El milagro en el cuarto Evangelio

Anuncio
COLECCIÓN CRISTIANOS DE HOY
El milagro en el
cuarto Evangelio
Justo luis Rodríguez
milagros.indd 3
04/09/14 11:36
ÍNDICE
Introducción.................................................7
El sentido de los milagros
en el Cuarto Evangelio..................................13
El Debate con los judíos...............................21
El Conflicto en nuestro tiempo.....................27
Las Bodas de Caná de Galilea.......................33
La Curación del hijo de un cortesano...........39
El paralítico de Bezetha................................47
El Pan de vida...............................................53
Curación del ciego de nacimiento................67
La resurrección de Lázaro............................79
La pesca milagrosa
y el Primado de Pedro..................................101
Creer en Jesucristo.......................................111
El milagro en el cuarto Evangelio
milagros.indd 5
5
04/09/14 11:36
INTRODUCCIÓN
Resulta patente que el Evangelio de San Juan es
distinto de los Sinópticos y sobre esta diferencia, singularmente los especialistas en Sagrada
Escritura, han debatido mucho, dando lugar a lo
que se conoce como “la cuestión joánica”.
El Cuarto Evangelio al hablar del milagro pone el
acento más que en el hecho prodigioso en sí, en el
significado del mismo. Mientras Mateo, Marcos
y Lucas se centran en los milagros como anuncio
de que la llegada del Reino de Dios ha llegado
con Cristo, Juan se sirve de ellos para que vean a
Jesucristo como la Luz, la Vida y la Resurrección
que salvará a los que crean en Él.
En los Sinópticos, los milagros anuncian la llegada del Reino invitando a la conversión, a aparcar
El milagro en el cuarto Evangelio
milagros.indd 7
7
04/09/14 11:36
una visión materialista de la vida y sustituirla
por elevada y cristiana. En este Evangelio, Jesús
es el Esposo (2, 29), la Luz del mundo (9, 5), el
Pan de vida (6, 48), la Resurrección y la Vida (11,
25). Pero en uno y otro Evangelio se anuncia lo
mismo aunque de modo distinto.
Schnackenburg afirma, al referirse al Evangelio
de Juan, que los cuatro evangelios sin tener las
mismas palabras tienen las mismas enseñanzas
aunque con una “octava más alta”. Se trata de
lo que Cristo hizo y enseñó pero desde una perspectiva diversa.
Ya se sabe que oír hablar de milagros, como
prueba de una intervención de Dios en nuestro
mundo, despierta en muchos parecido escepticismo que la creencia en brujas, fantasmas y
demonios, algo propio de una mentalidad mitológica, residuo de una época ya superada. Hay
también quien sostiene que no cree en los milagros relatados en los evangelios, no porque se
haya demostrado que los evangelios no merecen
crédito, sino que los evangelios son puras leyendas precisamente porque narran milagros. Hay
en algunos como una fobia al milagro.
Los siete milagros que narra San Juan han sido
presenciados por él, dudar de la sinceridad del
evangelista manifiesta la misma mala intención
que se le atribuye al apóstol pero que no puede
8
milagros.indd 8
Justo Luis Rodríguez
04/09/14 11:36
probarse. Dudar de la veracidad de alguien es fácil. Lo que ya no es tan fácil es presentar pruebas.
Es una monstruosidad sicológica e histórica servirse del hecho de que los Evangelios son una
profesión de fe común y que el de San Juan ha
sido escrito para despertar la fe en Jesucristo,
para insinuar que los relatos milagrosos son
pura invención.
Un criterio seguro para conocer si Jesús es dueño de un poder divino (perdonar los pecados), se
encuentra en la curación de un paralítico. A los
que negaban que Él pudiera algo que sólo puede
hacer Dios, les dijo: “¿Qué es más fácil decirle
al paralítico: Tus pecados te son perdonados,
o decirle: Levántate, toma tu camilla y anda?
Pues para que sepáis que el Hijo del hombre
tiene potestad en la tierra para perdonar los
pecados –se dirigió al paralítico-, a ti te digo:
levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Y se
levantó, y al instante tomó la camilla y salió en
presencia de todos…quedaron admirados y decían: Nunca hemos visto nada parecido”.
