lea la parte ii.

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Coyuntura Colombiana y Latinoamericana
Por Félix Posada
Revista Encuentro Nº 128
Parte II
LOS CUARENTA LADRONES
Muchos de los altos funcionarios del anterior gobierno empiezan a pagar el servilismo con el que
actuaron en el desempeño de sus cargos atendiendo las órdenes y deseos del presidente Uribe,
aún si las mismas violaban flagrantemente las leyes de la República y transgredían los principios
de la ética.
El ex ministro del interior y embajador en Italia, Sabas Pretel, fue, finalmente, encontrado
culpable por la Procuraduría de haber apelado a sobornos y prebendas oficiales para asegurar en
la Cámara de Representantes la votación favorable al proyecto de ley que permitió la reelección
de Uribe en el 2006.
El fallo de la procuraduría lo destituye “simbólicamente” del cargo y le decreta “la muerte
política” por doce años. Es decir que durante ese lapso de tiempo no podrá ejercer ningún cargo
público.
Al mismo tiempo Pretel debe enfrentar un proceso penal ante la Fiscalía y la Corte Suprema por
idénticas acusaciones que puede terminar en el encarcelamiento del alto funcionario.
Lo curioso de la decisión de la Procuraduría es que en meses anteriores y en tanto se discutía la
posibilidad de una nueva reelección de Uribe, el mismo Procurador Alejandro Ordóñez había
declarado la inocencia de Pretel y de su colega el Ministro de Protección Social , Diego Palacio,
por los mismos cargos que ahora sirvieron para condenarlo.
Tal vez en el cambio de actitud de Ordoñez esté influyendo la orientación política que está
tomando el nuevo gobierno de Santos y sobre todo varias investigaciones que la Corte Suprema
de Justicia viene adelantando en su contra por sus actuaciones al frente de esa importante
institución.
Ordóñez, es un reconocido Católico ultra conservador, que ha puesto al servicio de su ideología
la Procuraduría adelantando campañas contra decisiones de la Corte Constitucional como la que
permite el aborto a las mujeres en tres casos: malformación del feto, peligro de muerte de la
madre o que el embarazo haya sido fruto de una violación, en una clara violación del carácter
laico, no confesional, no religioso, del Estado colombiano.
Los seguimientos ilegales, las amenazas e intimidaciones que la Policía de Seguridad del Estado,
“Das”, hiciera a líderes de la oposición, a miembros de la Corte Suprema de Justicia, a
periodistas independientes, a defensores de derechos humanos, cumpliendo órdenes de altos
funcionarios del anterior gobierno y que están siendo investigados por la Fiscalía Nacional, está
tomando un nuevo giro bastante negativo para esos funcionarios y para su ex jefe, el ex
presidente Uribe.
En efecto, algunos de los altos empleados del “Das” procesados por el escándalo han optado por
reconocer su culpabilidad y colaborar con la Fiscalía para revelar de quien o quienes recibieron
las órdenes no solo para hacer los seguimientos, sino para manipular y divulgar informaciones
que desprestigiaran política y socialmente a las víctimas de los mismos.
Esta colaboración tarde o temprano va a llevar a una conclusión que muchos consideran válida,
pero pocos se atreven a expresar públicamente: Que todos estos operativos ilegales y
profundamente anti democráticos se hicieron cumpliendo las órdenes impartidas por el ex
presidente Uribe y su pequeño grupo de altos consejeros.
Así mismo. los asesinatos sistemáticos de personas comunes y corrientes que luego eran
presentados por algunos oficiales del Ejército como “guerrilleros caídos en combate” y que los
medios de comunicación han llamado “los falsos positivos”, están atrayendo la atención de la
Corte Internacional de Justicia y de organismos de Derechos Humanos en el mundo ante la falta
de resultados concretos que muestra el sistema judicial colombiano en varios de los procesos
más destacados.
Los trucos jurídicos usados por los abogados defensores de los militares implicados para dilatar
los procesos sumados a las amenazas e intimidaciones a los testigos y familiares de las víctimas
están creando un clima de impunidad en estos episodios criminales que tarde que tarde o
temprano motivará la intervención de los tribunales internacionales.
Hay un punto importante que es necesario precisar. La responsabilidad penal y política de estos
asesinatos sistemáticos incumbe también a quienes ejercían el mando supremo de las Fuerzas
Armadas cuando se presentaron buena parte de estos hechos criminales , es decir el ex
presidente Uribe y su ministro de Defensa , el hoy presidente Santos.
