La lengua popular

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Andrés Calamaro es, para bien y para mal, desde hace más de una década uno de los
nombres principales del rock argentino. El próximo 14 de mayo estará en Montevideo.
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MONTEVIDEO URUGUAY
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UN DISCO POR MES
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Karina Buhr: Eu menti pra voçê
S
ensual y sutil, Karina Buhr
es el nuevo nombre que
suena entre los pasillos de
los vecinos, entre los más ávidos escuchas de la vanguardia
brasilera. Sorpresa y media de
una vieja conocida por caminos
inusitados, proveniente del valioso colectivo Comadre Fulosinha,
grupo que rescata los regionalismos pernambucanos y desde
donde también se desprendieran
los nombres de Isaar França y
Alessandra Leão, caracterizado
por la interpretación de ritmos
nordestinos en los que predominan la percusión y las voces
femeninas.
Hay músicos que deslumbran
con su técnica y/o virtuosismo;
hay también aquellos que tocan
al servicio de la canción y cada
impulso es tan necesario como
preciso y también así deslumbran. Sin embargo, ambos precisan de la materia prima, de
la canción con la que seducirán.
Karina Buhr tiene un arma perfecta y se llama “Eu menti pra
voçê”, canción que abre y da
nombre a su debut solista. “Eu
sou uma pessoa má/ Eu menti
pra você/ Você não podia esperar
ouvir uma mentira de mim/ Que
pena, não sou o que você quer
de mim”: con la sinceridad a flor
de piel enamora con una canción
magnética de ésas para escuchar
en la radio, pop rock del mejor.
Dejó el nordeste para vivir en
la gran urbe, São Paulo la acogió
y ella le devolvió el disco más
urbano y sorprendente, dejando
los regionalismos de lado para
sacudir la efervescente escena
paulista y “fazer sucesso” en
Brasil.
Con lo mejor de la escena paulista a su disposición:
Guizado le imprime exotismo
con su sonido cool de trompeta
asordinada mientras que Edgar
Scandurra (Ira) y Catatau (Cidadão
Instigado) colocan las guitarras
más increíbles para armar un
disco independiente que está a
la altura de los circuitos globales
y no se queda en la localía. El
cuadro se complementará con:
Bruno Buarque (batería), Mau
(bajo), Dustan Gallas (teclados),
Otávio Ortega (teclados y bases)
y Marcelo Jeneci (acordeón y
piano) a los que eventualmente se sumarán la actriz alemana
Juliane Elting y el percusionista
cubano Pedro Bandera.
Multifacética y experimental, nacida en Bahía, criada en
Pernambuco, música, pintora y
actriz de teatro, define su disco
como una parte de lo que hace y
donde sus artes confluyen en la
experimentación.
Música alternativa impregnada de sensibilidad femenina irónica y provocativa, no se
queda en el hit y va hasta el
mundo sonoro de Tom Zé y PJ
Harvey. Con letras irónicas como
“Ciranda do incentivo”, donde
dice: “yo no sé negociar, sólo sé
tocar mi tamborcito, pero necesito entrar en el gráfico del mercado fonográfico”, ironizando sobre
la ley del incentivo a la cultura
y exponiendo una ciranda como
ritmo regional pero súper electro
trastocado. O mejor: en “Nassira
e Najaf” sobre el fatal escenario
de Bagdad bien femenina y naif
dice: “dormite antes de que pase
el misil, dentro de un segundo
puedo no tenerte más”, imprimiéndole ironía a la estupidez
de la guerra vista desde los ojos
de una madre, para luego cantar
un estribillo fatal: “Dorme logo
antes que você morra”. Debut
magistral, crucemos los dedos y,
atentos, quién dice no nos dé una
visita. n
Mauricio Bosch
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MONTEVIDEO URUGUAY
INVENTARIO
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Dos caminos
Las entradas para el recital de
No Te Va Gustar en el Teatro de
Verano se agotaron dos semanas
antes, así que la banda realizará
una segunda función el sábado
8. El show será el cierre de gira de
los recitales basados en el álbum
Una noche en la ópera
Damon Albarn, líder de Blur y
Gorillaz, está escribiendo una
ópera junto al escritor de cómics
Alan Moore (V for Vendetta,
From Hell, Watchmen) y el dibujante Jamie Hewlett, cocreador
artístico de los Gorillaz.
Según dijo Albarn, la ópera
tratará sobre John Dee, matemático, astrónomo, navegante
y ocultista inglés del siglo XVII,
que fue consultor de la reina
Elizabeth I. Ésta no es la primera
incursión en la ópera de Albarn.
En 2007, también junto a Jamie
Hewlett, escribió Monkey: A
Journey to the West. n
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El camino más largo. El grupo, que
festejó el año pasado los 10 años
de la edición de su primer álbum,
Solo de noche, volverá a los estudios de grabación este año. Abrirá
los espectáculos la banda La Saga,
que está estrenando su nuevo
disco, El vendaval). n
3
A la vieja usanza
Dead Weather, uno de los
muchos proyectos paralelos de
Jim White (conocido, entre otras
cosas, por ser la mitad de White
Stripes), del que ya hemos hablado aquí, lanzará su segundo
álbum, titulado Sea of Cowards,
el 10 de mayo. Para presentarlo en sociedad la banda realizó
una preaudición virtual para
sus fans durante todo el viernes
pasado, donde se pudo escuchar
el disco completo. Lo particular
es que los temas no estaban
disponibles para escuchar en
Las fiestas de mañana
Desde sus inicios en 1999, el
festival musical británico All
Tomorrow Parties se ha destacado por su personalidad. Sin
espónsors y con un carácter
“íntimo” el ATP se distingue
además por la presencia de
distintos curadores que eligen
a las bandas participantes.
