Lectura y escritura en el hipertexto

Anuncio
Lectura y escritura en el hipertexto
Ana Calvo Revilla
Departamento de Periodismo
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación
Universidad San Pablo-CEU de Madrid
El término hipertexto fue acuñado en 1981 por Theodor H. Nelson,
quien pasó a designar bajo esta expresión un tipo de texto
electrónico, una escritura no secuencial que, mediante la existencia
de una serie de bloques de texto conectados entre sí por nexos
(links), permite al usuario establecer una multiplicidad de itinerarios
de acceso y ampliar de modo significativo superiores posibilidades de
lectura en una pantalla interactiva; partimos de la definición que del
hipertexto nos ofrece Theodor H. Nelson:
“Con hipertexto, me refiero a una escritura no secuencial, a un
texto que bifurca, que permite que el lector elija y que se lea
mejor en una pantalla interactiva. De acuerdo con la noción
popular, se trata de una serie de bloques de texto conectados
entre sí por nexos, que forman diferentes itinerarios para el
usuario".1
Anteriormente a la acuñación del término, en julio del año 1945, el
concepto había sido desarrollado por Vannevar Bush en un artículo
publicado en la revista Atlantic Monthly titulado Cómo podemos
pensar; en dicho artículo Bush, a partir del diseño de la nueva
arquitectura filosófica y técnica del nuevo mundo del ciberespacio y
de los ordenadores, trazaba un paralelismo interesante entre el
funcionamiento de la mente humana mediante asociación de ideas y
el hipertexto, que sigue también esa tendencia natural a la "selección
por asociación", al no seguir un hilo único y lineal.
Ha sido a comienzos de la década de los noventa cuando el
hipertexto se ha convertido en el instrumento interactivo de
comunicación entre los hombres permitiendo una velocidad de
navegación y asociación entre los contenidos, superior a la alcanzada
por la inteligencia humana, hecho que modifica los procesos
cognoscitivos, de aprendizaje, de comunicación, etc. En este sentido
señala A. Sarasqueta:
“La comunicación interactiva a través de las herramientas
tecnológicas que tenemos que saber manejar contribuye, por
otra parte, a potenciar una nueva dimensión del sistema
inteligente. Éste opera mediante el proceso negociador que
establecemos con nuestro propio sistema motor. Le damos
información y conocemos su respuesta, y procedemos así de
forma continuada. Si en ese proceso cerebral utilizamos la
capacidad de información e interactividad que nos proporciona
el ordenador, el proceso de negociación con nuestro sistema
inteligente gana en potencialidad y en resultados que se
traducen en nuevas ideas, conocimientos y decisiones”.2
Para caracterizar el hipertexto, es necesario partir de los elementos
que conforman su estructura textual; la terminología empleada para
designar los elementos estructurales del mismo es variada. Así G. P.
Landow, siguiendo a R. Barthes, utiliza el concepto lexia para
designar los nodos o secuencias textuales, que él considera
“unidades de lectura” que comprenden, unas, pocas palabras y otras,
algunas frases3. Espen J. Aarseth4, sin embargo, propone los
términos texton para designar una cadena de grafemas, que se
corresponde con el material escrito por el autor, y escripton para
designar una secuencia ininterrumpida de uno o más textones,
construidos por cada uno de los lectores a través de la trayectoria
textual elegida, la cual diferirá de la elegida por el autor,
construyendo de este modo un nuevo texto. El hipertexto es
configurado como una textualidad compuesta de bloques y nexos
(hipervínculos) que permiten multiplicar los trayectos de lectura.
Otros autores utilizan el término significante para designar para
referirse al texton, y significado para referirse al escripton.5
El hipertexto es un medio informático que relaciona información
tanto verbal como no verbal, al almacenar caracteres, imágenes y
sonidos y relacionar los distintos elementos con facilidad; sus nexos
electrónicos unen lexias tanto "externas" a un texto dado (por ejemplo
un comentario a éste por otro autor, o textos paralelos o
comparativos), como internas, creando de este modo un texto
multilineal o multisecuencial.
