportará sin un intento de resarcimiento. La muchacha se desliza -a lo largo de
una ecuación simbólica - del pene al hijo; su complejo de Edipo culmina en el deseo, alimentado por mucho
tiempo, de recibir como regalo un hijo del padre. Se tiene la impresión de que el complejo de Edipo es
abandonado después poco a poco porque este deseo no se cumple nunca. Ambos deseos, el de poseer un
pene y el de recibir un hijo, permanecen en lo inconciente, donde se conservan con fuerte investidura y
contribuyen a preparar al ser femenino para su posterior papel sexual. Facilita la mudanza de las
aspiraciones directamente sexuales en aspiraciones tiernas de meta inhibida.
CONFERENCIA 32: AGUSTIA Y VIDA PULSIONAL (2DA PARTE).
LIBIDO: El individuo sirve a dos propósitos: la autoconservación y la de la especie. Posee pulsiones Yoicas
(todas las que tienen que ver con la conservación y el engrandecimiento de la persona) y las sexuales
(aquellas que exigían la vida sexual infantil y perversa). El Yo es el poder limitante, represor y las
aspiraciones sexuales lo reprimido, cuya energía es la libido. Es la energía de las pulsiones sexuales.
PULSIONES SEXUALES: Se habla de pulsiones activas y pasivas; más correctamente debería decirse: metas
pulsionales activas y pasivas; también para alcanzar una meta pasiva se requiere un gasto de actividad. La
meta puede alcanzarse en el cuerpo propio, pero por regla general se interpone un objeto exterior en que
la pulsión logra su meta externa; su meta interna sigue siendo en todos los casos la alteración del cuerpo
sentida como satisfacción. Distinguimos con el nombre de sublimación cierta clase de modificación de la
meta y cambio de vía del objeto en la que interviene nuestra valoración social. Además, tenemos razones
para distinguir pulsiones de meta inhibida, a saber, mociones pulsionales de fuentes notorias y con meta
inequívoca, pero que se detienen en el camino hacia la satisfacción, de suerte que sobrevienen una
duradera investidura de objeto y una aspiración continua. De esta clase es, por ejemplo, el vínculo de la
ternura, que indudablemente proviene de las fuentes de la necesidad sexual y por regla general renuncia a
su satisfacción. Las pulsiones sexuales nos llaman la atención por su plasticidad, la capacidad de cambiar de
vía sus metas; por la facilidad con que admiten subrogaciones, dejándose sustituir una satisfacción
pulsional por otra, y por su posible diferimiento, de lo cual las pulsiones de meta inhibida acaban de darnos
un buen ejemplo. Tenderíamos a negar estas propiedades a las pulsiones de autoconservación, y a enunciar
acerca de ellas que son inflexibles, no admiten diferimiento, son imperativas de manera muy diversa y
tienen una relación enteramente distinta tanto con la represión como con la angustia.
FASES PREGENITALES. ORAL. ANAL. FALICA.: Vemos un gran número de pulsiones parciales, provenientes
de diversas partes y regiones del cuerpo, que con bastante independencia reciproca pugnan por alcanzar
una satisfacción y la hallan en algo que llamamos placer de órgano. Entre estas zonas erógenas los genitales
son las más tardías. No todas estas mociones que pugnan por alcanzar placer serán acogidas en la
organización definitiva de la función sexual, muchas de ellas serán dejadas de lado por inutilizables.,
algunas serán desviadas de su meta y aplicadas como refuerzo de otras mociones. Llamamos oral a la
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primera de estas fases pregenitales porque, en correspondencia con el modo en que el lactante es
alimentado, la zona erógena de la boca domina también lo que es lícito llamar la actividad sexual de este
período de la vida. En un segundo estadio esfuerzan hacia adelante los impulsos sádicos y los anales, por
cierto que en conexión con la salida de los dientes, el fortalecimiento de la musculatura y el gobierno sobre
las funciones esfinterianas. En tercer lugar aparece la fase fálica, en que en ambos sexos el miembro viril y
su correspondiente en la niña adquieren una significación que ya no puede pasarse por alto. Hemos
reservado el nombre de fase genital para la organización sexual definitiva que se establece tras la pubertad
y en la cual los genitales femeninos hallan por primera vez el reconocimiento que los masculinos habían
conseguido mucho antes.
OBJETO ANAL Y EROTISMO ANAL: El segundo estadio, singularizado por la emergencia de la actividad de
morder, puede ser designado como oral-sádico; muestra por primera vez los fenómenos de la ambivalencia
la sádico-anal. El valor de estos nuevos distingos se evidencia en particular cuando en determinadas
neurosis -neurosis obsesiva, melancolía- uno busca los lugares de predisposición dentro del desarrollo
libidinal. Luego nos enteramos de que con la desvalorización de la propia caca, de los excrementos, este
interés pulsional de fuente anal traspasa hacia objetos que pueden darse como regalo. Y con derecho, pues
la caca fue el primer regalo que el lactante pudo hacer, del que se desprendió por amor a su cuidadora.
LIBIDO DEL YO Y LIBIDO DEL OBJETO. NARCICISMO:. En casos raros puede discernirse que el yo se toma a sí
mismo por objeto. Se llega a comprender que el yo es siempre el principal reservorio de la libido; de él
parten las investiduras libidinosas de los objetos, y a él regresan, mientras la parte mayor de esa libido
permanece de manera continua dentro del yo. Por tanto, sin cesar se trasmuda libido yoica en libido de
objeto, y libido de objeto en libido yoica. Pero entonces ellas no pueden ser de diferente naturaleza, no
tiene ningún sentido separar la energía de una y otra, y es posible abandonar la designación libido o usarla
como equivalente de energía psíquica en general.
PULSION DE VIDA: las pulsiones sexuales entendidas en el sentido más lato -el Eros, y las pulsiones de
agresión, cuya meta es la destrucción. Entonces, las pulsiones en que nosotros creemos se nos separan en
estos dos grupos: las eróticas, que quieren aglomerar cada vez más sustancia viva en unidades mayores, y
las pulsiones de muerte, que contrarían ese afán y reconducen lo vivo al estado inorgánico. De la acción
eficaz conjugada y contraria de ambas surgen los fenómenos de la vida, a que la muerte pone término
SADISMO Y MASOQUISMO. MEZCLA PULSIONAL: hablamos de sadismo cuando la satisfacción sexual se
anuda a la condición de que el objeto sexual padezca dolores, maltratos y humillaciones, y de masoquismo
cuando la necesidad consiste en ser uno mismo ese objeto maltratado. Saben también que cierto
ingrediente de ambas aspiraciones es acogido en la relación sexual normal, y que las designamos como
perversiones cuando refrenan a las otras metas sexuales y las remplazan por sus propias metas. El sadismo
y el masoquismo son dos destacados ejemplos de la mezcla entre ambas clases de pulsión, del Eros con la
agresión, y ahora adoptamos el supuesto de que ese nexo es paradigmático, de que todas las mociones
pulsionales que podemos estudiar consisten en tales mezclas o aleaciones de las dos variedades de pulsión.
Las mezclas pueden descomponerse y a tales desmezclas de pulsiones es lícito atribuir las más serias
consecuencias para la función. Si respecto de la pulsión de destrucción también es válido que el yo incluye
originariamente dentro de si todas las mociones pulsionales, obtenemos la concepción de que el
masoquismo es más antiguo que el sadismo, y este es la pulsión de destrucción vuelta hacia fuera que
cobra el carácter de la agresión.
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LO CONTRARIO AL PRINCIPIO DEL PLACER: Las pulsiones no rigen solo la vida anímica, sino también la
vegetativa y estas pulsiones orgánicas muestran un rasgo importante: se revelan como unos afanes por
reproducir un estado anterior, en el momento mismo en que uno de esos estados ya es alcanzado sufre
una perturbación, nace una pulsión a recrearlo y produce fenómenos que denominamos como compulsión
de repetición. Todo lo que en los animales designamos como exteriorización del instinto, se produce bajo el
imperio de la compulsión de repetición que expresa la naturaleza conservadora de las pulsiones.
Las vivencias olvidadas y reprimidas de la primera infancia se reproducen en el curso del trabajo analítico
en sueños y reacciones, y ello no obstante que su despertar contrarie el interés del principio del placer,
esto se explica porque en estos casos una compulsión de repetición se impone más allá del principio del
placer.
PULSION DE MUERTE Y EROS: Si es cierto que alguna vez la vida surgió de la materia inanimada tiene que
haber nacido en ese momento una pulsión que quisiera volver a cancelarla, reproducir el estado
inorgánico. Y si ahora pasamos a discernir en esa pulsión la autodestrucción que habíamos supuesto,
estamos autorizados a concebir esta última como expresión de una pulsión de muerte que no puede estar
ausente de ningún proceso vital. Entonces las pulsiones en que nosotros creemos se nos separan en estos
dos grupos: las eróticas, que quieren aglomerar cada vez más sustancia viva en unidades mayores, y las
pulsiones de muerte, que contrarían ese afán y reconducen lo vivo al estado inorgánico. De la acción eficaz
conjugada y contraria de ambas surgen los fenómenos de la vida, a que la muerte pone término.