La edición de este año, que
comienza este viernes, estará
curada en su primera mitad
(del 7 al 9 de mayo) por el
dibujante Matt Groening, crea-
dor de los Simpson, y por la
reunida banda estadounidense Pavement en la segunda
(del 14 al 19). Groening eligió,
entre muchos otros artistas,
a Iggy Pop con su banda The
Stooges, Spiritualized, The xx,
Panda Bear, Daniel Johnston,
Deerhunter, Amadou &
Mariam y Juana Molina. La edición estadounidense del festival, que se realiza desde 2002
y que tendrá lugar en diciembre, estará programada por el
cineasta Jim Jarmush. n
5
algún reproductor digital, como
es usual, sino que un video mostraba un tocadiscos con el nuevo
álbum sonando. A la vez, el grupo
tocará el disco en vivo en una
presentación que podrá verse a
través de su Myspace (myspace.
com/thedeadweather). n
Coordinador del suplemento: Andrés Torrón / Fotografía: Sandro Pereyra / Corrección: Cecilia Blezio / Armado: Florencia Lista
Canciones compartidas
En principio aparece como un
recital bastante inusual: tres
neocantautores de países distintos, Franny Glass, de Uruguay,
Pablo Dacal, de Argentina y Xoel
López, de España, compartiendo canciones y versionando a
algunos de sus principales referentes. El argentino Pablo Dacal
ya ha tocado más de una vez en
Montevideo. Para Xoel López,
español que estuvo viviendo un
tiempo en Buenos Aires, será su
primera presentación montevideana. El espectáculo llamadoCanciones compartidas será el
8 de mayo a las 21.00 en la Sala
Zavala Muniz. El 12, el recital se
repetirá en Buenos Aires. n
VIENE CAT POWER
Poder felino y mucho más
T
ras un abril bastante nutrido de buenos espectáculos (Jonathan Richman, el
Cigala, Cuarteto de Nos, entre
muchos otros), mayo se presenta
como un mes más que atractivo en materia de recitales. De
las dos actuaciones de No te Va
Gustar en el Teatro de Verano y
de la presentación de los cantautores Franny Glass, Pablo Dacal
y Xoel López se da cuenta en la
sección “Inventario”, y hay una
amplísima nota sobre Calamaro
en las páginas centrales. Pero hay
muchas cosas más y de las más
variadas. Por ejemplo, la segunda
presentación en Montevideo el
increíble trío Medeski, Martin &
Word, el 16 en La Trastienda, el
recital de los españoles Gatillazo,
el 23 en el Teatro de Verano, y
la presencia de los colombianos
Bomba Estéreo el 7, y de Melingo
el 8, también La Trastienda.
Lo más destacable es, sin
embargo, la presentación a fin
de mes (el 28) de Cat Power en
el Plaza. La artista estadounidense es uno de los nombres más
importantes de la movida indie,
movida que, pese a su mote de
independiente, se está convirtiendo en el mainstream de la
música popular anglosajona.
Chan Marshall (tal es su nombre), nacida en Georgia y criada en
Cat Power. /
FOTO: DIFUSIÓN, STEFANNO GIOVANNI
varios estados del sur estadounidense, comenzó su carrera artística en New York al lado del rock
experimental independiente. Sus
canciones rescataban algo de la
tradición sureña entre el blues, el
soul y el folk, con un espíritu más
experimental y con vuelcos a la
improvisación. Acompañándose
a sí misma a veces con un piano a
veces con una guitarra eléctrica,
Cat Power fue construyendo un
personaje artístico donde, además de las canciones, pesaban su
fuerte personalidad en el escenario, sus imprevisibles shows que
podían terminar abruptamente,
sus particulares versiones de
temas ajenos, además de su retiro y desaparición de la escena por
más de un año.
Pero el éxito masivo le llegó
con The Greatest, editado en
2006, un álbum donde se juntó
con un grupo de veteranos sesionistas de Memphis, en su mayor
parte miembros de la banda
de Al Green, y donde ahondó
en sus raíces sureñas, sin hacer
para nada un álbum de género.
Su siguiente y hasta ahora último álbum es Jukebox (2008),
su octavo álbum y el segundo
casi íntegramente dedicado
a las versiones de temas ajenos (el primero fue The Covers
Record, de 2000). En el disco,
Marshall se mete con clásicos
de la música norteamericana,
como “New York, New York” en
una versión casi irreconocible o
“Ramblin’ Man” (aquí “Ramblin’
Woman”), de Hank Williams,
desarma temas de James Brown
(“Lost Someone”) o Bob Dylan
(“I Believe in You”) y cumple la
proeza de reinventar “Blue”, de
Joni Mitchell.
Convertida en artista cool y
con varios de sus temas musicalizando avisos publicitarios,
el encanto de Marshall no ha
disminuido. Algo que tendremos
oportunidad e comprobar (o no)
el próximo 28. n
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MONTEVIDEO URUGUAY
PREMIOS GRAFFITI
Están los nominados
• Como Tema del Año están
nominados “El gran pez”, de
Alejandro Balbis, “El hijo de
Hernández”, de Cuarteto de
Nos, “Los Antídotos”, de Snake,
“Respira”, de La Vela Puerca, y
“Sin darse cuenta”, de Emiliano
y El Zurdo.
• En la categoría Mejor Álbum
de Rock Alternativo están
• Como Mejor Álbum de Rock
están nominados Bipolar, de
Cuarteto de Nos, Doméstico, de
Vieja Historia, El diario de la serpiente, de Snake, Macumba, de
Hablan Por La Espalda, y Parte
del destino, de La Galponera
Soul.
• En la categoría Mejor Álbum Pop
están Bipolar, de Cuarteto de
Nos, Fan pa’ los amigos, de Ruben Rada, Bajofondo presenta
Santullo, de Santullo, Temporada
de conejos, de Martín Buscaglia,
y Volvé a jugar, de Martina
Gadea.
• Como Mejor Álbum de Pop
Alternativo están nominados
Cierro los ojos y todo respira, de
www.ladiaria.com.uy
• En la categoría Mejor Álbum del
Año están nominados Bipolar,
de Cuarteto de Nos, El gran pez,
de Alejandro Balbis, Hermano te
estoy hablando, de Jaime Roos,
Bajofondo presenta Santullo,
de Santullo, y Volvé a jugar, de
Martina Gadea.
Cierro los ojos y todo respira,
de Buceo Invisible, Complicado,
de Boomerang, Estar en el cielo,
de Dante Inferno, Macumba,
de Hablan Por La Espalda, y
Bajofondo presenta Santullo, de
Santullo.
Santiago Tavella y Roberto Musso, durante la 5a edición de los Premios Graffiti.
/ FOTO: JAVIER CALVELO (ARCHIVO, MAYO DE 2007)
Buceo Invisible, Estas cosas no
son mías, de Martín Rivero, Hay
un cuerpo tirado en la calle, de
Franny Glass, Laurie, de Laurie y
Trelew, de Trelew.
Emiliano y El Zurdo, El gran pez,
de Alejandro Balbis, Bajofondo
presenta Santullo, de Santullo,
y Volvé a jugar, de Martina
Gadea.
• En la categoría Mejor Artista
Nuevo están nominados los
álbumes Anfibio, de Nico
Ibarburu, Cantor de esquina, de
• Como Mejor Productor los elegidos son Gustavo Montemurro,
Jaime Roos, La Vela Puerca, Nico
Cota y Juan Campodónico. n
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La lista completa de nominados puede consultarse en la
página de los premios (www.premiosgraffiti.com.uy). Éste es un
resumen de las categorías “más
importantes” (clasificación, por
supuesto, discutible) dentro de lo
que tiene que ver con el rock.