Señalamos a continuación algunos de los rasgos configuradores del
hipertexto, siguiendo el análisis efectuado por James Conklin6, uno
de los grandes estudiosos de este tema: el hipertexto es una base de
datos en red, formada por “páginas” de información textual y gráfica
(“nodos” en otra terminología), visualizadas a través de ventanas, las
cuales contienen enlaces que representan las conexiones a otras
páginas de la base de datos.
Compuesto de múltiples cuerpos sin unión secuencial
predeterminada, el hipertexto no tiene un eje primario de
organización; es el lector quien, libremente y con una gran
autonomía, desplaza o fija el principio organizador marcando su
recorrido entre las lexias a través de diversas trayectorias, bien
dentro de la obra o fuera de ella. En cualquier caso, el texto principal
ya no constituye el centro, pudiendo haber tantos centros de lectura
como lectores posibles: no puede subsistir ninguna jerarquía.
El hipertexto tiene dos elementos estructuradores: el texto
estructurado por el autor tiene como elemento base el texton,
mientras que el que estructura el lector-usuario tiene como unidad
base el escripton. Así pues, tenemos unidades de escritura (texton,
significante) y unidades de lectura (escripton, significado).
Otro de sus rasgos destacados es la no-linealidad: el hipertexto es
un texto electrónico conformado por lexias unidas entre sí por
hipervínculos (nexos electrónicos), con una estructura de información
no-lineal o no-secuencial; a diferencia de la delimitación a que
estamos acostumbrados en la tipología tradicional del texto, las
fronteras del hipertexto están difuminadas, al constituir un nodo
dentro de una gran red de textos. Este carácter no lineal de la
estructura de los contenidos posibilita el acceso rápido a una visión
global de los mismos, con las consecuencias lógicas derivadas de
este hecho: el aumento de la capacidad de conocimiento del
individuo, de su inteligencia y libertad, entre otras. Conviene, sin
embargo, subrayar que el hipertexto no escapa totalmente a la
secuencialidad, puesto que colocar un nexo es proponer una línea a
seguir.
Al suprimir la linealidad, propia del texto impreso, el hipertexto
carece de la unidad característica de lo escrito; si bien los nexos
contribuyen al enriquecimiento de las relaciones con otros textos,
también contribuyen a la dispersión y fragmentación del texto en
otros textos. Hacemos alusión a este aspecto con palabras de G. P.
Landow:
“La necesaria contextualidad e intertextualidad, que surgen al
situar unidades de lectura en una red de trayectos fácilmente
navegables, entretejen los textos, incluidos los de otros autores
y los de medios no verbales. Un efecto de este proceso es que
debilita, y tal vez destruye, cualquier sentido de unicidad
textual”.7
La unidad textual fijada por el autor es pronto una unidad efímera,
ya que desaparecerá en el momento que suspenda su lectura y no
volverá a producirse de nuevo, aunque empiece de nuevo, porque
habrá cambiado el contexto en el cual lo hace.
Cuando el texto impreso se convierte en un texto electrónico, deja
de poseer la misma clase de textualidad; en este sentido, son de gran
interés las observaciones de G. P. Landow al respecto:
“El hipertexto reconfigura el texto de un modo fundamental
que los nexos electrónicos no parecían indicar a primera vista.
A la fuerza, la hipertextualidad incluye una proporción de
información no verbal mucho mayor que la imprenta”.8
Para facilitar el acceso del lector a la información hipertextual, en
esa estructura no-lineal, mediante la navegación o "browsing",
presenta algunos “servicios” como herramientas de búsqueda, mapas
conceptuales, índices, aplicaciones como botones que facilitan el
volver atrás los pasos, señalan la presencia de un nexo etc.; todos
ellos constituyen procesos interactivos de identificación, de selección
y de búsqueda de la información.
El hipertexto presenta un acceso abierto: frente al texto lineal, de
acceso único, el hipertexto tiene diferentes accesos a cada uno de
los escriptones; así el lector puede llegar por diferentes caminos a los
distintos fragmentos de texto.
Es asociativo: el índice de un texto no-lineal es asociativo y se
incluye en el mismo texto y no fuera de él; esto le permite al lector
innumerables ventajas cuando quiere recuperar información.