Esto explica en gran parte las crecientes protestas y amenazas de sectores Uribistas contra las
acciones de algunas organizaciones de Derechos Humanos en el país a quienes acusan de
querer “empapelar” o señalar al ex presidente Uribe como autor de crímenes de lesa
humanidad. Según esos sectores Uribistas las organizaciones de derechos humanos están
demostrando con estas acusaciones la complicidad que tienen con los grupos “narcoterroristas”
que fueron derrotados por la “Seguridad Democrática”, principal estrategia de gobierno del
anterior mandatario.
La estantería Uribista en el poder se sigue resquebrajando. La Corte Constitucional sentenció
que el acuerdo firmado entre el gobierno Uribe y el gobierno de los Estados Unidos para cederle
a las fuerzas militares de esta potencia el uso gratuito e incondicional de siete bases
colombianas distribuidas a lo largo del territorio nacional, es inválido a la luz de la Constitución
del país.
Como el acuerdo, entre otras cosas, le daba inmunidad frente a la justicia colombiana no solo a
los soldados norteamericanos que utilizaran esas bases, sino también a sus familias y a los
asesores civiles, la Corte sentenció que el acuerdo equivalía a un tratado internacional y en
calidad de tal debía haber sido estudiado y aprobado previamente por el Congreso de la
república. Hasta tanto no surta este trámite el acuerdo no puede hacerse efectivo.
Recordemos que cuando hace unos meses se hizo público este acuerdo que fue negociado en
secreto por el gobierno Uribe con los norteamericanos, la reacción de muchos gobiernos en
América Latina fue bastante negativa.
Para estos gobiernos el acuerdo era un paso atrás en la intención de desmilitarizar el continente
y de evitar la interferencia de las grandes potencias mundiales en los asuntos latinoamericanos.
El gobierno venezolano reaccionó con especial indignación. El presidente Chávez calificó en esos
días el acuerdo como una verdadera amenaza a la estabilidad de la “revolución Bolivariana “en
ese país y calificó al gobierno Uribe como cómplice de la presunta invasión armada que el
gobierno de los Estados Unidos estaba preparando para derrocar a su régimen.
El gobierno del presidente Santos reaccionó con mucha cautela ante la decisión de la Corte
Constitucional. Es muy posible que omita presentar el acuerdo al Congreso para su estudio
considerando que es más saludable políticamente fortalecer la reapertura de las relaciones con
Venezuela, que incurrir de nuevo en la ira no solo de Chávez, sino de otros presidentes de la
región, como Correa o Evo Morales.
En la práctica el acuerdo de las bases resulta redundante. De hecho, desde hace muchos años
hay en el país decenas de Consejeros civiles y militares de los Estados Unidos acompañando a
las Fuerzas Armadas colombianas, entrando y saliendo libremente de nuestro territorio,
coordinando y colaborando en operativos contra los grupos guerrilleros y de narcotraficantes.
SOMBRAS NADA MÁS
El presidente Santos ha sido claro en que no aceptará ningún tipo de intermediarios para
cualquier gestión de paz con los grupos guerrilleros. Si las FARC o el ELN desean establecer
algún diálogo al respecto deberán hacerlo directamente con los altos funcionarios del gobierno.
Por ahora le ha pedido a las Fuerzas militares del Estado que continúen y si es posible
multipliquen los operativos contra los grupos insurgentes. Tal vez, para darle mayores
seguridades a la extrema derecha de que continuará en ese sentido la estrategia de la
“Seguridad Democrática” heredada de Uribe nombró como ministro de Defensa a uno de los
políticos más cercanos al ex presidente, Rodrigo Rivera.
Que son pocas las posibilidades de emprender en corto tiempo conversaciones de paz con los
grupos guerrilleros lo prueba también la decisión del presidente Santos de no nombrar a ningún
funcionario para el cargo de Alto Comisionado de Paz.
Pero una cosa son las decisiones que se toman en las oficinas de Bogotá y otra muy distinta las
realidades que se viven en algunos departamentos distantes de la capital.
Por ejemplo, el departamento del Cauca, en el sur occidente, ha estado sufriendo desde hace
algunos meses los continuos enfrentamientos entre las fuerzas guerrilleras y las tropas del
Estado. Enfrentamientos que han derivado en ataques con bombas a estructuras civiles como
escuelas o acueductos; estallido de aparatos explosivos en carreteras de la región; asesinatos
selectivos de líderes populares; desplazamiento de población campesina e indígena;
hostigamientos armados a caseríos y cabeceras municipales; combates en áreas cercanas a
centros urbanos.
Situaciones parecidas también se sufren en otros departamentos como Arauca, Huila, Caquetá,
donde en un atentado murieron 14 policías y Guaviare donde los grupos guerrilleros ejercen
control sobre la vida política y social de las comunidades en varias zonas de esos territorios.
