Editorial ¿Cambiamos la distribución de las fuerzas oclusales con el

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Editorial
¿Cambiamos la distribución de las fuerzas
oclusales con el tratamiento de ortodoncia?
Sin contar con el consentimiento previo por escrito del editor, no podrá reproducirse ni fotocopiarse ninguna parte de esta publicación. © Publicaciones Permanyer 2013
Rev Esp Ortod. 2013;43:67-8
En los libros clásicos de anatomía se describe que las fuerzas oclusales que reciben los dientes se disipan, se distribuyen, por diferentes rebordes y arbotantes óseos. ¿Un tratamiento de ortodoncia puede alterar esta distribución de las
fuerzas oclusales?
Si nos remontamos a la década de 1960, Atkinson1 publicó en 1964 un artículo en el American Journal of Orthodontics
titulado «Balance – the magic word» («Equilibrio, la palabra mágica»), donde llamaba la atención, de una manera
empírica, sobre las líneas de fuerza que soportan las cargas de la oclusión sobre el cráneo. En el texto comentaba lo
siguiente: «Las arcadas dentales con los dientes que contienen deben de estar en equilibrio con las estructuras del
maxilar y la mandíbula, si es que han de funcionar armónicamente con las fuerzas de la masticación y deglución, y
ambas tanto en función como en reposo. Existe una relación clara entre la situación axial de los dientes y la construcción
de todo el cráneo. Las fuerzas ejercidas por la musculatura de la masticación se disipan a lo largo de rebordes que
convergen todos ellos en la silla turca. De acuerdo con la Anatomía de Gray, esta área se ha denominado “el centro de
resistencia”».
En una imagen utilizada para entender el mecanismo de la oclusión dentaria, Atkinson utiliza el símil del yunque y
el martillo: «Los maxilares de los humanos trabajan con el mismo principio». Lo que actúa como martillo son los dientes
mandibulares, mientras que el yunque son los dientes maxilares, y estos últimos han de ser lo suficientemente resistentes
como para recibir los golpes de los dientes mandibulares sin absorber las fuerzas, sino transmitiéndolas a los rebordes
óseos que tienen por encima suyo.
Tal y como se preguntaba al principio, al mover los dientes ¿cambiamos la distribución de las tensiones en los huesos
del cráneo que se generan con las fuerzas oclusales? La respuesta es que parece que sí. En un artículo reciente del
Angle Orthodontist2, se estudiaron los cambios en la distribución de las fuerzas oclusales mediante un modelo de
elementos finitos. Se generó un modelo 3D de un cráneo a partir de la tomografía computarizada (TC) de un adolescente
sano con la dentición permanente completa. A este modelo inicial se le realizaron extracciones de premolares y se
le cerraron los espacios con la retracción anterior de 2/3 del espacio y la mesialización posterior del tercio restante.
Se simuló una fuerza oclusal de unos 1.000 N y se calcularon las distribuciones de las tensiones generadas en las
estructuras del cráneo.
Se compararon las distribuciones de las tensiones en el modelo sin y con extracciones en cuatro puntos: el proceso
frontal del maxilar, el proceso cigomático del hueso frontal, el proceso cigomático del hueso temporal y el área de la
sutura pterigomaxilar. La conclusión más importante que obtienen los investigadores en este modelo matemático es que,
en los casos de extracciones en comparación con el modelo original sin extracciones, la magnitud de la tensión por la
fuerza oclusal que se detecta en la zona posterior (área de las apófisis pterigoides) disminuye, mientras que aumenta en
la zona más anterior (proceso frontal del maxilar).
Aunque se trate de una simulación con un modelo matemático, en los tratamientos de ortodoncia con extracciones
en los que existe un cambio importante en la posición de los dientes parece que se puede cambiar la intensidad de la
transmisión de la carga oclusal a una zona más anterior del cráneo y de la cara. Las consecuencias inmediatas son
difíciles de evaluar; sin embargo, al ser conscientes de los cambios que podemos producir en las estructuras óseas,
debemos estar atentos en el seguimiento de los pacientes tratados a medio y largo plazo, en especial en los casos de
extracciones.
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La aparición de zonas de refuerzo óseo como torus o exostosis, o lo contrario, el debilitamiento de la cortical ósea
en forma de dehiscencias y fenestraciones, puede ser una consecuencia del tratamiento de ortodoncia. Asimismo,
¿la estabilidad del alineamiento dentario en la región anterior en los casos de extracciones se puede ver modificada
por este cambio en la distribución de las fuerzas oclusales? Un nuevo ítem a añadir en la lista para el control de los
pacientes tratados…, y otro más difícil para poder explicar la hipotética relación entre cambios en la distribución de
las fuerzas oclusales y una mayor inestabilidad del alineamiento anterior de los casos con extracciones. Solo estudios
rigurosos, nunca meras opiniones sin fundamento, nos ayudarán a saber más sobre el efecto de los tratamientos de
ortodoncia en el «equilibrio» de las estructuras craneofaciales.
BIBLIOGRAFÍA
1.Atkinson SR. Balance - the magic word. Am J Orthod. 1964;50(3):189-202.
2.Choi DS, Cha BK, Jang I, Kang KH, Kim SC. Three-dimensional finite element analysis of occlusal stress distribution in the human skull with premolar extraction. Angle
Orthod. 2013;83:204-11.
Andreu Puigdollers
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