¡gloria! La necesidad hoy de retornar a Soli Deo Gloria

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RS21 Vol.13, No.1 (Abril, 2011)
¡gloria!
La necesidad hoy de retornar a Soli Deo Gloria
Guillermo Green
Hay una tienda en nuestra ciudad que vende ropa fina,
telas y muchas cosas hermosas, especialmente para mujeres.
Se llama, “Tienda La Gloria”. Me imagino que las damas que
entran a la tienda, rodeadas de artefactos bellos y codiciables,
¡sienten que están en la gloria!
El término gloria permea el testimonio bíblico1. Pero, ¿qué
significa? ¿Cómo definir gloria en la biblia? Si usted tuviera que
darme una definición concisa de gloria, ¿qué diría? Recordemos
que para los Reformadores de la Iglesia en el siglo 16, este
concepto de gloria era sumamente importante —casi céntrico
para su fe. De hecho, uno de los lemas fue: Soli Deo gloria. Pero
no oímos tanto este lema hoy. ¿Qué ha pasado con el énfasis
bíblico? ¿Qué ha pasado con la herencia de nuestro padres
protestantes? ¿En qué se ve afectada la Iglesia con la pérdida de
este enfoque?
1. La amplitud de la gloria de Dios
1. En la Biblia Reina Valera, encontramos 386 ocasiones en que se traduce
el texto bíblico con ‘gloria’. En la mayoría de los casos, el hebreo es kabod,
y el griego es doxa.
¡Gloria!
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He hecho un intento de agrupar pasajes según tema. Los voy
a listar aquí. El lector se impresionará con la amplitud del uso
del concepto gloria. En algunos casos, parecen contradictorios.
A continuación voy a hacer un esfuerzo por resumir y aplicar
algunas enseñanzas bíblicas sobre la gloria de Dios.
enseñanza
respaldo bíblico
Gloria es la presencia de
Dios
Ex 40:34,35 Salmo 26:8; 2
Cron 7:1-3
La gloria de Dios es visible,
Dios es vestido de gloria
Ex 16:7,10; Salmo 104:1
La gloria de Dios es juicio
Ex 16:7; 24:17 (fuego
abrasador —Sinaí); Mateo
25:31,32; Marcos 8:38;
Juan 12:35-41
La gloria de Dios santifica
Ex 29:43
La gloria de Dios equivale el
nombre de Dios
Ex 33:18 / 34:6ss “misericordia / justo”; Juan 1:14
La gloria de Dios llena la
tierra
Nu 14:20-22; Salmo 8:1;
Salmo 19:1: Isa 6:3
La gloria de Dios equivale la
grandeza de Dios
Deut 5:24; Salmo 24:7ss;
Luc 2:14; Juan 1:14: Rom
1:23
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Reforma siglo 21
enseñanza
respaldo bíblico
La gloria de Dios es compartida
Israel sería para loor, fama
y gloria ante las naciones,
Deut 26:19; Salmo 8:5 —al
hombre: Juan 17:22; Rom
3:23; Rom. 8:18
La gloria de Dios es la justicia inmutable de Jehová
1 Sam 15:29
Damos gloria a Dios
1 Cron 16:28; Salmo 96:37; 115:1; Mal 2:2; Luc 2:14;
Rom 16:27
La gloria es sólo para Dios y
no la comparte
Isa 42:8,12; Juan 1:14
Dios es gloria nuestra
Salmo 30:12
Pedimos que sea llena la
tierra de la gloria de Dios
Salmo 57:5,11: Rom 16:27
¡Ponemos gloria en nuestra
alabanza!
Salmo 66:2
La gloria de Dios equivale el
cielo después de la muerte
Salmo 73:24: Luc 24:26 —
Jesús entró en su gloria
Apelamos a la gloria de
Dios para salvación
Salmo 79:9
La gloria de Dios de Dios es
contrastada con los ídolos y
las naciones
Salmo 106:20: Isa 23:9: Jer
2:11
¡Gloria!