En el departamento de Nariño, limítrofe con el Ecuador, donde están los cultivos más extensos
de coca del país, los grupos guerrilleros han terminado haciendo alianza de negocios con los
paramilitares, mientras unos y otros intimidan y someten a su poder a las autoridades y a la
población civil en por lo menos 15 de los municipios del departamento.
En zonas como el Catatumbo en el Norte de Santander la presencia de grupos armados
irregulares es amplia y notoria.
Una cosa, entonces, es que la estrategia de la “Seguridad Democrática “haya obligado a
replegarse a los grupos guerrilleros de las zonas económica y políticamente más importantes del
país, de las vecindades de las grandes ciudades como Bogotá, Cali y Medellín y otra muy distinta
es asegurar que los grupos guerrilleros han sido vencidos definitivamente o que están “en el
principio del fin”.
Todavía tienen gran capacidad de perturbación del orden en zonas periféricas, en
departamentos o regiones aisladas de las principales capitales.
La situación se complica aún más si se tiene en cuenta la presencia fortalecida de las antiguas
bandas paramilitares o de nuevos grupos formados en gran parte por antiguos militantes de las
anteriores en zonas que supuestamente habían abandonado con su desmovilización hace unos
años. En departamentos como Córdoba, en varias regiones de Antioquia, en los Llanos
Orientales, en Nariño, Putumayo y Cauca en el Sur occidente, en Cesar y alrededor de la Sierra
Nevada de Santa Marta se empieza a hacer notoria la acción criminal de estos grupos, que
pretenden retomar el control político y financiero que ejercían en las administraciones
municipales y departamentales, en el comercio, los transportes, los medios de comunicación.
El gobierno insiste en llamarlas “Bacrim” (bandas criminales) negándoles cualquier identidad
paramilitar calificándolas como organizaciones de delincuencia común implicadas en negocios
ilícitos como el del narcotráfico.
Entre las mismas bandas se han desatado intensas disputas por el control de las zonas de
cultivo coqueras, las rutas de embarque de la cocaína, el microtráfico de droga o venta al detal
de la misma en las ciudades, el manejo de las extorsiones a los empresarios.
El gran problema con estas organizaciones criminales es que tienen presencia activa tanto en las
zonas rurales como en las grandes áreas urbanas como lo prueba el caso de la ciudad de
Medellín donde el cinturón de barrios populares o “comunas” ha sido escenario de continuos
enfrentamientos entre los grupos de jóvenes al servicio de las dos o tres grandes organizaciones
criminales que se pelean el control de esas localidades.
Y que, además, han encontrado un excelente caldo de cultivo para sus negocios en las mismas
situaciones de exclusión, desempleo, falta de oportunidades de trabajo y de capacitación en que
viven millones de jóvenes en el país.
Un modelo económico y político que no crea empleo digno ni castiga la corrupción en el manejo
de los bienes y dineros públicos y , por el contrario, premia y adula el dinero fácil, el consumo
ostentoso y la práctica del “todo vale” para alcanzar los fines propuestos, es un sistema que
necesariamente termina generando el tipo de organizaciones criminales que hoy hacen
presencia en la vida de nuestra sociedad.
MOVIMIENTO POPULAR
LA GUERRA DE LA DESESPERANZA
Unos 3.500 a 4.500 jóvenes hacen parte de las bandas o grupos armados que en los barrios
populares de Medellín se pelean cuadra a cuadra el control territorial de los mismos a nombre
de dos o tres grandes organizaciones criminales que han hecho de la extorsión a comerciantes,
transportadores y vecinos en general, de la venta de drogas estupefacientes a la misma
población y de otra serie de negocios ilícitos una fuente de creciente enriquecimiento.
Algunos observadores estiman en no menos de 18 millones de dólares mensuales el botín que
se disputan esos grupos criminales. De esos millones solo una parte muy pequeña queda para
los jóvenes que hacen las veces de “soldados” de las organizaciones mafiosas. La esperanza de
vida para la mayoría de estos jóvenes y para los jóvenes que habitan estos barrios y no están
involucrados directamente en los enfrentamientos es muy precaria tanto hablándolo en términos
de años por vivir como de calidad de vida.
Buena parte de ellos son hijos de familias que llegaron a la ciudad huyendo de la violencia y la
pobreza en las zonas campesinas; familias en las que es muy común la ausencia del padre y en
donde la madre es el centro alrededor de la cual giran los afectos y sueños de sus hijos. En
estas familias se viene reproduciendo desde hace varias generaciones el ciclo de exclusión y
violencia que se visualiza en fenómenos como el embarazo de las adolescentes; el consumo de
drogas y de alcohol; los abusos sexuales y la violencia contra niñ@s y mujeres; la
desescolarización a temprana edad; la socialización a través de pandillas y grupos armados que
se ofrecen como un refugio y una explicación para sus vidas a los adolescentes.
