Dan Sperber y los procesos de simbolización

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Cuadernos
E. S. C.
Liliana Weinberg de Magis
Dan Sperber
y los procesos de simbolización
Textos de crítica y revisión bibliográfica preparados por el Proyecto
“Ensayo, simbolismo y campo cultural” (Proyecto CONACYT 1 000-PH)
México, 1998
DAN SPERBER
Y LOS PROCESOS DE SIMBOLIZACIÓN
Por Liliana W EINBERG
PROYECTO“ENSAYO,SIMBOLISMO
YCAMPOCULTURAL"
S que ellas no ponen en duda s u existencia como unidad discreta.
I
ATENDEMOS a las caracterizaciones usuales de simbolo, veremos
El propio Peirce, cuyos aportes son fundamentales para el estudio
del simbolo, lo caracteriza por su * ‘terceridad’ ‘, por s u caracter indirecto, motivado, no arbitrario, por su vínculo con la interpretación.
Para Peirce, el simbolo es una clase de signo que denota un objeto
de acuerdo con una convención, en virtud de una ley general asociativa de ideas que hace que se interprete como tal. El simbolo es
el signo que tiene mayor grado de ‘terceridad’, porque representa
al objeto en virtud de una ley, de tal modo que puede decirse que
el simbolo mismo es la regla que determina a su interpretante. A
pesar de haber estado próximo a la intuición de la significación como proceso, Peirce consider6 al simbolo un tipo de signo. Por su
parte, otros estudiosos lo definen por su tipicidad (no representaria
individuos sino clases), por su función esoterica o de cierre a la vez
que exotérica o de apertura, por su capacidad de almancenar significados a la vez que de reabrirse para ser reinterpretado (Lotman),
etc., sin llegar a descubrir que el proceso de simbolización puede ser
definitivo para ese resultado que llamamos ‘ simbolo ‘. Y si bien e s tudios como el del filósofo neokantiano Ernst Cassirer - autor de la
magna Filosofía de las formas simbólicas-, o la obra revolucionaria
de antropólogos contemporaneos como L.&i-Strauss y Victor Turner - autor este último de La selva de los simbolos-, apuntan en la
práctica al estudio de procesos simbólicos más que de simbolos propiamente dichos, esta intuición nunca se había hecho explicita antes
de la obra que aqui nos ocupa, en la que se declara y demuestra por
primera vez de manera radical que antes de hablar de simbolos es
necesario hablar de procesos de simbolización.
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LILIANA WEINBERG
Para Dan Sperber, la ‘ ‘unidad de analisis’ ’ adecuada para el e s tudio de la producción de sentido no es el signo, como lo quiere el
estructuralismo, ni tampoco estrictamente el “simbolo”, que resultaria una unidad deiscreta equiparable al primero pero en otro nivel,
sino losprocesos de simbolización. Sperber critica tanto los enfoques
tradicionales que han enfatizado el carácter no racional del símbolo, y lo han visto como “lo mental menos lo racional¨ ‘, como los
enfoques estructuralistas, que han hecho de él “lo semiótico menos
la lengua’ ‘.
El antropólogo franks Dan Sperber es actualmente director de
la investigación en el Centre National de la Recherche Scientifique,
en Paris. Ha sido también miembro del Laboratorio de Etnologia y
de Sociología comparada de la Universidad de Paris X (Nanterre),
y profesor visitante en la Universidad de Princeton, la London
School of Economics y la Universidad de Michigan.
Siempre preocupado por las relaciones entre los procesos cognoscitivos y la cultura, Sperber ha hecho aportes fundamentales para repensar desde estas nuevas bases la teoría del simbolo, en obras
como la que aqui nos ocupa, El simbolismo en general, o en Relevance: communication and cognition, escrita en coautoria con Deirdre
Wilson. Sperber se ha dedicado también a la crítica del pensamiento antropológico (On anthropological knowledge) y a la psicologia
cognitiva. En los últimos años, ha contribuido a la búsqueda de
nuevos fundamentos materialistas para el estudio de la cultura, y
ha propuesto la idea de una ‘ ‘epidemiologia de las representaciones”, en su obra Explaining culture, de 1996.
Preocupado por el estatuto epistemológico de las representaciones vinculadas con el simbolismo, afirma que éste no corresponde a una etapa lógica y temporalmente anterior al pensamiento
conceptual, sino que es paralelo a él, ya que el uno y el otro corresponden a dos dispositivos alternativos y complementarios -el
dispositivo conceptual y el dispositivo simbólico- para la solución
de problemas de conocimiento.
Sperber plantea así varias propuestas revolucionarias para el estudio del simbolismo. En primer lugar, a diferencia de los enfoques
tradicionales sobre el simbolo, que lo piensan como una unidad diversa de la de signo y relacionada con ella de una u otra manera
(por ejemplo, como un caso especial del signo, o signo motivado,
no arbitrario, etc.), para nuestro autor no hay, estrictamente hablando, símbolos sino procesos de simbolización: los simbolos no
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conceptual. Sin embargo, los procesos de simbolizacion se dan de
manera paralela y alternativa a los procesos de conceptualización.