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enseñanza
respaldo bíblico
Las obras de Dios son gloria
Salmo 111:3: Juan 2:11 —
Jesús mostró gloria; Jn 11:4;
Jn 11:40
Gloria = hermosura de Dios
Salmo 145:5; Isa 4:2: 35:2
La gloria de Dios es magnificencia
Salmo 145:5,12: Ef 3:21
Los santos se glorían en la
salvación y juicio de Dios
Salmo 149:5, 9 (ver todo el
Salmo): Isa 58:8
Dios salva a sus hijos para
su gloria
Isa 43:7; Rom 9:23; Rom
15:7; Ef. 1:6,12,14,18
Veremos la gloria de Jesús
en la resurrección
Juan 17:24
2. Gloria y Presencia de Dios
Creo que el significado más básico de gloria es la representación impactante de la presencia trascendental de Dios. Las
manifestaciones de la gloria de Dios exhiben en primer lugar su
trascendencia a los hombres. En este sentido, la gloria de Dios
es su presencia trascendental.2
Encontramos las primeras manifestaciones de la gloria de
2. Note lo paradójico de la frase: ‘presencia’ ‘trascendental’. Las
manifestaciones de la gloria de Dios, al ser visibles y ‘cercanas’, manifiestan
su presencia. Pero siendo gloriosas, comunican un aspecto de la trascendencia
de Dios.
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Reforma siglo 21
Dios en la creación. Pero no hubo otros seres humanos que lo
presenciaran. Las manifestaciones de su gloria vistas por los seres
humanos comienzan de manera amplia en Sinaí.3 Dios convoca
al pueblo de Israel para ratificar su pacto con ellos mediante
una tremenda exhibición de su gloria. Si bien el capítulo 20 de
Éxodo no menciona las palabras gloria de Dios, los capítulos
posteriores aclaran que fue la gloria de Dios la que se manifestó
sobre el monte (ver especialmente capítulo 24). Y ¿cuál fue la
reacción del pueblo? Leemos que el pueblo temblaba (ver Éxodo
20:18-20). Y Moisés afirma que esta manifestación de la gloria
de Dios era “para que su temor esté delante de vosotros, para
que no pequéis” (Éx. 20:20).
El uso de luz brillante en muchas ocasiones resalta el carácter
trascendental de la presencia de Dios. Junto con luz, en muchas
ocasiones viene de arriba. Como los hombres no encendemos el
sol, ni controlamos los relámpagos, sino Dios, así su presencia en
luz, relámpago, y fuego señalan su trascendencia. Por ejemplo,
la primera vez que Israel ve la gloria de Dios, fue en la nube
sobre el desierto (Éx. 16:10). Esta misma nube de gloria y fuego
se asentó sobre Sinaí (desde arriba), y Dios llamó a Moisés a
entrar en ella. El pueblo de Israel vio la gloria de Dios como
fuego abrasador (Éx. 24:17). Es relevante para este estudio
notar que cuando Jesucristo se transfiguró, los tres Evangelios
mencionan luz brillante (Mat. 17:2; Marcos 9:3; Lucas 9:29).
Lucas menciona explícitamente que “vieron la gloria de Jesús”
(Lucas 9:32). También Pedro menciona la gloria que Jesucristo
recibió “desde la magnífica gloria” en el monte de transfiguración
3. No ignoro las manifestaciones de la gloria de Dios a Abraham (Gén.
15:17), y a Jacob (Gén. 28:12). Me refiero al comienzo de la salvación del
pueblo de Dios y las manifestaciones públicas de su gloria.
¡Gloria!
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(2 Pedro 1:17). Pedro resalta con doble dosis la naturaleza trascendental de Cristo, al ser glorioso, y al recibir gloria desde arriba,
desde la gloria de Dios.
No hay espacio para ver todos los pasajes donde la gloria de
Dios es visible en luz. Pero podemos concluir que este aspecto de
la manifestación visible de la presencia de Dios señala y resalta su
trascendencia. Dios no viene de este mundo, sino que viene desde
afuera, desde arriba. La luz de la gloria de Dios es a menudo tan
fuerte, como fuego, que los seres humanos tiemblan ante ello.
Dios es Dios trascendental.
3. Gloria y juicio
Una parte integral de la manifestación de la gloria de Dios,
es el juicio santo de Dios. Siendo Dios Creador trascendental,
llama a cuentas a sus criaturas. Y cuando se acerca para castigar,
se acerca con gloria. Dios deja claro quién es que está castigando.