Altos funcionarios del gobierno hablan de aplicar fórmulas “drásticas” para acabar de una vez
por todas con esta violencia en las ciudades. Se propone la creación de cuerpos élites de la
policía; la realización de operativos de toma de las barriadas en colaboración con el Ejército;
aumentar las penas que el sistema judicial impone a los menores de edad comprometidos en
estos grupos armados.
En realidad tras estas medidas de emergencia se oculta el gran fracaso social del modelo
capitalista que se impuso en el país en estos años. Porque estas situaciones no son exclusivas
de Medellín; se están viviendo también, tal vez con menor intensidad o “espectacularidad” en
las demás grandes ciudades y en las ciudades intermedias del país.
No menos de 70 mil jóvenes en estos centros urbanos participan activamente en los llamados
“combos armados”.
Y a estos deben sumársele muchos de miles más que vegetan en la miseria y en la exclusión y
que en otros países son llamados los “ninis”: Ni trabajan, ni estudian.
Alrededor del 28% de la población colombiana está compuesta por jóvenes entre los 14 y los 26
años de edad. La tasa de desempleo entre estos 9 millones de jóvenes es mucho más alta que
el promedio nacional. Ahora llega al 23% y si tomamos solo en consideración a los jóvenes de
los estratos más pobres alcanza el 29%.
De los más de 2,7 millones de desempleados que las estadísticas oficiales reconocen en el país,
el 47% son jóvenes. Este porcentaje explica a su vez que el 57% de la actual población
carcelaria esté compuesta por jóvenes entre los 18 y los 30 años de edad y que de cada 5
muertes violentas en el país 2 corresponden a jóvenes entre los 14 y los 26 años de edad.
Los jóvenes que están trabajando lo están haciendo en trabajos precarios, mal pagados y sin
ninguna seguridad social. El 87% de quienes trabajan lo están haciendo en la economía del
“rebusque”, en la informalidad económica.
Entre las mujeres jóvenes las tasas de desempleo son más altas que entre los varones. Las
tasas de desocupación femenina rondan el 27%. A esta situación de discriminación hay que
sumarle el creciente número de jóvenes adolescentes que han estado o están embarazadas y
que en algunos sectores populares de las grandes ciudades llega a casi el 50%, lo que hace más
compleja la realidad socio cultural de estas comunidades.
El Estado no ofrece programas estructurados, con adecuada financiación y recursos
institucionales que enfrenten la realidad que están viviendo los grupos de jóvenes de los
sectores populares y les faciliten convertirse en ciudadanos que trabajan y participan en la
construcción de una sociedad orientada por valores de paz y de solidaridad.
El nuevo gobierno habla ahora de promover la ley del primer empleo para los jóvenes
olvidándose que mientras persista el actual modelo económico será imposible crear
masivamente empleos bien pagados y con seguridad social para las nuevas generaciones.
Si el modelo no se cambia por otro que permita realmente desarrollar el aparato productivo del
país y ofrecer empleos sólidos, estables, los jóvenes, como está sucediendo en otros países
latinoamericanos, terminarán refugiándose en la contra cultura que representan los grupos
armados y en todos los imaginarios sociales que estas organizaciones construyen alrededor del
poder que ejercen en los vecindarios de las grandes ciudades.
El ejemplo más representativo de esta realidad lo dan las gigantescas pandillas o “maras”
integradas por miles de jóvenes que dominan la vida urbana en El Salvador, Guatemala,
Honduras entre otros países convirtiéndose en la práctica en un poder que rivaliza con el del
Estado.
MURIÓ UN DEFENSOR DE LA VIDA
En días recientes murió en la ciudad de Bogotá tras padecer una penosa enfermedad el obispo
Católico de Cúcuta, Jaime Prieto. Monseñor Prieto fue durante muchos años Obispo en la ciudad
de Barrancabermeja, en la región del Magdalena Medio, una de las zonas más conflictivas del
país.
Su trabajo pastoral se distinguió por la valentía y serenidad con las cuales supo enfrentar los
planes, ambiciones y amenazas de los diferentes grupos armados presentes en la región. Al
mismo tiempo impulsó programas de acción social a favor de las víctimas del conflicto y dio su
respaldo a todo tipo de iniciativas a favor de la paz y la democracia sin buscar la figuración
mediática que merecía su compromiso de Padre y Pastor.
Lamentamos de verdad su muerte porque nuestro país necesita de muchos obispos como él que
vivan en plenitud con los excluidos el amor del Evangelio.