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E
l lunes pasado se dieron a
conocer las nominaciones
a los Premios Graffiti 2010.
La ceremonia de la octava entrega
de los Premios será el próximo 3
de junio a las 21.00, en el Cine Plaza
y contará con shows en vivo de Mal
Dormidos, Carmen Pi y Vendetta,
Maia Castro, Larbanois-Carrero
y Alejandro Balbis. Dentro de los
nominados al premio, que comenzó siendo estrictamente roquero y
fue ampliando su espectro hasta
ser una entrega de premios a la
música uruguaya, llama la atención la repetición de algunos artistas, nominados más de una vez en
categorías muy distintas, lo que
puede hablar tanto de un muy
saludable eclecticismo artístico
como de cierta indefinición entre
los miembros del jurado, según
el estado de ánimo con el que se
mire la lista. También puede discutirse bastante el criterio de nominar como mejor artista nuevo a
músicos de larguísima trayectoria
pero que, es cierto, nunca habían
editado en forma solista.
3
ANDRÉS CALAMARO
Un loco que
se dio cuenta
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Tocó con todos. Su compulsivo y ecléctico repertorio musical le deparó éxitos y fracasos. Probó de
todo. A los 48 años sigue siendo un varón tierno
que quiere seguir de pie. Se alejó y regresó. Ahora
tiene multitudes que lo esperan afuera. El próximo 14 de mayo, Andrés Calamaro presentará en
vivo su disco Obras incompletas, en el Velódromo
Municipal de Montevideo.
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MONTEVIDEO URUGUAY
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uando lo conocimos tocaba el teclado y cantaba “Sin
gamulán”, “Mil horas” y
“Costumbres argentinas” con Los
Abuelos de la Nada, uno de los
grupos más importantes del rock
argentino de los 80. Aunque Andrés
Calamaro ya no estaba en la banda
cuando murió Miguel Abuelo –de
sida, el 26 de marzo de 1988, a los
42 años–, nunca dejó de evocarlo
con tristeza en sus canciones, como
si buscara su aprobación desde el
más allá. Ojalá Miguel Abuelo haya
podido seguir su carrera en tiempo
real desde donde se encuentre su
alma, pues además de los cuatro
trabajos que grabó con Los Abuelos
de la Nada, Andrés Calamaro editó
más de 25 discos –varios de ellos
múltiples– a lo largo de su carrera,
sin contar sus innumerables colaboraciones como músico y productor artístico de otros colegas. No es
sencillo ingresar al hiperproductivo
planeta Calamaro, razón por la cual
resultan muy útiles recopilaciones
como su último disco, Obras incompletas (2009), que pronto será viejo
pues el 1º de junio saldrá a la venta
su nuevo material, On the rock. Uno
más para atender.
Tocó con todos
Pocos músicos han sido tan sociables y abiertos artísticamente
como Andrés Calamaro. Igual que
“Los Orozco” –la canción de León
Gieco– Calamaro “tocó con todos”.
Su debut musical fue en 1978, como
tecladista del grupo Raíces –del
uruguayo Beto Satragni, fusión de
candombe, jazz, rock, funk y música brasilera– con quienes grabó el
disco B.O.V. Dombe. Luego pasó por
las bandas Elmer’s Band –estilo The
Platters– y Trigémino –rock progresivo. Curiosamente, Calamaro
también fue parte del germen de
Soda Stereo, cuando armó Proyecto
Erekto con Zeta Bossio, al que luego
se sumó Gustavo Cerati. Soda
Stereo nació cuando Calamaro se
fue a Los Abuelos de la Nada, recomendado por Alejandro Lerner –el
grupo de Miguel Abuelo se completaba con Daniel Melingo, Cachorro
López y Gustavo Bazterrica, bajo
la producción de Charly García. En
apenas cuatro años Calamaro ya
tenía todos estos amigos y su carrera recién comenzaba.
Estando en Los Abuelos de la
Nada, Calamaro también fue parte
de la banda soporte que acompañaba en vivo a Charly García, quien
luego le produjo su primer disco
solista, Hotel Calamaro (1984). Por
esos días también tocó como tecladista invitado en el primer disco de
Los Twist, La dicha en movimiento,
y en el disco Privé, de Luis Alberto
Spinetta. En 1985 editó su segundo
disco solista, Vida cruel, cuya escasa
repercusión lo llevó a probar suerte
como productor de los primeros discos de Los Fabulosos Cadillacs, Los
Enanitos Verdes, Don Cornelio y la
Zona, y la banda chilena UPA. Como
si hicieran falta pruebas del carácter
sociable de Calamaro, en 1987 tuvo
un programa en Radio Rivadavia llamado Bienvenidos al Hotel, donde
seleccionaba y comentaba canciones. Allí conoció al músico Ariel
Rot, quien le produjo sus siguientes
discos, Por mirarte (1988) y Nadie
sale vivo de aquí (1989), iniciando
una amistad que cambiaría tanto el
rumbo artístico como la vida personal de Andrés Calamaro.
Para entender esta agotadora
interacción entre los músicos argentinos, que incluso resulta asombrosa
por lo improbable que sería hoy en
día, es necesario contemplar el contexto social y político de esa época.
El rock argentino vivió su mayor
apogeo durante los 80 debido a
la guerra de Malvinas. El régimen
militar prohibió la difusión de toda
la música en inglés, fomentando el
nacionalismo cultural justo cuando
las nuevas generaciones descubrían
el punk y la new wave. Cualquier
banda nueva alcanzaba el éxito en
cuestión de semanas y así nació
una industria en torno al rock. La
misma dictadura, que reprimía a los
que usaban raros peinados nuevos,
organizaba festivales masivos de
rock para alentar a los soldados que
mandaba a la guerra con un tenedor. Los artistas que venían tocando
desde antes –como García, Spinetta,
Abuelo, Pappo, etcétera–, llegaban
a la cima y los que recién comenzaban eran rápidamente reclutados por los mayores, pues faltaba
gente para abarcar un circuito en
crecimiento –era el auge de locales como el Parakultural, Einstein,
Cemento y Obras Sanitarias, entre
otros–, grabar un disco tras otro y
salir de gira por el país. Todos los
músicos se conocían, se intercambiaban de banda y se recomendaban entre sí de un modo tan frenético como inevitable. En ese contexto, Calamaro estaba en su tinta.