NECESIDAD DE CASTIGO INCONCIENTE: comunicarles cuál fue el punto de partida de estas reflexiones
sobre la doctrina de las pulsiones; es el mismo que nos llevó a revisar el vínculo entre el yo y lo inconciente:
la impresión, derivada del trabajo analítico, de que el paciente, que ofrece la resistencia, muchísimas veces
nada sabe de ella. Y no sólo el hecho de la resistencia, le es inconciente; también los motivos de ella. los
deseos masoquistas. esa necesidad de castigo es el peor enemigo de nuestro empeño terapéutico. Se
comporta como un fragmento de la conciencia moral, como la continuación de nuestra conciencia moral en
lo inconciente; por tanto, ha de tener el mismo origen que esta y corresponder a una porción de agresión
interiorizada y asumida por el superyó. sentimiento inconciente de culpa. En cuanto a la teoría, en verdad
dudamos sobre sí debemos suponer que toda la agresión que regresa desde el mundo exterior es ligada por
el superyó y vuelta así contra el yo, o bien que una parte de ella ejercita su actividad muda y ominosa como
pulsión de destrucción libre en el yo y el ello.
REACCION TERAPEUTICA NEGATIVA: cuando en la persona, esta tendencia es muy potente, cuando se les
comunica la solución de un síntoma, tras lo cual normalmente debería sobrevenir su desaparición al menos
temporaria, lo que con ellas se consigue es, al contrario, un refuerzo momentáneo del síntoma y del
padecimiento. A menudo basta con elogiarles su comportamiento en la cura, pronunciar algunas palabras
de esperanza en los progresos del análisis, para provocarles un inequívoco empeoramiento de su estado.
CONFERENCIA 32: AGUSTIA Y VIDA PULSIONAL (1RA PARTE)
ANGUSTIA TOXICA, REAL Y NEUROTICA: Dijimos que la angustia era un estado afectivo, o sea, una reunión
de determinadas sensaciones de la serie placer-displacer con las correspondientes inervaciones de
descarga y su percepción, pero, probablemente, el precipitado de cierto evento significativo, incorporado
por vía hereditaria, y entonces comparable al ataque histérico adquirido por el individuo. Recurrimos al
proceso del nacimiento como el evento que deja tras sí esa huella afectiva; en él, los cambios en la
actividad del corazón y la respiración, característicos del estado de angustia, fueron acordes con el fin. Por
tanto, la primera angustia habría sido una angustia tóxica. Luego partimos del distingo entre angustia
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realista y angustia neurótica; la primera es una reacción que nos parece lógica frente al peligro, a un daño
esperado de afuera, mientras que la segunda es como carente de fin. En un análisis de la angustia realista,
la redujimos a un estado de atención sensorial incrementada y tensión motriz, que llamamos apronte
angustiado. A partir de ese estado se desarrolla la reacción de angustia. Serían posibles dos desenlaces en
él. O bien el desarrollo de angustia, la repetición de la antigua vivencia traumática, se limita a una señal, y
entonces la restante reacción puede adaptarse a la nueva situación de peligro, desembocar en la huida o en
acciones destinadas a ponerse a salvo, o bien lo antiguo prevalece, toda la reacción se agota en el
desarrollo de angustia, y entonces el estado afectivo resultará paralizante y desacorde con el fin para el
presente.
FOBIAS, HISTERIA. EXPECTACION ANGUSTIADA: la angustia neurótica la observábamos bajo tres clases de
constelaciones. En primer lugar, como un estado de angustia libremente flotante, general, pronta a
enlazarse de manera pasajera con cada nueva posibilidad que emerja; es la llamada angustia expectante,
como en la neurosis típica de angustia. En segundo lugar, ligada de manera firme a determinados
contenidos de representación en las llamadas fobias, en las que todavía podemos discernir un vínculo con
un peligro externo, pero la angustia frente a él no puede menos que parecernos desmedida. En tercero y
último término, la angustia en la histeria y otras formas de neurosis grave, que acompaña a síntomas o bien
emerge de manera independiente como ataque o como estado de prolongada permanencia, pero siempre
sin que se le descubra fundamento alguno en un peligro exterior.
REPRESION Y ANGUSTIA: De la angustia en la histeria y otras neurosis hacemos responsable, en efecto, al
proceso de la represión. Creemos poder describirlo de manera más completa que antes si mantenemos
separado, el destino de la representación por reprimir del destino del monto de libido adherido a ella. Es la
representación la que experimenta la represión y llegado el caso es desfigurada hasta que se vuelve
irreconocible; pero su monto de afecto es mudado comúnmente en angustia y, por cierto, sin que importe
su naturaleza ni que se trate de agresión o de amor. Ahora bien, no entraña ninguna diferencia esencial la
razón por la cual un monto de afecto se haya vuelto inaplicable.
SINTOMA Y ANGUSTIA: El desarrollo de angustia y formación de síntoma que ambos se subrogan y relevan
entre si. El agorafóbico, por ejemplo, inicia su historia patológica con un ataque de angustia en la calle.
Ahora crea el síntoma de la angustia a andar por la calle, que también podría llamarse una inhibición, una
limitación funcional del yo, y por esa vía se ahorra el ataque de angustia. Lo inverso se ve si uno se
inmiscuye en la formación de síntoma, como es posible, por ejemplo, en las acciones obsesivas. Si se
impide al enfermo realizar su ceremonial de lavado, cae en un estado de angustia difícil de soportar, del
cual, evidentemente, su síntoma lo protegía. Y por cierto parece que el desarrollo de angustia fuera lo
primero, y la formación de síntoma lo posterior, como si los síntomas fueran creados para evitar el estallido
del estado de angustia. Aquello a lo cual se tiene miedo es, evidentemente, la propia libido. La diferencia
con la situación de la angustia realista reside en dos puntos: que el peligro es interno en vez de externo, y
que no se discierne concientemente. La angustia es como estado afectivo la reproducción de un antiguo
evento peligroso; la angustia está al servicio de la autoconservación y es una señal de un nuevo peligro; se
genera a partir de una libido que de algún modo se ha vuelto inaplicable; lo hace también a raíz del proceso
de la represión; la formación de síntoma la releva, la liga psíquicamente, por así decir; se siente que aquí
falta algo que unifique los fragmentos. Se genera a partir de una libido que de algún modo se ha vuelto
inaplicable, lo hace también a raíz del proceso de la represión, la formación de síntoma la revela, la liga
psíquicamente.
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EL YO SEDE DE LA ANGUSTIA: el yo es el único almácigo de la angustia, sólo él puede producirla y sentirla,
nos hemos situado en una nueva y sólida posición desde la cual muchas constelaciones cobran un aspecto
diferente. Tres principales variedades de angustia -.la realista, la neurótica y la de la conciencia moralpuedan ser referidas a los tres vasallajes del yo: respecto del mundo exterior, del ello y del superyó. Con
esta nueva concepción ha pasado también al primer plano la función de la angustia como señal para indicar
una situación de peligro.
COMPLEJO DE EDIPO: EXIGENCIA LIBINAL, PELIGRO INTERIOR, RENUNCIA AL OBJETO, ANGUSTIA DE
CASTRACION: consecuencias de la represión típica de las mociones de deseo provenientes del complejo de
Edipo. De acuerdo con nuestra expectativa, habríamos debido hallar que es la investidura libidinosa del
objeto-madre la que se muda en angustia a consecuencia de la represión y entonces, en la expresión
sintomática, se presenta como anudada al sustituto del padre. No es la represión la que crea a la angustia,
sino que la angustia está primero ahí, es la angustia la que crea a la represión. el peligro pulsional interno
resulta ser una condición y preparación de una situación de peligro objetiva, externa. Ese peligro real que el
niño teme como consecuencia de su enamoramiento de la madre es el castigo de castración: es el castigo
de la castración, la pérdida de su miembro. No interesa que la castración se ejecute de hecho; lo decisivo es
que el peligro amenace de afuera y el niño crea en él. La angustia frente a la castración es uno de los
motores más frecuentes e intensos de la represión y, con ello, de la formación de neurosis.
COMPLEJO DE CASTRACION EN LA MUJER: poseen un complejo de castración, pero no pueden tener
angustia ninguna de castración. En su reemplazo aparece en las de su sexo la angustia a la pérdida de amor,
que puede dilucidarse como una continuación de la angustia del lactante cuando echa de menos a la
madre.
La vivencia de angustia del nacimiento es el arquetipo de todas las situaciones posteriores de peligro. a
cada edad del desarrollo le corresponde una determinada condición de angustia, y por tanto una situación
de peligro, como la adecuada a ella. El peligro del desvalimiento psíquico conviene al estadio de la
temprana inmadurez del yo; el peligro de la pérdida de objeto (de amor), a la heteronomía de la primera
infancia; el peligro de la castración, a la fase fálica; y, por último, la angustia ante el superyó, angustia que
cobra una posición particular, al período de latencia. A medida que avanza el desarrollo, las antiguas
condiciones de angustia tienen que ser abandonadas, pues las situaciones de peligro que les corresponden
han sido desvalorizadas por el fortalecimiento del yo. Algunas de las antiguas situaciones de peligro se las
arreglan para pervivir en épocas posteriores modificando oportunamente sus condiciones de angustia. Por
ejemplo, el peligro de la castración se conserva bajo la máscara de la fobia a la sífilis. Es evidente que las
personas que llamamos neuróticas permanecen infantiles en su conducta hacia el peligro y no han
superado condiciones de angustia anticuadas.
LA ANGUSTIA PRODUCE REPRESION: la angustia crea a la represión, y no a la inversa. Una situación
pulsional temida se remonta, en el fondo, a una situación de peligro exterior. El yo nota que la satisfacción
de una exigencia pulsional emergente convocaría una de las bien recordadas situaciones de peligro. Por
tanto, esa investidura pulsional debe ser sofocada de algún modo, cancelada, vuelta impotente. El yo
desempeña esa tarea cuando es fuerte e incluye en su organización la respectiva moción pulsional. Ahora
bien, el caso de la represión es aquel en que la moción pulsional sigue siendo nativa del ello y el yo se
siente endeble. El yo anticipa así la satisfacción de la moción pulsional dudosa y le permite reproducir las
sensaciones de displacer que corresponden al inicio de la situación de peligro temida. Así se pone en juego
el automatismo del principio de placer-displacer, que ahora lleva a cabo la represión de la moción pulsional
peligrosa.