La información simbólica no tiene cierto número de propiedades
sistematicamente identificables. Los datos simbolicos no son perceptualmente definidos. Los datos simbolicos no determinan nunca
más que un único dispositivo simbólico en un individuo.
Recupera las intuiciones básicas de Levi-Strauss a la vez que
critica el modo en que finalmente el antropólogo estructuralista sometió a sistema esas ideas: los mitos y simbolos no constituyen un
lenguaje. Como escribe Sperber, “si Levi-Strauss ha pensado los
mitos como un sistema semiológico, los mitos se han pensado en él,
y sin él saberlo, como un sistema cognitivo" (p. 112):
Los fendmenos simbolicos universales no tienen dos interpretaciones
contradictorias, una constante y universal, otra variable y propia de cada sociedad, sino que tienen una estructura focal universal y un campo
de evocación variable.
Las paradojas que la fundamental contribución de L&i-Strauss al
estudio del simbolismo parecia comportar, se resuelven si se las reconsidera en esta pcrspectiva. L&i-Strauss ha aclarado, como nunca
con anterioridad a él la universalidad de la focalizacidn y los elementos universales del campo de la evocacidn en el simbolismo cultural.
Pero, queriendo explicar sus propios descubrimientos en términos semiológicos, los habia hecho por el contrario, inexplicables. En efecto,
Cl no ha descrito ni un lenguaje, ni una significacibn. Las propiedades
universales que expone existen, sí, pero son cognitivas y no semiológicas (p. 170).
Sperber critica por tanto la reducción que lleva a cabo LéviStrauss de fenómenos como el mito o el simbolismo a términos semiológicos, y propone que los fenómenos simbolicos corresponden
al ámbito cognitivo antes que a aquél.
Finalmente repitamos los tres grandes “momentos” que establece Sperber para el despliegue del proceso de simbolizacion. El
dispositivo simbólico es “un dispositivo mental acoplado al dispositivo conceptual” y tiene una estructura general: “puesta entre
comillas de una representación conceptual deficiente; focalización
sobre la condición responsable de esta deficiencia; evocación en un
c a p o delimitado por la focalización" (p. 171). Ante una situación
nueva de la cual nuestro acervo conceptual no puede dar cuenta, el
ser humano pone entre comillas, esto es, identifica y somete a prueba, lo ya sabido, para en Segundo lugar volcarse hacia el contexto
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en busca de nuevos conocimientos, a través de dos momentos sucesivos: enfoque puntual de la condición por la cual existe esta carencia y evocación amplia en un campo delimitado. La “solucion”
del problema puede ser conceptual o simbólica. Para el caso de las
que denomina ‘ ‘figuras simbólicas de la lengua” -como por ejemplo la ironía--, Sperber explica que ‘ ‘obtendrian su figuralidad de la
no-correspondencia entre, por una parte, el grado de explicitación
de las proposiciones que entran en la representación conceptual de
un enunciado y, por otra parte, su grado de informatividad habida
cuenta del saber compartido por los interlocutores” (pp. 158-159).
En suma, para Sperber los procesosde significacóon y de simbolización no se agotan en el nivel del código ni son secundarios a é l
muy por el contrario, se dan en la confrontación del código con el
contexto.
Sperber, Dan, “LIZ structuralisme en anthropologie”, en Oswald Ducrot
et al., Qu ‘est- ce que le structuralisme?, Paris, Scuil, 1968, pp. 167-238.
-7 “Contre certains a priori anthropologiques”, en Edgar Morin y
M. Piatelli-Palmarini, eds., L’unite de l’homme, Paris, Seuil, 1974, pp.
491-512.
Sperber, Dan, Rethinking symbolism, Cambridge, Cambridge University
Press, 1975. Hay traduccidn al espafiol, El simbolismo en general (la.
ed. 1978), la. reimpr., trad. de J. M. Garcia de la Mora, pr61. de M.
Jestis Bux6, Barcelona, Atrthropos, 1988.
-9 “Is symbolic thought prerational?“, en M. Foster y S. Brandes,
eds. Symbol as sense, Nueva York, Academic Press, 1980, pp. 25-44.
~, On anthropological knowledge, Cambridge, Cambridge University
Press, 1985.
y Deirdre Wilson, Relevance: communication and cognition, (la.
ed. 1985), 2a. ed., Blackwell Publishers, 1995.
“L!ctude anthropologique des representations: problcmes et
perhpectives”, en D. Jodelet, ed., Paris, PUF, 1989, pp. 115-130.
-7 “Interpreting and explaining cultural representations”, en G.
Palsson, ed., Beyond boundaries: understanding, aanslation and anthropological discourse, Oxford, Berg, 1993, pp. 162-183.
-7 Explaining culture; a naturalistic approach, Cambridge, MASS,
Blackwell. 1996.
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