All you need is pop
Que los amigos de sus amigos fueran sus amigos podía ser divertido
y artísticamente muy productivo
pero no le garantizaba un retorno
económico a Andrés Calamaro. Con
sus discos en solitario había logrado buenas críticas pero escasas
ventas. A fines de los 80 Argentina
devaluó la moneda y comenzó
una recesión que golpeó también
a la cultura, coincidiendo con la
desaparición del vinilo. Buscando
cambiar su suerte, en 1990 se fue
a vivir a España junto a su nuevo
amigo Ariel Rot, donde formaron
Los Rodríguez, grupo pop-rock que
editó cuatro discos: Buena suerte
(1991), Disco Pirata (1992), Sin documentos (1993) y Palabras más, palabras menos (1995). El éxito de Los
Rodríguez consagró a Calamaro
como músico referente de habla
hispana y, con millones de discos
vendidos tanto en España como en
toda Latinoamérica, comprobó que
nadie es profeta en su tierra. Incluso
comenzaban a llamarlo poeta.
Durante sus años en España,
el sociable Calamaro hizo nuevos
amigos y mantuvo sus costumbres argentinas de interactuar con
varios músicos. Grabó discos, shows
en vivo, canciones y colaboraciones junto a músicos como Loquillo,
Enrique Bunbury, Joaquín Sabina,
Extremoduro, Raimundo Amador,
Gabinete Caligari, Jaime Urrutia y
muchos más, vínculos que mantiene hasta el presente. En los últimos años participó del DVD En Joy,
de Jaime Urrutia (2006), grabó un
disco en vivo junto a Fito & Fitipaldis
(2008), cantó junto a Loquillo la
nueva versión de “Hombre de
negro”, de Johnny Cash (2009),
entre muchas otras sociedades
musicales. Ya en su disco El Salmón
había grabado la canción “All you
need is pop” junto a Bunbury, experiencia que repitió para su próximo
disco, On the rocks, pues el español
participó en el tema “Te solté la
rienda”. Quizás una de las grabaciones que mejor resume esta comunión con sus colegas hispanos es la
canción “¿Dónde estás?”, cantada
por Calamaro, Loquillo, Bunbury y
Urrutia, incluida en el disco Patente
de corso, de este último, que fue un
hit en la madre patria.
Si te dicen que duermo de día
Disueltos Los Rodríguez a fines de
los 90, Calamaro volvió a su país y
retomó su carrera solista, editando
uno de los discos más vendidos en
la historia del rock argentino, Alta
suciedad (1997). A partir de allí, el
insaciable Calamaro comenzó una
etapa de superproducción de canciones, emanadas del manantial de
sus excesos, que fueron la catarsis de sus noches maldormidas.
Compuso de un tirón 100 canciones, de las que sólo se editaron 37
en el disco doble Honestidad brutal
(1999), considerado hasta hoy uno
de sus mejores trabajos. No conforme por haber dejado afuera tanto
material, acumuló otras 500 canciones, de las que preseleccionó 300 y
grabó 103, editadas bajo el nombre
de El Salmón (2000), un álbum que
quedará en la historia por contener
cinco CD con temas inéditos.
Siguiendo la dirección del salmón, Calamaro bajó su perfil público y no se supo casi nada de él
durante más de cuatro años, excepto que no dormía, que seguía componiendo temas compulsivamente
y que había transformado su casa
en un estudio de grabación al que
llamó DeepCamboya. Con ese nombre armó un sitio en internet, donde
proclamó que “la música es de quienes la quieren escuchar y de nadie
más”, subió sus nuevas canciones
al sitio iniciando una campaña a
favor de la libre circulación del arte
y en su web oficial montó un ciberestudio virtual de grabación, al que
llamó Radio Salmón Vaticano.
Quizás para acallar la ola de
rumores que lo daban casi por perdido a nivel artístico a causa de su
adictiva ingesta de sustancias, en
2004 lanzó El cantante, un disco de
boleros y versiones del cancionero latinoamericano. Su negativa a
tocar en vivo hizo correr el rumor
de que había olvidado las letras y
la música de sus propias canciones, y algo de cierto había. Cuando
finalmente Calamaro volvió a
tocar –animado por los músicos
de Bersuit, que oficiaron de banda
soporte– cantó varias canciones
leyendo las letras, pese a que el
repertorio estaba repleto de hits. De
ese show resultó un disco en vivo, El
regreso (2005), cuya buena repercusión lo ayudó a regresar también al
mundo real. Curiosamente, antes de
su regreso, casi como temiendo lo
peor, se había gestado un disco tributo, Calamaro querido! Cantando
al Salmón (2006), con versiones de
artistas como León Gieco, Fabiana
Cantilo, Los Auténticos Decadentes,
Árbol, Fito Páez, Julieta Venegas,
entre otros; incluso Los Fabulosos
Cadillacs volvieron a reunirse para
homenajear a Calamaro, en –su
nueva– vida. Sus siguientes discos,
El palacio de las flores (2006) y La
lengua popular (2007) fueron exquisitas muestras de buen gusto y
madurez, confirmando que Andrés
Calamaro sigue vivo y nunca se olvidó de recordar. n
Lorena Bello
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Lengua popular. Durante la última década, Calamaro fue tomado de referente por otros músicos; algunos adoptaron su estilo compositivo y otros, más
alevosamente, imitaron su manera de
cantar. Nació así una camada de artis-
tas “calamarescos”, entre los que figuran Pity Álvarez (confeso admirador de
Calamaro); Coti Sorokin (el que canta
“Nada fue un error”, quien casualmente
fue guitarrista de la banda de Calamaro
durante algunos años); Estelares (algunas melodías de sus primeros trabajos
tienen un aire similar y no es casualidad que Calamaro cante como invitado
en uno de sus temas más populares,
“Moneda corriente”).
A caminar solito. Las drogas estuvieron
siempre presentes en la vida y en la obra
de Calamaro, incluso fue llevado a juicio
por decir durante un concierto: “Qué
linda noche para fumarse un porrito”.
Durante sus días en España conoció el
éxito en forma proporcional a los excesos. En una entrevista publicada en la
revista argentina THC (Nº 13, enero de
2008) confesó: “En Madrid fui un heavy
hash smoker […] siempre tenía un tupper
lleno de cogollos”; “Grabé discos bajo
los efectos de casi todo lo que conozco: dosis homeopáticas de San Pedro
con hash, speedball por la nariz, MDMA
con agua tónica, tiza amarillenta, escama peruana, alita de mosca, porro, vino
tinto, papel metálico, éxtasis”. n
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No me excita cagar en el mar. El exceso
de rima en los versos de Calamaro es
agobiante. Abusa de la rima consonante
llegando a pegar conceptos absurdos
para combinar forzadamente las sílabas.
Ejemplos al vuelo: “Te quiero/ pero te
llevaste la flor/ y me dejaste el florero”;
“Vieja, me quedo en casa/ tomando
mate y bizcochos de grasa”; “Hoy no
me comí la empanada/ tenía todo y me
quedé sin nada”. El colmo: a su hija la
bautizó como Charo Calamaro. ¿No será
mucho?