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EL YO: Dirige una investidura tentativa y suscita el automatismo placer-displacer mediante la señal de
angustia. Diversas reacciones: O bien el ataque de angustia se desarrolla plenamente y el yo se retira por
completo de la excitación chocante, o bien, en lugar de salirle al encuentro con una investidura tentativa, el
yo lo hace con una contrainvestidura, y esta se conjuga con la energía de la moción reprimida para la
formación de síntoma o es acogida en el interior del yo como formación reactiva, como refuerzo de
determinadas disposiciones, como alteración permanente. Mientras más pueda limitarse el desarrollo de
angustia a una mera señal, tanto más recurrirá el yo a las acciones de defensa equivalentes a una ligazón
psíquica de lo reprimido, y tanto más se aproximará el proceso a un procesamiento normal, desde luego
que sin alcanzarlo.
Es probable que su destino no sea el mismo en todos los casos. Es probable que exista una correspondencia
íntima entre el proceso que ocurre en cada caso dentro del yo y el que le sobreviene en el ello a la moción
reprimida Ello. En muchos casos quizá la moción pulsional reprimida retenga su investidura libidinal,
persista inmutada en el ello, si bien bajo la presión permanente del yo. Otras veces parece sobrevenirle una
destrucción completa, tras la cual su libido es conducida de manera definitiva por otras vías.
REGRESION: Además, la experiencia clínica nos ha enseñado que en muchos casos se produce, en vez del
habitual resultado de la represión, una degradación libidinal, una regresión de la organización libidinal a un
estadio anterior.
FACTOR TRAUMATICO: Lo esencial en el nacimiento, como en cualquier otra situación de peligro, es que
provoque en el vivenciar anímico un estado de excitación de elevada tensión que sea sentido como
displacer y del cual uno no pueda enseñorearse por vía de descarga. Llamemos factor traumático a un
estado así, en que fracasan los empeños del principio de placer; entonces, a través de la serie angustia
neurótica-angustia realista-situación de peligro llegamos a este enunciado simple: lo temido, el asunto de la
angustia, es en cada caso la emergencia de un factor traumático que no pueda ser tramitado según la
norma del principio de placer. El hecho de estar dotados del principio de placer no nos pone a salvo de
daños objetivos, sino sólo de un daño determinado a nuestra economía psíquica.
MAGNITUDES DE EXCITACIÓN PELIGRO: Sólo la magnitud de la suma de excitación convierte a una
impresión en factor traumático, paraliza la operación del principio de placer, confiere su significatividad a la
situación de peligro.
REPRESIONES SECUNDARIAS Y SEÑA DE ANGUSTIA. REPRESIONES ORIGINARIAS Y FACTOR
TRAUMATICO: Sólo las represiones más tardías muestran el mecanismo que hemos descrito, en que la
angustia es despertada como señal de una situación anterior de peligro; las primeras y originarias nacen
directamente a raíz del encuentro del yo con una exigencia libidinal hipertrófica proveniente de factores
traumáticos; ellas crean su angustia como algo nuevo, es verdad que según el arquetipo del nacimiento. Ya
no afirmaremos que sea la libido misma la que se muda entonces en angustia. Pero no veo objeción alguna
a un origen doble de la angustia: en un caso como consecuencia directa del factor traumático, y en el otro
como señal de que amenaza la repetición de un factor así.
CONFERENCIA 17. EL SENTIDO DE LOS SINTOMAS.
SENTIDO DEL SINTOMA: Los síntomas neuróticos tienen entonces su sentido, como las operaciones fallidas
y los sueños, y,al igual que estos, su nexo con la vida de las personas que los exhiben.
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NEUROSIS OBSESIVA. PENSAMIENTOS IMPULSIVOS. ACCIONES IMPOSIBLES DE OMITIR. IMPULSOS
HORROROSOS. PROHIBICIONES, RENUNCIAS, RESTRICCIONES Y PRECAUCIONES.: La neurosis obsesiva se
exterioriza del siguiente modo: los enfermos son ocupados por pensamientos que en verdad no les
interesan, sienten en el interior de sí impulsos que les parecen muy extraños, y son movidos a realizar
ciertas acciones cuya ejecución no les depara contento alguno, pero les es enteramente imposible
omitirlas. Se ve forzado contra su voluntad a sutilizar y especular, como si se tratara de sus más
importantes tareas vitales. Tienen el más espantable contenido, como tentaciones a cometer crímenes, los
declara como ajenos y se protege de ejecutarlos mediante prohibiciones, renuncias y restricciones a la
libertad. El resultado es el triunfo de la huida y la precaución
ACCIONES OBSESIVAS: CEREMONIALES, REPETICIONES, PENAR ESTRAFALARIO: lo que el enfermo en
realidad ejecuta, las llamadas acciones obsesivas son unas cosas inofensivas, las más de las veces
repeticiones, ceremonias. Sobre actividades de la vida cotidiana, a raíz de lo cual, estos manejos necesarios,
el meterse en cama, el lavarse, se convierten en tareas en extremo fastidiosas y casi insolubles. Las
representaciones, impulsos y acciones enfermizos en modo alguno se mezclan por partes iguales en cada
forma y caso singular de la neurosis obsesiva. Es regia que uno u otro de estos factores domine el cuadro y
de su nombre a la enfermedad; pero lo común a todas estas formas es harto inequívoco.
Se trata de un penar estrafalario. Bien lo querría el, pues tienen perfectamente claro el juicio de ustedes
sobre sus síntomas obsesivos, lo comparte y aun se los formula. Solo que no puede hacer otra cosa; lo que
en la neurosis obsesiva se abre paso hasta la acción es sostenido por una energía que probablemente no
tiene paralelo en la vida normal del alma
DESPLAZAMIENTO, PERMUTACION DE IDEAS, ACTOS Y CEREMONIALES. DUDA OBSESIVA. CONCIENCIA
MORAL: El enfermo solo puede hacer una cosa: desplazar, permutar, poner en lugar de una idea estúpida
otra de algún modo debilitada, avanzar desde una precaución o prohibición hasta otra, ejecutar un
ceremonial en vez de otro. Puede desplazar la obsesión pero no suprimirla. La desplazabilidad de todos los
síntomas bien lejos de su conformación originaria es un carácter principal de su enfermedad, las
oposiciones de que está atravesada la vida del alma, se han aguzado particularmente en el estado del
obsesivo. Junto a la obsesión de contenido positivo y negativo, se hace valer en el campo intelectual la
duda, que poco a poco corroe aun aquello de que se suele estar seguros al máximo. El todo desemboca en
una creciente indecisión, en una falta cada vez mayor de energía. El obsesivo, además muestra una
extremada conciencia moral, es correcto más de lo habitual, ha conseguido una loable elevación en el
plano habitual.
EJEMPLO DE DAMA DE 30 AÑOS: ACCION OBSESIVA QUE DESPERTO EL “APETITO DEL SABER”: Corría de una
habitación a la habitación contigua, se paraba ahí en determinado lugar frente a la mesa situada en medio
de ella, tiraba del llamador para que acudiese su mucama, le daba algún encargo trivial o aun la
despachaba sin dárselo, y de nuevo corría a la habitación primera. Hacía más de diez años se había casado
con un hombre mucho, pero mucho mayor que ella, que en la noche de bodas resultó impotente. Esa
noche, él corrió incontables veces desde su habitación a la de ella para repetir el intento, y siempre sin
éxito. A la mañana dijo, fastidiado: «Es como para que uno: tenga que avergonzarse frente a la mucama,
cuando haga la cama»; y cogió un frasco de tinta roja, que por casualidad se encontraba en la habitación, y
volcó su contenido sobre la sábana, pero no justamente en el sitio que habría tenido derecho a exhibir una
mancha así. Ante todo, se aclara que la paciente se identifica con su marido; en verdad representa su papel,
puesto que imita su corrida de una habitación a la otra. En el sueño, de igual modo, hartas veces es vista
una mesa que, empero, ha de interpretarse como cama. Mesa y cama, juntas, significan matrimonio, y
entonces fácilmente una hace las veces de la otra. La prueba de que la acción obsesiva es rica en sentido ya
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estaría aportada; parece ser una figuración, una repetición de aquella significativa escena. El núcleo de esta
es, el llamado a la mucama, a quien le pone la mancha ante los ojos, por oposición a lo que dijo su marido
ese día. Él no se avergüenza entonces frente a la mucama, la mancha, está en el lugar justo. Se ve pues, que
la mujer no se limitó a repetir la escena, sino que la prosiguió, y al hacerlo la corrigió, la ratificó. Pero así
corrigió también lo otro, lo que aquella noche fue tan penoso e hizo necesario recurrir al expediente de la
tinta roja: la impotencia. La acción obsesiva dice entonces “No, eso no es cierto, el no tuvo de que
avergonzarse frente a la mucama, no era impotente”: como lo haría un sueño, figura este deseo como
cumplido dentro de una acción presente, sirve a la tendencia de elevar al marido por sobre su infortunio de
entonces. El secreto de la enfermedad es que por medio de ella, resguarda a su marido de la maledicencia.
La interpretación del síntoma fue hallada de golpe por la enferma, sin guía del analista, y la obtuvo pro
referencia a una vivencia que no había pertenecido, como es lo corriente, a un periodo olvidado de la
infancia, sino que sucedió durante su vida madura y había permanecido incólume en su recuerdo.