Es un texto electrónico ordenado y estructurado, pero no
secuencialmente; a través del hipertexto el lector puede acceder a un
gran número de bases de datos de forma asociativa y organizada,
combinando información de diferentes fuentes; por este motivo, se
revela de gran utilidad para la adquisición de conocimientos si está
bien organizado; y, por el contrario, puede provocar situaciones de
desorientación, pérdida de la ubicación y desbordamiento cognitivo si
no está bien estructurado. Aparte de una buena estructuración de los
conocimientos, se precisa por parte del lector un cierto dominio de las
estrategias de navegación con el fin de evitar búsquedas
infructuosas.
El hipertexto es un medio de información dinámica que ofrece
diversos caminos de lectura en función del interés del usuario, para lo
cual la información se presenta movible, puede cambiar de lugar,
modificar su presentación, ser estructurada en varios niveles; de este
modo aumenta la capacidad de diálogo del lector con el texto y las
posibilidades de comunicación entre los distintos usuarios. Como ha
subrayado G. P. Landow, “una de las características fundamentales
del hipertexto es estar compuesto de cuerpos de textos conectados,
aunque sin eje primario de organización”9; será el lector quien
marque su eje de lectura textual.
Algunas de las consecuencias derivadas de este hecho son la
difuminación de los límites del metatexto, así como la imposibilidad
de aplicarle las nociones de comienzo o final del texto tradicionales; a
este hecho ya había aludido J. Derrida al señalar la conveniencia de
abandonar la concepción tradicional de texto como una recopilación
conclusa de escritos.10
Los usuarios del hipertexto pueden tomar parte activa en la
configuración de su propio texto, llegando a construir otro texto con
sus aportaciones; en consecuencia, se difuminan de este modo las
fronteras entre autor y lector.
El hipertexto expande la noción de texto más allá de los elementos
estrictamente lingüísticos; el hipertexto no usa exclusivamente el
código lingüístico sino que hace uso también de códigos no
lingüísticos al incorporar al discurso verbal elementos de diversa
naturaleza: visuales (imágenes, mapas, diagramas), acústicos
(sonido). El hipertexto ha dado lugar a la aparición de un nuevo
código mediante iconos que son comprendidos por hablantes de
distintas comunidades lingüísticas.
El concepto de hipertexto está relacionado con el de hipermedias o
multimedias, que siguiendo la definición de Tolhurst11 son concebidas
como uniones interactivas de información que incluyen texto,
imágenes estáticas (fotos o ilustraciones), imágenes en movimiento
(video o animaciones), audio (música o sonidos), texto, etc., y que
generan un tipo de comunicación directa, rápida, de rasgos
semejantes a los que constituyen la comunicación oral.
Si esta combinación de medios está correctamente utilizada,
contribuye al perfeccionamiento del proceso de aprendizaje y de
comprensión al aproximarse algo más a la manera habitual en que
los seres humanos nos comunicamos, es decir, utilizando varios
sentidos para comprender un mismo objeto o concepto.
Como ha subrayado Juan Pi Llorens, Presidente de IBM, “las
nuevas tecnologías en general, e Internet en particular, han hecho
que surjan nuevas necesidades de expresión, nuevos conceptos que
nuestros idiomas no pueden describir adecuadamente por carecer de
términos o palabras precisas. La mayor parte de esta nueva
terminología proviene del inglés”.12
A este aspecto se ha referido Francisco A. Marcos Martín, al señalar
los cambios lingüísticos experimentados en el propio uso de la
lengua, con la aparición de nuevas acepciones en términos como
“navegar”, “bajar(se)”, “descargar”; la aparición de palabras
homónimas del tipo “chatear”, sin relación con el término chato sino
con el inglés chat, y el uso de préstamos, tan frecuentes ya, como
hardware o software.13
La similitud de funcionamiento entre la estructura de las relaciones
semánticas que se establecen desde el cerebro humano y la red de
nodos de información que interactúan en el hipertexto han sido objeto
de estudio desde la psicología cognitiva; el hipertexto hace posible la
conexión de diversos textos entre sí y el establecimiento de
relaciones asociativas de gran envergadura.