En el evangelio de San Juan, los milagros tienen,
junto al hecho prodigioso, una dimensión salvífica que puede despertar la creencia en Dios. No
aparecen tanto como manifestación del poder
de Jesús, que también, sino como signo de que
la mano de Dios está detrás. No es un prodigio
El milagro en el cuarto Evangelio
milagros.indd 9
9
04/09/14 11:36
asombroso sin relación alguna con nuestra salvación, es una acción salvadora de Dios que interviene en la historia de modo inequívoco.
El Evangelio de Juan suelen dividirlo los estudiosos en dos grandes apartados: 1)”El Evangelio de
los Signos” y 2)el “Libro de la Gloria”. El primero
abarca del capítulo 2 al 12, y el segundo relata la
Pasión, Muerte y Resurrección, y la Subida a los
Cielos, que suponen el signo por excelencia. Se
diría que San Juan quiere que se aprecie en toda
la actuación de Cristo una dimensión significativa, como un símbolo que apunta a una realidad
más rica de la que se puede ver a simple vista.
Se suele hablar de siete signos que están recogidos entre los capítulos 2 al 12. 1) La conversión
del agua en vino en las Bodas de Caná de Galilea.
2) La curación del hijo de un funcionario real. 3)
La curación de un paralítico. 4) La multiplicación
de los panes y peces. 5) Jesús caminando sobre
las aguas. 6) La curación del ciego de nacimiento. 7) La resurrección de Lázaro. Al final de su
Evangelio se narra la segunda pesca milagrosa.
Los milagros tenían la misión de preparar el camino a la fe en Dios. Jesús se revela igual a Dios
en los milagros como en la palabra. Su palabra
y sus milagros forman un todo inseparable, se
apoyan y se fundan uno en otro. Son como el sello que Dios pone a su testimonio, no son sólo
ayudas venidas del cielo en los apuros terrenos;
10
milagros.indd 10
Justo Luis Rodríguez
04/09/14 11:36
son además revelaciones del poder de Dios, y, en
cuanto tales, son a la vez testimonios divinos a
favor de sus palabras.
El mensaje de Jesús es inseparable de sus milagros. No aparecen en el Cuarto Evangelio como
unos episodios aislados que se podrían eliminar
sin alterar sus enseñanzas, mensaje y milagro
van estrechamente unidos; son un complemento de su predicación y se encaminan a que conozcan su persona, su autoridad, su doctrina, de
modo que quienes los vean crean en Él. Tan es
así, que Latourelle dirá: “si se eliminaran los milagros de Jesús, equivaldría a destruir el cuarto
evangelio”.
Lo esencial, por ejemplo, no es tanto la resurrección de Lázaro sino que Jesús es la Resurrección
y la Vida. Los hechos narrados son importantes
sobre todo en la medida en que declaran que Él
es el Pan de Vida, la Luz del mundo, la Resurrección y la Vida.
De ahí que San Juan concluya su Evangelio con
esta declaración: “Muchos otros signos hizo
también Jesús en presencia de sus discípulos,
que no se han sido escritos en este libro. Sin embargo, estos han sido escritos para que creáis
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que
creyendo tengáis vida en su nombre”.
El milagro en el cuarto Evangelio
milagros.indd 11
11
04/09/14 11:36
El sentido de los
Milagros en el
Cuarto Evangelio
San Juan, autor del cuarto evangelio, manifiesta con admirable concisión el propósito que lo
mueve a escribirlo. Como dialogando figuradamente con sus futuros lectores, les explica que
las señales milagrosas hechas por Jesús y recogidas en este libro se han escrito “para que creáis
que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para
que, creyendo, tengáis vida en su nombre.»
Unas palabras de su Primera Carta, son, entre
otras cosas, una declaración inequívoca de que
lo que ha escrito en su Evangelio procede de un
testigo ocular; un judío buen conocedor de las
tradiciones y expectativas de su pueblo que ha
encontrado en Jesús de Nazaret al Mesías esperado, de quien escribieron Moisés en la Ley
El milagro en el cuarto Evangelio
milagros.indd 13
13
04/09/14 11:36
y también los Profetas:“Lo que existía desde el
principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado
y han palpado nuestras manos a propósito del
Verbo de la vida –pues la vida se ha manifestado: nosotros la hemos visto y damos testimonio
y os anunciamos la vida eterna, que estaba junto al Padre y que se nos ha manifestado- , lo que
hemos visto y oído, os lo anunciamos para que
también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con
su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que
vuestra alegría sea completa.”