EJEMPLO DE MUCHACHA DE 19 AÑOS: CEREMONIAL DEL DORMIR.: En particular, se muestra muy irritable
con su madre; siempre insatisfecha deprimida, se inclina a la indecisión y a la duda y, confiesa que ya no
puede ir más sola a plazas ni por calles importantes. Su importante estado patológico, que requiere por lo
menos de dos diagnósticos, el de una agorafobia y el de una neurosis obsesiva; hay que detenerse en el
hecho de que la muchacha ha desarrollado también un ceremonial de dormir que aflige a sus padres. En
cierto sentido puede decirse que toda persona normal tiene su ceremonial de dormir: cuida que se
establezcan ciertas condiciones cuyo incumplimiento le molesta para dormirse; ha volcado dentro de
ciertas formas el tránsito de la vida de vigilia al estado del dormir, y cada noche, las repite de la misma
manera. El ceremonial patológico es inflexible. Sabe imponerse aun a costa de los mayores sacrificios, se
cubre de igual modo con una fundamentación racional y, si se lo considera superficialmente, parece
apartarse de lo normal sólo por cierta extremada precaución. Pero si se miran las cosas mas de cerca,
puede notarse que esa cobertura le queda demasiado estrecha, que el ceremonial comprende
estipulaciones que rebasan con mucho la fundamentación racional, y otras que directamente la
contradicen. La paciente pretexta como motivo de sus precauciones nocturnas que le hace falta silencio
para dormir y tiene que eliminar todas las fuentes de ruido. Con este propósito hace dos cosas: El reloj
grande de la habitación es detenido, y todos los otros relojes se sacan de ella; ni siquiera tolera sobre la
mesa de noche su pequeñito reloj de pulsera.; y Floreros y vasos son acomodados sobre su escritorio de
suerte que por la noche no puedan caerse, romperse y así turbarle el dormir. Ella sabe que el imperativo
del silencio solo puede dar una justificación aparente a estas medidas, el tic-tac del reloj pequeño no se
escucharía por más que lo dejara sobre la mesita de noche. Admite también que el temor que los floreros y
vasos puedan caerse y hacerse añicos durante la noche si se los deja en su sitio es por completo infundado.
La almohada de la cabecera no puede tocar el travesaño. La almohadita más pequeña en que apoya la
cabeza no puede situarse sobre aquella si no es formando un rombo; además ella pone su cabeza
exactamente siguiendo la diagonal mayor del rombo. El edredón, tiene que ser sacudido antes de que se
meta en cama, de manera que quede bien grueso a los pies; pero ella no deja de emparejar de nuevo esta
acumulación de plumas aplastándola. Siempre está presente la inquietud de que no todo se hizo en el
orden debido, es preciso reexaminarlo, repetirlo, la duda recae ora sobre de los aseguramientos, ora sobre
otro, y el resultado es que se tarda de una a dos horas, durante las cuales la muchacha misma no puede
dormir y tampoco deja que lo hagan los acobardados padres. La interpretación del síntoma: La paciente
aprendió poco a poco que si había proscrito al reloj de sus aprontes para la noche fue como símbolo de los
genitales femeninos. El reloj, para el cual se conocen también otras interpretaciones simbólicas, alcanza
este papel genital por su referencia a procesos periódicos e intervalos idénticos. La angustia de la paciente
se dirigía en particular a la posibilidad de ser turbada en su dormir por el tic- tac del clítoris en la excitación
sexual. Repetidas veces la había despertado esta sensación penosa para ella, y ahora esa angustia de
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erección se exteriorizaba en el mandato de alejar de su cercanía durante la noche todo reloj en
funcionamiento. Floreros y vasos son, del mismo modo que toda la clase de vasijas, símbolos femeninos.
Cierta vez, de niña, se había caído llevando una vasija de vidrio o de cerámica, cortándose un dedo que le
sangró copiosamente. Cuando creció y tomo conocimiento de los hechos del comercio sexual, se instaló en
ella la idea angustiosa de que en la noche de bodas no sangraría ni demostraría su virginidad. La almohada
había sido siempre para ella, dijo, una mujer, y el enhiesto respaldo, un hombre. Quería entonces
mantener separados hombre y mujer, vale decir, separar a sus padres, no dejarlos que llegaran al comercio
conyugal. En años anteriores a la institución del ceremonial había procurado obtener eso mismo por vías
más directas. Se procuró la oportunidad de espiar con las orejas a los padres, pero el aprovecharla le atrajo
cierta vez un insomnio que duró meses. Ya fue tan grande que físicamente no podía hallar sitio cómodo en
la cama entre los padres, consiguió, mediante una simulación conciente de angustia, que la madre trocase
la cama con ella., cediéndole su puesto junto a su padre. Esta situación fue por cierto el disparador de
fantasías cuya repercusión se registra en el ceremonial. Una almohada era una mujer, tenía también un
sentido sacudir el edredón hasta que todas las plumas se agolparan abajo y se provocase una hinchazón…
Significaba preñar a la mujer; pero ella no dejaba de volver a eliminar esa preñez, pues durante años había
vivido con el temor que el comercio sexual de los padres diera por fruto otro hijo y así le deparara un
competidor. El rombo es el dibujo de los genitales femeninos abiertos que se repite en todas las paredes.
Ella hacia el papel de hombre, el padre, y con su cabeza sustituía al miembro viril. En el ceremonial no se ha
precipitado una fantasía única, sino toda una serie de ellas, que, por otra parte, tienen en algún lugar su
punto nodal. También, que los preceptos del ceremonial reflejan los deseos sexuales ora positiva, ora
negativamente, en parte como subrogación de ellos y en parte como defensa contra ellos. esta muchacha
ha caído en un vínculo erótico con el padre, cuyos comienzos se remontan a su primera infancia. Quizá
justamente por eso se muestra tan inamistosa hacia su madre. Los síntomas neuróticos poseen un sentido,
lo mismo que las operaciones fallidas y los sueños, y que están en vinculación íntima con el vivenciar del
paciente. El sentido de un síntoma reside, en un vínculo con el vivenciar del enfermo.
SENTIDO DE SINTOMA Y VIVENCIAS DEL ENFERMO: El sentido, de un síntoma reside, según tenemos
averiguado, en un vínculo con el vivenciar del enfermo. Cuanto más individual sea el acuño del síntoma,
tanto más fácilmente esperaremos establecer este nexo. La tarea que se nos plantea no es otra que esta:
para una idea sin sentido y una acción carente de fin, descubrir aquella situación del pasado en que la idea
estaba justificada y la acción respondía a un fin. Para una idea sin sentido y una acción carente de fin,
descubrir aquella situación del pasado en que la idea estaba justificada y la acción respondía a su fin. La
acción obsesiva de la paciente que corría hasta situarse frente a la mesa y llamaba a la mucama es, sin
más, paradigmática respecto de esta clase de síntomas. Es preciso llamarlos síntomas “típicos “ de la
enfermedad; en todos los casos son más o menos semejantes, sus diferencias individuales desaparecen o al
menos se reducen tanto que resulta difícil conectarlos con el vivenciar individual del enfermo y referirlos a
unas situaciones vivenciadas singulares. Otros de los rasgos que reaparecen con regularidad en las neurosis
podrían ser reacciones universales que le son impuestas al enfermo por la naturaleza de la alteración
patológica, como el repetir o el dudar en el caso de la neurosis obsesiva.
CONFERENCIA 23. LOS CAMINOS DE LA FORMACION DE SINTOMA.
SINTOMA Y COMFLICTO. LIBIDO INSATISFECHA. REGRESION: Ya sabemos que los síntomas neuróticos son el
resultado de un conflicto que se libra en torno de una nueva modalidad de la satisfacción pulsional. Las dos
fuerzas que se han enemistado vuelven a coincidir en el síntoma; Por eso el síntoma es tan resistente; está
sostenido desde ambos lados. Sabemos también que una de las dos partes envueltas en el conflicto es la
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libido insatisfecha, rechazada por la realidad, que ahora tiene que buscar otros caminos para su
satisfacción. Si a pesar de que la libido está dispuesta a aceptar otro objeto en lugar del denegado la
realidad permanece inexorable, aquella se verá finalmente precisada a emprender el camino de la
regresión y a aspirar a satisfacerse dentro de una de las organizaciones ya superadas o por medio de uno
de los objetos que resignó antes. En el camino de la regresión, la libido es cautivada por la fijación que ella
ha dejado tras sí en esos lugares de su desarrollo.
FIJACIONES: Pero el conflicto queda planteado si el yo, que no sólo dispone de la conciencia, sino de los
accesos a la inervación motriz y, por tanto, a la realización de las aspiraciones anímicas, no presta su
acuerdo a estas regresiones. La libido es como atajada y tiene que intentar escapar a algún lado: adonde
halle un drenaje para su investidura energética, según lo exige el principio de placer. Tiene que sustraerse
del yo. Le permiten tal escapatoria las fijaciones dejadas en la vía de su desarrollo. Cuando en su reflujo la
libido inviste estas posiciones reprimidas, se sustrae del yo y de sus leyes; pero al hacerlo renuncia también
a toda la educación adquirida bajo la influencia de ese yo. Las representaciones sobre las cuales la libido
trasfiere ahora su energía en calidad de investidura pertenece al sistema del inconciente y están sometidas
a los procesos allí posibles, en particular la condensación y el desplazamiento. Del mismo modo, la
subrogación de la libido en el interior del inconciente tiene que contar con el poder del yo preconciente. La
contradicción que se había levantado contra ella en el interior del yo la persigue como contrainvestidura y
la fuerza a escoger una expresión que pueda convertirse al mismo tiempo en la suya propia. Así, el síntoma
se engendra como un retoño del cumplimiento del deseo libidinoso inconciente, desfigurado de manera
múltiple.
