DRONES COMERCIALES Según su tercera acepción en el

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DRONES COMERCIALES
Según su tercera acepción en el Diccionario Merriam-Webster online, el vocablo en inglés
drone se refiere a “un avión o barco no tripulado guiado por control remoto”. Otra publicación dice
que los “drones ─aviones no tripulados, piloteados a control remoto o autónomos─ pueden ser
grandes como un avión comercial o pequeños como un pájaro. Su mayor ventaja consiste en hacer
trabajos que son muy aburridos, sucios o peligrosos para los pilotos”.
La expresión no ha sido registrada hasta ahora en el Diccionario de la Real Academia
Española; pero no es nueva para la mayoría de los lectores. Los diarios han informado acerca de la
utilización de tales aparatos en operaciones militares llevadas a cabo en los últimos años. Lo más
común ha sido referirse a vehículos aéreos no tripulados, de tamaño relativamente pequeño y de
características distintas según las necesidades.
La discusión acerca de drones comerciales, tampoco nueva, tomó fuerza luego del anuncio
hecho por Jeff Bezos, el CEO de Amazon.com, en la televisión de los Estados Unidos a principios de
diciembre de 2013. Su empresa estaba estudiando la forma de utilizarlos, bajo la forma de pequeños
helicópteros manejados a control remoto, para entregar productos en el domicilio de los clientes
dentro de los 30 minutos posteriores a la compra y anticipó que el servicio podría estar listo dentro
de cuatro o cinco años.
The Wall Street Journal Americas, en su edición del 11/12/13, señaló lo siguiente: “Aunque
Bezos no tiene idea de cuándo podrán realizarse las entregas por medio de drones ─el proyecto,
que es tecnológica y económicamente dudoso, esta prohibido por regulaciones estadounidenses─
su reciente presentación pública en el programa 60 Minutes ofreció valiosos elementos de relaciones
públicas para la empresa”.
La prohibición se relaciona con el conflicto planteado entre la conveniencia de la utilización de
drones en la vida comercial y la seguridad y privacidad del público en general1. Una publicación
señaló lo siguiente:
Los drones podrían analizar las condiciones de cosechas y ganado, ubicar
incendios en los bosques, entregar pizzas, inspeccionar cañerías y diques, entregar
medicamentos en lugares remotos, predecir tormentas, proveer informes acerca del
tráfico, ubicar delincuentes, espiar la vida de las celebridades y vender propiedades
inmuebles, por ejemplo. También podrían contrabandear drogas, chocar con edificios,
espiar a determinadas personas, arrojar bombas, disparar armas de fuego y juntar
1
Ver artículo # 80 La privacidad ya no es lo que era en www.guillermoedelberg.com.ar
2
información sobre cualquier persona en la que se interesen el gobierno, una empresa o
una agencia de investigaciones privada. Los hackers podrían redireccionar drones y
provocar desastres, desde robar mercadería hasta chocar con aviones de pasajeros.
(Editorial. Balancing Safety, Privacy in Use of Drones. Mc.Clatchy – Tribune Business
News. Washington, 7 de enero de 2014)
La publicación anterior señaló que “el mercado parece ser una fuerza irresistible. En los
primeros nueve meses de 2013 se invirtieron en los Estados Unidos más de 40 millones de dólares
en tecnología de drones. En la industria se predice que alrededor de 2030 unos 30.000 drones
comerciales estarán volando (hoy día más de 50.000 aviones y sus respectivos pilotos sobrevuelan
los Estados Unidos). Los drones podrían contribuir unos 82.000 millones de dólares y unos 100.000
puestos de trabajo a la economía hacia 2025”. La Federal Aviation Administration anunció, en
diciembre de 2013, que había seleccionado seis estados en los cuales se habrían de autorizar sitios
para desarrollar tests relacionados con drones. La selección había sido hecha en base a distintos
climas, geografía, infraestructura en el terreno, necesidades de investigación, utilización del espacio
aéreo, experiencia con el tráfico aéreo y riesgos.
Si bien los los drones, tales como el “octocoper” utilizado por Amazon, son capaces de
transportar una caja de unos 2,5 kg de un punto a otro, existen desafíos técnicos que deben
solucionarse antes de que sea posible su amplia utilización, a saber: a) confiabilidad: los drones
chocan con más frecuencia que los aviones tripulados; b) seguridad: son más vulnerables al
“hackeo”; c) sensibilidad a obstáculos y capacidad para evitarlos: por ejemplo: edificios, postes y
cableados y otros vehículos aéreos. The New York Times, en su edición del 7 de septiembre de
2013 advirtió que “en el pasado, el elevado costo de un avión piloteado tradicional impuso un límite
natural a la vigilancia aérea; pero los drones, que son más pequeños, podrían cambiar
profundamente las características de la vida pública. […] Los interesados pueden comprar un
sistema completo, esto es, un vehículo aéreo, software y estación de control por menos de 100.000
dólares. El costo de sistemas más pequeños oscilan entre 15.000 y 50.000 dólares. (A. Eisenberg,
‘Preflight Turbulence for Commercial Drones’)”
La American Civil Liberties Union sostuvo por su parte que el otorgar a los drones más acceso
a los cielos de los Estados Unidos habría de convertir el país en una sociedad vigilada, “en la que
cada uno de nuestros movimientos fuese controlado, registrado y convertido en objeto de escrutinio
por parte de las autoridades” (a là George Orwell en 1984).
En resumen: el debate, que en algún momento llegará a nuestro medio, quizá no sea “sí
drones comerciales” o “no drones comerciales,” sino “cuándo drones comerciales”.
Tal vez algún nostálgico encuentre entonces aplicables los primeros versos de una milonga2
escrita por Ángel Villoldo (el autor de El Choclo):
Es el siglo en que vivimos / de lo más original / el progreso nos ha dado / una vida artificial. /
Muchos caminan a máquina / porque es viejo andar a pie, / hay extractos de alimentos / y hay quien
pasa sin comer. / Siempre hablamos de progreso / buscando la perfección / y reina el arte moderno /
2
Matufias (O el arte de vivir). Milonga, 1906. Música y letra: A. Villoldo
3
en todita su extensión. / La chanchulla3 y la matufia4 / hoy forman la sociedad / y nuestra vida
moderna / es una calamidad.
Usted, lector, ¿qué opina al respecto?
Guillermo S. Edelberg DBA
Profesor Emérito, INCAE Business School
www.guillermoedelberg.com.ar
3
4
Chanchullo: manejo ilícito, negocio sucio. Estafa, operación fraudulenta (Diccionario lunfardo)
Matufia: ardid, engaño, triquiñuela. Manejo oculto con que se prepara algún fraude (idem)
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