Acerca del lenguaje científico-médico La traducción es una puerta

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Acerca del lenguaje científico-médico
La traducción es una puerta abierta al intercambio de
conocimientos
entre
diferentes
países,
lo
que
implica
familiarizarse
con
culturas,
costumbres
y
conocimientos
diferentes. Por eso no hay que desaprovechar la posibilidad de
conocer un idioma y convertirlo en un arma de trabajo, de
conocimiento y de aprendizaje.
La traducción de documentos científicos exige, no solo habilidad
lingüística, sino también un gran conocimiento de la materia a
tratar.
La profesora Suárez de la Torre plantea en su texto Competencia
Traductora «… saber un idioma no es suficiente para realizar una
traducción, más aún si se trata de textos con alto grado de
especialidad en una disciplina científica …» y más adelante
continúa diciendo «…traducir implica no sólo el conocimiento de
las lenguas, sino contar con una competencia comunicativa en
sentido laxo para transmitir el sentido de un texto original a
un texto de llegada». Si esa especialidad científica que se
traduce es la medicina, requiere más aún de conocimientos y
habilidades específicas, porque son cada vez más los términos
que aparecen y se crean constantemente en el campo de la
medicina gracias a los nuevos descubrimientos, al desarrollo y
a los avances de la tecnología, y porque el acto de traducir no
sólo atañe a lo puramente idiomático, sino que involucra también
cuestiones culturales e ideológicas fundamentales.
Plantea David Wade que «la traducción, o al menos la traducción
científico–técnica, es toda semántica. Requiere una comprensión
adecuada del texto de origen además del conocimiento de un marco
conceptual asociado y la habilidad de expresarlo coherentemente,
con un estilo correcto y con la terminología adecuada, en el
idioma de destino, que normalmente debería coincidir con la
lengua nativa del traductor».
Los que traducimos sabemos que este arte demanda, además,
habilidad y preparación en la materia que se va a traducir, de
ahí que se considere importante la especialización de los
traductores. En el caso de los traductores en el campo de la
salud es de mucha importancia conocer las particularidades de la
traducción de textos de medicina, porque traducir es mucho más
que pasar una información de una lengua a otra.
La terminología médica, la redacción y el estilo de los textos
científicos son temas que preocupan grandemente a traductores,
redactores, terminólogos y lingüistas, entre otros. Para los
traductores en el campo de las ciencias médicas reviste mucha
importancia conocer las particularidades de la traducción de
textos de medicina, porque traducir es mucho más que pasar una
información de una lengua a otra. Traducir es un proceso
bastante complejo, y no basta con sustituir palabras de un
idioma por sus equivalentes en otro. Al traducir hay que
trasladar la información de una lengua a otra, pero hay mantener
la estructura, la intención de acuerdo con el contexto y, sobre
todo, la fidelidad del contenido y también el estilo.
Por eso, es una gran ventaja que las personas con dominio de un
idioma combinen ese conocimiento con el de la especialidad; si
hablamos del campo de la salud, el médico que puede combinar sus
conocimientos científicos con sus conocimientos de idioma logra
una combinación perfecta.
A la hora de traducir un texto médico el problema más grave
puede ser entender el texto original debido, en gran medida, a
la terminología técnica, y ciertamente es así. La medicina es un
campo del saber extremadamente amplio y multidisciplinario y
como pertenece a las ciencias sigue procedimientos rigurosos de
investigación y verificación. Por este motivo, la terminología
médica abarcará también términos de disciplinas afines como la
biología, la bioquímica y la microbiología, contemplará el
nombre de los equipos, a menudo de avanzada tecnología, que se
emplean en los estudios de laboratorio y en los tratamientos
hospitalarios, los nombres de medicamentos y de procederes
quirúrgicos. En una gran cantidad de artículos médicos aparecen
también conceptos y términos estadísticos cuando estos incluyen
estudios clínicos, ya sean longitudinales o transversales.
Por tanto, para llegar a ser traductor especializado en
cualquier rama de la ciencia, la técnica, la cultura o la
sociología el traductor tiene que estar muy bien preparado en
ambos idiomas, en la lengua materna y en la lengua extranjera;
además de tener conocimientos de la especialidad que va a
traducir. Y en el caso específico de la medicina, especialidad
en la que la terminología se basa en étimos latinos y griegos,
el traductor debe tener un elevado nivel de conocimiento
general.
Aunque a veces se cree que basta, por lo tanto, con equiparse
con algunos glosarios de especialidades, diccionarios técnicos
especializados —bilingües y monolingües— y tener acceso a
traductores
automáticos
por
una
parte
y,
por
otra,
familiarizarse con algunos conocimientos morfológicos básicos en
ambos idiomas, no siempre esta es la solución; también consultar
textos paralelos en la lengua materna arroja resultados más
fiables y mejores que todos los diccionarios técnicos; además,
tener una buena base de conocimientos del idioma al que se
traduce facilita la comprensión del tema en el idioma en que
está escrito el artículo objeto de traducción.
El traductor, por tanto, debe enriquecer cada día sus
conocimientos del idioma materno y del idioma extranjero y, en
general,
ampliar
constantemente
sus
conocimientos
en
la
especialidad que traduce para garantizar el resultado exitoso de
su trabajo de traducción.
¿Cuáles son, entonces, las dificultades que suele presentar la
traducción médica? Podemos dividirlas en dos grandes categorías:
las generales y las específicas. Las generales son las que
parecen inherentes a la traducción entre dos lenguas, y son las
que causan serios problemas de comprensión; mientras que las
específicas se dan exclusivamente en textos médicos. Para salvar
las primeras basta entonces con tener un buen conocimiento de
los idiomas de partida y de llegada, y las específicas se salvan
cuando se combinan los conocimientos de los idiomas y los de la
especialidad.
En el caso de la traducción de textos médicos hay que tener en
cuenta también que el traductor puede enfrentarse a la tarea de
tener que traducir
1. información sobre productos, anuncios
específicos, aparatos ortopédicos, prótesis,
de
medicamentos
2. artículos de periódicos y suplementos especializados
3. artículos de revistas médicas, información para pacientes
4.
certificados
médicos
discapacidad, de defunción)
5. historias clínicas,
ensayos clínicos
(de
informes
salud,
médicos,
de
enfermedad,
documentación
de
sobre
6. libros de divulgación
7. libros especializados, trabajos de investigación
8. libros de texto, resúmenes de artículos, tesis, tesinas y
patentes
9. manuales de uso de equipos médicos
10. recetas y prospectos de medicamentos.
Por tanto, … la comprensión de las minucias técnicas puede
constituir todo un reto, duro y largo, para los que no están
suficientemente preparados, por lo que no debe subestimarse la
importancia de una íntima familiaridad con el idioma extranjero.
Bibliografía
García P. Elena. La traducción de textos alemanes: Cuestiones
de teoría y práctica, Salamanca 1989. Tesis doctoral
Páez ALF. Competencia traductora.
Suárez León Carmen. La Alegría
Ciencias Sociales, La Habana, 2007
de
Traducir,
Editorial
Wade David. La traducción científica: Un puente de transmisión
de conocimientos.
Lic. Irma Castillo Pereira
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