COYUNTURA LATINOAMERICANA, CENTROAMÉRICA Y EL CARIBE
MÉXICO Y LA NARCO BARBARIE
La situación de orden público en la república Mexicana es cada vez más compleja y difícil. A
pesar de algunos golpes dados por las fuerzas del Estado a los carteles del narcotráfico estos
han impuesto un verdadero régimen de terror en muchas partes del país.
Las masacres se suceden día por día y en este último período sobresale por la sevicia como fue
cometida y el alto número de personas asesinadas la de los 72 emigrantes centroamericanos y
ecuatorianos que iban camino de la frontera con los Estados Unidos y que fueron asesinados en
el Estado de Tamaulipas, al nor oriente del país. Los asesinos pertenecen al cartel de los
“zetas”, quizás el grupo mafioso más sanguinario que actualmente opera en México.
Este grupo fue conformado inicialmente por gentes que hicieron parte de cuerpos élite de la
policía y del Ejército entrenados para operativos de alto riesgo por agencias de seguridad de los
Estados Unidos. Tras haber prestado sus servicios a carteles más antiguos como el del golfo
decidieron hacer toldo aparte tratando de controlar no solo el negocio del narcotráfico en buena
parte del territorio mexicano, sino otras actividades ilícitas que rinden grandes utilidades como
el tráfico de emigrantes clandestinos a los Estados Unidos.
Desde que se posesionó en el 2006 el actual presidente Felipe Calderón, hasta el presente han
sido asesinados en esta guerra entre mafias y Estado no menos de 28 mil personas.
El conflicto se hace más complejo en la medida que no es solo una guerra de los grupos
mafiosos contra las fuerzas del Estado, sino que es una guerra, también, entre los mismos
carteles por quedarse con la mayor parte de un botín que solo en la exportación de cocaína a los
Estados Unidos está generando 25 mil millones de dólares anuales.
Un sector de la ciudadanía, ante el avance de la violencia en el país, está reclamando un cambio
de estrategia por parte del presidente Calderón en su enfrentamiento con los carteles. Los
secuestros, los atentados con bombas, el asesinato de dirigentes políticos, de miembros de las
fuerzas de seguridad, de personas comunes y corrientes se han multiplicado como
consecuencia, entre otras cosas, de la profunda corrupción política que ha dominado la vida
mexicana desde décadas anteriores y a cuya sombra se fortalecieron las mafias del narcotráfico.
A este factor se suman otros como la facilidad para proveerse de armas en los Estados Unidos,
la dispersión de los cuerpos policiales en policías municipales, estatales y federales, las
relaciones políticas de los jefes de los carteles con gentes de los altos círculos políticos,
económicos, sociales de la república.
Entre tanto, la economía no termina de despegar, de salir de la crisis atada como está a la
marcha de la economía de los Estados Unidos que tampoco da señales claras de haber superado
completamente la recesión.
El fenómeno criminal de las mafias del narcotráfico no es exclusivo de México. Estas mismas
mafias o sus asociados están haciendo, también, presencia activa en la vida de los demás países
centroamericanos. La corrupción política y administrativa es una plaga que se ha extendido por
países como Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua como resultado del dinero fácil del
narcotráfico y la alianza de sectores políticos y financieros tradicionales con los jefes de la mafia
organizada.
En esos mismos países, las grandes pandillas o “maras” han entrado a hacer parte activa de las
redes del narcotráfico haciendo más compleja aún la realidad social de la región.
En El Salvador las “maras” organizaron un paro nacional en desafío al Estado en protesta por
una ley que hace ilegal la pertenencia a estos grupos.
En Honduras la mezcla de “maras”, narcotráfico, corrupción y paramilitares ha generado una
oleada de asesinatos y de criminalidad en general como nunca antes se había visto en ese país.
Mientras tanto en Cuba, la crisis económica que sufre la isla no da señales de solución a corto
término. El gobierno de Raúl Castro, acosado por esta realidad, ha reconocido la incapacidad del
Estado para seguir aplicando la política de pleno empleo en el país y ha anunciado que recortará
de las nóminas oficiales una gran cantidad de empleados o trabajadores que no se requieren
realmente en el aparato del gobierno.
Al mismo tiempo ha dado vía libre para que los cubanos puedan montar algunos pequeños
negocios privados dentro de la economía del “rebusque” que empieza a dominar en el país.
Tras una serie de intensas negociaciones con delegados de la Unión Europea el gobierno cubano
ha accedido a liberar a decenas de disidentes que se encontraban detenidos en las cárceles
facilitándoles a un buen número de los liberados su salida del país para irse a vivir a España y a
otros países Europeos en calidad de refugiados o asilados políticos.