No es casualidad lo que está pasando, no es otro dios que trae
mala suerte. Es Yavé, el Dios del pacto, quien viene a juzgar.
Por ejemplo, cuando el pueblo murmuraba queriendo carne,
la gloria de Jehová se manifestó, y aunque les dio carne, fueron
castigados severamente (Éx. 16). En la rebelión de Coré, Datán
y Abiram, Dios se manifestó en su gloria, y fuego salió de su
presencia, consumiendo a los rebeldes (ver Números 16:19-50).
En este contexto es crucial notar las palabras del Señor Jesús
con respecto a su venida con gloria. Jesús toma para sí mismo
la tarea de juzgar con gloria, así haciéndose igual a Jehová del
Antiguo Testamento. Por ejemplo, Jesús dice que él volverá con
gran gloria, y enviará a sus ángeles a juzgar la tierra (Mateo
24:30,31). Y Cristo dice explícitamente que las naciones serán
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Reforma siglo 21
llevadas delante de él en su trono de gloria para ser juzgadas
(Mateo 25:31,32). Además de proveer un argumento fuerte para
la divinidad de Jesucristo, nos da otro ejemplo de que la gloria
de Dios señala su derecho soberano y trascendental de juzgar a
todo hombre.
4. Gloria, Grandeza, y Magnificencia
Hay una serie de pasajes que relacionan la gloria de Dios
sencillamente con la grandeza de Dios. Abarca el sentido de
magnificencia, hermosura del Dios sublime. Por ejemplo, Moisés
les recuerda a los israelitas que habían visto la gloria y grandeza
de Dios en medio del fuego, y ese hecho debía infundir amor,
respeto y el temor de Dios en ellos (Deut. 5:24).
En Salmo 27 David hace un llamado a que las puertas
mismas de la ciudad se levanten para que entre “el Rey de gloria”,
el Rey que es “fuerte, valiente, poderoso en batalla”. ¡El Rey de
gloria! Como la población se ponía en pie para aclamarle victoria
a los reyes, David hace un llamado a los creyentes a ofrecer gritos
de júbilo ante Dios. La grandeza, la magnificencia, la gloria de
Dios ¡deben ser celebradas!
Muchos son los pasajes que relacionan la gloria de Dios
con la grandeza y magnificencia de Dios: “Bendice, alma mía,
a Jehová. Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; Te has
vestido de gloria y de magnificencia” (Salmo 104:1). No hay
espacio para citarlos, pero con una concordancia el lector los
puede encontrar con facilidad.
Es importante notar que el apóstol Pablo estaba empapado
de una buena teología de la gloria de Dios. En su tratamiento en
Romanos 1, Pablo nota explícitamente que la razón por la cual
¡Gloria!
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la ira de Dios es derramada del cielo, es porque los hombres han
traicionado a Dios —específicamente con respecto a la gloria que
él merece. Los hombres no reconocieron la grandeza, la magnificencia y la trascendencia de Dios, y “cambiaron la gloria de Dios”
por imagen de hombre y otras criaturas, sirviendo y honrando
las cosas creadas antes que al Creador (Romanos 1:23-25). Pablo
afirma que la raíz fundamental, y la ofensa principal, es no reconocer la grandeza, magnificencia y gloria de Dios, y darle a otra
criatura el reconocimiento que sólo Dios merece.
5. Soli Deo Gloria
Los Reformadores del siglo 16 destacaron estos aspectos de
la gloria de Dios cuando levantaron como bandera el lema Soli
Deo Gloria. Dos cosas principales los llevaron a esto.
1) Dios no era suficientemente Dios en la Iglesia de su
tiempo. La iglesia medieval había creado una confusión increíble
en cuanto al concepto de Dios. Por un lado, presentaban a un
Dios que arrojaba gente al infierno, o por lo menos a un purgatorio horrible, y los monjes y frailes manipulaban las masas por
el miedo y el temor. Pero por otro lado, este mismo Dios era
un Dios que se podía manipular a través de ofrendas, sacrificios,
y otros convenios. Y así prosperaba el buen negocio de la religión —unos vendiendo la gracia de Dios, y otros comprando.
La situación llegó a tocar fondo con las prácticas crasas de los
vendedores de indulgencias como William Tetzel, cuya frase
célebre era “¡Tan pronto suene la moneda en el frasco, un alma
salta del purgatorio”!
