METÁFORAS INSTITUCIONALES

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METÁFORAS INSTITUCIONALES.
por Dr. Gustavo Aruguete*
La dimensión institucional es una construcción que articula al Sujeto con la Cultura, da sentido a sus
prácticas sociales y organiza sus vínculos con el conjunto. Es una configuración reproductora de relaciones
sociales pero a la vez productora de nuevas relaciones de poder. Es un cuerpo de normas en respuesta a
valores sociales y acciones actuadas por individuos articulados por sus mutuas representaciones internas.
Foucault amplia esta concepción de lo Institucional con una definición inquietante como la de ser
“construcciones sociales de “control” aceptadas y admitidas por los sujetos como instancias de
Diciplinamiento, estructurado en normas a las que el individuo acepta subordinarse en detrimento de su
libertad y sometiendo su creatividad”.
Además de esta compleja función sociocultural, la institución sostiene para el sujeto una doble función
psíquica. Por un lado lo contiene en sus aspectos mas regresivos, cuando prioriza la circulación de afectos,
y por otro lo apuntala en su capacidad transformadora, cuando promueve su protagonismo social. Kaes le
otorga a la función psíquica institucional un carácter múltiple, como la de “contención y apuntalamiento para
el Sujeto singular”
Describe esa “contención” como equivalente a la función materna, en su convocatoria a los aspectos más
regresivos de sujeto.
En cuanto al “apuntalamiento”, en el otro extremo de la multiplicidad funcional, lo da como un accionar sobre
los aspectos mas maduros del individuo, proyección y transformación social, potenciando sus componentes
mas evolucionados. La prevalencia de una u otra función depende de la posibilidad del sujeto de aceptar la
discriminación entre él y la institución.
Dos situaciones extremas se ofrecen como paradigmas de esta polaridad: Predominan los aspectos
regresivos cuando sujeto e institución sostienen su vincularidad en una estructura “familiar” y priorizan la
circulación de afectos.
Que da como resultado la intensificación de reclamos afectivos y de expresiones de reconocimiento como
prioritario de su inserción institucional, dando una impronta casi infantil.
La otra situación paradigmática es la de “crisis institucional”, en la que la organización pone a prueba en sus
actores la capacidad de aceptar y promover el cambio y requiere de ellos verdadero protagonismo social.
En este sentido Guebel propone “evaluar la calidad del vinculo Sujeto-Institución, según preserve o no la
discriminación entre las entidades que lo constituyen, para alcanzar un equilibrio entre la mutua
dependencia y autonomía”.
Para el Sujeto, la Institución es fuente de proyectos identificatorios y sentimientos de pertenencia, pero limita
su libertad individual al imponer modos de hacer y sentir en común, en un intento de integración al proyecto
colectivo.
El “Yo Institucional” es la impronta que sobre el sujeto provoca su pertenencia institucional, dando cuenta de
su modo particular de implicación.
Esto genera una tensión entre sujeto e institución que, de no encontrar canales de resolución dialéctica,
se traduce en padecimiento corporal, tensión en los vínculos y crisis en su compromiso con la comunidad a
la que pertenece.
El Dolor Institucional se dramatiza en los cuerpos como deslizamiento de un vínculo en tensión. Los
Organizadores de la subjetividad institucional como los mitos, las formaciones culturales y el sentimiento de
pertenencia, se transforman en fuentes de sufrimiento. Su expresión es la queja, como expresión difusa de
la insatisfacción del cotidiano institucional y que es mas una protesta por la carencia de contención o
reconocimiento afectivo, que un desacuerdo en la tarea. La formas que adopta es reiterativa, estereotipada,
realimentada por sus propios contenidos.
La queja es un pedido de ayuda, pero resigna la posibilidad de análisis del origen del padecimiento a favor
de un cierto goce repetitivo.
Las Tensiones vinculares habitan en escenarios institucionales y se pone de manifiesto con la
emergencia de Síntomas como la crisis en los objetivos, perturbaciones en la producción intelectual,
rivalidad entre individuos y subgrupos, trastornos en los intercambios afectivos, con la instalación de
descreimientos e incertidumbre.