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El tango como ninguno. Curiosamente,
nadie se animó a decirle a Andrés
Calamaro que no debería cantar tangos.
Los desafina demasiado, pero como los
gustos hay que dárselos en vida editó
un disco de tangos, Tinta roja (2006),
del que únicamente se rescata la intención en la elección de las canciones por
alguien que venía malherido.
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Todo lo demás también
MONTEVIDEO URUGUAY
Andrés Calamaro. / FOTO: DIFUSIÓN, S/D DE AUTOR
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EL RECORD CLUB DE BECK
Una que sepamos todos
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Juntarse con amigos a
cantar canciones queridas. Suena a reunión
veraniega con asado de
por medio pero se trata
de un proyecto que Beck
viene llevando a cabo a
través de su renovada
página web.
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MONTEVIDEO URUGUAY
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uando las posibilidades
del hipertexto eran aún
una novedad en internet y
en los hoy casi desaparecidos cd
roms, algunos artistas que siempre se habían destacado por el
uso creativo de las nuevas tecnologías, como David Bowie o Peter
Gabriel, sorprendían con las novedades que una página web podía
ofrecer.
En tiempos de Youtube y
Facebook, donde prácticamente cualquiera puede subir videos,
mostrar fotografías o comunicar
su estado de ánimo al instante,
es difícil que una página de internet sorprenda más allá de buenas
ideas de diseño. Es extraño que la
renovación de la página web de un
músico sea noticia. En el caso de
Beck lo fue y no precisamente por
su diseño o su interactividad sino
por su contenido.
Como los ejemplos citados más
arriba Beck ha sido también un
músico que siempre se ha destacado por su carácter innovador y asociado a los cambios tecnológicos. Su
disco Odelay, de 1996, por ejemplo,
radicalizaba las técnicas del recorte
y pegue del hip hop, llevando al
límite lo que se había hecho con las
nuevas prácticas de edición musical
no lineal, creadas gracias al uso de
las computadoras. Todo esto en un
contexto de canciones pop, que,
pese al exceso de información que
contenían, podían ser escuchadas y
disfrutadas como tales. Con el paso
del tiempo a Beck se le fue haciendo difícil mantener ese carácter de
artista siempre innovador y renegó
bastante de su estatus de músico
vanguardista.
Su nueva página web (beck.
com), sin embargo, pese a su gran
simplicidad, puede ser vista como
la concreción de una nueva tendencia.
En su página no se usan más
recursos técnicos y de diseño que
los disponibles para cualquier
internauta: un formato de blog
no muy diferente al que ofrecen
varios sitios gratuitos sirve de alojamiento a videos y audio, subidos
a sitios de almacenamiento gratuito como Vimeo y Soundcloud. Las
novedades pueden leerse a través
de Twitter, Facebook y Myspace.
Es un uso muy inteligente de
las cada vez más omnipresentes
redes sociales de internet pero
nada que no hayan hecho otras
personas, mucho menos famosas.
Beck junto a Devendra Banhart. / FOTO: DIFUSIÓN, S/D AUTOR
Beck parece adelantarse un poco
más, al inclinarse por usar la plataforma de Vimeo –que fue pionera
en los videos de buena calidad a
través de internet– en lugar de
Youtube y se convierte en uno de
los primeros músicos de alto perfil
en utilizar el excelente servicio de
Soundcloud, que permite a cualquier artista o aficionado subir su
música al sitio, relacionarse con
otros usuarios e incrustarla a la
manera de los videos de Youtube
en cualquier blog o red social.
Pero más allá de eso, lo que
más llama la atención es para qué
usa Beck estas herramientas. La
mayor novedad son tres nuevas
secciones de la página. La llamada
“Planned Obsolescense” muestra
“enganchados” muy peculiares de
música extremadamente variada,
hecha por Beck y otros djs invitados. La sección “Irrelevant Topics”
acerca conversaciones de Beck con
otros artistas (hay una muy recomendable con Tom Waits). Y en
la sección “Videotèque”, además
de apreciar selecciones muy bizarras de fragmentos de programas
de televisión japoneses y clips de
Beck, puede verse el resultado del
proyecto más ambicioso del sitio,
el llamado “Record Club”.
El club del disco
Beck ha sido desde siempre un
artista muy interesado en las
colaboraciones con músicos muy
diversos.
El músico ha tocado con infinidad de artistas tanto en vivo
como en discos y muchas veces
en proyectos personales que no
vieron la luz del día. Entre las
muchas y variadas colaboraciones que ha tenido a lo largo del
tiempo pueden destacarse sus
interacciones con Sonic Youth,
Caetano Veloso, Flaming Lips,
White Stripes, Daniel Johnston,
Cat Power o Devendra Banhart,
por ejemplo.
La idea de Record Club (club
del disco) es bastante sencilla:
juntar a un grupo de músicos
en un estudio de grabación para
versionar en un solo día y sin casi
ensayo previo un álbum entero
de un músico elegido.
Así, hasta ahora Beck y los
suyos han versionado los discos The Velvet Underground &
Nico, de Velvet Underground, con
la participación Nigel Godrich,
Thorunn Magnusdottir de Fields,
el actor Giovanni Ribisi y Joey
Waronker; el primer disco de
Leonard Cohen, Songs of Leonard
Cohen, con Devendra Banhart,
los integrantes de MGMT, Binki
Shapiro, de Little Joy, y Andrew
Stockdale, de Wolfmother; Oar,
de Skip Spence, con Jeff Tweedy,
de Wilco, Feist y Jamie Lidell;
y Kick, de Inxs, con St. Vincent,
Sergio Dias, de Os Mutantes, y los
miembros de Liars.
Como se ve, una colección
–de discos y colaboradores– muy
ecléctica.
Lo más interesante del proyecto es que está hecho sin
más afán que el artístico. Los
músicos se reúnen en el estudio,
escuchan los temas, los graban
–generalmente en versiones muy
alejadas de los originales y muy
arriesgadas– y comparten todas
esas horas juntos. El resultado
del experimento se muestra en
videos que semanalmente Beck
sube a su sitio web.
El proceso de Record Club es lo
opuesto al hecho en álbumes del
propio artista, como Odelay, que
llevó meses de trabajo. “Viviendo
en la era del Pro Tools y las nuevas
técnicas de grabación el proceso de vuelve eterno”, dijo Beck
en una entrevista con Pitchfork.
“Hay infinitas posibilidades y desvíos que te distraen del hecho de
simplemente tocar una canción
y transmitir la emoción que esa
canción tenía en su origen. Es
algo de lo que los músicos rutinariamente se quejan. Así que pensé
que podía ser divertido hacer algo
extremadamente rápido y tener
esa energía”.