Todos estos rasgos que configuran la realidad del hipertexto
modifican necesariamente los conceptos actuales de texto, lector,
autor, etc., así como el concepto tradicional de cultura, transmitida
hasta el momento en los libros y las bibliotecas. Así lo ha subrayado
G. P. Landow al afirmar que “el hipertexto cambia radicalmente las
experiencias que leer, escribir y texto suponen (...)”14.
Frente a la lectura secuencial, con principio y fin, de un texto
impreso, la utilización de los hipertextos implica la presencia de un
lector más activo que el habitual, con una mayor capacidad de
análisis y de asociación de ideas; es el lector quien planifica su propia
estrategia de búsqueda atendiendo a su campo de intereses de
conocimientos, aficiones, etc.; en función de los cuales el lector
decide las estrategias de navegación precisas, pudiendo optar entre
las conexiones sugeridas por los nexos o enlaces o buscar
conexiones nuevas; la navegación del lector está limitada, sin
embargo, por la propia configuración del texto que orienta y conduce
al lector a través de los diferentes enlaces, la propia presentación del
texto, etc.
El hipertexto, base funcional y estructural de la World Wide Web,
constituye un tipo de escritura diferente de la escritura impresa, que
configura tipos de lectura diversa, al permitir la creación de tantas
interconexiones como los lectores quieran establecer; como ha
subrayado Thaïs Morgan, entre uno de sus principales efectos se
encuentra el de la liberación al texto de los determinismos de diversa
naturaleza, y su apertura a infinitas relaciones15; si bien, como ha
subrayado G. P. Landow, esto “no impide a los interesados leer la
obra en términos del autor y de la tradición”.16
La hipertextualidad lógicamente ha sido puesta en relación con la
definición de polifonía con que caracterizó Bachtin la novela; el
hipertexto permite la presencia de multiplicidad de voces, de tantas
como lecturas posibles e interconexiones se establezcan; como ha
subrayado G: P. Landow, “más bien, la voz siempre es la que emana
de la experiencia combinada del enfoque del momento, de la lexia
que uno está leyendo y de la narrativa en perpetua formación según
el propio trayecto de lectura”17. Se puede percibir una estrecha
conexión entre el hipertexto y la realización del formalismo ruso
bajtiniano, por ese aspecto dialógico, polifónico y multivocal.
El “texto electrónico” no mantiene la tradicional división entre texto e
imagen impuesta por la imprenta, ya que incluso los procesadores de
palabras permiten, usualmente, incluir ilustraciones. Entre los
elementos visuales que incluye se encuentra el cursor, definido por
G. P. Landow como un “una flecha, línea o cualquier otro elemento
gráfico parpadeante, que representa la presencia del lector-escritor
en el texto"18; su presencia indica la posibilidad de afectar/modificar el
texto, algo inconcebible con la letra impresa, en la cual el lápiz podía
agregar algo pero no cambiar el original.
El procesamiento electrónico de textos ha introducido un enorme
cambio en la tecnología de elaboración del texto, sin duda el más
radical desde la invención de la imprenta.
El hipertexto inevitablemente conlleva la aparición de un marco
psíquico diferente: utiliza y produce nexos con otros textos e ideas,
que el autor extrae de su memoria o de los sistemas electrónicos con
los cuales trabaja, y éstos desplazan al texto, lector y escritor hacia
otro espacio de escritura.
Así mismo, el escritor pierde el control sobre la lectura y los límites
del hipertexto. Una obra puede mezclarse con las de otros autores;
un texto puede dispersarse en otros, porque el lector -conectado a
una red- puede buscar nuevas asociaciones y conexiones, no
predefinidas por el autor. Ninguna versión es definitiva: siempre es
posible la corrección, la actualización.
El proceso de lectura se beneficia de los rasgos que configuran el
hipertexto: la capacidad de mostrar imágenes en movimiento, sonido,
etc., la mayor facilidad de acceso a textos dispersos en poco tiempo,
la posibilidad de enlazar múltiples datos en red, su inmediatez,
posibilitar la ejecución de una lectura orientada al usuario, posible
con conocimientos mínimos informáticos, etc.
