El Nuevo Reino o El Imperio

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Historia
Egipto
El Nuevo Reino o El Imperio
Después de vencer y echar a los asiáticos de Egipto, Ahmose I,
se dedicó a acabar con la influencia de los distintos monarcas,
cuyo poder había aumentado y que amenazaba la unidad del
país. También recuperó Nubia, después de vencer a su rey quien
se había aliado con los Hyksos durante la guerra de Liberación.
Ahmose I, era un gran estadista que se dedicó a reorganizar el
país y borrar las huellas de la ocupación asiática. También se
preocupó de la sucesión al trono y estableció la norma de que la
reina y la madre del sucesor del faraón debía ser de sangre real.
Antes y durante el reinado de Ahmose I, destacaron tres mujeres
importantes que son su Abuela la Reina TetiSherri, mujer de
Sequenen Ra Ta A I y la madre de Squenen Ra Ta A II, y abuela
de Ahmose I. TetiSherri fue venerada por su nieto Ahmose I,
quien le dedicó una estatua en Templo de Karnak. También la
Madre de Ahmose I, la Reina Ag Hotep, fue venerada y endiosada
por su hijo Ahmose I, y se cree que fue ella quien gobernó el país
después de la muerte de su marido Squenen Ra Ta A II y
Después de la muerte de su hijo Kames, hasta que Ahmose I,
pudo ocuparse del gobierno del país.
La tercera mujer era Ahmose Nefertari, cuyas estatuas tenían la
misma altura de las estatuas del rey, lo que indica su posición.
Ahmose Nefertari fue endiosada en las épocas tardías como
patrona de los artesanos.
La dinastía XVIII era tiempo de grandes y poderosos faraones.
Eran el tiempo del imperio egipcio rico y poderoso.. Los faraones
posteriores a Ahmose Amenhotep I, y Tuthmosis I, no se
conformaron con defender el país de sus enemigos, sino
emprendieron una época de grandes conquistas que extendió su
imperio desde el Sur de Nubia, hasta Mesopotamia.
Las conquistas de los faraones de la dinastía XVIII trajeron a
Egipto un periodo de riqueza y prosperidad que se tradujeron en
grandes obras de construcción como el templo de Karnak
Tuthmosis II, sucedió a su padre Tuthmosis I, y aunque no era
hijo de una reina, sino de una esposa secundaria, del faraón,
consiguió legitimar su reinado, casándose con su hermanastra
Hatshepsu, hija de Tuthmosis I y la Reina Ahmose . Tuthmosis II
murió a los treinta y tantos años, dejando el trono un hijo –
Tuthmosis II -de una esposa secundaria. Durante la mayoría de
edad de Tuthmosis III, su tía y madrastra gobernó el país y su
reinado se prolongó durante más de 20 años, durante los cuales
emprendió grandes obras de construcción y mandó expediciones
a África, para traer incienso y plantas para los templos del dios
Amun. De su época destaca el Templo de Deir El Bahari en la
orilla occidental de Luxor.
Para ganar legitimidad ante la corte y el pueblo, Hatshepsut se
declaró hija directa de Amun, y hizo representarse en los templos
con la barba postiza de los faraones y se otorgó los títulos de los
faraones como Sa Ra, o hijo del sol.
Se cree que Tuthmosis III, marginado del trono por si tía y
madrastra, organizó una conspiración que acabó con su vida. Una
vez en el trono, emprendió una campaña de ensañamiento contra
todo lo que recordaba a su tía, ordenando borrar su nombre de
los templos, obeliscos, etc.
Tuthmosis III es considerado el Faraón más glorioso de todo
Egipto. Expandió el imperio hasta límites nunca antes alcanzados,
venció a todos los enemigos de Egipto, y emprendió una tarea
constructora impresionante cuyos testimonios, siguen evidentes
en los templos de Luxor y Karnak.
Los sucesores de Tuthmosis III, eran igual de grandes y
emprendedores y la dinastía XVIII se convirtió en el tiempo más
próspero de toda la historia de Egipto.
Sin embargo, y como todo en la historia y paralelamente a la
construcción del imperio, germinaban las causas de su
destrucción. Los faraones de la dinastía XVIII, atribuían su éxito
y sus victorias al apoyo del dios Amun y fueron muy generosos
con sus templos y sus sacerdotes llegando a construirle el mayor
templo de culto en la historia de la humanidad, El templo de
Karnak. Sin embargo y durante el reinado de AmenHotep III y
Tuthmosis IV, observamos un cierto cansancio y hastío de los
faraones del aumento del poder de los sacerdotes del dios Amun,
y es en tiempos de Amenhotep IV, más tarde Akhenaton, cuando
el faraón se rebela contra todo el Panteón egipcio, rechaza el
politeísmo, y declara que existe un sólo dios para toda la
humanidad, cuyo nombre es Aton y cuya figura es el sol.