Los Reformadores se rebelaron contra esta idea de un Dios
manipulado por una iglesia corrupta. Retornando al énfasis de
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Reforma siglo 21
las Escrituras, alzaron la voz con David, con Pablo, y todos los
autores de la Biblia haciendo un llamado a reconocer la grandeza de Dios, su soberanía y su magnificencia —¡su gloria! “Soli
Deo Gloria”.
2) Pero en segundo lugar, los Reformadores del siglo 16
protestaron la elevación del hombre a un nivel desmedido. La
jerarquía de la iglesia se atribuía demasiada gloria, empezando
por el papa que decía ser el vicario de Cristo. Calvino respondió
diciendo que Jesús no necesitaba ningún vicario en la tierra, que
era totalmente capaz de gobernar su Iglesia, mediante su Palabra
y su Espíritu. Toda la pompa que practicaban los cleros, y la autoridad desmedida que se atribuían, atentaba contra la gloria de
Dios. Elevaban a los hombres por encima de su lugar apropiado.
Pero había otro problema en cuanto al lugar del hombre, y
tenía que ver con la teología semipelagiana que se había desarrollado. Dejando sus fundamentos agustinianos, la iglesia medieval
llegó a atribuirle demasiado poder al hombre con respecto a su
propia salvación. El Concilio de Trento resume las conclusiones
de la iglesia medieval, y declara que el hombre no sólo puede,
sino debe cooperar con la gracia de Dios para su propia justificación.4 Trento niega que el cristiano pueda tener la seguridad
4. Ver entre otros, TRENTO, SECCIÓN VII, CAP. X. Del aumento de
la justificación ya obtenida. “Justificados pues así, hechos amigos y domésticos de Dios, y caminando de virtud en virtud, se renuevan, como dice el
Apóstol, de día en día; esto es, que mortificando su carne, y sirviéndose de
ella como de instrumento para justificarse y santificarse, mediante la observancia de los mandamientos de Dios, y de la Iglesia, crecen en la misma
santidad que por la gracia de Cristo han recibido, y cooperando la fe con las
buenas obras, se justifican más; según está escrito: El que es justo, continúe
justificándose. Y en otra parte: No te receles de justificarte hasta la muerte.
Y además: Bien veis que el hombre se justifica por sus obras, y no solo por la
fe. Este es el aumento de santidad que pide la Iglesia cuando ruega: Danos,
¡Gloria!
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de su salvación excepto por revelación especial de Dios. Todos
deben luchar toda su vida para asegurar entrar al cielo.5
Los Reformadores negaban que el hombre pudiera contribuir a su propia justificación, ya que la Biblia enseña que el
hombre está muerto en sus pecados (Ef. 2:1), destituido de
la gloria de Dios (Rom. 3:23), e inútil para buscar su propia
salvación (Rom. 3:12). Atribuirle esta capacidad era alzar demasiado al hombre —una vez más restándole gloria a Dios. Los
Reformadores señalaban que la Biblia misma enfatiza que “la
salvación es de Jehová” (ver Salmo 3:8; Jonás 2:9; Apoc. 19:1).
También la Biblia enfatiza que toda la gloria en la salvación es
para Dios, y que él no comparte su gloria con otros dioses, ¡y
menos con los hombres pecadores! (Isaías 42:8,12).
Resumiendo, parte de la profunda corrupción de la religión
en el siglo 16 fue el bajar a Dios de su lugar de grandeza y magnificencia, convirtiéndolo en un Dios que se podía manipular. Y
en segundo lugar, se le atribuía al hombre demasiada capacidad
en su propia salvación.
6. Soli homini gloria
Creo que podemos ver en la iglesia evangélica moderna las
Señor, aumento de fe, esperanza y caridad.”
5. Ver por ejemplo, TRENTO, SECCIÓN VII, CAP. XII. Debe evitarse
la presunción de creer temerariamente su propia predestinación. “Ninguno
tampoco, mientras se mantiene en esta vida mortal, debe estar tan presuntuosamente persuadido del profundo misterio de la predestinación divina,
que crea por cierto es seguramente del número de los predestinados; como
si fuese constante que el justificado, o no puede ya pecar, o deba prometerse,
si pecare, el arrepentimiento seguro; pues sin especial revelación, no se puede
saber quiénes son los que Dios tiene escogidos para sí.”