Un aspecto singular de este Evangelio es el interés que muestra por dejar constancia de la localización de los acontecimientos. Mientras que
Mateo, Marcos y Lucas prestan mayor atención
a la actividad desarrollada por Jesús en Galilea,
Juan se fija de modo especial en los hechos que
tienen lugar en Jerusalén, al propio tiempo que
pone de relieve que determinadas fiestas del calendario judío parecen marcar los momentos
escogidos por el Señor para entrar en la ciudad:
la Pascua; los Tabernáculos; la Dedicación del
Templo.
Los milagros de Jesús son hechos reales pero tienen, especialmente en este Evangelio, un carácter de signo de una realidad sobrenatural, son
catequéticos porque enseñan, con hechos y pa14
milagros.indd 14
Justo Luis Rodríguez
04/09/14 11:36
labras, que Cristo es la Resurrección y la Vida; la
Luz que ilumina la noche de este mundo; el Agua
Viva, etc. Si Jesucristo es Dios y ha venido a esta
tierra con una misión sobrenatural: la instauración del Reino de Dios, es lógico que sus enseñanzas y sus obras no sean como las de cualquier
ser humano. La novedad de su mensaje, acompañado a veces de milagros, tiene su explicación
en la autoridad incomparable de su persona.
En el siglo II, Orígenes polemiza con Celso que
atribuía a pura hechicería lo que los primeros
cristianos llamaban milagros. No se afirma que
Jesús no hubiera existido, ni que no hubiera realizado prodigios, sino que la naturaleza de ellos
era sólo magia. De hecho, Jesús no quiso que le
vieran como un taumaturgo y por eso se apartaba en ocasiones cuando le buscaban como tal. El
sentido de sus milagros era muy diferente al de
cualquier otro taumaturgo: Jesús realiza milagros que implicaban en los beneficiados por ellos
un reconocimiento de la bondad de Dios y una
conversión, un acercamiento a su Persona.
La revelación de Dios consta de obras y palabras. La palabra explica los hechos, desentraña su sentido. En la primera página de la Biblia
Dios habla y actúa: “Y Dios dijo”, y “Dios creó”.
Prescindir de los milagros (obras) en la Revelación de Dios y limitarse a la Revelación oral,
contradice abiertamente el testimonio de la SaEl milagro en el cuarto Evangelio
milagros.indd 15
15
04/09/14 11:36
grada Escritura. Dios nos ha hablado con obras y
palabras. Los milagros de Jesús están tan unidos
a sus enseñanzas que forman una unidad indisoluble. Sin ellos sería imposible entenderlas. Es
más, se ha dicho que no es posible eliminar de
los Evangelios los milagros sin destruir el Evangelio mismo.
Los milagros son llamados por San Juan señales y también signos demostrativos del poder de
Dios que acreditan la misión de Jesús y se enmarcan en el contexto del Reino de Dios. Con
signos y señales Jesucristo inaugura el Reino de
Dios que es Él mismo. «Así, en Caná de Galilea
hizo Jesús el primero de sus milagros con el que
manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron
en él». En primer lugar se trata de un hecho realizado por Jesús. Segundo, ese hecho constituye
una manifestación de su Gloria. Por último, esa
manifestación, al ser contemplada por los discípulos, les conduce a la fe. También cuando se narra la enfermedad de Lázaro, otro de los signos
del Cuarto Evangelio, el Señor advierte a Marta
que si cree verá la Gloria de Dios. Se da, pues,
una interrelación entre el signo y la Gloria.
Cuando se considera el IV Evangelio como un
«evangelio espiritual», dice A. Moreno, sólo pretende subrayar su peculiaridad en comparación
con los Sinópticos, más ligados a los hechos narrados que a su contenido teológico, sin que esto
16
milagros.indd 16
Justo Luis Rodríguez
04/09/14 11:36
quiera decir que no pretendieran algo más importante que hacer una mera historia. No obstante su modo de comunicar el mensaje de salvación es menos complejo y denso que el de San
Juan.
Esta complejidad del IV Evangelio no significa
que sea imposible o muy difícil entender de inmediato cuanto el Evangelista narra. Esto sería
convertir su evangelio en un escrito esotérico,
inteligible sólo para iniciados. Lo que San Juan
escribe es claro y sencillo, fácil de entender. Pero
junto a este sentido inmediato y obvio, es preciso
pensar en la posibilidad de que, aunque no siempre, haya una intención más profunda por parte
del autor.