En la práctica, lo que hace la Web es intentar entrelazar todo el
conocimiento disponible en la red Internet en una compleja telaraña
de servidores y documentos interconectados. Esto se consigue con el
uso del hipertexto, que consiste en establecer enlaces entre
documentos por medio de ciertas palabras e imágenes que aparecen
resaltadas en la pantalla y que permiten saltar directamente de un
documento a otro.
El hipertexto deja en manos del lector muchas decisiones que,
anteriormente, eran propias del autor o del editor. Al leer una obra en
hipertexto, se puede generalmente cambiar el tamaño de la
tipografía, para verlo mejor. Al llegar a una nota, se podría abrir una
segunda ventana y leer la nota, sin borrar el texto original (y la nota
aparece, así, como otro texto, no como algo subsidiario o parásito);
sucesivamente, se podrían ir estableciendo nuevos nexos, siendo el
lector quien en cada momento decide si sigue alguno de ellos; esta
red de interconexiones con otros textos ha de ser establecida con un
gran sentido crítico y reflexivo, de tal manera que le permita al lector
rescatar la información valiosa, verídica y que contribuya a la
adquisición del conocimiento.
El hipertexto esboza nuevas posibilidades de aprendizaje autónomo
que replantean los modelos pedagógicos convencionales y orientan a
la construcción del saber pedagógico en un escenario nuevo y en
muchos casos desconocido.
La forma más desarrollada del hipertexto la tenemos en Internet, el
hipertexto allí está representado por la posibilidad de que el lector
mismo genere su propio argumento. El medio, la herramienta de
creación está determinada por palabras claves embebidas en el
texto, las cuales al ser activadas permiten vincular (o saltar) al lector
a otros textos relacionados con dicha palabra clave, es decir, el lector
no debe necesariamente seguir el orden establecido y puede
alterarlo. Pero esta forma no es completa si no mencionamos el
hipervínculo, el cual en forma más genérica permite enlazar ya no
sólo una palabra sino también otros objetos de una página con otros
textos o sitios de Internet. Así, una imagen puede ser el medio de
vínculo temático o un botón.
Aunque ha aplicado su estudio al diseño del hipertexto en el
contexto educativo, el profesor Julio Cabero Almenara19 ha señalado,
entre otros, los siguientes rasgos configurativos del hipertexto: facilita
pantallas de ayuda para que el lector identifique dónde se encuentra,
qué recorrido está realizando, utiliza un diseño de pantallas que
faciliten la navegación abierta por el programa, posibilita la
integración de los nuevos conocimientos que se van presentando con
los ya adquiridos, etc. Son múltiples las redes de información a las
que el lector tiene acceso y que le permiten apropiarse de dicha
información e integrarlo en un conocimiento previo, en un nodo
preexistente, ampliando la red de conocimientos.20
Un rasgo fundamental de la lectura de hipertextos es la difuminación
de las fronteras tradicionales existentes entre el autor y el lector de
un texto impreso; el lector puede convertirse en lector-autor si
acompaña la lectura del documento en hipertexto de la integración en
el mismo de nuevos cuerpos de conocimiento, de notas, de nuevos
textos y nexos al hiperdocumento.21
Esta posibilidad de que cada lector pueda agregar, alterar, editar el
texto abre la puerta a la creación colectiva; a medida que otros
lectores accedan a él, el texto queda abierto como tierra fértil para
que broten nuevas y mejores ideas.
La versatilidad, en consecuencia, es enorme y requiere un lector
activo. Algunos sistemas -como el Lotus Notes- ofrecen además la
posibilidad de agregar información que queda así vinculada a puntos
precisos del texto leído: si bien no es posible -habitualmentemodificar el original, sí es posible transformarlo en algo totalmente
nuevo y eminentemente personal, o bien -incluso- en obra colectiva,
ya que también es posible, en las redes institucionales (Intranets) que
varias personas adhieran sus comentarios a un mismo texto original y
que la versión comentada esté al alcance de todos.
El hipertexto ha originado el desarrollo de estrategias de lectura
propias, que lo caracterizan: exige la adquisición de nuevos hábitos
de lectura, que permitan la lectura de todo tipo de textos y de códigos
diversos e interrelacionados; implica el conocimiento de nuevas
fuentes de información y el tratamiento de las mismas, el manejo de
los nuevos soportes y medios técnicos para su lectura; el
conocimiento de estrategias de búsqueda, recuperación y transmisión
de la información.