Tratar de hacer algo completamente distinto con clásicos como “Suzanne” o “So Long
Marianne”, de Leonard Cohen,
“Sunday Morning” o “Heroin”,
de Velvet Underground, o echar
nueva luz sobre el único y poco
conocido álbum solista de Skip
Spence, miembro de Jefferson
Airplane y Moby Grape, es, por
supuesto, algo sumamente riesgoso. El resultado artístico final
de los temas de Record Club,
como es lógico, es muy desparejo. No podía esperarse otra cosa
de algo basado en la inspiración
momentánea.
Pero una buena muestra de
cuán emocionante puede ser dar
una nueva lectura sobre algo que
está en la cabeza de casi todo el
mundo es la reciente versión de
“New Sensation”, de Inxs, con la
voz de Annie Clark, de St. Vincent,
y la guitarra de Sergio Dias, de Os
Mutantes, entre otros. La canción,
sin perder su esencia, se transforma en otra cosa y da una mirada
completamente diferente sobre
un tema más que trillado.
Con este proyecto, Beck ha
vuelto a mostrar que sigue siendo
uno de los músicos más inquietos de su generación, más allá de
sus altibajos, un artista en perpetua búsqueda, que puede haber
tenido varios tropiezos pero con
algunos –muchos– hallazgos que
vale la pena tener en cuenta. n
Andrés Torrón
EN EL ESTUDIO CON BRUCE SWEDIEN
Detrás del vidrio de Thriller
Más que un nombre
Obviamente, lo primero que motivó a Lamschtein a hacer el exclusivo curso fue el prestigio casi mítico
de Swedien.
“No tanto por con quién había
trabajado sino por los productos
finales que logró. Generalmente
la gente mide quién es alguien
de acuerdo a con quién trabajó.
Pero el producto no es el artista. Él
no hizo a Michael Jackson, él hizo
Thriller. Y ese disco es un álbum
perfecto de la primera nota a la
última, mientras que Jackson no
es un artista perfecto, es alguien
muy discutible. Además, estamos
hablando de una persona que
tiene 75 años y 60 de experiencia profesional, algo muy difícil
de encontrar en cualquier disciplina. Él empezó muy joven, en una
época incluso anterior al uso de la
cinta magnética, y sigue trabajando todavía. O sea que acompañó
toda la evolución tecnológica de la
historia de la grabación. Toda esa
experiencia, más el hecho de haber
grabado algunos de los discos más
grandes –en varios sentidos– de la
historia de la música pop, le da un
carácter casi de gurú. Y se expresa
en términos absolutos de un nivel
de seguridad y absolutismo que
puede llegar a asustar. No porque
sea autoritario o distante; al contrario, es la persona más cálida del
mundo, y tuvo un trato más que
afectuoso conmigo y con todos,
pero es algo casi místico. Y uno
tiene que transformarse en un creyente para seguirlo”.
De los muchos juicios categóricos de Swedien que causaron
cierto resquemor en su actitud de
“creyente”, Lamschtein destaca la
frase: “No aprendes a grabar discos
escuchando discos”.
“Es una frase extremadamente dura, porque si yo alguna vez
aprendí a grabar discos, honestamente, fue escuchando discos. Yo
escuché mucha más música gra-
Cinta original del master de Thriller. / FOTO: CÉSAR LAMSCHTEIN
bada que música acústica y fue
más importante en mi formación.
Yo estimo que una de las cosas
por las que él sostiene eso es por
el tiempo en el que le tocó nacer
y crecer”.
Una de las cosas que le pregunto a Lamschtein es qué tanto
se puede trasladar la experiencia
de Swedien, trabajando al mayor
nivel en la industria musical más
poderosa del mundo, a nuestra
realidad.
“Hay un montón de cosas que
tienen que ver con la excelencia,
que no tienen que ver con el dinero”, dice. “Tienen que ver con la
postura, con lo que perseguís. Lo
que tiene que ver con el dinero
son las herramientas y las herramientas ayudan, claro. Trabajamos
con herramientas increíbles, pero
el curso no se trataba tanto de eso
sino de técnicas y, sobre todo, casi
diría, de filosofía de la grabación.
Tener un tremendo micrófono y la
mejor guitarra ayuda, claro, pero lo
que más importa es tener una personalidad sonora y eso es lo que
más me influyó de su filosofía. Los
discos grabados por Swedien, más
allá de que él emplee todos los
medios tecnológicos que quiera y
que pueda hacer lo que le plazca
a nivel de producción, tienen una
gran personalidad sonora, que es
intransferible. Es tan así que él y
Quincy Jones inventaron un nombre “Acusonics Recording Process”,
que puede leerse en todos los discos grabados por Swedien, que
parece referir a una tecnología
pero es un chiste, es sólo el sonido y el método de Swedien al
grabar”.
Por supuesto la figura de
Michael Jackson no estuvo ausente en la experiencia.
“El espíritu de Michael Jackson
estuvo rondando siempre. Jackson
puede no ser mi top one, pero
10
MONTEVIDEO URUGUAY
se ha disipado la energía. Es como
estar bajo un hechizo. Soy una persona hiperracional y vine mucho
menos racional. Él dice en su curso
que te va a cambiar la vida y tengo
que darle la razón”, cuenta.
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Bruce Swedien y César Lamschtein. / FOTO: CÉSAR LAMSCHTEIN
Pasar la antorcha
Puede llamar la atención que una
persona que sigue recibiendo
grandes sumas de dinero por su
trabajo con Michael Jackson y que
podría estar muy felizmente retirado, no sólo siga trabajando sino
que dedique su tiempo a dar unos
cursos, que por más costosos que
sean, por su acotadísimo número
de alumnos y su gran presupuesto
a todas luces no dan ganancias.
“El objetivo de Bruce es su amor
por la música y cierta intención de
transmitir sus cocimientos y pasar
la antorcha”, opina Lamschtein.
“Obviamente, no necesita el
dinero que obtiene de estos cursos.
Él sigue cobrando un porcentaje de
la venta de los discos de Michael
Jackson, fue el primer ingeniero en
obtener un porcentaje en la venta
de los discos que grabó. Tiene, además, coautorías con Jackson, como
el tema ‘Jam’ Y yo no vi el cheque,
pero me contaron que sólo por
This is It recibió una liquidación
semestral de millones de dólares.
O sea que no tiene problemas económicos.