Al mismo tiempo ha vuelto a hacer presencia activa en la vida política del país el líder de la
revolución, Fidel Castro, visiblemente recuperado de la enfermedad que en meses anteriores lo
puso al borde de la muerte. Fidel , por ahora , está limitando su reaparición a la concesión de
entrevistas con periodistas y líderes políticos del exterior, la publicación de artículos en la prensa
cubana sobre hechos de actualidad y a liderar una campaña para salvar al mundo de una
posible guerra nuclear como consecuencia del enfrentamiento de Irán con las potencias
occidentales, Estados Unidos y la Unión Europea.
ZONA ANDINA
VENEZUELA: CHÁVEZ AGÚZATE QUE TE ESTÁN MIRANDO
El gobierno del coronel Hugo Chávez no las tiene todas consigo en estos días. De un lado, el
manejo económico que se le ha dado al país no está ofreciendo resultados positivos en el control
de la inflación o la disminución del desempleo. La tasa de inflación, una de las más altas de
América Latina, ronda el 30% y el desempleo y el subempleo están afectando, por lo menos, a
un 40% de la población.
Por medio de subsidios a los alimentos, a los servicios educativos y de salud el gobierno ha
tratado de reducir los costos sociales de la alta inflación y el desempleo. Pero muchos de estos
subsidios han terminado alimentando redes corruptas en las que participan funcionarios de los
diferentes estratos o sectores de la administración pública, que se han enriquecido
descaradamente a costillas del programa social del presidente.
La altísima criminalidad en las grandes ciudades como Caracas se ha convertido en otra
amenaza para el buen suceso político del presidente. Las bandas armadas han impuesto su ley
en las barriadas populares convirtiendo a la capital venezolana en una de las ciudades con
mayor número de homicidios no solo en América Latina, sino en el mundo.
La oposición ha venido aprovechándose de todos estos problemas para atacar la credibilidad del
gobierno dentro de la población y mostrarse como una alternativa para salvar al país de la
crisis. Las elecciones para la nueva Asamblea Nacional se han convertido en el termómetro o
medidor de los verdaderos avances que las fuerzas opositoras han hecho dentro de una opinión
pública que en años anteriores le había sido favorable al presidente Chávez.
Chávez, por su lado, ha tratado de cambiar o de moderar el manejo político que le venía dando
a ciertos asuntos. En el caso de las relaciones diplomáticas con Colombia no vaciló en aceptar
las propuestas de diálogo del nuevo presidente Santos para restablecer las mismas y para
encontrar fórmulas que permitan abrir de manera sólida el intercambio comercial entre los dos
países interrumpido en meses recientes por la confrontación con el gobierno del ex presidente
Uribe.
ECUADOR: COMO CAÍN Y ABEL
El presidente Correa ha cosechado una larga lista de enemigos dentro de los sectores
conservadores del país que no han cesado, de su lado, de conspirar contra la estabilidad de su
gobierno. A esa lista se ha incorporado recientemente su propio hermano, Fabricio, quien se ha
convertido en uno de los principales críticos de su administración a la que no baja en sus
calificativos de corrupta y mentirosa.
El motivo de la disputa entre los dos hermanos obedece a que Fabricio a la sombra de su
pariente se había convertido en uno de los más prósperos empresarios de obras públicas en el
país. Los contratos recibidos sirvieron de material a los opositores del gobierno para sindicar al
presidente Correa de favorecer el enriquecimiento de su familia. Cuando los contratos se
suspendieron, el ofendido fue Fabricio quien se sintió traicionado por el presidente al haber
ordenado su separación de la nómina de contratistas del Estado.
La economía del país sigue mostrando síntomas de debilidad a pesar de los precios favorables
que el principal producto de exportación, el petróleo, tiene ahora en los mercados
internacionales.
Todas estas situaciones explican la baja de la credibilidad de Correa en las encuestas de opinión
donde ahora solo marca el 42% de aceptación.
De otro lado, con la llegada al poder en Colombia del presidente Santos se han acelerado los
acercamientos para un reestablecimiento pleno de las relaciones comerciales y diplomáticos de
los dos países , que se habían visto afectadas por el ataque de tropas colombianas al
campamento del jefe de las guerrillas de las “Farc” Raíl Reyes en suelo Ecuatoriano unos años
atrás.
PERÚ: ALAN, EL CHICO PLÁSTICO
El gobierno de Alan García se ha convertido en el modelo de gobierno a mostrar por parte de la
clase empresarial latinoamericana. García, olvidándose de sus viejas prédicas izquierdistas, ha
gobernado bajo la tutoría de los grandes clanes de financistas e inversionistas del país.