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Reforma siglo 21
mismas tendencias de la iglesia medieval. Por toda parte oímos
los vendedores de indulgencias, medrando un falso evangelio.
Para ellos, Dios es un Dios que se puede manipular a través
de las fórmulas correctas y las ofrendas suficientes —lo mismo
que en el tiempo de Lutero y Calvino. Y al igual que en el
tiempo de Lutero, hace falta hoy los que se levanten a anunciar
la grandeza de Dios, la magnificencia de Dios y la gloria de Dios
sobre todas las cosas. ¡Bastan ya los traficantes corruptos de las
cosas sagradas!
Escuché anoche a Hugo Solís, pastor del Centro Evangelístico
en San José, Costa Rica, predicar sobre la ética Cristiana.
Preguntó Solís, “¿Qué hace el cristiano frente a alguna decisión
de que no habla la Biblia”? ¿Su respuesta? “Diríjase por su consciencia”. Y habló largo y tendido sobre la capacidad de todos de
dirigirse por su consciencia en cuanto a lo bueno y lo malo. Este
es el mensaje típico de las iglesias neo-pentecostales pelagianas
que abundan en cada ciudad. No basta que Solís niegue la suficiencia de las Escrituras, como si Pablo nunca hubiera dicho,
“Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil … a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda
buena obra” (2 Tim. 3:16-17). Al negar la primera “Sola” del
fundamento bíblico (Sola Scriptura), tiene que negar otra: Soli
Deo Gloria. Solís, junto con Roma y Trento y la mayoría de los
evangélicos hoy, les da la capacidad a todos sus oyentes de no
solo poder discernir lo bueno y lo malo -¡sin las Escrituras!- sino
que les dice que tienen todo el poder y la capacidad de cumplir
con sus conciencias, así haciéndose aceptables ante Dios. No hay
conocimiento alguno del profundo impacto del pecado sobre el
entendimiento y corazón del hombre, y menos la necesidad de la
reconciliación con Dios mediante la justicia imputada de Cristo
¡Gloria!
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y la obra regeneradora del Espíritu Santo mediante la Palabra.
Hugo Solís, con el resto de sus co-pastores, suministran
domingo tras domingo el mismo mensaje de Trento disfrazado en
ropajes evangélicos. Para nada murieron los hugonotes en Francia,
los luteranos en Alemania, los husitas en Bohemia, los protestantes
en Inglaterra, y los verdaderos evangélicos en España para recuperar
el Evangelio en su pureza. Hoy la iglesia evangélica en gran parte
ha traicionado la sangre de sus padres, y los evangélicos deben ser
más honestos. Sus iglesias deben llamarse: “Centro Evangelístico
Romanista Trentiano”. Su lema no es Soli Deo Gloria, sino Soli
homini gloria (sólo al hombre la gloria). Dios no comparte su
gloria. O toda es para él, o toda es para la criatura.
7. Gloria, juicio, y nuestro culto a Dios
En las Escrituras encontramos la gloria de Dios como motivo
de su juicio, y también instrumento de su juicio. Dios se encargará de vengar toda afrenta a su magnífica gloria, su grandeza,
hermosura y santidad. Y la forma en que lo hará será venir con su
gloria para que los pecadores se avergüencen. Ya que no quisieron
reconocer y adorar al Dios glorioso cuando había oportunidad,
serán obligados a mirar la gloria de Dios —pero en juico.
Como mencionamos arriba, en el desierto Dios juzgó varias
veces a los rebeldes mediante la manifestación de su gloria, con
luz y fuego (ver Éxodo 16:10, Lev. 9:23-10:2; Números 16:1935). Jesucristo volverá en gloria para juzgar a toda la tierra
(Marcos 8:38). La gloria de Dios, siendo la manifestación de
su santidad, transcendencia y poder, será el instrumento de la
destrucción de los impíos. Leemos que Jesús vendrá en gloria,
y se sentará para juzgar en su trono de gloria (Mat. 25:31).
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Reforma siglo 21
Así, vestido de gloria, sentado en gloria, juzgará y castigará a
todo enemigo.