Una dimensión, diría entonces, que es ésa: transmitir el legado. La otra que flotaba en el aire
es que todas las otras personas
que apoyaban el curso dando
clases de acústica o microfonía,
como Arhtur Noxon –fundador de
Acoustic Sciences Corporation–,
Martin Kantola –de Finlandia,
famoso diseñador de micrófonos
y encargado del mantenimiento
de las cosas de Swedien–, John
Jennings –presidente de la compañía de micrófonos Royer–, Trond
Braaten –un noruego que es editor
de sus libros–, todos ellos están
abocados al estudio de Swedien y
tratan de teorizar y entender por
qué suena como suena y entender
sus intuiciones. Hay un séquito de
personas que lo siguen, tratando
de entender qué es lo que hace.
Él fomenta eso, más allá de que él
mismo no quiera racionalizar qué
es lo que hace, fiel a su creencia
casi religiosa en la intuición y el
poder de la música”. n
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si está en mi top five, así que no
me caía mal un poco de relatos al
estilo revista Hola sobre Michael.
No faltaron las anécdotas de cómo
bailaba mientras grababa, como se
estudiaba las letras y nunca leyó
una letra en el estudio, o cómo
doblaba sus vibratos a la perfección. Tampoco faltaron momentos emotivos. Él dice sufrir mucho
la ausencia de su amigo, porque
siguieron en contacto casi diariamente. Escuchamos también masters de las grabaciones con Michael
Jackson, que Swedien guarda en
cintas de media pulgada. También
tiene los masters de grabaciones
de Duke Ellington o Dizzy Gillespie,
cosas grabadas hace más de 50
años, que suenan como si hubieran sido grabadas hoy.
la diaria |
A
l igual que en el cine,
donde el trabajo de fotógrafos, montajistas y sonidistas pasa desapercibido o es
opacado por el del director, son
pocos los técnicos de grabación
cuyo nombre es reconocido por el
gran público; pero su trabajo es,
por supuesto, fundamental en el
resultado final de un álbum. Una
de las excepciones a la hora de
repartir los créditos es la de Bruce
Swedien, famoso especialmente
por haber sido el hombre detrás
de la consola en el álbum más vendido de todos los tiempos: Thriller,
de Michael Jackson.
Si bien su mayor prestigio deriva de ese álbum y de sus colaboraciones con el productor Quincy
Jones, el trabajo de Swedien abarca casi toda la historia de la música
popular estadounidense. Su nombre está en grabaciones de figuras
míticas del jazz como Count Basie,
Dizzy Gillespie y Duke Ellington, y
del blues como John Lee Hooker
y Muddy Waters, entre muchos
otros nombres.
Swedien, cuyos créditos también incluyen la grabación y mezcla de todos los álbumes adultos de Michael Jackson, desde Off
The Wall (1979) a Invincible (2001),
pasando por el retorno de los
Jackson Five en la década del 80,
innovó en varios aspectos de su
trabajo en materia sonora, filosófica y hasta económica.
A los 75 años, con cinco
Grammys a cuestas, doctorados
honoris causa, varios libros escritos y sin dejar de trabajar como
técnico y productor, Swedien se ha
dedicado también a dictar unos
cursos muy especiales y personalizados, dedicados a sus colegas.
César Lamschtein, técnico uruguayo de amplia trayectoria (entre
muchísimas otras cosas grabó los
discos de Claudio Taddei y el debut
solista de Mateo Moreno), asistió
muy recientemente a uno de esos
cursos, dictados en la casa-estudio de Swedien, junto a otros seis
colegas de Holanda, Colombia y
Estados Unidos.
La experiencia fue, según
Lamschtein, totalmente removedora.
“Es muy difícil cuando uno
está en cierta etapa de su carrera
llegar a vivir instancias removedoras, fundamentales. La experiencia o el conocimiento que uno va
adquiriendo con el tiempo hacen
que cada vez te sorprendas menos.
Hay una tendencia, tal vez errada,
a desconfiar de este tipo de cosas,
a plantearse si valdrá la pena el
dinero y el esfuerzo que implicaba
este curso. Pero nunca tuve una
experiencia educativa tan fuerte,
tan concentrada. He hecho una
cantidad de seminarios que me
han motivado mucho, pero son
entusiasmos que se disipan. Es
como un viaje, que a los tantos
días te parece que nunca te fuiste.
Pero ya pasaron dos meses y no
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TREINTA AÑOS DE LA EDICIÓN DE CLOSER, DE JOY DIVISION, Y DE LA MUERTE DE IAN CURTIS
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la diaria |
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MONTEVIDEO URUGUAY
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El amor nos destrozará
L
a movida musical surgida
en Manchester en los 70
supuso una nueva generación de artistas que serían decisivos en su influencia en las décadas posteriores.
Mucho de lo sucedido musicalmente en esta década explica
lo ocurrido en la posterior.
Joy Division surgió en 1976,
en Salford, suburbios de la ciudad
de Manchester, en pleno auge
del punk, siendo posteriormente ícono del llamado pospunk,
género que albergó una variedad
de estilos y bandas tan disímiles en su sonido como unidas
por un tronco en común. Bernard
Sumner, guitarrista y tecladista,
se unió a Peter Hook, quien se
encarga del bajo, a la vez que otro
amigo en común, Terry Mason, se
ocupaba de la batería. La inspiración de formar una banda
devino de un recital de los Sex
Pistols al cual habían asistido. En
ese evento estuvo también quien
sería luego la figura emblemática de Joy Division, Ian Curtis. Éste
conocía a Sumner, Hook y Mason,
y se encargaría de aportar la voz
y, ocasionalmente, otra guitarra.
Tony Wilson, un periodista y conductor de un canal de
Manchester, decidió crear un
medio y un lugar para difundir
nuevas bandas. El medio fue el
sello discográfico independiente The Factory, fundado en 1978,
de vital importancia para esas
bandas emergentes que daban
sus primeros pasos. El lugar, el
legendario club The Haçienda,
inaugurado en mayo de 1982,
cuyo propósito era brindarles
un espacio físico a esas bandas
para que pudieran tocar en vivo.
Entre las que grabaron para
The Factory se encuentran Joy
Division, Orchestral Manouvres
In The Dark, Happy Mondays y
New Order. Tanto el sello como
el club fueron imprescindibles
para la difusión del llamado pospunk, la new wave y varias movidas más a lo largo de los 80,
época en la cual desfilaron por
The Haçienda bandas como The
Clash, Siouxsie & the Banshees,
Happy Mondays, The Smiths,
Echo & The Bunnymen, Stone
Roses, entre otros.
A fines de los 80 nació el
término “Madchester” (mad, en
inglés, "loco"), un juego de palabras que denominaba toda la
locura musical de esa ciudad y
desde ese entonces se habla de
un “sonido Manchester”, que, a
su vez influiría en grupos como
Joy División. / FOTO: DIFUSIÓN, S/D DE AUTOR
Blur y Oasis, y que no se remitía a
sólo un lugar geográfico.