Ha venido cumpliendo al pie de la letra las instrucciones para sostener y fortalecer el modelo
neoliberal heredado de sus antecesores Toledo y Fujimori, lo que le ha permitido mostrar tasas
record de crecimiento en la economía con el aplauso cerrado de la banca nacional e
internacional.
Perú se ha convertido en un paraíso para los inversionistas mineros de todos los pelambres y
orígenes. Las riquezas naturales del país están siendo explotadas con todo tipo de facilidades y
garantías por parte de empresas europeas, canadienses, norteamericanas y hasta chinas,
pasando por alto la protección del medio ambiente y los intereses sociales y económicos de las
comunidades locales.
Mucho dinero circula en el Perú de Alan, pero ese dinero no llega a las grandes masas de
desempleados y subempleados que forman la mayoría de la población en la Costa, la Sierra y la
Selva Peruanas.
Esto explica, en parte, la reactivación de los cultivos de coca en el valle del alto Huallaga y la
presencia amenazante de grupos del movimiento guerrillero “Sendero Luminoso” al que se creía
definitivamente extinguido desde la captura de su líder máximo Abimael Guzmán en el gobierno
del ex presidente Fujimori.
En el 2011 se realizaran las elecciones para seleccionar al sucesor de García y las encuestas
están mostrando como favoritos al ex alcalde de Lima, Luis Castañeda y a la hija del ex
presidente Fujimori, Keiko. Recordemos que Fujimori está preso pagando varias condenas por
corrupción, abuso de poder, autoría intelectual de algunos asesinatos y la gran popularidad de
su hija entre muchos sectores peruanos es otra prueba más de la influencia y persistencia de los
liderazgos populistas en el continente.
Tanto Castañeda, como Keiko Fujimori representan opciones conservadoras, que algunos
calificarían de centro-derecha.
En tercer lugar se sitúan las candidaturas del ex presidente Alejandro Toledo, reconocido
partidario del modelo neoliberal y la del candidato nacionalista de izquierda, Ollanta Humala,
quien fuera derrotado por Alan García en segunda vuelta electoral en el 2006.
CONO SUR
CHILE: PIÑERA BUSCANDO LUZ EN EL TÚNEL
Sebastián Piñera, multimillonario presidente de Chile, inició su gobierno conservador rodeándose
de un equipo de ministros procedentes de las principales empresas industriales y financieras del
país. Fue tan evidente esta selección que muchos comentaristas apodaron a su gobierno “Chile
Inc”, para dar a entender lo comprometido que estaba el mismo con los dueños de los grandes
capitales en el país.
Piñera, con este tipo de nombramientos se apartó de la línea que traían los gobiernos de centro
izquierda de la “Concertación Democrática”, en cuyos equipos de ministros predominaban los
políticos de carrera y algunos intelectuales.
El gran terremoto que se presentó al Sur de Chile y que dejó más de 30 mil millones de dólares
en pérdidas obligó a cambiar los planes iniciales del gobierno y a darle la prioridad a las tareas
de reconstrucción de las poblaciones devastadas. Sin embargo, la reconstrucción no ha
satisfecho las expectativas de los sectores damnificados por el sismo que alegan retrasos e
ineficiencias en los programas de la misma.
Algunas medidas propuestas por el gobierno en campos como la educación y el mercado laboral
despertaron una ola de protestas en sectores de la ciudadanía.
El drama de los 33 mineros atrapados en un socavón de una mina en la provincia de Atacama
en el norte de Chile y cuyo rescate tardará varios meses le sirvió al presidente para desviar la
atención de la opinión pública y sacar provecho político de su papel como principal responsable
de las tareas de salvación de los mismos.
Lo que no se ha divulgado mucho de este drama es que la mina venía siendo explotada por sus
dueños sin cumplir con las condiciones mínimas de seguridad y que la situación laboral de los
mineros distaba mucho de ajustarse a las exigencias que la ley chilena hace al respecto.
Estas realidades no son exclusivas de esta empresa minera. Se dan en muchas explotaciones
mineras del país. Los obreros padecen las condiciones de explotación que les imponen sus
patronos y todo esto se oculta bajo la maquinaria propagandística que insiste en presentar a
Chile como el país más exitoso del continente y aquel donde el modelo neoliberal ha logrado
más avances sociales reduciendo la pobreza y mejorando los niveles de vida de la población.
Los indígenas Mapuches que se han comprometido en la defensa de sus tierras y valores
culturales y que denuncian las mentiras que oculta el modelo neoliberal son presentados por el
presidente y sus ministros como aliados del terrorismo internacional y cómplices de la guerrilla
colombiana de las “Farc”. Estas acusaciones sirven para justificar las campañas de intimidación
y acoso que las agencias de seguridad del Estado han lanzado contra los principales líderes de
los indígenas, algunos de los cuales se encuentran detenidos en las cárceles del Estado.