El hipertexto fomenta un tipo de lectura nerviosa, impaciente,
distraída, en búsqueda de nuevos enlaces, de nuevos contenidos,
alejada de los hábitos requeridos por la lectura reflexiva. Por otro
lado, potencia la capacidad de relacionar conceptos y un aprendizaje
no limitado a la memorización repetitiva de los mismos.
También propicia un tipo de lectura activa en continuo diálogo con el
texto, en la que el lector puede moverse con libertad, sin la necesidad
de seguir una estructura predeterminada, siendo el lector quien crea
su propia secuencia textual al canalizar su foco de intereses y elegir,
en función de los mismos, su centro de atención.
La lectura no lineal también hace que el texto se oriente hacia el
lector, quien se convierte en creador de significados. En este sentido
cada lector puede construir su propio texto, dándole un nuevo
significado, ya que el índice del texto es asociativo, por lo que el
acceso a diferentes referencias será más rápido y eficaz, y afectará
tanto a la naturaleza de lo leído como al lector, pues éste a medida
que va leyendo construye conocimiento al ir saltando de una
referencia a otra; así va ampliando, construyendo, un nuevo
conocimiento que le hará llegar a estar cada vez en una nueva
situación en la que las posibilidades de enriquecimiento aumentan
exponencialmente. Además, el hipertexto le permite a cada lector
partir de diferente nivel de conocimiento, o de diferente finalidad, y
experimentar niveles heterogéneos de comprensión.
En este sentido, el hipertexto fomenta un tipo de conocimiento
autodidacta, desarrollando estrategias cognitivas particulares y
habilidades de pensamiento propias. La lectura que genera el
hipertexto viene definida como un proceso en el que el lector
esencialmente construye y reestructura su propio conocimiento de un
modo autónomo.
La "nueva cultura de la comunicación hipertextual" provoca un
replanteamiento de la práctica educativa y de la forma de
relacionarse con el conocimiento; no se puede seguir pensando en
saberes acabados, cerrados, contenidos en un programa rígido y
establecido con anterioridad, sino en un currículo abierto y flexible.
En esta nueva “sociedad del conocimiento” conviene estar
prevenidos para no confundir la información con el conocimiento, ya
que, como ha subrayado Alejandro Llano, “la información es algo
externo, que se halla a nuestra disposición. El conocimiento, en
cambio, es un crecimiento interno, un avance hacia nosotros mismo,
un enriquecimiento de nuestro ser práctico, una potenciación de
nuestra capacidad operativa. Mientras que la información sólo tiene
valor para el que sabe qué hacer con ella: dónde buscarla, cómo
seleccionarla, qué valor posee la que se ha obtenido y, por último,
cómo procede utilizarla”.22
Es lógico que el hipertexto, convertido en un instrumento esencial
del proceso de aprendizaje y también de la enseñanza despierte gran
interés desde áreas científicas diversas como la psicología cognitiva
o conductiva, la lingüística, la teoría del conocimiento o de la
comunicación, la inteligencia artificial, etc.
Notas:
[1] Cfr. T. H. Nelson (1981), Literary Machines (Swathmor, Pa.,
publicación propia), p. 2.
[2] Cfr. A. Sarasqueta (2001), “La comunicación digital potencia
nuestro sistema inteligente”, en Nueva Revista, 77, pp. 73-79, p.
78.
[3] Cfr. R. Barthes (1970), S/Z, París, Éditions du Seuil (traducción
castellana: S/Z, Madrid, Siglo XXI, 1980)
[4] Cfr. E. J. Aarseht (1997), No linealidad y teoría literaria. En
Teoría del hipertexto. Barcelona, Paidos.
[5] Para profundizar en estos conceptos véase cfr.
http://www.hezkuntza.net/programa/.
[6] Cfr. J. Conklin (1987), “Hipertext: an introduction and survey”,
en IEEE Computer, 20, nº 9.