Amenhotep IV, rechazó al dios Amun, cambió su Nombre a
Akhenaton, o Aton brilla, ordenó destruir los templos de las
demás divinidades, sobre todo Amun, y borrar su nombre de
todas partes, abandonó Thebes la capital de imperio y fundó una
nueva capital, Akhetaton, o el horizonte de Aton.
Los sacerdotes de Amon, poderosos, no podían aceptar tal ultraje
y tantas afrentas, y empezaron a maquinar contra el faraón y si
familia. Por oro lado, Akhenaton se desentendió del imperio de
Egipto, en Mesopotamia, Syria y Palestina e hizo caso omiso a las
súplicas de ayuda y provisiones de los generales egipcios ante las
rebeliones de los pueblos sometidos.
Akhenaton, compartió su trono, durante los últimos años de su
reinado, con su yerno Sem Ankh Ka Ra, quién después de la
muerte de Akhenaton, volvió a Thebes y al culto del dios Amon.
El reinado de Sem Ankh Ka Ra, apenas duró tres años, y le
sucedió un niño de ocho años, llamado Tuth Ankh Aton, quien fue
subido al trono casándole con la hija de Akhenaton Ankh Es En
Ba Aton.
Tuth Ank Aton, fue obligado a cambiar de nombre a Tuth Ankh
Amon, por su tutor, y ministro, el Sacerdote de Amon, Ay, quien
después de la muerte repentina del rey niño, ascendió al trono
como penúltimo faraón de la dinastía XVIII.
Después de la muerte de Ay, no había ningún sucesor legítimo al
trono de los faraones, lo que motivó al general y comandante
supremo de los ejércitos del faraón en Menphis, Hor Em Heb, a
dirigirse a Tebhes, casarse con la hermana, de Nefertiti-la mujer
de Akhenaton- y ascender al trono como último faraón de la
dinastía XVIII.
Los Ramésides.
Hor Em Heb, no tuvo hijos varones para sucederlo y tuco que
elegir su compañero del ejército, el jefe de los arqueros reales y
de la infantería del faraón, y virrey para el alto y el bajo Egito, Ba
Ra Mesu, o Ramses I, quien también era bastante mayor y tuvo
que compartir su trono con su hijo Seti.
Como podemos observar de los nombres de los reyes de la XIX
dinastía, los dioses del norte, como Ra en Ramesu, o Seth, en
Seti, o Ptah en Meri En Ptah, prevalecieron y el nombre del dios
Amun se relegaba un segundo lugar. Es también durante esta
dinastía, que Menphis empieza a recuperar protagonismo y
destaca la ciudad de Tanis, al nordeste del país, como segunda
capital, quizás porque esta dinastía estuvo marcada por la lucha
continua contra los asiáticos y contra las rebeliones de los
pueblos de las colonias.
Seti I y más tarde su hijo Ramsés II, eran grandes
conquistadores y grandes constructores y sus obras están todavía
visibles en toda la geografía de Egipto. Pero sin duda, el faraón
màs famoso y que no escatimó esfuerzos para imprimir su
cartucho real, en todos los rincones del país, era Ramsés II, cuyo
reinado duró más de 60 años.
Ramsés II, tuvo que enfrentarse a los pueblos del mar, llamados
Sherdana, y que más tarde dieron nombre a la isla mediterránea
de Sadinia. También luchó contra los libios y los africanos, pero
sus guerras más renombradas son las que entabló contra los
Hititias, en Asia, y que terminaron con un pacto de paz y de
reparto de las colonias de ambos reinos.
De la época de la Ramsés II, nos quedaron obras tan
majestuosas como el templo de Abu Simbel, y su contribución en
los templos, de Karnak, Luxor, Menphis, y otras luchas Ciudades.
Muchos historiadores creen que es en la época de Ramsés II o su
hijo Meri En Ptah, cuando apreció el profeta hebreo Moisés, pero
en las fuentes egipcias, sólo aparece el nombre del pueblo de
Israel, en una estela de Meri En Ptah, donde se Vanagloria de
haber vencido a la tribu de Israel.
Después de la muerte de Meri en Ptah, el desorden dominó el
país hasta que un general del ejército, Seth Nakht, usurpó el
poder y fundó la dinastía XX.
Ramsés III, hijo de Seth Nakht, es quizá el último gran faraón del
Antiguo Egipto, puesto que defendió el país contra sus enemigos
tradicionales y nuevos como los pueblos del mar, contra los
cuales dirigió por primera vez en la historia de Egipto una gran
armada.
Después de Ramsés III, el nombre de Ramsés se convirtió casi
en un título y los reyes se llamaron así hasta el Ramsés XI, pero
ninguno tenía la fuerza de sus predecesores y los faraones
cedieron fuerza a favor de los sacerdotes del dios Amun de
Thebes cuyos sacerdotes poseían más del diez por ciento de las
tierras del país.
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