COMO DEFENDER UNA MARCA EN FRONTERA

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COMO DEFENDER UNA MARCA EN FRONTERA
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Por José Luis Ramos-Zurita
Desafortunadamente nuestro país tiene el muy dudoso honor de ser el 4° lugar mundial en
producción y consumo de piratería; es decir, muchos de los artículos que usualmente compramos
(textiles, calzado, electrónicos, música, películas, medicamentos, alimentos procesados, joyería,
relojes, etc.) son, o pueden ser, apócrifos.
No obstante que la piratería es un fenómeno bastante complejo, y que evidentemente implica
varios aspectos, el enfoque de esta colaboración se refiere a la piratería que es fabricada en el
extranjero y que proviene, principalmente, de aquellos países del sureste asiático que se han
convertido en verdaderos paraísos de la piratería gracias a diversos factores como el bajo costo de
la mano de obra y un marco legal bastante permisivo, y que alientan el crecimiento de sus
economías al exportar productos apócrifos a todo el mundo.
A pesar de las circunstancias antes descritas, en nuestro país contamos con las herramientas
legales suficientes para proteger la propiedad industrial (en este caso, marcas) de la piratería
extranjera, mismas que trataré de describir en este artículo.
Por principio de cuentas es importante recordar que las autoridades aduaneras mexicanas no
cuentan con facultades para revisar y/o intervenir mercancías en materia de la posible infracción de
derechos de propiedad intelectual (patentes, marcas, derechos de autor), ya que, en términos de la
Ley Aduanera, sólo pueden actuar como autoridades ejecutoras de las órdenes expedidas por la
autoridad competente en estas materias.
Aun y cuando esta circunstancia puede parecer desalentadora, el orden legal mexicano sí
contempla acciones para combatir la entrada de mercancías apócrifas a nuestro país, que pueden
ser clasificadas en acciones administrativas y acciones penales; cada una reviste características
particulares, lo que las hace aconsejables dependiendo del tipo de problema que se pretenda
atacar.
En primer término, las acciones administrativas consisten, básicamente, en los recursos legales
que se promueven ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), como son las
solicitudes de aplicación de medidas provisionales (mal llamadas “solicitudes de medidas en
frontera”) y/o las solicitudes de declaración administrativa de infracción, previstas por la Ley de la
Propiedad Industrial.
Usualmente, estas acciones son viables cuando estamos en presencia de mercancías que invaden
los derechos protegidos por una patente o cuando los objetos apócrifos ostentan marcas que
resultan similares a alguna marca registrada, de manera tal que puedan engañar a los posibles
consumidores al confundirlos en relación a los productos originales.
Para que las acciones administrativas prosperen resulta imperioso satisfacer ciertos requisitos que
prevé la ley, principalmente respecto de la información necesaria para identificar el tipo y
características de las mercancías infractoras, así como los datos del importador y/o consignatario
de esos bienes; igualmente es necesario aportar alguna garantía con la que cubran los daños y
perjuicios que se podrían causar al importador al ejercitar esas acciones, lo que impide que dichas
acciones sean ejercitadas de manera frívola o abusiva y entorpezcan las actividades legítimas de
los importadores.
Por otra parte, cuando estamos en presencia de artículos que ostentan falsificaciones de marcas
registradas (es decir, que ostentan marcas idénticas a las originales), normalmente es aconsejable
presentar una querella ante la Procuraduría General de la República (PGR), señalando los hechos
y solicitando a dicha institución que investigue las circunstancias que son posiblemente
constitutivas de un delito. Este tipo de acción usualmente resulta más flexible y rápida (gracias a
las facultades constitucionales concedidas al Ministerio Público de la Federación) que las acciones
administrativas, no obstante que, también, reviste características particulares que hacen muy
aconsejable analizar las diferentes opciones para cada caso en específico.
Finalmente, es recomendable que los dueños de las marcas, patentes y/o derechos de autor
afectados por este grave fenómeno se acerquen a un abogado especialista en la materia quien,
seguramente, sabrá darle el mejor consejo para resolver su problema.
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