Sábado, 16 de abril de 2016 3 Voy al Congreso a representar a mi generación Por Luis Orlando León Carpio y Leslie Díaz Monserrat Foto: Yariel Valdés Joven, mujer, jueza del Tribunal Municipal en Manicaragua, militante comunista y delegada al VII Congreso del Partido, Sandié Castillo Dévora soluciona con ecuanimidad y sentido de pertenencia esta ecuación que no la exime de responsabilidades. E N el umbral de los 20 años, a Sandié Castillo Dévora le otorgaron la doble militancia para la UJC y el Partido como reconocimiento a sus convicciones y a la responsabilidad que la distingue a pesar de su edad. Unos cuantos años han pasado, y en medio de un proyecto de vida donde no escatima en engranar sus quehaceres como madre, jueza de un Tribunal Municipal y militante comunista, se enrola en la contienda por definir el futuro de la Revolución Cubana. Hacia la capital ya partió esta profesional de 32 años —una de las más jóvenes de la delegación villaclareña— con el reto de representar la voz de una generación que, según sus palabras, tiene la responsabilidad de continuar un proceso que inició la generación histórica del Moncada. Se define entusiasta, con mucho sentido de pertenencia con el pueblo cubano, incapaz de tolerar una crítica que vaya a perjudicar a la Revolución, aunque le reconoce sus imperfecciones. «Juveniles» se acercó a ella para conocer su opinión sobre este Congreso partidista, un suceso trascendente, enmarcado en un inusual y complejo contexto. —En tu condición de delegada y jueza, ¿cuáles son los asuntos más importantes que crees no deben faltar en los debates del Congreso? —Tuvimos un encuentro previo aquí en Santa Clara, entre los días 1.o y 3 de marzo, donde discutimos un grupo de documentos como propuestas de lo que va a acontecer en el VII Congreso del PCC. Estuve presente en la comisión No. 1 sobre la conceptualización del modelo económico y social por las implicaciones jurídicas del asunto. Entre las temáticas principales debatidas estuvieron las relacionadas con el reconocimiento de diversos tipos de propiedad, en particular la privada. «También centraron los debates algunas leyes que necesariamente deberán ser modificadas, incluyendo la propia Constitución de la República, y además, cómo hacer cumplir las regulaciones establecidas. Hubo un fuerte intercambio de opiniones respecto a las propuestas que dicho documento recoge acerca de la conceptualización de nuestro modelo socialista, y se hicieron muchas sugerencias de interés. Fue un análisis provechoso, en el que hubo más de 150 intervenciones. Creo que se debatió y polemizó con profundidad. —¿Eres jueza de la materia civil o penal? —Trabajo en la parte penal. —Hablabas de leyes que debían adecuarse o asegurar su cumplimiento. ¿Qué crees que deba ser apremiante cambiar desde el punto de vista jurídico? —Cuando me refería a eso, pensaba por ejemplo en la contratación. No quise referirme solo al marco de lo estrictamente penal, porque en el caso de los tribunales —y defiendo mi posición— sí hacemos cumplir la ley. Pero en relación con las empresas, es una historia diferente. Cuando escuchamos por ahí que tal producción no se cumplió y vamos a las raíces del problema, nos percatamos de que tienen que ver muchas veces con violaciones en los contratos. —¿Cuáles consideras son los problemas de nuestra generación que deben debatirse en la cita? —Creo que hay que defender el trabajo político-ideológico de nuestra juventud, porque en el escenario histórico en que vivimos necesitamos revitalizar nuestra ideología. Los jóvenes somos el relevo de nuestro Partido, y si hoy no tenemos una buena preparación político-ideológica, no vamos a solidificar un futuro como queremos. —A tu juicio, ¿cómo pudiera trabajarse la preparación político-ideológica en esta generación? —Tiene que partir, en buena medida, de las escuelas, sobre todo de las primarias, donde el niño comienza a preguntarse sobre la realidad de su país, a tener sentido de pertenencia, a amar sus símbolos patrios. No se pueden perder los espacios que tiene la Revolución, como son, por