SUEÑO Y SINTOMA: ha de reconocerse una diferencia entre la formación del sueño y la del síntoma, pues
en el caso del primero el propósito preconciente se agota en la preservación del dormir, en no dejar que
penetre en la conciencia nada que pueda perturbarlo; de ningún modo consiste en oponerle un rotundo
¡No, al contrarío! a la moción de deseo inconciente. Puede mostrarse más tolerante porque la situación del
que duerme está menos amenazada. Por sí solo, el estado del dormir bloquea la salida a la realidad.
SEXUALIDAD INFANTIL: la escapatoria de la libido bajo las condiciones del conflicto es posibilitada por la
preexistencia de fijaciones. La investidura regresiva de estas lleva a sortear la represión y a una descarga de
la libido en la que deben respetarse las condiciones del compromiso. ¿dónde halla la libido las fijaciones
que le hacen falta para quebrantar las represiones? En las prácticas y vivencias de la sexualidad infantil, en
los afanes parciales abandonados y en los objetos resignados de la niñez. La importancia de este período
infantil es doble: por un lado, en él se manifestaron por primera vez las orientaciones pulsionales que el
niño traía consigo en su disposición innata; y en segundo lugar, en virtud de influencias externas, de
vivencias accidentales, se le despertaron y activaron por vez primera otras pulsiones.
DISPOSICION HEREDADA: unas vivencias contingentes de la infancia son capaces de dejar como secuela
fijaciones de la libido. Las disposiciones constitucionales son la secuela que dejaron las vivencias de
nuestros antepasados.
SERIES COMPLEMENTARIAS: La fijación libidinal del adulto, que hemos introducido en la ecuación etiológica
de las neurosis como representante del factor constitucional, se nos descompone ahora en otros dos
factores: la disposición heredada y la predisposición adquirida en la primera infancia. La constitución sexual
forma con el vivenciar infantil otra serie complementaria, en un todo semejante a la que ya conocimos
entre predisposición y vivenciar accidental del adulto
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IMPORTANCIA DE LAS VIVENCIAS A PARTIR DE LA REGRESION: Es que a la importancia de las vivencias
infantiles debemos restarle lo siguiente: la libido ha vuelto a ellas regresivamente después que fue
expulsada de sus posiciones más tardías. Y esto nos sugiere con fuerza la inferencia recíproca, a saber, que
las vivencias libidinales no tuvieron en su momento importancia alguna, y sólo la cobraron regresivamente.
Es indudablemente correcta la observación de que la investidura libidinal -y por tanto la importancia
patógena- de las vivencias infantiles ha sido reforzada en gran medida por la regresión de la libido.
NEUROSIS INFANTIL:Es que también existen neurosis infantiles en las que el factor del diferimiento
temporal desempeña necesariamente un papel muy reducido o falta por completo, pues la enfermedad se
contrae como consecuencia directa de las vivencias traumáticas. Las neurosis de los niños son muy
frecuentes. En la mayoría de los casos se presentan en la forma de una histeria de angustia. Si en períodos
más tardíos de la vida estalla una neurosis, el análisis revela, por lo general, que es la continuación directa
de aquella enfermedad infantil quizá sólo velada, constituida sólo por indicios.
LIBIDO INMOVILIZADA: sería inconcebible que la libido regresase con tanta regularidad a las épocas de la
infancia si ahí no hubiera nada que pudiera ejercer una atracción sobre ella. Y en efecto, la fijación que
suponemos en determinados puntos de la vía del desarrollo sólo cobra valor si la hacemos consistir en la
inmovilización de un determinado monto de energía libidinosa.
CAUSACION DE LA NEUROSIS: Hay casos en que todo el peso de la causación recae en las vivencias sexuales
de la infancia; en ellos, estas impresiones ejercen un seguro efecto traumático y no necesitan de otro
apoyo que el que puede ofrecerles la constitución sexual promedio y su inmadurez.Junto a estos, hay otros
en que todo el acento recae sobre los conflictos posteriores. Tenemos los extremos de la inhibición del
desarrollo y de la regresión y, entre ellos, todos los grados de conjugación de ambos factores.
SINTOMA SUSTITUTO y REGRESION. SUFRIMIENTO: los síntomas. Crean, entonces, un sustituto para la
satisfacción frustrada; lo hacen por medio de una regresión de la libido a épocas anteriores, a la que va
indisolublemente ligado el retroceso a estadios anteriores del desarrollo en la elección de objeto o en la
organización. El síntoma repite de algún modo aquella modalidad de satisfacción de su temprana infancia,
desfigurada por la censura que nace del conflicto, por regla general volcada a una sensación de sufrimiento
y mezclada con elementos que provienen de la ocasión que llevó a contraer la enfermedad. Esta mudanza
es parte del conflicto psíquico bajo cuya presión debió formarse el síntoma.(Ej. De leche de pecho, y asco a
la nata). Casi siempre prescinden del objeto y resignan el vínculo con la realidad exterior. Es una
consecuencia del extrañamiento respecto del principio de realidad, y del retroceso al principio de placer.
Reemplazan una modificación del mundo exterior por una modificación del cuerpo; una acción exterior por
una interior.
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SINTOMA Y SUEÑO: Al igual que el sueño, el síntoma figura algo como cumplido: una satisfacción a la
manera de lo infantil; pero por medio de la más extrema condensación esa satisfacción puede comprimirse
en una sensación o inervación únicas, y por medio de un extremo desplazamiento puede circunscribirse a
un pequeño detalle de todo el complejo libidinoso. En la formación de síntoma cooperan los mismos
procesos inconscientes que contribuyen a la formación del sueño: la condensación y el desplazamiento.
FANTASIAS Y VIVENCIAS INFANTILES RECONSTRUIDAS: Si las vivencias infantiles que el análisis saca a la luz
fueran reales en todos los casos, tendríamos la sensación de movernos en terreno seguro; si por regla
general estuvieran falseadas, si se revelaran como inventos, como fantasías de los enfermos, tendríamos
que abandonar este suelo movedizo y ponernos a salvo en otro. las vivencias infantiles construidas en el
análisis, o recordadas, son unas veces irrefutablemente falsas, otras veces son con certeza verdaderas, y en
la mayoría de los casos, una mezcla de verdad y falsedad. Los síntomas son, entonces, ora la figuración de
vivencias que realmente se tuvieron y a las que puede atribuirse una influencia sobre la fijación de la libido,
ora la figuración de fantasías del enfermo, impropias desde luego para cumplir un papel etiológico. Los
recuerdos infantiles aislados que, desde siempre y antes de todo análisis, los hombres han llevado en su
interior con conciencia pueden estar igualmente falseados o, al menos, mezclar mucho lo verdadero con lo
falso. Es el menosprecio por la realidad, el descuido por la diferencia entre ella y la Fantasía . Cuando él nos
presenta aquel material que, por detrás de los síntomas, lleva hasta las situaciones de deseo calcadas de las
vivencias infantiles, al comienzo no podemos menos que dudar sobre si se trata de realidades o de
fantasías. Sí de entrada le revelamos que está a punto de traer a la luz las fantasías con que ha encubierto
su historia infantil notamos contrariados que desaparece repentinamente su interés por continuar el tema.
Ese hecho tenga menor importancia para su neurosis que si hubiera vivenciado en la realidad el contenido
de sus fantasías. Ellas poseen realidad psíquica, por oposición a una realidad material, y poco a poco
aprendemos a comprender que en el mundo de las neurosis la realidad psíquica es la decisiva. También las
fantasías poseen una especia de realidad: queda en claro el hecho de que el enfermo se ha ocupado de
esas fantasías y difícilmente ese hecho tenga menor importancia para su neurosis que si hubiera vivenciado
en la realidad el contenido de sus fantasías
FANTASIA DE OBSERVACION DE COMERCIO SEXUAL DE LOS PADRES: muchas veces la compulsa entre
parientes mayores permite comprobar su realidad fuera de toda duda. El niño se compone esa amenaza
sobre la base de indicios, ayudado por su saber de qué la satisfacción autoerótica está prohibida, y bajo la
impresión de su descubrimiento de los genitales femeninos. El producto más extremo de esta índole es, por
último, la fantasía de haber observado el coito entre los padres cuando, todavía no nato, se estaba en el
seno materno.
FANTASIA DE SEDUCCION POR UN ADULTO: la fantasía de la seducción, aunque sólo sea porque a menudo
no es una fantasía, sino un recuerdo real. Con la fantasía de la seducción, cuando no la ha habido, el niño
encubre por regla general el período autoerótico de su quehacer sexual. Se ahorra la vergüenza de la
masturbación fantaseando retrospectivamente, para estas épocas más tempranas, un objeto anhelado. No
se tiene otra impresión sino que tales hechos de la infancia son de alguna manera necesarios, pertenecen al
patrimonio indispensable de la neurosis.
FANTASIA DE AMENAZA DE CASTRACION. Si es la madre o una persona del sexo femenino quien la formula,
suele achacar su ejecución al padre o al médico. Que muestra de los complejos sexuales y otros de la
infancia, hallan ustedes a la castración morigerada y sustituida por el corte del pulgar como castigo a un
chupeteo obstinado: el niño se compone esa amenaza sobre la base de indicios, ayudado por su saber de
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que la satisfacción autoerótica está prohibida,y bajo la impresión de su descubrimiento de los genitales
femeninos.
ORIGEN DE LAS FANTASIAS PRIMORDIALES: Opino que estas fantasías primordiales son un patrimonio
filogenético. En el análisis como fantasía -la seducción infantil, la excitación sexual encendida por la
observación del coito entre los padres, la amenaza de castración (o, más bien, la castración)- fue una vez
realidad en los tiempos originarios de la familia humana, y que el niño fantaseador no ha hecho más que
llenar las lagunas de la verdad individual con una verdad prehistórica.