ARGENTINA: CRISTINA Y EL PERIÓDICO DE AYER
La presidenta Cristina Fernández y su esposo el ex presidente Néstor Kirchner han decidido
radicalizar su enfrentamiento con los dueños del principal conglomerado de medios de
comunicación del país, “Clarín”, propiedad de la señora Ernestina de Noble. Años atrás “Clarín “
y los Kirchner fueron aliados y el poderío económico del grupo se fortaleció con concesiones y
privilegios por parte del Estado.
Pero tras el apoyo de Doña Ernestina y su gente a los paros y protestas que los agricultores
hicieron en contra del gobierno en el 2009 la relación cambió tajantemente.
El grupo “Clarín” fue despojado de muchos de los privilegios que tenía, entre ellos la transmisión
exclusiva del campeonato nacional de fútbol en un país que idolatra ese deporte como la
Argentina. Así mismo se descubrieron relaciones “ no santas” entre la dueña de “Clarín” y los
militares de la dictadura. Los dos hijos adoptivos que tiene son en realidad hijos de personas
detenidas y desaparecidas por los “milicos”.
El gobierno ha seguido apretando las clavijas a la familia Noble y a la familia Mitre, propietaria
del diario “La Nación”, quienes son los dueños de la principal planta fabricante de papel
periódico de la Argentina y de hecho controlan el 80% de los medios periodísticos escritos del
país.
Los Kirchner alegan que la planta productora fue adquirida por medios ilícitos durante la
dictadura militar. Las familias dueñas de los periódicos, a su vez afirman que el gobierno los
está persiguiendo gratuitamente poniendo en peligro la libertad de expresión en la Argentina.
Tras toda esta lucha se oculta, de un lado, el deseo mal disimulado de los sectores más
conservadores del país de deshacerse de los Kirchner y de su gobierno de centro-izquierda
apelando a una campaña de sistemático desprestigio contra la pareja y sus principales asesores
que le quite cualquier posibilidad de reelección en el 2012 a Néstor Kirchner.
Y del otro el interés de la pareja presidencial por evitar que esa campaña tenga éxito ante la
opinión pública y termine abriéndole el camino al poder a los candidatos de esos sectores
conservadores que dejaron en la bancarrota a la Argentina a principios de este nuevo siglo.
Ahora bien, los Kirchner tienen sus pecados de corrupción, han cometido errores y han hecho
alianzas políticas poco convenientes para sostenerse. Pero también es cierto que bajo su
dirección el país logró salir del profundo abismo económico y social en que lo habían dejado sus
enemigos.
BRASIL: LAS LLAVES DEL REINO
Las encuestas parecen indicar que las próximas elecciones presidenciales las ganará la
candidata del partido oficialista, el partido de Lula, la ex ministra Dilma Rousseff. Dilma no solo
remontó la ventaja que en un principio le llevaba su principal rival, el ex gobernador de Sao
Paulo, José Serra, sino que le tomó una ventaja que luce irrecuperable para este.
Tras este cambio lo que se nota es la influencia del presidente Lula que puso todo su prestigio y
popularidad al servicio de la candidata. Lula termina su gobierno con el 80% de aceptación
popular, una economía creciendo a ritmos aceptables y una reducción en el porcentaje de
familias en la extrema pobreza.
Además ha sabido proyectar a Brasil como una potencia emergente reconocida en todo el
mundo, no solo por sus logros políticos, sino por haberse convertido en la octava economía más
rica del planeta. Brasil es uno de los tres países líderes en la producción de alimentos en el
mundo y es igualmente líder en la producción de minerales como manganeso, hierro, oro, zinc,
diamantes.
Así mismo, es el único país de América Latina que puede mostrar una industria con tecnología
de punta que rivaliza en los mercados mundiales con las potencias tradicionales en campos
como la construcción de aviones por ejemplo.
Pero también Brasil a pesar de todos estos progresos sigue presentando unas grandes
desigualdades en los ingresos económicos entre los muy ricos y los muy pobres de su población;
sus grandes ciudades como Río y São Paulo registran altos niveles de criminalidad y las bandas
asociadas al narcotráfico continúan imponiendo su ley en las “favelas” o barriadas populares.
Así mismo, hay millones de campesinos sin tierra, mientras al mismo tiempo se toleran enormes
latifundios algunos de los cuales, sobre todo en la Amazonia, siguen apelando a métodos
semifeudales o esclavistas para explotar a los peones campesinos en las haciendas.
Dilma Rousseff, de ser elegida presidenta tendrá que enfrentar estos problemas si de verdad
pretende seguir construyendo un Brasil próspero y convertido en potencia mundial.
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