La “Cultura Institucional” es definida por su modo particular de resolución de conflictos.
La crisis enfrenta a la institución con sus objetivos, con sus funciones y sentidos. Traduce una ruptura
en la continuidad organizacional y la percepción de futuro se vuelve incertidumbre, confusión y caos. Se
desorganiza el tejido institucional, el colectivo se disgrega y se rompe el equilibrio emocional de sus actores.
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La crisis es la desarticulación de un orden previo. Es la discontinuidad en la subjetividad generada en la
relación entre individuo y sociedad.
Es en este contexto que se instala el proceso de Intervención organizacional, definida como una
operatoria actuante en la necesidad, conciencia y capacidad de cambio de una institución.
Intervenir es comprometerse en descubrir los indicadores de problematización, que denuncian los
funcionalismos cristalizados e interpretar el goce surgido en su repetición.
Pero como toda operación de investigación social, la intervención tiene más de una concepción:
Por un lado se concibe como la existencia de un Saber Externo a la institución, donde un supervisor,
legitimado previamente, es portador de un modelo incuestionable. Está concepción es sostenida en el
Modelo Médico: La organización es un paciente enfermo y se debe restituir el estado de salud perdido.
La otra modalidad supone que el saber es propio de la institución, y existe en sus actores y en sus vínculos
y comunicaciones, pero un obstáculo cristaliza ese saber sobre sí, paraliza el descubrimiento de sus
propios analizadores y la concreción de acciones de cambio. Se sostiene en prácticas de inspiración
autogestiva. El equipo de intervención acompaña la recuperación de su capacidad para el cambio, de su
proyecto y de las utopías institucionales.
En definitiva, la intervención es una “práctica psicosocial destinada a acompañar a los miembros de una
organización a descubrir los mecanismos de su funcionamiento, diagnosticar las características actuales de
sus vínculos y la formas que adquiere la producción institucional”.
Nuestra metodología es la de “Taller de Escenarios Institucionales” en el que se despliegan situaciones
repetidas de Conflicto y Crisis.
En el taller, el centro de la tarea es la búsqueda de un Saber existente o de la construcción de uno.
En las crisis existe un ataque al saber de la organización sobre sí, sobre sus herramientas que indagan su
modo de hacer, sobre el sentido que la originó y y el resultado es la parálisis de su capacidad de
transformación y cambio.
El uso del Abordaje Psicodramático en el marco del Análisis Organizacional, es una búsqueda de
sentidos y una propuesta de simbolización crítica. Explora la “escena” como acontecimiento y el cuerpo
como posibilidad de análisis de la implicación del “sujeto institucional”. Es un modo de pensar lo institucional
y un dispositivo de hacer sobre el padecer del sujeto, que genera nuevas formas de decir del padecimiento
institucional. La escena lúdico- dramática constituye al cuerpo como revelador de afectaciones.
La escena metaforiza el conflicto que paraliza a la institución, permitiendo el acceso a la afectación corporal
provocada por la maquina institucional.
En el sentido de la tragedia, intenta la reconstrucción de una Dramática institucional, que es el relato
novelado en una trama, en un entrecruzamiento de hilos que van conformando la tela, la novela, el drama.
Una trama de líneas que se bifurcan y se confunden en su complejidad y en las cuales buscamos su
resignificación.
Una forma de conocimiento que indaga la relación sujeto-institución en su mutua implicación afectiva,
existencial, estructural y vincular.
Así como la crisis es la pérdida de un saber, la intervención es la construcción de uno nuevo,
compartido a través de la producción de metáforas dramáticas, donde la liberación de la palabra permite la
recuperación de utopías, deseos y proyectos, en la celebración de un encuentro apto para el relato de la
“Novela Institucional”.
* Sociedad Argentina de Psicodrama.
Jornadas: “Los Escenarios Institucionales”.
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