FANTASIA Y PLACER. PARQUE NATURAL: Saben ya que el yo del hombre es educado poco a poco para
apreciar la realidad y para obedecer al principio de realidad por influencia del apremio exterior. En ese
proceso tiene que renunciar de manera transitoria o permanente a diversos objetos y metas de su
aspiración de placer. La renuncia al placer no la lleva a cabo sin algún tipo de resarcimiento. Por eso se ha
reservado una actividad del alma en que se concede a todas estas fuentes de placer resignadas y a estas
vías abandonadas de la ganancia de placer una supervivencia, una forma de existencia que las emancipa del
requisito de realidad y de lo que llamamos examen de realidad. Toda aspiración alcanza enseguida la forma
de una representación de cumplimiento; no hay ninguna duda de que el demorarse en los cumplimientos
de deseo de la fantasía trae consigo una satisfacción. La creación del reino de la fantasía dentro del alma
halla su correspondiente en la institución de parques naturales, allí donde los reclamos de la agricultura, el
comercio y la industria amenazan alterar la faz originaria de la Tierra hasta volverla irreconocible. El parque
natural conserva ese antiguo estado que en todos los otros lugares se sacrificó, con pena, a la necesidad
objetiva. Ahí tiene permitido pulular y crecer todo lo que quiera hacerlo, aun lo inútil, hasta lo dañino.
SUEÑOS DIURNOS Y GANANCIA DE PLACER: Las producciones de la fantasía más conocidas son los llamados
sueños diurnos: unas satisfacciones imaginadas de deseos eróticos, de ambición y de grandeza, que
florecen con tanto más exuberancia cuanto más llama la realidad a moderarse o a ser paciente. La dicha de
la fantasía muestra en ellos su esencia de manera inequívoca: de nuevo la ganancia de placer se hace
independiente de la aprobación de la realidad. Sabemos que esos sueños diurnos son el núcleo y los
modelos de los sueños nocturnos.
FANTASIA Y SINTOMA: REGRESION, FIJACION, OBJETOS RESIGNADOS, REPRESION: ¿Cómo encuentra la
libido el camino hacia esos lugares de fijación? todos los objetos y orientaciones de la libido resignados no
lo han sido todavía por completo. Ellos o sus retoños son retenidos aún con cierta intensidad en las
representaciones de la fantasía. La libido no tiene más que volver a las fantasías para hallar expedito desde
ellas el camino a cada fijación reprimida. Estas fantasías gozan de cierta tolerancia, y no se llega al conflicto
entre ellas y el yo, por grandes que sean las oposiciones, mientras se observe una determinada condición.
Es una condición de naturaleza cuantitativa, infringida ahora por el reflujo de la libido a las fantasías. Por
este aflujo la investidura energética de las fantasías se eleva tanto que ellas se vuelven exigentes,
desarrollan un esfuerzo, orientado hacia la realización. esto hace inevitable el conflicto entre ellas y el yo. Si
antes fueron preconcientes o concientes, ahora son sometidas a la represión por parte del yo y libradas a la
atracción del inconciente. Desde las fantasías ahora inconcientes, la libido vuelve a migrar hasta sus
orígenes en el inconciente, hasta sus propios lugares de fijación. La retirada de la libido a la fantasía es un
estadio intermedio del camino hacia la formación de síntoma.
La introversión designa el extrañamiento de la libido respecto de las posibilidades de la satisfacción real, y
la sobreinvestidura de las fantasías que hasta ese momento se toleraron por inofensivas. Una concepción
meramente dinámica de estos procesos anímicos es insuficiente; hace falta todavía el punto de vista
económico. El conflicto entre dos aspiraciones no estalla antes que se hayan alcanzado ciertas intensidades
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de investidura, por más que preexistieran las condiciones de contenido. Interesa el monto de libido no
aplicada que una persona puede conservar flotante, y la cuantía de la fracción de su libido que es capaz de
desviar de lo sexual hacia las metas de la sublimación. En el caso de las neurosis obsesivas varían algunas
cosas, las contrainvestiduras frente a las exigencias pulsionales pasan al primer plano y por medio de las
llamadas formaciones reactivas dominan el cuadro clínico.
ARTISTA GENUINO: Al comienzo, el artista es también un introvertido, y no está muy lejos de la neurosis. Es
constreñido por necesidades pulsionales hiperintensas; querría conseguir honores, riqueza, fama y el amor
de las mujeres. Pero le faltan los medios para alcanzar estas satisfacciones. Por eso, como cualquier otro
insatisfecho, se extraña de la realidad y trasfiere todo su interés, también su libido, a las formaciones de
deseo de su vida fantaseada, desde las cuales se abre un camino que puede llevar a la neurosis. Es probable
que su constitución incluya una vigorosa facultad para la sublimación y una cierta flojera de las represiones
decisivas para el conflicto. El reino intermedio de la fantasía es admitido por acuerdo universal de los
hombres, y todo desposeído espera hallar en él alivio y consuelo. Cuando alguien es un artista genuino se
las ingenia, en primer lugar, para elaborar sus sueños diurnos de tal modo que pierdan lo que tienen de
tienen de excesivamente personal y de chocante para los extraños, y para que estos puedan gozarlos
también. Además sabe atenuarlos hasta el punto en que no dejen translucir fácilmente su proveniencia de
las fuentes prohibidas.
INHIBICION, SINTOMA Y ANGUSTA. CAPITULO I.
Inhibición se puede dar ese nombre a una limitación normal de una función. En cambio, síntoma equivale a
indicio de un proceso patológico. Entonces, también una inhibición puede ser un síntoma. La terminología
procede, pues, del siguiente modo: habla de inhibición donde está presente una simple rebaja de la
función, y de síntoma, donde se trata de una desacostumbrada variación de ella o de una nueva
operación. Muy diversos procedimientos para perturbar la función: 1) el mero extrañamiento de la libido,
que parece producir a lo sumo lo que llamamos una inhibición pura; 2) el menoscabo en la ejecución de la
función; 3) su obstaculización mediante condiciones particulares, y su modificación por desvío hacia otras
metas; 4) su prevención por medidas de aseguramiento; 5) su interrupción mediante un desarrollo de
angustia toda vez que no se pudo impedir su planteo, y por último, 6) una reacción con posterioridad que
protesta contra ella y quiere deshacer lo acontecido cuando la función se ejecutó a pesar de todo. Acerca
de las inhibiciones, podemos decir entonces, a modo de conclusión, que son limitaciones de las funciones
yoicas, sea por precaución o a consecuencia de un empobrecimiento de energía.
INHIBICION, SINTOMA Y ANGUSTA. CAPITULO II
SINTOMA RESULTADO DEL PROCESO REPRESIVO. EL YO: el síntoma es indicio y sustituto de una satisfacción
pulsional interceptada, es un resultado del proceso represivo. La represión parte del yo, quien,
eventualmente por encargo del superyó, no quiere acatar una investidura pulsional incitada en el ello.
Mediante la represión, el yo consigue coartar el devenir-conciente de la representación que era la
portadora de la moción desagradable. El análisis demuestra a menudo que esta se ha conservado como
formación inconciente. Por obra del proceso represivo el placer de satisfacción que sería de esperar se
muda en displacer.
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DESTINO DE LA MOCION PULSIONAL: A consecuencia de la represión, el decurso excitatorio intentado en el
ello no se produce; el yo consigue inhibirlo o desviarlo. Con esto se disipa el enigma de la mudanza de
afecto a raíz de la represión.
PODER DEL YO SOBRE EL ELLO. SISTEMA P-CC. SEÑAL EN EL YO DE DISPLACER: el yo adquiere este influjo a
consecuencia de sus íntimos vínculos con el sistema percepción, vínculos que constituyen su esencia y han
devenido el fundamento de su diferenciación respecto del ello. La función de este sistema, que hemos
llamado P-Cc, se conecta con el fenómeno de la conciencia; recibe excitaciones no sólo de afuera, sino de
adentro, y, por medio de las sensaciones de placer y displacer, que le llegan desde ahí, intenta guiar todos
los decursos del acontecer anímico en el sentido del principio de placer. Tendemos a representarnos al yo
como impotente frente al ello, pero, cuando se revuelve contra un proceso pulsional del ello, no le hace
falta más que emitir una señal de displacer para alcanzar su propósito con ayuda de la instancia casi
omnipotente del principio de placer.
DEFENSA. INTENTO DE HUIDA, INVSTIDURA DE LA SEÑAL DE ANGUSTIA. EXPOSICION FENOMENOLOGICA:
La defensa frente a un proceso indeseado del interior acontece siguiendo el patrón de la defensa frente a
un estímulo exterior y el yo emprende el mismo camino para preservarse tanto del peligro interior como el
exterior. A raíz de un peligro externo, el ser orgánico inicia un intento de huida: primero quita la investidura
a la percepción de lo peligroso; luego discierne que el medio más eficaz es realizar acciones musculares
tales que vuelvan imposible la percepción del peligro, aun no rehusándose a ella: sustraerse del campo de
acción del peligro. La represión equivale a un tal intento de huida. El yo quita la investidura (preconciente)
de la agencia representante de pulsión que es preciso reprimir, y la emplea para el desprendimiento de
displacer (de angustia). Se tiene el derecho a retener la idea de que el yo es el genuino almácigo de la
angustia, y a rechazar la concepción anterior, según la cual la energía de investidura de la moción reprimida
se mudaba automáticamente en angustia. Al expresarme así anteriormente, proporcioné una descripción
fenomenológica, no una exposición metapsicológica.