[7] Cfr. G. P. Landow (1995), Hipertexto. La convergencia de la
teoría crítica contemporánea y la tecnología, Barcelona, Paidós,
p. 74.
[8] Cfr. ibidem, p. 61.
[9] Cfr. ibidem, p. 24.
[10] Cfr. J. Derrida (1972), La Dissemination, París, Édtions du
Seuil (traducción castellana: La diseminación, Madrid,
Fundamentos, 1975).
[11] Cfr. D. Tolhurst (1995), "Hypertext, hypermedia, multimedia
defined?" en Educational technology, vol. XXXV, nº 2, pp. 2126.
[12] Cfr. J. Pi Llorens (2001), “La traducción cibermática del
español”, en Nueva Revista, 74, pp. 145-147, p. 145.
[13] Cfr. F. A. Marcos Martín (2000), “El español y la red”, en
Nueva Revista, 70, pp.140-145, pp. 140-141.
[14] Cfr. G. P. Landow (1995), Hipertexto. La convergencia de la
teoría crítica contemporánea y la tecnología, cit., p. 61.
[15] Cfr. T. E. Morgan (1985), “Is There an Intertext in this Text?:
Literary and Interdisciplinary Approaches to Intertextuality”, in
American Journal of Semiotics 3, pp. 1-2.
[16] Cfr. G. P. Landow (1995), Hipertexto. La convergencia de la
teoría crítica contemporánea y la tecnología, cit., p. 23.
[17] Cfr. ibidem, p. 23.
[18] Cfr. ibidem, p. 62.
[19] Cfr. J. Cabero Almenara (1996), “Nuevas tecnologías,
comunicación y educación”, Edutec, nº 1 (URL:
http://www.uib.es/depart/dceweb/revelec1.html).
[20] Para profundizar en las consecuencias derivadas del empleo
del hipertexto en el aprendizaje y en la educación son
interesantes los estudios de Rocío Rueda Ortiz (1999),
“Hipertexto, ambientes de aprendizaje y formación”, en Espiral.
Nuevas tecnologías y comunicación, Enero
(http://www.pangea.org/org/espiral): "El replanteamiento de los
modelos pedagógicos convencionales con la incorporación de
los dispositivos tecnológicos implica reconsiderar desde las
metas hasta las prácticas pedagógicas mismas, pero apuntando
hacia la formación de sujetos cada vez más conscientes y
responsables de su propio proceso formativo. En este sentido,
los dispositivos hipertextuales generan un ambiente propicio de
aprendizaje, que requiere, sin embargo, de la presencia de
otras alternativas, de otras formas de aproximarse al
conocimiento. Por ejemplo, tanto las experiencias directas con
hechos o fenómenos naturales, físicos, sociales, la observación
directa de la realidad, como la experimentación, siguen siendo
interacciones esenciales en la construcción de conocimiento
científico y tecnológico".
[21] Puede ser interesante cfr.
http://www.hezkuntza.net/programa/. Y también Ministerio de
Educación de la Nación, (2000), El monitor de la educación.
Tercer trimestre. Año I. N° 1; B. Fainholc (1999), La
interactividad en la educación a distancia. Paidós. Buenos
Aires.
[22] Cfr. A. Llano (2000), “La hora de la sociedad de la
inteligencia”, en Nueva Revista, 70, pp. 162-169, p. 163. Puede
ser interesante cfr. J. Adell (1995), "La navegación hipertextual
en el World-Wide-Web: implicaciones para el diseño de
materiales educativos". Comunicación al II Congreso de Nuevas
Tecnologías de la Información y Comunicación para la
Educación, Universitat Illes Balears, Palma de Mallorca, 1995.
Versión electrónica (1996):
http://nti.uji.es/docs/nti/edutec95.html
© Ana Calvo Revilla 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de
Madrid
2010 - Reservados todos los derechos
Permitido el uso sin fines comerciales
_____________________________________
Súmese como voluntario o donante , para promover el crecimiento y la difusión de la
Biblioteca Virtual Universal. www.biblioteca.org.ar
Si se advierte algún tipo de error, o desea realizar alguna sugerencia le solicitamos visite
el siguiente enlace. www.biblioteca.org.ar/comentario
Descargar