En 2002, salió la película 24
Hour Party People, dirigida por
Michael Winterbottom, que
refleja el espíritu de 20 años de
música, locura y excesos de la
movida Manchester; nacimiento,
auge y caída de esta movida son
retratados aquí con una exquisita
banda sonora que la complementa. El film gira en torno al sello
The Factory y, claro, al club The
Haçienda, desde su inauguración
hasta su cierre, en 1997. El edificio
del club fue demolido para construir un complejo de apartamentos, conservando el nombre para
el núcleo habitacional.
Closer y el poeta maldito
El primer recital de Joy Division
fue en enero de 1978. Las presentaciones del grupo se limitaban a
recintos pequeños, la mayoría de
veces ante escaso público (llegando a tocar como teloneros de The
Cure). En abril de 1979 graban su
disco debut, Unknown Pleasures,
con Martin Hannett como productor, para el sello The Factory. El
disco obtuvo un interesante éxito
tanto de crítica como de ventas,
con algunos clásicos de la banda
como “Disorder”, “Shadowplay” o
“She’s Lost Control”.
Con un buen disco debut y
unas cuantas presentaciones en
vivo, llegando a hacer una pequeña gira europea a fines de 1979, el
año 1980 sería el definitivo para
Joy Division.
Fue en su siguiente disco,
Closer, que profundizaron en un
sonido más oscuro, siniestro y
depresivo, sentando las bases del
llamado rock gótico y de las cuales abrevan las bandas de ese
género (y de otros) hasta hoy,
estableciéndose como uno de los
grupos más importantes de la
escena surgida en Manchester y
de aquello que luego sería recordado como pospunk.
Pero para hablar de la salida
de Closer se debe primero transitar por la terrible muerte de
Curtis, ocurrida dos meses antes
de la salida oficial de este disco.
Ian Curtis sufría de epilepsia. Famosos eran sus ataques en
los recitales, logrando un efecto
“artístico” sin saber el público
cuándo Curtis era presa de uno
verdadero o simplemente simulaba. Estas inesperadas performances a veces terminaban mal,
con Ian desmayado. Era habitual
que perdiera el control y terminara inconsciente sobre el escenario. Las convulsiones de Curtis
en vivo se habían vuelto parte de
los shows y su salud empeoraba
a la vez que los compromisos
de la banda eran más importantes. Cabe decir que la audiencia máxima que registraron de
espectadores en un recital en
vivo fue de apenas unas 1.200
personas. La oscuridad, la densidad y la clara aproximación a
terrenos poéticos de las letras los
hacían una banda nada fácil de
digerir. Se requería un esfuerzo
intelectual para comprenderlos,
un ir más allá de simplemente
escuchar rock. Ian Curtis era un
poeta maldito, digno de la escuela de Jim Morrison, a quien él
tanto admiraba.
Curtis se había casado en
1975 con Deborah Woodruffe,
con quien tuvo una hija cuatro
años después. Deborah fue la
primera persona que lo encontró ahorcado en su cocina el 18
de mayo de 1980, poco antes
de comenzar la primera gira por
Estados Unidos y de la salida de
Closer. La atmósfera opresiva que
envolvía a Curtis debió ser tal
vez el aviso para sus allegados
acerca del trágico fin. Sus composiciones reflejaban el dolor, la
depresión, la angustia existencial que lo sumergía y ahogaba
día a día. Poco tiempo antes,
había intentado suicidarse con
pastillas. El 2 de mayo de 1980,
Curtis actuó con Joy Division por
última vez. Días después ocurrió
la tragedia; Curtis tenía apenas
23 años. Ya sin Ian, Closer se editó
dos meses más tarde. El arte
de tapa a cargo de Peter Saville
(importante difusor junto con
Wilson y Hannett de la movida Manchester) es tan siniestro
y cautivante como el contenido
del álbum, compuesto por nueve
canciones, de tono sombrío y
exasperante cadencia.
Closer se yergue como una
piedra angular del rock gótico,
un tótem de adoración de toda
la vanguardia. El álbum alcanzó
el puesto 6 en el Reino Unido. En
2007, la compañía Warner reeditó Closer en un pack en dos
cds, el mismo disco con sonido mejorado, más una colección
de canciones en vivo, grabadas
en febrero de 1980, que incluye
material previo a Closer.
Legado e influencia
Curtis pensaba que Kraftwerk
era el futuro, sentía una gran
admiración por la banda alemana y decía que Joy Division
debía aproximarse a esos sonidos. Luego de la disolución de
Joy Division, tras la muerte de
Curtis, los demás miembros fundaron New Order, casi como en
homenaje a Ian, dando un giro
hacia esos sonidos a los que éste
hacía referencia, con una clara
tendencia a las máquinas y al
uso de sintetizadores. New Order
obtuvo un gran éxito durante los
80, con la new wave a pleno,
imponiéndose como una de las
bandas más importantes de
música electrónica, inventada en
gran medida por Kraftwerk una
década antes.
La influencia de Joy Division
es inmensa en los más diversos
estilos y en músicos de muy distinto pelo. Lo fue para colegas
de generación como Bauhaus o
The Cure y para mucho de lo que
ocurrió en los 80, sonora, estética
y hasta espiritualmente. U2, The
Smashing Pumpkins, Radiohead
y Moby también declaran admiración por los autores de Closer.
La influencia llegó al Río de la
Plata de la mano de otra leyenda,
Luca Prodan, y puede escucharse
en el primer rock uruguayo de la
década de 1980.
En 1988, The Factory editó la
compilación Substance (un año
antes se había editado una antología de New Order con el mismo
nombre), llevando a Joy Division
por primera vez a los charts estadounidenses, de la mano el tema
“Love Will Tear Us Apart”.
En 2005, fueron incluidos en
el UK Music Hall of Fame, inclusión que abarcó también a New
Order.
En 2007 se estrenó la película
Control, dirigida y producida por
el prestigioso fotógrafo Anton
Corbijn. El film se basa en el libro
escrito por Deborah Woodruffe,
Touching From a Distance, y
muestra la historia de la banda y
de Curtis desde 1973 hasta 1980.
Realizada en blanco y negro, es
una verdadera joya testimonial. Bandas del estilo indie más
recientes, como Interpol, Bloc
Party, Editors y Franz Ferdinand,
recogen mucho de lo sembrado
por Joy Division.
Treinta años después, la música y la poesía de Joy Division aún
suenan frescas, oscuras y cadenciosas, como una melancólica
brisa nocturna, como un susurro
doliente y bello. n
Paulo Roddel
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