ANGUSTIA E IMAGEN MNEMICA PREEXISTENTE: la angustia no es producida como algo nuevo a raíz de la
represión, sino que es reproducida como estado afectivo siguiendo una imagen mnémica preexistente. Los
estados afectivos están incorporados en la vida anímica como unas sedimentaciones de antiquísimas
vivencias traumáticas y, en situaciones parecidas, despiertan como unos símbolos mnémicos. Un símbolo
de afecto para la situación del peligro constituye una necesidad biológica.
CONSIDERACIONES INJUSTIFICADAS CON RESPECTO A LA ANGUSTIA: considero injustificado suponer que
en todo estallido de angustia ocurra en la vida anímica algo equivalente a una reproducción de la situación
del nacimiento. Ni siquiera es seguro que los ataques histéricos, que en su origen son unas reproducciones
traumáticas de esa índole, conserven de manera duradera ese carácter.
REPRESIONES PRIMORDIALES: debemos habérnoslas en el trabajo terapéutico son casos de esfuerzo de dar
caza. Presuponen represiones primordiales producidas con anterioridad, que ejercen su influjo de
atracción sobre la situación reciente.
EL SUPERYO EN LOS ESTALLIDOS DE ANGUSTIA Y PELIGRO A SOBREESTIMAR SU PAPEL, SINTOMA: los
primeros estallidos de angustia se producen antes de la diferenciación del superyó. Es enteramente
verosímil que factores cuantitativos como la intensidad hipertrófica de la excitación y la ruptura de la
protección antiestímulo constituyan las ocasiones inmediatas de las represiones primordiales.La mención
de la protección antiestímulo nos recuerda que las represiones emergen en dos diversas situaciones, a
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saber: cuando una percepción externa evoca una moción pulsional desagradable, y cuando esta emerge en
lo interior sin mediar una provocación así. Ahora bien, protección antiestímulo la hay sólo frente a
estímulos externos, no frente a exigencias pulsionales internas.
MOCION PULSIONAL, SUSTITUTO, DESPLAZAMIENTO, INHIBICION. NO SATISFACCION PLACENTERA.
COMPULSION: formación de síntoma. Este se engendra a partir de la moción pulsional afectada por la
represión. Cuando el yo, recurriendo a la señal de displacer, consigue su propósito de sofocar por entero la
moción pulsional, no nos enteramos de nada de lo acontecido. Sólo nos enseñan algo los casos que pueden
caracterizarse como represiones fracasadas en mayor o menor medida. A pesar de la represión, la moción
pulsional ha encontrado un sustituto, pero uno harto mutilado, desplazado, inhibido. Ya no es reconocible
como satisfacción. Y si ese sustituto llega a consumarse, no se produce ninguna sensación de placer; en
cambio de ello, tal consumación ha cobrado el carácter de la compulsión. El proceso sustitutivo es
mantenido lejos, en todo lo posible, de su descarga por la motilidad; y si esto no se logra, se ve forzado a
agotarse en la alteración del cuerpo propio y no se le permite desbordar sobre el mundo exterior; le está
prohibido trasponerse en acción.
VASALLAJES DEL YO: El yo gobierna el acceso a la conciencia así como el paso a la acción sobre el mundo
exterior, en la represión afirma su poder en ambas direcciones. La agencia representante de pulsión tiene
que experimentar un aspecto de su exteriorización de fuerza, y la moción pulsional misma, el otro.
El yo es endeble frente al ello.
INHIBICION, SINTOMA Y ANGUSTIA. CAPITULO III
EL YO Y EL ELLO: La separación del yo respecto del ello. Pero, por otra parte, el yo es idéntico al ello, no es
más que un sector del ello diferenciado en particular. Pero si el yo permanece ligado con el ello, no es
separable del ello, entonces muestra su fortaleza. Parecido es el nexo del yo con el superyó; en muchas
situaciones se nos confunden, las más de las veces sólo podemos distinguirlos cuando se ha producido una
tensión, un conflicto entre ambos. Y en el caso de la represión se vuelve decisivo el hecho de que el yo es
una organización, pero el ello no lo es; el yo es justamente el sector organizado del ello.
IMPOTENCIA DEL YO. SINTOMA FUERA DE LA ORGANIZACIÓN YOICA Y COMO CUERPO EXTRAÑO.: Si el acto
de la represión nos ha mostrado la fortaleza del yo, al mismo tiempo atestigua su impotencia y el carácter
no influible de la moción pulsional singular del ello. En efecto, el proceso que por obra de la represión ha
devenido síntoma afirma ahora su existencia fuera de la organización yoica y con independencia de ella. Y
no sólo él: también todos sus retoños gozan del mismo privilegio, se diría que de extraterritorialidad. Cada
vez que se encuentren por vía asociativa con sectores de la organización yoica cabe la posibilidad de que los
atraigan y, con esta ganancia, se extiendan a expensas del yo. Una comparación que nos es familiar desde
hace mucho tiempo considera al síntoma como un cuerpo extraño que alimenta sin cesar fenómenos de
estímulo, y de reacción dentro del tejido en que está inserto. Sin duda, la lucha defensiva contra la moción
pulsional desagradable se termina a veces mediante la formación de síntoma.
LUCHA DEFENSIVA CONTRA EL SINTOMA: La Lucha defensiva secundaria nos muestra dos rostros de
expresión contradictoria. Por una parte, el yo es constreñido por su naturaleza a emprender algo que
tenemos que apreciar como intento de restablecimiento o de reconciliación. El yo es una organización, se
basa en el libre comercio y en la posibilidad de influjo recíproco entre todos sus componentes; su energía
desexualizada revela todavía su origen en su aspiración a la ligazón y la unificación, y esta compulsión a la
síntesis aumenta a medida que el yo se desarrolla más vigoroso. Así se comprende que el yo intente,
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además, cancelar la ajenidad y el aislamiento del síntoma, aprovechando toda oportunidad para ligarlo de
algún modo a sí e incorporarlo a su organización mediante tales lazos.
VENTAJAS DEL SINTOMA: el yo se comporta como si se guiara por esta consideración: el síntoma ya está ahí
y no puede ser eliminado; ahora se impone avenirse a esta situación y sacarle la máxima ventaja posible.
Sobreviene una adaptación al fragmento del mundo interior que es ajeno al yo y está representado por el
síntoma, adaptación como la que el yo suele llevar a cabo normalmente respecto del mundo exterior
objetivo. Así el síntoma es encargado poco a poco de subrogar importantes intereses, cobra un valor para
la afirmación de sí, se fusiona cada vez más con el yo, se vuelve cada vez más indispensable para este.
NEUROSIS OBSESIVA, PARANOIA Y SATISFACCION NARCICISTA: Otras configuraciones de síntoma, las de la
neurosis obsesiva y la paranoia, cobran un elevado valor para el yo, mas no por ofrecerle una ventaja, sino
porque le deparan una satisfacción narcisista de que estaba privado. Las formaciones de sistemas de los
neuróticos obsesivos halagan su amor propio con el espejismo de que ellos, como unos hombres
particularmente puros o escrupulosos, serían mejores que otros; las formaciones delirantes de la paranoia
abren al ingenio y a la fantasía de estos enfermos un campo de acción que no es fácil sustituirles.
GANANCIA DE LA EFERMEDAD: esta viene en auxilio del afán del yo por incorporarse el síntoma, y refuerza
la fijación de este último. Estas ligazones de reconciliación entre el yo y el síntoma actúan en el bando de
las resistencias. No nos resulta fácil soltarlas. La perturbación parte del síntoma, que sigue escenificando su
papel de correcto sustituto y retoño de la moción reprimida, cuya exigencia de satisfacción renueva una y
otra vez, constriñendo al yo a dar en cada caso la señal de displacer y a ponerse a la defensiva.
CONFERENCIA 27 LA TRANSFERENCIA.
EL NEUROTICO CURADO: El conflicto patógeno de los neuróticos no puede confundirse con una lucha
normal entre mociones del alma situadas en un mismo terreno psicológico, es una disputa entre poderes,
de los cuales uno alcanzo el estadio de lo preconsciente y consciente mientras que el otro fue contenido en
el estadio de lo inconsciente. No puede lograrse acuerdo, una decisión afectiva solo puede producirse si los
dos se encuentran en el mismo terreno, la tarea de la terapia consiste en posibilitar esto. Aquello de lo cual
nos valemos no puede ser sino la sustitución de lo inconsciente por lo consciente, la traducción de lo
inconsciente a lo consciente. Al hacer esto cancelamos las represiones, eliminamos las condiciones para la
formación de síntomas y mudamos el conflicto patógeno en un conflicto normal que tiene que hallar de
alguna manera su solución.
OTRO HOMBRE Y EL MISMO: El neurótico devendría otro hombre tras haberse sometido al trabajo de un
psicoanálisis y ahora el resultado final sería apenas que tiene en el interior de si algo menos de inconsciente
y algo más de consciente que antes. En neurótico curado ha devenido en verdad otro hombre, aunque en el
fondo siga siendo el mismo, ha devenido lo que en el mejor de los casos y condiciones favorables podía
devenir.
SUSTITUIR LO INCONCIENTE POR LO CONCIENTE: Nos valemos de o la sustitución de lo inconciente por lo
conciente, la traducción de lo inconciente a lo conciente. Al hacer que lo inconciente prosiga hasta lo
conciente, cancelamos las represiones, eliminamos las condiciones para la formación de síntoma y
mudamos el conflicto patógeno en un conflicto normal que tiene que hallar de alguna manera su solución.
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Podemos expresar la meta de nuestro empeño con diversas fórmulas: Hacer conciente lo inconciente,
cancelación de las represiones, llenado de las lagunas amnésicas; todo viene a decir lo mismo.