Con el milagro de las Bodas de Caná, por ejemplo, Jesús manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él. Comienza un Orden Nuevo.
Aquellas aguas destinadas a las purificaciones
de los judíos, ya no sirven para esa finalidad al
ser sustituídas por las del Bautismo, como enseñan los Santos Padres. Y otro tanto se puede
decir de la curación del paralítico. Jesús destacó
clara y solemnemente el carácter de signo de ese
milagro. Esta curación milagrosa debía constituir la prueba visible del invisible poder de perdonar los pecados. Al murmurar algunos escribas: ¿”Por qué habla este así? Blasfema. ¿ Quién
puede perdonar los pecados sino sólo Dios”? JeEl milagro en el cuarto Evangelio
milagros.indd 17
17
04/09/14 11:36
sús respondió: ¿Qué es más fácil decirle al paralítico: tus pecados están perdonados, o decirle:
Levántate, toma tu camilla y anda? Pues para
que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad
en la tierra para perdonar los pecados, se dirigió al paralítico, a ti te digo: levántate, toma tu
camilla y vete a tu casa. Se levantó, y al instante
tomó la camilla y salió en presencia de todos”.
Los milagros, pues, no son una suerte de chantaje que anule la libertad forzándola a creer en
Dios. Con cierta ironía ha dicho Newman: “Lo
paradójico del milagro es que cure las enfermedades, pero no la incredulidad, como sucede
tantas veces”. Los milagros de Jesús tienen una
dimensión apologética y salvífica que San Juan
resalta especialmente: “Si no hago las obras de
mi Padre, no me creáis; pero si las hago, creed
en las obras, aunque no me creáis a mí, para
que conozcáis y sepáis que el Padre está en mí
y yo en el Padre”. Una forma de entenderlos sería, a modo de ejemplo, como cuando se ve una
bandera. Una bandera es un signo, un símbolo,
que remite a una realidad distinta de ella. Es un
paño con unos colores pero que conduce a quien
la contempla a pensar en un determinado país.
El milagro es un prodigio físico y religioso, instrumento de la salvación de Dios que interviene
en la Historia. Jesús obra los milagros en nombre
propio, sin recurrir al nombre de Yahvé como los
18
milagros.indd 18
Justo Luis Rodríguez
04/09/14 11:36
Profetas del Antiguo Testamento. Y, al mismo
tiempo, sin alarde, con una gran sencillez. Una
sencillez y sobriedad que contrasta con los que
se leen en los otros evangelios.
El entusiasmo que Jesús despertó entre sus seguidores y la confianza que infundió el contacto
con Él, es inexplicable sin los milagros. Ciertamente, la fe en Dios no la producen tan sólo los
milagros como se ve por la conducta de los sacerdotes del Templo y los doctores de la Ley. De
hecho, cuando nadie puede negar el portentoso
milagro de la resurrección de Lázaro, la conclusión que sacan los judíos es que hay que matar a
Jesús y a Lázaro.
El milagro en el cuarto Evangelio
milagros.indd 19
19
04/09/14 11:36
TÍTULOS DE LA COLECCIÓN
CRISTIANOS DE HOY
Encontrarse con Cristo
Pablo Cabellos Llorente
El perdón de Dios
Jesús Martínez García
Siempre contigo
Antonio Balsera
En la escuela de María
Jesús Azcárate Fajarnés
La Pasión según san Juan
Justo Luis Rodríguez
55 razones para ser santo
Rafael Pardo Fernández
La vida sin Dios es aburrida
Curri Roca
Teología del humor
Jesús Azcárate Fajarnés
La cita del amanecer
Ernesto Juliá
El milagro en el cuarto Evangelio
Justo Luis Rodríguez
Allí estabas tú
Jesús Martínez García
La noche en que fue entregado
Rafael Pardo Fernández
Ascética para jóvenes
Jesús Azcárate Fajarnés
Zancadillas al amor
Antonio Pérez Villahoz
Dale sentido a tu vida
Jesús Martínez García
A 28 pasos de Pentecostés
Julián L. Díez González
Dios no abandona
Jesús Martínez García
Pasión por la verdad
Alfonso Sanz Sánchez
milagros.indd 120
04/09/14 11:36
Descargar