Hemos visto que la gloria de Dios es su presencia magnífica, su santidad, su soberanía y su trascendencia. La gloria de
Dios se manifiesta en la salvación, y en el juicio. Su gloria llena
la tierra entera (Números 14:20-22; Salmo 8:1; Salmo 19:1: Isa
6:3). Entonces, ¿cómo podemos dar gloria a Dios? Hay muchos
pasajes que llaman al creyente a dar gloria a Dios (ver 1 Cron.
16:28; Salmo 96:3-7; 115:1; Mal 2:2; Luc 2:14; Rom 16:27).
Pero ¿cómo podemos añadir gloria al Dios Todopoderoso?
Ciertamente los hombres creados ¡no añadimos nada al Dios
Creador! Pero como los admiradores de una pintura famosa le
dan el reconocimiento apropiado al pintor, así le damos el reconocimiento a Dios. Los admiradores de la pintura ni añaden ni
quitan méritos al pintor —su capacidad es patente y probada.
Pero reconocen y honran al pintor.
La gloria de Dios es patente y probada, vista en sus obras
de la creación y de la salvación. Los creyentes no pretendemos
añadir gloria a Dios, pero sí cumplimos el propósito de nuestra
existencia al reconocer al Dios glorioso, al adorarle y rendirle
honra y magnificencia.
El ejercicio de dar gloria a Dios, si va a ser una práctica
bíblica, debe abarcar la honra a Dios por aquellas obras específicas que la Biblia menciona en relación a la gloria de Dios.
Aquí no caben los trances, las alabanzas sin sentido, los gritos
de ¡gloria a Dios! sin contenido, y las canciones no tomadas
de la Palabra. Dios es glorificado principalmente en las obras
de: creación, salvación y juicio. El conocimiento de todo esto
lo adquirimos en la Biblia. Nuestra glorificación de Dios debe
obedecer los patrones bíblicos y el contenido bíblico. De otra
¡Gloria!
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manera no estamos glorificando a Dios tal y como él se ha
manifestado. Durante toda la historia, siempre que el hombre
ha intentado glorificar a Dios según su propia imaginación,
se ha desviado de la revelación bíblica. Por eso Dios prohibió
tajantemente manosear las cosas sagradas (ver Éxodo 20:24,25).
Debemos glorificar a Dios únicamente de las maneras que él
especifica. Toda otra manera le ofende.
Parte del culto bíblico es glorificar a Dios conforme a la
Palabra revelada. Como una de las formas principales de glorificar a Dios son los cantos, la iglesia debe asegurar que sus cantos
se ajusten fielmente a la Biblia. No tenemos licencia de glorificar a Dios por cualquier manera que nos imaginemos. Tanto
el contenido de la canción es importante, como la música y la
forma de cantar. Anoche pasaron en la televisión un concierte
con un cantante cristiano, pero se perdió por completo el
mensaje en los efectos, las luces, el humo y el baile —en fin, se
perdió todo mensaje que glorificara a Dios por el sobre énfasis
en el hombre. Me temo que mucha música en la iglesia hoy no
cumpla con el propósito de glorificar a Dios.
8. Cosa seria
El tema de la gloria de Dios es de suma importancia. La
Palabra nos indica muchas veces que Dios salva a su pueblo para
la alabanza de su gloria (ver por ejemplo Efesios 1:6,12,14). Somos
salvos para glorificar a Dios. La gloria de Dios es la meta suprema
de la vida de los cristianos (ver 1 Corintios 10:31 —debemos
comer, beber y hacer todo para su gloria).
En el siglo 16 los Reformadores de la Iglesia restauraron
claridad al pueblo de Dios, y su lema Soli Deo Gloria! fue la
62
Reforma siglo 21
bandera de lucha contra la idolatría, la confusión y la manipulación. Pero hoy hemos vuelto a caer en la misma idolatría de la
capacidad del hombre, la confusión y la manipulación. Una vez
más necesitamos reformadores que levantarán en alto la bandera
del Dios glorioso para pregonar de nuevo:
Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel,
El único que hace maravillas.
Bendito su nombre glorioso para siempre,
Y toda la tierra sea llena de su gloria.
Amén y Amén (Salmo 72:18-19).
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