TERAPIA CAUSAL: Se llama así a un procedimiento que no toma como punto de abordaje las
manifestaciones patológicas, sino que se propone eliminar sus causas. En la medida en que no se propone
como tarea inmediata la eliminación de los síntomas, la terapia analítica se comporta como causal. En
efecto, hemos rastreado el encadenamiento causal a lo largo de las represiones hasta llegar a las
disposiciones pulsionales, a las intensidades relativas que presentan dentro de la constitución y a las
desviaciones producidas en el curso de su desarrollo.
RESISTENCIA: ¿Cómo se remueve la resistencia? De la misma manera: coligiéndola y presentándosela al
paciente. La resistencia, en efecto, brota de una represión; de la misma que procuramos solucionar, o de
una anterior. La resistencia es producida por la contrainvestidura que se erigió para reprimir la moción
chocante. La contrainvestidura, o resistencia, no pertenece al inconciente,. sino al yo, que es nuestro
colaborador, y esto es así por más que aquella no esté destinada a ser conciente.
DESEO DE SANAR: ¿Con qué fuerzas pulsionales trabajamos en un caso así? En primer lugar, con la
aspiración del paciente a sanar, que lo movió a avenirse al trabajo en común con nosotros; y en segundo
lugar, con la ayuda de su inteligencia, que reforzamos mediante nuestra interpretación
VIEJO CONFLICTO: Hemos logrado renovar el viejo conflicto de la represión, hacer que se revise el proceso
tramitado entonces. Como material nuevo aportamos, en primer lugar, la advertencia de que la decisión
primera ha llevado a la enfermedad, y la promesa de que otra facilitará el camino hacia la curación; en
segundo lugar, el enorme cambio sobrevenido en todas las condiciones desde el momento temporal en que
se produjo aquel primer rechazo. En aquella época el yo era débil, infantil, y quizá tenía fundamento para
ver en el reclamo libidinal un peligro. Hoy es fuerte y experimentado, y además tiene en el médico un
auxiliar. Nos está permitido esperar, entonces, que el conflicto renovado pueda guiarse hacia un desenlace
más favorable que el de la represión.
NEUROSIS Y PSICOSIS: existen otras formas de enfermedad en las que, no obstante ser idénticas las
condiciones, nuestro procedimiento terapéutico nunca alcanza éxito. También en ellas estuvo en juego un
conflicto originario entre el yo y la libido, que llevó a la represión -por más que esta deba caracterizarse
tópicamente de otro modo-; también aquí es posible pesquisar los lugares en los cuales se produjeron las
represiones en la vida del enfermo: aplicamos el mismo procedimiento, estamos dispuestos a hacer
idénticas promesas, brindamos el mismo auxilio comunicando representaciones-expectativa y,
nuevamente, la diferencia temporal entre el presente y aquellas represiones favorece otro desenlace para
el conflicto. Y a pesar de todo ello, no logramos cancelar una sola resistencia ni eliminar una sola represión.
Estos pacientes, los paranoicos, los melancólicos, los aquejados de dementia praecox, permanecen
totalmente incólumes e inmunes a la terapia psicoanalítica.
TRANFERENCIAS Y PROGRESOS EN EL ANALISIS: Notamos que el paciente, al que no le interesaría sino
encontrar una salida para sus conflictos patológicos, desarrolla un interés particular hacia la persona del
médico. Todo lo que tiene que ver con esta persona le parece mucho más importante que sus propios
asuntos, y lo distrae de su condición de enfermo. Por otro lado, en estas condiciones el análisis hace
brillantes progresos; el paciente comprende lo que se le apunta, profundiza en las tareas que la cura le
plantea, el material de recuerdos y ocurrencias afluye en abundancia, sorprende al médico por la seguridad
y el acierto de las interpretaciones que hace, y este no puede menos que comprobar complacido cuán
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prestamente asimila el enfermo todas las novedades psicológicas que ahí fuera, en el mundo, suelen
despertar la más enconada oposición entre los sanos. Al buen entendimiento durante el trabajo analítico
corresponde también una mejoría objetiva del estado patológico, por todos reconocida. Pero un tiempo
tan bueno no puede durar siempre. Un buen día se estropea. Aparecen dificultades en el tratamiento; el
paciente asevera que nada más se le ocurre. Se comporta como lo hace fuera de la cura, como si nunca
hubiera establecido aquel pacto con el médico; es evidente que le preocupa algo, pero quiere reservárselo.
TRANSFERENCIA: Creemos que se trata de una transferencia de sentimientos sobre la persona del médico,
pues no nos parece que la situación de la cura avale el nacimiento de estos últimos. Más bien conjeturamos
que toda esa proclividad del afecto viene de otra parte, estaba ya preparada en la enferma y con
oportunidad del tratamiento analítico se transfirió sobre la persona del médico. El mismo vínculo con el
médico, la misma sobrestimación de sus cualidades, el mismo abandono al interés de él y los mismos celos
hacia todo cuanto lo rodea en la vida. Las formas sublimadas de la transferencia son más frecuentes entre
hombre y hombre, y más rara la demanda sexual directa, en la misma medida en que la homosexualidad
manifiesta cede el paso a los otros usos de este componente libidinal. En los pacientes masculinos, el
médico observa más a menudo que en el caso de las mujeres una forma de manifestación de la
transferencia que, a primera vista, parece contradecir todo lo descrito basta aquí: la transferencia hostil o
negativa. la transferencia surge en el paciente desde el comienzo del tratamiento y durante un tiempo
constituye el más poderoso resorte impulsor del trabajo. Pero si después se muda en resistencia, es preciso
prestarle atención y reconocer que modifica su relación con la cura bajo dos condiciones diferentes y
contrapuestas: en primer lugar, cuando en calidad de inclinación tierna se ha hecho tan fuerte, ha dejado
ver tan claramente los signos de su procedencia de la necesidad sexual, que no puede menos que suscitar
una resistencia interior contra ella; y en segundo lugar, cuando consiste en mociones hostiles en vez de
mociones tiernas. Por regla general, los sentimientos hostiles salen a la luz más tarde que los tiernos, y
detrás de ellos; en su simultánea presencia resultan un buen reflejo de la ambivalencia de sentimientos que
rige en la mayoría de nuestros vínculos íntimos con otros seres humano.
RECUERDO: superamos la transferencia cuando demostramos al enfermo que sus sentimientos no
provienen de la situación presente y no valen para la persona del médico, sino que repiten lo que a él le
ocurrió una vez, con anterioridad. De tal manera lo forzamos a mudar su repetición en recuerdo. Y
entonces la transferencia, que, tierna u hostil, en cualquier caso parecía significar la más poderosa amenaza
para la cura, se convierte en el mejor instrumento de ella, con cuya ayuda pueden desplegarse los más
cerrados abanicos de la vida anímica.
NEUROSIS ARTIFICIAL. NEUROSIS. NEUROSIS DE TRANSFERENCIA: No es entonces incorrecto decir que ya
no se está tratando con la enfermedad anterior del paciente, sino con una neurosis recién creada y
recreada, que sustituye a la primera. Todos los síntomas del enfermo han abandonado su significado
originario y se han incorporado a un sentido nuevo, que consiste en un vínculo con la transferencia. 0 de
esos síntomas subsistieron sólo algunos, que admitieron esa remodelación. Ahora bien, el domeñamiento
de esta nueva neurosis artificial coincide con la finiquitación de la enfermedad que se trajo a la cura, con la
solución de nuestra tarea terapéutica La transferencia tiene esta importancia extraordinaria, lisa y
llanamente central para la cura.
Si el enfermo tiene que librar, batalla por batalla, el conflicto normal con las resistencias que le hemos
revelado en el análisis, necesita de una impulsión poderosa que influya sobre la decisión en el sentido
deseado por nosotros, el que lleva al restablecimiento. Lo que decide el resultado de esta lucha no es su
penetración intelectual, sino únicamente su relación con el médico. En la medida en que su transferencia es
de signo positivo reviste al médico de autoridad y presta creencia a sus comunicaciones y concepciones.
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Por tanto, en general, un ser humano es accesible también desde su costado intelectual únicamente en la
medida en que es capaz de investir libidinosamente objetos; y tenemos buenas razones para reconocer y
temer en la magnitud de su narcisismo una barrera contra la posibilidad de influirlo, aun mediante la mejor
técnica analítica.
NEUROSIS NARCICISTAS. TRANSFERENCIA Y CURA.: La observación permite conocer que los que adolecen
de neurosis narcisistas no tienen ninguna capacidad de transferencia o sólo unos restos insuficientes de
ella. Rechazan al médico, no con hostilidad, sino con indiferencia. Por eso este no puede influirlos; lo que
dice los deja fríos, no les causa ninguna impresión. Sobre la base de impresiones obtenidas en la clínica
habíamos aseverado que en estos enfermos debía de haberse resignado la investidura de objeto,
trasponiéndose la libido de objeto en libido yoica. Por este rasgo los habíamos separado del primer grupo
de neuróticos (histeria, neurosis de angustia y neurosis obsesiva). Y bien; su conducta frente al intento
terapéutico confirma aquella conjetura. No muestran transferencia alguna y por eso son inaccesibles para
nuestro empeño; no podemos curarlos.
SUGESTION Y TRANSFERENCIA: Bernheim, con certera agudeza, fundó la doctrina de los fenómenos
hipnóticos en el principio de que todos los hombres pueden ser sugestionados de algún modo, son
sugestionables. Su sugestionabilidad no es más que la inclinación a la transferencia, concebida de manera
demasiado estrecha, de suerte que ahí no cabe la transferencia negativa. Pero Bernheim nunca pudo decir
qué era en verdad la sugestión y cómo se producía. Para él constituía un hecho básico, acerca de cuyo
origen no podía aclarar nada. No advirtió que la provenía de la sexualidad, de la actividad de la libido.
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