ejemplo, las fiestas populares, porque hay veces que una acude a lugares y se percata de que nada tiene que Sandié Castillo Dévora es una de las cinco ver con nuestras raíces culturales. No creo que la juventud delegadas del municipio de Manicaragua. esté perdida, mas hay que trabajar con ella, mucho más lacionados con mi especialidad. Existen leahora cuando la dirección histórica de la Reyes y códigos que deben actualizarse. Estavolución da paso al relevo, y eso influye en los mos esperando, por ejemplo, modificaciones paradigmas de los jóvenes. en el Código de Familia, de la Niñez. El Con—¿Van muchos jóvenes al Congreso? greso no va a cambiar cosas, pero sí va a —Somos seis jóvenes menores de 35 trazar pautas para el futuro. años en la delegación. Más allá de las esta—¿Qué expectativas tienes con este dísticas va a ser importante nuestra presencónclave? cia y la manera digna con que tendremos que —Será una oportunidad para perfecciorepresentar a la juventud cubana. nar lo que tenemos y erradicar las deficien—¿Qué papel le corresponde jugar a las cias. Creo que va a ser un Congreso crítico, nuevas generaciones? abierto al debate franco, para poder solucio—Uno muy importante. En nuestras manar los problemas y construir un futuro mejor nos está el futuro de la Revolución y debepara todos los cubanos. mos estar preparados para los tiempos que se avecinan. No podemos perder lo que la UNA JUEZA POR DENTRO generación histórica logró, nos toca a nosotros continuar la obra. Esta es una cita trasSandié sabe cuándo va a entrar a una cendental, sobre todo por el nuevo escenario sala de juicio, pero no cuándo va a salir. Desque imponen las relaciones con los Estados lizar la toga por su cuerpo es como sentir la Unidos. posesión de una clase noble de poder: el —¿Piensas intervenir en las sesiones? poder de hacer justicia, el poder de saber —Quisiera dar mi opinión en asuntos reque de alguna manera va a hacer el bien, «Es necesario que creamos en los jóvenes. Creer en los jóvenes no es ver en los jóvenes a la parte del pueblo simplemente entusiasta; no es ver en los jóvenes a aquella parte del pueblo entusiasta pero irreflexiva; llena de energía, pero incapaz, sin experiencia. Creer en los jóvenes no es ver a los jóvenes simplemente con ese desdén con que muchas veces las personas adultas miran hacia la juventud. Creer en los jóvenes es ver en ellos además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, ¡pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la patria, fe en la patria! ¡Amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismos!, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas». Fidel Castro, discurso pronunciado el 4 de abril de 1962, en la constitución de la UJC. aun a sabiendas de lo difícil que resulta llegar a la verdad. «No es fácil, porque no todos los casos se resuelven igual y una se siente responsable al tener la libertad de las personas en sus manos. Pero sigo diciendo que mi labor es de lo más bello que existe en el sector jurídico». —¿Ser mujer redimensiona tu labor? —No, todo lo contrario. El hecho de ser mujer me permite ver las cosas de una manera particular, porque tengo responsabilidades que no asumen los hombres; además del trabajo debo atender mi casa y también soy madre. —¿Y desde el punto de vista emocional? —Creo que no. He tenido que juzgar casos de madres que han abandonado a sus hijos, y eso ha llegado a afectarme un poco, pero una tiene que aprender a anteponer su profesionalidad por encima de todo. Cuando tengo la toga puesta, soy solo la jueza. —¿Nunca has sentido temor por represalias tras un caso difícil? —Sí, cómo no, en algunas ocasiones hay personas que pretenden intimidar. Mas, bajo ningún concepto una puede perder el control de la situación. Recuerdo que una vez un jovencito, en el juzgado, me miró a los ojos y me dijo: «Méteme preso, dale, méteme preso». Sus palabras me llenaron de un sentimiento extraño, porque verlo así, tan joven, con una conducta tan inapropiada y ya en tribunales…, pero ahí es donde una debe ponerse fuerte y hacer cumplir la ley.